La etnografía en la práctica médica
El conjunto de la
ciencia no es más que la depuración del
conocimiento cotidiano
Albert Einstein, 1936
Patricia
Granada Echeverry
El
presente artículo busca hacer una reflexión
desde la medicina sobre las posibilidades de
aplicación del método etnográfico en la
práctica de los profesionales de la salud,
como una herramienta que enriquece el proceso
inductivo de construcción de conocimiento
del médico, sin excluir otras formas de
aproximación al objeto de estudio: la
naturaleza humana en toda su expresión.
Este
documento nace de la motivación que mostraron
los estudiantes de la Facultad de medicina por el
tema de la investigación cualitativa, tema al
que le abrieron un importante espacio en el
congreso Internacional de estudiantes que
realizaron en la ciudad de Pereira de 4 al 8 de
mayo de 1998.
Fue
una sorpresa encontrar que nuestros estudiantes
se habían sensibilizado sobre un tema hasta
ahora vetado al médico, dada la visión
positivista prevalente en el último siglo en las
escuelas médicas y en la cual nace la nuestra en
el año de 1977. Es grato darnos cuenta que las
nuevas generaciones de médicos le abren paso al
paradigma cualitativo que enriquece la visión de
la salud.
Quiero
ser humilde ante los expertos en investigación
cualitativa y específicamente en etnografía,
pues es mi interés fundamental hacer una
reflexión desde mi formación médica de las
aproximaciones entre la etnografía y la
medicina, y el valor de reflexionar la práctica
para nutrirnos de problemas que pueden ser
abordados por el método etnográfico. Pretendo
además, resaltar las bondades que percibo de
éste, como un aporte a quienes como yo, están
asomándose al campo de la investigación
cualitativa para la salud.
Creo
que la investigación cualitativa y en ella la
etnografía, aporta herramientas útiles al
médico que le permiten cualificar su práctica
profesional, ser reflexivos y críticos de su
actuar, y adquirir información sobre las
múltiples situaciones que se generan en la vida
cotidiana de sus pacientes y colegas y que pueden
enriquecer las explicaciones de las fluctuaciones
del bienestar. La etnografía, como análisis de
la vida cotidiana, necesariamente abarca lo
cultural ya que ésta se crea y recrea en los
espacios de encuentro en sus dimensiones y
espacios culturales y lingüísticas; entre
éstos el acto médico es el espacio de encuentro
intercultural cotidiano.
Partimos
del supuesto básico de que la medicina no es una
ciencia por sí misma. Es un arte en el que
confluyen múltiples disciplinas y paradigmas
permitiendo al médico ser armonioso en sus
actuaciones, acertado en sus decisiones y
crítico con el conocimiento que posee, lo cual
no excluye todas las posibilidades de
construcción y aporte teórico que la medicina
hace al desarrollo de la ciencia desde la
racionalidad positivista.
Pero
además, desde la hermeneútica, podemos
considerar que es el arte de quien la ejerce lo
que la hace estéticamente hablando, una bella
expresión de la solidaridad y de amor al
prójimo, haciendo del acto médico una sublime
expresión intersubjetiva llena de significado y
sentido para el médico y el paciente. En esta
relación se requieren las más habilidosas
estrategias de interpretación -semiológica y
etnográfica- más allá del requisito académico
de una historia clínica bien elaborada. Para el
médico la semiología interpreta la
cosa (enfermedad), expresada en
signos y síntomas; el médico devela el
significado y significante de cada hallazgo: los
antecedentes personales y los familiares
recuperan la historia, a partir de las huellas
que sirven de mojones a partir del cual
reconstruir los contextos donde se generan los
hechos. El médico es un investigador constante
que se apoya en los métodos e instrumentos para
el diseño de investigación e intervención en
cada caso, así como la forma de recolección de
la información. La etnografía, como la
semiología, permite además interpretar lo
interpretado y el uso de las herramientas de
comunicación oral y escrita como el
interrogatorio y la historia clínica. Ésta en
el sentido de la palabra que la designa:
historia o autobiografía
del paciente indaga hechos humanos más allá de
la contraposición insostenible entre sujeto y
objeto : la historia clínica no halla leyes
sino que saca a la luz individualidades, en su
proceso de elaboración se gana en el nivel
empático de la proximidad entre el que conoce y
lo conocido (1) .
El
médico más allá del método se mueve entre las
dimensiones de la explicación y la comprensión
de los fenómenos, en dos momentos con procesos
mentales diferentes: un primer momento inductivo,
de interpretación a partir de lo empírico y un
segundo momento hipotético-deductivo, de
explicación del fenómeno a partir de lo
teórico, para llegar a un diagnóstico validado
por el conocimiento hegemónico. El valor de la
etnografía está en la recuperación y
afinamiento del primer momento del acto médico,
subvalorado y opacado por el segundo, pero que
aún en las condiciones actuales, sigue vigente y
es reclamado por los pacientes. Como en el arte,
en la medicina,
no
existe una interpretación única, mejor que
todas las demás: única es sólo la obra, no
la interpretación, que siempre es múltiple.
Esto no significa, sin embargo que sea
arbitraria: el intérprete no deberá agregar
o sobreponer su personalidad a la obra, sino
servirse de ella como instrumento e
intermediario, si bien indispensable y
activo(2).
La
historia clínica, se asemeja a la historia de
vida o al diario de campo métodos de
recolección de información en la investigación
cualitativa, que analizada bajo el método
etnográfico sirve como registro del conocimiento
cultural; los datos de la historia clínica son
fundamentales para la etnografía, cuando en ella
deberían quedar plasmadas los signos con sus
significados y significantes en el contexto
cultural del paciente y de la interpretación
sígnica del médico en el contexto de su actuar.
Aproximaciones
a la etnografía desde la medicina
La
etnografía como método fortalece la
atención integral que se busca en la
actualidad. El objeto de la práctica médica es
el ser humano con toda su complejidad
existencial, por lo tanto debe ser comprendido,
abordado e intervenido como sujeto,
lo cual implica otros compromisos interaccionales
entre el personal de salud y los pacientes, que
supere la visión instrumental que se ha impuesto
en los últimos tiempos, que inscriben
el dato bajo la ley y alcanzan una verdad
incuestionable en relación con los parámetros
que han sido asumidos como verdaderos(3),
afirmando la objetivación en la que ha caído la
medicina en el último siglo.
Se
ofrece la etnografía al médico general como un
método aplicable a los múltiples contextos de
la práctica profesional, desde el consultorio,
pasando por los diferentes servicios de un
hospital, hasta grupos humanos en los escenarios
sociales y comunitarios. Los objetos de estudio
son variados: Las actitudes y actividades de las
personas, lo que abre un interesante campo para
la implementación de la promoción y
prevención. Las interacciones humanas en la
relación médico paciente, aporte sustancial
para la calidad en el servicio. La cultura
institucional como un componente vital a los
procesos gerenciales, la cultura de grupos
humanos, como minorías étnicas como aporte en
los planes de desarrollo en salud a nivel local o
regional, entre otros.
Desde
el punto de vista del objeto del conocimiento se
ha considerado la etnografía como registro
del conocimiento cultural (Spradley, 1980),
o el análisis holístico de sociedades o
la investigación detallada de patrones de
interacción (Gumpterz, 1981)(4). en la primera
consideración, la medicina se beneficia de su
aporte en la comprensión de los aspectos
culturales que determinan la salud y la
enfermedad. Los hábitos, costumbres y creencias
que los diferentes actores producen y reproducen
en la vida cotidiana y que llegan hasta nosotros
expresadas en signos y síntomas que como dijimos
antes, merecen una interpretación más profunda
del simple hecho de encontrar una explicación
causal y plasmarlo en una historia clínica.
En
la segunda consideración, el análisis
holístico permite al médico el conocimiento de
las comunidades de las cuales provienen sus
pacientes, tal y como si cada uno fuera una
muestra de la cultura, ya que cada individuo,
cada núcleo familiar, desde la perspectiva de la
salud integral representa en sus acciones la
cultura que ha internalizado. El médico deberá
agudizar su mirada interpretativa en cada gesto y
acto de palabra para tener la información que
pueda enriquecer su problema de investigación
cualitativo durante la consulta. El análisis
holístico permite adelantar proyectos educativos
que respondan a las necesidades cognitivas,
culturales y educacionales de las personas.
El
estudio de los patrones de interacción es todo
un campo por explorar desde la medicina y es la
clave para rescatar el rol del médico en ésta
época del desencanto que tuvo su origen a
principios de los 70, época en la que se
recomendaba a los médicos guardar
distancia con el paciente. El no
involucrarse afectivamente con el dolor y la
muerte, daba garantía de calidad en la medida en
que los juicios profesionales y las decisiones se
podían considerar objetivos. A
partir de los 80 se consolida una propuesta que
se venía gestando con anterioridad, la cual
rescata la complejidad de las interacciones
humanas y su relación con la salud teniendo como
fundamento la teoría de sistemas, y es la salud
Familiar: una estrategia de atención en busca de
la salud integral.
La
Medicina Familiar fue naciendo como una reacción
contra ciertos hechos como la fragmentación, la
despersonalización, el desplazamiento de los
pacientes de un profesional a otro (5). La salud
familiar encontró fundamentos en los que el
estrés y la falta de apoyo familiar tienen que
ver con el desarrollo de muy diferentes tipos de
problemas médicos. La Asociación Colombiana de
Facultades de Medicina (ASCO-FAME), ha liderado
este propuesta en el país, y hace énfasis en el
modelo relacional como paradigma del médico
generalista integral. A continuación presento
algunos aspectos que sirven de pista para la
mirada del étnografo médico ya que son
condiciones y quejas que según Gayle Stephens
(1975) requieren las habilidades de manejo
especial de un médico sabio y comprensivo(6):
1.
Quejas que son vagas oscuras o indiferenciadas.
2.
Quejas que se originan de una enfermedad que
amenaza la vida.
3.
Quejas que parecen fuera de proporción con los
hallazgos físicos o de laboratorio.
4.
Quejas que son raras o muy extrañas, que no
coinciden con lo esperado anatómica y
fisiológicamente.
5.
Quejas que son persistentes e incapacitantes.
6.
Quejas asociadas con marcada ansiedad o cambio de
talante.
7.
Quejas que resultan de cambios de vida,
conflictos o estréss.
8.
Condiciones que tienen que ver con los hábitos y
el estilo de vida del paciente.
9.
Condiciones que requieren decisiones morales o
éticas.
Durante
el proceso inductivo del acto médico se da la
búsqueda de las propiedades emergentes, es
decir, que debemos estar atentos a las
propiedades que los mismos elementos organizados
e interrelacionados van creando como condiciones
regulares, como totalidades o como funciones
diferentes que merecen una distinta forma de
estudio. He aquí la importancia de la
etnografía, ya que permite no sólo identificar
estas propiedades y analizarlas sino que además
ofrece opciones metodológicas para superar la
fragmentación y facilitar la integración.
Esta
aproximación al conocimiento de las
interacciones fortalece los marcos teóricos de
la medicina familiar, la psiquiatría, la
rehabilitación entre otras subespecialidades, y
aún más los del médico general.
Es
necesario fortalecer el pensamiento como
generalistas, pues estamos empezando a
comprender que nuestro obsesivo afán sobre
el detalle cuantificado sin atención al
contexto, sobre la medición progresivamente
más precisa de problemas más pequeños, no
hace sino dejarnos sabiendo cada vez menos
cosas sobre cada vez menos cosas(7).
A
partir de este enriquecimiento teórico se pueden
generar propuestas de intervención en
problemáticas específicas como son la violencia
en nuestro medio, el papel de grupos de apoyo en
la mejoría de pacientes farmacodependientes o
que padecen SIDA, de la familia en los pacientes
de Alzheimer, por citar algunos ejemplos.
Complementariedad
del método etnográfico para la salud
Uno
de los aspectos más importantes del acto médico
es la construcción de teoría por medio de la
inducción a partir de datos empíricos, y el
análisis simultáneo que debe hacer pues al
terminar su exámen, el médico debe tener una
respuesta en cualquier nivel de aproximación
bien sea como intuición o como hipótesis
diagnóstica y cultural del paciente:
la
importancia de la inducción se encuentra en
la simultaneidad del análisis y la
recolección de la información claro, como
en todo proyecto de investigación el
análisis se hace sobre todo al final pero en
la investigación cualitativa se inicia desde
un principio(8)
Tal
y como lo hace el médico en cada caso que
estudia. El poder que tiene esta primera
aproximación es tal, que direcciona todas las
decisiones posteriores de ayudas complementarias
y remisión a otros expertos si es del caso.
El
médico no puede basar sus análisis en un modelo
de estudio único. Reconociendo esto, estamos
mejor preparados para apreciar la contribución
que la etnografía puede hacer a la práctica
médica. Debe quedar claro que no entendemos
la etnografía como un paradigma
alternativo a la investigación
experimental, de encuestas o documental(9).
Más bien se trata de un método que permite
abordar otras dimensiones poco tangibles por los
métodos experimentales empírico-analíticos.
Ahora que está en moda la medicina basada
en evidencia, se hace más necesario hacer
evidentes los actos y rutinas que
condicionan la calidad de vida de las personas, y
que explican en gran medida el origen de las
enfermedades y dan las claves para la
intervención más adecuada.
El
valor de la etnografía tal vez se torne más
obvio en relación al desarrollo de la teoría,
en el sentido de que se ha privilegiado en la
formación médica el dotar al profesional de un
arsenal teórico que oriente sus acciones, pero
que se torna en un problema cuando esta teoría
previa se transfiere a la práctica con una
tendencia homogenizadora de los pacientes y de su
cultura. La etnografía le permite al médico
como investigador etnográfico contrastar su
teoría previa con los hallazgos durante el
trabajo de campo tal y como afirma Schutz (1964),
citado por Hammersley:
es
difícil para un etnógrafo mantener por
mucho tiempo tales prejuicios durante un
contacto directo y prolongado con la gente y
el lugar investigados. Además mientras la
respuesta inicial a este contacto puede ser
su sustitución por otras concepciones
erróneas, con el tiempo, el etnógrafo tiene
la oportunidad de verificar su comprensión
de los fenómenos estudiados(10).
Una
de las características de la etnografía es su
flexibilidad, de gran utilidad para el médico
quien difícilmente puede predecir qué tipo de
pacientes y de casos clínicos le llegarán
durante un día de consulta, durante el cual se
enfrenta con situaciones imprevistas. Al no
requerir de un diseño extensivo previo al
trabajo de campo, la etnografía puede
incorporarse a la práctica médica cotidiana no
como un método adicional sino simultáneo con
otras habilidades médicas como es la semiología
clínica, cuyas estrategias y orientaciones
pueden cambiarse, superponerse y sinergizarse con
relativa facilidad, de acuerdo con las
necesidades cambiantes requeridas por el proceso
de elaboración teórica o de afinamiento
diagnóstico. En este sentido la
etnografía permite proseguir a través del
desarrollo teórico de una forma altamente
efectiva y económica (11).
Sin
embargo, la contribución de la etnografía no se
limita a la fase de desarrollo teórico. Puede
ser también utilizada para la verificación
teórica. Casos que son cruciales para la teoría
-aquellos donde parece que está fallando- pueden
ser examinados a través de la etnografía(12).
En medicina por ejemplo, una buena oportunidad
para la etnografía es estudiar las variables
intervenientes de los diseños experimentales,
convirtiéndolas en categorías para un estudio,
de todas formas la etnografía basa su práctica
en la búsqueda de lo inesperado, con lo cual la
teoría se conecta nuevamente con lo empírico,
en la vida cotidiana.
Una
ventaja del método etnográfico para el médico
es que el consultorio o el hospital pueden ser
considerados como los lugares naturales para la
práctica médica cotidiana:
La
etnografía al investigar situaciones humanas
en lugares cotidianos y no en ambientes
experimentales, minimiza el peligro de que
los resultados sólo sean aplicables a
situaciones de investigación, lo que le da
mayor validez a los resultados(13).
Pero
el médico también puede salirse de
su escenario natural para observar,
analizar y desentrañar el sentido de situaciones
humanas, accediendo a los escenarios naturales de
los pacientes. Es así como se está volviendo a
la visita domiciliaria, bien acogida por los
usuarios de salud, y que puede ser aprovechada
para el fin que nos interesa.
Adicionalmente,
el uso que la etnografía hace de múltiples
fuentes de información es también una gran
ventaja, y es un proceso similar al que debe
hacer el médico para llegar al diagnóstico o al
definir la conducta.
El
carácter multi fácetico de la etnografía
proporciona la base para la triangulación en
que diferentes clases de información pueden
ser sistemáticamente comparadas. La
triangulación de las fuentes de información
conlleva la comparación de la información
referente a un mismo fenómeno pero obtenida
en diferentes fases del trabajo de campo, en
diferentes ciclos temporales, existentes en
aquel lugar o, comparado los relatos de
diferentes participantes (incluido el
etnógrafo) (14).
Podría
considerarse que los médicos hacemos
triangulación cotidianamente, cuando pedimos la
opinión de nuestros colegas o cuando buscamos
fuentes de información bibliográfica
complementaria.
El
diseño de la investigación
El
diseño de la investigación debe ser un proceso
reflexivo, operando en todas las etapas de la
investigación, se construye en el proceso de
aproximación en el trabajo de campo en donde lo
inesperado perfila el diseño así como las
condiciones del investigador. Así como el
médico no sabe exactamente que problemas tendrá
que resolver durante su turno en el servicio, su
solución dependerá de cada caso en particular,
igualmente diseñará las estrategias de
aproximación a su objeto de estudio
etnográfico.
Fuentes
de problemas cualitativos a partir de la
práctica profesional
La
principal habilidad que debe desarrollar un
investigador desde cualquier paradigma en que se
ubique, es la de problematizarse y problematizar
La teoría, la práctica profesional, las
experiencias vitales o a partir de otras
estructuras de investigación, generar diseños
para otros grupos o contextos. Debe quedar claro
que la etnografía reconoce en la teoría un
importante banco de preguntas con las cuales
podemos perfilar nuestro problema de
investigación. Al respecto Malinowsky
afirma :
Estar
bien preparado teóricamente no equivale a
cargar con ideas preconcebidas.
Si una persona que se embarca en una
expedición está determinada a verificar
ciertas hipótesis y es incapaz de cambiar
cuantas veces sean necesarias su punto de
vista y deshacerse de aprioris cuando las
evidencias así lo aconsejan, innecesario es
decir que su trabajo no será de ningún
valor. Sin embargo, cuantos más problemas
lleve consigo al campo, más propenso será a
moldear la teoría de acuerdo con los hechos
en relación a la teoría, y mejor preparado
estará en el trabajo. Las ideas
preconcebidas son perniciosas en cualquier
tipo de trabajo científico, pero aventurar
problemas preliminares es la principal
cualidad de un científico, y esos problemas
se revelan por primera vez al observador a
partir de sus estudios teóricos
(15).
Malinowski,
1922:8-9
La
práctica profesional reflexionada aporta los
más variados problemas de investigación en
diferentes escenarios. Les voy a dar algunos
ejemplos que pueden ser útiles para la búsqueda
de problemas de investigación: durante mi
experiencia en las salas de urgencias del
hospital universitario observé con regularidad
como los pacientes seniles con fracturas de
fémur, presentaban después de varios días de
hospitalización algunas señales de
desorientación, empecé a explorar la esfera
mental de éstos y otros pacientes hospitalizados
en la sala y noté que esto mismo sucedía a
otros pacientes que pasaban largos períodos en
el hospital, me interesé entonces por los
cambios en la percepción del tiempo de los
pacientes hospitalizados, dimensión que al ser
explorada fui encontrando estrechamente ligada a
la dimensión espacial, pues seguía siendo más
frecuente la desorientación en los pacientes
inmovilizados, cuya espacialidad se
había visto alterada por su enfermedad que
aquellos que podían movilizarse así fuera por
la estrecha sala del hospital. De esta manera los
propios eventos profesionales pueden estimular la
investigación, proporcionando una oportunidad
para explorar acontecimientos poco usuales o
comprobar la validez de una teoría. Para
ilustrar lo anterior, Hammersley, en su texto de
Etnografía presenta algunas Ilustraciones
interesantes a este respecto como son los
trabajos de Roth sobre pacientes (1963) y el de
Kotarba sobre acupunturistas (1975).
También
se pueden desarrollar problemas de investigación
mediante el transplante de una estructura de
investigación de un área sustantiva a otra. En
mi caso por ejemplo, a partir de un estudio
cuantitativo empírico-analítico realizado en
1994 sobre caracterización de familias de
Risaralda(16) , se utilizó la teoría de
Olson cuyas dimensiones a trabajar eran la
cohesión y la adaptabilidad del sistema familiar
articulados por la comunicación. Revisando
bibliografía se encontró que su origen teórico
estaba de acuerdo con las teorías de la
dinámica de pequeños grupos expuesta por Marvin
E. Shaw(17), la cual era aplicable a otras formas
de organización humana como por ejemplo: los
estudiantes de medicina o los grupos de trabajo
docente o administrativo. Esto permite entonces
problematizar los diferentes escenarios de
nuestra práctica profesional utilizando
estructuras de investigación transplantadas de
otros estudios.
En
este momento puede resultar interesante a nivel
organizativo, investigar por ejemplo, las
rearticulaciones entre instituciones y actores
que se han generado a partir de la ley 100, y su
aplicación en el momento actual. Uno de los
principales procedimientos del estudio de la
escuela médica de Kansas realizado por Becker y
otros (1961) utilizan este tipo de
transplante :
Ellos
adoptan una perspectiva de la sociología
industrial -los trabajadores industriales
intentan establecer su propio nivel y
organización de trabajo- y aplicarlo a
la situación típica de los estudiantes de
medicina que, superados por las demandas
académicas, intentan negociar niveles
razonables de esfuerzo, y establecer una
dirección apropiada a su trabajo
(18).
Los
escenarios de la práctica médica y la
etnografía
La
formación y desarrollo de los problemas de
investigación en la etnografía depende de la
naturaleza del lugar elegido para el estudio.
Lugares como el hospital y las diferentes
dependencias, el consultorio privado, puestos o
centros de salud o el medio familiar del
paciente. Estos diversos escenarios le ofrecen al
médico un sinnúmero de problemas de
investigación que serán desarrollados y
enriquecidos en el trabajo de campo.
Para
el médico, quien tiene la forma de hacer
estudios en escenarios naturales, el problemas de
selección del lugar prácticamente no existe,
pues el problema de investigación y el lugar
donde se lleva a cabo aparecen en estrecha
interdependencia. Es importante recordar que el
proceso de identificación y definición del
objeto de estudio está lado a lado con el
refinamiento del problema de investigación, el
desarrollo teórico y los hallazgos en el trabajo
de campo.
Hammersley
afirma que:
una
de las limitaciones frecuentemente planteadas
en relación al trabajo etnográfico es que,
como lo que se estudia es un caso, o como
mucho un pequeño número de casos, la
representatividad de los resultados siempre
se pone en duda(19).
Para
el médico esto no es un problema, pues cada caso
ofrece sus propios problemas de investigación y
en la medida que se vaya agudizando la mirada
etnográfica se podrán ir encontrando las
regularidades que le permiten ir haciendo
generalizaciones y enriqueciendo sus
conclusiones. En todo caso la etnografía no
pretende construir leyes universales aplicables a
cualquier contexto, sino comprensiones de los
fenómenos en contextos espacio-temporales e
históricos determinados.
De
todas formas, el problema de la
representatividad muestral también se
presenta en la investigación experimental y
para el cual no existe una respuesta fácil.
Aunque las técnicas de muestreo no resuelven
el problema, se puede decir que cuántos más
resultados similares se obtengan de los casos
estudiados, más podremos confiar en nuestras
conclusiones(20).
Los
muestreos pueden ser aleatorios de los casos
disponibles para el estudio. Pero pueden
adoptarse otras formas, como son el muestreo
teórico. Glasser y Strauss recomiendan dos
estrategias complementarias :
minimizar las diferencias entre los casos
con el fin de sacar a la luz propiedades básicas
de una categoría particular y posteriormente,
maximizar las diferencias entre los casos de
forma a incrementar categorías y acortar la
incidencia de teoría. Como ilustración ellos
citan su investigación sobre el contexto que
rodea a los pacientes terminales en los
hospitales:
Las
visitas a varios servicios médicos fueron
programados de la siguiente manera: primero
quería considerar los servicios en los que
la conciencia del paciente es mínima (así,
observé en primer lugar los servicios dados
a los nacimientos prematuros y después la
sección de neurología, donde los pacientes
suelan estar en coma). Después quería
observar muertes rápidas, en situaciones
donde existe una gran expectación por parte
del personal del hospital e incluso de los
pacientes, por eso centré mi observación en
una unidad de cuidados intensivos. Después
quería ver los servicios donde la
expectación del personal sobre los pacientes
terminales era grande, pero donde la muerte
suele ser lenta. Así observé una sección
de enfermos cancerígenos. Después mi
interés se centró en las condiciones donde
la muerte era inesperada y rápida, entonces
observé un servicio de emergencias. Mientras
observaba a diferentes tipos de servicios
hospitalarios, observaba también las
situaciones mencionadas arriba en otros
hospitales. Así nuestra programación de
diferentes tipos de situaciones fue dirigida
por un esquema conceptual general - que
incluía hipótesis sobre estructuras
conceptuales incluyendo aspectos no
considerados en principio. A veces volvíamos
a los mismos servicios después de dos o
cuatro semanas de haberlos observado
intensamente, para comprobar aspectos que
necesitaban mayor información o que estaban
confusos (21).
(Glasser
y Strauss, 1967:59)
En
este caso, el fenómeno a estudiar se ubica en
diferentes escenarios de uno global que los
contiene, o sea trata de develar subculturas
dependiendo de la situación característica del
paciente en cada contexto. La percepción del
tiempo es también fundamental para el análisis
de las categorías identificadas.
Prestar
atención a las variaciones existentes en un
contexto es tan importante como realizar
muestreos de lapsos temporales y de personas, por
ejemplo: la información que el paciente da al
médico puede no ser tan completa como la que
puede dar un paciente a otro en la sala de
espera, pues es una relación más horizontal y
espontánea. Otro ejemplo, puede ser observar el
comportamiento del personal de auxiliares de
enfermería, pudiendo notar la diferencia cuando
está la enfermera jefe y su relación con la
calidad en la atención en el servicio. Es
importante no confundir los lugares con los
contextos , pues este último variará en
función de las relaciones, formas de poder y de
comunicación de las personas.
Conclusiones
Antes
de preocuparnos de cómo hacer etnografía,
debemos hacer más énfasis en lo epistemológico
del acto médico desde el paradigma cualitativo,
con el fin desensibilizar a los profesionales de
la salud en su aplicación investigativa,
asistencial y académica, cómo un método más
humano.
Es
importante aclarar que la investigación
cualitativa, al igual que otros aportes a la
medicina, no excluye los estudios
empírico-analíticos, sino que complementa la
práctica profesional, abriendo nuevas y ricas
posibilidades de comprensión, explicación y
análisis de los problemas de salud.
La
etnografía es apenas uno entre varios métodos
de investigación disponibles dentro de la
investigación cualitativa. Es un método que
como otros tiene puntos sólidos pero también
ciertas debilidades características. Para el
médico es una importante herramienta para la
comprensión a través de la observación de las
actividades cotidianas, en vez de, únicamente,
confiar en las explicaciones que los actores,
-pacientes, familia, personal de salud,
comunidad, instituciones- nos dan de sus
comportamientos, o en las simulaciones
experimentales sobre ellos.
La
etnografía es la forma más básica de
investigación cualitativa. La medicina por su
función eminentemente social tiene puntos de
encuentro en los intereses y problemas que puede
plantearse un etnógrafo y un médico. Por lo
tanto, proponemos a los médicos no esperar a que
investigadores sociales exploren nuestro campo
profesional, sino que nos apropiemos de él, y
conjuntamente avancemos en la reflexión y
búsqueda de soluciones para la construcción de
un modelo de atención en salud, no impuesto por
la crítica ajena, sino enriquecido por la
autocrítica. Esta autocrítica puede ser
abordada mediante el método etnográfico en
busca de entender la manera cómo la gente otorga
sentido a las cosas de la vida cotidiana.
Notas
(1)
VATTIMO, Gianni. Hermenéutica y Racionalidad.
Norma, Santa Fé de bogotá, 1994. p. 13
(2) Ibid,
p. 21
(3) Ibid,
p
(4)
HAMMERSLEY, Martyn. Etnografía, métodos de
investigación. Paidós, Barcelona, 1994.
(5)
MEJÍA G., Diego. Salud Familiar para América
Latina. ASCOFAME, 1991, p. 23.
(6) Ibíd.
p. 27
(7) Ibíd.
p. 30.
(8)
DESLAURIERS, Jean Pierre. El análisis en
investigación cualitativa. En : Revista de
Ciencias Humanas, Universidad Tecnológica de
Pereira. Traducción de Miguel Angel Gómez
Mendoza, año 5, No. 15, Marzo de 1998
(9)
HAMMERSLEY, Martyn y otro. Op cit. p. 38
(10)
Ibidem.
(11)
Ibídem.
(12)
Ibíd. p. 39
(13)
Ibíd. p. 24.
(14)
Ibid. p. 39.
(15)
Ibíd. p. 42.
(16)
GRANADA, Patricia y otros. Caracterización de
Familias de Risaralda, en: La Familia de Hoy en
Colombia. Tomo I. Unicef, Presidencia de la
República, 1995.
(17)
SHAW, Marvin. Dinámica de Grupo.
Psicología de la conducta de pequeños grupos.
Herder, Barcelona, 1986.
(18)
Hammersley. Op cit. p. 50.
(19)
Ibíd. p. 58.
(20)
HAMMERSLEY, Op cit.
(21)
Ibíd. p. 59
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