"Heidegger
y algunos textos sobre
estética"
Carlos
Eduardo Peláez
El problema de la racionalidad en la actualidad tiene en
la estética un "modelo", una perspectiva,
de allanar lo real desde instancias no paradigmáticas
ni asertóricas. Martin Heideger, el filósofo
del ser, realizó reflexiones que apuntan al discernimiento
y aclaración de ciertas aporías colocadas
por la racionalidad moderna. Comprender la perspectiva Heideggeriana
como el cabal cumplimiento de la metafísica en el
proyecto de la tecnocracia, es un modelo que no deja de
presentar imprecisiones y además, puede alterar el
sentido de ciertos conceptos que posibilitan la comprensión
del sujeto moderno. Revisar algunos textos expuestos por
Heidegger frente al problema de la estética y el
lenguaje, y éste como fundamento de lo real, es el
objetivo de estos artículos que logran su unidad
en la manera suscinta como son expuestos. Se trata de exponer
la meditación Heidegeriana tal como está en
los textos. Obedecen éstos más a los rigores
del informe que a los límites de la exégesis
e interpretación.
De camino al habla M.Heidegger
"El
habla se ocupa de sí misma, nadie lo sabe".
Esta extrañeza del habla es una relación con
la totalidad del habla. Para allanar tal extrañeza
se requiere un "camino", es decir, colocarnos
no en el habla, en esa distinción natural humana, sino
en la proximidad de la esencia del habla en cuanto es en sí
misma. El habla coloca obstáculos que son ella misma,
de modo que se requiere una formulación,
un hilo conductor que conduzca hacia la esencia y no nos pierda
en los "obstáculos". "Llevar
el habla como habla al habla", nos dice Heidegger
es el hilo que nos conduce. El hilo señala una unidad
y una distinción. La unidad nos conduce a la esencia;
la distinción, al obstáculo. El camino debe
"presentar" el habla para que en su representación
veamos lo que el habla "entreteje" con el
hablar. Cómo lo uno y lo múltiple se "entraman"
para decir la esencia. Este entramado es el proyecto de todo
saber del habla. "Destejerlo" es colocar
el habla en su ser propio. El camino es la experiencia de
ese "destejer" para quedarnos con el hilo
único que conduce hacia la desocultación, la
verdad, la aletheia. El habla toma sentido por lo entregado
en la fórmula que se pierde, se silencia. La fórmula
es, Llevar el habla como habla al habla.
Heidegger
dice en la voluntad de potencia como arte que Hegel pensó
el fenómeno estético desde la metafísica
y señaló la corrección del método.
El pensar De Camino al habla en sus dos primeros apartes está
elaborado desde la metafísica del habla. Hacia el final
del segundo aparte resume el autor lo pensado: "hasta
ahora, el camino tenía el carácter de una andanza
que conduce nuestra reflexión hacia el habla dentro
del extraño enlazamiento que nombra la fórmula
del camino. Con W. Von Humboldt partimos del hecho de hablar
e intentamos, primeramente, representar la esencia del habla
y, luego, profundizar en sus fundamentos. A continuación
se trató de narrar lo que pertenece al trazo abierto
del despliegue del habla. Reflexionando en pos de ello llegamos
al habla en tanto que decir"(231).
Para
llegar allí, a esa revisión que pueda conducir
a la esencia del habla, el filósofo señala tres
momentos bien definidos, veámoslos:
1.
La fórmula del camino.(Para hacer oír el habla.
El hilo conduce del habla al silencio, de éste al habla.
2.
El hecho de hablar. (El hecho es una articulación de
sonidos por medios fónicos. Pero ese hecho tiene una
historia de lo pensado sobre ellos, tiene un acaecer del habla)
Veamos
los momentos de este acaecer:
A.
Aristóteles: Es la estructura clásica del mostrar
que oculta. El mostrar lleva a un resplandor. Lo mostrado
es aprendido. Se muestran los sonidos, los padecimientos del
alma y de las cosas que hacen padecer al alma. Esta "relación
nunca desarrollada puramente, en sus propios términos
y los de su origen". Se puede señalar en este
momento una no plenitud de la esencia del habla.
B.
La Stoa: La relación "convencional entre un
signo y un designado". Lo mostrado se transforma
en un designado, lo que muestra se convierte en un fijamiento,
en un instrumento de designación. La esencia de la
verdad se altera por colocar objetos fijos sobre objetos fijos.
Esto conduce a que el habla se transforme en una actividad,
en una energeia en el sentido griego.
C.
Humboldt: La cúspide del pensamiento de la contemplación
del habla como presencia. En su introducción a: "Sobre
la diversidad de la construcción humana y su influencia
sobre el desarrollo espiritual de la especie humana",
cumple esta asignación.
El
camino al habla efectuado por Humboldt se resuelve en un cambio
en el concepto de la energeia, de la actividad, ésta
se convierte en una actividad del sujeto, donde éste
"pone" los objetos en su totalidad desde
su carácter de sujeto. La totalidad de este hablar
del sujeto se presenta como el habla. El habla se convierte
en un acto, en un acto del Espíritu, en un acto interior
del Espíritu. Este "pone" un mundo
entre sí y los objetos "a través de
la labor interna de su fuerza". El habla es llevada
al habla puesta por la subjetividad. El habla es la parte
más importante de la actividad del Espíritu,
pero desde
esta perspectiva el habla no se muestra desde sí misma
sino desde lo "puesto" por la subjetividad.
3.
El trazo abriente y el decir.
El
camino al habla es el habla como tal, la unificación
de lo que le pertenece desde sí misma. El habla desde
la fórmula inicial es una "cohabla en el hablar".
Ella muestra una multiplicidad de elementos y relaciones:
los hombres cuando se hablan, cuando se comunican con otros,
cuando utilizan la palabra como destinación o esfumación.
Es decir, cuando lo hablado se dirige a su origen, a lo no
hablado, lo encubierto, aquello a lo cual se refieren los
que se hablan. El camino al habla propuesto por Heidegger
va tras la unidad, tras aquello que no ha sido jamás
nombrado porque lo que se ha nombrado es el despliegue del
habla. Heidegger lo nombra: el trazo abriente. Este es el
conjunto de los trazos de aquél dibujo que atraviesa
y estructura lo abierto y libre del habla(227). El dibujo
está vedado aún en el camino; la estructura,
es la determinación de lo mostrado por los hablantes
en su hablar e inhablar y vertebrado todo ello en la palabra
destinada. Así el habla se descubre en el decir,
esto es, en lo que aparece, en lo que se deja ver y oír.
El decir es el despliegue del habla hacia un resplandor de
lo que se muestra. Su mostrar no se funda en signos, sino
que éstos derivan su origen de ese mostrar. El decir
no es una actividad humana, El mostrarse como aparecer
caracteriza la presencia y la ausencia de lo presente de cualquier
clase o rango(229). Este aparecer precede cualquier indicación,
cualquier signo. El decir como lo que precede todo hablar
es la determinación de la esencia, al menos en el hablar.
La esencia del hablar tiene desde sí un escuchar. Se
escucha lo que se habla. Se escucha el hablar del habla. El
habla al mostrar, dice. Ella dice en tanto muestra. Ese decir
dice toda la percepción y representación que
contiene en sí. El hablar es un escuchar lo dicho por
ese decir. Ese decir es el "despliegue" del
Trazo abriente.El decir concede el habla porque pertenecemos
a él, nuestra esencia está involucrada, "entretejida"
con él. El habla no es una actividad humana pero
requiere de la actividad humana, el hablar. El habla no tiene
fundamentos, pero su esencia se despliega en una estructura,
en una quietud que contiene lo que le pertenece como habla.
El decir es aquello que contiene, que hace la limitación.
El decir es el camino al habla. El camino que se muestra como
lo inhablado del hablar.
2.
Hölderlin y la esencia de la poesía de M.
Heidegger
La
esencia de la poesía es en este artículo de
M. Heidegger una decisión en torno a la obtención
de "supuestos para mantenernos en el dominio de la
poesía y cómo". ¿Cuál es
este dominio de la poesía? ¿Cómo es este
dominio y cómo nos mantenemos en este dominio?. Dar
respuesta a estos interrogantes es entrar en el dominio, en
el umbral del dominio: poesía-poeta. La poesía,
en este caso, son algunas "palabras guías";
el poeta, F.Hölderlin. Palabras y creador son los
que nos deben entregar el supuesto, el fundamento y domino
de la "esencia esencial de la poesía",
esto es, la seriedad de una decisión.
| El
camino al habla propuesto por Heidegger va tras la unidad,
tras aquello que no ha sido jamás nombrado porque
lo que se ha nombrado es el despliegue del habla. |
Veamos
el dominio de la poesía, de las palabras, del lenguaje.
La poesía es una ocupación , una inocente ocupación,
según Hölderlin, que crea su obra en el lenguaje,
en la "materia" del lenguaje. Pero, ¿qué
es lenguaje? Responde el poeta: "el mas peligroso
de los bienes". El peligro es para el hombre porque
es él el que porta el lenguaje, éste tiene la
responsabilidad de mostrar "lo que es", lo
verdadero de la esencia, su pertenencia
a la tierra y al mundo. La tierra como aprendizaje de todas
las cosas en su totalidad; el mundo, como la resolución
de la "intimidad", concepto que halla su
definición en: "lo que mantiene las cosas separadas
en conflicto, pero que igualmente las reúne".
La intimidad se resuelve en el lenguaje, ¿cómo?
Como amenaza, como peligro, pero también como inocencia.
En lenguaje en la intimidad en testimonio esa amenaza y esa
inocencia. "La amenaza del ser por el ente";
es decir, la posibilidad del engaño, del no ser; la
posibilidad también de "inflamarlo",
de decirlo como esencia de lo que es. El peligro es el habla
pero ella también es inocencia: el transcurrir de los
días corrientes en el uso del mundo, del lenguaje,
como instrumentos. Ese pertenecer al ente hace del hombre
un ser histórico, un ser que habla lo que "acaece"
como un bien; un bien que es el habla, que dice lo que
permanece siempre en lo histórico, el mundo. El bien
dice aquella bipolar contradicción que se resuelve
en un acontecer, en un acontecimiento de lo uno y lo múltiple,
de lo que permanece y de lo cambia. Lo que permanece el Uno,
el ser, lo que se dice; lo que cambia, el extravío,
la amenaza, la apariencia. El habla es pues, un acontecer
que funda, que coloca un mundo, que "pone" el
ser del hombre. Este ser, es un ser diálogo, un ser
que porta la existencia como diálogo porque éste
es la unidad de la cual se habla; se habla de lo persistente
y lo mudable en su unidad: el ser histórico. Diálogo
e historia son cooriginarios que dicen al hombre y su existencia:
el tiempo
Pero,
¿qué es lo que dice el diálogo? La cooriginariedad
de habla, mundo y divinidad. El diálogo es un diálogo
con los dioses y el mundo, con la existencia y su fundamento:
el diálogo mismo. La existencia se funda en el diálogo,
en la decisión de entrega o de rechazo a lo más
co-originario al habla, a la responsabilidad, los dioses.
Pero ¿quién efectúa el diálogo?
¿Quién retiene lo pasajero, el no ser, en una
palabra?. Ahora la respuesta es el poeta, el creador, aquél
dominio que también nos entrega la esencia esencial
de la poesía.
Ahora
el dominio coloca como unidad del habla poesía y poeta.
Ambos hacen patente el ser del ente. La poesía por
la palabra instaura el ser. ¿Qué es instaurar?
Como "el ser nunca es un ente" , el
ser se instaura como medida, como lo que funda lo existente,
porque esto no puede ser dicho. La instauración es
la donación, la creación del ser del ente. La
poesía, el habla, funda la existencia humana "en
su razón de ser", en su medida.
¿La
poesía es medida de qué y cómo? Es la
medida de un mundo, de una historia que se realiza como
un habitar. El hombre habita un mundo que es donación,
diálogo con los dioses y las cosas que lo rodean. La
poesía es la que funda la morada, la que instaura un
mundo en la tierra, la que patentiza el ser del ente. Es decir,
ella es la esencia del lenguaje, de aquella donación
que posibilita el diálogo, la historia. Ella es el
peligro y la inocencia. Inocencia como transcurrir en medio
de lo artificial e ingenuo, como relación con el lenguaje
y con aquello que lo rodea como morada. Pero en la inocencia
está el peligro, la decisión de lo poético.
La decisión del poeta como intermedio entre lo original
y los hombres, entre los dioses y los hombres. Ahora el envés
de la unidad: el poeta.
La
ocupación, la inocencia, es la exterioridad, el olvido;
el exigente esfuerzo que el poeta realiza par instaura la
base de la existencia humana, es el peligro, la decisión,
la memoria. El poeta se proyecta "fuera"
de la inocencia para realizar la libertad como necesidad
suprema. El poeta instaura la esencia esencial entre el fundamento
firme y la apariencia. ¿Cómo resuelve el poeta
esa decisión, esa habla, esa necesidad suprema?. El
poeta oye los signos, los signos de un dios. El poeta oye
para después hablar. El recepta y dona. Recepta como
predicción, como lo que aún no se ha cumplido
y dona, como memoria, como interpretación de lo que
el signo dice. Dona al "pueblo", a
la memoria de su pertenencia, a la voz que dice los entes
en su totalidad. Dona interpretando el signo, la ley, la medida
del signo. El habita un
reino intermedio que dice la temporalidad, la determinación
del tiempo. Hölderlin, que es el poeta escogido para
decir la esencia de la poesía dona y predice un tiempo
intermedio, un tiempo aún no histórico y por
esto mismo, su palabra es esencia esencial. Ella dice la soledad
de un tiempo que no tiene existencia pero a la vez es historia:
"La historia de los dioses que han huido y del
dios que vendrá". El poeta dice la noche,
el tiempo aciago donde los signos aún no hablan pero
predicen lo callado que antecede toda habla. El poeta continúa
en su inocente ocupación interpretando un signo peligroso,
una voz que dice la leyenda donde el pueblo lee su pertenencia,
su habitar.
3.
La voluntad de poder como
arte M. Heidegger
Este
texto pedagógico intenta entregar a los estudiantes
no solo la elucidación del problema último de
un filósofo, Nietzsche, sino también la "familiaridad"
con la pregunta fundamental: ¿Qué es el ente?.
Señala Heidegger que el filósofo Nietzsche tiene
en el desarrollo del concepto de "voluntad de poder"
el espacio real del interrogar filosófico, esto es,
el preguntar por el fundamento, por la esencia del ser, el
por qué existe lo que existe.
El
texto contiene dos momentos:
1.
La inversión del platonismo llevada a cabo por Nietzsche.
2.
La nueva interpretación de la sensibilidad y la incitante
escisión entre el arte y la verdad.
Los términos de la inversión y escisión
son lo que van a poseer un contenido, una forma en la elaboración.
¿Qué es lo invertido? Con ello se elucida el primer
momento. Se invierte el orden de la aparición del ser:
la inmediatez de la verdad, la mediatez de la belleza, lo
sensible. La inversión de esta instancia, es el esfuerzo
por superar el nihilismo, siendo esto lo que Nietzsche estableció
como "punto cero", luego de la inversión.
¿Qué es lo invertido? Platón y la historia
de occidente. La inversión, es según Heidegger,
una verdadera abstracción. El mundo ideal platónico
desaparece y en él se coloca el mundo sensible, "el
mundo de la vida". Pero la inversión es la
historia y como tal, tiene que elaborar el pasado. Este se
le nombra bajo el título: "De cómo el
mundo verdadero terminó por devenir en fábula.
Historia de un error". La fábula tiene seis
momentos:
1.
El mundo verdadero accesible
2.
El mundo verdadero inaccesible.
3.
El mundo verdadero como imperativo.
4.
El mundo verdadero como desconocido.
5.
El mundo verdadero como eliminación.
6.
El mundo verdadero como un nuevo mundo.
La
desaparición del adjetivo verdadero es propiamente
la inversión. El nuevo mundo es la superación
del nihilismo. El nuevo mundo lo habita un hombre nuevo: el
super-hombre. El nuevo mundo establece la "espiritualización
y multiplicación de sus sentidos" como proyecto
para iniciar el orden nuevo.
La
nueva determinación del ente, de lo real, se resuelve
en la pregunta por el concepto escisión. Veamos este
momento señalado anteriormente. Lo sensible es el fundamento
de lo real. La perspectiva de lo sensible es la primera condición
del fundamento, esto es, la percepción. Esta se desarrolla
en la apariencia, la apariencia es lo real mismo, "la
cosa misma"(137), lo que aparece, pero no como mundo
verdad sino como voluntad de poder. El mundo verdad se establece
como obstáculo, fijación. La apariencia deviene
en arte. La escisión verdad- arte es la escisión
devenir-fijeza. El devenir acrece en la escisión que
se produce a partir de la unidad del aparecer. El devenir
acrece en la apariencia. Este aparecer que es lo real viviente,
permanece en una perspectiva, una sola percepción,
pero acrece porque contiene su "aparición luminosa"
en el devenir del arte. El aspecto (fijeza) y luminosidad
(arte) es la unidad que se escinde, o sea, "divergen
y se oponen". La verdad y la mentira son estatutos
jerárquicos metafísicos, éstos se escinden,
se transforman en su completo devenir, deviene percepción,
deviene arte.
| ¿Qué
es lo invertido? Con ello se elucida el primer momento.
Se invierte el orden de la aparición del ser: la
inmediatez de la verdad, la mediatez de la belleza, lo
sensible. |
Señala
Nietzsche la esencia del ser desde esta escisión: "La
voluntad de apariencia, de ilusión, del engaño,
del devenir, y de cambiar, es MAS profunda, "más
metafísica", que la voluntad de verdad, de realidad,
de ser". La voluntad de poder es una voluntad de
la apariencia, de lo que aparece como arte. La metafísica
es una metafísica de la creación artística.
La vida reclama esta metafísica para continuar su devenir.
La voluntad de poder se convierte según Heidegger,
"en la antigua oposición entre ser y devenir",
lo que fijo y lo que deviene, se convierte en la escisión.
En
la modernidad se presenta la escisión bajo los nombres:
ciencia-arte. Siendo la ciencia la verdad y el arte, la manifestación
del artista, de la vida, del devenir. Arte y vida se conjugan
como la "auténtica" determinación
de medida del ser del ente. Estos abren una nueva perspectiva:
hacer que el saber, la ciencia, la verdad, devengan en creación,
en afirmación del ser. Saber y crear es el punto último
de la escisión. Esta deviene en unidad, en infinita
posibilidad de un advenimiento de lo divino. La reflexión
toma la forma de una circularidad. El epígrafe inicial
de Heidegger: "Casi dos milenios y ni un solo nuevo
dios", y el final: "es el preparar la disponibilidad
para los dioses", señalan el sentido de la
voluntad de poder como arte, como escisión última
para la nueva vida. La voluntad de poder como arte se cumple
en la escisión: verdad-apariencia, ciencia-arte; este
momento es el previo a la pregunta filo
sófica capital : la pregunta por el ser del ente. La
voluntad de poder como arte, se convierte pues, en el tiempo
previo del preguntar, en la que conduce a la vida, en su constante
escisión, al fundamento, al ser como pregunta. La inversión
se llevó a cabo por una nueva interpretación
de la percepción como unidad. Pero la inversión
queda aún en el terreno del arte, de la apariencia,
como el simple preguntar, como la familiar pregunta: Por qué
el ser y no la nada?.
4.
En poema habita el hombre de
M. Heidegger
La
reflexión que suscita las palabras es una disposición
libre que halla su respuesta en la atención que se
coloque a las palabras mismas. La palabra: "en poema
habita el hombre" de F. Hölderlin es la que
reclama la atención de Heidegger. La pregunta ¿Cómo?
Obtiene otra "especie" de pregunta _afirmativa
como respuesta: la totalidad no habita en poema. Ello conlleva
a una característica y a una disposición:la
primera es del orden de la necesidaad de la especie; la segunda,
una disposición frente a lo poético: la palabra
poética es literatura. Pero el poeta enfrenta la característica
y la disposición desde su originalidad: el soñar.
El
hiäto donde el pensar actúa tiene que ser el mismo
que aquél que la poesía canta. El "habitar"
de ambos converge en poema, es decir, se ve "el rasgo
fundamentalde la existencia humana"y se ve además,
la relación con el habitar esencial. De modo, que el
pensar es realizado entreviendo la existencia humana desde
la esencia del habitar. Veamos esa heterogeneidad esencial
de lo poético y lo pensado expuestos por Heidegger.
Allí veremos el rompimiento del método y además,
la vaciedad de un pensar que demuestra. Esto lo hace Heidegger
como nota marginal de lo expuesto. El señala que la
heterogeneidad "hace" lo mismo, la mismidad.
El
pensar y el poetizar se hallan en lo "mismo"
porque esto no es lo igual ni lo uniforme, La determinación
de lo mismo es la diferencia, ésta es la que reúne
lo mismo en su esencia.
En cuando a la disolución del método djemostrativo
dice Heidegger : "todo demostrar es una empresa a
posteriori montada sobre presupuestos. Según como estén
dispuestos puede demostrarse todo". De modo que es
necesario atender a la palabra en su "necesidad"
de un preceder y de un suceder , un antes y un después,
para intentar elucidar la palabra inicial: "en poema
habita el hombre" Heidegger expone momentos que reclaman
la esencia de la cosa preguntada:
1.
El lenguaje.
2.
El construír.
3.
El medir.
1.
Este es una asistencia, una apelación, un requerimiento.
El lenguaje es el que domina al hombre. Aquél le reclama
la correspondencia que el hombre tiene en el habla, le reclama
una esencia, la esencia de una cosa. El habla no es el uso
que coloca significados para reconocer las cosas. El habla
tiene su correspondencia, el "oír de la reclamación"
en el poetizar. El habla "correspondiente"
del hombre no está en la aseveración de lo correcto
y lo incorrecto sino en el oír del habla primigenia.
2.
El construír. En el poema de hölderlin la palabra
precede al "en poema"es: "Pleno de
mérito...". El mérito del hombre es
múltiple: el hombre construye lo que "alza"
según el crecimiento y lo que no procede de éste.
Al construír , el hombre cultiva , edifica, cuida.
Pero ello no es el fundamento del habitar sino una de las
consecuencias. El construír esenciazal del hombre es
de otro modo, es una intuición de segur edificando.
La palabra que sigue a "mérito, más..."
es: "sobre la tierra". El hombre habita sobre
la tierra, no habita una fantasía, habita un lugar
donde el poematizar lo conduce. El construír del hombre
es en la tierra , fijándolo . El poematizar, es en
la tierra, habitándola.
3
El medir. Este es una solución del "entre".
Entre el cielo y la tierra. La tierra colma de mérito al haombre por el esfuerzo. El cielo
posee la medida real.
"No
se mide desventuradamente el hombre. Con la divinidad ",
dice Hölderlin .
El
"entre" es la disposición, el hombre
está dispuesto par la medida de su habitar. Esa medida
atrubuída, dispuesta, dice Heidegger, es una dimensión.
Veamos este concepto. La dimensión es lo que precisa,
lo que "ha de ser colocado", no es el espacio
sino lo que puede ser medido, lo que concede la real existencia
del hombre en el ascenso y descenso del cielo y la tierra.
El habitar del hombre se dimensiona esencialmente, se mide
y la medida es"en poema". El medir es tomar
la amplitud de la esencia. La esencia del hombre es mortal.
La esencia de la muerte es una dimensión, una medida.
El habitar reposa sobre lo "en poema", pero
éste como medida de la dimensión. La dimensión
se halla entre el mortal y el dios desconocido. El poema dice
"¿Es
dios desconocido? Es
el patente como el cielo".
La
patencia de dios es misterio, desconocimiento. El misterio
es la medida del hombre. La patencia de dios es el aparecer
del cielo. El cielo aparecece, se devela, como un guardar
lo encubiwerto "en su encubrirse": ESE encubierto
en su encubrirse es la medida. La medida es un oír
lo que encubierto se patenta como "su encubrirse".
La
medida mide la dimensión de la esencia del hombre y
su habitar. Pero la medida es misterio, este el terreno "esencial"
de lo "en poema" La medida es un transmedir
el "sobre la tierra y el "bajo" del
cielo., la medida es el "entre" una esencia
medida alejada del quantum, del cálculo, de lo habitual.
Esa medida es la garantía del habitar esenciazl, es
la medida de dios y la comedida del hombre El medir, el habitar
lo esencial, es un dejar venir lo misterioso , el desconocido
dios,, el extraño. El poeta llama en el confiado aparecer
del cielo y la tierra lo desconocido,
el invisible que se despliega como lo oculto a la patencia.
El poeta lo hace por medio de image nnes. La imagen es la
que hace ver la patrencia.y la ocultación , el sonido
y el silencio, en una unidad armónica, devenida de
lo heterogéneo
La
medida es forma esencial, es el cielo en su patencia y extrañeza,
porque la tierra no posee medida., El medir es la dimensión
del habitar, "el edificar inicial". En poema
el hombre habita porque la medida se cumple. El poeta "cuida
lo que nace y erige a la vez edificaciones" , dice
Heidegger. El poetizar deja habitar al hombre en su esencia,
él admite el habitar como una toma de medida. El habitar
y el poematizar se pertenecen. El habitar se abre y el poematizar
coloca su estructura. El habitar y poematizar se realizan
impropiamente. "El poematizar edifica la esencia del
habitar", pero el habitar por un exceso o un defecto
de la medida se realiza impropiamente. El habitar impropio
lo experimentamos si guardamos lo poético, lo sabemos.
El poematizar es propio o impropio solo en la medida en que
su esencia es apropiada por la esencia del hombre. El poematizar
propio tiene un requerimiento , por eso no se cumple en todo
tiempo. El requerimiento es "llamar el favor"
dice Hölderlin. El favor es la medida del hombre con
lo desconocido. Pero solo se obtiene cuando "la amabilidad"
"la benevolencia", la charis griega, dure en
el corazón, en "la habitante esencia del hombre",solo
cuando eso ocuurra se apropia el hombre "en poema, vive
humanamente en la medida de su corazón,. "vive
habitando" esta tierra ; dice Hölderlin:
La
altura del cielo abrillanta Entonces al hombre, como corona".