El
poder de la palabra Gustavo Patiño Londoño
Palabra y Poder En el psiquismo nuestros mundos son gestados por nuestros deseos y se manifiestan y recrean por nuestras palabras. La palabra potencia al ser humano. Hablar en cuanto expresión de significado y sentido es característica peculiar de los seres sentipensantes. La experiencia psicoanalítica demuestra el riesgo y la responsabilidad de la palabra. Los cambios significativos en las sociedades y en las personas están atravesados por la palabra. La palabra es poder. Por eso las dictaduras acallan. Aunque la palabra verbalizada, el hablar, es primordial, quiero entender por palabra las diferentes formas a través de las cuales el sujeto se expresa. En este sentido el silencio es palabra no enunciada y palabra elocuente. Así mismo, el cuerpo y la gestualidad son también palabra. Hay mucho contenido en lo que no se dice. Hay mucho por explorar en lo que se dice y se hace. En el presente texto voy a referirme a la palabra desde dos perspectivas: La perspectiva lógica-discursiva y la perspectiva analógica-poética. Para la primera consideración acogeré los contenidos de orden psicoanalítico, en especial los de orientación Lacaniana y tomaré en particular el llamado "Discurso de Roma" cuyo título es Función y Campo de la Palabra y del Lenguaje en Psicoanálisis Informe del congreso de Roma, celebrado en el Instituto de Psicología de la Universidad de Roma el 26 y 27 de septiembre de 1953.- Este texto se encuentra en el tomo I de los escritos -. El psicoanálisis ha evidenciado que el hablar posibilita el sentido como efecto retroactivo, de devolución. Se cae en la cuenta después de hablar o después del lapsus. El olvido quizás evidencia la negación o la represión. Las palabras que pretenden encubrir son verdaderas denuncias. Nada sucede por casualidad en el mundo del inconsciente. Lo que enseñamos al sujeto a reconocer como su inconsciente es su historia. (Lacan, J. : 251.) Para la consideración de la palabra en la dimensión poética haré referencia en especial al texto La Experiencia de la Palabra en Heidegger de Jean Bucher. La palabra poética es un decir privilegiado y riesgoso. La poesía, como la dialéctica y como el universo de imágenes de los niños, suprime la tiranía del principio de no contradicción. Ella permite transmutar la realidad: "Poesía en tiempos sombríos quiere decir no a la resignación. Si uno teme decir, hablar por temor a ser muerto ya está muerto. En estos casos morir no es más que un pleonasmo" (Juan Manuel Roca). La poesía es la obra más peligrosa que existe (...) La misión del poeta es ser mediador entre los dioses y los hombres (...) Los poetas son en su esencia proféticos: dicen y anuncian lo que procede a lo real". (Bucher, J. 1996. 152, 158, 1599). Razonar e intuir, pensar y sentir, analizar y emocionarse son dimensiones constitutivas del ser humano. Se expresan como lenguaje verbal y no verbal. Ambas dimensiones se interpenetran en forma tal que no es posible establecer línea segura de demarcación entre ellas. Se conoce con la cabeza, pero se sabe con el corazón. Los sentimientos son fuente para el pensamiento. El psiquismo está inmerso en toda la estructura corporal. Lo peculiar humano está en el lenguaje y su entrelazamiento con el emocionar (Maturana R, H. 1991 18). En la actualidad se da un auge considerable de las llamadas neurociencias que constituyen un campo interdisciplinario y transdisciplinario. Lacan, en el artículo citado transcribe como epígrafe un texto de 1952, escogido para exergo de un Instituto de Psicoanálisis, donde se considera la neurobiología como esa disciplina síntesis que incluye tanto las disciplinas biológicas, como sociales: En particular, no habrá que olvidar que la separación en Embriología, Anatomía, Fisiología, Psicología, Sociología, Clínica, no existe en la naturaleza y que no hay más que una disciplina: La Neurobiología a la que la observación nos obliga a añadir el epíteto humana en lo que nos concierne. (Lacan, J. Escritos I, 1984: 227) La palabra constituye al sujeto El lenguaje es instrumento privilegiado de la cultura. Ahora bien, toda palabra llama a una respuesta. Mostraremos que no hay palabra sin respuesta, incluso si no encuentra más que el silencio, con tal de que tenga un oyente, y que éste es el meollo de su función en el análisis (Lacan, J. :237) El psicoanalista es el especialista de la palabra y quizás por ello, lo que pudiera parecer paradójico, casi no habla. La asociación libre, instrumento privilegiado, permite al sujeto poner en escena ante sí mismo, su mundo interno. Parte importante del trabajo analítico es recobrar la palabra: encontrar en el discurso del sujeto lo que no dice (Lacan, J. :238) Por eso el psicoanalista sabe mejor que nadie que la cuestión en él es entender a que "parte" de ese discurso está confiado el término significativo, y es así en efecto como opera en el mejor de los casos: tomado el relato de una historia cotidiana por un apólogo que a buen entendedor dirige su saludo, una larga prosopopeya por una interjección directa, o al contrario un simple lapsus por una declaración harto compleja, y aún el suspiro de un silencio por todo el desarrollo lírico al que suple. (Lacan, J.: 242) La labor psicoanalítica busca la reconstitución del sujeto a través de su palabra por la vía del inconsciente. El inconsciente es ese capítulo de mi historia que está marcado por un blanco u ocupado por un embuste: es el capítulo censurado. pero la verdad, puede volverse a encontrar; lo más a menudo ya está en otra parte. A saber: - En los monumentos: Y esto es mi cuerpo, es decir, el núcleo histérico de la neurosis donde el síntoma histérico muestra la estructura de un lenguaje (...) - En los documentos de archivos: son lo recuerdos de mi infancia, impenetrables tanto como ellos cuando no conozco su proveniencia. - En la evolución semántica: y esto responde al stock y a las acepciones del vocabulario que me es particular, como al estilo de mi vida y ami carácter. - En la tradición también, y aún en las leyendas que bajo una forma heroificada vehiculan mi historia. - En los rastros que conservan inevitablemente las distorciones, necesitadas para la conexión del capítulo adulterado con los capítulos que lo enmarcan, y cuyo sentido restablecerá mi exégesis. (Lacan, J. : 249) La palabra poética El debate pensarpoetizar seguramente continuará. Ojalá que la llamada crisis de la modernidad conlleve al retorno y al rescate de la palabra. En especial de la palabra poética. La poesía es la palabra por excelencia. Heidegger en su estudio sobre Hölderlin y la esencia de la poesía, dice es necesario que la esencia del lenguaje sea comprendida a partir de la esencia de la poesía. Y Valery: La primera y la más notable de las creaciones poéticas es el lenguaje mismo. La palabra poética libera por sí misma la cosa que dice sin necesidad de designarla simbólicamente. (J. Beaufret, Du Logos au Langage - Citado por Bucher, 1996). El ser humano tiene en la palabra el lugar más apropiado a su manera de ser (...) La lengua es la poesía original en la cual un pueblo dice el ser (...) La poesía es la fundación instauradora del ser por la palabra (...) Poesía, fundamento del ser por el lenguaje. (Heidegger. Citado por Jean Bucher. 1996: 194, 42, 158, 156) En la perspectiva de volver a la palabra, el pensamiento de Heidegger se impone: volver a la palabra es volver al ser y a la inversa. El hablar poético, y todo hablar auténtico, hace venir las cosas al mundo, al hacer que el mundo venga a las cosas(...) En el poema es el mundo mismo el que toma la palabra y se constituye como el despliegue del ser (...) La dicción del poeta recoge la palabra del universo. (Bucher., J. : 160) El lenguaje posibilita al ser y al ser en el mundo. Así lo anota Bucher al comentar a Heidegger. El lenguaje, modalidad existencial del ser ahí, en tanto que ser en el mundo es para el hombre la posibilidad misma de mantenerse en la apertura del ente, de donde surge la condición de posibilidad de un mundo: ¡allí donde hay lenguaje, hay mundo!(...) Para los griegos hablar no era simplemente usar una la lengua, si no que constituía una manera de ser. (Bucher J. 1996: 154, 192) La reflexión sobre el hablar y la palabra remite al silencio, al diálogo, al escuchar. De nuevo la dialéctica entra a expresarse: El silencio es pensamiento de escucha. (...) A la vez, hablar es escuchar. (Bucher. 65,52) El hombre es un ser de diálogo(...) Son las relaciones que trascienden por el lenguaje el mundo de las cosas y más todavía de las relaciones existenciales que se establecen entre los propios hablantes, lo que define, lo que define su esencia(...) Y si dialogar es una manera de hablar los unos con los otros, su condición primera es poder oír que, lejos de ser una simple consecuencia, es más bien su condición. (Bucher, J.: 154) El lenguaje es también garantía del hombre como ser histórico: El lenguaje es un bien precioso porque es el garante del hombre en su calidad de ser historial (...) El lenguaje aparece en su verdad y su realidad historial, como el advenimiento del mundo y por consiguiente como historia. (Bucher, J. :154). Lenguaje y vida cotidiana Voy a llamar empoderadas -sustantivo empoderamiento a las expresiones con las cuales se manifiesta por medio del lenguaje la potencia del sujeto. Las contrarias serán desempoderadas sustantivo desempoderamiento- . Los contenidos de poder o no poder manifestados por el lenguaje se evidencian en las interacciones habituales de las personas. Estas formas lingüísticas son reveladoras de actitudes y de estados emocionales, de los cuales usualmente el sujeto no es consciente. El lenguaje expresa la visión del mundo de cada quien. Conviene recordar que tan importante como el lenguaje es el paralenguaje. Quiero entender por paralenguaje, además de los contextos semióticos en los cuales los mensajes se dan, el tono, el ritmo, la sintaxis y la gestualidad que los acompaña. Los paralenguajes son explicitaciones del inconsciente. El empoderamiento lingüístico es una vía para el trabajo psicoterapéutico que está a la mano de quien quiera empezar a darse cuenta de cómo habla y por ende de cómo siente, desea, piensa y actúa. El lenguaje es una vía expedita de autoconocimiento y transformación personal. Este entrenamiento posibilita a la vez, la comprensión del mundo que viven internamente aquellos otros con quienes se interactúa. Empoderamiento Consideremos las diferencias existentes en las siguientes parejas de frases tomadas del lenguaje usual: 1. Tengo que ir a la reunión. Quiero ir a la reunión. 2. Siempre llego tarde. Hoy llegué tarde. 3. Me haces sentir mal. Me siento mal. 4. Nunca me acompañas. Hoy deseo me acompañes. 5. Encontrar alternativas para que "este" país verdaderamente cambie" (Candidato presidencial, R.C.N. radio, 24-01-98,8 a.m.) Encontrar alternativas para que "Colombia" verdaderamente cambie. Obsérvese que las citas 1, 2, tienen como sujeto la primera persona del singular: yo. Las citas 3 y 4 están referidas a tú. En el análisis que sigue, buscamos desentrañar el contenido emocional y de pensamiento, que subyace en quien se expresa. El contexto de las citas es el de la comunicación interpersonal. El lenguaje literario, por estar en otro orden, escapa a estas consideraciones. En situaciones reales, el paralenguaje será una ayuda importante para el análisis y la comprensión. Observaciones a las citas Cita 1. Tengo que ir a la reunión. ¿Quién le obliga a ir?. Quiero ir es una decisión en la que el sujeto se compromete. Igual sucede si la frase es negativa: no quiero ir. El poeta expresa bellamente los contenidos implicados en esta cita: Cuando se renuncia a algo forzadamente, queda uno vinculado a ello para siempre (De Mello, A.: 17). Cita 2. La primera frase conlleva una autodescalificación del sujeto enunciante, que lo deja sin opciones. La generalización siempre es una forma de desempoderamiento bastante común. La referencia específica hoy suprime la generalización y posibilita alternativas. Generalizaciones muy comunes se producen con las palabras nunca, todo, nada, todos, ninguno y aquellas de significado semejante. La cita 2 es un mensaje yo. Si la frase estuviese en segunda o tercera persona: siempre llegas tarde, pasaría a ser un mensaje tú, evaluativo, y descalificador por la generalización. Cita 3. La primera frase atribuye al otro de la relación , el poder de determinar mi sentir. La responsabilidad se achaca al otro. En la segunda, el sujeto asume su conducta. Cómo me siento y cómo reacciono por lo que otros dicen o hacen depende de mí. En las relaciones simbióticas se da la tendencia a confundirse con el otro. Cita 4. Aquí se presenta la generalización analizada en la cita 2. La primera frase es un mensaje tú. La segunda es un mensaje yo. Estas dos formas de mensajes constituyen particularidades del empoderamiento y desempoderamiento lingüístico. Las consideramos más adelante. Cita 5. Al decir este país parece como si quien habla fuese un extranjero y no un nacional. La nominación vincula pertenencia e identidad. En cada una de las citas se muestra una frase desempoderada y otra de reemplazo, empoderada. En el desempoderamiento falta nominación, hay generalización o atribución a otro de la responsabilidad. El desempoderamiento manifiesta huída, negación o encubrimiento del sujeto. Son mecanismos defensivos inconscientes del psiquismo. Una forma acostumbrada de desempoderamiento es el uso del plural nosotros en lugar del singular yo. En los grupos es frecuente que un miembro hable por el conjunto sin haber sido designado para ello, o que al preguntarle a un participante su opinión diga: ya los otros lo han dicho todo. En el empoderamiento el sujeto se hace responsable de sí al responsabilizarse de su palabra. Los mensajes son específicos. Más allá de la gramática, la sintaxis, la fonética, la semiótica o la lingüística, el empoderamiento-desempoderamiento, está evidenciando el mundo del psiquismo, la cosmovisión del sujeto. Con razón ha anotado el pensador que los límites del lenguaje de una persona son los límites de su mundo. Mensajes tú Mensajes yo. En la cita 4 leemos: - Nunca me acompañas: Mensaje tú con generalización. - Hoy deseo me acompañes: Mensaje yo, específico. El mensaje tú es una atribución que se hace al otro. Puede ser hecha en forma de evaluación, inculpación, elogio o responsabilización. Se habla desde el otro. Constituye un atrevimiento y en ocasiones un irrespeto. Corta la comunicación. Genera resistencia. Conecta los mecanismos de defensa de quien es evaluado. En el orden interhumano nadie tiene derecho a juzgar al otro, ni a hablar por él. Cada quien tiene la posibilidad de dar su palabra. Cada quien tiene para su vida sus propias razones. Este respeto profundo expresado en el lenguaje es indispensable en la relaciones interpersonales. Con mayor razón en aquellas donde se vincula la amistad o el amor. Una clave es pasar los mensajes tú a mensajes yo: A. Eres
incumplido. B. Estás
equivocada. C. Eres
cuidadosa. Eres es del verbo ser que connota permanencia. Las conductas son un estar, un hacer y cambian según las circunstancias. El verbo ser conlleva una totalización. (Eso sin meternos en las profundidades Heideggerianas). Obsérvese que aunque el mensaje sea positivo la estructura evaluativa se conserva. El mensaje yo no necesariamente es empoderado. Las citas 1 y 2 : tengo que ir a la reunión. Siempre llego tarde, son mensajes yo desempoderados. El mensaje yo expresa el sentimiento y pensamiento de quien habla. Cuando se hace sin juicio o evaluación favorece la comunicación. Al expresar mi mundo, el otro puede conocerme. Al compartir mis vivencias invito al otro a que comparta las suyas. La disposición biológica humana básica, es estar abierto al otro (...) La aceptación del otro como un legítimo otro, no es un sentimiento, sino un modo de actuar (...) El amor nos pertenece como característica biológica que funda lo humano (...) El amor: la aceptación del otro como un legítimo otro en la convivencia. La comunicación es fundamental para la vida que es necesariamente relación. El axioma reza: no es posible no comunicarse. BIBLIOGRAFIA BUCHER,
Jean. La Experiencia de la Palabra en Heidegger.
Editorial Ariel, S.A. Segunda edición. Santa Fé de
Bogotá. Agosto de 1996. |
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