Qué leen los estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira

Fernando Romero Loaiza

Este artículo presenta los resultados referentes a las actividades bibliográficas de un estudio descriptivo realizado con los estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira en el cual se proponía identificar los intereses bibliográficos y las actividades que realizaban en el tiempo libre. Con este fin se escogió una muestra aleatoria de 412 estudiantes en la cual las diversas carreras se representaban según cuotas. Las categorías de análisis fueron la carrera, la edad, el sexo, actividades bibliográficas, actividades de tiempo libre. Se realizó un estudio paralelo en la facultad de Ciencias de la Educación con una muestra de 162 estudiantes En este estudio participó un grupo de estudiantes de la licenciatura de Areas técnicas y se contó con la asesoría de la profesional Patricia Carvajal de la oficina de planeación de la Universidad Tecnológica de Pereira.

Consumo cultural y Competencia de los medios

Según Castell (1994) el impacto directo sobre los medios de comunicación y sobre la formación de imágenes, representaciones y opinión pública es un impacto obvió y directo de las nuevas tecnologías de comunicación. Las nuevas tecnologías de comunicación han hecho obsoletas la era de la clásica televisión forzando a reconocer la nueva interacción entre comunicación y tecnologías comunicativas.

La tendencia hacia la globalización y la individualización en la difusión imagen/sonido se expresa en un planeta desigualmente conectado por una red global de información de imágenes que viajan por todo el mundo instantáneamente, y por otro lado por, los medios son menos y menos orientados hacia las masas. Los mercados y el público han sido segmentados y estratégicamente elegidos. La emergencia de redes especializadas, a través de la televisión por cable o la transmisión por satélite, no es sólo es un desafío de las redes de la televisión tradicional, es una forma nueva de distribución de la imagen y la recepción. Junto con las emisoras de radio, los VCRs se están construyendo un público y favoreciendo poderosos instrumentos de individuación. Según el autor la difusión rápida de la representación de la realidad virtual en las redes del ordenador crea la posibilidad de individualizar la representación y percepción de la imagen autoprogramada.

Una de las consecuencias sociales de tales desarrollos es la creciente tensión entre globalización e individualización en el universo del audiovisual, suscitando el peligro de la ruptura de los patrones de comunicación social entre el mundo de los flujos de información y el ritmo de las experiencias personales.(Castell, 1994;30) Por otra parte, el carácter estratégico de la tecnologías en la productividad de la economía cambia las fuentes de poder en la sociedad y otras sociedades. El control de la ciencia y la técnica de las tecnologías llega a ser una fuente de poder en sí misma. Se agrega el impacto en la creación de nuevos consumos que cambian las preferencias de uso de los tradicionales medios escriturales como el periódico, el libro, la revista especializada. La comercialización de video-caseteras, el cine, el cable todos aquellos medios de la “oralidad secundaria” han competido notoriamente por desalojar los hábitos lectoescriturales tradicionales de impresos como el libro. (Romero,1997)

El proceso de globalización ha traído consigo según Canclini (l995) la conjunción de las tendencias desreguladoras y privatizadoras con la concentración transnacional de las empresas. Esta reestructuración de las prácticas económicas y culturales ha conducido a una concentración hermética de las decisiones en elites tecnológico- económicas y genera un nuevo régimen de exclusión de las mayorías incorporadas comoclientes. La perdida de eficacia de las formas tradicionales e ilustradas de participación ciudadana no es compensada por la incorporación de las masas como consumidora ocasionales participantes de los espectáculos que los poderes políticos tecnológicos y económicos ofrecen de los medios.

En esta perspectiva, el autor define el consumo como el conjunto de procesos socioculturales en que se realiza la apropiación y los usos de los productos. En las conductas ansiosas y obsesivas ante el consumo puede tener como origen una insatisfacción profunda. Pero en un sentido mas radical el consumo se liga de otro modo, con la insatisfacción que engendra el flujo errático de los significados. Comprar objetos colgárselos en el cuello o distribuírselos en la casa, asignarles un lugar en un orden atribuirle funciones en la comunicación con los otros son los recursos para pensar el propio cuerpo en el inestable orden social en las interacciones con los demás.

Canclini (1997) en el estudio «Consumo Cultural y Medios de Comunicación en la Ciudad de México», realizado durante tres años por el peiriódico “La Reforma” parte de analizar los usos de medios desde ésta perspectiva del consumo y la competencia. A partir de estos estudios, el «Consumo Cultural» es entendido como «el conjunto de procesos de apropiación y usos de productos en los que el valor simbólico prevalece sobre los valores de uso y de cambio». Según el autor, su estudio y difusión son necesarios para saber «qué tipo de sociedad conformamos, cuál deseamos para tener una forma de conocimiento, de entre muchas posibles, cómo participamos, quéproducimos entre todos para la construcción social del sentido.

En ésta perspectiva, el periódico la REFORMA levantó entonces una amplia encuesta: 80 preguntas a mil 200 personas. Los datos y el análisis de éstos mostraron una realidad inexorable: Los habitantes de la Ciudad de México evitan el contacto con la vida pública de la urbe y se refugian en entretenimientos domésticos. Además, y por lo tanto, el resquicio fundamental para el consumo cultural son los medios de comunicación, de manera preponderante la televisión, un medio cultural cuasi único. Otras manifestaciones de consumo (expresiones artísticas, alta cultura, consumo de productos materiales) contempladas para el registro de esa primer empresa, se diluían en esta competencia de medios.

En ciudad de México, en este medio siglo en que el crecimiento precipitado de la población y el desorden de la mancha urbana volvieran lejano gran parte de lo que sucede en la Ciudad, los medios electrónicos de comunicación se expandieron masivamente y parecen reconectar los ciudadanos. La radio y la televisión, el teléfono y el fax instauraron otros modos de comunicación en la Ciudad. Pocos ven sentido ya caminar como fláneur, vagabundear por las calles, aunque todavía se encuentra en los periódicos cronistas que sienten placer en relatar sus vivencias peatonales. Pero ¿quién puede competir con los equipos móviles de periodistas que van directo al "lugar de los hechos", con los programas de teléfono abierto que recogen las más diversas demandas y, sobre todo, con los helicópteros que sobrevuelan la urbe y ofrecen cada mañana, a través de la pantalla televisiva y las voces radiales, la visión de lo que sucede en zonas céntricas y periféricas? La unidad es aparentemente recompuesta por quienes vigilan e informan. La Ciudad que se comunica está llevando a los estudios urbanos a pensarla, a la vez, como espacio y significación, edificios y calles, pero también como flujos comunicativos en los que los actores representan lo que ocurre en la urbe e imaginan su sentido inestable. Las encuestas que viene realizando REFORMA en confirman este papel protagónico de los medios. En los diversos estudios otros estudios sobre consumo cultural, encontramos que el 95 por ciento de los hogares tiene televisión y radio, y un 70 por ciento videocasetera. Ver televisión es la actividad predominante en el tiempo libre durante la semana, y en sábado y domingo comparte el primer puesto con la convivencia familiar. En contraste, la lectura, la asistencia a museos y conciertos, y otras prácticas de la «alta» cultura quedan como minoritarias. (Canclini,1997)

Según la tercera encuesta del Periódico La Reforma la actividad predominante, para el 36% de la población de la ciudad de México, es ver televisión (según la pregunta abierta sobre uso del tiempo libre, en la que fueron incluidas 22 categorías). Nada unifica tanto a los habitantes de la capital como este medio. El resto de las ocupaciones muestra preferencias dispersas: 13% dice escuchar música, 12% se dedica a labores hogareñas, y luego hay un amplio abanico de actividades (leer, hacer ejercicio, convivir con la familia, salir con amigos, descansar), en el que ninguna supera el 9%.

La mayoría de las ocupaciones de los capitalinos de ciudad México en su tiempo de ocio, luego de trabajar o estudiar, se concentran cada vez más en la casa. Las actividades que suponen el uso de espacios públicos (ir a espectáculos y comer afuera) son minoritarias en esta megalópolis tumultuosa, con transporte deficiente, embotellamientos y contaminación grave. Junto a todo lo que impulsa a recluirse en la vida hogareña, se agrega en los años recientes el empobrecimiento de los salarios, el aumento del desempleo y del costo de cines y teatros, conciertos y restaurantes. Las dificultades económicas acentúan las tendencias internacionales a que el entretenimiento a domicilio reemplace al que ofrecen los espectáculos públicos.

La televisión y la familia se consolidan, así, como los principales organizadores del tiempo libre, la información y la sociabilidad. Como los hábitos son coherentes con los gustos, es lógico que 63% de las preferencias televisivas se dirijan a los canales 2, 5 y 13, los que se autodesignan «canales de la familia» o diseñan su programación con baja exigencia intelectual para que pueda ser vista por todas las edades: son los que conceden sus horarios principales a telenovelas, series de acción e infantiles. El 75% dice ver televisión para divertirse, entretenerse, y apenas 14% la mira para informarse. El interés por la información es aún más bajo en los jóvenes: mientras los mayores de 30 años asignan un 25 por ciento a los noticieros, quienes tienen de 15 a 29 años oscilan entre 3 y 6 por ciento. Los adolescentes dedican el 53 por ciento de su tiempo televisivo a espectáculos musicales y deportivos. (La Reforma,1997)

A diferencia de lo anterior, Gilles Pronovost (1997) analizando los datos de dos encuestas canadienses expone que el consumo de los medios tiene, en la actualidad, tendencia a decrecer en éste país. En seis años, el tiempo semanal medio dedicado a mirar la televisión ha disminuido en dos horas a la semana en Quebec y en Canadá, especialmente por causa de un descenso considerable del consumo de la televisión convencional (casi media hora menos al día) y esto, a pesar del hecho de que la encuesta canadiense de 1992 ofrece una medida más detallada de la utilización de la pequeña pantalla. El consumo total de medios representaba en 1992 en Quebec 2h 08minutos, el de la televisión 1h 55minutos (comparando estos resultados a 2h 27minutos y 2h 23minutos respectivamente en 1986). El consumo en diferido (cintas de vídeo, programas grabados, etc.) representa aproximadamente media hora a la semana. El consumo total de medios ha descendido por lo menos en un 35 por ciento del tiempo libre total.

El estudio permite determinar que tan sólo dos categorías de tiempo han visto aumentar su parte correspondiente, de forma significativa, en la distribución temporal global de la población: el tiempo de la vida asociativa y el del ocio. En lo que al primero se refiere, se ha incrementado más o menos en una hora a la semana. El ocio se ha proclamado ganador de la distribución de tiempo en Quebec. El tiempo que se le dedica ha aumentado cerca de media hora al día, cuatro horas a la semana. Según el autor, si el tiempo dedicado a la televisión tiende a descender, el aumento del tiempo empleado en actividades deportivas, el ligero ascenso del de la lectura, el mayor tiempo en reuniones sociales y visitas a amigos, explican en gran parte esta subida del tiempo de ocio.

Este estudio permite establecer que, en el pasado, todo aumento del tiempo libre dedicado a actividades de ocio acarreaba un mayor consumo de la pequeña pantalla sobre el 40 a 50 por ciento del tiempo libre La tendencia va hacia un leve aumento del tiempo de lectura, más tiempo pasado con amigos, desarrollando actividades deportivas (al aire libre) y en la vida asociativa, pero no hacia un consumo incrementado de la televisión convencional o, de una forma más general, de los medios de comunicación social

En Colombia además del peso relativo que tiene los medios audiovisuales en las preferencias de los consumidores, los factores socioeconómicos y la edad son dos variables que guardan relación con una baja lectura y baja asistencia a eventos culturales. Según El Tiempo (1990), en una encuesta realizada a 616 personas de clase media, entre 26-39 años, el 65.2% poseía biblioteca persona, con un promedio de 188.4% libros. El poseer una biblioteca personal en casa sería indicativo de la influencia de valores escolares sobre uno o varios miembros de la familia. No poseían biblioteca personal el 34.8%. Respecto a cuantas horas a la semana dedicaban a la lectura se obtuvo un promedio de 5.0 horas.

Referente a los libros más apetecidos los relaciona así: históricos, la Literatura, la economía, la filosofía y la religión. El 82.8% leen Libros y el 17.2% no lo hacen. Con relación a las revistas y su acogida el 86.7% las leen y el 17.4% no las leen. En cuanto a si tienen biblioteca personal en su residencia se dio que el 65.2% si la poseen y un 34.8% no tienen. De este estudio se concluye que los jóvenes leen muy poco las mujeres leen un 15%, mientras que los hombres un 11%; mientras que por cada televidente hay dos lectores, por lo tanto es la actividad de mayor tendencia.

Sonia Muñoz (1995), realizó un estudio sobre las preferencias respecto a los libros en la ciudad de Cali, se tiene que el 36.2% compra libros en las librerías; el 26.6% lo piden prestados a sus amigos; el 11.3% los adquiere por suscripción. El 81.3% poseen libros en casa. Los tipos de libros que se leen actualmente son la psicología y la salud en un 6.6%, la literatura extranjera en un 5.6%; la biblia en un 3.7%. Los libros más preferidos por todos los estratos son las novelas colombianas, seguido de los libros de geografía, historia y biografías.

Más reciente El Tiempo (1997), en un artículo respecto a cómo va la industria colombiana del libro entrevista a diverso empresarios del mundo editorial. Patricia Hoher afirmó «Han gustado mucho la colección de poesía bilingüe y la de poseía colombiana», Novela y cuento han perdido terreno». La explicación que tiene Fernando Wills, de Planeta, es que «después de García Marquez ha sido muy difícil que surjan otros escritores de ficción en Colombia«. Con respecto a la novela de ficción extranjera "…aquí no se vende, porque la gente no se identifica con ellos". Novela y cuento han bajado muchísimo". Rafael Bautista, de Grijalbo-Mondadori, puntualiza: "Entre los géneros está en boga la famosa Nueva Era, lo esotérico, adivinación, poderes mentales, parasicología; hasta han abierto librerías especializadas en esas cosas". Continuando con el tema Santiago Pombo, Tercer Mundo, afirma que «es evidente el declive de la literatura vs. libros escritos por periodistas, un género más de coyuntura, del momento actual, sobre todo lo relacionado con escándalos políticos y sociales; unos son de corte investigativo, otros son de sensación". Moisés Melo, de Norma, es más genérico "Hay gran demanda por la Literatura Ligth, que se consume masivamente. Un género estrella en este momento es el que tiene que ver con el fin del milenio, lo esotérico, lo que pone metas personales, superación individual, lo que pretende enseñarle a la gente cómo superar tiempos difíciles". Eduardo Polo, de Círculo e Intermedio, cree que «en cuanto a autores nacionales es muy pobre la industria editorial en Colombia, porque son muy pocos los escritores de éxito y los nuevos autores no han surgido con fuerza, salvo cuatro o cinco, en especial en el género novelístico. El desarrollo se ha visto más en el género testimonial y periodístico, que más éxito tiene; con motivo del proceso ocho mil hubo una explosión de libros de ese corte". José Vicente Kataraín, de Oveja Negra, expone: "Lo que más se vende ahora es el Ensayo periodístico ante tantos insucesos que se producen en Colombia, y el esoterismo y autoayudas propias de las angustias que suele traer un fin de siglo y de milenio. Se ha dejado de vender literatura colombiana. Con la apertura se venden más temas económicos internacionales ". René Escolar, de Javier Vergara dice que: "Lo que más vendemos son temas de superación, inspiración y biografías". Por otra parte Rafael Bautista expresa: "Se habla de que los colombianos leen un libro al año por persona, "se dice que el libro es caro, pero fíjese que en una discoteca fina, un fin de semana la botella de aguardiente cuesta $50 mil, con lo cual podría comprar tres o cuatro buenos libros que no dan guayabo, pero las discotecas andan llenas y las librerías semivacías".

Qué lee y cuánto tiempo
leen los estudiantes

Según Parra (1992) en un estudio realizado con tres Universidades, los hábitos de estudio y el uso del tiempo de los estudiantes están relacionados al nivel socio-económico y la procedencia institucional sea esta oficial o privada, nocturna o diurna, en la provincia y en las grandes ciudades. Según el autor la C.I. (Carreras Intermedias), no poseen una biblioteca significativa. La UPM (Universidad Privada de Masas) tiene dos libros por estudiante, la UOM (Universidad Oficial de Masas), tiene más o menos l0 libros por estudiante, mientras que la Universidad de los Andes (Universidad de Elite), tiene 24 libros por estudiante.

El análisis de los medios que se emplean señala el predominio de estrategias pedagógicas tradicionales. Los porcentajes más altos de ayudas de estudio se encuentran en apuntes de clase (89%) y libros (92%). No obstante este último dato, los estudiantes no son lectores con competencia o asiduos. En efecto, el estudio de Parra señalaba que sólo el (48%) de los estudiantes hacen uso de los documentos fotocopiados.

La utilización de ayudas didácticas más modernas es muy baja. Sólo un 32% de los estudiantes consultaba revistas especializadas, y su mayor porcentaje se encuentra en arquitectura (56%), economía (44%) y sistemas (38%). El manejo de audiovisuales era mínimo (9%%) y el de computadoras era bajo (6%).

Los recursos bibliográficos que poseía el estudiante eran limitados para el desarrollo de actividades académicas. El 75% de los estudiantes poseían bibliotecas las cuales estaban compuestas por libros científico-técnicos generalmente solicitados por las carreras. La proporción de este tipo de libro es del 35%. Los de literatura y música el 21%, economía y sociales el 18%. Si se analizan estos resultados, la actividad lectora del estudiante y por ende analítica se restringe a los requisitos académicos en el área particular de conocimientos. La deficiencia de recursos académicos bibliográficos es notoria.

El estudio señala que los hábitos de estudio de los alumnos guardan correspondencia con la insuficiencia de recursos bibliográficos. Los estudiantes que más tiempo dedicaron, 2l o más horas semanales, son los de medicina (60%) y arquitectura (48%), tiempo este dedicado a las labores académicas. Los estudiantes que menos tiempo dedican, diez o menos horas, se encuentran en contaduría (72%). En un punto intermedio entre estos dos, se hallan los estudiantes de sistemas, educación y economía, quienes entre un 5l%, 47% y 43% respectivamente dedican entre 11 y 20 horas semanales. Estos resultados permiten concluir que el trabajo académico por fuera de la universidad no es muy notable. Además, era significativo, la baja participación en actividades culturales. A reuniones estudiantiles asistía el 12% y a exposiciones el 9%.

En la Universidad Tecnológica de Pereira (1997) los resultados para las preferencias en cuanto a los libros que se leen son similares a los resultados señalados por la encuesta del Tiempo del año 1990 y las entrevistas del año 1997. Como se observa en el cuadro 1, lee literatura el 9%, afines al programa el 8.7%, filosofía el 6.3%, poesía el 4.9%, crecimiento personal el 4,4%, arte el 4.7%. Los libros especializados de ciencia o saberes disicplinares, o afines las carreras constituyen el 22.5% del total de preferencias de lectura. Sólo el 64% expresan tener preferencias de lectura..

En cuanto a las revistas especializadas que leen los estudiantes se tuvieron resultados diferentes con el estudio de Parra del año 92. Si bien las revistas de popularización es alto individualmente a diferencia de la lectura de revistas de ciencias humanas o sociales, los temas científicos al totalizarse tiene más alto porcentaje. El porcentaje de lectura de revistas especializadas es bajo.

Como se observa en el Cuadro II tenemos que algunos estudiantes consideran en el rango de revistas especializadas a Semana, Cromos, Muy interesante, Alternativa, otros informan del tema de interés sin informar el nombre de la revista. Según estos resultados. Leen Cromos y Semana el 11.65%, Muy interesante el 7.04, Clase empresarial el 6.31%, Cambio 16 el 0.97%, Alternativa el 0.73%.

Los temas que señalan al responder la pregunta de qué revistas especializadas lee, son: Leen revistas de ciencia, investigación y tecnología el 12.14%, sobre sistemas el 9,4%, Medicina el 5.34%, arte el 5.10% Ciencias humanas y sociales 3.88% Educación y pedagogía, el 3.16%.

Sin embrago, se puede observar al totalizar resultados que la preferencia por temas generales o de popularización científica es del 33.25% mientras que la de los temas especializados o científicos es del 44.18%.

Cuadro 1:
Libros que compran los estudiantes
de la U.T.P.

Tipos de libros Frec. %
Literatura 37 9,0
Afines al programa 36 8,7
Filosofía 26 6,3

Poesía

20 4,9
Crecimiento personal 18 4,4
Arte 17 4,1
Matemáticas 17 4,1
Esotéricos 15 3,6
Psicología 15 3,6
Medicina 14 3,4
Deportes 14 3,4
Sistemas 14 3,4
Ciencias Aplicadas 11 2,7
Enciclopedias 10 2,4
Total 264 64%

Cuadro 2:
Revistas especializadas que leen los estudiantes de U.T.P.

Revista Frec. %
Ciencia-Investigación-Tecnología 50 12,14
Cromos-Semana 48 11,65
Ninguna 44 10,68
Sistemas 39 9,47
Muy Interesante 29 7,04
Clase empresarial 26 6,31
Periódico 26 6,31
Medicina 22 5,34
Arte 21 5,10
Ciencias Humanas y Sociales 16 3,88
Medio Ambiente y Ecología 16 3,88
Educación Pedagógica 13 3,16
Mecánica 12 2,91
Electrónica 11 2,67
Deportes 10 2,43
Cambio 16 4 0,97
Afines 3 0,73
Alternativa 3 0,73
Química 2 0,49
Ovnis 1 0,24
Veterinaria 1 0,24

El 83% de los estudiantes tiene biblioteca personal. Según las respuestas (Cuadro 3) la biblioteca está compuesta por aquellos libros afines a la carrera y aquellos por los cuales tiene una mayor preferencia de lectura. Como se observa en el cuadro 3, el 55% manifiesta tener libros de literatura, el 39% de ciencias aplicadas, el 38% de historia y geografía, el 27% de lingüística y lenguas, el 26% arte y recreación, el 17% ciencias sociales y religión el 16%.

Cuadro 3:
Libros que poseen los estudiantes en la biblioteca personal

Libros Frec. %
Literatura 227 55
Ciencia Aplicadas 161 39
Geografía e Historia 155 38
Lingüística y Lenguas 111 27
Arte y Recreación 106 26
Ciencias Sociales 72 17
Religión 64 16
Total 896  

Al analizar la asistencia a la biblioteca se observa que a medida que se aumenta el tiempo de consulta, va disminuyendo la participación para todos los rangos de edad y sexo. En el cuadro 4, tenemos que los mayores porcentajes de tiempo de lectura en la biblioteca están entre 1 y 4 horas para los rangos de edad de 16 años a 50 años. Le sigue de 5 a 8 horas y finalmente está el de 9 a 12 horas.

En el rango de los 16 y 25 años, para 1 a 4 horas los hombres consultan en un 64%, las mujeres en un 60%. Para 5 a 9 horas, la consulta de los hombres disminuye del 35% al 28%. Igualmente las horas de consulta disminuye en las mujeres. Así como decrece la consulta a mediada que se aumenta el tiempo, también decrece a media que aumenta la edad, por ejemplo, para los hombres de 1 a 4 horas, de 16 a 25 años consulta el 64%, de 26 años a 35 el 19%, de 36 años a 50 el 5%

Cuadro 4:
Consulta de biblioteca según horas semanales, edad y sexo según porcentaje

Qué leen en la Facultad de Educación

En el estudio complementario realizado López y Velázquez (1997), en la facultad de Ciencias de la Educación en una muestra de 162 estudiantes tenemos que hay coincidencia respecto a los resultados de lectura de revistas especializadas de la muestra general de la U.T.P. El 54.21% lee revistas especializadas las cuales son: Educación y Cultura, Agroindustria, Psicología, Camaleón, Informática, Ciencia y Tecnología, Política y Economía, Discovery, Diners, Muy Interesante, PC Media, Cultura Científica, Arte y Decoración, Administración de Empresas, Alegría de Enseñar, Cultura de Fecode, Enter, Camacol, Alternativa, Pedagogía y Mecánica.

El tiempo de consulta de 1 a 5 horas es del 49.39%, más de 5 horas del 9.63%

Se encontró que un 89.15 % de los estudiantes tienen biblioteca lo cual coincide con el porcentaje hallado en el estudio global U.T.P. que de uso del tiempo libre y actividades bibliográficas lleva a cabo un grupo de estudiantes de áreas técnicas tercer semestre. El material es variado desde generalidades hasta ciencias puras discriminados así: El 57.3 % tiene libros de generalidades, convirtiéndose en el tema más común en las bibliotecas, Un 25.30 % libros de sociales, Un 26.50 % de ciencias aplicadas, un 16 .86 % de geografía e historia ,Un 12.04 % de arte y recreación, Un 16.86 de lingüística, Un 8.43 % de religión, Un 15.66 % de filosofía.

Literatura, ciencias aplicadas y sociales son los temas más comunes en las bibliotecas después de generalidades; otros como filosofía, lingüística, arte y recreación, geografía e historia y ciencias puras son menos comunes aunque con una buena representación en las bibliotecas. Por último se encuentra con la más baja representación los libros con temas religiosos.

Un 28.91 % de los alumnos tienen en sus bibliotecas los libros solicitados por sus profesores contra un 43.77 % que no y un 20.48 % que no respondió lo cual ubica al material de consulta con una baja representación. Un 28.91 % ha recibido metodología del estudio contra un 69.87 % que no y un 1.2 % que no responde hace evidente la falta de una mayor cobertura en este tema.

Las fotocopias sugeridas por los profesores son leídas por un 93.97 % de los alumnos lo cual es un porcentaje muy alto, la repitencia con que leen este material es con mucha frecuencia por un 69.87 %, con poca 25.30 % y con ninguna 3.61 %, no responden un 3.61 %.

Un 54.21 % compran libros en los cuales hay gran variedad desde agropecuarios hasta política. Un 49.39 % dedica de 1-5 horas a leer, un 9.63 % más de 5 horas, no responden un 40.96 %.

Tendencias generales

Al comparar los resultados con los estudios realizados en primaria encontramos que los hábitos lectores y de consulta van disminuyendo con el tiempo. Se hipotetiza que los intereses van variando y surgen otros que captan la atención y el tiempo. Por otra parte, las lecturas básicas de mayor porcentaje son la literatura y aquellos temas de formación personal. El impacto de la industria editorial, el surgimiento de temáticas culturales como el esoterismo y la nueva era se dejan sentir. En la universidad el material por excelencia de consulta y lectura es la fotocopia, material que inicia su ingreso al ámbito lector desde la primaria.

Ejemplarizando tenemos que en un estudio realizado por Lozano y Arbelaez (1997), en estudiantes de Educación Básica en el Colegio de República del Perú, Armenia, se encontró que a medida que el niño crece los hábitos lectores dan paso a otras motivaciones, sean estas el fútbol, la televisión, los amigos, Así tenemos que en cuanto a la frecuencia de lecturas semanales, se observó que los niños entre 11 y 12 años tiene un porcentaje del 79% y éste desciende. al 41.7% en niños de 13 a 15 años. En las niñas los porcentajes se mantiene sin grandes diferencias entre 83,3.% y 70.8% en las edades de 11 a 12 y 13 a 15 respectivamente.

Respecto al uso de impresos en los estudiantes de 1°y 6°tenemos que en primero de básica primaria el material de mayor uso es el libro (100%), pues los niños consideran que es el material necesario e indispensable para aprehender a leer, le sigue el periódico en un (70%) el cual se usa para recortar palabras y leer las noticias. En sexto, sigue siendo el libro el impreso de mayor uso (100%) en ejercicios de lectura; el periódico le sigue con un 70.8%, el cual se usa como medio que brinda información actualizada. Las revistas sólo se usan en clase de educación artística, y las fotocopias en un 50% en clase de sociales y artísticas.

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