"Vida
y obra del escritor
Hugo
Angel Jaramillo"
Carlos
Ramiro Bravo Molina
En
este ensayo se destaca el perfil de historiador y humanista
de Hugo Angel Jaramillo. Gracias al tiempo concedido y a
la amabilidad del escritor, así como al estudio de
algunas de sus obras, se hizo posible la realización
de éste documento. Se resalta y reconoce el aporte
del autor a la historiografía de Pereira. En particular
se hace una lectura crítica de su obra: Pereira Proceso
Histórico de un grupo étnico colombiano. El
comentario historiográfico es a la vez objeto de
comparación alrededor de otros autores que han escrito
con relación a Pereira.
1.
Rasgos de su vida y formacion como escritor
La
vida de Hugo Angel Jaramillo se ha caracterizado por cuatro
grandes momentos articulados a lo largo de su existencia.
Hugo como hombre cívico, comerciante, escritor y deportista.
Nació en Pereira en 1933. Doctor Honoris Causa de la
Universidad de Barranquilla. Es portador de un profundo sentido
crítico de raigambre antioqueña, luchador y
forjador de futuro en la naciente Pereira de los años
treinta. Como intelectual se forja en la escuela de la vida
y la entrega a la lectura de pensadores universales, latinoamericanos
y colombianos. Él sintetiza la realización del
gran ideal del hombre ascendiente campesino raizal paisa,
que abriéndose paso codo a codo ejemplifica el valor
y la pujanza en el campo de las letras a nivel de Risaralda
y de Colombia. Se autodenomina como un hombre de izquierda
democrática moderada, identificado con los ideales
liberales. Nunca pensó ser escritor y comerciante,
ni mucho menos deportista. En su vida quiso ser pintor. Hizo
caricaturas y siluetas con tijeras, habilidad que abandonó
con el tiempo. En sus primeros años de infancia recuerda
que la pasó deambulando con su familia en las fincas
cercanas a Pereira, en las estribaciones del filo del Alto
del Nudo. Su padre Elías Angel, murió de cuarenta
y dos años, de fiebre amarilla en La Dorada, cuando
tomó la decisión de ir a trabajar al Magdalena
Medio. Su madre le enseñó a leer y escribir,
no cursó primero, ni segundo de escuela, entró
a tercer año directamente, y cursó hasta quinto
grado en la Escuela Santander. De muy joven se vió
obligado a trabajar en los Almacenes Coltejer que quedaban
localizados en la Plaza de Bolívar. No había
otra opción: trabajar o estudiar.
Gran
parte de lo que Hugo, es en su vida se lo debe a su madre,
a su espíritu de lucha, a su empuje y al interés
que le inculcó por la lectura de las grandes obras.
Hugo guarda grata memoria de las matronas de la época
que les prestaron solidaridad. Estas matronas fueron Margarita
Marulanda, Genoveva Marulanda y Liz Mazuera.
A
partir de 1944, irrumpe en la vida de Hugo, la influencia
del Historiador Jaime Jaramillo Uribe, quien le inculcó
el amor por la Historia. Jaime Jaramillo, tío de Hugo,
ha regresado de París, de formarse en la Historia social
y necesariamente su impacto trasciende en los círculos
académicos del país y en particular de la Universidad
Nacional.
Hugo
Angel es admirador de Rafael Uribe Uribe y Jorge Eliécer
Gaitán, a quien lo conoció a la edad de once
años en la plaza de Bolívar. Recuerda a Ignacio
Torres Giraldo, nacido en Tribunas, a diez minutos de Pereira
y fundador del Partido Socialista Colombiano.
En
su formación autodidacta, Hugo Angel, se vió
influenciado por Antropólogos, filósofos, historiadores,
literatos y sociólogos como: Manuel Zapata Olivella,
Dercy Riveiro, Carlos Mariátegui, Oscar Lewis, José
Consuegra, Juan Jacobo Rousseau, Bertrand Russell, Gonzalo
Aguirre Beltrán, Germán Arciniegas, Jorge Luis
Borges, Ernesto Sábato, Alejo Carpentier, Eduardo Galeano,
Leopoldo Zea, Claude Levi Strauss, Miguel Triana, Siqueiros
y Pedro de Sarmiento de Gamboa.
Entre
las obras escritas por Hugo se mencionan las siguientes:
-
Los deportes, orígenes y evolución.
-
Aspectos médicos y sicológicos del deporte.
En esta obra trata temas de medicina deportiva, aún
antes que el Dr. Ochoa, y los hace a partir de su experiencia
como deportista, entrenador de pesas.
-
El deporte indigena en america
-
Historia de Pereira
-
Los falsos apóstoles de américa, en ella
relatan a los falsos escritores como Donike, que pretenden
desvirtuar la producción y creatividad artística
de las grandes culturas precolombinas afirmando que se trata
de obras realizadas por extraterrestres.
-
Atlas de risaralda.
-
El encubrimiento de america, obra publicada en 1991 autocalificada
como su principal esfuerzo investigativo y su criterio definido
sobre el mestizaje. La dedica a los «pueblos marginales
de ésta bella América Latina que aún
suspiran por conocer el alfabeto». Al respecto en
el prólogo, Jaime Mejía expresa»: Se
trata aquí de reivindicar una vez mas por una parte,
la auténtica riqueza de las culturas y tradiciones
hispanoamericanas de nuestra América y por la otra,
de cuestionar la leyenda «rosa» - si de algo quedara
de ella todavía - del descubrimiento y la subsiguiente
conquista protagonizada por la España imperial de los
Siglos XV y XVI». (p.1) luego afirma: «Este
libro fue concebido al modo de una especie de
esquema
encíclico de la totalidad de nuestro continente: lo
etnográfico, lo histórico, lo geopolítico,
etc.» (p.11). Jaime Mejía Duque termina su
prólogo afirmando que su «metodología
no es estricta», pero el mérito es inocultable
de la obra por la enorme variedad de las tematizaciones.
En
la obra El encubrimiento de América, Hugo Angel
plasma con su pluma el profundo sentimiento de identidad que
ha sentido entorno a las culturas indias y afroamericanas,
así como su pasión de rebeldía por las
causas sociales y admiración por los hombres de la
tierra, como Emiliano Zapata, Quintín Lame, Domingo
Bioho, Tupac Amarú, Juan Azurda, Padilla, Tupac Catori,
José Antonio Galán, Caupolicán, Cuauthemo,
Lutero y la Gaitana. La obra se presenta en tres apartes:
uno, La arcilla desconocida; dos, Memorias de la Infamia y
tres, la Simiente de América. Los temas descritos en
esta parte son numerosos y tratados con brevedad a manera
de enciclopedias precolombinas, y hace alusión a la
arquitectura, los mitos, la astronomía, la medicina,
el shamanismo, el arte, los deportes, las plantas, de los
pueblos precolombinos, demostrando con estos avances el desarrollo
alcanzado por nuestros antepasados. El Encubrimiento de América,
es una relectura bibliográfica desde la visión
de intelectual autodidacta y la pasión de Hugo Angel,
como ser profundamente identificado con los valores de las
nacionalidades latinoamericanas. Un gran número de
investigadores fueron consultados en esta síntesis
interpretativa de nuestros ancestros, como referentes bibliográficos
se tomó obras de los siguientes autores: Germán
Arciniegas, Wilhem Ziehr, Salvador de Mandariaga, Jean Amsler,
Laurette Sejournee, Juan Friede, Benedetto Croce, José
de Zama Lima, Melville Herskovits, Octavio Paz, Ernesto Sábato,
Orlando Fals Borda, Leopoldo Zea, Konrad Lorenz, Francisco
Miro Quesada, José Carlos Mariátegui, Eduardo
Galeano, Alfredo Iriarte, Manuel Zapata Olivella, Muntu Jahn,
Vicente Rossi, Pablo Neruda, Jorge Basadre, Luis Varcárcel,
Henre Lehmann, Luis Baudin, etc. En ésta obra invirtió
cinco años escribiéndola, es el libro de toda
su vida.
Continuando
con la lista de obras escritas por Hugo Angel Jaramillo, se
tiene:
-
El suicidio de la inteligencia. Esta obra sale de una
«inquietud muy verraca», que no es parte de su crisis
de la quimioterapia del cáncer que padecía,
sino que pretende dar una respuesta al porqué se suicidan
los intelectuales universales, opta por estudiar cien biografías.
-
Pereira espiritu de libertad.
-
Cuentos infantiles.
-
Cuentos de fantasia sin violencia. (La arañita
Julia y el Mosco blanco).
-
Obras ineditas pendientes de su publicacion.
-
Hombres, aconteceres y rarezas.
-
El tango del prostibulo al vaticano. En esta obra recuerda
que el tango fue excomulgado en los tiempos de Pío
X. En la actualidad el tango es una música universal.
Dice que Sábato y Borges, se descubrían ante
Vicente Rossi, autor de milongas. El tango de origen africano,
en Sudamérica surge primero en el Uruguay, que en la
Argentina. Los grandes autores del tango han sido Uruguayos.
| En
la obra El encubrimiento de América, Hugo Angel
plasma con su pluma el profundo sentimiento de identidad
que ha sentido entorno a las culturas indias y afroamericanas,
así como su pasión de rebeldía por
las causas sociales y admiración por los hombres.
|
El tango arranca desde 1802, cuando lo bailaban los negros.
El término tango es de origen africano y traduce «coto
cerrado». Afirma que los negros se lo enseñaron
a tocar a la oligarquía argentina. Dos de los grandes
compositores de tango fueron negros: Higinio Cadans y Gavino
Seisa. El tango se oía en Colombia desde principios
de siglo, primero se oyó en Cartagena que en el interior.
Para Hugo, el tango fue lo primero que lo matriculó
en su vida, porque el tango le ha cantado las desdichas y
tragedias de sus años jóvenes. De la edad de
diez años, iba al parque de la Libertad, echaba la
moneda en la pianola y salía, porque en ese tiempo
los niños de pantalón corto no podían
entrar a las cantinas y escuchaba desde afuera los tangos.
La primera música que oí dice Hugo, fue el tango
y la cogí como bandera porque reflejaba mi vida. Esta
música no tiene otra música que la identifique
con la parte sentimental; la montaña es el marco ecológico
del tango. El tango identifica la cultura de la máquina
de coser.
2.
Hugo Angel Jaramillo y su aporte a
la historiografía pereirana
Se
hace referencia en particular a su obra: Pereira proceso histórico
de un grupo étnico colombiano. La obra fue patrocinada
por el Club Rotario de Pereira, en el período de 1982-1983.
La
obra está dedicada a Ivonne, Viviana y Jorge Elías
y en especial a Pereira como homenaje a sus cuatrocientos
veinte años. La primera edición corresponde
al año de 1983. Los dibujos de la obra son de autoría
de Pino Rendón, fotografías de Manuel García
Publiese y Genaro Mendieta. La obra en su primera parte hace
una presentación esquemática de datos alrededor
de Pereira, como capital del Departamento del Risaralda: año
de fundación 1863, extensión 628.71 Km²,
temperatura media 21°C, altura sobre el nivel del mar
1411 mts., datos demográficos en 1870: seiscientos
setenta y tres habitantes.; en 1964: ciento ochenta y ocho
mil trescientos sesenta y cinco habitantes; en 1973: doscientos
cuarenta y siete mil treinta y ocho habitantes; y en 1981:
cuatrocientos mil habitantes. Se calcula una tasa de crecimiento
de 20.55. Se precisan los límites del Departamento
y distancia en kilómetros con respecto de otras ciudades
del país. Los municipios limítrofes de Pereira:
por el Norte Santa Rosa y Marsella, al Oeste Belalcázar,
Balboa y Ansermanuevo, al Este Salento y el Nevado de Santa
Isabel, al Sur Ulloa y Filandia. El primer tomo comprende
los siguientes capítulos:
1.
Aspectos de Cartago viejo, asentamiento, éxodo y el
cacicazgo Quimbaya.
2.
Génesis de Pereira, entre acto histórico Guillermo
Pereira Gamba y relatos viajeros.
3.
Los titanes de la montaña.
4.
La virgen tutelar.
5.
La infancia de Pereira. Organización social y corregidores.
6.
Se inicia el despegue. Batalla de Laguneta. Escaramuzas de
los mil días. Las ferias de Pereira. Las primeras escrituras
y pasos primarios. Alcaldes de Pereira de 1871 a 1900.
7.
Pereira y el pensamiento de Uribe.
8.
Prohombres de Pereira: Valeriano Marulanda Arango, Juan María
Marulanda, Alfonso Jaramillo Gutiérrez, Manuel Mejía
Robledo y Valentín de Asa Zamora.
9.
Las rutas del progreso. El primer automóvil.
10.
La pujanza de una raza. La flor del trabajo. Bandera, himno
y escudo.
11.
Origen de los servicios públicos. El alumbrado público,
los teléfonos automáticos, obras públicas
y otros servicios públicos.
12.
La vida eclesiástica.
13.
Desarrollo histórico de la economía. El comercio.
Cámara de Comercio, Fenalco, La Andi, Bancos y exposiciones.
14.
La Educación un propósito, una realidad. Fundación
de algunos colegios. Las universidades.
15.
El civismo: virtud sincera de nuestro desarrollo. La sociedad
de mejoras, el gran comité, el rol cívico de
la mujer pereirana.
Como
se puede observar la obra presenta una síntesis prospectiva
desde los comienzos del Cartago viejo y va pasando a lo largo
del tiempo por el surgimiento de la ciudad de Pereira hasta
llegar a aspectos del desarrollo histórico de la economía.
En medio de este recorrido se contemplan diversos aspectos
que si bien no hacen parte de una estructuración histórico-metodológica
de la obra tiene propósitos fundamentales de recopilar
los acontecimientos centrales de la cotidianidad microhistórica
de Pereira, referida a aspectos que resaltan la importancia
de los colonizadores y es así como dedica el capitulo
tercero a los llamados titanes de la montaña. Esta
misma temática es retomada en el capítulo décimo,
en donde dedica algunos subcapítulos que él
los denomina «la pureza de una raza» y a la vez
hace alusión a la «flor del trabajo» en Pereira
incluye aspectos históricos sobre los símbolos
patrios locales. Hugo Angel, en su obra no pasa por desapercibido
el papel que jugó Rafael Uribe Uribe, como político
liberal y en especial su quehacer como forjador del Municipio
de Pereira, quién presentó ante el Congreso
de la República el proyecto de Creación del
Municipio el cual fue aprobado en 1905. Como consta en la
obra no presenta una estructura metodológica acerca
de los procesos de corta y mediana duración de la historia
local, va contemplando una diversidad de aspectos, que si
bien se aportan del rigor de las investigaciones históricas,
le imprime un condimento agradable y ameno, adornado del timbre
literario que caracteriza al escritor. La obra no se ajusta
a un modelo teórico metodológico puntual, se
mueve en la anécdota, los mitos y las epopeyas, sin
degenerar en el culto de las personalidades. En la medida
que rescata el papel de los llamados «titanes» resalta
el espíritu cívico de los Pereiranos, los gremios
y la grandeza de la mujer. La obra en su secuencialidad histórica
arranca desde los tiempos del Cartago viejo pasando por la
primera fundación de Pereira, hasta desembocar en el
acontecer social contemporáneo. Como muchas microhistorias,
la obra se convierte en una monografía de la historia
local, que toca un sinnúmero de aspectos y acontecimientos,
que permiten una visión de conjunto, sin tener que
acudir a sofisticadas teorías y paradigmas académicos
de la Ciencia Social.
La
obra es la visión que un escritor autodidacta, de la
talla de Hugo, tiene acerca de los acontecimientos histórico-culturales
que han ido perfilando la Ciudad y sus gentes. Lo pertinente
a la génesis del viejo Cartago, no introduce nada novedoso
a lo expresado por cronistas como: Heliodoro Peña (1892);
Echeverry Uribe (1921); Fernando Uribe Uribe (1936); Ricardo
Sánchez (1936) e historiadores como Juan Friede y Jaime
Jaramillo (1963). Con relación a la historiografía
de Cartago y en particular al momento de la fundación,
la obra de Juan Friede es la más documentada. Las investigaciones
realizadas por Carlos Ramiro Bravo Molina, sobre la estructura
agraria, haciendas y relaciones esclavistas sobre Cartago
son un interesante aporte sobre estos aspectos. Así
mismo, la obra de Francisco Zuluaga sobre los confines de
Cartago, presentan una visión más profunda sobre
las ferias del antiguo Cartago. Los cronistas citados y Hugo
Angel Jaramillo, coinciden en sus apreciaciones y su preocupación
por resaltar el papel de Francisco Pereira, su hijo Guillermo
Pereira Gamba y el Cura Antonio Remigio Cañarte. Ellos
antes que Friede, son pioneros en la historiografía
Cartagüeña y Pereirana, completando el marco narrativo
dejado por los viajeros de la colonia y el Siglo XIX. Con
relación a Pereira, las obras de Carlos Echeverry Uribe
y Ricardo Sánchez, contienen transcripciones documentadas
valiosas casi inexistentes en sus originales. Los cronistas
y Hugo, coinciden además con relación a Pereira
en presentar la lista de los fundadores de Pereira en 1863,
encabezados por el Padre Cañarte. Mientras Carlos Echeverry
(1921) niega que Guillermo Pereira donó terrenos para
la colonización, Hugo Angel lo confirma. Todos ellos
coinciden en los primeros trazados de la zonificación
por manzanas de la ciudad. Sin embargo, es Ricardo Sánchez,
el autor que presenta una descripción original acerca
de las primeras manzanas y aproyándose en escrituras
notariales de Cartago demuestra, las donaciones de Guillermo
Pereira. Ricardo y Hugo son coincidentes en reconocer que
en el patriarcado de los Marulanda el factor y soporte más
importante del surgimiento de Pereira, subvalorando el papel
que jugaron los campesinos colonos pobres y medios que se
establecieron en el naciente Municipio.
| Es
obvio que Hugo, para escribir su obra hace gala de sus
dotes de literato, de ahí que los datos históricos
son llevados dentro del discurso literario, con una gran
elegancia. |
Para
Ricardo, Don Valeriano, fue el «experto piloto que
indicaba el rumbo que debía seguir la Ciudad».
Fernando Uribe Uribe, con relación al Siglo XIX
no aporta nada nuevo a lo planteado por Heliodoro Peña
y Ricardo Sánchez. Es importante hacer el siguiente
comentario: en conversaciones directas con el Doctor Jaime
Jaramillo manifestó que el tiempo que estuvo investigando
sobre Pereira fue corto, tres meses, y en consecuencia su
Historia no es de una cobertura total. Por su parte el Doctor
Hugo, no ha trabajado los archivos de Cartago, labor que si
la realizó Freide. La cobertura investigativa de los
pioneros sobre la historiografía pereirana es mínima,
quedando casi todo pendiente por investigar, prácticamente
el acontecer histórico de la localidad. El gran mérito
del Doctor Hugo es el haber compendiado en sus dos tomos sobre
Pereira, apoyándose en su magnífica memoria
y los documentos de La Sociedad de Mejoras, una versión
variadísima del acontecer histórico social de
Pereira. Por su originalidad se resalta los temas referidos
a: Rafael Uribe Uribe, la flor del trabajo, la vida eclesiástica
de Pereira, el civismo y los aspectos educativos. Jaime Jaramillo
y Hugo coinciden en los siguientes puntos:
-
El quehacer primario de los fundadores Cartagüeños.
-
La importancia de Francisco y Guillermo Pereira.
-
La inyección de la fuerza colonizadora antioqueña
y posteriormente Libanesa que hicieron de Pereira una formación
social diferente a Manizales y Armenia.
-
El carácter de «zona de refugio» de
la población migrante de campesinos suigéneris.
-
El carácter más abierto, más fluido y
democratizante de la Ciudad. Pereira ha sido más abierta
al forastero. Como dice el slogan «en Pereira no hay
forasteros, todos somos pereiranos».
-
El carácter poco cerrado de las élites.
-
El arranque tardío del desarrollo fabril e industrial
con respecto al resto del país.
-
La acumulación lenta de capital a través del
monopolio cafetero.
-
La presencia de grupos industriales muy recientes.
-
Pereira se estancó industrialmente: «los viejos
tenían personalidad y espíritu empresarial y
los hijos no lo hicieron».
-
Resaltan la actividad económica en base del cacao,
el caucho, el oro, las artesanías, los cerdos y la
panela en el Siglo XIX.
A
comienzos del Siglo XX irrumpe el café como
base y médula de la economía regional.
Es
obvio que Hugo, para escribir su obra hace gala de sus dotes
de literato, de ahí que los datos históricos
son llevados dentro del discurso literario, con una gran elegancia.
El
juego de palabras se combina en una forma mágica maravillosa
para ir entrelazando la trama mítica del acontecer
y el quehacer de los «titanes de la montaña»
y de la cotidianidad de la que el autor es protagonista desde
sus años de infancia, juventud y madurez, de parte
de la década de los años treinta de Siglo XX.
He aquí la importancia de su trabajo histórico,
no sólo en el manejo de fuentes escritas y orales,
sino por la memoria y vivencias costumbristas que a lo largo
de su vida él logró ir decantando para elaborar
el texto. Él transcribe la memoria colectiva de los
habitantes de su época. No se puede perder de vista
que su obra, en cierta forma, tiende a recargarse a la historia
de los prohombres, indudablemente no se puede desconocer que
el despegue de Pereira, tuvo que ver con la presencia de personajes
que dieron rumbo a la economía de la Ciudad, activando
los negocios, el comercio y la producción agraria.
Entre ellos hay que destacar a Valeriano Marulanda, Juan María
Marulanda, Alfonso Jaramillo Gutiérrez, Manuel Mejía
Robledo, etc., quienes se transforman en la élite comercial
agraria de la naciente Pereira que comienza a fortalecerse
a finales del Siglo XIX y comienzos del XX. El ancestro antioqueño
dió de esta manera sus resultados. A pesar de los estereo
tipos y prejuicios que circulan en los migrantes colectivos
de la época, en el sentido de que ven a Pereira como
una formación social que adquiere cierta autonomía
y su etnos personal, en la historia de Pereira se precisan
unos momentos coyunturales, decisivos en el despegue y desenlace
de los procesos, arrancando desde 1863, pasando por la guerra
de los mil días (1900-1903) y el tramo que va de aquí
hasta los años de violencia bipartidista, Pereira se
ha convertido en frontera de colonización estable.
El grupo antioqueño-caldense es el componente democultural
que define en cierta forma el perfil de la nueva Ciudad.
Hugo
Angel refirièndose al ancestro antioqueño manifiesta
«nuestro ancestro antioqueño de arrieros y
jornaleros con todas sus virtudes y vicios, no podemos menospreciarlos
impúnemente, ni mucho menos tratar de solaparlos, ante
orgullos apergaminados de falsos pobladores arribistas»
(p.16). «somos el producto genético del campesino
y del colonizador antioqueño» (p.16).
Indudablemente
una página con el sentido de emoción literaria,
solamente la escribe una persona como Hugo, que ha sentido,
vivido, en carne propia su raigambre con la Ciudad.
Hugo
manifiesta que Pereira, tiene como gesta a un hombre que se
pasó soñando con ver nacer un pueblo en el antiguo
lugar en donde se fundara el viejo Cartago. El Doctor Francisco
Pereira Martínez, era natural de Cartago (1783), descendiente
de portugués y español. Hugo, hace un seguimiento
biográfico minucioso alrededor del papel político
y militar del Doctor Francisco. Destaca su cercanía
con el Libertador Simón Bolívar, Antonio José
de Sucre y José María Obando. Resalta su aporte
en la apertura de los caminos del Quindío y Tamaná,
y la creación del Colegio acadèmico de Cartago
el 5 de septiembre de 1839. El Doctor Francisco falleció
en Tocaima el 20 de agosto de 1863. Hugo afirma que queda
establecido el hecho de que fue Francisco y Guillermo, quienes
hicieron las primeras exploraciones del terreno en donde surge
Pereira. (p.39).
| La
obra histórica de Hugo Angel, constituye un valioso
aporte historiográfico que sintetiza en gran parte
las visiones de autores anteriores y contemporaniza una
valiosa información sobre acontecimientos microhistoricos
de la Ciudad de Pereira en el Siglo XX. |
En
el capítulo acerca de la génesis de Pereira
el autor se propuso fundamentalmente demostrar que Guillermo
Pereira si contribuyó con donaciones de tierra en Pereira.
Los motivos de la querella de si se donó o no tierras
no se aclaran en la obra, creo que el problema es de los cronistas
que de los habitantes de la época con quienes Guillermo
estableció relaciones comerciales en cuanto a venta
y donaciones de lotes en 1863 y años siguientes.
Con
relación a los titanes de la montaña el autor
se preocupa por resaltar el aporte social, étnico,
económico, cultural del pueblo antioqueño en
la formación de la sociedad pereirana. Las obras de
los escritores Alejandro Barrientos, Carlos Jimènez
Gómez, Jaime Jaramillo Uribe, Manuel Zapata Olivella
y Luis López de Mesa, son los referentes bibliográficos
en el análisis de los rasgos culturales del pueblo
antioqueño. Manifiesta que la hostilidad o adversidad
como se miró al antioqueño en las fronteras
de colonización contribuyó a forjar su caràcter.
Se atreve a afirmar que de no haber sido por ésta adversidad
no se habría fundado Pereira. La poca hospitalidad
que brindaban los cartagüeños obligó a
los colonos a crear su propio pueblo. (p. 68). El autor se
empecina en afirmar el ancestro antioqueño de Pereira
con relación al componente caucano que no tuvo la proyección
y capacidad de asimilación de la cultura paisa. La
obra inédita de Pedro Marín, Historia de Pereira,
le sirve de argumentación acerca del choque cultural
de los dos pueblos.
Al
respecto se aclara que el autor no hace un seguimiento al
proceso de colonización después de 1863. Vacíos
historiogràficos recientemente vienen siendo objeto
de investigación por estudiantes de Pregrado y Postgrado
de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Tecnológica
de Pereira. Como se constata el autor para afirmar la hipótesis
de la antioqueñidad no acude a demostraciones factuales
sino a una interpretación etnocéntrica que tiene
como objetivo realizar el papel protagónico que juega
el componente antioqueño en la fundación y desarrollo
de Pereira. En la obra el autor evoca el entorno ecológico
bucólico de la aldea, los guaduales y su gente de sombrero
y ruana. La vida aldeana en poco se diferencia de la vida
rural. Es importante observar que las interpretaciones acerca
del choque y hostilidad cultural entre caucanos y antioqueños
no sea resultado de un proceso de investigación documental,
sino de información biliográficas de autores
como Pedro Martín, que Hugo Angel realiza y refuerza
el mito de la antioqueñidad. Haciendo alusión
a titanes de la montaña, prohombres y raza. El enfoque
étnico que Hugo imprime a su obra lo lleva a pasar
por alto el análisis de las relaciones socioeconómicas
de los sectores que se van consolidando en Pereira desde los
primeros momentos de la colonización en la década
de los años cincuenta del Siglo XIX, y esto hace pensar
en una colonización armoniosa, homogénea, sin
mayores contradicciones. Las indagaciones empíricas
por el momento no confirman, ni niegan la posibilidad de la
ausencia del conflicto social en el surgimiento de Pereira.
Se
ha constatado que la base social mayoritaria que colonizó
Pereira, eran gentes campesinas de recursos económicos
modestos, pero que al lado de esta realidad se fue configurando
la élite agrocomercial dominante.
La
teoría de Hugo Angel, «sustenta el proceso
accidental de la fundación de la Ciudad culminando
en hecho positivo de gran fuerza teológica-supersticiosa
por encima de cualquier otra interpretación que a
ello se aduzca. La Historia de Pereira puede dividirse en
dos etapas: la fundación a mano de caucanos y el
desarrollo a mano de antioqueños. Los fundadores
son un grupo de hombres buenos, de sanas costumbres y de
moral a toda prueba, y ello no hay que desconocerlo».
(p.111).
Con éstos juicios de valor el autor resalta lo positivo
de los caucanos, para luego señalarles la falta de
espíritu de progreso del cual sí eran portadores
los colonos paisas.
Hugo,
critica a Parsons, quien afirma que Pereira es resultado de
un grupo bioétnico y no obra exclusiva de antioqueos.
Hugo afirma que esto es solamente de la etapa fundacional,
pero que el autor se detiene demasiado en esta argumentación,
perdiendo de vista la dinàmica social multiétnica
de la formación social pereirana. Se constata en cierta
forma la visión heroizante que tiene el escritor alrededor
de los fundadores de Pereira. La obra histórica de
Hugo Angel, constituye un valioso aporte historiográfico
que sintetiza en gran parte las visiones de autores anteriores
y contemporaniza una valiosa información sobre acontecimientos
microhistóricos de la Ciudad de Pereira en el Siglo
XX.
La
investigación histórica sobre la Ciudad está
todavía por hacerse, en este sentido es un deber de
la Universidad y de los investigadores sociales avanzar en
este campo. La academia de la región se halla en deuda
en reconocer los méritos del Doctor Hugo Angel Jaramillo
como escritor pereirano.