Jean-Pierre
Deslauriers
Investigación
cualitativa y cambio social *
Traducción
y adaptación del francés del texto
Miguel
Angel Gómez Mendoza
En
oposición a la filosofía con la que se
confundía en sus comienzos, la investigación
sociológica se define en en primer lugar como
empírica: la teoría debía constituirse a
partir de los datos identificables como lo hacen
las ciencias naturales. Es de esta manera como la
sociología pensaba acceder al estatuto de
ciencia y para hacer esto, se apresuro a sacar
del arsenal metodológico desarrollado con
anterioridad.
En
verdad, si la fuerza del conocimiento científico
reside en su método y si el conocimiento
sociológico puede imitar al del mundo físico,
él no se distingue tampoco por su objeto de
estudio, ya sea este la sociedad y sus partes
constitutivas. Este objeto está en constante
movimiento, en permanente destructuración y
reestructuración; además, actúa a veces con
sobresaltos conscientes y esto, en una alta
escala. Se vuelve entonces difícil aplicar a un
sujeto consciente las técnicas de investigación
probadas sobre un sujeto privado de voluntad.
Después
de haber conocido una expansión considerable, y
a punto de ser considerado como el método de
investigación dominante, la investigación
cuantitativa comienza a ser puesta en cuestión.
No que ella fuera el solo método de
investigación empleado en el pasado: siempre ha
habido una corriente de investigación antes bien
cualitativa.
Pertenece
el honor a la antropología el haber guardado la
llama prendida cuando la sociología era
absorbida en los tests estadísticos. Sin
embargo, la aproximación cualitativa conoce
actualmente un despertar de vitalidad. Después
de esbozar un cuadro de la situación actual,
intentaré demostrar como la investigación
cualitativa puede mostrarse como la vía
privilegiada para el estudio del cambio social.
La
sociedad capitalista, eso es decir la sociedad
occidental, atraviesa actualmente una crisis
mayor: quizás no es la crisis que los leninistas
deseaban y que crearía las condiciones objetivas
de la revolución, pero es una crisis estructural
importante, ciertamente la más seria después de
la gran depresión de los años 30. La
inflación, los problemas financieros de los
estados y las multinacionales , las quiebras de
las pequeñas empresas, las bancarrotas de los
países del tercer mundo, todo eso hace parte de
nuestro menú cotidiano. Desde luego, el
desempleo aparece como el resultado más
desastroso porque él trae un cortejo de miserias
para los individuos. Por lo tanto, es más fácil
de darse cuenta cuando el acontecimiento comienza
a precisarse, la situación actual no es más que
el desarrollo natural del maquinismo del siglo
pasado. Este maquinismo, que todo el mundo
saludaba quitándose el sombrero, incluidos
industriales y hombres del progreso, mantiene su
promesa de librar la persona del trabajo y puede
aún mismo ir más allá, penetrando en lo más
intimo de la decisión. El trabajo humano aparece
cada vez menos necesario con el desarrollo de la
burocracia, de la informática, de la robótica,
de la microelectrónica, de la telemática y
otros gestos sociales.
A
cuál más, este desarrollo de la maquina golpea
allá donde el zapato aprieta, o sea en el sector
terciario. Después de un buen momento, el
número de trabajadores empleados en la
agricultura y la industria declina; sin embargo,
gracias al desarrollo de los servicios en general
y a la expansión del Estado en particular, ha
sido posible absorber una buena parte de la mano
de obra, pese a una tasa de desempleo
persistente. Pero, bien parece que la
informática industrializarael sector
terciario: el personal clerical, los empleados,
los mandos medios, todos serán verdaderamente
afectados por la maquina que se encargará de las
tareas más complejas. La situación económica
actual no favorece el empleo pero cosa seria,
aún si los negocios vuelven a ser prósperos, lo
que es posible, es dudoso que el empleo se
beneficiará: después de veinte años, las tasas
de desempleo no cesan de saltar, y bajar para
luego subir más alto. Es difícil de ver como el
mercado de trabajo podría integrar a los
jóvenes diplomados o no, a las mujeres que
desean retomar su empleo, a las personas de edad
que desean continuar trabajando, a los obreros
reciclados. La razón es simple: la economía no
los necesita más, puede funcionar sin ellos.
La
pregunta fundamental que plantea nuestro tiempo
no es solamente de naturaleza económica: ella
toca también los valores, la sensibilidad, las
creencias, la cultura. La crisis que nosotros
atravesamos es tan profunda que rompe las
certidumbres sobre las cuales nuestro sistema de
valores se funda y el corazón es tocado, a saber
el trabajo.
Mientras
que el trabajo en las sociedades precapitalistas,
era considerado como un medio de asegurar la
subsistencia, en el régimen capitalista, éste
se convierte en una virtud moral asociada al
orgullo de sí, a la independencia, a la
vocación. Y la virtud ha sido tan alabada que
las personas hancomenzado a trabajar para los
otros en lugar de estar por su cuenta. El mismo
Marx se dejo encantar por esta sirena definiendo
el trabajo como la manera como los hombres entran
en relación con la naturaleza. Pero he ahí que
la riqueza puede desarrollarse sin trabajo
humano, que el sueño de todo empresario puede
realizarse: producir con maquinas dóciles, que
no refunfuñan en los cuartos de trabajo, que no
se sindicalizan, que no replican, y que pueden
inclusive tomar algunas decisiones pequeñas.
Pese a esta inversión de datos, se empuja
todavía al mismo trabajo aún si los jóvenes
revientan sobre la asistencia social por causa de
una ayuda muy estrecha.
Porque
esta miseria debe supuestamente incitarlos a
encontrar un empleo. Muy bien, ¿pero a donde
dirigirse entonces? Las salidas brillan por su
ausencia. Pero ignorando la observación
cotidiana, se cree en el trabajo como en la
felicidad.
Se
debe resaltar que para nosotros contemporáneos,
el trabajo es sinónimo de trabajo asalariado, y
el desempleo quiere decir perdida de salario. No
es que el desempleo sea una herida, porque el
puede significar un cambio de ocupación y de
actividad: es la perdida de ingresos ligada al
trabajo asalariado lo que es lo catastrófico.
Pero, en nuestra mentalidad, trabajo e ingresos
están indisociablemente unidos: no trabajo, no
ingresos. Oh! hay las excepciones, tales como las
personas de edad, los accidentes de trabajo, pero
se tiene bien el cuidado de hacerles sentir su
estado de excepción estigmatisandolos y
culpabilizándolos. Entre tanto, ¿ cómo
continuar alabando el trabajo cuando el desempleo
prevalece?. Terrible choque y revisión dolorosa
para los capitalistas y los políticos: ¿cómo
reemplazar el derecho al trabajo por el derecho
al ingreso? Se chapotea en la crisis de
consciencia.
Se
torna imperioso considerar el cambio de las
sociedades occidentales como de naturaleza
cualitativa y orientado hacia la transformación
radical de nuestras condiciones de vida, hacia
una situación completamente diferente de lo que
nosotros hemos conocido hasta ahora. No obstante,
en un período de búsqueda y de trastornos como
el que este siglo ha conocido, es normal que la
práctica supere la teoría y que las condiciones
emergen antes que los conceptos nos las
identifiquen. Marcel Rioux ilustra bien este
periodo con el concepto de ruptura:
Sin
excluir esta acepción (la ruptura
epistemológica) la noción de ruptura que
nosotros utilizamos va mucho más allá,
cuando lo que ella desea marcar es la
discontinuidad entre las normas
socio-culturales- sean ellas de un tipo de
sociedad, de una formación y de una clase
social o de un grupo- y las prácticas
realmente existentes en el
pensamiento, el accionar y el hacer de estas
entidades sociales. Además de privilegiar la
práctica en relación a la teoría, este
punto de vista intenta discernir lo que nace
y desea nacer en el seno de los grupos
sociales para los cuales ciertas normas han
dejado de ser operativas (1982: 53).
Por
causa de este estallido, varios llegan a la
conclusión que el movimiento de cambio se
debilita, y que toda brecha en la unidad esconde
un agente provocador. Sin embargo, el verdadero
problema no está ahí : es el de la teoría que
no puede dar cuenta de un movimiento
descentralizado, inmovilizado que está en los
marcos de los grandes movimientos de conjunto y
en la tentación estatista. Se asiste entonces a
un esfuerzo desesperado de la teoría oficial de
salir a flote con el feminismo, los grupos
populares y comunitarios cuando la historia la ha
abandonado desde hace muchisimo tiempo, no
teniendo más que los esfuerzos de los
intelectuales más fuertes en memoria que en
imaginación.
En
ausencia de una teoría formal que de cuenta de
la situación actual, se debe volver a la
experiencia, a la experimentación, a la
práctica y a la praxis para intentar revelar la
nueva orientación de la sociedad. Desde este
punto de vista, nuestra época parece aquella de
la primera mitad del siglo XIX que fue un
período de transición: esta época continuaba
arrastrando los vestigios de la edad media, y
otros todavía importantes, al mismo tiempo que
el sistema capitalista comenzaba a despuntar y
tomar impulso.
Cuando
se miran las ideas dominantes que luego se
constituyeron en punta de lanza del movimiento
socialista, nos damos cuenta rápidamente que
ellas han sido casi todas elaboradas en el curso
de la primera mitad del siglo pasado, en la
segunda mitad de ese siglo se intenta encontrar
una filiación cierta entre las aspiraciones del
movimiento alternativo y las ideas transmitidas
por la corriente bautizada luego peyorativamente
de socialismo utópico. El estudio del cambio
social se desarrolla entonces sobre grandes ejes.
El primero, es el de la práctica: ¿cómo se
desarrolla el cambio tomando en consideración
los nuevos medios de producción electrónica,
las nuevas técnicas disponibles, la nueva
sensibilidad, los nuevos actores y la situación
política, económica y social actual?. En este
período de transición, la práctica aparece
como una ilustración de la nueva sociedad que se
construye y de la vieja que fallece. Segundo el
eje teórico: ¿cómo comprender un movimiento
social a la vez disperso y eficaz? Cómo captar
el aprendizaje político que se hace en las
pequeñas experiencias y ¿cómo pueden ellas
servir a una reorganización social completa?. No
se trata de hacer tabla rasa del pasado, sino
más bien de utilizar los elementos teóricos que
pueden haber conservado su actualidad y de
ajustarlos a la nueva realidad. Desde este punto
de vista, la investigación cualitativa puede ser
de una muy grande utilidad.
¿Qué
es la investigación cualitativa? Es un término
tan general que designa varias aproximaciones que
comparten puntos de vista comunes pero también
diferencias. De hecho, es una vieja corriente que
remonta al mismo comienzo de la investigación
sociológica y su centro estadounidense era la
Universidad de Chicago.
La
investigación cualitativa se caracteriza por su
datos sacados de la experiencia, desde el punto
de vista de las personas, de los actores y
también por su método de análisis más
inductivo. Relacionando los datos y métodos de
análisis, ya sean ellos cualitativos o
cuantitativos, se pueden clasificar de esta forma
los métodos de investigación(1) .
| |
Datos
|
| |
................................................
|
| |
QT
2 QL3 |
| |
................................................
|
| Análisis
|
QT
I II |
| |
................................................
|
| |
QL
III IV |
Caso
I (Análisis y datos cuantitativos):
Datos habitualmente sometidos a un tratamiento
estadístico y en el computador, como los datos
del censo, los cuestionarios estandarizados.
Caso
II (Análisis cuantitativos y datos
cualitativos):
Análisis automático del discurso (Con el
desarrollo de los computadores, esta rama deberá
conocer un desarrollo considerable).
Caso
III (Análisis cualitativo y datos
cuantitativos):
Es la aproximación utilizada por aquellos que
critican la política social por ejemplo: se
toman los datos oficiales y se les interpreta de
otro modo con la ayuda de otro marco de
referencia, de otros valores, de otros objetivos.
Caso
IV (Análisis y datos cualitativos):
Es aquí que se sitúa habitualmente la
investigación cualitativa.
Dos
observaciones se imponen:
- La
frontera entre cualitativo y cuantitativo
no es tan clara en la realidad como en el
cuadro: un dato cuantitativo tiene
siempre un poco de cualitativo y
viceversa, y es la misma cosa para el
método de análisis. Puede ser que
debiéramos más bien hablar de
investigación exploratoria y de
investigación de verificación, pero el
término de investigación cualitativa es
el más conocido.
- La
investigación cualitativa ha tomado en
préstamo ampliamente de la antropología
y la sociología y no siempre lo
reconoce. De hecho, yo tengo a veces la
impresión que la antropología, es la
sociología en el extranjero, mientras
que la sociología, es la antropología
en la casa !
La
investigación cualitativa improvisa
flexibilizando el modelo habitual del proceso de
investigación: las etapas son menos
estandarizadas, los solapamientos son no
solamente posibles sino también deseables. Ella
apuesta por la inducción antes que por la
deducción, pese a que es imposible comenzar una
investigación sin un poco de inducción. Se
desea siempre descubrir las cosas antes de
partir, pero la investigación cualitativa
tradicionalmente pone el acento sobre los
conceptos que surgen de los datos poco a poco,
sobre las ideas que germinan en la medida que el
material se acumula.
Es
una investigación orientada hacia la
comprensión de las cosas, pero dando mucha
importancia a los puntos de vista de las personas
e intentando comprenderlas desde el interior. La
experiencia individual se vuelve en un dato
esencial.
En
los tiempos donde las nuevas condiciones escapan
a los marcos teóricos habituales, donde la
práctica nueva no sigue los canales
establecidos, es esencial de tomar en
consideración el punto de vista de los actores.
Porque el cambio social oscila entre dos polos:
de un lado, él puede ser definido como:
....toda
transformación observable en el tiempo que
afecta, de una manera que no sea provisoria o
efímera, la estructura o el funcionamiento
de la organización de una colectividad dada
y modifica el curso de su historia ( Rocher,
1969: 344 ).
Esta
definición tiene el mérito de la claridad, pero
también el defecto de considerar el cambio como
proviniendo del exterior. Desde una mirada en
detalle, el cambio social es también el
resultado de esfuerzo, de la tenacidad, de las
prácticas que las personas despliegan con
conocimiento de causa con una finalidad precisa.
El cambio social, es la cultura viva que los
miembros de una sociedad vuelven a tomar por su
cuenta. Se debe entonces a la vez observar y dar
cuenta de las nuevas prácticas y describir la
realidad desde el punto de vista de los nuevos
actores históricos, apegándose no solamente en
describir las dificultades, sino también las
intenciones y el proyecto que los animan. El
cambio social es una praxis, es decir, una
actividad que reconcilia una nueva manera de
hacer y de pensar que le corresponde.
Por
la flexibilidad de su método, la simplicidad de
sus técnicas, la investigación cualitativa
puede jugar un papel de primera importancia en el
estudio de las formas de cambio social. Poniendo
atención a los lugares donde el cambio se
desarrolla, a los lugares de mediación de los
cambios personales y sociales, ella permitirá
comprender mejor la realidad y demostrar como el
porvenir se encuentra en el presente.
La
investigación cualitativa recurre habitualmente
a las técnicas siguientes:
1)
La observación participante
Es
probablemente la técnica más antigua utilizada,
y ella consiste en desarrollar un conocimiento
íntimo del sujeto estudiado yendo sobre los
lugares físicos del fenómeno, observando las
personas, en sus testimonios, en sus
participaciones. La observación intenta estudiar
un fenómeno social dado en su medio natural.
Esta técnica ha sido y continua siendo utilizada
en antropología; la sociología también la ha
usado sin dar siempre los reconocimientos a su
disciplina hermana.
2)
La entrevista semi-dirigida
Esta
técnica es utilizada en conjunción con otras, y
es difícil hacer una investigación sin hacer
entrevista. Sin embargo, la entrevista se hará
muy pocas veces con un cuestionario cerrado; la
mayor parte del tiempo, el cuestionario es ante
todo una guía de entrevista.
3)
La historia de vida
Una
vieja técnica que vuelva a estar de moda: se
intenta ver como los grandes procesos sociales
atraviesan la vida de las personas, como ellas se
traducen concretamente en la trama cotidiana
individual.
4)
La fotografía
La
fotografía no es muy utilizada en investigación
porque ella plantea problemas de análisis. Una
foto contiene siempre tal cantidad de elementos
que en el análisis es difícil hacer la
clasificación. Pero hay trabajos que se
continúan haciendo y ya se disponen de marcos de
análisis refinados. Estas son las técnicas más
corrientemente utilizadas pero se debería tomar
por regla de oro recurrir no importa a cual
técnica que nos pueda llevar a reunir las
informaciones, las ideas, en el interior de un
marco ético.
Conclusión
El
gran problema de la investigación cualitativa ha
sido el de la metodología , pero él está en
camino de solución. Se han publicado muchos
libros de metodología en el curso de los
últimos quince años, y el arsenal metodológico
comienza a tomar importancia. Se debe no obstante
continuar reforzando la juntura entre los datos
más subjetivos, intuitivos, y los grandes
procesos sociales que están en marcha,
conscientemente o no.
De
este punto de vista, la aproximación dialéctica
es muy útil, sobre todo en la versión de
Gurvitch (1962); ella nos impulsa a reunir lo que
es dado como separado, a identificar los
componentes de la totalidad.
Otra
gran pregunta que se plantea a la investigación
cualitativa es la de su ideología; si los datos
más subjetivos son simplemente tratados como
cualquier otro dato, me parece que lo corriente
aquí pierde mucho. Porque las ideas que las
personas emiten, los sentimientos que ellos
expresan, los juicios que ellos se forman, son su
propia historia. Es un dato que no se debe perder
de vista jamás. Para muchos investigadores, la
investigación cualitativa es simplemente otro
tipo de investigación , pero ella plantea con
más insistencia la pregunta de la orientación
política del investigador, el uso de los datos y
sus valores.
Si
la investigación cualitativa carece de este
cuadro ético y político, arriesga encontrarse
en la misma posición que aquella en que se
encuentra la investigación cuantitativa hoy en
día, es decir, otro instrumento de poder. Porque
ella trata con las personas vivas, no con los
símbolos, es importantesino esencial de tomar en
consideración el marco social ambiente. De otro
lado, parece imposible desarrollar nuevos
conocimientos sin pensar en su impacto sobre la
libertad, la justicia y el cambio.
Hablando
de la investigación sociológica, Jean Duvignaud
sugiere: "Ella no sabrá contentarse con
problemas abstractos" pero deberá
responder a las interpretaciones reales del
hombre vivo, tal cual es, y no refractado a
través de las doctrinas y de las ideologías. Y
puede ser, por esto, la sociología encontrará
una vocación nueva y no intentando más traer de
nuevo al individuo a lo colectivo, sino de saber
porque, en el medio de la trama colectiva, surge
y se impone la individualización..."
NOTAS
*
En: BHERER, Harold; DESLAURIERS, Jean-Pierre;
PEPIN, Yvon; VILLENEUVE, Paul. Actes du colloque:
le renouveau méthodologique en sciences
humaines: recherche et méthodes qualitatives.
Collection Renouveau Méthodologique. Groupe de
recherche et d´intervention régionales
GRIR.Université du Québec á Chicoutimi. 1985.
p. 5-17.
* Se
publica con la autorización del autor.
(1)
Esta clasificación me fue sugerida por el
Profesor Richard Lefrancois, de la Universidad de
Sherbrooke.
(2)
QT: quantitative ( cuantitativo )
(3)
QL: qualitative ( cualitativo )
BIBLIOGRAFIA
DUVIGNAUD,
Jean, Preface du volume de Maurice Halbwachs. La
mémoire collective. Paris: Presses
Universitaires de France. édition de 1968.
GURVITCH,
George. Dialectique et sociologie. Paris:
Flammarion, 1962.
RIOUX,
Marcel. Remarques sur les pratiques
émancipatoires dans les societes industrielles
en crise, en: Jean-Pierre DUPUI et al., Les
pratiques émancipatoires en milieu populaire,
Québec: Institut québecois de recherche sur la
culture, 1979, pp. 45-71.
ROCHER,
Guy. Sociologie génerale. Tome 3,
Montréal: HMH. 1969.
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