Jean
Pierre DeslauriersLa
investigación cualitativa en la prueba del
acompañamiento
En: Deslauriers,
Jean-Pierre. "La recherche qualitative á
l´épreuve du partenariat". En: Recherches
Qualitatives. Volumen 16. 1997. Editora
Colette Baribeau. Université du Québec a
Trois-Riviéres. Páginas 29-40.
Miguel Angel
Gómez
la
investigación cualitativa pretende que su
proximidad al terreno y a las actores la
hacen capaz de captar lo real. En una
investigación evaluativa que se llevo a cabo
en colaboración con los interventores del
CLSC (1) de Hull, el autor ha sometido
está pretensión a prueba utilizando la
observación participante y la entrevista
focalizada, la investigación cualitativa se
muestra útil para familiarizarse con el
medio, describir la intervención profesional
y extraer las recomendaciones útiles para
las organizaciones.
Introducción
La
investigación acompañante representa un cambio
importante en la manera de concebir la
investigación, sus objetivos y sus resultados.
En efecto, no hace mucho tiempo, la única
investigación digna de este nombre debía
contribuir al desarrollo teórico, apoyada en una
base empírica y provista de una metodología lo
más cerrada posible.
En esta óptica,
no solamente la práctica representaba un aspecto
descuidado en el desarrollo del conocimiento sino
que inclusive era preferible alejarse por
preocupación del sentido crítico; un gran
interés por las consecuencias posibles de una
investigación arriesgaba turbar la indiferencia
científica de la cual debía hace prueba el
investigador. En resumen, una aproximación como
la investigación-acción no podía encontrar
gracia a los ojos de los metodologos de las
ciencias humanas.
En el comienzo
de los años 90, la noción de acompañamiento,
se inscribe en el vocabulario de la
investigación. Hasta entonces, se hablaba bien
de acompañamiento Estado-grupos comunitarios,
patrón-empresarios, Universidad-medio pero poco
a poco, se comienza también a entrever un
acompañamiento investigadores-medio. La
reorientación de los programas de subvención
del Consejo quebequense de la investigación
social traduce bien este realinderamiento: con el
fin de aumentar los efectos de la investigación
social aplicada, este proveedor de fondos
preconiza en lo sucesivo que los investigadores
ajusten su proyecto de investigación a las
necesidades de los establecimientos del sector de
la salud y de los servicios sociales. Desde
entonces, está bien visto hablar de
acompañamiento en la investigación social
aplicada. Aun si a veces, me parece que algunos
investigadores se han convertido muy súbitamente
para ser real. La constricción aparece un poco
como muy perfecta. Dicho esto, nada impide que
varios investigadores se hayan percatado de la
importancia de aproximar sus trabajos a las
preocupaciones de los interventores y de los
establecimientos (2)
¿ Como se ubica
la investigación cualitativa en este panorama ?
Ella que siempre pretendió que la proximidad del
terreno permitía descubrir los aspectos
novedosos de la realidad, como justifica sus
pretensiones?. ¿Representa una ventaja sobre el
terreno de la investigación social aplicada? A
partir de una investigación sobre las cocinas
colectivas, el autor responde afirmativamente a
esta pregunta: discutiendo el alcance y los
limites de la aproximación estudiada, se
demuestran también las posibilidades, para
llegar luego a una discusión de algunos aspectos
de la problemática del acompañamiento en
investigación (3) .
El gran
mérito de la observación participante es el
de ver concretamente como la acción se
desarrolla, lo que las personas hacen y
piensan. Estando en el medio de la gente, es
más fácil comprender su punto de vista, el
drama de la vida y las dificultades de la
acción.
El
proyecto
Antes de abordar
la cuestión del acompañamiento en
investigación, se debe situar y distinguir el
lugar donde se desarrollo la investigación.
El origen
El medio
ambiente ejerce influencia en el desarrollo de
relaciones acompañantes. Desde este punto de
vista, parece más fácil establecer tales
relaciones en las pequeñas ciudades que en las
grandes. La razón es fácil de comprender: :
como dice el tendero Metro, se conoce nuestro
mundo. Las personas se encuentran con frecuencia
en más de un lugar: en el restaurante, en el
cine, en los asambleas políticas, en los
partidos de jockey, en el centro de compras.
Ellas se encuentran también en uno u otro de los
múltiples comités a los cuales un investigador
está llamado a hacer parte. De esta manera es
más fácil familiarizarse y cooperar desde que
la necesidad se haga sentir. El reverso de la
medalla: cuidado con los enredos que pueden
perpetuar y menoscabar la capacidad de
colaboración. Un problema: todo depende de las
relaciones sociales que se han desarrollado en la
localidad. Los habitantes de una pequeña
ciudad-dormitorio arriesgan conocerse entre si
como los de un barrio de una gran ciudad. Lo
contrario, sigue siendo la misma cosa, la
dimensión demográfica es una variable
importante a tomar en cuenta en las relaciones
que los individuos desarrollan o no con sus
congéneres.
En este caso, yo
he encontrado al director general del CLSC en el
comité de opinión que había puesto en marcha
el Departamento de Trabajo Social de la
Universidad de Quebec en Hull. El departamento
estaba en proceso crear un programa de maestría
en trabajo social y los profesores responsables
del proyecto habían pensado en solicitar la
opinión de los representantes del medio sobre su
proyecto. Es en esta ocasión cuando encontré al
director general, en un momento donde habían
sido objeto de investigación, las necesidades
del CLSC en este campo, etc. Más tarde, me fue
dado volver a encontrarlo a solas y discutir más
a fondo las necesidades de investigación de su
establecimiento. Aquella vez, se había hablado
entre otras cosas de las cocinas colectivas.
Las cocinas
colectivas constituyen una forma de intervención
en boga en los CLSC del Québec. En pocas
palabras, las cocinas colectivas designan un
grupo de mujeres que se encuentran para cocinar
conjuntamente. Ellas elaboran el menú a partir
de las gangas ofrecidos en ese momento en los
almacenes de alimentación y luego cocinan los
alimentos que han comprado. En número de cuatro,
al menos en el CLSC de Hull, pagan una
cotización a la cual se agrega una subvención
proveniente de una organización religiosa o
social.
Cuando me toco
el turno de presentar una petición de año
sabático, me acorde del interés del director
general para evaluar la acción comunitaria de
los interventores del CLSC, de las cocinas
colectivas . Fui a verle para asegurarme que su
interés todavía se mantenía y es así como el
proyecto se inicia. Además del director general,
conocia también una organizadora comunitaria que
había invitado un par de veces como
conferencista en uno de mis cursos. Otra que
había contribuido a crear una cocina colectiva
era de nuestras antiguas estudiantes. En resumen,
yo no estaba en un país desconocido y habíamos
convenido realizar un proyecto conjunto de
investigación evaluativa.
Un encuentro
exploratorio fue organizado con las cuatro
organizadoras comunitarias del CLSC para discutir
libremente de las cocinas comunitarias, cuantas
habían, como marchaban, etc. Luego de este
encuentro, el investigador principal organizo una
primera versión del proyecto que les fue
presentado. Con sus comentarios, luego la
solicitud de subvención fue presentado al
comité de investigación de la dirección
regional de salud y los servicios sociales de
outaouais donde fue aceptada.
Evolución
del proyecto
Era la primera
vez que utilizaba la observación participante de
manera tan intensa. En mis investigaciones
anteriores, había tenido que recurrir a la
entrevista focalizada apoyado de un poco de
observaciones pero sin más; había sobre todo
basado mis resultados sobre el análisis de
contenido de entrevistas, grabadas y transcritas.
Esta vez, me dedique en especial a hacer
observación participante en las cocinas
colectivas. Por motivos de exposición,
selecciono esta descripción de la observación
participante:
"En
esta aproximación, el investigador se coloca
a la vez como sujeto y objeto: él se sitúa
a la vez en la comunidad que él estudia para
comprenderla más a fondo desde el interior,
para discernir el contexto vivido, siempre guardando la
distancia de la observación" ( Fortin,
1982: 106-107).
Después de
haber hablado con el jefe de servicio, el
investigador principal se presento en cuatro
cocinas y solicito a las mujeres participar en
sus actividades. La investigación les fue
presentada como un medio de aprender sobre el
funcionamiento de una cocina colectiva para ver
lo que podría ser mejorado y como el CLSC
podría ayudar mejor a las familias. Todos los
participantes en las cocinas han aceptado
espontáneamente colaborar en la investigación.
Nosotros seleccionamos cuatro cocinas colectivas:
el investigador principal ha hecho observación
en dos cocinas y la asistente de investigación
se ocupó de las otras dos.
La
investigación cualitativa pretende que su
proximidad al terreno le permite captar
aspectos de la realidad que escapan a otros
métodos. En nuestra opinión, esta
pretensión es mucho más cierta en la
investigación realizada en el campo de la
intervención social.
La observación
participante se oriento sobre la planificación
de los menús, a veces sobre las comprar y la
cocina como tal. Una vez por mes, los
investigadores acordaron participar en las
actividades de estos grupos de mujeres. Los
investigadores habían prometido a las mujeres
que si ellas aceptaban su presencia, les
ayudarían en sus actividades. Ellos tomaron como
actitud ponerse al servicio de las mujeres que
cocinaban: se mantenían retirados pero listos a
hacer todas las tareas que les solicitaran.
Buscaron hacerse útiles de muchas maneras: de
agosto 1995 a enero de 1996, han lavado los
calderos y los sartenes, pelado y cortado las
legumbres, traducido las libras en kilos, las
cucharas de té en mililitros, quitaron la grasa
a la gallina y al salmón, despedazaron el cerdo
y la gallina, barrieron y lavaron la plancha de
la cocina, vigilaron las calderas durante la
cocción, repararon un aparato eléctrico o un (
si, si!), calcularon las porciones, ayudaron a
calcular la cantidad para comprar y para hacer
tal o cual receta, etc.
Cuando las
mujeres se reunían para cocinar conjuntamente,
comenzaban a las 8:30, después que los niños
partían para la escuela, y trabajan casi sin
detenerse hasta las 14:30 salvo para una corta
pausa y una hora para cenar. Cocinar una jornada
de tiempo casi sin parar, es fatigante, y la
ayuda de los investigadores fue bien apreciada.
De otra parte, las mujeres no se escondían para
de cirlo: cuando hay mucho por hacer, un par de
brazos de más hacen con frecuencia la
diferencia.
Nosotros no
habíamos podido entrevistar las mujeres mientras
cocinaban y esto, por varias razones. La primera
es que ellas estaban absorbidas en su trabajo y
tenían menos respiro del que nosotros previmos:
era posible discutir informalmente con ellas
cuando el investigador formaba equipo con lavando
la vajilla o cortando las legumbres pero estos
períodos de tiempo eran generalmente cortos y
los dos pasaban a otra cosa. Luego, la presencia
de las otras mujeres limitaban la intimidad y
constituían un obstáculo a la conversación.
A partir de la
mitad de noviembre, habíamos hecho entrevistas
focalizadas con la ayuda de una guía elaborada a
partir de nuestras observaciones, de nuestras
intuiciones y de nuestras preguntas de
investigación.
Nosotros hemos
reunido en primer lugar las personas que habían
abandonado las cocinas y luego, hemos interrogado
los participantes. Es de esta forma que hemos
podido comparar los méritos de la observación
participante con los de la entrevista.
Discusión
del método
La
investigación cualitativa pretende que su
proximidad al terreno le permite captar aspectos
de la realidad que escapan a otros métodos. En
nuestra opinión, esta pretensión es mucho más
cierta en la investigación realizada en el campo
de la intervención social. En efecto, la
investigación en medio natural es a veces la
única posible, sobre todo en organización
comunitaria. Ahora bien, en este medio de
investigación, la falsificación y la replica
son rara vez posibles: se debe sacar lecciones de
una experiencia pasada u observar una experiencia
en curso. En el caso que nos ocupa, la
observación participante nos ha permitido
estudiar la evolución de una intervención co
munitaria siempre molestando el medio lo menos
posible.
La flexibilidad
de la investigación cualitativa nos ha servido
en este proyecto. Nosotros hemos presentado un
informe provisional a mitad de camino de la
investigación, cuando habíamos iniciado las
entrevistas con los participantes en las cocinas
colectivas. Sobre la base de las observaciones
comunicadas por los investigadores a los
interventores, estos han sugerido agregar
cuestiones interesantes sobre la contribución de
las cocinas al cambio del barrio por ejemplo, a
las relaciones entre el cambio personal y el
cambio social. Estas sugerencias de los
interventores han permitido a los investigadores
discernir los aspectos que a ellos se les hubiera
escapado de otra manera, El poder de adaptación
continua del diseño de la investigación nos ha
ayudado.
La observación
participante tiene sus títulos de nobleza en la
investigación cualitativa: es uno de los
métodos más ponderados y también muy utilizado
en esta investigación. De hecho, dos celebres
teóricos de la observación participante, Howard
Becker y Blanche Greer hablan en estos términos:
"La
forma más completa del dato sociológico,
después de todo, es la manera como el
observador participante lo reúne: una
observación de algún suceso social, los
eventos que lo preceden y lo siguen, y la
explicación de su significado por sus
participantes y espectadores, antes, durante
y después de su ocurrencia. Tal dato nos
da más información acerca del suceso bajo
estudio que los datos reunidos por cualquier
otro método sociológico (4) . La
observación participante puede proveernos
así una vara de medir la certeza de datos
reunidos de otras maneras, un modelo que
puede servirnos para dejarnos saber que las
ordenes de información se nos escapan cuando
nosotros usamos otros métodos" (Becker
y Greer, 1969: 322)
Esta larga cita
está dada in extenso a sabiendas:
demuestra la fe que los dos autores te nían en
su método al mismo tiempo que genera una
formidable discusión sobre el valor de la
observación participante ( Trow, 1969, por
ejemplo). Nosotros no teníamos puede ser la
confianza de Becker y Greer en la observación
participante, pero teníamos prisa de ver lo que
este método podía dar, tanto más que la
ocasión estaba apropiada para utilizarla y que
el tema de investigación se prestaba bien. Se
trataba de una actividad repetitiva donde era
posible insertarse y observar. El gran mérito de
la observación participante es el de ver
concretamente como la acción se desarrolla, lo
que las personas hacen y piensan. Estando en el
medio de la gente, es más fácil comprender su
punto de vista, el drama de la vida y las
dificultades de la acción.
Por ejemplo, no
es fácil para un grupo de mujeres reunirse y
escoger un menú que satisfaga a la mayoría.
Cada vez, la reunión toma alrededor de una hora
y media y se pregunta porqué. La cuestión es
que no se trata solamente de aprovechar las
gangas ofrecidos por uno u otro de los almacenes
de alimentación, sino también de tener en
cuenta los gustos de los niños, del conyugue,
las alergias, las tradiciones familiares, las
preferencias a veces irracionales pero sin
embargo influyentes. De esta manera, tal mujer
dirá no comer cerdo de ninguna forma ( esto se
siente fuerte cuando cocina, esto no sabe bien,
etc.) insistirá como una criada para poner
perniles de cerdo en el guiso. Ella tiene esa
receta de su abuela, es una receta tradicional
que se debe conservar, etc. Por todas estas
razones, la escogencia de los menús es laboriosa
y un ejercicio de dinámica de grupo en donde la
presencia de los interventores es importante para
dirigir la discusión, lograr un consenso, etc.
La observación
participante nos ha permitido observar el proceso
de toma de decisiones y sobre todo, los
conflictos que se solucionan o no. En la
experiencia, el conflicto en un grupo es el tema
más difícil para hacer hablar a las personas:
ellas no desean pasar por chillones, de los que
no pueden ponerse de acuerdo con los otros, etc.
La mayor parte del tiempo, la respuesta clásica
es decir que hay muchos estorbos, como en todas
partes , pero que eso va bien. La observación
permite superar estas generalidades y ver lo que
pasa verdaderamente en un grupo: las personas se
detestan y se critican unas a otras; todos no
tienen el mismo ritmo de trabajo y esto enerva a
los otros, etc. Este aproximación permite
observar in vivo el funcionamiento de las
organizaciones y de los grupos, identificar las
dificultades concretas que ellos encuentran. Se
trata de conocimientos preciosos e
irremplazables. Sin embargo, en nuestra
experiencia, la observación tiene también sus
límites.
Nosotros nos
hemos percatado que las mujeres decían otra cosa
en la entrevista que durante los períodos de
tiempo en que los habíamos observado. No es que
no haya contradicciones entre los dos tipos de
datos sino que cuando estaban solas, las mujeres
tenían un discurso que no tenían en grupo. Por
ejemplo, hablaban más libremente de sus
preferencias alimentarias y evaluaban más
finamente su participación en las cocinas
colectivas. En particular, hablaban ante todo de
su situación de pobreza: mientras que este tema
era casi tabú cuando volvían a encontrarse, y
salvo algunos raras alusiones, hablaban ante todo
de sexo que de pobreza! Por el contrario, cuando
las encontramos una a una, ellas hablaban
espontáneamente de sus dificultades financieras.
La entrevista ha permitido abordar los temas
delicados que las personas no se atrevían
abordar entre ellas, ya sea porque son tímidas,
penosas, o que tienen vergüenza.
Otro tema tabú
que hemos abordado en la entrevista y que nunca
nadie había planteado en grupo era el hecho que
varias mujeres botaban en ocasiones la comida que
cocinaban. Por tanto, cuando llegaba el momento
de evaluar los comidas cocinadas el mes
precedente, todas estaban en condiciones de dar
su opinión y escucharla, todo el mundo había
querido los platos cocina dos salvo para decir
que ellos los habían deseado menos de lo
acostumbrado, que se debería hacer así o asa en
el futuro, etc. Por el contrario, preguntadoles,
varias nos han compartido de su disgusto por
ciertos platos y del hecho que habían debido
botarlos. Esto es de hecho un tema muy delicado,
porque estas mujeres vienen a las cocinas para
tener colaboración para comer: admitir que ellas
deben botar la comida no es fácil de revelar y
es solamente en la entrevista individual que
ellas tocan este tema.
A partir de esta
experiencia, hemos sacado la conclusión que la
observación participante no basta por sí misma.
Cierto, ella sola puede dar acceso a los datos
del clima o el desarrollo concreto de una
acción; sola permite crear la intimidad entre el
investigador y la persona entrevistada. Por la
observación participante, la persona
entrevistada conoce al investigador y ha podido
mirarlo de arriba a abajo, verificar su
confidencialidad y ver si puede darle su
confianza. En este caso, nosotros hemos obtenido
más informaciones de parte de los participantes
que nosotros conocíamos después de seis meses
que de parte de aquellos que habían desistido y
que habíamos abordado como desconocidos. Desde
este punto de vista, la observación debe ser
complementada por otras técnicas entre ellas la
entrevista.
La observación
participante es evidentemente más un enfoque que
un método propiamente dicho; en el marco de la
observación participante, varios métodos o
técnicas pueden ser empleadas. De esta forma el
investigador podrá aprovechar de su presencia en
el terreno también para hacer indagaciones de
naturaleza histórica y estadística sobre la
comunidad, gracias a un trabajo de archivos por
ejemplo, como para hacer las entrevistas en
profundidad y para asistir a diferentes reuniones
sociales o políticas, o inclusive distribuir
cuestionarios sobre ciertos puntos precisos
(Fortin, 1982: 104).
El
conocimiento de tipo Delta es una capacidad
de intervenir, una competencia que una
persona crea y adquiere actuando en y sobre
un sistema complejo (informacional,
relacional) con iniciativa, márgenes de
libertad y necesidad de hacer las cosas cuyas
consecuencias no son por ello enteramente
visibles.
De este punto de
vista, Andrée Fortín reúne los autores
clásicos como son McCall y Simon (i:1969), que
ven en la observación participante un estilo de
investigación antes que un método particular.
El impacto
del acompañamiento sobre la investigación
La
investigación social aplicada, cuya versión
acompañante constituye un aspecto, representa un
cambio de orientación en la definición de la
investigación. En efecto, los miembros de la
comisión de encuesta sobre los servicios de
salud y los servicios sociales definen la
investigación social aplicada como aquella que
<<...tiene por finalidad el mejoramiento de
las intervenciones y de los mecanismos de ayuda a
las clientelas>> ( Comisión de encuesta
sobre los servicios de salud y los servicios
sociales, 1988:621). Esta definición llamaría a
la colaboración entre los investigadores de las
universidades, gestores y los empleados de
servicios sociales. Sin embargo, llama también a
una transformación de la investigación misma.
En la
investigación hecha en compañía, el
investigador se adentra en el dominio de la
práctica y de la intervención. Pero, es
necesario recordar una vez más la distancia que
separa la teoría de la práctica. Aún si se ha
convertido en lugar común decir que nada es más
práctico que una buena teoría ( con la
condición que ella sea aplicada y aplicable, con
seguridad), nada impide que estos dos sean dos
mundos.
El investigador
se interesa por el conocimiento, el practicante
por la acción; el investigador busca la
coherencia teórica, el practicante busca la
eficacia práctica; el investigador está
preocupado por el conjunto y la larga duración
mientras que el práctico está preocupado por lo
particular y lo inmediato, es evidente que
investigadores y practicantes despliegan sus
actividades y su saber-hacer en dos mundos
diferentes, cada uno con sus exigencias propias,
sus limitaciones y sus posibilidades (Deslauriers
y Pilon, 1994:30)
Se concluye
entonces que el investigador debe responder a las
nuevas exigencias que no son aquellas a las
cuales él está acostumbrado a esperar de sus
pares. En primer lugar, el interventor y el
administrador esperan resultados de los cuales
ellos podrán sacar provecho en la práctica.
Mientras que el medio académico pone el énfasis
sobre el desarrollo del conocimiento; el medio de
la práctica valoriza la plausibilidad de los
resultados. El acompañante desea una
investigación aplicada cuyos resultados serán
aplicables. Mucho mejor si los resultados dan
lugar a desarrollos teóricos mayores pero aquí
no está la preocupación del interventor ni del
gestor. Luego, mientras que los investigadores
prestan una gran atención a la metodología, los
administradores están menos preocupados:
presionados por la acción, ellos saben mejor que
cualquiera que todo estimativo de investigación
es imperfecto, que uno permitirá descubrir tal
aspecto de la realidad porque descuida tal otro.
Es lo que los lleva a privilegiar una
investigación que produce resultados plausibles,
traducibles en intervención y que permitan
mejorar los programas de acción.
Este cambio de
óptica plantea a veces un problema a los
investigadores porque el producto de su trabajo
no responde a las normas académicas. Los pares
juzgaran este trabajo muy descriptivo basado
sobre el bricolaje y en un marco teórico muy
flojo. Si la investigación acompañante tiene un
porvenir, los investigadores deberían librar una
batalla contra ese conservatismo para demostrar
que todo conocimiento no lleva necesariamente a
la codificación abstracta. En efecto, existe un
palmo de conocimientos provenientes de la
práctica y deben devolverse sin sufrir el juicio
de la generalización. Existen los conocimientos
que parten de la acción, y que se les ha
definido de tipo Delta:
El conocimiento
de tipo Delta es una capacidad de intervenir, una
competencia que una persona crea y adquiere
actuando en y sobre un sistema complejo
(informacional, relacional) con iniciativa,
márgenes de libertad y necesidad de hacer las
cosas cuyas consecuencias no son por ello
enteramente visibles. Por construcción, esta
competencia es entonces poco transferible de una
persona a otra, pero más transferible por un
individuo de una "situación" a otra.
Es una competencia de alguna manera personalizada
y personal, coproducida por el individuo y el
sistema en el cual él se ubica (Gelinier, 1991:
155)
Esta especie de
conocimiento producida por una investigación
acompañante no tiene la generalización
acostumbrada pero es justamente de ella que el
interventor o el gestor tienen necesidad. Por su
comprensión íntima del medio, la investigación
cualitativa nos parece más apropiada para
ilustrar la práctica y producir este tipo de
conocimientos de la cual tiene necesidad.
Conclusión
¿Es qué la
investigación-acción habría llegado antes de
su tiempo? Aparecida a fines de los años 80,
ella proponía un estilo de investigación en
donde los investigadores se aproximarán al
terreno buscando conjuntamente con las gentes del
medio una solución a los problemas concretos
produciendo una forma de conocimiento más
adaptado a las necesidades de la práctica.
Atacada de todas partes por su falta de distancia
crítica, es decir cientificidad, ella se retira
sobre la punta de los pies. Ella se mata durante
algún tiempo para dejar el frente de la escena a
la investigación cualitativa. Hoy en día, sus
promotores debe reír solapadamente viendo como
ciertos investigadores que, descubriendo la
investigación acompañante, retoman por su
cuenta las preocupaciones que la
investigación-acción a hecho suyas después de
largo tiempo.
Sea lo que sea,
no debe confundirse sobre este aparente
acercamiento. En efecto, si la
investigación-acción se desarrolla
habitualmente en una relación de acompañamiento
con el medio, toda investigación hecha en
acompañamiento no es necesariamente una
investigación-acción. La diferencia está en la
naturaleza de relaciones que se establecen entre
los investigadores y el medio. En efecto, las
observaciones hechas en acompañamiento con el
medio pueden desarrollarse de manera
relativamente convencional mientras que la
investigación-acción necesita una
flexibilización del método para hacer lugar a
los actores y a las nuevas relaciones de poder.
Se produce por
el contrario un curioso fenómeno. En el comienzo
de los años 80, había abundancia de reflexiones
sobre la metodología de la
investigación-acción pero relativamente poco de
experiencias concretas que se pudieran tomar como
ejemplo para ilustrar los procesos. Actualmente,
varios proyectos podrían ser llamados de
investigación-.acción pero no se escucha casi
hablar de metodología. ¿Es que el desarrollo
metodológico de la investigación-acción
habría alcanzado un punto de saturación? ¿La
investigación-acción está en vías de ser
absorbida por la investigación cualitativa,
incluso evaluativa? Se prepara ella para surgir
como una tendencia tenaz que desafía las modas?
Difícil de decir. Se llega a que los trabajos de
los pioneros caigan en el olvido pero lo
importante es que sus esfuerzos traen frutos.
Este podría ser el caso, una vez más.
NOTAS
(1) Centre Local
des Services Communautaires (Centro Local de
Servicios Comunitarios) [Nota traductor]
(2) La revista Nouvelles
pratiques sociales ha publicado una
documentación interesante sobre la contribución
de la investigación social a la renovación de
las prácticas (Cfr: Vol 7,número 2,
otoño 1994).
(3) El proyecto
de investigación sobre el cual se basan las
reflexiones que contiene este artículo se
titula:"L´intervention communitaire dans
les cuisines collectives au CLSC de Hull"
ha sido financiado por la Dirección regional de
la salud y los servicos sociales de Outaouais.
(4) El subrayado
es del autor.
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