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Jorge Mario Medina Morales
( Estudiante tercer semestre lic. Comunicación e Informática Educativas-UTP ) jotano50@gmail.com
El continúo avanzar de la tecnología y, asimismo, la influencia que tiene sobre los medios masivos de comunicación, ha provocado la creación de una sociedad globalizada donde el conocimiento es el principal componente y base de la producción. Pero las formas de adquirir y apropiarse del conocimiento han cambiado, éstas ya no se centran en los libros y en la escuela, también se deben buscar en la radio, la prensa, las revistas, el Internet y sobre todo en la televisión.
En este texto se intenta plantear como la televisión ha influido en el cambio de la sociedad, y de este cambio ha surgido un ser humano que debe ser educado de una manera distinta.
A partir de la irrupción de la televisión, el ser humano se volvió más dependiente del ver, que del escribir, leer o hablar. Este fue el primer cambio que produjo la televisión desde que fue inventada; ella generó en las personas un gran impulso a buscar imágenes que representaran la realidad, pues bien se sabe que “en la televisión el hecho de ver prevalece sobre el hecho de hablar… está en función de la imagen, comenta la imagen. Y como consecuencia el hombre es más un animal vidente que una animal simbólico . Para él las cosas representadas con imágenes cuentan y pesan más que las cosas dichas con palabras” . Pero… ¿Por qué pasó esto? Las respuestas pueden ser muchas y muy diferentes, pero la más acertada sería decir que la imagen tiene una ventaja sobre lo escrito, ya que lo icónico es más universal, más global, mientras que la palabra está predeterminada por algunas etnias, culturas, regiones, personas etc. Otra razón para sostener esta idea es que la imagen es más concreta, más semejante a la realidad, más fácil de percibir y no necesariamente tiene que llevar un orden lineal; sólo tiene que funcionar en conjunto con su estructura, mientras que la palabra es más abstracta y debe apelar al raciocinio de la personas para poder ser interpretada; además, tiene que llevar un orden y una linealidad para ser coherente. En pocas palabras, la imagen “…cualquiera que sea el soporte en el que se apoye es globalizadora, géstaltica. Propone una percepción unitaria que se aleja del carácter analítico de la palabra.”
De lo anterior, podríamos deducir que si hay un cambio en el sujeto hay un cambio en la sociedad y la cultura. En este sentido, han surgido grupos subculturales y contraculturales, que han generado un conjunto de culturas más pequeñas que conforman la cultura total de un país . En estos grupos subculturales sus integrantes se mueven por un gusto común, tienen una ideología parecida, muchas similitudes, pero asimismo sus diferencias. Como ejemplo tenemos a los llamados Metaleros, Raperos, Punkeros, etc. No queriendo decir que estas sean culturas exclusivamente de la televisión, ya que su origen tiene una base musical, pero en el caso de Colombia, de donde no es originario el Rap o Hip Hop, la televisión promocionó los videos de este género musical y los jóvenes que mostraban un gusto por este ritmo tuvieron un modelo a seguir e imitaron su forma de vestir, de adornarse, de caminar y hasta de hablar. Lo mismo ocurrió con los Metaleros, Punkeros y demás grupos.
Como consecuencia de estos cambios en el sujeto y en su comunidad, también hubo un cambio en la forma de relacionarse y de comunicarse, donde los medios masivos de comunicación y sobre todo la televisión jugaron un papel sustancial en las relaciones culturales. En efecto, las volvieron mediatizadas. Por otro lado, también cambiaron las relaciones dentro de la familia; hoy en día están regidas a unos contextos y espacios en los que involucran con gran frecuencia la televisión; es cuestión de visitar un buen número de hogares para darse cuenta que la mayoría de las familias se reúnen en torno a la pantalla chica en los horarios triple A, para ver su programa preferido. Esta es la máxima y más común relación familiar que se vive en los hogares contemporáneos en donde el tema de discusión es la telenovela, el reality, el programa de concurso etc.
Como consecuencia de estos procesos puede hablarse de los cambios sociales, culturales y de las nuevas formas de relacionarnos que ha generado la televisón; ha surgido un nuevo sujeto, tal vez posmoderno: más icónico, más instintivo, más instantáneo, y más informado como lo ha dicho Vattimo o simplemente un “ animal vidente” antes que “simbólico ”. Talvez nos convertimos en el “Homo videns” del que nos habla Sartori , pero lo cierto del caso es que el hombre contemporáneo ha cambiado y a esta transformación debe articularse la escuela y su estrategia educativa, pues la crisis por la cual hoy atraviesa nos lleva a pensar que ésta no está al corriente de los procesos que vive hoy la sociedad. Hoy se debe “educar en una cultura del espectáculo” como afirma Ferrés, en otras palabras, se debe enseñar con base en la imagen estática y dinámica y con la televisión como una de las principales herramientas educativas.
La televisión y la escuela.
Debemos comprender que hoy en día, la escuela no es la única institución que educa y forma a las personas. En la contemporaneidad, los medios juegan un papel muy importante en la educación y de todos los medios masivos de comunicación; la televisión es el más importante, ya que, las personas y sobre todo los niños pasan una gran parte del día consumiendo sus mensajes, apropiando lo que allí se les dice y convirtiéndolo de alguna manera en una nueva forma de conocimiento.
Como dice Jesús Martín Barbero, la diseminación y descentramiento del conocimiento han provocado que éste se halle en muchas partes diferentes y no solo en la escuela o el libro . Esta es la característica principal de la sociedad del conocimiento, y con referencia a la escuela, ésta debe ser quien contenga, administre y desarrolle todo el potencial educativo de la televisión ya que esta es un lenguaje, una combinación de texto oral e imagen, los cuales deben actuar dinámicamente exigiendo la participación mental del espectador, pues “la televisión no se ve pasivamente, reclama por naturaleza actividad cerebral, esfuerzo de construcción o de deconstrucción” . Siendo así la televisión, es imposible que no estimule el pensamiento gracias a la abstracción a la que nos lleva.
Mirándolo de este modo, se puede pensar en una reestructuración de las tres funciones básicas de la televisión: recreativa, informativa y formativa, ya que la primera predomina sobre las demás y a la última, que es la más importante, no se le presta mucha atención. De esta manera, es necesario exigir que la televisión cumpla por lo menos con algunos principios fundamentales, como por ejemplo: afirmar, desarrollar y fortalecer los valores de la nacionalidad y la dignidad humana, impedir que los niños reciban influencias negativas para su formación mental, hacer más fuertes las convicciones de democracia y respeto por el otro, promover el desarrollo científico, defender la cultura, la educación y el diálogo entre las personas. En este sentido, la televisión colombiana esta lejos de ser lo que se quiere, pero se debe empezar a trabajar por su transformación.
SARTORI, Giovanni. El Homo Videns. Editorial Tauros . México, Df.2003. Pág. 30
PEREZ T ornero , José Manuel. El Desafío Educativo De La Televisión. Paidos. Barcelona. 1994. .Pág.88
VATTIMO, Gianni. Posmodernidad ¿una sociedad transparente? Barcelona. Paídos. 1987.
El hombre es considerado un “ animal simbólico” gracias a su capacidad de procesar símbolos, pero según Sartori esta capacidad se esta perdiendo por culpa de la introducción de la televisión en la sociedad y nos convertimos paulatinamente en un “ animal” mas “ vidente” que “ simbólico”. En el “homo videns” . Sartori. Op Cit.
MARTIN Barbero, Jesús. “Saberes hoy: diseminaciones, competencias y transversalidades”
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