Acto de Habla:
Dar direcciones

Rafael Areiza Londoño

El acto de habla consta de dos momentos que corresponden a Actos de Habla más sencillos; estos Actos de Habla se suelen clasificar según la secuencia de su aparición y el rol de los actores enfrascados en la relación social recíproca. En él debemos distinguir los Actos de Habla fáticos de los Actos de Habla con valor significativo mayor. Dentro de los primeros tenemos: el saludo de entrada, la contestación al saludo, el dar agradecimiento y la despedida y dentro de la segunda está el acto de preguntar y el acto de dar la dirección. Para dar una explicación más atinada se insiste en la importancia de la noción de presuposición, gracias a la cual se le da coherencia y se caracteriza la totalidad del evento y de cada uno de los actos mencionados.

El acontecimiento social de dar una dirección es un comportamiento automático llevado a cabo repetidas veces sin que sea necesario tenerse conciencia de estar efectuando un acto lingüístico específico, muchas veces agramatical, o por lo menos no muy claro en su expresión lingüística, aunque no en la expresión gestual, como se verá.

Cada vez que nos trasladamos a un sitio desconocido se impone en nosotros la necesidad de ubicarnos en ese nuevo medio, más o menos hostil. La práctica consiguiente casi nunca reviste un aspecto teórico, como la consulta de fascículos turísticos oficiales, sino que tratamos de aprehender la realidad en una acción concreta de investigación con la gente.

Pedir direcciones, más allá de su aspecto empírico se transforma así en una conducta social mucho más compleja de la que se podría suponer.

Para una mayor ilustración, transcribamos un diálogo en el que se realiza el acto en estudio.

- Contexto: En una calle cualquiera de Santa Rosa de Cabal. Participantes:

A1 Un investigador que pregunta por distintos sitios de la ciudad.

B1 Transeúntes que ocasionalmente encuentra el investigador.

A2 Buenas tardes.
B2 Buenas tardes.
A3 ¿Cómo hago para llegar al Colegio Fermín López?
B3 De esta esquina... usted sale a la esquina de esta misma casa... de esta misma cuadra... a la otra cuadra... camina dos... antes de la esquina, está... sube... desde la otra, contando la otra.
A4 ¡Ah! ¿está lejos?
B4 Desde por aquí... por donde viene el carro, vea... pero pa’rriba.
A5 ¡Ah! Bueno, gracias.
B5 Ahí, pregunte que...

Dentro de este acto de habla es posible distinguir tres momentos claves:

a. Momentos fáticos. Los cuales se dan al establecer el contacto y romperse el mismo. Ejemplo: “Buenos días”, que es la fórmula lingüística que habitualmente se emplea para iniciar una comunicación verbal con un interlocutor; “Bueno”, “Gracias”, “Que le vaya bien”; son expresiones muy comúnmente empleadas para terminarla. Aquí también se ubican la contestación al saludo y el agradecimiento por ofrecer la información.

b. El momento del pedido de información o momento de la pregunta. Es el objetivo central del acto de habla, sin el cual no tendría razón de ser el evento que se realiza. Es aquí cuando A, al que continuaremos llamando Hablante o Actor uno (H1), el que solicita la información, expresa al Hablante o Actor dos (H2) el propósito de la comunicación.

c. El momento de la respuesta. Es cuando H2 ofrece la información que H1 le ha solicitado en el momento del pedido.

Lo que se analiza en este caso es el conjunto de los momentos arriba mencionados, así como otros factores observables y no observables, presentes en el evento de habla, tales como el conjunto presuposicional y el mensaje gestual, entre otros. El sentido de los enunciados a menudo oculta los propósitos profundos de los interlocutores; es pues necesario lograr una explicación del evento de habla recurriendo para ello a la noción teórica de presuposición.

Un hablante común y corriente, realmente interesado en saber dónde queda un sitio específico del pueblo, sólo le interesará del acto de habla, el resultado concreto de su pregunta, es decir, sólo le preocupa obtener la información exacta que satisfaga la demanda formulada. Alguien más sensible al contacto social vislumbrará en el comportamiento del otro unas actitudes sicológicas emocionales que le crean una imagen aproximada del interlocutor.

Para el investigador, que no pregunta para saber, puesto que a menudo sabe antes de preguntar, aparece claramente la dinámica de la enunciación total, que engloba los códigos verbal y gestual dentro de un acto comunicativo, así como los distintos valores de la presuposición sistemática, sin lo cual no se podría llegar a la significación del evento dada la imposibilidad de ejercer eficazmente la competencia comunicativa.

Dados estos presupuestos, podríamos esquematizar el evento de hablar de la manera siguiente:

Evento de habla
Condiciones de fortunio:
a. Comunidad lingüística
b. Situación de habla
c. Ideología
Enunciación y función significativa Presuposición Enunciación y función comunicativa

mensaje
verbal gestual

Tradicionalmente los estudios lingüísticos se hubieran limitado al análisis de un corpus verbal, tratando de formalizar los descubrimientos de estructura del mismo, es decir su forma codificada, localizable en un corpus verbal después de aplicados unos esquemas estructuralistas de análisis lingüístico. Sin embargo, desde los primeros sociolingüístas hasta hoy y dada la importancia que se le da a la función social del lenguaje y sobre todo su función comunicativa, a menudo presentada esta última como Razón de ser de todo lenguaje, las investigaciones se extienden hasta el “acto de comunicación”; superando así los límites de la lingüística formal.

Tanto para los sociolingüistas como para los pragmáticos y analistas del discurso, la ubicación sociocultural y el contexto, vienen a ser parte pertinente en el análisis lingüístico puesto que ellos desempeñan papel, a veces primordial, en la interpretación del acto de habla. Esto lo podemos ilustrar con el caso siguiente: cuando una persona, señalando “a la izquierda” nos indica verbalmente “a la derecha”; invariablemente se puede comprobar que la señal gestual es la correcta, mientras que las palabras no están de acuerdo con lo que se quiere comunicar.

En este aspecto, este trabajo pretende aportar suficientes elementos de juicio para defender el estudio de la totalidad del acto de comunicación como el nivel necesario en los trabajos semánticos generales, rompiendo con la división metodológica, pero no por ello menos artificial, entre semántica, sintaxis y pragmática. En una fase más compleja se vuelve indispensable integrar el nivel ideológico en el análisis del evento de habla.

Aunque se esté de acuerdo con el concepto de competencia comunicativa, que se encuentra en su pleno desarrollo en la escuela de Dell Hymes (1964), se tiene que recalcar el valor ideológico subyacente al acto comunicativo y por ende tenemos que considerar el enunciado no sólo como la realización de una competencia comunicativa, sino también como manifestación de un sistema de presuposiciones que a partir de implicaciones ideológicas - propias de la comunicación lingüística, de la posición de clase y de las ideas particulares de los interlocutores - permite una significación indirectamente recuperable en el plano de la comunicación. Estos últimos planteamientos teóricos obligan a profundizar en la función de puente social de lo ideológico en el uso de la lengua y por ende en la postulación de un sistema presuposicional en su práctica dialógica.

En efecto, el contacto que se establece entre los interlocutores no se puede limitar ni a contactos fáticos, ni a la comunidad de códigos, sino que se tiene que desplazar hacia la comunidad ideológica en un sentido amplio, o significativo subyacente al enunciado.

Sistema presuposicional y su
implicación en el acto de habla

El evento de habla no se da en lo abstracto y por lo tanto su significación depende de ciertas contingencias, no todas obvias. Al realizarse la comunicación, ésta presupone un contexto ideológico más o menos estereotipado en cuanto a suposiciones subyacentes. En el caso particular de la información topográfica, nuestra actitud frente al informante tiene que ser la más natural posible. Pero, ¿qué actitud será considerada por los destinatarios como natural cuando se pregunta por una dirección?.

El tono de voz, la actitud de ruego, casi sumisión, la mirada inquisidora, etc., son analizables buscando determinar unidades de significación sistemática conductal.

El éxito de tomar la actitud adecuada puede comprobarse en el comportamiento del destinatario al no despertar en él sospecha en cuanto a la autenticidad - ¿sinceridad? - de nuestro comportamiento. Sin embargo, el caso contrario se puede presentar si dejamos esbozar una sonrisa en los labios, por débil que sea, al pensar que no vamos a ninguna parte y que nuestras preguntas son parte de una encuesta o de un juego. Este ejemplo nos indica la importancia del elemento subjetivo, síquico que gobierna nuestras actitudes y que llamaremos en adelante “presuposición”.

Otro caso puede presentarse: la insistencia, las reiteraciones, pueden también por si mismas inspirar desconfianza en el interlocutor que entonces se sentirá obligado a cambiar la presuposición estereotipada, ligada al evento común en cuestión, reinterpretando el acto de habla y desplazando la significación. De hecho la contradicción manifiesta entre el enunciado y la actitud general del entrevistador le dan un nuevo sentido a la totalidad de la relación comunicativa. La implicación encubierta por el destinatario reemplaza la presuposición original, iniciando una serie de nuevos actos de habla que se pueden calificar de indirectos.

Aquí se trata de definir la presuposición estereotipada que corresponde al evento de habla “preguntar y dar direcciones”; por ello no se analizan los actos indirectos ni las actitudes atípicas: servirán únicamente los indicios para controlar el umbral de pertinencia presuposicional. Al producirse comportamientos no deseados obviamente se ha salido del ámbito del evento estudiado para pasar a un nuevo evento de habla cuyo estudio no está dentro de los propósitos de este artículo.

El sistema presuposicional se podría concebir como un conjunto de unidades subyacentes a la totalidad del evento, el cual se marca no sólo a nivel enunciativo verbal y/o gestual sino que establece una serie de unidades comportamentales, sentidas como actitud subjetiva asumida al realizar un acto de habla.(1)

El describir las actitudes observables en términos de código verbal y gestual no aporta sino un aspecto del problema total. El código gestual solo, interpretado en términos de oposición pertinente dentro de la comunidad, todavía no encierra lo que tiene de significativo. La “actitud tomada” está determinada por la actitud asumida que a su vez depende de los presupuestos ligados a tal o cual evento de habla (véase Speech Acts).

Actores del evento de habla

Evento de habla
Acto de habla1 Preguntar
direcciones
Acto de habla2 Dar
direcciones

A grandes rasgos el Acto de Habla1 se encuentra en una situación de dependencia del Acto de Habla2. Este sabe, mientras que el primero necesita saber. El Actor 2 puede dar, el Actor1 pide. Para que se pueda realizar con éxito la comunicación, se tiene que establecer una confianza mutua, es decir, ésta es una presuposición constitutiva de este evento de habla.

Sabemos que el Actor2 puede no dar la información correcta, de ahí que la información dada se puede tratar, además, a través de las categorías de perlocución e ilocución, de funciones perlocutiva e ilocutiva. Ejemplo, el valor perlocutivo de la respuesta tiene por fondo la confianza mutua y el carácter verdadero, supuesto básico del habla.

El Actor2 sabe:

- Dónde queda la dirección

- Dirigir al Actor1 hacia esa dirección

El valor perlocutivo se verifica al realizarse sus indicaciones y al comprobar el resultado con el resultado esperado. En caso positivo tenemos la prueba de la autenticidad del evento: si era confiable al Actor2; en el caso contrario, el Actor2 ha transgredido por lo menos una de las presuposiciones:

- No sabía; lo que ha provocado que diera una información errada.

- Sabe, pero viola la segunda condición de éxito; acepta dar la información requerida de tal manera que conscientemente dirigió al Actor1 hacia un lugar distinto, actitud interpretada como de “mala fe”, considerada a veces como típica y no sancionable.

Sin embargo la incertidumbre en cuanto a la explicación al romperse la condición uno o la condición dos, deja al Actor1 con pensamientos ambiguos: “Actor2 se equivocó o le tomó el pelo”. La desambigüación puede ser influída por la observación de indicios contradictorios, incluso mínimos, en la actitud tomada por el Actor2 en sus enunciados verbales y/o gestuales; ejemplo, contradicciones posibles en el enunciado verbal, repeticiones numerosas y constantes, doble información, contradicción en el enunciado gestual, sonrisa al momento de la respuesta, etc.

Condiciones de fortunio y presuposición

Las condiciones de fortunio, o también denominadas de éxito, hacen intervenir todos los condicionamientos inherentes al reconocimiento adecuado de la unidad lingüística, de la situación de habla, del evento de habla.

* Condiciones de éxito relacionadas con unidad lingüística:
- Hablar la misma lengua.
- Respetar los tabúes sociales. Nadie, por ejemplo, le pregunta a una dama dónde queda un lupanar.

* Condiciones de éxito relacionadas con la situación de habla:
- Actor2 no se encuentra absorbido en una labor,
- No tiene graves problemas de comunicación
- Existe proximidad física entre los interlocutores
- No hay interferencias mayores en el medio.

* Condición de éxito relacionadas con el evento de habla. A este nivel es donde comienza la dificultad de distinguir drásticamente entre las condiciones de éxito y la presuposición constitutiva.
- Realización de ambos actos 1y 2.
- Coherencia del mensaje global: verbal y gestual.
- Coherencia interna de cada enunciado: verbal y gestual.

Las presuposiciones: esquema tentativo

Hay que distinguir las presuposiciones generales del evento de habla escogido, de las presuposiciones particulares a cada acto de habla.

Dentro de las primeras tenemos las siguientes:

- Se crea una atmósfera de confianza mutua entre Actor1 y Actor2.
- Existe información no compartida entre los actores.
- La información es útil.

Dentro de las segundas están:
* El Acto de Habla1 es espontáneo y pone en marcha el proceso dialógico.
* El Actor1 no conoce la información.
- Necesita esa información
- La pide
- Va a utilizarla
- Y la valora
* El acto de Habla2 no es espontáneo; es inducido
- Actor2 sí conoce la información
- Puede darla
- Sabe darla
- Efectivamente da la información
- Recibirá reconocimiento: será valorado como informante.

Como se anotó arriba, en cierto sentido, el contenido del Acto de Habla2 está controlado por las preguntas del actor del Acto de Habla2, por ello podríamos decir que el mismo no es un acto espontáneo, sino inducido. Si alguien da una información sin que se le haya pedido explícitamente, se creará un desfase, una incongruencia obvia desde el punto de vista de la información - cuya dinámica oscila entre la economía y la claridad: Ley de Zipf -, inclusive no faltará quien haga notar que nadie preguntó por eso, siendo un acto indirecto de exclusión del interferente.

Veamos ahora en un poco de mayor detalle las demás presuposiciones señaladas:
- Actor2 puede dar la información
- La información que se solicita a Actor2 es de conocimiento público - La cual no compromete al informante - Actor2 -.

En efecto, toda pregunta y su correspondiente respuesta compromete a los interlocutores pero en distintos grados; no es lo mismo saber dónde queda la alcaldía que saber dónde queda una “olla” donde se expende droga; tampoco lo es saber dónde queda un prostíbulo que saber dónde queda la iglesia del pueblo; tampoco, es lo mismo informarle a un turista que a un policía.

La información compartida implica, así mismo, una responsabilidad compartida; si le digo a un extraño dónde vive Pedro y el extraño mata a Pedro, o le va a cobrar una deuda, el resultado habrá sido posibilitado por la información dada, que, como ya se dijo antes, controla el comportamiento trópico del actor2.
- Actor2 si conoce la información. A simple vista se destaca toda persona cuyas características superficiales -vestimenta, actitud, comportamiento -permite dudar de su pertenencia de la comunidad, y en presencia de un grupo de varias personas, es decir, de varios informantes potenciales, se tratará de adivinar cuál de todas tiene más posibilidad de conocer la información requerida. Ejemplo: si queremos saber dónde queda la iglesia y en un grupo que vemos se encuentra un sacerdote, es indudablemente a éste a quien preferiríamos para solicitarle la información. En las sociedades en donde impera la división del trabajo en alto grado, encontramos personas cuya única función es dirigir lo más adecuadamente a la gente. Ejemplo: agentes de tránsito, policías bachilleres, guías de turismo, etc.

Al enterarnos de esta presuposición, al oír que Actor2 dice: “Yo tampoco sé”, “yo tampoco conozco”, “yo tampoco soy de aquí”, “estoy recién llegado”, “yo no sé, qué pena”, “yo no sé de direcciones”, “lo que le diga es mentira”, no tiene sentido proseguir con el acto de habla.

- Da la información solicitada.

Se presupone que el Actor2 es cooperativo y que aceptará compartir su información. En gran parte esta presuposición parte de todas las anteriores. Si pensamos que, por cualquier razón, el Actor2 va a obstaculizar la realización del evento que desencadenaría su información, no se tendrá en cuenta al informante o a su información. Ejemplo, si el comportamiento del Actor2 nos hace sospechar que “no es serio”, se postergará el pedido de la información hasta que se encuentren oportunidades o informantes adecuados para obtener la información solicitada. Sería absurdo seguir las instrucciones dadas por una persona que en el momento de dar la información muestra su inclinación por las bromas; por ejemplo, que guiñe un ojo, que codee a su contertulio, que lo patee; señales éstas que se interpretan socialmente como ocultas, y son interpretadas en el momento como intenciones de tergiversar la información, restándole algunos elementos que a la postre puedan ser cruciales.

- La Enunciación del Actor2 es precisa. - El Actor2 es buen informante - si nos damos cuenta que su elocución, sus gestos, su actitud general, no nos permite recuperar coordenadas precisas para dirigir nuestra acción - lo cual es concretamente lo que se pide al preguntar por una dirección - aunque podemos decir que se realizó el Acto de Habla2, éste se podrá tachar de anormal - se produce un no fortunio- puesto que pone en peligro los resultados deseados: orientación lo más precisa del Actor2. En tal caso se volverá a repetir Acto de Habla1 con otro interlocutor, tratando de evitar la presencia del anterior.

- El Acto de Habla2 es positivo para el Actor2. Aunque esta presuposición, a diferencia de las anteriores, sea meramente optativa, puesto que se refiere a la valoración social del informante como persona útil, la tenemos que tener en cuenta a nivel de la motivación individual de cada persona: cualquier individuo que realice el Acto de Habla2 se sentirá valorado no sólo como informante, sino también como útil a la sociedad.

Una vez conocidos y analizados el conjunto presuposicional descubierto en el Acto de Habla2 en cuestión, podríamos proponer una jerarquización de dichas presuposiciones:

1. Se trata de una información inductiva.
2. La información es de conocimiento público.
3. No compromete al hablante.
4. El interlocutor es cooperativo.
5. La enunciación es precisa.
6. La enunciación valora al informante.

La presuposición uno (1) se refiere a la totalidad del Acto de Habla. La segunda (2) y la tercera (3) se limitan al contenido de la información. La cuarta (4), quinta (5) y sexta (6) están íntimamente relacionadas con el destinatario potencial así: la tercera (3) y la cuarta (4) a su práctica de enunciación y la quinta (5) y sexta (6) a su motivación.

Por lo que precede es claro que:
- El factor presuposicional es condición sine qua non de la existencia de este Acto de Habla específico, hecho éste que podría decirse de todo evento comunicativo.
- La violación de las presuposiciones dos (2) y tres (3) - conocimiento secreto o comprometedor - neutraliza las presuposiciones siguientes.
- Las presuposiciones cuarta (4) y quinta (5) son condiciones subjetivas necesarias sin las cuales no se pueden realizar las presuposiciones quinta (5) y sexta (6).
- La presuposición quinta (5) es de carácter objetivo, dará cuenta y será garante o no de la valoración positiva o negativa del interlocutor.
- El reconocimiento social, origen de la valoración cualitativa del informante, estará en función de la altura de su desempeño.

De otra parte, y más fundamental, vemos que las presuposiciones 1 a 4 son constitutivas -necesarias, obligatorias del Acto de Habla2- mientras que la 5 se puede variar hasta cierto punto facilitando o dificultando la comunicación; y la sexta (6) es definitivamente optativa, puesto que depende del nivel afectivo - emocional y “self concious” del destinatario, pudiéndose, en última instancia, hasta eliminarse la presuposición como tal.

La enunciación

Una vez delimitado un acto de habla particular, se pueden dar en su interior dos aspectos: el uno y en gran parte deducible del comportamiento observable del Actor2, el otro no deducible en ese mismo comportamiento sino de la experiencia general en el seno de la comunidad lingüística. Este segundo aspecto es precisamente lo que le da su significación global a la totalidad del Acto de Habla, la llamamos presuposición.

Ahora bien, observemos que la presuposición no puede existir en abstracto, está íntimamente ligada a la enunciación como realización concreta del Acto de Habla.

En resumen, enunciación y presuposición son los dos factores necesarios para una unidad dialógica mayor: el Acto de Habla.- Es imposible imaginar una enunciación que no contemple un sistema subyacente de presuposiciones y mucho más difícil, aún especulativo, imaginar la existencia de sistemas presuposicionales independientes de una práctica enunciativa.

Por lo antes mencionado, no se puede confundir enunciación y Acto de Habla, lo mismo que en la economía marxista no se confunde modo de producción en la formación social. Podríamos esquematizar lo dicho, de la manera siguiente:

 

Acto de Habla
Presuposición
Enunciación

Llegado a este punto podemos tratar de analizar en concreto la enunciación. La articulación más sobresaliente que encontramos en su interior se sitúa en la confluencia casi perfecta entre la práctica oral y la práctica gestual.

Si grabamos el enunciado verbal en una cinta magnetofónica y el comportamiento gestual en un video, se podría entender quizá la significación estereotipada del mensaje (se podría deducir que estamos en presencia de un comportamiento de orientación deíctica), pero de ninguna manera se podría recuperar el sentido correcto de dicho acto comunicativo; por lo tanto estamos frente a un caso muy claro de determinación del código verbal por la enunciación total, resultando vital el papel del comportamiento gestual para la interpretación global del mensaje.

Frente a la complejidad de la tarea de describir el proceso de enunciación escogido, se vuelve metodológicamente necesario pasar al estudio de los códigos verbal y gestual, destacando al mismo tiempo su complejidad.

En conclusión, podemos distinguir dos facetas propias de la enunciación como fenómeno unitario: la faceta verbal y la faceta gestual.

Enunciación

Verbal
Gestual

Enunciado verbal
(habla)

Enunciado gestual
(kines, kinemas)

Lengua española

Código gestual

Aunque muy someramente analicemos el proceso de enunciación a saber: los enunciados verbales y gestuales procurando aislar las unidades sémicas pertinentes tanto del lado del código gestual como del repertorio verbal, reconociendo el desequilibrio que hay entre los dos sistemas.

Veremos cómo la significación sistemática de la lengua se ve desplazada en su realización bajo la presión del contexto no - verbal - gestual y presuposicional.

Tomemos otro ejemplo de la muestra en el mismo contexto.

2.
A1 ¿Dónde queda el cementerio?
B1 Por aquí derechito, unas tres cuadras hacia abajo...allá en toda la esquina.
A2 ¿Es el único que hay?
B2 Único ... si, puede irse por aquí, vea... derechito abajo que ahí lo encuentra ... tres cuadras.
A3 ¿Y ahí está el colegio, también?
B3 ¿Qué colegio busca?
A4 No sé ... me habían dicho que por ahí había un colegio.
B4 No ... por aquí no queda ... es una escuela ... pero esa queda por acá ... por aquí ... por esta calle.
A5 ¿Cuál es la quinta?. Es que no somos de aquí.
B5 Bueno ... esta esquina de aquí ... vea ... aquí, vea ... esta calle. ¿Aquí no? ... pa’bajo derecho ... a la salida del pueblo.
A6 ¡Ah! A la salida.
B6 Esa es la escuela ... pero el día de hoy está cerrada...hoy no enseñan...y no hay clases...pero sigue como le digo, por ahí, por aquí queda el cementerio, la escuela queda así, abajo, a unas ... cinco o seis cuadras donde ya se acabaron las edificaciones... las casas, pues, allí queda la escuela.
A7 Gracias, Señora.
B7 A la orden.

3.
A1 Buenos días. ¿Me podría indicar dón de queda el cementerio?
B1 Venga acá, mire ... vea ... de aquí se ve ... véalo ... vea.
A2 ¿Adónde?
B2 Allá, mire, vea ... allá donde se ve esa puerta, vea ... aquí al final.
A3 ¿A la cuadra?
B3 A donde se ve esa torrecita alta que se ve ... allá.
A4 ¡Ah! si. ¿Donde se ve un techo?
B4 ¡Si!
A5 ¿Blanco?
B5 Esa torre que alcanza usted a ver por encima de la casa del medio ... allá es el cementerio.
A6 Gracias, muy amable.
B6 A la orden.

Puesto que la preocupación es el Acto de Habla 2, de su repertorio lingüístico, tomemos únicamente sus respuestas:

- Por aquí / derechito /
- Unas tres cuadras / hacia abajo /
- Ahí / en toda la esquina /
- Único / si /
- Puede irse / por aquí / O1
- Ve
- Derechito / abajo /
- (Que) ahí / lo encuentra / O2
- Tres cuadras
- No
- Por ahí / queda / e / una escuela / O3
- Pero / esa queda / por acá / O4
- / Por la calle quinta /
- Por aquí / por esta /
- Bueno
- Esta esquina de aquí /
- Vea / aquí / en esta de aquí no? /
- Pa’bajo / derecho /
- A la salida del pueblo /
- Esa es / la escuela / O5
- Pero el día de hoy está cerrada, hoy no enseñan, hoy no hay clases / O6
- Pero / siguen / como les digo / O7
- Por allí /
- Por aquí / queda el cementerio / O8
- Y / la escuela / queda así / O9
- Abajo /
- A unas cinco o seis cuadras /
- Donde / ya / se acabaron / las edificaciones / O10
- Las casas, pues /
- Allí / queda / la escuela / O11
- Siga/ derecho / que / allá / va a dar / O12

Donde podemos considerar como oraciones bien formadas los segmentos marcados On.

Dentro del conjunto de enunciados del Actor2 hay que diferenciar dos partes: una primera producida en condiciones normales, con una actitud neutral, sin insistir; mientras que la segunda asistimos a un discurso explicativo más consciente de parte de la señora quien frente a la insistencia opta por desarrollar explícitamente todos los recursos locutivos e ilocutivos al servicio de la orientación topográfica. De ahí la aparición de oraciones bien formadas en la segunda parte de ese Acto de Habla.

De esta observación salta la necesidad de plantear la realidad discursiva como resultado de un compromiso entre dos clases de unidades determinadas por dos clases de comportamientos integrados a la competencia comunicativa:

a. Unidades sémicas que corresponden a un condicionamiento pragmático de la conducta verbal, configurando así un código comunicativo con su repertorio específico de cada Acto de Habla. En otras palabras, las unidades sémicas son producto de las condiciones de comunicación (unidades suficientes en cuanto a su valor comunicativo. Ejemplo: por aquí, por allá).

b. Unidades semánticas, por el contrario, reflejan la estructura significativa, interna, mental, consciente, que llamamos pensamiento, y que por lo tanto dependen de la articulación significativa total producida por la lengua (unidades necesarias en cuanto a su valor significativo. Ejemplo: cementerio distinto de colegio).

Solamente a nivel de la articulación significativa de las unidades semánticas podría hablarse de gramaticalidad, mientras que el código sémico medirá la aceptabilidad o la adecuación. Podemos representar lo anterior en el esquema siguiente:

Comunicación unidades sémicas(suficientes)
código pragmático

Aceptabilidad ~ adecuación

Estructura del discurso

Gramaticalidad

Significación unidades semánticas(necesarias)
lengua(sistema).

En los diálogos tenemos 12 segmentos sobre 31 que son oraciones bien formadas y en la observación sobre el terreno es fácil darse cuenta que la proporción de oraciones de este tipo es inversa a la proporción de actividad gestual y deíctica y directa a la intensidad de la conciencia expresiva.

.En las primeras intervenciones de B, se visualiza que la economía de la información permite utilizar unidades sémicas suficientes para la comunicación normal en el Acto de Habla; sin embargo al comprobarse dudas en la comprensión de los enunciados elípticos, gestuales o lingüísticos, del Actor2, éste opta por recurrir a oraciones bien formadas y por ende a unidades se-mánticas más numerosas, sentidas como necesarias, lo cual lo lleva a una mayor estandarización del uso de la lengua; de allí la gramaticalidad.

Vemos así que el estudio del discurso necesariamente debe tener en cuenta los dos tipos de unidades planteadas, reconociendo por igual el valor de las unidades sémicas, tradicionalmente ignoradas, como constituyentes inmediatos, y el valor de las unidades semánticas, bien sea a nivel de funcionamiento (morfemas) como de la asociación semántica (sememas o semas o rasgos distintivos).

Todo el discurso es posible mirarlo o analizarlo en sus constituyentes inmediatos, los cuales podemos clasificar como unidades sémicas, o sea con valor enunciativo general, correspondiente a una actitud, un gesto, una referencia directamente vinculada a la práctica del discurso; en una segunda instancia podremos analizar el enunciado en unidades semánticas, llegando así a la estructuración de la lengua; en cierta forma estar así pasando del nivel del discurso al de la oración (cuestionable frente al nivel intermedio de los constituyentes inmediatos, que aparecen aquí como más fundamentales para la comunicación topográfica) y del nivel de los constituyentes inmediatos al nivel de los morfemas.

 

Unidad de comunicación
Unidades Sémicas
Código gestual

Unidad de significación
Unidades semánticas
Sistema lingüístico

Discurso

Contituyentes
inmediatos

sememas

Los constituyentes inmediatos determinados por la situación de discurso, podrán ser estudiados como unidades sémicas o sea como componentes de cierto repertorio sociolingüistico posiblemente analizable como código limitado al contexto específico del Acto de Habla2, mientras que el análisis morfológico y semántico nos pondrá en contacto con las unidades más generales de significación de la lengua, unidades que se pueden llamar semánticas y que fueron estudiadas bajo el nombre de sememas por Greimas y otros.

Los elementos morfológicos aislados no interesan como unidades de articulación gramatical sino como unidades de sentido o sememas - a su vez analizables en semas, recurriendo por ejemplo al sistema de los ejes sémicos.

NOTAS
(1) Se toma una actitud física (superficial, observable); se asume una actitud subjetiva, profunda, intuible.

BIBLIOGRAFIA
AUSTIN, J.L. (1982). Cómo hacer cosas con palabras. Palabras y acciones. Barcelona. Ediciones Paidos.
BAENA, Luis Angel. (1985). Análisis de los actos de habla. Cali. Mimeo Universidad del Valle.
HALLIDAY, M.A.K. (1982). El lenguaje como semiótica social. La interpretación social del lenguaje y del significado. México. Fondo de Cultura Económica.
HYMES, Dell. H. (1974). Hacia etnografías de la comunicación. En Antología de estudios de etnolingüística. p.48-89. México, Universidad Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Antropológicas.
SEARLY, John R. (1986). Actos de habla. Ensayo de filosofía del lenguaje. Madrid, Cátedra.

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