"
Heidegger y algunos textos sobre estética"


Carlos Eduardo Peláez


El problema de la racionalidad en la actualidad tiene en la estética un "modelo", una perspectiva, de allanar lo real desde instancias no paradigmáticas ni asertóricas. Martin Heideger, el filósofo del ser, realizó reflexiones que apuntan al discernimiento y aclaración de ciertas aporías colocadas por la racionalidad moderna. Comprender la perspectiva Heideggeriana como el cabal cumplimiento de la metafísica en el proyecto de la tecnocracia, es un modelo que no deja de presentar imprecisiones y además, puede alterar el sentido de ciertos conceptos que posibilitan la comprensión del sujeto moderno. Revisar algunos textos expuestos por Heidegger frente al problema de la estética y el lenguaje, y éste como fundamento de lo real, es el objetivo de estos artículos que logran su unidad en la manera suscinta como son expuestos. Se trata de exponer la meditación Heidegeriana tal como está en los textos. Obedecen éstos más a los rigores del informe que a los límites de la exégesis e interpretación.

 

De camino al habla M.Heidegger

"El habla se ocupa de sí misma, nadie lo sabe". Esta extrañeza del habla es una relación con la totalidad del habla. Para allanar tal extrañeza se requiere un "camino", es decir, colocarnos no en el habla, en esa distinción natural humana, sino en la proximidad de la esencia del habla en cuanto es en sí misma. El habla coloca obstáculos que son ella misma, de modo que se requiere una formulación, un hilo conductor que conduzca hacia la esencia y no nos pierda en los "obstáculos". "Llevar el habla como habla al habla", nos dice Heidegger es el hilo que nos conduce. El hilo señala una unidad y una distinción. La unidad nos conduce a la esencia; la distinción, al obstáculo. El camino debe "presentar" el habla para que en su representación veamos lo que el habla "entreteje" con el hablar. Cómo lo uno y lo múltiple se "entraman" para decir la esencia. Este entramado es el proyecto de todo saber del habla. "Destejerlo" es colocar el habla en su ser propio. El camino es la experiencia de ese "destejer" para quedarnos con el hilo único que conduce hacia la desocultación, la verdad, la aletheia. El habla toma sentido por lo entregado en la fórmula que se pierde, se silencia. La fórmula es, Llevar el habla como habla al habla.

Heidegger dice en la voluntad de potencia como arte que Hegel pensó el fenómeno estético desde la metafísica y señaló la corrección del método. El pensar De Camino al habla en sus dos primeros apartes está elaborado desde la metafísica del habla. Hacia el final del segundo aparte resume el autor lo pensado: "hasta ahora, el camino tenía el carácter de una andanza que conduce nuestra reflexión hacia el habla dentro del extraño enlazamiento que nombra la fórmula del camino. Con W. Von Humboldt partimos del hecho de hablar e intentamos, primeramente, representar la esencia del habla y, luego, profundizar en sus fundamentos. A continuación se trató de narrar lo que pertenece al trazo abierto del despliegue del habla. Reflexionando en pos de ello llegamos al habla en tanto que decir"(231).

 

Para llegar allí, a esa revisión que pueda conducir a la esencia del habla, el filósofo señala tres momentos bien definidos, veámoslos:

1. La fórmula del camino.(Para hacer oír el habla. El hilo conduce del habla al silencio, de éste al habla.

 

2. El hecho de hablar. (El hecho es una articulación de sonidos por medios fónicos. Pero ese hecho tiene una historia de lo pensado sobre ellos, tiene un acaecer del habla)

Veamos los momentos de este acaecer:

A. Aristóteles: Es la estructura clásica del mostrar que oculta. El mostrar lleva a un resplandor. Lo mostrado es aprendido. Se muestran los sonidos, los padecimientos del alma y de las cosas que hacen padecer al alma. Esta "relación nunca desarrollada puramente, en sus propios términos y los de su origen". Se puede señalar en este momento una no plenitud de la esencia del habla.

B. La Stoa: La relación "convencional entre un signo y un designado". Lo mostrado se transforma en un designado, lo que muestra se convierte en un fijamiento, en un instrumento de designación. La esencia de la verdad se altera por colocar objetos fijos sobre objetos fijos. Esto conduce a que el habla se transforme en una actividad, en una energeia en el sentido griego.

C. Humboldt: La cúspide del pensamiento de la contemplación del habla como presencia. En su introducción a: "Sobre la diversidad de la construcción humana y su influencia sobre el desarrollo espiritual de la especie humana", cumple esta asignación.

El camino al habla efectuado por Humboldt se resuelve en un cambio en el concepto de la energeia, de la actividad, ésta se convierte en una actividad del sujeto, donde éste "pone" los objetos en su totalidad desde su carácter de sujeto. La totalidad de este hablar del sujeto se presenta como el habla. El habla se convierte en un acto, en un acto del Espíritu, en un acto interior del Espíritu. Este "pone" un mundo entre sí y los objetos "a través de la labor interna de su fuerza". El habla es llevada al habla puesta por la subjetividad. El habla es la parte más importante de la actividad del Espíritu, pero desde esta perspectiva el habla no se muestra desde sí misma sino desde lo "puesto" por la subjetividad.

 

3. El trazo abriente y el decir.

El camino al habla es el habla como tal, la unificación de lo que le pertenece desde sí misma. El habla desde la fórmula inicial es una "cohabla en el hablar". Ella muestra una multiplicidad de elementos y relaciones: los hombres cuando se hablan, cuando se comunican con otros, cuando utilizan la palabra como destinación o esfumación. Es decir, cuando lo hablado se dirige a su origen, a lo no hablado, lo encubierto, aquello a lo cual se refieren los que se hablan. El camino al habla propuesto por Heidegger va tras la unidad, tras aquello que no ha sido jamás nombrado porque lo que se ha nombrado es el despliegue del habla. Heidegger lo nombra: el trazo abriente. Este es el conjunto de los trazos de aquél dibujo que atraviesa y estructura lo abierto y libre del habla(227). El dibujo está vedado aún en el camino; la estructura, es la determinación de lo mostrado por los hablantes en su hablar e inhablar y vertebrado todo ello en la palabra destinada. Así el habla se descubre en el decir, esto es, en lo que aparece, en lo que se deja ver y oír. El decir es el despliegue del habla hacia un resplandor de lo que se muestra. Su mostrar no se funda en signos, sino que éstos derivan su origen de ese mostrar. El decir no es una actividad humana, El mostrarse como aparecer caracteriza la presencia y la ausencia de lo presente de cualquier clase o rango(229). Este aparecer precede cualquier indicación, cualquier signo. El decir como lo que precede todo hablar es la determinación de la esencia, al menos en el hablar. La esencia del hablar tiene desde sí un escuchar. Se escucha lo que se habla. Se escucha el hablar del habla. El habla al mostrar, dice. Ella dice en tanto muestra. Ese decir dice toda la percepción y representación que contiene en sí. El hablar es un escuchar lo dicho por ese decir. Ese decir es el "despliegue" del Trazo abriente.El decir concede el habla porque pertenecemos a él, nuestra esencia está involucrada, "entretejida" con él. El habla no es una actividad humana pero requiere de la actividad humana, el hablar. El habla no tiene fundamentos, pero su esencia se despliega en una estructura, en una quietud que contiene lo que le pertenece como habla. El decir es aquello que contiene, que hace la limitación. El decir es el camino al habla. El camino que se muestra como lo inhablado del hablar.

 

2. Hölderlin y la esencia de la poesía de M. Heidegger

La esencia de la poesía es en este artículo de M. Heidegger una decisión en torno a la obtención de "supuestos para mantenernos en el dominio de la poesía y cómo". ¿Cuál es este dominio de la poesía? ¿Cómo es este dominio y cómo nos mantenemos en este dominio?. Dar respuesta a estos interrogantes es entrar en el dominio, en el umbral del dominio: poesía-poeta. La poesía, en este caso, son algunas "palabras guías"; el poeta, F.Hölderlin. Palabras y creador son los que nos deben entregar el supuesto, el fundamento y domino de la "esencia esencial de la poesía", esto es, la seriedad de una decisión.

 

El camino al habla propuesto por Heidegger va tras la unidad, tras aquello que no ha sido jamás nombrado porque lo que se ha nombrado es el despliegue del habla.


Veamos el dominio de la poesía, de las palabras, del lenguaje. La poesía es una ocupación , una inocente ocupación, según Hölderlin, que crea su obra en el lenguaje, en la "materia" del lenguaje. Pero, ¿qué es lenguaje? Responde el poeta: "el mas peligroso de los bienes". El peligro es para el hombre porque es él el que porta el lenguaje, éste tiene la responsabilidad de mostrar "lo que es", lo verdadero de la esencia, su pertenencia a la tierra y al mundo. La tierra como aprendizaje de todas las cosas en su totalidad; el mundo, como la resolución de la "intimidad", concepto que halla su definición en: "lo que mantiene las cosas separadas en conflicto, pero que igualmente las reúne". La intimidad se resuelve en el lenguaje, ¿cómo? Como amenaza, como peligro, pero también como inocencia. En lenguaje en la intimidad en testimonio esa amenaza y esa inocencia. "La amenaza del ser por el ente"; es decir, la posibilidad del engaño, del no ser; la posibilidad también de "inflamarlo", de decirlo como esencia de lo que es. El peligro es el habla pero ella también es inocencia: el transcurrir de los días corrientes en el uso del mundo, del lenguaje, como instrumentos. Ese pertenecer al ente hace del hombre un ser histórico, un ser que habla lo que "acaece" como un bien; un bien que es el habla, que dice lo que permanece siempre en lo histórico, el mundo. El bien dice aquella bipolar contradicción que se resuelve en un acontecer, en un acontecimiento de lo uno y lo múltiple, de lo que permanece y de lo cambia. Lo que permanece el Uno, el ser, lo que se dice; lo que cambia, el extravío, la amenaza, la apariencia. El habla es pues, un acontecer que funda, que coloca un mundo, que "pone" el ser del hombre. Este ser, es un ser diálogo, un ser que porta la existencia como diálogo porque éste es la unidad de la cual se habla; se habla de lo persistente y lo mudable en su unidad: el ser histórico. Diálogo e historia son cooriginarios que dicen al hombre y su existencia: el tiempo

Pero, ¿qué es lo que dice el diálogo? La cooriginariedad de habla, mundo y divinidad. El diálogo es un diálogo con los dioses y el mundo, con la existencia y su fundamento: el diálogo mismo. La existencia se funda en el diálogo, en la decisión de entrega o de rechazo a lo más co-originario al habla, a la responsabilidad, los dioses. Pero ¿quién efectúa el diálogo? ¿Quién retiene lo pasajero, el no ser, en una palabra?. Ahora la respuesta es el poeta, el creador, aquél dominio que también nos entrega la esencia esencial de la poesía.

Ahora el dominio coloca como unidad del habla poesía y poeta. Ambos hacen patente el ser del ente. La poesía por la palabra instaura el ser. ¿Qué es instaurar? Como "el ser nunca es un ente" , el ser se instaura como medida, como lo que funda lo existente, porque esto no puede ser dicho. La instauración es la donación, la creación del ser del ente. La poesía, el habla, funda la existencia humana "en su razón de ser", en su medida.

¿La poesía es medida de qué y cómo? Es la medida de un mundo, de una historia que se realiza como un habitar. El hombre habita un mundo que es donación, diálogo con los dioses y las cosas que lo rodean. La poesía es la que funda la morada, la que instaura un mundo en la tierra, la que patentiza el ser del ente. Es decir, ella es la esencia del lenguaje, de aquella donación que posibilita el diálogo, la historia. Ella es el peligro y la inocencia. Inocencia como transcurrir en medio de lo artificial e ingenuo, como relación con el lenguaje y con aquello que lo rodea como morada. Pero en la inocencia está el peligro, la decisión de lo poético. La decisión del poeta como intermedio entre lo original y los hombres, entre los dioses y los hombres. Ahora el envés de la unidad: el poeta.

La ocupación, la inocencia, es la exterioridad, el olvido; el exigente esfuerzo que el poeta realiza par instaura la base de la existencia humana, es el peligro, la decisión, la memoria. El poeta se proyecta "fuera" de la inocencia para realizar la libertad como necesidad suprema. El poeta instaura la esencia esencial entre el fundamento firme y la apariencia. ¿Cómo resuelve el poeta esa decisión, esa habla, esa necesidad suprema?. El poeta oye los signos, los signos de un dios. El poeta oye para después hablar. El recepta y dona. Recepta como predicción, como lo que aún no se ha cumplido y dona, como memoria, como interpretación de lo que el signo dice. Dona al "pueblo", a la memoria de su pertenencia, a la voz que dice los entes en su totalidad. Dona interpretando el signo, la ley, la medida del signo. El habita un reino intermedio que dice la temporalidad, la determinación del tiempo. Hölderlin, que es el poeta escogido para decir la esencia de la poesía dona y predice un tiempo intermedio, un tiempo aún no histórico y por esto mismo, su palabra es esencia esencial. Ella dice la soledad de un tiempo que no tiene existencia pero a la vez es historia: "La historia de los dioses que han huido y del dios que vendrá". El poeta dice la noche, el tiempo aciago donde los signos aún no hablan pero predicen lo callado que antecede toda habla. El poeta continúa en su inocente ocupación interpretando un signo peligroso, una voz que dice la leyenda donde el pueblo lee su pertenencia, su habitar.

 

3. La voluntad de poder como arte M. Heidegger

Este texto pedagógico intenta entregar a los estudiantes no solo la elucidación del problema último de un filósofo, Nietzsche, sino también la "familiaridad" con la pregunta fundamental: ¿Qué es el ente?. Señala Heidegger que el filósofo Nietzsche tiene en el desarrollo del concepto de "voluntad de poder" el espacio real del interrogar filosófico, esto es, el preguntar por el fundamento, por la esencia del ser, el por qué existe lo que existe.

El texto contiene dos momentos:

1. La inversión del platonismo llevada a cabo por Nietzsche.

2. La nueva interpretación de la sensibilidad y la incitante escisión entre el arte y la verdad.

Los términos de la inversión y escisión son lo que van a poseer un contenido, una forma en la elaboración. ¿Qué es lo invertido? Con ello se elucida el primer momento. Se invierte el orden de la aparición del ser: la inmediatez de la verdad, la mediatez de la belleza, lo sensible. La inversión de esta instancia, es el esfuerzo por superar el nihilismo, siendo esto lo que Nietzsche estableció como "punto cero", luego de la inversión. ¿Qué es lo invertido? Platón y la historia de occidente. La inversión, es según Heidegger, una verdadera abstracción. El mundo ideal platónico desaparece y en él se coloca el mundo sensible, "el mundo de la vida". Pero la inversión es la historia y como tal, tiene que elaborar el pasado. Este se le nombra bajo el título: "De cómo el mundo verdadero terminó por devenir en fábula. Historia de un error". La fábula tiene seis momentos:

1. El mundo verdadero accesible

2. El mundo verdadero inaccesible.

3. El mundo verdadero como imperativo.

4. El mundo verdadero como desconocido.

5. El mundo verdadero como eliminación.

6. El mundo verdadero como un nuevo mundo.

La desaparición del adjetivo verdadero es propiamente la inversión. El nuevo mundo es la superación del nihilismo. El nuevo mundo lo habita un hombre nuevo: el super-hombre. El nuevo mundo establece la "espiritualización y multiplicación de sus sentidos" como proyecto para iniciar el orden nuevo.

La nueva determinación del ente, de lo real, se resuelve en la pregunta por el concepto escisión. Veamos este momento señalado anteriormente. Lo sensible es el fundamento de lo real. La perspectiva de lo sensible es la primera condición del fundamento, esto es, la percepción. Esta se desarrolla en la apariencia, la apariencia es lo real mismo, "la cosa misma"(137), lo que aparece, pero no como mundo verdad sino como voluntad de poder. El mundo verdad se establece como obstáculo, fijación. La apariencia deviene en arte. La escisión verdad- arte es la escisión devenir-fijeza. El devenir acrece en la escisión que se produce a partir de la unidad del aparecer. El devenir acrece en la apariencia. Este aparecer que es lo real viviente, permanece en una perspectiva, una sola percepción, pero acrece porque contiene su "aparición luminosa" en el devenir del arte. El aspecto (fijeza) y luminosidad (arte) es la unidad que se escinde, o sea, "divergen y se oponen". La verdad y la mentira son estatutos jerárquicos metafísicos, éstos se escinden, se transforman en su completo devenir, deviene percepción, deviene arte.

 

¿Qué es lo invertido? Con ello se elucida el primer momento. Se invierte el orden de la aparición del ser: la inmediatez de la verdad, la mediatez de la belleza, lo sensible.


Señala Nietzsche la esencia del ser desde esta escisión: "La voluntad de apariencia, de ilusión, del engaño, del devenir, y de cambiar, es MAS profunda, "más metafísica", que la voluntad de verdad, de realidad, de ser". La voluntad de poder es una voluntad de la apariencia, de lo que aparece como arte. La metafísica es una metafísica de la creación artística. La vida reclama esta metafísica para continuar su devenir. La voluntad de poder se convierte según Heidegger, "en la antigua oposición entre ser y devenir", lo que fijo y lo que deviene, se convierte en la escisión.

En la modernidad se presenta la escisión bajo los nombres: ciencia-arte. Siendo la ciencia la verdad y el arte, la manifestación del artista, de la vida, del devenir. Arte y vida se conjugan como la "auténtica" determinación de medida del ser del ente. Estos abren una nueva perspectiva: hacer que el saber, la ciencia, la verdad, devengan en creación, en afirmación del ser. Saber y crear es el punto último de la escisión. Esta deviene en unidad, en infinita posibilidad de un advenimiento de lo divino. La reflexión toma la forma de una circularidad. El epígrafe inicial de Heidegger: "Casi dos milenios y ni un solo nuevo dios", y el final: "es el preparar la disponibilidad para los dioses", señalan el sentido de la voluntad de poder como arte, como escisión última para la nueva vida. La voluntad de poder como arte se cumple en la escisión: verdad-apariencia, ciencia-arte; este momento es el previo a la pregunta filo
sófica capital : la pregunta por el ser del ente. La voluntad de poder como arte, se convierte pues, en el tiempo previo del preguntar, en la que conduce a la vida, en su constante escisión, al fundamento, al ser como pregunta. La inversión se llevó a cabo por una nueva interpretación de la percepción como unidad. Pero la inversión queda aún en el terreno del arte, de la apariencia, como el simple preguntar, como la familiar pregunta: Por qué el ser y no la nada?.

 

4. En poema habita el hombre de M. Heidegger

La reflexión que suscita las palabras es una disposición libre que halla su respuesta en la atención que se coloque a las palabras mismas. La palabra: "en poema habita el hombre" de F. Hölderlin es la que reclama la atención de Heidegger. La pregunta ¿Cómo? Obtiene otra "especie" de pregunta _afirmativa como respuesta: la totalidad no habita en poema. Ello conlleva a una característica y a una disposición:la primera es del orden de la necesidaad de la especie; la segunda, una disposición frente a lo poético: la palabra poética es literatura. Pero el poeta enfrenta la característica y la disposición desde su originalidad: el soñar.

El hiäto donde el pensar actúa tiene que ser el mismo que aquél que la poesía canta. El "habitar" de ambos converge en poema, es decir, se ve "el rasgo fundamentalde la existencia humana"y se ve además, la relación con el habitar esencial. De modo, que el pensar es realizado entreviendo la existencia humana desde la esencia del habitar. Veamos esa heterogeneidad esencial de lo poético y lo pensado expuestos por Heidegger. Allí veremos el rompimiento del método y además, la vaciedad de un pensar que demuestra. Esto lo hace Heidegger como nota marginal de lo expuesto. El señala que la heterogeneidad "hace" lo mismo, la mismidad.

El pensar y el poetizar se hallan en lo "mismo" porque esto no es lo igual ni lo uniforme, La determinación de lo mismo es la diferencia, ésta es la que reúne lo mismo en su esencia. En cuando a la disolución del método djemostrativo dice Heidegger : "todo demostrar es una empresa a posteriori montada sobre presupuestos. Según como estén dispuestos puede demostrarse todo". De modo que es necesario atender a la palabra en su "necesidad" de un preceder y de un suceder , un antes y un después, para intentar elucidar la palabra inicial: "en poema habita el hombre" Heidegger expone momentos que reclaman la esencia de la cosa preguntada:

1. El lenguaje.

2. El construír.

3. El medir.

1. Este es una asistencia, una apelación, un requerimiento. El lenguaje es el que domina al hombre. Aquél le reclama la correspondencia que el hombre tiene en el habla, le reclama una esencia, la esencia de una cosa. El habla no es el uso que coloca significados para reconocer las cosas. El habla tiene su correspondencia, el "oír de la reclamación" en el poetizar. El habla "correspondiente" del hombre no está en la aseveración de lo correcto y lo incorrecto sino en el oír del habla primigenia.

2. El construír. En el poema de hölderlin la palabra precede al "en poema"es: "Pleno de mérito...". El mérito del hombre es múltiple: el hombre construye lo que "alza" según el crecimiento y lo que no procede de éste. Al construír , el hombre cultiva , edifica, cuida. Pero ello no es el fundamento del habitar sino una de las consecuencias. El construír esenciazal del hombre es de otro modo, es una intuición de segur edificando. La palabra que sigue a "mérito, más..." es: "sobre la tierra". El hombre habita sobre la tierra, no habita una fantasía, habita un lugar donde el poematizar lo conduce. El construír del hombre es en la tierra , fijándolo . El poematizar, es en la tierra, habitándola.

3 El medir. Este es una solución del "entre". Entre el cielo y la tierra. La tierra colma de mérito al haombre por el esfuerzo. El cielo posee la medida real.

"No se mide desventuradamente el hombre. Con la divinidad ", dice Hölderlin .

El "entre" es la disposición, el hombre está dispuesto par la medida de su habitar. Esa medida atrubuída, dispuesta, dice Heidegger, es una dimensión. Veamos este concepto. La dimensión es lo que precisa, lo que "ha de ser colocado", no es el espacio sino lo que puede ser medido, lo que concede la real existencia del hombre en el ascenso y descenso del cielo y la tierra. El habitar del hombre se dimensiona esencialmente, se mide y la medida es"en poema". El medir es tomar la amplitud de la esencia. La esencia del hombre es mortal. La esencia de la muerte es una dimensión, una medida. El habitar reposa sobre lo "en poema", pero éste como medida de la dimensión. La dimensión se halla entre el mortal y el dios desconocido. El poema dice

"¿Es dios desconocido? Es el patente como el cielo".

La patencia de dios es misterio, desconocimiento. El misterio es la medida del hombre. La patencia de dios es el aparecer del cielo. El cielo aparecece, se devela, como un guardar lo encubiwerto "en su encubrirse": ESE encubierto en su encubrirse es la medida. La medida es un oír lo que encubierto se patenta como "su encubrirse".

La medida mide la dimensión de la esencia del hombre y su habitar. Pero la medida es misterio, este el terreno "esencial" de lo "en poema" La medida es un transmedir el "sobre la tierra y el "bajo" del cielo., la medida es el "entre" una esencia medida alejada del quantum, del cálculo, de lo habitual. Esa medida es la garantía del habitar esenciazl, es la medida de dios y la comedida del hombre El medir, el habitar lo esencial, es un dejar venir lo misterioso , el desconocido dios,, el extraño. El poeta llama en el confiado aparecer del cielo y la tierra lo desconocido, el invisible que se despliega como lo oculto a la patencia. El poeta lo hace por medio de image nnes. La imagen es la que hace ver la patrencia.y la ocultación , el sonido y el silencio, en una unidad armónica, devenida de lo heterogéneo

La medida es forma esencial, es el cielo en su patencia y extrañeza, porque la tierra no posee medida., El medir es la dimensión del habitar, "el edificar inicial". En poema el hombre habita porque la medida se cumple. El poeta "cuida lo que nace y erige a la vez edificaciones" , dice Heidegger. El poetizar deja habitar al hombre en su esencia, él admite el habitar como una toma de medida. El habitar y el poematizar se pertenecen. El habitar se abre y el poematizar coloca su estructura. El habitar y poematizar se realizan impropiamente. "El poematizar edifica la esencia del habitar", pero el habitar por un exceso o un defecto de la medida se realiza impropiamente. El habitar impropio lo experimentamos si guardamos lo poético, lo sabemos. El poematizar es propio o impropio solo en la medida en que su esencia es apropiada por la esencia del hombre. El poematizar propio tiene un requerimiento , por eso no se cumple en todo tiempo. El requerimiento es "llamar el favor" dice Hölderlin. El favor es la medida del hombre con lo desconocido. Pero solo se obtiene cuando "la amabilidad" "la benevolencia", la charis griega, dure en el corazón, en "la habitante esencia del hombre",solo cuando eso ocuurra se apropia el hombre "en poema, vive humanamente en la medida de su corazón,. "vive habitando" esta tierra ; dice Hölderlin:

La altura del cielo abrillanta Entonces al hombre, como corona".

 


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