Escribir la
investigación: El informe en el enfoque CualitativoMiguel Angel Gómez
Mendoza
A partir de
una delimitación crítica sobre la
racionalidad de los informes de
investigación en ciencias sociales, en
particular del enfoque cualitativo, se
presentan consideraciones sobre los
siguientes aspectos teóricos y prácticos:
escritura, redacción, validación,
estructura, y ética de la publicación.
Introducción
La producción
del conocimiento pasa por la redacción de un
texto que podrán consultar todos aquellos a los
que una problemática explorada interese. Esta
etapa de la transformación de lo conocido por
algunos (los investigadores) es conocido por
todos y tiene también una importancia decisiva.
Este momento de la preparación del informe de
investigación es objeto actualmente de
encendidos debates en diversos ámbitos, como el
de las disciplinas inclinadas, tradicionalmente,
a adoptar una metodología cualitativa como la
antropología y la sociología.
Con el fin de
prevenir un posible reproche de subversión de la
verdad por el trabajo de reconstrucción, los
investigadores adoptan habitualmente para la
redacción del informe una estrategia de
transparencia (Vander Maren,1991; Fortin, 1991;
Deslauriers y Kérisit 1997). Así, por ejemplo,
éstos dos últimos autores la describen en los
siguientes términos (1997:102-103):
- la
recolección de los datos y los métodos
empleados son explícitos;
- los datos
son utilizados para documentar los
constructos teóricos;
- los
resultados negativos son expuestos y tomados
en consideración;
- los sesgos
son examinados, incluyendo los intereses
personales, profesionales, políticos así
como los sesgos teóricos y las presunciones;
- las
estrategias de recolección de los datos y
del análisis son reveladas;
- las
decisiones tomadas en el transcurso del
proyecto y que han influido sobre las
estrategias de investigación o sobre el
objeto de investigación son documentadas;
- las
hipótesis rivales son presentadas y
analizadas;
- la
confidencialidad de la información es
preservada;
- la
sinceridad de los participantes es
establecida;
- el
significado teórico y la generalización de
los resultados son explícitos.
El informe debe
permitir a los otros investigadores retomar la
investigación con el fin de determinar las
fallas o de poner en tela de juicio los
resultados obtenidos; al mismo tiempo, el
investigador apuesta que su argumentación
convencerá al lector. Asistimos aquí a un
proceso de racionalización del proceso de
producción de la investigación, estructurando
un documento en partes enumeradas e
independientes. Introducción y conclusión son
justamente los momentos más importantes de esta
racionalización. Mientras que el proceso de
construcción del objeto se hace progresivamente
(Deslauriers, 1991: 23-31; Deslauriers y
Kérisit, 1997: 90-96), las convenciones de la
escritura imponen al investigador presentar de
entrada un objeto construido, respaldado por las
selecciones teóricas y metodológicas que se han
hecho en el curso de la investigación, sin que
éstas sean necesariamente previstas. Sin
embargo, como veremos, está lógica de la
investigación se muestra problemática e
inclusive ha sido puesta en cuestión y en
entredicho.
No obstante, es
necesario destacar que la mayoría de los
informes de investigación se ajustan al modelo
convencional antes, con todo aquello que implica
de reformulación a posteriori del objeto de
investigación y en consecuencia de
reconstrucción.
En este
contexto, y con la intención de conservar el
tono práctico de este trabajo, a continuación
abordaremos los aspectos fundamentales de
concepción de un informe final desde una
perspectiva cualitativa de investigación.
La
escritura y sus tiempos
Generalmente, se
recomienda leer las proposiciones de los otros
autores para conocer su ideas. Esta etapa se
justifica y es necesaria. La redacción del
informe coincide con un período de lectura; de
la misma manera que el ratón de biblioteca debe
confrontar sus ideas con los problemas
cotidianos, el investigador de terreno debe ir a
la biblioteca (Arnold, 1982 :58-59).
Es necesario
también descubrir el estilo de los otros para
encontrar el propio. Es útil ver como los otros
autores se las arreglan para presentar una
argumentación convincente y como la desarrollan.
Es siempre interesante revelar las astucias, ver
lo que el autor dice, lo que calla, lo que
descuida, esto permite reconocer su estilo propio
de escritura. Decodificando la lógica de los
otros, es más fácil reconocer la propia, esto
es, identificar los estilos de análisis, de
presentación y de redacción de los otros
(Strauss, 1987:249).
No existe
ninguna receta milagrosa, la mejor manera de
aprender a escribir es escribir, escribir y
todavía escribir. Para la persona que desea
aprender a nadar, nunca es muy temprano para
lanzarse al agua; para el investigador que desea
redactar su informe de investigación, nunca es
muy temprano para comenzar a escribir (Spradley,
1980: 160).
Así como el
análisis y la transcripción, la escritura, toma
siempre más del tiempo previsto: calculando el
tiempo que se puede razonablemente asignar a la
redacción, se puede multiplicar por dos y no
será todavía suficiente (Hammersley y Atkinson,
1994: 208). Cuando el investigador redacta un
informe de investigación, su interés ha llegado
al límite mucho antes que su tarea esté
completa ; habiendo obtenido respuestas a
sus preguntas, sabe que el tema retorna, que el
material pierde su novedad y el trabajo llega a
ser menos estimulante. Entre más trabaje, más
tiene el sentimiento de no avanzar y de dar
vueltas. Además, él conoce muy bien las
debilidades de sus trabajos, y le ocurrirá
desdeñar el conjunto. Al comienzo se trabaja con
entusiasmo, pero el fin es en ocasiones tan
pesado que más de un investigador está tentado
a abandonar.
Una
investigación no alcanza siempre el alto nivel
que se desea inicialmente; no obstante, la
persona que profundiza en una idea
conscientemente razonablemente adquiere
ciertamente una habilidad y los conocimientos que
no poseerá nunca el diletante. Escribir permite
descubrir los conocimientos acumulados a espaldas
durante el proceso de investigación. El
investigador que quiere su tema, que ame su
investigación y que ha aprendido, encontrará en
este interés la energía que necesita para
terminar el informe.
La
redacción del informe
El informe es
una especie de creación, donde la lógica de
base deja lugar a un margen de improvisación. El
investigador tiene un tema general en el
comienzo, pero no sabe exactamente a donde
llegará, y esto es lo atractivo. El informe
tiene tanto del tema como de la improvisación, y
muestra tanto lo teórico como lo práctico,
porque el está escrito en relación con el medio
que lo produce y lo influye. El interprete de
jazz comienza a tocar buscando la idea musical
que desarrollará; de la misma manera, el
investigador analiza sus datos buscando el filón
director que dará cuenta de sus datos (Van
Maanen,1991:20; Van Maanen, 1993:49)
Escribir
requiere regularidad, disciplina y conocimiento
de sus límites. Cuando se afronta la página en
blanco o la pantalla catódica, se termina tarde
o temprano por escribir alguna. Como en el
deporte, la primera jornada es más dura que la
segunda, la tercera menos dolorosa que la
segunda. Hay una frase de calentamiento y de
puesta en forma, de ahí la utilidad de una
planificación del tiempo, de un horario de
escritura y de una gran continuidad.
La escritura
constituye la trama de fondo del informe de
investigación. La redacción del informe se
prepara durante mucho tiempo, por la redacción
de notas metodológicas, teóricas y
descriptivas. En ciertos momentos, el
investigador se pensará en la cima del mundo; en
otros, él se preguntará porqué se ha lanzado a
esta aventura. Tales son las vicisitudes del
trabajo intelectual.
Concretamente,
¿cómo se redacta un informe de investigación?
Una nota preliminar: ¿En el plan del informe no
será al final lo que era al comienzo?. El plan
comienza a elaborarse tranquilamente cuando el
investigador escribe notas y los fragmentos de
análisis, en la medida que avanza la
investigación. Un plan provisorio se bosqueja,
de ahí surgirá el plan general. El investigador
no sabe exactamente lo que será su informe de
investigación, lo que contendrá tal o cual
capítulo, él conoce solamente el esquema
general y los datos que puede allí incorporar.
Cualquiera que sea la manera de escribir que se
tenga, puede ser preferible comenzar por redactar
los documentos de trabajo, los borradores de
capítulo, uno por uno, sin buscar la perfección
desde el comienzo. Una investigación hecha por
inducción se redacta también por inducción,
redactando las partes en primer lugar,
uniéndolas después de manera lógica. En caso
de duda, se debe escribir, olvidar su plan y
escribir.
Escribir permite
clarificar las ideas y no se debe dudar en parar
para consignar las reflexiones que aparecen en la
mente en el curso de la investigación,
cualquiera que sea el momento; éstas pueden ser
la piedra angular del informe. Lo importante es
no perder la idea que surge ; ¿dónde se
ubicará exactamente esta idea?, esta pregunta se
responderá más tarde. Es mucho más simple
ordenar a posteriori el material escrito que
situarlo a priori en el plan. En la medida que el
investigador avanza en su análisis, nuevos
procesos emergen, otros son abandonados. Muy
rápido se asombra de ver que las ideas vienen y
que las relaciones se establecen. Se debe dejar a
su cerebro el chance de trabajar y las cosas se
ponen en su lugar. Esto parece lo contrario a la
lógica pura, pero es preferible escribir la
introducción al final: como el investigador no
sabe todavía que forma tomará el informe,
pensar en la introducción desde el comienzo es
un poco aventurado.
El uso del
computador simplifica mucho la redacción; es
posible cortar, corregir, revisar, volver a
arreglar sin dificultades. Esta herramienta
ahorra un tiempo enorme aún si, para algunos,
representa una complicación que retarda la
redacción y los hace echar de menos la época de
la máquina de escribir manual. Pero cualquiera
que sea su herramienta, se debe preparar para
redactar varias versiones de su informe. La casa
de edición Wiley & Sons pretende que deben
escribirse cinco versiones de un texto, luego
cuestionarlos, para fabricar un bello producto
(Werner y Schoepfle,1987:299-300):
Primera
versión : ¿todo está ahí? Agregar lo que
falta, quitar las repeticiones, las redundancias,
lo superfluo. El autor a menudo tiene
dificultades por resolver, es difícil cortar lo
que ha demandado grandes esfuerzos.
Segunda
versión: ¿todo está claro? ¿Todo está bien
organizado? Aclarar los puntos obscuros, quitar
todavía una vez más lo que está de sobra.
Tercera
versión: ¿el estilo fluye bien? ¿Hay rupturas,
los pasajes sin transición que no se explican?
Las frases cortas son preferibles a las largas,
la forma activa a la pasiva.
Cuarta versión:
¿hay muchas palabras? Se puede decir lo mismo de
más sucintamente? Resumir según las
necesidades, pero no hasta el punto en que la
concisión perjudique la comprensión.
Quinta
versión : ¿es el estilo uniforme? En
ocasiones es difícil conservar el mismo estilo
en un documento tan largo ; algunas partes
son redactadas en momentos diferentes y la
escritura puede afectarse. El leer todo de un
jalón ayuda a veces a descubrir los cambios de
tono.
¿Todos los
investigadores pasan por estas cinco versiones
que recomienda el editor? Muy probablemente, pese
a que los estilos de escritura difieren. Unos
escriben lenta pero regularmente, todos los
días; una página escrita para ellos es casi una
página final. Otros reflexionan y maduran el
plan en su cabeza; cuando se sientan para
escribir, todo está casi listo. Otros todavía
escriben rápidamente para aclarar las ideas, y
redactan su informe por toques repetidos. Algunos
escriben por sedimentaciones sucesivas, como la
marea, otros de un tiro, como un volcán. A cada
uno su manera.
Cualquiera que
sea, es necesario revisar un texto varias veces
para verificar la uniformidad del estilo, las
ideas, la organización, la concisión, o las
mismas ideas.
El investigador
puede evaluar su informe siguiendo algunos
criterios sugeridos por Strauss (1987 :259).
Tanto como sea posible, él debe
"vivir" con su análisis durante algún
tiempo. El debe estar satisfecho de lo que ha
escrito, o cambiar los puntos que le parecen
problemáticos y débiles. Se debe pensar en la
claridad de la presentación: es limpia, ¿sin
ambigüedad? ¿Los resultados de la
investigación han sido comunicados en buena
forma? ¿El investigador convocará la audiencia
a la cuál se destina su traba jo? Cuando la
repuesta a estas tres preguntas son claras el fin
se aproxima.
No se puede
producir todo el tiempo al mismo ritmo: se debe
aceptar con la misma serenidad las pequeñas y
grandes jornadas. Algunos días, la obstinación
puede ser contraproductiva; sería mejor
abandonar momentáneamente el trabajo. Se debe
también guardar tiempo para pensar, leer,
encontrar a los otros y discutir sus problemas.
Cambiar las ideas ayuda a sacar a la mente y
contribuye a una eficacia más grande. Se debe
dar confianza a su inconsciente, a su cerebro, a
su intuición, a su energía, y al tiempo.
Redacción
y validación
Una vez
redactado el informe en su versión preliminar,
es aconsejable someter este texto a las personas
entrevistadas u observadas, al menos a algunas de
ellas. Para el investigador se trata de validar
su investigación: puede corregir los errores de
interpretación y mejorar su análisis. Este
procedimiento no puede ser interpretado como una
prueba absoluta de la validez de los resultados
de la investigación, pero los participantes
pueden ofrecer informaciones valiosas (Lafortune,
1990). De otra parte, las personas entrevistadas
han puesto su tiempo, sus ideas, y menudo parte
de su vida a disposición del investigador, es
normal que ellas sepan lo que se ha hecho con su
trabajo.
Cuando
el investigador redacta un informe de
investigación, su interés ha llegado al
límite mucho antes que su tarea esté
completa ; habiendo obtenido respuestas
a sus preguntas, sabe que el tema retorna,
que el material pierde su novedad y el
trabajo llega a ser menos estimulante.
Siempre me
conmuevo por los prefacios de las monografías
publicadas sobre América latina, donde el autor
reconoce expresamente su agradecimiento a Don
Simpático, Doña Gracia y a otros serviciales
habitantes de San Pedro o de San Miguel (o
cualquier otro nombre de barrio o de poblado) sin
cuya colaboración y hospitalidad su estudio no
hubiera podido nunca ser escrito. En
consecuencia, cuántas veces estas comunidades y
sus útiles informantes, cuyas vidas son
cuidadosamente desnudadas por los investigadores
competentes, terminan por tomar conocimiento de
los resultados de la investigación? Se hacen
esfuerzos por hacerles llegar las conclusiones
científicas y los descubrimientos de la
investigación? ¿Se intenta traducir nuestra
jerga profesional en conceptos ordinarios que las
gentes puedan comprender ellas mismas y gracias a
los cuales ellos podrían aprender alguna cosa?
(Stavenhagen, 1973:181-182).
Como lo plantea
León Bernier (1987 :13), las informaciones
son un don que llaman a la reciprocidad. En
comprender, hay un tomar y también un dar :
el investigador toma los datos, intenta
comprender, pero él debe también devolver, lo
que permite la producción de su informe.
¿Las personas
entrevistas se reconocen en el informe? Aún si
el marco de referencia del investigador es
probablemente diferente del de ellos, ¿la
investigación les sugiere una perspectiva que
los ayude a explicarse su propia vida? (Schatzman
y Strauss, 1973 : 135 ). Si eso es así, el
investigador aquí encontrará una confirmación
frente a un auditorio privilegiado. Si no es
así, y los autores de sus datos no se
identifican, deberá tener cuidado: el análisis
está, quizás, en proceso de deslizarse hacia la
teoría formal. Esto no significa que el
análisis sea falso: un investigador puede
proyectar un retrato poco halagüeño, pero no
obstante verdadero. Idealmente, las dos partes
llegan a la misma conclusión, pero esto no
siempre es posible. En un caso como en el otro,
el investigador debe estar en capacidad de
fundamentar, de justificar y defender su
análisis: que las personas entrevistas estén o
no de acuerdo con las conclusiones, el
investigador es el responsable.
Puede ser útil
hacer leer la versión preliminar por pares que
conocen el tema y por otros que no conocen nada.
A veces, el investigador se convierte en
prisionero de su propio texto y ya no puede salir
más del espiral de su razonamiento. Tomando un
poco de distancia, se está evaluando el mismo
manuscrito. Claro está, esta gestión demanda
tiempo, los comentarios en ocasiones tardan en
llegar y es necesario insistirles a los
comentaristas, pero ello es rentable: los otros
descubrirán debilidades de lógica, omisiones,
imprecisiones que hay que aclarar. Esta consulta
tiene una gran ventaja porque permite en primer
lugar identificar los puntos fuertes y los puntos
débiles de sus trabajos; normalmente, los
comentarios convergen de manera sorprendente. Se
agrupan en algunos puntos principales. Esta
consulta permite tomar un poco de distancia
frente al documento, escoger mejor el plan
general, las articulaciones, las relaciones y las
transiciones.
El
contenido del informe
Un buen informe
de investigación debe ofrecer al lector las
informaciones que le permitan saber como se ha
llevado a cabo la investigación, con la
finalidad de que el lector esté en capacidad
evaluar el proceso seguido y los resultados
obtenidos. En investigación cualitativa, el
informe de investigación contiene los elementos
generales acostumbrados, en primer lugar, el
enunciado de la pregunta de investigación. Este
punto es capital desde varios puntos de vista: en
primer lugar porque esta será la primera en ser
leída por los lectores, además, porque es aquí
cuando el autor demuestra su capacidad de debatir
y de evaluar las investigaciones efectuadas sobre
el tema estudiado anteriormente. La claridad del
estado de la pregunta es un indicador del dominio
del tema y de la capacidad del investigador de
organizar su material y de orientarse. En
investigación cualitativa, la pregunta de
investigación evoluciona al mismo tiempo que el
proyecto y se aclara a menudo al final. El estado
de la pregunta puede contener la revisión de la
documentación o tratarla separadamente. En el
primer caso, el enunciado de la pregunta irá a
la par con la presentación de otros
autores ; en el segundo, se puede presentar
la pregunta de investigación en sus elementos
más generales antes de pasar a la revisión de
la documentación.
El estado de la
pregunta comprende diferentes elementos, como un
enunciado conciso de la pregunta que el proyecto
intentará aclarar, la relación entre esta
pregunta y los resultados de otras indagaciones
que la investigación se esforzará en verificar,
completar o refutar. Se debe asegurar también
que el lector comprenda bien las investigaciones
que son presentadas y evaluadas; la selección de
las citas es importante. Luego de presentar la
orientación general, se pasa al objeto de
investigación: mientras el enunciado de la
pregunta es sobre todo general, el objeto de
investigación es más preciso.
A continuación
vienen los fines y objetivos de la
investigación. El fin da la orientación general
del proyecto: es habitualmente abstracto, más
bien amplio, menos mensurable y orientado a largo
plazo. Por el contrario, el objetivo es más
específico, más concreto, más mensurable, y
centrado en un término corto. El objetivo hace
operativo el fin. Se debe evitar ocultar los
fines y los objetivos bajo una ola narrativa de
suerte que el lector se extravíe en ella..
Es necesario
evitar la confusión del objeto de investigación
(¿qué ?) con el fin ( ¿por qué?) y la
metodología (¿cómo ?). Esta última parte
del informe contiene la descripción de la
metodología utilizada, los procedimientos y
técnicas empleadas, las relaciones establecidas
con las personas que han participado en la
investigación, los dilemas que el investigador
ha debido solucionar. En esta parte el lector
percibirá la otra cara del proyecto. La manera
como el investigador ha intentado responder a la
pregunta, es a veces más importante que la
pregunta misma, o que su respuesta (Deslauriers,
1992:24).
Es aconsejable
asegurarse que los objetivos y la metodología
concuerden, nada choca más que unos objetivos
grandiosos acoplados a una metodología tímida.
La metodología contiene las etapas seguidas, la
repartición del trabajo (qué, cuándo, dónde)
y el cronograma ; es cada vez más corriente
adjuntar la metodología como anexo del informe
de investigación.
El corazón del
informe es la presentación de los resultados
(descripción y presentación). Las diferentes
partes del informe van a catalizarse alrededor de
las preguntas que el investigador se planteaba al
comienzo, o alrededor de las principales
categorías que han surgido en el desarrollo del
proyecto. El informe articula los elementos de
análisis en un orden lógico que da una
impresión de continuidad (Deslauriers; Kérisit,
1997:86).
En
investigación cualitativa, es usual dejar hablar
las personas entrevistadas y citar los fragmentos
más significativos y ejemplares. Estas
ilustraciones sirven para dar el punto de vista
de las personas, en sus propias palabras tanto
como sea posible. Los fragmentos pueden también
ser utilizadas para dar más peso a los
comentarios teóricos, para dar una especie de
evidencia, de apoyo, en fin, estos datos
descriptivos tienen por función ayudar al lector
a comprender la actividad, el sitio, y el
fenómeno estudiado.
Las notas son
útiles, pero no deben ocupar mucho espacio. Las
citas no sirven para demostrar la erudición del
investigador ni para ocultarse detrás de los
grandes maestro; ellas sirven para demostrar que
el investigador no es el único que trabaja este
tema. Las referencias constituyen un aspecto
importante de toda redacción, es primordial
reconocer las deudas contraidas con los autores
que han alimentado la redacción. El método
alfanúmerico, llamado también americano, es el
modo de presentación bibliográfico que está en
proceso de imponerse. Se mete entre paréntesis
el nombre del autor, el año de publicación y el
número de la página, en la medida en que los
autores son citados en el texto ; en la
bibliografía, se encuentra la lista alfabética
de los autores utilizados. Este método de
presentación bibliográfica se encuentra en
muchos libros y en casi todas las revistas porque
es simple y eficaz. Su principal mérito es el de
permitir conocer inmediatamente el autor de la
referencia o de la idea.
Si el informe
está destinado a una institución que financia
la investigación, o a las personas que no
tendrán mucho tiempo para consagrarse a su
lectura, se comienza por un corto resumen. Se
encuentran estos resúmenes en la mayor parte de
los buenos informes, en las conferencias de
prensa en donde son presentados a los
periodistas, y en un número creciente de
revistas en donde cada artículo está precedido
de un resumen, y algunos lectores no leerán nada
más. Con esta síntesis, se intenta picar la
curiosidad del lector apremiado esperando
llevarlo más lejos. De lo contrario, retendrá
al menos las ideas generales y volverá quizás
más tarde. La redacción de este resumen es
entonces importante porque determina si será
comprendida o no la investigación. El lector
deberá encontrar aquí la pregunta que el
investigador se planteaba y la respuesta que ha
encontrado (Werner y Schoepfle, 1897:294-295).
La
presentación del informe
La cultura
científica nos ha acostumbrado a una escritura
severa que cada vez es más criticada; la aridez
ya no es más sinónimo de objetividad.
Actualmente algunos piensan que una escritura
interesante, bonita, variada y cautivante no es
incompatible con la ciencia social. Al contrario,
la ciencia social está en la búsqueda de un
estilo que traduciría su nueva orientación, la
sensibilidad y la praxis de las personas (Van
Maanen, 1991:15-34; Van Maanen,1993: 47-78;
Anderson,1993:69-85). Lincoln y Guba (1985)
pretenden que la época post-positivista, o
post-científica, tiene necesidad de un nuevo
estilo. Si se quiere aprender de sus
contemporáneos, se debe más que nunca producir
informes concretos, complejos, empáticos (Van
Maanen,1991:34; Van Maanen,1993:50). Esta
búsqueda de renovación es muy evidente en la
corriente etnográfica de investigación. La
etnografía produce una descripción de la
cultura, o más precisamente, un texto cuyo fin
es evocar en la mente de su autor y del lector la
emergencia de un mundo posible salido de la
realidad cotidiana (Harvey,1993: 5-12; Harvey,
1993:13-32; Hammersley; Atkinson, 1994). De
hecho, esta corriente crítica el discurso
científico cerrado que se basta a si mismo y se
justifica por su propia lógica,
independientemente de la realidad definida por
los sujetos. Para los partidarios de esta
tendencia, la etnografía es el medio de superar
el discurso científico tradicional, de renovar
el "género" científico integrando en
él las preocupaciones éticas, poéticas,
políticas.
Algunos
antropólogos consideran que la poesía misma y
la política son inseparables (Edmondson,1993;
Andersen,1993). Según ellos, la ciencia se
encuentra en los procesos históricos y
lingüísticos, los géneros académicos y
literarios se influencian recíprocamente y la
descripción cultural es propiamente ética y
experimental (Morin, 1991;Van Maanen,1991; Van
Maanen, 1993). La poesía también formaría
parte de la ciencia: más allá de la manera de
presentar los hechos, el análisis y la
comprensión también pueden inspirarse.
Un buen informe
de investigación se sitúa entre la
conceptualización etérea y la descripción pura
y simple. De una parte, la gran importancia que
se concede al desarrollo conceptual hará perder
al material el color que le confiere la
observación de la rica y tornasolada realidad.
Por otro lado, el exceso en la descripción hace
que el lector olvide la relación entre los datos
y su explicación. Taylor y Bogdan
(1994:160);Schatzman y Strauss (1973:110) hablan
de la "descripción" analítica como si
fuera el sello distintivo de un buen informe en
donde son vecinos los fragmentos de entrevista,
las observaciones y los datos teóricos. El
informe debe ser tan empírico para ser creíble
y tan analítico para ser interesante. Mucho de
lo uno o de lo otro puede matar el interés.
Debido al material vivo que utiliza, un informe
de investigación cualitativo es generalmente
interesante de leer.
El informe de
investigación se sitúa en la frontera de la
ciencia y la literatura; no existe una sola
manera adecuada de presentar el análisis de sus
datos. Van Maanen (1991);Van Maanen (1993) y
Hammersley y Atkinson (1994), distinguen tres
modos mayores (realista, confesión,
impresionista) y cuatro menores (crítico,
formal, coautores investigador/informador,
polifónico). Y la lista no está cerrada: todo
el mundo puede agregar su propio modo. Sin
embargo, hay algunas reglas generales de las
cuales se puede inspirar. Autores como Hammersley
y Atkinson (1994) recomiendan que los
investigadores intenten superar lo que todo el
mundo sabe, y sacar a la luz lo que hace la
novedad de la situación; lo que parece evidente
no lo es siempre. Ellos aconsejan evitar la
tentación de neologismos que nadie comprende. No
que no se deba crear un nuevo vocabulario, la
transformación de la realidad pasa por la
aparición de nuevas palabras, pero la claridad
de un texto debe ser preocupación permanente.
A veces,
el investigador se convierte en prisionero de
su propio texto y ya no puede salir más del
espiral de su razonamiento. Tomando un poco
de distancia, se está evaluando el mismo
manuscrito.
Evite las
operaciones bizantinas que consisten en asociar y
disociar los conceptos, evite el manierismo de la
palabrería. Oblíguese y obligue a los otros a
la simplicidad del enunciado claro. No recurra a
los términos complicados salvo si usted cree
firmemente, que su empleo, amplia el registro de
vuestra sensibilidad, la precisión de vuestras
referencias, la profundidad de vuestro
razonamiento. Evite buscar en la obscuridad un
medio de suprimir simplemente los juicios sobre
la sociedad y de suprimir simplemente el juicio
de vuestros lectores (Mills, 1967:227).
El estilo
empleado debe ser claro y a la altura de todos
aquellos que se interesan en el tema. Se debe
escribir pensando que el lector no conoce
absolutamente nada del tema y que sus únicos
conocimientos en este campo dependerán de la
lectura del informe. Una idea brillante, mal
desarrollada y presentada de manera obscura,
tendrá menos efecto que una idea simple pero
argumentada agradablemente. Entre más dificultad
tenga el lector para descifrar las frases, aun
las más elegantes, menos tiempo tendrá para
comprender las ideas. En las ideas como en la
cocina: la presentación es importante. No se
debe nunca subestimar el conocimiento técnico de
los lectores. Para algunos, claro está, el
informe será nítido, pero para otros será
arduo. Se debe escribir pensando en el lector
inteligente que posee algunos buenos
conocimientos generales, no en el especialista
agudo (Werner y Schoepfle,1987:295). Como Des
Rivieres (1991:87) y Trembaly (1991:72) lo
recuerdan, la investigación es importante para
todo el mundo y el investigador debe pensar en
escribir para otro auditorio y no solamente para
el medio académico. La lectura del informe de
investigación debe ser cautivante, si el
investigador toma verdaderamente su tema a pecho,
su interés será evidente en el informe y
tocará al lector..
La ética
de la publicación
Una pregunta que
con frecuencia se plantea por la publicación del
informe es: ¿debe publicarse un informe de
investigación desfavorable a las personas, aún
a nombre de la ciencia? Estas personas exigen el
anonimato antes de aceptar participar en una
investigación, la confidencialidad de las
opiniones emitidas no debe sufrir alteración. Si
la divulgación de las los resultados amenaza a
cualquiera, de una forma u otra, es preferible no
divulgarlos. Se debe medir el efecto de la
investigación sobre los movimientos sociales: la
crítica puede ser estimulante tanto como ella
puede ser asesina. Toda actividad contraria a los
intereses de las personas observadas, en
consecuencia, a la comunidad científica misma,
debería ser abandonada.
También puede
surgir otra cuestión que genera un serio
problema de ética: el informe por debajo de la
realidad. Se llega a la situación en que el
investigador sea tan exigente que subinterprete
los datos; desconfía de la acción y se refugia
en una definición de la situación que planea a
tal altura que todo se ve uniforme. El se
pregunta de tal manera que todo lo que no se
aproxime a lo ideal es descartado. Este
investigador define la realidad de una manera
alejada, como Zeus que mira desde lo alto del
Olimpo los inútiles esfuerzos de los mortales
que se debaten. Mills (1967:28) ha caricaturizado
esta tendencia denominándola Suprema-Teoría.
Esta forma de ciencia social abstracta y general
delimita la realidad de manera lógica pero
arbitraria, sin ofrecer el origen de sus
conceptos, sin decir cómo se imponen a la
consciencia, sin tomar en consideración los
conflictos sociales y las situaciones que hacen
nacer las ideas.
Otra versión de
la misma posición consiste en proponer que las
ciencias sociales no tienen que pronunciarse sino
solamente aclarar la controversia (Soulet, 1989).
Pero cómo limitarse a la descripción de los
hechos ? Acaso delimitarlos, ¿no es ya
escoger ? Esta posición semeja a aquella
que considera que el papel de las ciencias
sociales no consiste en formular la política
social sino en medir sus resultados. No debe
preocuparse de los fines sino solamente de los
hechos y los medios, y aún, de manera pasajera.
El in vestigador que publique participa en el
debate pese a él; sin caer en el maniqueísmo,
sus ideas traicionan una concepción de la
sociedad, de las definiciones, de las
presuposiciones. Este vacío ético plantea una
pregunta ética.
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