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La filosofía: ¿Ciencia rigurosa o cosmovisión? Un debate alrededor de Husserl y Lyotard"


Pedro Juan Aristizábal Hoyos


El presente trabajo pretende establecer un debate entre la llamada filosofía de la cosmovisión y la filosofía rigurosa propuesta por Edmund Husserl en un momento de su evolución filosófica. Con ello también se establece una discusión modernidad-postmodernidad desde Jean Francois Lyotard

 

El problema inherente a la polémica existente entre la filosofía de las concepciones del mundo, o de la cosmovisión (Weltanschauung), y de otro lado, la filosofía científica o como ciencia rigurosa (strenge (Wissenschaft), esta última propuesta explícitamente por Husserl desde el artículo de Logos de 1911, no parece tener casi un siglo después una respuesta definitiva.

Si se acepta con Lyotard, (en su obra de 1959)(1), que la religión, el arte, la filosofía y la ciencia expresan ciertas "concepciones del mundo",es decir, múltiples Weltanschauungen motivadas por circunstancias históricas dadas, tampoco por ello es legítimo plantear, que las fundamentaciones científicas y supratemporales tengan que desaparecer de la faz de la tierra, y en consecuencia, tengamos que renunciar al decurso unitario de la historia y de los proyectos humanos infinitos, inducido tal desproyecto desde la postmodernidad, por lo que Gianni Wattimo llamó «La irrupción de la sociedad de la comunicación social" -que haría explotar la idea misma de realidad y su sentido, con la consecuente volatización de los- «puntos de vista centrales (...), -y-, de los grandes relatos"(2) un tema que comienza a perfilarse ya desde 1911 al señalar el agravamiento de las ciencias del espíritu y la necesidad de una fundamentación rigurosa de la filosofía. El significado de `lo riguroso'; no solamente hace referencia a un método que conlleve "evidencias absolutas" en sentido fenomeno-lógico - estático, es decir, reducido al Eidos inmanente que hay entramado en la relación intencional hombre-mundo; sino también en sentido genético, como la posibilidad de ir develando, en forma constante, y sobre el mundo de la vida, diferentes capas sedimentadas de idealización; y genético -histórico que permite, y le permitió al filósofo, develar el Telos de razón infinita que desde los griegos, la humanidad ha querido mantener pero con inminentes fracasos, como en la modernidad, el fracaso del naturalismo (con su eficiente positivismo triunfante), y de la filosofía de la cosmovisión; pues sus pretensiones han mantenido vivo el escepticismo y se han convertido en una amenaza para el hombre.

En su conferencia de Viena de 1935, Husserl señala que este fracaso es debido a una "aberración del racionalismo" y no está motivado por la razón misma, por eso señala en Crisis, "Razón significa aquello hacia lo cual el hombre en cuanto hombre, en su máxima intimidad, quiere llegar, aquello que solo puede satisfacerlo, hacerlo dichoso"(9), una razón que esté más allá del objetivismo y el escepticismo, y que de hecho, le restituya al hombre la confianza en sí mismo, y le lleve a comprenderse como un ser de metas infinitas, por medio de una filosofía perenne que no se limite por los avatares del tiempo y de la historia.

En efecto, el tema de las cosmovisiones nos lleva a afirmar, que toda idealización que les es propia, no permite superar los límites impuestos por la historia, ya que dichas idealizaciones están marcadas por el deseo y el espíritu propio de esa época. El resulta Pero Husserl, todavía en su gran obra póstuma de 1936, habla de la necesidad de mantener "la fe en la filosofía como tarea, y por lo tanto en la posibilidad de un conocimiento universal"(3), y se refiere también a la unidad de la historia, argumentando el proceso de occidentalización de "todas las humanidades extranjeras"(4) como garantía de un sentido absoluto de la historia del mundo.

No obstante, el filósofo abandonaría de todas maneras dicha propuesta: La filosofía como una ciencia apodícticamente rigurosa un sueño que ya ha terminado(5). Pero dicha renuncia parecería no estar motivada por un desencantamiento frente al Telos universal, o ,-frente a la tarea de unos fines de razón infinita inmersa en el devenir espíritual procedente de la cultura griega, de su filosofía como saber universal definitivo, y su función rectora sobre la humanidad-, sino por motivos como los que aduciría el fenomenólogo Daniel Herrera al referirse a dicho abandono, no en los términos del "reconocimiento tardío de una falsa ilusión -sino por la dificultad o- la imposibilidad de formar (...)-una- comunidad de investigadores"(6); En este sentido, refiriéndose a una buena parte de sus discípulos del Círculo de Friburgo, añadiría Husserl "los filósofos se reunen pero no las filosofías"(7).

Puesto así el debate, desarrollaremos por un lado (1), la posición del filósofo frente a la filosofía de la Weltanschauung, de otro lado (2), la problemática que pueda suscitar el tema: cosmovisión vs. rigurosidad frente al debate modernidad-postmodernidad y (3), una mirada desde lo nuestro.

 

1. Escribe Husserl:

"La `idea' de cosmovisión es, por consiguiente, distinta para cada época (...) la idea de ciencia es por el contrario, supratemporal, lo que aquí quiere decir que no está limitada por ninguna relación con el espíritu de una época"(8).

La crisis evidente de las ciencias y su decapitación filosófica por el positivismo que denuncia Husserl en sus últimos años, es do es que la idealización llega a un punto en que ya no es ni fundamental, ni legítima porque se ha entrado en otra época. En este sentido, Husserl requiere que la idea de ciencia no esté limitada a un espíritu particular del tiempo, pues si en un principio ha partido de una limitada concepción del mundo, es su deber trascenderlo, y con la única garantía de que el hombre tenga voluntad de hacerlo porque la humanidad lo necesita.

Husserl entonces, establece una crítica radical al naturalismo y al historicismo. en el primero confluye el enfoque positivista que tiende a encarar el mundo como naturaleza, dependiendo de leyes fisico-matematicas exactas y considerando los fenómenos psíquicos como subordinados al mundo natural físico; el resultado es la naturalización y sustancialización de la conciencia (y de sus datos intencionales), como de las normas e idealizaciones humanas.

Frente al historicismo, que tiende a encarar el mundo espíritual y colectivo como dependiente de la historia, Husserl replica que una filosofía con valor universal no puede subordinarse a la historia; el resultado es convertir la filosofía en mera cosmovisión(10).

Ahora bien, el concepto de cosmovisión que fue acuñado entre otros, por Wilhelm Dilthey, hace referencia a que las culturas le dan a su vida un significado y un sentido sobre la base de una imagen del mundo, la formación de dicha imágen no está definida primordialmente desde la apuesta del conocimiento, sino que, como acción vital, representa para Dilthey un "arduo y lento trabajo (...) -en el que confluyen- La elevación de la vida a conciencia en el conocimiento de la realidad, la estimación de la vida y la realización de la voluntad"(11), de modo que la conciencia, la afectividad y la voluntad como rasgos fundamentales de una concepción del mundo, conllevan una estructura a la que están ligados los hombres de una sociedad específica, y en un momento definible de la historia, en que cada pueblo, trata de poner como absoluto y válido esa "estructura de mitos" que se manifiesta especialmente en el arte, en la religión, en la filosofía y en las demás formas culturales. La lucha entre las cosmovisiones, -añade Dilthey-, impone a unas sobre otras, sin embargo no es destruida completamente hasta que sus raices producen en su momento otras formaciones(12).

La consecuencia de reducir las distintas formas culturales a cosmovisiones, conlleva a un relativismo. Mirado desde la tendencia a la validez absoluta de otra forma de filosofía o de pensamiento, implica también un escepticismo. Desde esa situación, Husserl, se opone radicalmente a aceptar toda filosofía de la cosmovisión, pues ella contribuye "a un relajamiento y a un debilitamiento del impulso científico"(13). Hasta ahora lo que ha habido en el campo de la filosofía son cosmovisiones, las cosmovisiones son fundamentales para los pueblos y a ellas está ligada la sabiduría que contribuye a la formación ética de los espíritus, a elevar los intereses prácticos de la vida, a la virtud, y en general a lograr la perfección de la humanidad. Pero La ciencia filosófica, dice Husserl, antes que dejar la apuesta de rigurosidad científica "tiene que oponerse a la aspiración práctica de una cosmovisión y alejarse de ella con plena conciencia, -contribuyendo a enriquecer-, el tesoro de valideces eternas"(14). En esta medida mantiene Husserl la aspiración, que se origina en occidente con Platón, de que todo verdadera saber es necesario y universalmente válido.

 

La crisis evidente de las ciencias y su decapitación filosófica por el positivismo que denuncia Husserl en sus últimos años, es un tema que comienza a perfilarse ya desde 1911 al señalar el agravamiento de las ciencias del espíritu y la necesidad de una fundamentación rigurosa de la filosofía.

 

Con el «último Husserl» tendríamos qué recodar, que toda ley universal apriori, tiene que ser revitalizada en el suelo vital que la ha hecho posible, de ahí la necesidad de reconstruir la génesis de todo conocimiento, es decir, el retroceso al mundo de la experiencia vital, "al mundo en -el- que siempre hemos vivido y que ofrece el terreno para toda función cognoscitiva y para toda determinación científica"(15) de esta manera las idealizaciones y leyes generales se revitalizan con el mundo de la vida (Lebenswelt), sin olvidarlo como hizo el positivismo, y sin renunciar a la necesidad de encontrar conceptos intemporales que escapen a las contingencias de la experiencia.

 

2. En la condición postmoderna obra de 1989 escribe Lyotard:

"nuestra hipótesis es que el saber cambia de estatuto al mismo tiempo que las sociedades entran en la edad llamada postindustrial y las culturas en la edad llamada postmoderna. Este paso ha comenzado cuando menos desde fines de los años 50, que para Europa señala el fin de su reconstrucción"(16).

El nuevo estatuto del saber del que habla Lyotard, tiene que ver con la crisis que se manifiesta a partir de la relativización de los puntos de vista centrales, del derrumbamiento de las ideologías y en consecuencia de la Guerra Fría, del desmoronamiento del concepto unitario de la historia, y en resumidas cuentas, del escepticismo frente a los grandes relatos.

El decir de Lyotard es que "la mayor parte de los relatos revelan fábulas"(17), pero el juego de lenguaje científico en tanto busca lo verdadero tiene que legitimar su propia regla de juego excluyendo a los demás juegos de lenguaje por el contrario, el relato narrativo, que es lo no científico, no tiene juegos de lenguaje legitimantes "se acredita a sí mismo por la gramática de su transmisión sin recurrir a la argumentación y a la administración de pruebas"(18). La relación entonces entre los grandes relatos y el relato narrativo es desigual y hace parte de "la historia del imperialismo cultural desde los comienzos de occidente"(19)la cultura postmoderna en las sociedades desarrolladas, invita, de esta manera, a la puesta en escena de pequeños relatos cuya "legitimación no puede venir de otra parte que de su práctica lingüística y de su interacción comunicacional"(20) en la cual lo importante es la lucha (lo agonal) y la diferencia, por contraposición al consenso.

Desde la perspectiva postmoderna, la crisis de las ciencias y su decapitación filosófica es producto del desgaste interno de la legitimación del saber. La crisis de la metafísica está ligada al derrumbamiento de los grandes relatos(21). El efecto que produce dicho desgaste en los países industrializados de la postguerra, según Lyotard, es la proliferación de tecnologías poniéndose "el acento sobre los medios de acción más que sobre los fines"(22), evidenciándose también la irrupción de la sociedad de la comunicación. lo que termina imponiéndose, no es una sociedad cerrada totalitaria y monstruosa que determina todas las dimensiones del mundo de la vida privado y público, como efecto del aparato eficiente y productivo capitalista como pensó la teoría crítica de la sociedad (escuela de Frankfurt) en manos de Herbert Marcusse, sino "concepciones estereotipadas del mundo (...) radio, televisión y prensa han venido a ser elementos de una explosión y multiplicación general de Weltanschauungen, de concepciones del mundo"(23); diversos grupos, movimientos contraculturales, minorías «toman la palabra» reduciendo los puntos de vista centrales y minimizando la única verdad sobre los hechos. Entonces, como no hay ni un criterio de verdad absoluta, ni la recurrencia a los puntos de vista centrales, ni a los grandes relatos, la consecuencia, es la deslegitimación de todo conocimiento universal y supratemporal que pone en escena el triunfo definitivo de las cosmovisiones.

 

Desde la perspectiva postmoderna, la crisis de las ciencias y su decapitación filosófica es producto del desgaste interno de la legitimación del saber: La crisis de la metafísica esta ligada al derrumbamiento de los grandes relatos.


Ahora bien, Husserl en 1935 (15 años antes) poniendo en evidencia la crisis de las ciencias, desconoce esta nueva condición del saber puesta con la postmodernidad y, en efecto, sigue afirmando el gran relato. Frente a la amenaza de barbarie y frente a la crisis general, el filósofo anuncia que el peligro de los peligros que se cierne sobre Europa es "El cansancio (...) -frente- a toda esperanza en la misión humana del Occidente"(24), es decir, la renuncia a la búsqueda "de comprenderse a sí mismo según el estilo de la filosofía"(25). Desde otro punto de vista, dicha renuncia, se comprende como la incredulidad frente a los grandes relatos. Visto desde Lyotard, el diagnóstico de Husserl es equivocado, no es el cansancio, es la incredulidad frente al metarrelato. Sin embargo, Husserl, reconoce que la pérdida de la fe en el ideal de la filosofía no es solo motivado por el deslumbramiento del hombre frente a la prosperidad de las ciencias, sino también por el "sentimiento de fracaso" de los proyectos metafísicos desde la modernidad(26), luego concurriría la amenaza del cansancio. En estas condiciones el debate no parece tener una salida decorosa. Son puntos de vista, casi concepciones del mundo.

Sin embargo, un concepto que permite dirimir el conflicto es el de "necesidad", Husserl plantea que la humanidad necesita de una ciencia universal para no hundiese en el escepticismo total. por eso, lo que queremos plantear es que el concepto que permite fijar los límites de la modernidad frente a la postmodernidad es la "necesidad" de hecho es una tesis fundamental de la rigurosidad frente a la cosmovisión: "nuestra época -escribe Husserl- solo quiere creer en `realidades'. su más fuerte realidad es la ciencia, y la ciencia filosófica es, en consecuencia, lo que más necesita nuestra época"(27).

Los pensadores que como Heidegger afirman que el tema "filosofía de la cosmovisión" y "filosofía científica" es vano(28), no un legítimo problema, sino mera tautología; Olvidaron que Husserl mismo era consciente de la situación, planteando que allí efectivamente la hay "la filosofía, la ciencia son racionales en todas sus formas: he ahí una tautología"(29). No obstante, esta racionalidad está inmersa dentro de un falso racionalismo, que implicó en sus consecuencias la absorción de la auténtica racionalidad dentro del objetivismo y el relativismo.

El planteamiento de Husserl se hace notorio desde la aspiración que tiene en su esencia la filosofía, de fundamentarse desde unos fines de razón infinita, pues precisamente ante la denuncia que haría en crisis (Praga 1936) de como ella tiende a sucumbir a los embates del escepticismo del irracionalismo y del misticismo necesitaría rescatar su esencia racional, y allí propone la tarea del filósofo; "somos -en nuestro filosofar- funcionarios de la humanidad -tenemos- la responsabilidad por el ser verdadero de la humanidad, que solamente es tal como ser dirigido hacia un telos, y si es que ha de llegar a su realización, solo lo será mediante la filosofía, mediante nosotros, si somos en serio filósofos"(30). Esto significa que dicha crisis, que como hemos dicho, tiene raíces en la absorción de la filosofía y las ciencias del espíritu dentro del objetivismo, puede ser superada.
Para Husserl entonces la tarea consiste en reconstruir el mundo de la vida, aquel espacio vital que ha hecho posible la construcción de la ciencia y ello permitiría develar entonces la subjetividad y la razón que se darían como sentidos originarios inherentes a su desenvolvimiento, poniendo en evidencia ese telos inmerso al desarrollo de la filosofía occidental en sus orígenes.

Sea que la crisis tenga como causa un olvido del mundo de la vida en términos husserlianos o un olvido del ser en términos de Heidegger. Invita de todas maneras a replantear el papel actual de la filosofía en un mundo que requiere de la filosofía como cabeza del pensar y justamente manifestado en lo que llamaría Hussserl "personalidades de orden superior" regidas por la racionalidad humana filosófica en aras de proponer una humanización del mundo, humanización ,que no excluye, claro está, un pensar sobre la esencia de la técnica, un replanteamiento frente al entorno, la ecología, el progreso, y las leyes del desarrollo.

 

3. En Colombia, las generaciones que afirman y se identifican con la postmodernidad son generaciones jóvenes, lo cierto es que hay jóvenes pero las ideas masculladas por el tiempo nunca son jóvenes. las excepciones no invalidan la regla. Sucede lo mismo que con la poesía, no hay poetas jóvenes porque la poesía nunca es joven. los que rechazan la postmodernidad y son críticos frente a ella es porque saben que nuestro pueblo aún necesita los proyectos, y aislar la información de la formación es un ex abrupto postmoderno que contribuiría a ahondar nuestra crisis, no son esas las necesidades de nuestro "mundo de la vida actual", de "nuestro presente" como escribiría Octavio Paz: "mañana tendremos una filosofía del presente. La experiencia poética puede ser una de sus bases. ¿Qué sabemos del presente? Nada o casi nada. Pero los poetas saben algo: El presente es el manantial de las presencias"(31).

Finalmente pensamos que la fenomenología sí ofrece una cosmovisión, así la necesidad nos siga afirmando la búsqueda de la «rigurosidad» en el sentido que lo hemos explicitado hasta el momento. Sin embargo, no tenemos porque renunciar a los proyectos supratemporales con el único argumento de que los grandes relatos no tienen sentido, es nuestra lucha, una lucha que no puede dejar de reconocer la prioridad de los pueblos, que no puede olvidar su experiencia vital ni la necesidad de darle completud a sus proyectos, como sí parece olvidarlo el actual proceso de la Globalización ligado solamente a lo económico, cuyo objetivo es completar un proyecto extraño a nosotros, el de la modernidad con su consecuencia economicista neoliberalcraticida, olvidando nuestras propias necesidades y nuestro propio presente. por eso, el sociólogo colombiano Jorge Orlando Melo pregunta "¿si no es prematuro el abandono de todas las alternativas al capitalismo que conocemos (...) con la casi única condición de que continúe el desarrollo económico?"(32). y Cruz Kronfly poniendo en evidencia también nuestro arrojamiento del presente, plantea que, frente a la crisis de violencia que vive Colombia, frente a una cultura de la muerte y frente a «una cultura de los procedimientos violentos como procedimientos triunfantes y, sobre todo, legítimos», -se venga ahora a sumar la desilusión colectiva postmoderna-, "con su sensación de vacío e inutilidad del todo"(33). Viniendo a recargar aún más esta especie de confusión colombiana.


NOTAS


(1) Lyotard, Jean Francois. La fenomenología, Edit. Eudeba, Buenos Aires, 1960, p 26

(2) Vattimo, Gianni. Postmodernidad: ¿Una sociedad transparente?. En: Colombia el despertar de la modernidad. Compiladores Fabio Giraldo y Fernando Viviescas. Edit. Foro Nal. por Colombia, Bogotá, 1991. P. 191

(3) Husserl, Edmund.Crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental. Folios Edic. México, 19810 p. 22

(4) Ibid. p. 21

(5) Husserl, Edmund. Krisis. apéndice XVIII, Cap.I, Par.4, 1935. Citado por Montero, Fernando. Retorno a la fenomenología. Antrophos Edit. del Hombre, Barcelona 1987. p. 149

(6) Herrera Restrepo, Daniel. Escritos sobre fenomenología. U.S.T.A., Bogotá, 1986, p. 83

(7) Husserl Edmund. La Filosofía como autorreflexión de la humanidad. En: Invitación a la fenomenología, Edic. Paidos, Barcelona, 1992

(8) HUSSERL, Edmund. La filosofía como ciencia estricta. Edit. Nova. Buenos Aires, p. 98

(9) HUSSERL, Edmund. Crisis. Ob. cit.; p. 268.

(10) HUSSERL, Edmund. La filosofía como ciencia estricta. Ob. cit; p. 49-50.

(11) DILTHEY, Wilhelm. Teoría de la concepción del mundo. México, Fondo de Cultura Económica, 1978; p. 119.

(12) Ibid.; p. 119

(13) HUSSERL, Edmund. La filosofía como ciencia estricta. Ob. cit.; p.104.

(14) Ibid. ; p. 106.

(15) HUSSERL, Edmund. Experiencia y Juicio. UNAM., México, 1980; p. 43.

(16) LYOTARD, Jean-Francois. La condición
postmoderna
. Madrid, Cátedra, S. A., 1987; p. 13.

(17) Ibid., p. 9

(18) Ibid., p. 56

(19) Ibid., p. 56

(20) Ibid., p. 78

(21) Ibid., p. 10

(22) Ibid., p. 73.

(23) WATTIMO, Gianni. Ob. cit. p. 191

(24) HUSSERL, Edmund. La filosofía en la crisis de la humanidad Europea. En: Invitación a la fenomenología. Barcelona, Paidos, 1992; p. 127.

(25) HUSSERL, Edmund. La filosofía como autorreflexión de la humanidad. En: Invitación a la fenomenología. Ob. cit.; p. 142.

(26) HUSSERL, Edmund. Crisis. Ob. cit.; p. 16

(27) HUSSERL, Edmund. La filosofía como ciencia estricta. Ob. cit.; p. 107

(28) HEIDEGGER, Martin. Los problemas fundamentales de la fenomenología. En: Praxis Filosófica. Universidad del Valle. Nos. 10 y 11, 1999. p. 91.

(29) HUSSERL, Edmund. La filosofía como autorreflexión de la humanidad. Ob. cit. p. 138

(30) HUSSERL, Edmund. Crisis. Ob. cit. p. 122

(31) PAZ, Octavio. La búsqueda del presente. En: Colombia el despertar de la modernidad. Ob. cit. p. 122

(32) MELO, Jorge Orlando. Modernidad y modernización. En: Colombia el despertar de la modernidad. Ob. cit. p.394

(33) CRUZ CRONFLY, Fernando. El intelectual en la nueva babel colombiana. En: Colombia el despertar de la modernidad. Ob. cit. p. 245

 


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