Crítica de la razón didáctica:
La disertación en la enseñanza de la
filosofía.Miguel Angel Gómez
Mendoza
Este artículo
se pregunta por las condiciones de posibilidad de
una didáctica de la filosofía o una didáctica
filosófica, para abordar este asunto, toma la
disertación filosófica como punto focal,
espacio de lectura, escritura en donde se
articulan las dificultades y los puntos
neurálgicos de la enseñanza de la filosofía,
para concluir, paradójicamente, que no es
posible plantear una didáctica de la filosofía
al margen del saber filosófico, legitimando de
esta forma una didáctica filosófica: enseñar
filosofía es también enseñar a filosofar.
A manera
de introducción
¿Por qué
preguntarnos por la enseñanza de la filosofía,
y en este caso por uno de sus
procedimientos por excelencia como lo es la
disertación?. Dos razones podemos esgrimir
aquí.
La primera tiene
que ver con el reconocimiento del hecho que el
trabajo filosófico que hace el profesor con sus
estudiantes lo conduce necesariamente a formular
instrucciones, a elaborar definiciones, a
proponer ejemplos y referencias, a precisar las
distinciones o las oposiciones conceptuales. La
necesidad de dar a los alumnos los medios de
escapar de la confusión, del amalgama y aún del
enredo intelectual tan frecuentes hacen estas
tareas como primordiales.
Tareas
difíciles, porque ellas no pueden ser llevadas a
cabo de manera adecuada independientemente de la
reflexión filosófica. En efecto, condiciones de
esta reflexión, son los temas u objetos de
estudio. Es filosóficamente ilegitimo y
pedagógicamente peligroso instrumentalizarlos,
de creer que se puede dar las reglas, las
definiciones, las distinciones validas en abstracto,
independientemente de todo contenido. Sin duda ,
los obstáculos a la reflexión filosófica que
se encuentran entre los estudiantes llevan al
profesor a forzar las instrucciones, con el
riesgo de hacer desaparecer los matices, el
carácter "fluido" de los conceptos
filosóficos, retomando la expresión de Gaston
Granger ( 1988 : 3 ), es cuando los
conceptos filosóficos tienden a ser pensados
como conceptos objetivos, determinados según el
modelo del concepto científico, en detrimento de
su reflexibilidad. Esta dogmatización que lleva
a cabo el profesor no necesariamente es un
defecto, siempre y cuando él no se detenga ahí;
puede ser abordado como un momento de fecundidad
filosófica si la inscribe en una estrategia
didáctica. Sin embargo, no se pueden soslayar
los peligros de tal dogmatización: los alumnos
consideran este momento como el límite de la
enseñanza, convirtiendose en trampolín para
petrificar la reflexión, fijarla, fetichizarla;
los medios transformados en resultados se
convierten en fines. El dogmatismo, así como el
relativismo, son confortables y ofrecen las
seguridades que son, a su vez, obstáculos para
la reflexión. Enfrentar la instrumentalización,
el dogmatismo, el relativismo, todos ellos
obstáculos para la reflexión filosófica, es un
reto en la enseñanza filosófica de la
filosofía , tal como se verá de la disertación
filosófica. Ni más ni menos.
La segunda
razón , se basa en la tesis según la cual la
didáctica de la filosofía no es un mero
apéndice externo a la filosofía misma sino que
es constitutiva de la misma actividad
filosófica, al menos de la actividad filosófica
académica. Sin enseñanza y sin aprendizaje de
conceptos filosóficos todas las disciplinas
filosóficas del mundo académico habrían sido
sencillamente, imposibles ; pero, esta tesis
que afirma la posibilidad de la enseñanza y
aprendizaje filosófico, está acompañada de una
serie de interrogantes acerca de la naturaleza
singular de la didáctica de lo filosófico: ¿
qué se enseña en filosofía : a filosofar,
filosofías, la filosofía... ? Y en otro
orden de cosas: ¿ enseñar filosofía es un arte
personal de cada uno, una técnica neutral
universalizable o una ciencia psicopedagógica
válida para todo profesor de filosofía ?
Hay una metodología y una didáctica única en
la enseñanza de la filosofía o más bien la
misma a actividad propia de la clase de
filosofía que exige adoptar un cierto pluralismo
y eclecticismo metodológico ?. En otros
términos cómo abordar la supuesta antinomia
entre enseñar a filosofar y enseñar
filosofía?: por ahora digamos, y está
pregunta daría lugar sin duda a otro trabajo,
que ningún profesor de filosofía puede iniciar
a sus estudiantes en la reflexión filosófica
sin informarle sobre los problemas, conceptos y
términos propios de la filosofía occidental que
se han ido construyendo a lo largo de la
historia. El sentido kantiano de aprender a
filosofar se complementa con el sentido
hegeliano histórico-crítico de aprender
filosofía (Izuzquiza, 1984; Izuzquiza 1997;
Arroyo, 1997; Rozalen, 1997; Cifuentes, 1997;
Millán, 1997, Suaréz, 1989 ).
La didáctica de la
filosofía
La didáctica
designa el trabajo reflexivo que un saber hace
sobre sí mismo, la interrogación que la conduce
sobre sus fundamentos, sus conceptos, sus
métodos, sus campos de aplicación y sus
límites. La didáctica de una disciplina es
entonces teórica y epistemológica. Ella no
debería pasar sobre este hecho, ni confundirse
con el saber mismo ni con la pedagogía .
El saber, en el
estado actual de la investigación y tal como él
se enseña en la universidad, no puede ser
confundido con aquello que se enseña en los
colegios. De lo uno a lo otro, hay necesariamente
y con seguridad una continuidad, pero también
una transformación por escogencia o por
reconstrucción ; no solamente se lleva a
cabo una selección de los elementos
fundamentales a enseñar, sino también, y esto
es indispensable, un tomar en cuenta a los
alumnos a los cuales se dirige la enseñanza. La
didáctica busca pensar lo que se puede llamar-
con algunas reservas para la filosofía que no es
propiamente hablando un saber positivo- la transposición
(Chevallard: 1997). En las diferentes
disciplinas, la didáctica aporta su
contribución a la transformación del saber
científico en saber al uso de los alumnos, pero
esta transformación no debe presentar los
resultados de la racionalidad disciplinaria o
sabia sin exponer la racionalidad de la gestión
que realiza el alumno con ese saber. La
didáctica reflexiona sobre la distancia
inevitable entre la formación científica de un
profesor y lo que él habrá de enseñar a sus
estudiantes : se pregunta sobre las
escogencias, los ángulos de ataque a
privilegiar, las etapas por las cuales pasar.
Tales son las tareas de la didáctica de una
disciplina, que son también las de una
didáctica de la filosofía, y que entre otras
cosas, sirve para estudiar la iniciación
filosófica que dan en el bachillerato (Raffin et
als : 1994, 7).
La didáctica de
la filosofía no quiere en consecuencia
substituir a la filosofía misma. Ella es
necesariamente secundaria y busca pensar la
relación de la filosofía y su enseñanza. Ella
busca hacer más consciente y por ello más
eficaz la actividad del profesor, pensando las
mediaciones posibles y necesarias para elaborar
un trabajo escolar específico en el campo de la
filosofía.
La didáctica no
debería tampoco ser confundida con la
pedagogía, por que esta última implica
experiencia y saber-hacer, aplicación de lo
general a lo particular, es decir al arte del
discernimiento, del juicio. La didáctica no toma
el lugar de la pedagogía porque, si bien ésta
se enfoca hacia la realidad escolar, es
esencialmente epistemológica y crítica y debe
acompañar un sabehacer pedagógico sin el cual
la didáctica quedaría en un plano teórico.
Uno de los
recursos o procedimientos que articulan la
crítica de la razón didáctica con el saber
hacer pedagógico en la enseñanza de la
filosofía es precisamente, la disertación
filosófica.
La
disertación filosófica
En la enseñanza
secundaria francesa, la disertación constituye
una de las tres posibilidades propuestas a los
candidatos al examen de bachillerato
("Baccalauréat") en la prueba de
filosofía ; ella está en el centro de las
preocupaciones tanto de profesores como de
estudiantes, es, en un gran número de
disciplinas, una prueba mayor de exámenes y de
concursos universitarios. (Leselbaum, Sarvonnat:
1983; Peña Ruiz : 1986; Raffin et als:1994
). Conviene entonces precisar que se entiende por
disertación.
"Nosotros sostenemos, de
nuestra parte, una doble paradoja: hacer una
disertación no es "disertar", y una
disertación no es solamente un escrito, sino un
diálogo. En efecto, en primer lugar, una
disertación es una respuesta fundamentada
a una pregunta comprendida y no la
ocasión de amplias elevaciones que se creen
especulativas. Lo que implica una doble
necesidad: la elucidación crítica de la
pregunta planteada, y una argumentación
racional para responderla. En segundo lugar,
la disertación es un diálogo.
La
didáctica no toma el lugar de la pedagogía
porque, si bien ésta se enfoca hacia la
realidad escolar, es esencialmente
epistemológica y crítica y debe acompañar
un sabe-hacer pedagógico sin el cual la
didáctica quedaría en un plano teórico.
Se ha escrito
alguna cosa para alguien: hay allí una apuesta y
se trata de convencer al lector-corrector, de
prevenir sus objeciones y obtener su comprensión
y puede ser su asentimiento. Ella es también un
escrito y un escrito filosófico que, como tal,
une el pensamiento y la experiencia en la
actividad mediadora del juicio. Comprender cual
es la pregunta planteada, buscar darle a ella una
respuesta fundada, argumentada después de la
reflexión y la deliberación es un ejercicio
cuyo campo de aplicación no es solamente la
prueba de filosofía del examen de bachillerato
ni la sola filosofía. Tal ejercicio de
racionalidad presenta un interés que desborda
ampliamente los dominios escolares y
universitarios" (Raffin; Dreyfus: 1994, 9)
La disertación
posee una técnica de aplicación mucho más
elaborada, sobre todo, en el sistema educativo
francés, en cambio, como lo señala Ignacio
Izuzquiza ( 1982, p. 13 ) en el ámbito español,
la composición filosófica está más cercana al
concepto de ensayo filosófico. La
disertación es, en palabras de Henri Peña Ruiz
(1986 : 12):
"un
ejercicio reflexivo y crítico de filosofía
no se trata de elaborar un ensayo puramente
literario ni una simple exposición escrita
acerca de un problema filosófico. Se trata
de conseguir desarrollar un proceso de
reflexión activo y crítico en el análisis
de un problema filosófico, manejando con
agilidad y profundidad argumentos y autores
de la historia de la filosofía y de la
ciencia. El objetivo de una disertación
filosófica se resume en tres puntos:
identificar un problema en el tema propuesto
y definirlo con rigor; reflexionar por
escrito de modo ordenado sobre la base de esa
definición y construir por medio de esta
reflexión un proceso de análisis cuyo
resultado es la solución investigada."
Metodología
de la disertación filosófica
La disertación
filosófica es entonces un ejercicio de
reflexión a la vez personal e informado; personal
porque se trata de reflexionar por sí mismo con
el fin de responder a una pregunta planteada;
informado porque se trata a partir de su
reflexión volver a encontrar los autores de
filosofía, de nutrir sus palabras con
referencias a los autores, es decir a los
elementos de las doctrinas filosóficas. Esta
doble exigencia esboza los dos escollos que se
deben superar a la hora de elaborar una
disertación: simplemente hacer una presentación
de los conocimientos considerados como
filosóficos o hacer la economía del conjunto de
conocimientos adquiridos.
El punto
de partida de una disertación filosófica es
un tema, generalmente formulado bajo la forma
de una pregunta y que implica mínimo dos
nociones en relación mediante por un grupo
verbal.
A continuación
ofrecemos elementos de orden metodológico, a
título orientativo, que buscan dar respuesta a
dos cuestiones: la primera, ¿cómo elabora una
disertación ? y la segunda, ¿ cómo se
integraría esta a un curso de filosofía?
(Raffin et als, 1994: 25-73; Peña Ruiz, 1986:
10-50; Pérignon, 1998; Svaglesky, 1998: 1,2;
Circulaire numero 77-417/1997; Association des
professeurs de philosophie de l´academie de
Poitiers, 1998; Collin, 1998:1-7;
Dissertations,1998: 1-15).
I . La
realización de una disertación filosófica
conlleva:
A) La
problematización de un tema, es decir:
1) El tema
pregunta. El punto de partida de una
disertación filosófica es un tema, generalmente
formulado bajo la forma de una pregunta y que
implica mínimo dos nociones en relación
mediante por un grupo verbal. Es sobre esta
relación que se solicita reflexionar : su
existencia y su naturaleza. ¿Qué se debe evitar
hacer frente a este tema?, primero, responder
inmediatamente a la pregunta es confundir una
pregunta con un problema, es impedir la
reflexión, y es eventualmente tomar el riesgo de
perder el sentido de la pregunta; segundo, buscar
las referencias a partir de una de las nociones
presentadas en el tema, es arriesgarse a
desequilibrar el tema, "olvidar" otra
noción o forzar el sentido de la pregunta para
hacerla entrar en el marco de lo que se sabe. En
los dos casos descritos, el riego que se corre es
el mismo y el costo alto : la salida del
tema. Entonces, ¿Qué se debe hacer?. Se debe
descubrir el problema, que se expresa y se
disimula a la vez en la pregunta.
2) La
pregunta y el problema. Ciertas preguntas no
remiten a los problemas, por ejemplo, las
preguntas factuales, es decir las preguntas cuya
respuesta se obtiene por una observación
adaptada de la realidad, ejemplo :
"Qué hora es?". Otras en cambio son la
expresión de un problema ; aquellas que no
encuentran respuestas suficientes después que se
ha recurrido a la observación de los hechos, ya
sea porque son mudas sobre la pregunta, sea
porque ofrecen una multiplicidad de respuestas
contradictorias. Ejemplo: "Todo hombre tiene
derecho al respeto?".Tales son las preguntas
filosóficas y en consecuencia los temas de
disertación. Y, es este el problema que se trata
de descubrir y exponer.
3)
Problematizar la pregunta. La
problematización de la pregunta tiene como punto
de partida el tema-pregunta y como punto de
llegada la formulación de un problema. ¿Qué es
un problema? Es una contradicción. ¿Qué es una
contradicción?: dos proposiciones que parecen
verdaderas, que a lo mejor se tienen para ellas
un argumento, pero que se oponen el uno al otro,
de tal suerte que si la una es verdadera entonces
la otra es falsa; dos proposiciones totalmente
incompatibles y que al mismo tiempo parecen ser
ambas verdaderas . Puede haber una variante: dos
proposiciones contrarias entre sí, y que
parezcan también falsas, como ellas son
contrarias no deberían ser falsas ambas. En los
dos casos, el problema consiste en que es
imposible sustentar simultáneamente dos ideas
que son incompatibles. Ejemplo: "En tanto
que ellos son los hombres justamente, todos los
hombres tienen derecho al respeto". De otra
parte, no se debe sostener que "Ciertos
hombres han perdido este derecho en razón de lo
que han hecho". Se nota: o bien todos los
hombres sin ninguna excepción tienen el derecho
al respeto, o bien ciertos hombres han perdido
este derecho, entonces todos no tienen aquí el
derecho; estas dos ideas no pueden ser sostenidas
conjuntamente. Para pasar de la pregunta al
problema, no hay verdaderamente un método, una
técnica, menos recetas (no debe perderse nunca
de vista que es vano creer que existe
verdaderamente una técnica de la
disertación : esto sería como creer que
existe una técnica para pensar). Dos operaciones
son al mismo tiempo necesarias : hallar las
reformulaciones posibles de la pregunta con el
fin de encontrar el sentido, y definir los
términos de la pregunta, todos, sin excepción.
A continuación,
se puede : (a) reformular la pregunta
planteada a partir de las definiciones que sea
posible dar a cada noción del tema, en las
diversas combinaciones que es posible considerar
a partir de todas las definiciones pueden a veces
presentarse contradicciones entre ellas; en este
caso, se concibe un problema que se basa sobre la
ambigüedad de las nociones presentes en la
pregunta; (b) introducir la pregunta en
situación, preguntarse en cuales ocasiones ella
puede plantearse y si la observación de los
hechos no da las respuestas opuestas a la
pregunta, entonces (c) preguntarse como se
responde de ordinario a esta pregunta, es decir
cuales son las opiniones que pasan por respuestas
a esta pregunta. Si las opiniones no concuerdan,
esto sugiere una contradicción que se debe
entonces exponer; (d) plantear por hipótesis una
respuesta posible a la pregunta, luego
preguntarse lo que significa esta respuesta, lo
que implica, lo que supone para ser verdadero y
cuales son estas consecuencias. A partir de
aquí, si las implicaciones, presupuestas o
consecuencias parecen falsas o imposibles, se
tiene razones para pensar que esta respuesta no
es buena; si se hace lo mismo con la respuesta
contraria, y ellas son a la vez sensatas e
imposibles, se ha encontrado una contradicción.
En todos los casos, y el recurso a una formula no
excluye el recurso otras, se debe, contra el
pensamiento natural de la mente, buscar la
dificultad, el conflicto, la oposición, en una
palabra, todas las manifestaciones de una
contradicción.
B) La
introducción de una progresión ordenada.
Se trata ahora
de preparar lo que será el cuerpo del trabajo de
disertación, su desarrollo estableciendo un
plan. Este trabajo debe responder a tres
exigencias: (a) tener un marco fijado por la
problemática, y para ello conviene partir de
esta misma problemática; (b) encontrar o
elaborar varias soluciones sucesivas al problema
suscitado, aportar varias respuestas a la
pregunta planteada, cada una debe ser distinta y
opuesta a las otras. Pero sobre todo cada una
debe ser argumentada; (c) ser siempre progresivo
y riguroso, saber encadenar las
soluciones, en lugar de simplemente yuxtaponer,
y, al interior de cada solución, coordinar sus
ideas. Lo anterior debe traducirse por el hecho
de poder distinguir en el trabajo un punto de
partida (la problemática) y un punto de llegada
(la mejor solución, la respuesta más
pertinente) y entre los dos, toda una serie de
etapas, de ideas encadenadas las unas a las
otras.
1) Los
defectos que se deben evitar: la
ausencia de orden y el exceso de orden. La
ausencia de orden, es librarse en desorden a las
ideas, sin articularlas, es decir negando toda
clase de progresión. El exceso de orden, es
prever un plan completamente hecho y buscar
cumplirlo en todos los casos, es decir recurrir
al plan dialéctico, pero vaciándolo de su
sentido : en primer lugar decir si, luego
sostener que no y finalmente quedar reducido a
contentarse con un puede ser o un compromiso
ilusorio que no convence a nadie y sobre todo a
sí mismo.
2) ¿Qué
hacer para evitar los defectos?. Como se
trata de resolver un problema, es de él que debe
partirse. Ahora bien, un problema, es una
contradicción, y recordemos que una
contradicción está constituida por dos
proposiciones que pueden sin duda sostenerse pero
que no son coherentes entre sí y en consecuencia
no pueden todas ser verdaderas, al menos
simultáneamente, bajo el mismo punto de vista,
en las mismas condiciones. En consecuencia, estas
dos proposiciones pueden constituir las dos
primeras tesis o soluciones que se pueden
sostener para resolver el problema, es decir las
dos primeras grandes partes del desarrollo.
Conviene, para cada una de ellas, precisar lo que
permite sustentarla (argumentar entonces) pero
también explicar en qué condiciones la tesis
que se defiende es valida, por ejemplo precisando
en que sentido se comprende tal o cual noción o
en cual perspectiva se sitúa.
3) Ejemplos y
referencias. Se recomienda utilizar los
ejemplos, ya sea como punto de partida de un
análisis, en cuyo caso el ejemplo es un medio
del cual se desprenden los conceptos o las
relaciones entre ellos , bien sea que surjan de
la exposición argumentada de una idea con el
fin, en esta ocasión, de ilustrarla. Pero, no se
debe jamás olvidar que un ejemplo, es decir un
caso, no es una prueba o un argumento. La
función del ejemplo es la de ilustrar la
reflexión o de estimular y no de substituir. Es
también recomendable tener referencias
bibliográficas, bajo la forma de citados que
deben ser exactos y entre comillas o bajo la
forma de una presentación rápida pero precisa
de un elemento de la doctrina filosófica (y no
sobre un " topos " general sobre tal o
cual autor, lo que es siempre reductor y no sirve
para nada). Lo que importa es que las referencias
sean integradas a la tarea de elaboración de la
disertación : se sugiere que las
referencias sean preparadas en la fase inicial de
análisis y que estén acompañadas como aval,
por las explicaciones y un comentario que despeje
el interés de esta referencia en relación al
problema planteado.
C. La
redacción.
Dos reglas a
seguir: la expresión debe ser clara (un "no
filósofo" debe poder comprender la
disertación sin esfuerzo de descodificación o
de reescritura); no se debe expresar más que una
idea por paragrafo y consagrar un paragrafo a
cada idea. 1) La introducción. Tiene tres
momentos: (a) una entrada en materia que puede
hacerse a partir de un ejemplo de una situación
en la cual la pregunta planteada podría
aparecer; evitar absolutamente la s fórmulas
generales y huecas del tipo "En todos lo
tiempos, los hombres"... A la salida de esta
entrada en materia, el tema debe ser expuesto con
todos sus detalles y en su totalidad; (b) la
presentación de la problemática, lo más
rápida y claramente. Enfrentar los retos del
problema, es decir lo que se pone en juego, lo
que costaría si no estuviera resuelto; (c)
presentar el plan del trabajo, esto se puede
hacer bajo la forma de preguntas, en donde cada
una a su manera presente el problema o uno de sus
aspectos, pero de tal forma que las partes así
enunciadas sean efectivamente las respuestas a
las preguntas planteadas tal cual. 2) El
desarrollo. No es más que la redacción
cuidadosa de la progresión ordenada que se ha
puesto en su lugar con anterioridad. Conviene
siempre comenzar por el análisis y la
definición de las nociones del tema. Es a partir
de este trabajo que será posible exponer y
justificar la primera solución al problema. 3) La
conclusión. Se recomienda realizar un
rápido resumen del recorrido general del trabajo
que haga énfasis sobre el conjunto de la
respuesta, lo que permite dar la solución
finalmente adoptada para abordar el problema, y
responder claramente a la pregunta planteada, es
deseable no abrir el tema o el trabajo planteando
una nueva pregunta: se trata de responder siempre
a las preguntas, no de alardear en vano.
Una
didáctica general susceptible de aplicarse
indistintamente a todas las disciplinas
parece una ilusión racional. Ilusión que la
práctica de una disciplina particular, la
filosofía en este caso, invalida, porque no
es posible aplicar exteriormente un conjunto
de instrumentos conceptuales.
La estructura de
un curso que sirve como base y escenario
didáctico para el trabajo de la disertación
filosófica, puede plantearse de la siguiente
manera: A) Problematización de temas: el
hombre tiene necesidad de trabajar?; Se puede
expresar todo?; Todo lo que es natural tiene
valor?; Se dice frecuentemente para explicar o
para justificar el comportamiento humano:
"Es natural". Qué se debe pensar al
respecto?; Yo se que yo tengo consciencia de
ser ?; La existencia del inconsciente es una
hipótesis o una certidumbre?; Nosotros deseamos
de lo que tenemos necesidad?; El papel del
gobierno es solamente el de garantizar la
realidad?; Filosofía y opinión; Filosofía y
ciencia; Qué es la consciencia?; Qué es la
naturaleza?; Se puede hablar de naturaleza
humana?; El trabajo; La técnica y la ciencia; La
violencia puede tener ella valor ?. B)
Comentarios. Descartes : El comienzo del
Discurso del Método; Descartes : de donde
viene que nos equivoquemos puesto que nosotros
deseamos la verdad?; Spinoza: Qué es ser libre?;
Kant : Las relaciones entre la libertad, la
felicidad y el Estado; Hobbes ; la ley y la
naturaleza humana.
Ilustremos el
papel de la problemática en la disertación y un
plan de curso mediante un ejemplo que tiene como
tema de partida la pregunta: ¿El hombre tiene
él necesidad de trabajar?
Reformulaciones
inmediatas de la pregunta: Es necesario para
el hombre trabajar?. El hombre experimenta la
necesidad de trabajar?.
Definiciones
de los términos de la pregunta: (1) No es
útil aquí definir el hombre. Pero, importa
resaltar muy bien que no es cuestión de los
individuos sino del hombre en general. (2) La
necesidad designa el estado de un ser al que la
falta alguna cosa necesaria en vista de un fin
cualquiera. Que este fin sea interno a este ser,
como la sobrevivencia o el bienestar. O externo,
como cuando se trata de realizar alguna cosa o de
alcanzar un fin. (3) El trabajo designa la
actividad por la cuál el hombre produce los
valores de uso transformando la naturaleza para
adaptarla a las necesidades naturales o sociales.
Por trabajo se entiende también todas las
actividades remuneradas.
Reformulaciones
elaboradas de la pregunta: ( 1) El hombre
considera la actividad de producción de valores
de uso como una actividad que como tal, satisface
una de sus necesidades? Tiene necesidad de
dedicarse a tal actividad? (2) El hombre está en
la necesidad de trabajar? El trabajo es para él
un medio necesario con vista a un fin cualquiera.
Problemática:
Las dos relaciones de la pregunta permiten
plantear el siguiente problema: el trabajo es una
actividad deseada en sí misma o bien una
actividad hecha necesaria para conseguir los
fines exteriores al trabajo mismo ? El
trabajo es para el hombre un fin en sí mismo o
un simple medio ? es una actividad a la cual
se dedica a su gusto, libremente porque él
siente la necesidad de dedicarse a ella o bien es
una actividad que está obligado a ejercer si el
quiere alcanzar ciertos fines ?. Qué el
trabajo sea una actividad necesaria, la
definición misma del trabajo lo
testimonia : es necesario porque el sirve
para producir los bienes y los servicios que
aseguran la satisfacción de las necesidades
naturales y sociales de los hombres. Por esta
razón, el trabajo no es un fin en sí, sino un
medio, en consecuencia, una actividad impuesta
para perseguir ciertos fines. Sin embargo, el
trabajo no es solamente una actividad hecha
necesaria por la necesidad misma de satisfacer
ciertas necesidades, en la medida en que se puede
observar que él puede ser deseado en sí mismo,
independientemente de la satisfacción de
necesidades. Lo que significa que él mismo
corresponde a la satisfacción de una necesidad,
la de ejercer una actividad, la de hacer algo
útil, la de expresarse a través de la
producción de un bien o de una obra. Por esta
razón, él termina de ser un medio en vista de
un fin exterior al trabajo mismo, él es para
aquel que trabaja un fin en si. El trabajo es
para el hombre un medio necesario y por ello una
obligación o bien es para él así visto y sobre
todo un fin en si, una actividad que en ella
misma se satisface ?.
Plan del
curso:
I) Problemática
II) El trabajo:
una relación entre el hombre y la naturaleza
A) Porqué
trabajamos nosotros?
1) El
trabajo o la adaptación de la naturaleza a
nuestras necesidades.
2) La
producción del valor de uso
3)
Reformulaciones y contradicciones
B) La razón de
ser del trabajo no lo hace a él una actividad
degradante?
1) Poiesis y
Praxis
2) El
trabajo: Una servidumbre penosa y mutilante?
C) El trabajo:
Un medio de realización y de humanización?
1) El
trabajo: Una manifestación de la vida del
hombre.
2) El
trabajo supone, moviliza y desarrolla las
facultades humanas.
3) El
trabajo: Una praxis?
III. El trabajo:
Una relación entre los hombres
A) Como
trabajamos nosotros?
1) Con quien
trabajamos nosotros?: El trabajo como hecho
social .
2) Con qué
trabajamos nosotros?: El trabajo como hecho
técnico.
3)
Reformulación de las contradicciones
B) El trabajo
como hecho social: Condición de la felicidad
individual?
1) La
división social del trabajo.
2) Los
intercambios: el valor de cambio, la medida
del valor de cambio.
3) La
sociedad mercantilista produce ella
felicidad?: Integración e interdependencia
sociales, el problema de los conflictos
sociales.
C) El trabajo
como hecho social y técnico : la causa de
nuestras desgracias?
1) El
trabajo no es servil?: Amo y Esclavo, los
modos de producción.
2) El
asalariado y la división técnica del
trabajo: factor de alienación?: Qué es la
división técnica del trabajo, las
servidumbres y las alienaciones del
trabajador libre.
A manera
de conclusión: ¿ didáctica de la filosofía o
didáctica filosófica?
Con la
didáctica de la filosofía/ didáctica
filosófica, y en este ocasión con la
disertación filosófica, no se trata de abrirle
espacio a una nueva ortodoxia, lo que se busca es
ver la presencia de exigencias comunes con otras
didácticas, que se resumen en el rechazo a
separar los medios de los fines, los
"métodos" de los
"contenidos", el rechazo a descomponer
las competencias, los aprendizajes de los
objetivos y definirlos de manera formal o
general, porque, lejos de facilitarles a los
estudiantes, el ejercicio filosófico, esto no
hace más que prohibirles su acceso. Una
enseñanza de la filosofía no es enseñanza
sobre la filosofía: Es una enseñanza misma de
naturaleza filosófica. Una didáctica general
susceptible de aplicarse indistintamente a todas
las disciplinas parece una ilusión racional.
Ilusión que la práctica de una disciplina
particular, la filosofía en este caso, invalida,
porque no es posible aplicar exteriormente un
conjunto de instrumentos conceptuales. Sin
embargo las denominadas didácticas generales o
metodologías genéricas de la "
labor " educativa forman
conceptualmente un sistema que lo real de la
enseñanza en lugar de comprenderlo.
La construcción
de una didáctica filosófica en el ejercicio del
pensamiento como lo es la disertación, permite
convertir esta ilusión racional en una práctica
específica y evitar de esta manera el carácter
oblicuo o indirecto de una didáctica general.
Este cambio de orientación limita las
pretensiones de una razón didáctica exterior a
las tensiones propias de la praxis filosófica.
" ...... la
filosofía menos que ninguna otra disciplina no
puede sustraerse a la tarea de producir frente a
los testigos las pruebas de su legitimidad. Es
por esto, pensamos nosotros, que no se puede
enseñar la filosofía sin la más extrema
atención a los alumnos.......Si nosotros
preferimos hablar de una didáctica filosófica
antes que de una didáctica de la filosofía, no
es porque un sector de los profesores de
filosofía, quieran "formar toldo
aparte", por el contrario, por respecto al
alumno. Este no puede tomar a su cargo su propio
pensamiento sino está en capacidad de volver
apropiarse de los métodos que lo han iniciado en
el pensamiento. La disertación es la forma más
elaborada de discurso a la cual un estudiante
puede ser confrontado en el curso de su
escolaridad."
(Raffin
et als. 1994 :114,115).
La
construcción de una didáctica filosófica
en el ejercicio del pensamiento como lo es la
disertación, permite convertir esta ilusión
racional en una práctica específica y
evitar de esta manera el carácter oblicuo o
indirecto de una didáctica general.
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