Ideas
políticas de Platón, Aristóteles y Montesquieu
acerca de los poderes y el estado.
Carlos
Ramiro Bravo Molina
| En
este ensayo se intenta rastrear la
trascendencia de la mentalidad política
de los grandes pensadores de la Grecia
Clásica y su posible incidencia en
Montesquieu, con relación a las teorías
de los poderes políticos y el Estado. |
Platón
y Aristóteles toman como población de estudio
la Ciudad-Estado o polis, entendida en términos
de un territorio pequeño habitado por una
comunidad dominante de ciudadanos libres y
poseedores de bienes materiales y virtudes, que
descansa sobre el trabajo de artesanos y
esclavos. La ciudad existe, en tanto la
existencia se decide como existencia política.
La polis es una resultante del proceso histórico
del demos heróico a la ciudad republicana. La
ley es la esencia de toda igualdad o derecho,
dike; es el fundamento en última
instancia. La dike y la dikaiosyne justicia
constituyen la esencia de la polis, la
libertad corresponde así a la naturaleza de la
polis. Por ello precisamente para el griego de la
época de Solón como también para los
griegos posteriores, la libertad es ante todo,
libertad política y no resulta, en general,
pensable por fuera de la polis(1).
Estos
grandes humanistas asumieron su posición
política ante los acontecimientos cotidianos en
los que transcurrieron sus vidas, a pesar de sus
visiones diferentes. Ambos filósofos actuaron en
el escenario haciendo de la educación una
pedagogía política tendiente a desarrollar los
planteamientos filosóficos en aras de
transformar la decadencia de la polis. Lo
hicieron desde un mismo escenario pero asumiendo
enfoques y prácticas ideopolíticas divergentes.
La teoría del punto medio es válida tanto para
Platón como para Aristóteles. Platón con su
concepción de un Estado comunalista excluyente,
en tanto el privilegio del comunalismo es de los
gobernantes o verdaderos guardianes de la polis.
Aristóteles con su proyecto de Estado mixto o
moderado democráticooligárquico,
denominado República, intenta contrarrestar la
agonía de la CiudadEstado. Desde la
perspectiva de los objetivos, la República y la
política son semejantes, así los mecanismos e
instrumentos para llegar al ideal propuesto sean
diferentes. En últimas se trata de dos proyectos
de Estado y Gobierno: La democracia como proyecto
éticopolítico platónico y la democracia
moderada de Aristóteles. Jean Touchard en su
tratado de Ideas Políticas dice que:
| Platón
funda la política deduciéndola de la
justicia y no ciertamente como
descripción objetiva de los fenómenos
políticos, sino como estudio normativo
de los principios teóricos del gobierno
de los hombres(2). |
Carlos
Luis de Secondad, el barón de Montesquieu (1689
- 1755), pertenece al siglo de la Ilustración,
etapa delimitada por la Revolución Inglesa
(1688), llamada admirable y la Revolución
Francesa (1789), llamada burguesa. Montesquieu,
| al
contrario de la mayoría de los hombres
que en alguna forma influyen en el
vigoroso proceso de la ilustración, su
vida no venía de la pobreza y mucho
menos llegó a ser vagabundo, como el
autor del Contrato Social. No procedía,
como la casi totalidad de quienes
colaboraron en la Enciclopedia y en
alguna forma influyeron en la Revolución
Francesa, de la burguesía, sino que su
origen se encontraba en los estamentos de
un sector de cierta jerarquía de la
nobleza(3). |
Se
desempeñó como presidente togado del Parlamento
de Guyena. En este sentido por su carácter de
clase Montesquieu, Platón y Aristóteles se
hallaban entroncados con la nobleza, la griega de
Pericles y la francesa de Luis XV. Montesquieu,
pertenece al siglo del Racionalismo Naturalista y
del Absolutismo en crisis. Desde el punto de
vista de las teorías políticas, Inglaterra y
Francia, se sacudían del absolutismo monárquico
sustentado por Nicolás Maquiavelo y Tomás
Hobbes, ascendiendo por las teorías
librecambistas y de la sociedad civil de John
Locke. Montesquieu, pertenece al siglo de las
luces, a ese momento de establecimiento de la
burguesía mercantil, que va a facilitar el gran
salto del absolutismo al período demoliberal.
La
ilustración es un siglo profundamente
racionalista. El racionalismo ha nacido en el
siglo XVII. La razón es la actividad prioritaria
del hombre y en ella se fundamentan los derechos
naturales. Ella, la razón, para los
enciclopedistas, constituye la ley. El hombre con
su libertad y sus derechos humanos es el centro
de la razón política. La mayor manifestación
de la ilustración fue la enciclopedia. Ella
estaba dirigida a la comunidad y se levanta como
reacción a la metafísica y la ideología
medieval. El siglo de las Luces se caracteriza
por el énfasis de la soberanía popular como la
suma de las soberanías individuales. El concepto
Contrato Social Lockiano ha evolucionado al
concepto Roussoniano. El siglo de las Luces no
solamente influye en Europa sino que irradia al
mundo americano, prueba de ello son los procesos
ideológicos independientes de las colonias del
nuevo continente. Este fue el mundo que le tocó
vivir a Montesquieu. La comparación
diacrónica-sincrónica de los momentos
históricos vividos por Platón, Aristóteles y
Montesquieu, nos lleva a pensar que las grandes
teorías políticas se han constituido como
respuesta a los momentos de grandes tensiones
sociales, políticas y económicas. Es aquí
donde radica la trascendencia de los grandes
pensadores, en el compromiso político con su
época.
1.
"La República" de Platón
"La
República" comprende diez (10) libros, su
estilo es dialogal. Intervienen en el diálogo
Sócrates, Glaucon, Polemarco, Trasimaco,
Adimanto, Céfalo y Clitofón.
Los
planteamientos centrales se sintetizan en los
siguientes aspectos:
La
justicia es el fundamento de la Ciudad Estado. El
Estado y las leyes acerca de la concepción de
Dios es Monoteísta, opuesto, a la concepción
Politeísta de la teoría aristocrática del
período heróico u homérico. Desde el punto de
vista de la clasificación de los gobiernos
elabora la teoría y caracterización de los
Gobiernos Aristocrático, Democrático y
Oligárquico, con sus respectivas desviaciones:
Timocracia, Demagogia y Tiranía. Es un crítico
de la demagogia y del falso moralismo de los
demagogos incluyendo a los Sofistas. El fin de la
moral y la política es el bien, o la virtud. La
democracia en su anarquía es una feria de
constituciones. En el plano de la antropología
filosófica, sociedad, hombre y virtud es una
triada que habita en un espacio cerrado en sí
mismo reproduce la figura triangular piramidal de
jefes, guerreros, trabajadores; razón, corazón
y vientre, con sus respectivas virtudes,
sabiduría, valor y templanza.
En
Platón en cuanto a su concepción política se
observa:
El
Platón éticopolítico de "La
República", en la que la ley está
implícita en la ética, y ésta ha llevado a
algunos autores a sustentar la negación del
derecho y la ley en la concepción platónica del
Estado y la sociedad. Sin embargo ésta posición
no niega la normatividad, por el contrario le
infunde a ella una fundamentación ética en
tanto el bien es la primicia del comportamiento
de la sociedad. La República, da cuenta del
Platón que coloca la virtud, por encima de todo
ordenamiento positivo del Estado, en tanto la
polis se construiría en consonancia con un
modelo de vida que debería ser el resultado
obvio del sistema educativo. En este sentido el
olismo idealista platónico es coherente y por
qué no pedir las buenas costumbres y la justicia
primaria sobre la norma positiva.
| La
teoría del Estado de Platón parte del
concepto de que el bien tiene que ser
conocido mediante el estudio metódico,
la teoría interpreta la sociedad
alrededor de esta idea(4). |
La
justicia para Platón tiene una naturaleza y un
origen eminentemente social, surge en el momento
preciso en el que:
| los
hombres cometieron y sufrieron la
justicia alternativamente; experimentaron
ambas cosas, y habiéndose dañado por
mucho tiempo los unos a los otros, no
pudiendo los más débiles evitar los
ataques de los más fuertes ni atacarlos
a la vez, creyeron que era un interés
común impedir que hiciese y que se
recibiese daño alguno. De aquí nacieron
las leyes y las comunicaciones. Se llamó
justo y legítimo lo que fue ordenado por
la ley... y se ha llegado a amar la
justicia, no porque sea un bien en sí
misma, sino en razón de la imposibilidad
que nos coloca de dañar a los
demás(5). |
Para
Platón los justos, al llegar a su edad madura,
después del proceso de perfeccionamiento de sus
virtudes a través de la educación, la razón,
la fortaleza y la prudencia eran merecedores de
todas las dignidades del Estado, por el contrario
los hombres malos a pesar de haber pretendido
ocultar sus faltas al fin de su carrera, serán
objeto del ridículo y el oprobio, juguetes de
los extranjeros y los ciudadanos, serán
azotados, sometidos al tormento y quemados con
hierros candentes en la otra vida. En este
sentido:
| el
comportamiento justo o injusto asumido
por los gobernantes en la dirección del
Estado, estaría sometida a los premios o
castigos metafísicos en la medida y
proporción de las bondades inherentes a
la vida terrenal(6). |
Es
interesante entender el por qué la filosofía
cristiana medieval encuentra en el gran pensador
de la eticidad democrática, la gran fuente de
sus disquisiciones metafísicas. Como ejemplo de
los premios y castigos que son merecedores los
hombres justos e injustos, Platón acude a la
elección de Er el armenio originario de
Panfilia, quien después de muerto vio que las
| almas
son castigadas diez veces por cada una de
las injusticias cometidas durante la
vida, que la duración de cada castigo
era de cien años, y los que habían
vendido los Estados y los Ejércitos,
eran atormentados con el decúpulo por
cada uno de los crímenes(7). |
El
autor Sabine, dice:
| pocos
libros que aspiran a constituir tratados
de política tienen un razonamiento tan
trabajado o también coordinado como la
República. Es esta cualidad la que ha
hecho de la República un libro para
todos los tiempos. La República es
eternamente la voz del estudioso o la
profesión de fe del intelectual, que ve
en el conocimiento y en la ilustración
las fuerzas en que tiene que apoyarse el
progreso social(8). |
El Platón de las leyes, es el hombre político
que ha replanteado su teoría de la República a
partir de sus experiencias y frustraciones.
| El
Estado de las leyes es otro tipo de
Estado en el que la fuerza dirigente
había de ser el derecho y no el
conocimiento fundado en la ética. El
Estado platónico ha de ser mantenido y
unido por la cuerda de oro de la
ley(9). |
2.
La política de Aristóteles
La
Política, se desarrolla a lo largo de ocho
libros, caracterizándose por la coherencia
teórica y metodológica en torno a la teoría
política. Aristóteles construye las bases de la
teoría política partiendo de la observación de
la realidad histórica de la decadencia de la
polis y del conocimiento de otras nacionalidades.
Su obra se apoya en el método
inductivocomparativojurídico de las
instituciones políticas y sistemas de gobierno,
estructurando de esta manera un modelo proyecto
de Estado Moderado, resultante del equilibrio de
los intereses de los miembros de la polis. Los
ocho libros se refieren a:
De
la Sociedad Civil. La sociedad es un hecho
natural, en consecuencia el hombre es un ser
esencialmente sociable, más que las abejas la
naturaleza arrastra instintivamente a todos los
hombres a la asociación política. A partir del
origen natural de la sociedad, Aristóteles
justifica la desigualdad inherente a la sociedad,
la cual se expresa en la existencia de hombres
libres y esclavos, bárbaros y griegos, el hombre
y la mujer, el padre y los hijos. El Estado como
organización política resultante de la
asociación de individuos, familias y pueblos, se
origina para resolver las necesidades básicas de
la vida y el fin de la satisfacción de ellas, el
poder doméstico descansa en la trilogía del
poder que el jefe de familia tiene sobre la
mujer, los hijos y los esclavos, el poder del
señor, el del padre y el de esposo se concentra
en el padre de familia. La sociedad civil se
levanta sobre relaciones de propiedad en
términos de riqueza bienes materiales y de
propiedad viva o esclavos. La posición de señor
se obtiene porque se sepa mandar, sino porque se
tiene cierta naturaleza para ser señor. La
concepción del poder doméstico de Aristóteles
difiere radicalmente de Platón en tanto en el
primero es el poder doméstico sobre la familia
monogámica y en el segundo, está dado por la
pertenencia a la comunidad de mujeres. De la
teoría de la sociedad civil, se pasa al
análisis comparativo de las constituciones más
representativas de la época como eran las de
Fáleas de Calcedonia, Hipódamo de Mileto, la de
Creta y la de Cartago. En este libro Aristóteles
confronta la República de Platón, centrando sus
críticas sobre las teorías acerca de la
comunidad de las mujeres, la destrucción del
Estado, la abolición de la propiedad entre los
gobernantes, la selección de la familia y de los
hijos y el carácter elitista del Estado.
El
tercer libro, centra el estudio en la teoría del
Estado y el ciudadano, los gobiernos y la
soberanía. La idea absoluta y rasgo
eminentemente distintivo del verdadero ciudadano
es el goce de las funciones de juez y
magistrado(10), luego, evidentemente, es
ciudadano el individuo que puede tener en la
asamblea pública y en el tribunal voz
deliberante(11). El ejercicio de la
política es el distintivo del ciudadano, pero
ese poder de participación está determinado por
la calidad de ser ciudadano y solamente es
ciudadano el que participa en los poderes en
tanto por naturaleza era descendiente de
ciudadanos, no pertenece a los extranjeros, ni a
los artesanos, ni a los domiciliados. La calidad
de ciudadano está determinada por el poder
doméstico que era portador, es decir por la
propiedad de instrumentos de producción. He
aquí otras de las grandes diferencias entre
Aristóteles y Platón, para quien la ciudadanía
está ligada al poder del saber o poder que se
deriva del conocimiento sobre el arte de hacer
política y defender la ciudad. Para Aristóteles
es ciudadano sólo el que plenamente tiene
participación en los poderes públicos, es
decir, que no sea esclavo, extranjero o artesano.
La función pública exige tiempo libre para
ponerlo al servicio del poder. El ciudadano era
el hombre virtuoso en tanto a la virtud del
hombre de bien y la virtud del ciudadano son
idénticos. El ser animal político por
naturaleza y por ser ciudadano es el título que pertenece
sólo al hombre político, que es o puede ser
dueño de ocuparse, personal o colectivamente, de
los intereses comunes(12). En la ciudad
se identifica el ser político en tanto portador
de virtudes, en esta parte Aristóteles retoma el
ideal ético platónico, pero, incorporándolo a
las condiciones del poder doméstico que se
requiere para ser ciudadano. Virtud y ciudadanía
son las premisas esenciales de la perfecta
felicidad talentos, o a un tirano. La solución
se encuentra en las leyes, pero no en las leyes
oligárquicas, democráticas o tiránicas, sino
en las leyes buenas fundadas en la
razón(13). En la política Aristóteles
sustenta la concepción racionalista de la ley
que sería retomada por los enciclopedistas del
siglo XVIII y en particular por Montesquieu.
Los
libros IV, V, VI Y VII forman una sola unidad,
son las partes de la teoría general de la ciudad
perfecta, pero necesariamente se halla conectado
a los planteamientos teóricos previamente
desarrollados por Aristóteles. En otras palabras
en los cuatro primeros libros, se hallan
planteados los elementos teóricos de entrada que
van a dar lugar a la elaboración de la teoría
general de la ciudad perfecta, a saber:
- El
origen natural de la sociedad y la asociación
política.
- La desigualdad natural entre los hombres
(justificación de la sociedad de clases, la
esclavitud y la propiedad).
- El Estado como hecho natural y social.
- Razón y función social del Estado.
- La unidad existente entre virtud y la
ciudadanía.
- La naturaleza y función política del
ciudadano.
- La ley fundamento racional de la soberanía.
La
ciudad debe reunir un conjunto de instancias y
elementos materiales y humanos interactuantes que
en su dinámica permitirán alcanzar el Estado
más perfecto, es decir aquel Estado, en el que
cada ciudadano, merced a las leyes y la virtud,
asegura su felicidad.
El
gobierno de la ciudad debe ser práctico, al
respecto señalaba que no basta imaginar
un gobierno perfecto, se necesita, sobre todo un
gobierno practicable, que pueda aplicarse
fácilmente a los Estados(14). Las
leyes deben ser hechas para las Constituciones y
no las Constituciones para las leyes.
Aristóteles se identifica con Platón en el
sentido que la educación es el baluarte de la
ciudad, con la diferencia que a ella deben
ascender no exclusivamente las élites sino todos
los ciudadanos. La ciudad perfecta sería aquella
que adoptara el gobierno mixto, producto del
equilibrio y comunicación de elementos
oligárquicos y elementos democráticos. Es así
como el justo medio político es el fundamento
del Estado. Desde el punto de vista de clase
social, Aristóteles considera que:
| la
asociación política es sobre todo la
mejor cuando la forman ciudadanos de
regular fortuna. Los Estados bien
administrados son aquellos en que la
clase media es más poderosa y más
numerosa que las otras dos
reunidas(15). |
Touchard,
afirma:
| corresponde
a Aristóteles el honor de haber sido el
primero en distinguir los tres órdenes
de poderes(16), se trata, por
tanto, de una distinción funcional
destinada a tener gran porvenir, pero no,
es absoluto, de una doctrina de la
separación de los poderes(17). |
Aristóteles
expresa que la diferencia entre los Estados
radica en la organización diferente de los tres
poderes: La asamblea general que delibera sobre
los negocios públicos, los magistrados y el
cuerpo judicial. Es factible pensar que
Montesquieu encontró la fuente de su teoría de
los poderes en Aristóteles, así no se exprese
explícitamente en el Espíritu de las Leyes.
| Compete
a la Asamblea General decidir con
respecto a la paz y a la guerra, y a la
celebración y ruptura de tratados; hace
las leyes, impone la pena de muerte, la
de destierro y la confiscación, y toma
cuenta a los magistrados(18). |
La
Asamblea corresponde a la forma de gobierno
democrático. El cuerpo de los ciudadanos
sanciona las leyes. La Asamblea era el cuerpo
deliberante, es decir, el verdadero soberano del
Estado. El Poder Ejecutivo se compone por las
magistraturas, encargadas de garantizar el buen
orden y la tranquilidad con respecto a la
vigilancia del mercado público, la conservación
de las propiedades públicas y particulares, las
rentas públicas, la defensa de la ciudad, el
culto a los dioses y los negocios generales del
Estado, el poder de los comisarios está
por encima de los senadores(19).
El
Senado procede de un principio democrático, la
comisión de un principio oligárquico(20).
El Poder Judicial, puede tomarse de la
universalidad o sólo de una parte de los
ciudadanos(21).
Los
tribunales en número de ocho se encargaban de
los gastos públicos, los daños causados al
Estado, los atentados contra la Constitución,
las demandas de indemnización, las causas
civiles, los homicidios y la extranjería. El
equilibrio democrático u oligárquico de los
tres poderes, depende de la forma de cómo se
combinen los elementos que integran los poderes.
Aristóteles
dedica el último libro a la teoría general de
las revoluciones, explicando que la desigualdad
es la causa de ellas. El ansia de riqueza y
honores, puede encender discordias, así como la
diversidad de origen de los pueblos, en especial
la presencia de extranjeros. El carácter
turbulento de los demagogos ha sido causa de las
revoluciones, ellos agitan a los ricos y a los
pobres según las conveniencias y cuando se trata
de asuntos públicos arrastran multitudes.
Ejemplo de ello fueron las revoluciones en Rodas,
en Heradea, en Megara y Cunias. Las causas de las
revoluciones difieren según el sistema de
gobierno ya se trate de oligárquico, del
tiránico y del republicano y la influencia
revolucionaria puede originarse en factores
internos o externos. Aristóteles remata la
política criticando a Platón en tanto en la
República se habla de las revoluciones, más no
se precisan las causas. De Aristóteles a
Montesquieu han transcurrido más de dos mil
años y a pesar de ello es factible tratar de
establecer relaciones diacrónicas a nivel de las
teorías políticas de la sociedad y del Estado.
La comparación o continuidad de pensamiento se
da con respecto a la sociedad civil, la
naturaleza y principios de los gobiernos, la
educación y las clases sociales.
3.
Del espiritu de las leyes de Montesquieu (1748)
El
título original de la obra es extenso como la
obra en sí misma: Del espíritu de las
leyes o de la relación que las leyes deben con
la Constitución de cada gobierno, las
costumbres, el clima, la religión y el
comercio. La obra, Del Espíritu de las
Leyes, no es una obra para leer de un sólo
tirón, tal vez sea como leer la Biblia, es decir
por partes.
La
universalidad de la ley adolece de la unidad
temática; por ejemplo en los libros XXVII,
XXVIII, XXIX, XXX y XXXI, se tratan aspectos con
relación del origen y de las revoluciones de las
leyes romanas acerca de las sucesiones del origen
y de las revoluciones, de las leyes civiles
francesa, del modo de componer las leyes, (este
capítulo no concuerda con los temas de la
historia de las leyes: romanas, francesas
antiguas y feudales que se trata en los libros
XXX y XXXI). El libro XXIX del modo de componer
las leyes, que es realmente un tratado de la
técnica jurídica, bien podría encuadrarse en
el capítulo de las leyes y su relación de las
cosas, que corresponden más a la teoría de la
ley que a la historia de la misma. Realmente son
pequeños detalles al margen de la trascendencia
política que alcanzó la obra en el siglo XVIII,
tanto en el ámbito ideológico de Europa como de
América.
El
punto de partida para el análisis y
organización del Estado se mueve del estado de
naturaleza al contrato social sometido a las
leyes. Los derechos a la vida, la libertad y la
propiedad se colocan en la vanguardia del nuevo
ordenamiento social. El Estado según Locke
estará conformado por tres poderes: El
Legislativo (supremo poder), el Ejecutivo y
Federativo. Es así como Montesquieu es heredero
ideológico del naturalismo, el racionalismo, el
utilitarismo y el antiabsolutismo, filosofías
que en una u otra forma contribuyen a definir el
perfil político del barón de la bréde y de
Montesquieu.
La
obra del Espíritu de las leyes se desarrolla en
treinta y un (31) libros, trabajados a lo largo
de veinte (20) años. La directriz esencial del
libro son las leyes razón suprema que
gobierna los pueblos. Previamente
Montesquieu ha publicado: El Discurso sobre la
Pesantez de los Cuerpos (1720), Las Cartas Persas
(1721), Consideraciones sobre la Grandeza y
Decadencia de los Romanos (1734) y el Tratado
sobre la Naturaleza Humana (1739).
En
el Espíritu de las Leyes los temas centrales se
refieren a:
De
las leyes en general.
De las leyes y la naturaleza del gobierno.
De los principios de los gobiernos.
De las leyes de la educación relativas a los
principios del gobierno.
De
la concepción de los principios en los tres
gobiernos: Democracia, Oligarquía, Monarquía.
| De
las escasas veces que Montesquieu
consultó a Aristóteles, lo hizo para
referirse a la educación, a las causas
de la corrupción del pueblo, al
consentimiento para casarse, a los
habitantes y a la necesidad de cumplir
bien las leyes(22). |
En
el libro VI, capítulo VI, Montesquieu, escribe
que en los
| tiempos
fundaron los griegos una monarquía que
no existió... En aquella, los tres
poderes estaban repartidos de manera que
el pueblo tenía el Poder Legislativo y
el Rey el Poder Ejecutivo, con la
facultad de juzgar, mientras en la
monarquía de hoy, el monarca tiene el
poder Ejecutivo y el Legislativo, a lo
menos en parte el Legislativo, pero no
juzga(23). |
Montesquieu
afirma que:
| No
se había descubierto aún la verdadera
función del príncipe, que es la de
elegir los jueces y no juzgar él mismo.
Los griegos no imaginaron la buena
distribución de tres poderes en el
gobierno de varios y llamaron Policía a
esta clase de Constitución(24). |
Notas
(1)
CoHen, Robert. Atenas una Democracia. Barcelona.
Orbis.1985. p.212.
(2)
TOUCHARD, Jean. Historia de las Ideas Políticas.
Tecnos. Madrid. 1961. p. 40-41.
(3)
MORENO, Daniel. Estudio preliminar a la obra del
Espíritu de las Leyes. México. Porrua. 1987.
p.X.
(4)
SABINE, george. Historia de la Teoría Política.
México. Fondo de la Cultura Económica. 1963.
p.52.
(5)
PLATÓN. La República. Bogotá Universales.
Libro II. p.49.
(6)
PLATÓN. Op. cit. p.358.
(7)
PLATÓN. Op. cit. p.360.
(8)
SABINE. Op. cit. p.57.
(9)
SABINE. Op. cit. p.66.
(10)
ARISTÓTELES. La Política. Bogotá. Universales.
Libro III. p.84.
(11)
ARISTÓTELES. Op. cit. p.85.
(12)
ARISTÓTELES. Op. cit. p.93.
(13)
ARISTÓTELES. Op. cit. p.103.
(14)
ARISTÓTELES. Op. cit. p.174.
(15)
ARISTÓTELES. Op. cit. p.194.
(16)
TOUCHARD. Op. cit. p.48.
(17)
TOUCHARD. Op. cit. p.49.
(18)
ARISTÓTELES. Op. cit. p.199.
(19)
ARISTÓTELES. Op. cit. p.202.
(20)
ARISTÓTELES. Op. cit. p.206.
(21)
ARISTÓTELES. Op. cit. p.207.
(22)
CHEVALIER. J. J. Los grandes textos políticos de
Maquiavelo a nuestros días. Madrid. Aguilar.
1972. p.87.
(23)
MONTESQUIEU. Del Espíritu de las Leyes. México
D.F. Porrua. 1987. p.112.
(24)
MONTESQUIEU. Op. cit. p.199.
|