Un
acercamiento pragmático a la teoría de la
acción comunicativaAlejandro David
García Valencia
La teoría
de la Acción Comunicativa como teoría
social mediada por el lenguaje, tiene la
ventaja de superar los problemas
epistemológicos de la teoría del
conocimiento, ya que libera la razón que se
encuentra atrapada en el sujeto y la dinamisa
como razón comunicativa, gracias a los
elementos de la teoría del lenguaje. Es
decir la teoría de la Acción Comunicativa
explica las interacciones sociales a prtir de
una pragmática con pretenciones de
universalidad, cuando logra configurar una
teoría del sentido en una teoría de la
interacción a partir de los actos de habla.
Habermas se
propone como tarea construir un ámbito de saber
conceptual relevante para las ciencias sociales;
en otras palabras, busca construir una teoría de
la sociedad mediada lingüísticamente, la cual
se conoce como Teoría de la Acción
Comunicativa.
Para la teoría
de la acción comunicativa es fundamental
reconstruir conceptualmente dos términos que son
claves para una Teoría Crítica de la Sociedad:
una teoría pragmática del sentido y un concepto
sociológico de acción.
La Teoría de la
Acción Comunicativa se elabora a partir de una
teoría del "sentido", esto significa
que emplea unos supuestos que desbordan el marco
de una teoría de la conciencia, son supuestos
sociales que se estructuran lingüísticamente en
los juegos de lenguaje y en los actos de habla.
Quiero resaltar la importancia de L. Wittgenstein
con su teoría de los Juegos de Lenguaje en la
elaboración inicial de una teoría del sentido y
que son de gran provecho para la acción
comunicativa. Primero, al establecer el juego de
lenguaje como un conjunto de reglas a partir de
las cuales los hablantes pueden formar
manifestaciones susceptibles de consenso en la
interacción de los hablantes. Segundo, los
juegos de lenguaje no investigan el significado
de las palabras, sino que estudian lo que se
quiere decir con esas palabras. Es decir,
Wittgenstein propone hacer un estudio semántico
del lenguaje a partir del uso que los hablantes
hacen del mismo, pues para comprender el
significado de una palabra hay que sujetarse al
uso de esas palabras, más que intentar
comprender la naturaleza del significado expuesto
en ella.
Finalmente,
Wittgenstein efectúa el paso de una filosofía
de la conciencia a una teoría del lenguaje,
realiza un planteamiento pragmático con sus
juegos de lenguaje, que incluyen de entrada la
intersubjetividad que se rige en la
identificación de reglas por parte de los
sujetos-hablantes, pero en ningún momento
investiga la relación recíproca que se da en
ese reconocimiento de reglas en la
intersubjetividad. De ahí que Habermas
complemente los juegos de lenguaje con una
teoría que se encargue de legitimar la relación
reciproca que se da como mínimo entre dos
hablantes, y esa teoría la elabora J. Searle con
los actos de habla. Para una teoría social
mediada por el lenguaje es prioritario que las
relaciones que se den entre los sujetos sean
recíprocas:
"Dos
sujetos que se reconocen como tales
recíprocamente, tienen que verse como
idénticos el uno al otro en la medida en que
ambos adoptan la posición de sujetos; tienen
que subsumirse en cada caso a sí y al otro
bajo la misma categoría. Pero
simultáneamente la relación de reciprocidad
del reconocimiento exige también la
no-identidad de uno y otro; ambos tienen
incluso que afirmar su absoluta diversidad,
pues ser sujeto comporta una
individuación" (1)
la
teoría de la acción comunicativa se plantea
como tarea la reconstrucción de un proceso
generativo que, conforme a dicha
reconstrucción, elabora una realidad social
estructurada en una teoría del sentido.
Tengamos
presente entonces que la teoría de la acción
comunicativa se plantea a partir de la
competencia comunicativa que establecen los
hablantes cuando buscan entenderse a partir de un
conjunto de reglas o juegos de lenguaje,
entablados en actos de habla gracias a que la
teoría del lenguaje como uso hace que pasemos de
una teoría del significado oracional a una
teoría del significado de las acciones. Veamos a
continuación como la teoría de la acción
comunicativa se nutre de estos principios.
En primer lugar
tiene que elaborar una teoría del sentido que se
legitima en la interacción de los hablantes y no
el sentido de una expresión proposicional.
Inicialmente Habermas entiende por sentido (2) el significado de una palabra o
una oración. El sentido se refiere a una
expresión simbólica, que puede manifestarse en
un lenguaje natural. Pero la expresión también
puede ser extraverbal, y el sentido desborda lo
lingüístico: lo encontramos en el contexto
situacional de los hablantes como en una
expresión artística o una señal de tránsito.
De esta manera el sentido cobra un carácter
sociológico ya que se rige por unas normas que
se estructuran en las acciones de los hablantes,
en los símbolos que reproducen la cultura y en
las vivencias del actor. Esto significa que el
sentido se expresa simbólicamente en expresiones
verbales y no verbales. La importancia de esto
radica en que ahora podemos hablar de plexos de
sentido que además de ser comunicativos también
son sociales.
Habermas
desarrolla el concepto sociológico de acción
teniendo presente los planteamientos hechos por
Jhon Searle cuando afirma que:
"Hablar
un lenguaje es tomar parte en una forma de
conducta (altamente compleja) gobernada por
reglas. Aprender y dominar un lenguaje es
aprender y haber dominado esas reglas".
(3)
El uso del
lenguaje aparece como una conducta regida por
reglas y cumple con las funciones de conocer y
comunicar.
"Hablar
un lenguaje consiste en realizar actos de
habla, actos tales como hacer enunciados, dar
órdenes, plantear preguntas, hacer promesas
y así sucesivamente, y más abstractamente,
actos tales como referir y predicar, y en
segundo lugar que esos actos son en general
posibles gracias a, y se realizan de acuerdo
con, ciertas reglas para el uso de los
elementos lingüísticos". (4)
Los actos de
habla complementan los juegos de lenguaje ya que
ellos tienen por meta el establecimiento de
relaciones recíprocas entre hablantes por medio
del entendimiento.
"Los
papeles del preguntar y el responder, del
afirmar y poner en tela de juicio, del
ordenar y obedecer son en principio
intercambiables. Pero esta intercambiabilidad
de principio sólo rige a condición del
simultáneo reconocimiento de una
incanjeabilidad, también de principio, de
los individuos que ocupan los roles
dialógicos de hablante y destinatario".
(5)
Cuando un
hablante emite un acto de habla, hay como mínimo
un oyente a quien se dirige dicho acto. En esta
interacción de habla podemos distinguir tres
aspectos que son: a) que el oyente entienda la
emisión; b) que el oyente acepte o rechace la
pretensión que entraña la emisión con un
sí o con un no; c) Que
el oyente oriente su acción teniendo en cuenta
el acuerdo alcanzado. Es decir, el acto de habla
posee una fuerza ilocucionaria que busca ante
todo que los hablantes se entiendan a partir de
las mejores razones sin que medie ningún tipo de
coacción.
Para la teoría
de la acción comunicativa, la acción se
estructura pragmáticamente en la emisión de
actos de habla en el contexto situacional de los
hablantes, en este sentido la acción se entiende
como un comportamiento intencional regido por
normas sociales, culturales y subjetivas que se
generan en plexos de sentido que reproducen
simbólicamente el mundo de la vida. Cuando habla
de intención Habermas se refiere a un
comportamiento normativo, estas normas se
caracterizan porque pretenden validez y subyacen
a toda práctica.
"Las
normas tienen un contenido semántico,
justamente un sentido que siempre que un
sujeto capaz de entenderlo las sigue, se ha
convertido en razón o motivo de un
comportamiento; y es entonces cuando hablamos
de una acción... Sólo a este comportamiento
orientado por reglas lo llamamos acción;
sólo de las acciones decimos que son
intencionales". (6)
Entiéndase que
la acción no es un comportamiento inducido, como
tampoco pretende ser un tipo de conducta. La
acción tiene una característica fundamental y
es que no puede ser observable como sí lo sería
algún comportamiento inducido o conducta; las
acciones sólo pueden ser entendidas. Esto
implica que mientras una conducta es observable y
mensurable, las acciones se realizan de acuerdo a
reglas subyacentes -plexos de sentido-
establecidas de antemano a dicha práctica. En
síntesis, las acciones se llevan a cabo a
través de plexos de sentido o juegos de lenguaje
que se manifiestan en los actos de habla.
Resumamos: la
teoría de la acción comunicativa se plantea
como tarea la reconstrucción de un proceso
generativo que, conforme a dicha reconstrucción,
elabora una realidad social estructurada en una
teoría del sentido. Para ello habría que
elaborar una teoría semántica que se acomode a
las expectativas de la teoría de la acción.
Para llevar a cabo esta tarea Habermas toma como
modelo la comunicación lingüística. Pero
comenzar por una teoría de la sociedad mediada
por el lenguaje también acarrea sus problemas.
¿Cómo explica la teoría de la acción
comunicativa las vivencias subjetivas a las
cuales el "yo" tiene un acceso
privilegiado? ¿Cómo a partir de un lenguaje
natural los hablantes construyen objetos de la
experiencia posible acerca de los cuales se
entienden? Para responder a estas inquietudes hay
que estructurar una teoría del significado que
responda a las expectativas de la acción
comunicativa.
Para la teoría
de la acción comunicativa es relevante el objeto
de la teoría del significado cuando pregunta:
¿Qué quiere decir entender el significado de
una expresión lingüística? Así mismo interesa
la validez que va unida a ese significado; pues
como sabemos, la teoría de la acción
comunicativa mediada por el lenguaje tiene que
asumir los contenidos lingüísticos y en teoría
del lenguaje, significado y validez vienen unidos
internamente.
Para dar
respuesta a la pregunta que se plantea a la
teoría del significado, Habermas tiene presente
el modelo orgánico de Karl Bühler. Una teoría
de la acción con pretensiones de reconstruir una
teoría social debe satisfacer a cabalidad las
exigencias del modelo: Bühler
"parte
del modelo semiótico de un signo
lingüístico que es utilizado por el
hablante (emisor) con la finalidad de
entenderse con un oyente (receptor) sobre
objetos y estado de cosas". (7)
Los actos
de habla tienen en cuenta la intención del
hablante y no reducen el entendimiento
lingüístico a acción estratégica como lo
hace Grice en la semántica intencional.
En el modelo
encontramos tres funciones en el uso del signo:
la función cognitiva que tiene como referencia
el mundo objetivo, también se conoce como
función expositiva de un estado de cosas, de
hechos. La función expresiva que se genera en
las vivencias del hablante. Por último la
función apelativa: el hablante entabla
relaciones con un destinatario.
Las teorías
semánticas aplicadas al modelo de Bühler como
la semántica intencionalista (Grice, Bennett,
Schiffer), la semántica veritativa (Frege,
Dummett), y la teoría del significado como uso
de Wittgenstein -así haya logrado un análisis
pragmático de la expresión lingüística-, se
quedan en la función expositiva del lenguaje,
por tanto, la validez de la expresión queda
atrapada en la relación lenguaje-mundo objetivo;
por ello podemos afirmar que ninguna de las tres
teorías ha podido explicar a satisfacción
¿Qué quiere decir entender el significado de
una expresión lingüística?
Las
insuficiencias halladas en las teorías
semánticas hacen que Habermas recurra a los
actos de habla desarrollados por Austin y Searle.
Los actos de habla tienen en cuenta la intención
del hablante y no reducen el entendimiento
lingüístico a acción estratégica como lo hace
Grice en la semántica intencional.
Con respecto a
los juegos de lenguaje de Wittgenstein, el acto
de habla como acto ilocucionario tiene presente
las relaciones interpersonales y el carácter de
acción que posee el habla, incluyendo las
pretensiones de validez que superan los juegos de
lenguaje, pues el acto de habla también tiene en
cuenta la relación entre lenguaje y mundo. Pero
si nos quedáramos aquí no saldríamos del
carácter expositivo del lenguaje, por cuanto las
pretensiones de validez cumplen sólo con las
condiciones de verdad proposicional.
La idea de
Habermas está en completar el modelo de Bühler;
eso implica que tenga que encontrarle a la
función expresiva y apelativa del lenguaje sus
propias pretensiones de validez, para de esta
manera encontrar un punto de convergencia en el
reconocimiento intersubjetivo de los
participantes en la acción y así darle
respuesta a la pregunta: ¿Qué quiere decir
entender el significado de una expresión?
"La
teoría del significado sólo podrá llevar a
efecto la pretensión integradora de la
teoría de la comunicación...,si logra dar a
las funciones apelativa y expresiva del
lenguaje una base sistemática análoga a la
que la semántica veritativa a dado a la
función expositiva del lenguaje" (8)
Si se logra este
salto, la teoría del significado pasa del
análisis proposicional a un análisis de
acciones lingüísticas o pragmáticas, y en los
actos de habla los contenidos ilocucionarios
adquieren una racionalidad que se presentaría
como nexo con las otras condiciones de validez
(expresivas, apelativas). Así, la relación
lenguaje-mundo objetivo se complementaría con la
introducción de otras pretensiones de validez no
condicionadas por la verdad proposicional. Estas
pretensiones son la rectitud normativa y la
veracidad subjetiva que harían referencia a su
respectivo mundo.
La teoría de la
acción comunicativa cumplen con las tres
funciones del modelo orgánico de K. Bühler
cuando en la función apelativa del lenguaje, la
emisión expuesta en dicho acto tiene como
referencia el mundo social, o sea, cuando el
actor se relaciona como mínimo con otro
hablante. La acción comunicativa cumple con la
función expresiva del lenguaje cuando en la
emisión, los actos de habla tienen como
referencia el mundo subjetivo, mundo al cual
sólo tiene acceso privilegiado el hablante.
De esta manera
el papel ilocucionario de los actos de habla
cumplen con las tres funciones en el uso del
lenguaje que exige el modelo. La función
expositiva la cumplen los actos de habla
constatativos que se legitiman en pretensiones de
validez que buscan la verdad. La función
apelativa con los actos de habla normativos que
se legitiman en la pretensión de rectitud de los
hablantes. La función expresiva en los actos de
habla representativos que se expresan en la
veracidad de los hablantes.
Hay que concebir
el papel ilocucionario del acto de habla no
"como
una fuerza irracional al componente
proposicional fundador de la validez, sino de
concebirlo como el componente que especifica
qué pretensión de validez plantea el
hablante con su emisión, cómo la plantea y
en defensa de que lo hace". (9)
Además de esto,
los actos ilocucionarios permiten que los actores
se entiendan sobre algo en el mundo
correspondiente. En el caso de las pretensiones
de verdad, éstas hacen referencia a un mundo
objetivo; si son pretensiones de rectitud
normativa hacen referencia a un mundo social, y
si son pretensiones de veracidad, éstas se
refieren a un mundo interno o subjetivo.
Ya a este nivel
pragmático la teoría de la acción comunicativa
está en capacidad de responder a la pregunta de
la teoría semántica de: ¿Qué quiere decir
entender una expresión lingüística?. A lo cual
responde Habermas: "entender una expresión
significa saber cómo puede servirse uno de ella
para entenderse con alguien acerca de algo" (10).
La respuesta por
parte de la pragmática a la teoría del
significado amplía la cobertura de las
pretensiones de validez a tal punto que ahora
cubre las distintas formas del mundo; esto hace
que el entendimiento lingüístico surja como un
mecanismo coordinador de la acción por medio del
cual se establecen relaciones recíprocas e
intersubjetivas, lo que generaría en la sociedad
una necesidad comunicativa que es indispensable
cubrir para que las coordinaciones de las
acciones sean efectivas. De esta manera la
teoría de la acción comunicativa propone una
pragmática universal a partir de las
pretensiones universales de validez entabladas en
los actos de habla y cumple con las exigencias de
una teoría crítica de la sociedad como
alternativa de interpretar y plantear soluciones
coherentes con el desarrollo del mundo de la vida
en sus tres dimensiones, objetivo, social y
subjetivo.
NOTAS
(1) HABERMAS,
Jürgen. Teoría de la Acción Comunicativa:
Complementos y Estudios Previos. Ed.
Cátedra. Madrid. 1989. p. 72.
(2) HABERMAS,
Jürgen. Op. cit. p. 19.
(3) SEARLE, John
R. Actos de Habla. Ed. Cátedra. Madrid.
1980. p. 22.
(4) Ibid.
p. 25 y 26.
(5) HABERMAS,
Jürgen. Op. cit. p. 73.
(6) HABERMAS,
Jürgen. Op. cit. p. 21.
(7) HABERMAS,
Jürgen. Teoría de la Acción Comunicativa,
Tomo I. Taurus Ed. Madrid. 1989. p. 354.
(8) Ibid.
p. 357.
(9) Ibid.
p. 357
(10)HABERMAS,
Jürgen. Pensamiento postmeta-físico. Ed.
Taurus. Madrid, 1990. p.84
BIBLIOGRAFIA
ACERO, J.,
BUSTOS, E., QUESADA, D. Introducción a la
Filosofía del lenguaje. Ed. Cátedra.
Madrid. 1985.
HABERMAS,
Jürgen. Pensamiento postmetafísico.
Madrid, Taurus, 1990.
HABERMAS,
Jürgen. Teoría de la acción comunicativa I.
Madrid, Taurus, 1987.
HABERMAS,
Jürgen. Teoría de la acción comunicativa II.
Madrid, Taurus, 1987.
HABERMAS,
Jürgen. Op. cit. Teoría de la acción
comunicativa: complementos y estudios previos.
Madrid, Cátedra, 1989.
HOYOS. V.,
Guillermo. Los intereses de la vida cotidiana
y las ciencias. Bogotá, U. Nacional de
Colombia, 1986.
SEARLE, John R.
Actos de Habla. Ed. Cátedra. Madrid. 1980
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