Jean Pierre Deslauriers

La investigación cualitativa en la prueba del acompañamiento

En: Deslauriers, Jean-Pierre. "La recherche qualitative á l´épreuve du partenariat". En: Recherches Qualitatives. Volumen 16. 1997. Editora Colette Baribeau. Université du Québec a Trois-Riviéres. Páginas 29-40.

Miguel Angel Gómez

la investigación cualitativa pretende que su proximidad al terreno y a las actores la hacen capaz de captar lo real. En una investigación evaluativa que se llevo a cabo en colaboración con los interventores del CLSC (1)  de Hull, el autor ha sometido está pretensión a prueba utilizando la observación participante y la entrevista focalizada, la investigación cualitativa se muestra útil para familiarizarse con el medio, describir la intervención profesional y extraer las recomendaciones útiles para las organizaciones.

 

Introducción

La investigación acompañante representa un cambio importante en la manera de concebir la investigación, sus objetivos y sus resultados. En efecto, no hace mucho tiempo, la única investigación digna de este nombre debía contribuir al desarrollo teórico, apoyada en una base empírica y provista de una metodología lo más cerrada posible.

En esta óptica, no solamente la práctica representaba un aspecto descuidado en el desarrollo del conocimiento sino que inclusive era preferible alejarse por preocupación del sentido crítico; un gran interés por las consecuencias posibles de una investigación arriesgaba turbar la indiferencia científica de la cual debía hace prueba el investigador. En resumen, una aproximación como la investigación-acción no podía encontrar gracia a los ojos de los metodologos de las ciencias humanas.

En el comienzo de los años 90, la noción de acompañamiento, se inscribe en el vocabulario de la investigación. Hasta entonces, se hablaba bien de acompañamiento Estado-grupos comunitarios, patrón-empresarios, Universidad-medio pero poco a poco, se comienza también a entrever un acompañamiento investigadores-medio. La reorientación de los programas de subvención del Consejo quebequense de la investigación social traduce bien este realinderamiento: con el fin de aumentar los efectos de la investigación social aplicada, este proveedor de fondos preconiza en lo sucesivo que los investigadores ajusten su proyecto de investigación a las necesidades de los establecimientos del sector de la salud y de los servicios sociales. Desde entonces, está bien visto hablar de acompañamiento en la investigación social aplicada. Aun si a veces, me parece que algunos investigadores se han convertido muy súbitamente para ser real. La constricción aparece un poco como muy perfecta. Dicho esto, nada impide que varios investigadores se hayan percatado de la importancia de aproximar sus trabajos a las preocupaciones de los interventores y de los establecimientos (2) 

¿ Como se ubica la investigación cualitativa en este panorama ? Ella que siempre pretendió que la proximidad del terreno permitía descubrir los aspectos novedosos de la realidad, como justifica sus pretensiones?. ¿Representa una ventaja sobre el terreno de la investigación social aplicada? A partir de una investigación sobre las cocinas colectivas, el autor responde afirmativamente a esta pregunta: discutiendo el alcance y los limites de la aproximación estudiada, se demuestran también las posibilidades, para llegar luego a una discusión de algunos aspectos de la problemática del acompañamiento en investigación (3) .

El gran mérito de la observación participante es el de ver concretamente como la acción se desarrolla, lo que las personas hacen y piensan. Estando en el medio de la gente, es más fácil comprender su punto de vista, el drama de la vida y las dificultades de la acción.

El proyecto

Antes de abordar la cuestión del acompañamiento en investigación, se debe situar y distinguir el lugar donde se desarrollo la investigación.

El origen

El medio ambiente ejerce influencia en el desarrollo de relaciones acompañantes. Desde este punto de vista, parece más fácil establecer tales relaciones en las pequeñas ciudades que en las grandes. La razón es fácil de comprender: : como dice el tendero Metro, se conoce nuestro mundo. Las personas se encuentran con frecuencia en más de un lugar: en el restaurante, en el cine, en los asambleas políticas, en los partidos de jockey, en el centro de compras. Ellas se encuentran también en uno u otro de los múltiples comités a los cuales un investigador está llamado a hacer parte. De esta manera es más fácil familiarizarse y cooperar desde que la necesidad se haga sentir. El reverso de la medalla: cuidado con los enredos que pueden perpetuar y menoscabar la capacidad de colaboración. Un problema: todo depende de las relaciones sociales que se han desarrollado en la localidad. Los habitantes de una pequeña ciudad-dormitorio arriesgan conocerse entre si como los de un barrio de una gran ciudad. Lo contrario, sigue siendo la misma cosa, la dimensión demográfica es una variable importante a tomar en cuenta en las relaciones que los individuos desarrollan o no con sus congéneres.

En este caso, yo he encontrado al director general del CLSC en el comité de opinión que había puesto en marcha el Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Quebec en Hull. El departamento estaba en proceso crear un programa de maestría en trabajo social y los profesores responsables del proyecto habían pensado en solicitar la opinión de los representantes del medio sobre su proyecto. Es en esta ocasión cuando encontré al director general, en un momento donde habían sido objeto de investigación, las necesidades del CLSC en este campo, etc. Más tarde, me fue dado volver a encontrarlo a solas y discutir más a fondo las necesidades de investigación de su establecimiento. Aquella vez, se había hablado entre otras cosas de las cocinas colectivas.

Las cocinas colectivas constituyen una forma de intervención en boga en los CLSC del Québec. En pocas palabras, las cocinas colectivas designan un grupo de mujeres que se encuentran para cocinar conjuntamente. Ellas elaboran el menú a partir de las gangas ofrecidos en ese momento en los almacenes de alimentación y luego cocinan los alimentos que han comprado. En número de cuatro, al menos en el CLSC de Hull, pagan una cotización a la cual se agrega una subvención proveniente de una organización religiosa o social.

Cuando me toco el turno de presentar una petición de año sabático, me acorde del interés del director general para evaluar la acción comunitaria de los interventores del CLSC, de las cocinas colectivas . Fui a verle para asegurarme que su interés todavía se mantenía y es así como el proyecto se inicia. Además del director general, conocia también una organizadora comunitaria que había invitado un par de veces como conferencista en uno de mis cursos. Otra que había contribuido a crear una cocina colectiva era de nuestras antiguas estudiantes. En resumen, yo no estaba en un país desconocido y habíamos convenido realizar un proyecto conjunto de investigación evaluativa.

Un encuentro exploratorio fue organizado con las cuatro organizadoras comunitarias del CLSC para discutir libremente de las cocinas comunitarias, cuantas habían, como marchaban, etc. Luego de este encuentro, el investigador principal organizo una primera versión del proyecto que les fue presentado. Con sus comentarios, luego la solicitud de subvención fue presentado al comité de investigación de la dirección regional de salud y los servicios sociales de outaouais donde fue aceptada.

Evolución del proyecto

Era la primera vez que utilizaba la observación participante de manera tan intensa. En mis investigaciones anteriores, había tenido que recurrir a la entrevista focalizada apoyado de un poco de observaciones pero sin más; había sobre todo basado mis resultados sobre el análisis de contenido de entrevistas, grabadas y transcritas. Esta vez, me dedique en especial a hacer observación participante en las cocinas colectivas. Por motivos de exposición, selecciono esta descripción de la observación participante:

"En esta aproximación, el investigador se coloca a la vez como sujeto y objeto: él se sitúa a la vez en la comunidad que él estudia para comprenderla más a fondo desde el interior, para discernir el contexto vivido, siempre guardando la distancia de la observación" ( Fortin, 1982: 106-107).

 

Después de haber hablado con el jefe de servicio, el investigador principal se presento en cuatro cocinas y solicito a las mujeres participar en sus actividades. La investigación les fue presentada como un medio de aprender sobre el funcionamiento de una cocina colectiva para ver lo que podría ser mejorado y como el CLSC podría ayudar mejor a las familias. Todos los participantes en las cocinas han aceptado espontáneamente colaborar en la investigación. Nosotros seleccionamos cuatro cocinas colectivas: el investigador principal ha hecho observación en dos cocinas y la asistente de investigación se ocupó de las otras dos.

La investigación cualitativa pretende que su proximidad al terreno le permite captar aspectos de la realidad que escapan a otros métodos. En nuestra opinión, esta pretensión es mucho más cierta en la investigación realizada en el campo de la intervención social.

La observación participante se oriento sobre la planificación de los menús, a veces sobre las comprar y la cocina como tal. Una vez por mes, los investigadores acordaron participar en las actividades de estos grupos de mujeres. Los investigadores habían prometido a las mujeres que si ellas aceptaban su presencia, les ayudarían en sus actividades. Ellos tomaron como actitud ponerse al servicio de las mujeres que cocinaban: se mantenían retirados pero listos a hacer todas las tareas que les solicitaran. Buscaron hacerse útiles de muchas maneras: de agosto 1995 a enero de 1996, han lavado los calderos y los sartenes, pelado y cortado las legumbres, traducido las libras en kilos, las cucharas de té en mililitros, quitaron la grasa a la gallina y al salmón, despedazaron el cerdo y la gallina, barrieron y lavaron la plancha de la cocina, vigilaron las calderas durante la cocción, repararon un aparato eléctrico o un ( si, si!), calcularon las porciones, ayudaron a calcular la cantidad para comprar y para hacer tal o cual receta, etc.

Cuando las mujeres se reunían para cocinar conjuntamente, comenzaban a las 8:30, después que los niños partían para la escuela, y trabajan casi sin detenerse hasta las 14:30 salvo para una corta pausa y una hora para cenar. Cocinar una jornada de tiempo casi sin parar, es fatigante, y la ayuda de los investigadores fue bien apreciada. De otra parte, las mujeres no se escondían para de cirlo: cuando hay mucho por hacer, un par de brazos de más hacen con frecuencia la diferencia.

Nosotros no habíamos podido entrevistar las mujeres mientras cocinaban y esto, por varias razones. La primera es que ellas estaban absorbidas en su trabajo y tenían menos respiro del que nosotros previmos: era posible discutir informalmente con ellas cuando el investigador formaba equipo con lavando la vajilla o cortando las legumbres pero estos períodos de tiempo eran generalmente cortos y los dos pasaban a otra cosa. Luego, la presencia de las otras mujeres limitaban la intimidad y constituían un obstáculo a la conversación.

A partir de la mitad de noviembre, habíamos hecho entrevistas focalizadas con la ayuda de una guía elaborada a partir de nuestras observaciones, de nuestras intuiciones y de nuestras preguntas de investigación.

Nosotros hemos reunido en primer lugar las personas que habían abandonado las cocinas y luego, hemos interrogado los participantes. Es de esta forma que hemos podido comparar los méritos de la observación participante con los de la entrevista.

Discusión del método

La investigación cualitativa pretende que su proximidad al terreno le permite captar aspectos de la realidad que escapan a otros métodos. En nuestra opinión, esta pretensión es mucho más cierta en la investigación realizada en el campo de la intervención social. En efecto, la investigación en medio natural es a veces la única posible, sobre todo en organización comunitaria. Ahora bien, en este medio de investigación, la falsificación y la replica son rara vez posibles: se debe sacar lecciones de una experiencia pasada u observar una experiencia en curso. En el caso que nos ocupa, la observación participante nos ha permitido estudiar la evolución de una intervención co munitaria siempre molestando el medio lo menos posible.

La flexibilidad de la investigación cualitativa nos ha servido en este proyecto. Nosotros hemos presentado un informe provisional a mitad de camino de la investigación, cuando habíamos iniciado las entrevistas con los participantes en las cocinas colectivas. Sobre la base de las observaciones comunicadas por los investigadores a los interventores, estos han sugerido agregar cuestiones interesantes sobre la contribución de las cocinas al cambio del barrio por ejemplo, a las relaciones entre el cambio personal y el cambio social. Estas sugerencias de los interventores han permitido a los investigadores discernir los aspectos que a ellos se les hubiera escapado de otra manera, El poder de adaptación continua del diseño de la investigación nos ha ayudado.

La observación participante tiene sus títulos de nobleza en la investigación cualitativa: es uno de los métodos más ponderados y también muy utilizado en esta investigación. De hecho, dos celebres teóricos de la observación participante, Howard Becker y Blanche Greer hablan en estos términos:

"La forma más completa del dato sociológico, después de todo, es la manera como el observador participante lo reúne: una observación de algún suceso social, los eventos que lo preceden y lo siguen, y la explicación de su significado por sus participantes y espectadores, antes, durante y después de su ocurrencia. Tal dato nos da más información acerca del suceso bajo estudio que los datos reunidos por cualquier otro método sociológico (4) . La observación participante puede proveernos así una vara de medir la certeza de datos reunidos de otras maneras, un modelo que puede servirnos para dejarnos saber que las ordenes de información se nos escapan cuando nosotros usamos otros métodos" (Becker y Greer, 1969: 322)

 

Esta larga cita está dada in extenso a sabiendas: demuestra la fe que los dos autores te nían en su método al mismo tiempo que genera una formidable discusión sobre el valor de la observación participante ( Trow, 1969, por ejemplo). Nosotros no teníamos puede ser la confianza de Becker y Greer en la observación participante, pero teníamos prisa de ver lo que este método podía dar, tanto más que la ocasión estaba apropiada para utilizarla y que el tema de investigación se prestaba bien. Se trataba de una actividad repetitiva donde era posible insertarse y observar. El gran mérito de la observación participante es el de ver concretamente como la acción se desarrolla, lo que las personas hacen y piensan. Estando en el medio de la gente, es más fácil comprender su punto de vista, el drama de la vida y las dificultades de la acción.

Por ejemplo, no es fácil para un grupo de mujeres reunirse y escoger un menú que satisfaga a la mayoría. Cada vez, la reunión toma alrededor de una hora y media y se pregunta porqué. La cuestión es que no se trata solamente de aprovechar las gangas ofrecidos por uno u otro de los almacenes de alimentación, sino también de tener en cuenta los gustos de los niños, del conyugue, las alergias, las tradiciones familiares, las preferencias a veces irracionales pero sin embargo influyentes. De esta manera, tal mujer dirá no comer cerdo de ninguna forma ( esto se siente fuerte cuando cocina, esto no sabe bien, etc.) insistirá como una criada para poner perniles de cerdo en el guiso. Ella tiene esa receta de su abuela, es una receta tradicional que se debe conservar, etc. Por todas estas razones, la escogencia de los menús es laboriosa y un ejercicio de dinámica de grupo en donde la presencia de los interventores es importante para dirigir la discusión, lograr un consenso, etc.

La observación participante nos ha permitido observar el proceso de toma de decisiones y sobre todo, los conflictos que se solucionan o no. En la experiencia, el conflicto en un grupo es el tema más difícil para hacer hablar a las personas: ellas no desean pasar por chillones, de los que no pueden ponerse de acuerdo con los otros, etc. La mayor parte del tiempo, la respuesta clásica es decir que hay muchos estorbos, como en todas partes , pero que eso va bien. La observación permite superar estas generalidades y ver lo que pasa verdaderamente en un grupo: las personas se detestan y se critican unas a otras; todos no tienen el mismo ritmo de trabajo y esto enerva a los otros, etc. Este aproximación permite observar in vivo el funcionamiento de las organizaciones y de los grupos, identificar las dificultades concretas que ellos encuentran. Se trata de conocimientos preciosos e irremplazables. Sin embargo, en nuestra experiencia, la observación tiene también sus límites.

Nosotros nos hemos percatado que las mujeres decían otra cosa en la entrevista que durante los períodos de tiempo en que los habíamos observado. No es que no haya contradicciones entre los dos tipos de datos sino que cuando estaban solas, las mujeres tenían un discurso que no tenían en grupo. Por ejemplo, hablaban más libremente de sus preferencias alimentarias y evaluaban más finamente su participación en las cocinas colectivas. En particular, hablaban ante todo de su situación de pobreza: mientras que este tema era casi tabú cuando volvían a encontrarse, y salvo algunos raras alusiones, hablaban ante todo de sexo que de pobreza! Por el contrario, cuando las encontramos una a una, ellas hablaban espontáneamente de sus dificultades financieras. La entrevista ha permitido abordar los temas delicados que las personas no se atrevían abordar entre ellas, ya sea porque son tímidas, penosas, o que tienen vergüenza.

Otro tema tabú que hemos abordado en la entrevista y que nunca nadie había planteado en grupo era el hecho que varias mujeres botaban en ocasiones la comida que cocinaban. Por tanto, cuando llegaba el momento de evaluar los comidas cocinadas el mes precedente, todas estaban en condiciones de dar su opinión y escucharla, todo el mundo había querido los platos cocina dos salvo para decir que ellos los habían deseado menos de lo acostumbrado, que se debería hacer así o asa en el futuro, etc. Por el contrario, preguntadoles, varias nos han compartido de su disgusto por ciertos platos y del hecho que habían debido botarlos. Esto es de hecho un tema muy delicado, porque estas mujeres vienen a las cocinas para tener colaboración para comer: admitir que ellas deben botar la comida no es fácil de revelar y es solamente en la entrevista individual que ellas tocan este tema.

A partir de esta experiencia, hemos sacado la conclusión que la observación participante no basta por sí misma. Cierto, ella sola puede dar acceso a los datos del clima o el desarrollo concreto de una acción; sola permite crear la intimidad entre el investigador y la persona entrevistada. Por la observación participante, la persona entrevistada conoce al investigador y ha podido mirarlo de arriba a abajo, verificar su confidencialidad y ver si puede darle su confianza. En este caso, nosotros hemos obtenido más informaciones de parte de los participantes que nosotros conocíamos después de seis meses que de parte de aquellos que habían desistido y que habíamos abordado como desconocidos. Desde este punto de vista, la observación debe ser complementada por otras técnicas entre ellas la entrevista.

La observación participante es evidentemente más un enfoque que un método propiamente dicho; en el marco de la observación participante, varios métodos o técnicas pueden ser empleadas. De esta forma el investigador podrá aprovechar de su presencia en el terreno también para hacer indagaciones de naturaleza histórica y estadística sobre la comunidad, gracias a un trabajo de archivos por ejemplo, como para hacer las entrevistas en profundidad y para asistir a diferentes reuniones sociales o políticas, o inclusive distribuir cuestionarios sobre ciertos puntos precisos (Fortin, 1982: 104).

El conocimiento de tipo Delta es una capacidad de intervenir, una competencia que una persona crea y adquiere actuando en y sobre un sistema complejo (informacional, relacional) con iniciativa, márgenes de libertad y necesidad de hacer las cosas cuyas consecuencias no son por ello enteramente visibles.

De este punto de vista, Andrée Fortín reúne los autores clásicos como son McCall y Simon (i:1969), que ven en la observación participante un estilo de investigación antes que un método particular.

El impacto del acompañamiento sobre la investigación

La investigación social aplicada, cuya versión acompañante constituye un aspecto, representa un cambio de orientación en la definición de la investigación. En efecto, los miembros de la comisión de encuesta sobre los servicios de salud y los servicios sociales definen la investigación social aplicada como aquella que <<...tiene por finalidad el mejoramiento de las intervenciones y de los mecanismos de ayuda a las clientelas>> ( Comisión de encuesta sobre los servicios de salud y los servicios sociales, 1988:621). Esta definición llamaría a la colaboración entre los investigadores de las universidades, gestores y los empleados de servicios sociales. Sin embargo, llama también a una transformación de la investigación misma.

En la investigación hecha en compañía, el investigador se adentra en el dominio de la práctica y de la intervención. Pero, es necesario recordar una vez más la distancia que separa la teoría de la práctica. Aún si se ha convertido en lugar común decir que nada es más práctico que una buena teoría ( con la condición que ella sea aplicada y aplicable, con seguridad), nada impide que estos dos sean dos mundos.

El investigador se interesa por el conocimiento, el practicante por la acción; el investigador busca la coherencia teórica, el practicante busca la eficacia práctica; el investigador está preocupado por el conjunto y la larga duración mientras que el práctico está preocupado por lo particular y lo inmediato, es evidente que investigadores y practicantes despliegan sus actividades y su saber-hacer en dos mundos diferentes, cada uno con sus exigencias propias, sus limitaciones y sus posibilidades (Deslauriers y Pilon, 1994:30)

Se concluye entonces que el investigador debe responder a las nuevas exigencias que no son aquellas a las cuales él está acostumbrado a esperar de sus pares. En primer lugar, el interventor y el administrador esperan resultados de los cuales ellos podrán sacar provecho en la práctica. Mientras que el medio académico pone el énfasis sobre el desarrollo del conocimiento; el medio de la práctica valoriza la plausibilidad de los resultados. El acompañante desea una investigación aplicada cuyos resultados serán aplicables. Mucho mejor si los resultados dan lugar a desarrollos teóricos mayores pero aquí no está la preocupación del interventor ni del gestor. Luego, mientras que los investigadores prestan una gran atención a la metodología, los administradores están menos preocupados: presionados por la acción, ellos saben mejor que cualquiera que todo estimativo de investigación es imperfecto, que uno permitirá descubrir tal aspecto de la realidad porque descuida tal otro. Es lo que los lleva a privilegiar una investigación que produce resultados plausibles, traducibles en intervención y que permitan mejorar los programas de acción.

Este cambio de óptica plantea a veces un problema a los investigadores porque el producto de su trabajo no responde a las normas académicas. Los pares juzgaran este trabajo muy descriptivo basado sobre el bricolaje y en un marco teórico muy flojo. Si la investigación acompañante tiene un porvenir, los investigadores deberían librar una batalla contra ese conservatismo para demostrar que todo conocimiento no lleva necesariamente a la codificación abstracta. En efecto, existe un palmo de conocimientos provenientes de la práctica y deben devolverse sin sufrir el juicio de la generalización. Existen los conocimientos que parten de la acción, y que se les ha definido de tipo Delta:

El conocimiento de tipo Delta es una capacidad de intervenir, una competencia que una persona crea y adquiere actuando en y sobre un sistema complejo (informacional, relacional) con iniciativa, márgenes de libertad y necesidad de hacer las cosas cuyas consecuencias no son por ello enteramente visibles. Por construcción, esta competencia es entonces poco transferible de una persona a otra, pero más transferible por un individuo de una "situación" a otra. Es una competencia de alguna manera personalizada y personal, coproducida por el individuo y el sistema en el cual él se ubica (Gelinier, 1991: 155)

Esta especie de conocimiento producida por una investigación acompañante no tiene la generalización acostumbrada pero es justamente de ella que el interventor o el gestor tienen necesidad. Por su comprensión íntima del medio, la investigación cualitativa nos parece más apropiada para ilustrar la práctica y producir este tipo de conocimientos de la cual tiene necesidad.

Conclusión

¿Es qué la investigación-acción habría llegado antes de su tiempo? Aparecida a fines de los años 80, ella proponía un estilo de investigación en donde los investigadores se aproximarán al terreno buscando conjuntamente con las gentes del medio una solución a los problemas concretos produciendo una forma de conocimiento más adaptado a las necesidades de la práctica. Atacada de todas partes por su falta de distancia crítica, es decir cientificidad, ella se retira sobre la punta de los pies. Ella se mata durante algún tiempo para dejar el frente de la escena a la investigación cualitativa. Hoy en día, sus promotores debe reír solapadamente viendo como ciertos investigadores que, descubriendo la investigación acompañante, retoman por su cuenta las preocupaciones que la investigación-acción a hecho suyas después de largo tiempo.

Sea lo que sea, no debe confundirse sobre este aparente acercamiento. En efecto, si la investigación-acción se desarrolla habitualmente en una relación de acompañamiento con el medio, toda investigación hecha en acompañamiento no es necesariamente una investigación-acción. La diferencia está en la naturaleza de relaciones que se establecen entre los investigadores y el medio. En efecto, las observaciones hechas en acompañamiento con el medio pueden desarrollarse de manera relativamente convencional mientras que la investigación-acción necesita una flexibilización del método para hacer lugar a los actores y a las nuevas relaciones de poder.

Se produce por el contrario un curioso fenómeno. En el comienzo de los años 80, había abundancia de reflexiones sobre la metodología de la investigación-acción pero relativamente poco de experiencias concretas que se pudieran tomar como ejemplo para ilustrar los procesos. Actualmente, varios proyectos podrían ser llamados de investigación-.acción pero no se escucha casi hablar de metodología. ¿Es que el desarrollo metodológico de la investigación-acción habría alcanzado un punto de saturación? ¿La investigación-acción está en vías de ser absorbida por la investigación cualitativa, incluso evaluativa? Se prepara ella para surgir como una tendencia tenaz que desafía las modas? Difícil de decir. Se llega a que los trabajos de los pioneros caigan en el olvido pero lo importante es que sus esfuerzos traen frutos. Este podría ser el caso, una vez más.

NOTAS

(1) Centre Local des Services Communautaires (Centro Local de Servicios Comunitarios) [Nota traductor]

(2) La revista Nouvelles pratiques sociales ha publicado una documentación interesante sobre la contribución de la investigación social a la renovación de las prácticas (Cfr: Vol 7,número 2, otoño 1994).

(3) El proyecto de investigación sobre el cual se basan las reflexiones que contiene este artículo se titula:"L´intervention communitaire dans les cuisines collectives au CLSC de Hull" ha sido financiado por la Dirección regional de la salud y los servicos sociales de Outaouais.

(4) El subrayado es del autor.

BIBLIOGRAFIA

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DESLAURIERS, J-P; PILON, J-M (1994). "Presentation du dossier", Nouvelles pratiques sociales, dossier "La recherche sociale et renouvellement des pratiques", Vol. 7, No. 2, automne, p. 29-34.

Fortin, A. (1982)."Au sujet de la méthode", Le pratiques émancipatoires en milieu populaire, Sillery, Institut québecois de recherche sur la cultura, coll "Documents préliminaires", No. 2, p. 79-123.

GELINIER, O.(1991). "Nouvelles responsabilités pour l´entreprise formatrice". En: PAQUET, G. y GELINIER, O. Le management en crise. Pour une formation proche de l´action, Paris. Aconomica, p. 103-121.

McCALL, G.J; SIMMONS, J.L. (1969)."Preface", Issues in Participant Observation, Reading, Mass, Addison-Wesley, i-ii.

TROW, M (1969)."Comment". En: McCALL, G.J; SIMMONS, J.L. Issues in Participant Observation, Reading, Mass, Addison-Wesley, p. 332-328.


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