Aproximación cultural a un álbum de familia

Alberto Antonio Verón Ospina

En el presente ensayo nos proponemos examinar el reciente trabajo del profesor y escritor Armando Silva: Álbum de familia. La imagen de nosotros mismos. Valiéndose de un caudal de aportes de diversas disciplinas: la antropología, la semiótica, los estudios de campo, las teorías de la narración contemporánea, el libro presenta un detallado estudio sobre el significado que tienen las fotos y el álbum de fotografías para las familias colombianas. Se trata de un estudio difícil de encasillar en una disciplina precisa del conocimiento, y que por el contrario se libera de cualquier reducción. Se trata eso sí de un magnifico aporte a los estudios en comunicación y en cultura y un agregado magnífico al acumulado de pensamiento latinoamericano y colombiano. Es, desde esta última óptica, la del aporte de Silva a la investigación cultural, que se ubica el ensayo.

"En sus orígenes el álbum de fotografía ofrece la alternativa de registrar los vestigios del pasado bajo una apariencia de precisión, de rigor con la realidad, adquiriendo así el cariz de una forma por excelencia de la modernidad"(1) .

 

La fotografía aparece en sociedad unida al concepto de lo moderno, ya que este concepto implica un ejercicio mecánico, tecnológico, de carácter reproductivo y masivo . Nos encontramos con un hecho por completo distinto: la cámara reemplaza a la producción manual, confrontándonos con un icono dependiente más de las posibilidades de la máquina que del cuerpo humano.

La fotografía llega para registrar cada uno de los eventos públicos de las sociedades signadas por la velocidad, la maquinaria, las construcciones de gran escala, las marchas políticas, pero también la existencia privada, el movimiento de los cuerpos humanos, sus invenciones estéticas, sus modas, sus sueños.

Luego de los grandes movimientos de masas impulsados por las ideologías políticas del siglo XX, nos encontramos con un fenómeno que Carlos Rincón(2)  llama la orientación actual a dotar de mayor valor a las imágenes con las cuales se consigna la experiencia, por encima de las búsquedas políticas, de las prácticas institucionales o las teorías de las ciencias sociales. Esta tendencia llamada hedonista, de gusto por lo efímero e individualista, configura buena parte del temperamento cultural en el cual nos hallamos inscritos favoreciendo el desarrollo de estudios como el presente donde se examina el papel de la imagen. A nivel de temas y enfoques este giro cultural, afecta buena parte de la bibliografía que sobre el asunto se ha publicado en los años ochenta y noventa en Colombia. En resumen, se trata de un viraje en los marcos teóricos y en las visiones de mundo en las postrimerías del siglo. Dentro de los estudios estéticos, las investigaciones realizadas por Armando Silva pueden ser un claro indicio sobre la Colombia de la década de los noventa ; no la convulsionada por la guerra sino aquella que posa ante la cámara con un gesto de alegría.

Es a partir de ese gesto : el cotidiano y familiar que se consigna en las colecciones fotográficas de familia que pensamos en la alternativa de rastrear en comunicación otras sendas para la sociedad colombiana. Nuestro objetivo general es el de agregar algunas luces a la contextualización de los aportes de Silva al estudio de la cultura nacional . Partiendo de su libro Álbum de familia en contramos a grupos que en Bogotá, Medellín, Santamarta o Nueva York ordenan una historia particular que estaba por ser descifrada.

El pensamiento cultural de nuestro tiempo

A la reflexión cultural que se viene realizando en el país, bien se le pueden hacer extensas algunas de las consideraciones de Eduardo Subirat(3) sobre la sociedad española, en lo referente a la superación de un atraso secular, al aislamiento de los valores intelectuales y artísticos, a la debilidad de una tradición reformadora, un estado ambiguo entre tradición y modernidad, y la falta de un auténtico pensamiento liberal durante al siglo XIX.

En el siglo XX los materialismos dialécticos e históricos tuvieron hasta los años setenta papel principal en las universidades, de ellos se desprendió que el estudio sobre los medios masivos de comunicación y las culturas populares se leyeran bajo las claves de la denuncia social o de aquella otra tendencia desarrollista que apostaba por la redención originada en la tecnología. Luego fueron apareciendo otras alternativas como el psicoanálisis y la semiótica, que si bien han tenido seguidores acríticos y descontextualizado de nuestra realidad social, también han conseguido estimular el enfoque y las metodologías de los estudios sociales en Colombia.

El rápido cuadro descrito por Subirats, acerca de la España de los años ochenta apunta hacia la necesidad de describir y criticar la manera en que nuestros ensayistas y escritores en temas culturales y sociales han recogido todo el acumulado espiritual de este siglo transformándolo desde el seno de una diversidad social como la colombiana. ¿Desde dónde piensan a Colombia nuestros pensadores?. ¿Cuáles son algunas de las tendencias principales del pensamiento colombiano a finales del siglo XX?. Este orden de preguntas pueden parecer insustanciales cuando se miran los efectos que la racionalidad global impone al mundo. Desde el siglo XIX nuestros escritores y pensadores han interpretado al país con sus particulares ópticas de formación académica. Esas ópticas de formación se han convertido en aplicaciones a la vida social, en temas de estudio en las escuelas y colegios. Especular acerca de conceptos como nación o pensamiento nacional tiene mucho de resistencia, por lo menos en América Latina, donde los conceptos de identidades locales, de grupos étnicos, de defensa de las tradiciones o negociación entre formas de vida diversas, se encuentran sujetos a los rápidos virajes en las interpretaciones de los teóricos y la ferocidad de nuestros conflictos sociales. En el álbum de familia estos imaginarios culturales se instalan en el campo de lo representado pues no existe un icono que a su vez no evoque una trama completa de significados.

En cuanto al debate acerca de la modernidad en Colombia podemos decir que este no se encuentra clausurado. Lo hallamos abierto tanto en el espacio de las Ciencias Humanas como en el de las Ciencias Sociales y pretender clausurarlo tiene mucho que ver con la terquedad teórica de quienes consideran estas temáticas sin asidero alguno en nuestro medio.

La década de los años noventa se inició con la aceptación de toda una serie de objetos y de temas de estudio que han intentado mirar el caso Colombiano y el caso de América del Sur con unas metodologías que se preguntan por las maneras de dialogar con el mundo, sin que esto pueda significar un atentado o desconocimiento a las realidades de la nación y del continente . Algunos de los elementos dotados de un alto significado en la década que concluye serían entre otros en el plano político, la constitución del noventa y uno ; en el económico el creciente poder hegemónico del modelo neoliberal y en el estético el éxito de los estudios inter y transdisciplinarios, muy especialmente en el campo de la comunicación. La constitución reconoció en lo político a un país dividido en regiones, país en el que durante décadas se convivió de manera conflictiva con formas extremas de injusticia social y de poco acceso al bienestar material, a la educación y la cultura. La andanada neoliberal afectó las políticas de estado e introdujo en el continente, especialmente en Colombia, la opción por el individualismo. En el plano estético sus formatos se vieron afectados por el uso masivo de las tecnologías mass - mediáticas. La llamada globalización, puso a convivir y alimentarse en el territorio de la simulación las producciones estéticas locales, nacionales e internacionales. En toda este barullo, dos libros de los años noventa :Culturas híbridas(4)  de Néstor García Canclini y De los medios a las mediaciones(5)  de Jesús Martín Barbero, abrieron en ciertos grupos un territorio acerca de la investigación para América Latina sobre una línea en la que convivieran problemáticas diversas articuladas desde el enfoque de la percepción en la comunicación. A su vez en Colombia, dos compilaciones Colombia el despertar de la modernidad(6) y posteriormente "Pensar la Ciudad(7)  ofrecieron una visual en torno de la recepción y discusión sobre este tema en el país. En esta misma década de los noventa Armando Silva(8)  inauguró una serie de investigaciones estéticas (semiótica, sicoanálisis y sociología conviven en estos análisis) sobre los graffitis, las ciudades de Bogotá y Sao Paulo y el tema de la fotografía en el Álbum de familia. El libro de Armando Silva aparece en un entorno social signado por el creciente dominio de la globalización como fuerza hegemónica (9), mientras que en el plano subjetivo nos enfrentamos a unos individuos que alteran su relación frente a formas de organización social como la iglesia, la escuela, el estado, la empresa. A estas alteraciones se les califica de pesimistas, conformistas, insolidarias, pero vistas desde una sensibilidad contemporánea resultan expresiones saludables en su individualismo, en su afirmación de el derecho a vivir cada uno su intimidad y de proyectar nuevos imaginarios más allá de las etnias, las clases sociales o la nacionalidad.

¿Pero hasta que punto estas transformaciones se encuentran presentes en la producción humanística y social de la década de los noventa en Colombia?.

Las dos compilaciones de Fernando Viviescas: Colombia el despertar de la modernidad y Pensar la ciudad han descrito y colocado en primer plano dos instancias en la reflexión del tema: una primera de encuentro entre los principales exponentes durante la segunda mitad del siglo en Europa y Estados Unidos de las llamadas visiones fragmentarias o micro - relatos, que conviven con una serie de escritores colombianos que desde los ámbitos literarios, económicos, urbanísticos, filosóficos han intentado pulsar los modos en que el país puede ser interpretado o tematizado por los relatos de la modernidad. Entre las caracterizaciones que se adjudican a la sociedad colombiana están : las contradicciones entre modernidad y modernización sentidas como un desacuerdo con la mentalidad popular, arraigada en un formato de pensamiento de tipo mítico que usa a la vez los componentes tecnológicos en la vida cotidiana. El narcotráfico y la violencia se han centrado no solo en los ambientes rurales sino también urbanos, los cuales caracterizan el paso de los años ochenta a los noventa. En la historia de las ideas y de las instituciones sociales, la prolongada exposición a la mentalidad hispánica y contrarreformada ha incidido históricamente en la formación de un individuo dependiente del estado, dogmático e intolerante en materia religiosa y política. Nótese acá las coincidencias entre las tesis de Subirat arriba citadas y estas.

Al estado burocrático y proteccionista, a la mentalidad religiosa enemiga de la reforma y cada una de las instituciones que surgen de la alianza iglesia y estado, a las teorías racionalistas y científicas imperantes en la modernidad de occidente Castoriadis las llama significaciones imaginarias sociales(10) Esas significaciones nos ofrecen un diagnóstico acerca de la sociedad Colombiana; diagnóstico donde según el análisis afloran las contradicciones, la mentalidad de la astucia y del pasar por encima de quien sea, a su vez que se proclaman los valores de la tradición católica y de la liberalidad.

En Pensar la ciudad se habla de la dificultad que se tiene en Colombia para que la carencia de una sensibilidad estética socializada pueda entenderse como una ausencia vital:

"En nuestras sociedades la dificultad de relacionar a la mayoría con la experiencia estética hace muy difícil acercarla a la arquitectura. En Colombia mucha gente vive sin esa necesidad, lo que equivale a vivir sin necesidad de la cara. La gente vive cotidianamente inmersa en la arquitectura pero pocos la ven , ella es como el aire ..." (11) 

 

Otro de los temas que resulta notable en la constitución de esta línea de investigación en el continente es el que atañe a la relación entre ciudad, consumo y política. García Canclini en su libro Consumidores y Ciudadanos(12)  examina el desplazamiento de un ciudadano político hacia un consumidor del mercado. A su vez también analiza el fenómeno de que las masas latinoamericanas hayan pasado del mundo de lo popular campesino - premodernidad - al mundo de un consumo precario- posmodernidad en situación de periferia - sin haberse experimentado un proceso de construcción de ciudadanía.

La segmentación de los estudios latinoamericanos

La reflexión cultural vive una segmentación que puede rastrearse en algunas de las lecturas de orden cultural más importantes y afamadas en el contexto continental. A partir de los años sesenta, nos encontramos la presencia en los estudios de comunicación con los aportes de la lingüística y la semiótica que estudian a la comunicación no en cuanto dato medible y redundante sino bajo la calidad de un signo que dice , que necesita ser interpretado, pero que enuncia y dice también desde la ambigüedad misma de sus predicados.

La estética a su vez se ha incorporado en los debates de la comunicación, pues el signo nos habla desde un ámbito cualitativo, estilístico y formal. La función poética del lenguaje circula por el signo dotándolo de una resignificación que en el caso de la comunicación en el icono visual permite a los receptores ordenar su mundo, su propio mundo, su pasado y presente en ese libro que se le conoce con el nombre de Álbum de Familia.

Cuando mencionamos la presencia de lo público en comunicación nos referimos a aquellos objetos y sujetos de debate político y social. En lo privado orientamos la mirada hacia aquellos objetos de estudio y sujetos que parecieran no trascender el orden de lo cotidiano y de los gustos personales. Si la fotografía es un asunto público, el álbum de fotografías familiares nos habla desde la intimidad del hogar, dirigiéndose a un grupo pequeño que se acerca a sus recorridos y lecturas. En ese punto el trabajo de Silva parece desvirtuar la separación. La colección de fotos que alguien escoge para incorporar y ordenar en el libro se convierte en tema de análisis social ; nos encontramos bajo las fascinantes evidencias que se ocultan tras el papel trasparente. Somos entonces guiados hacia la esfera de lo privado, en un intento claro de encontrar distintos narradores y desconocidas manera de comunicarnos. La tesis sobre un desilusionado abandono por parte de los grupos humanos de las grandes esperanzas y los grandes relatos de occidente podría mover a los investigadores a estudiar otros tipos de mediación - la moda, el álbum de fotografía - en los cuales la gente concentra una nueva esperanza y esfuerzo.

Así frente a la ausencia de análisis que elaboren una síntesis sobre la producción intelectual de los años ochenta y noventa pareciera que el libro de Armando Silva invitara de inmediato a la problematización concerniente a los estudios culturales en el país. Su libro "El Albúm de familia" queda inscrito en la corriente de una Sensibilidad contemporánea(13) donde se privilegia una mirada estético - semiótica por encima de otros enfoques.  Pero como lo hemos señalado con anterioridad, no se trata por parte de los investigadores de un desprecio hacia lo público; se refiere mejor a un otear nuevas interpretaciones al fenómeno de lo social, a la relación entre lo privado y lo público, al cambio en unos escenarios y unas discusiones políticas por otras de carácter estético, así como a la reorientación de la sensibilidad de las mayorías hacia aspectos donde se describe una actitud más dispuesta a vivir y disfrutar del instante.

Si no se está cancelando la discusión de lo público en favor de lo privado, lo que hacemos es xxxxxxabrir unos poros en donde se evidencie y circule el contacto de lo estético con lo político. Los objetos de estudio que Silva ha aglutinando pueden indicarnos caminos o respuestas que nos hablan de la interpelación(14)  popular a esas maneras que el poder tiene de hablar y crear su propia imagen No se trata entonces de un pesimismo ante lo político y social sino de establecer otras rutas para llegar a esos modos de confrontar e interpelar la hegemonía; es el caso de las interpelaciones que frente a las vallas de los publicistas impugnan desde el graffiti callejero respuestas alternativas; que ante la ciudad como espacio de circulación y rápido consumo urbano nos abocan a seguir la manera que los peatones tienen de imaginar las calles de su ciudad - Bogotá y Saopaulo - y en el caso más reciente, el cual motiva este texto, nos propone a maneras de interpelación, las fotos de familia como registro en que los grupos sociales se representan a si mismos inmersos en sus ambientes familiares. Cada uno de estos objetos abordados en la investigación cultura con una particular metodología por parte de Silva: la fotografía del álbum familiar, el graffiti callejero y las imágenes urbanas que inquietan la vida del ciudadano, permiten que emerjan una serie de actores sociales que nos desbordan , atropellan y que ha bían estado ausentes: los jóvenes, las culturas populares y los mass - media. Resulta ser desde esos puntos móviles y con una actitud estética, que se construyen las maneras de interpelación por parte de los receptores.

El origen del problema de la fotografía

¿De qué manera la fotografía incide en la preservación de la individualidad en ciudades densamente pobladas y determinadas por el anonimato?. Esta pregunta acerca del anonimato empieza a no tener sentido si examinamos las distintas redes de comunicación que de manera frágil y espontánea surgen en los circuitos de la ciudad, pues la popularización del uso de la fotografía incide de modo contundente en las maneras de percibirse que tienen los individuos. Walter Benjamin en sus estudios sobre la cultura contemporánea nos ha demostrado que la aparición de las tecnologías de la comunicación han modificado la sensibilidad de los hombres que nacieron contemporáneos a las técnicas del cine y de la fotografía. La sociedad colombiana se encuentra signada también por esa modificación de su sensibilidad a partir de la aparición de los medios masivos..

Fenomenología de la imagen fotográfica

La aparición de la imagen fotográfica parte en dos la historia de la cultura occidental. El instante visual se eterniza y reproduce ; a su vez nos encontramos con la ilusión o simulación de que el mundo podrá ser fijado en el papel. Los estudios acerca de la imagen fotográfica nos hablan de la relación entre el sujeto que selecciona el campo visual y el objeto que será resaltado en ese campo.

Zunzunegui(15)  escribe que la fotografía se presenta como una cristalización del instante visual. Gracias al papel fotográfico fijamos la imagen ; las apariencias son duplicadas y se produce una liberación de la distorsión que facilita la reproducción manual. En la fotografía no existe información sonora, táctil, gustativa, olfativa. Absolutamente el predominio es óptico. La fotografía reduce lo tridimensional a bidimensional, y a su vez se elimina el espacio que se encuentra más allá del encuadre. Zunzunegui plantea una tensión entre la tendencia a la belleza y la estética como a la búsqueda de la veracidad. El acto fotográfico se nos presenta como una actitud de no intervención por parte de quien toma la imagen.

Algunos elementos sobre la historia de la fotografía

Armando Silva apunta como la fotografía es la expresión visual de una sociedad altamente secularizada e individualista. Los vitrales tienen su gran momento en la edad media ; posteriormente llegan los retratos de los pintores del renacimiento donde se eterniza a los reyes y los nobles(16). En el siglo XVIII y XIX las miniaturas dan testimonio de la aparición de nuevos grupos sociales que presionan por aparecer en las reproducciones, hasta llegar a la fotografía, en especial en la década de los ochenta donde la cámara fotográfica se convierte en el instrumento masivo que favorece la multiplicación de los motivos representados, y en el cual la familia, sus momentos estelares, sus hijos y los mayores ocupan el primer plano. La secularización se entenderá entonces en el sentido del pasaje de los motivos religiosos a otros temas políticos e históricos para desembocar en la fotografía donde se reivindica lo cotidiano como en el caso de la familia moderna, con sus ritos, con las aspiraciones que quedan reseñadas en una pose o con el culto por los hijos como promesa de futuro. Hoy se verifica que a partir de la apertura en el campo de visión que proporciona la fotografía nos hallamos con la democratización en el acceso de quienes observan, gustan, y participan de lo narrado por la cámara. Como bien lo escribe Armando Silva:

"Entre más alta es la clase social, más posee fotos antiguas anteriores a los años cincuenta, en general hechas en blanco y negro o en sepia. Sólo el abaratamiento de las fotos y su popularización ha permitido que en los últimos años, después de los ochenta, los sectores populares se tornen consumidores de fotografías"(17) 

 

La fotografía en Colombia

El Barón Jean-Baptiste Louis Gros(18) fue diplomático de Francia en Colombia entre los años 1839-1843. Este introdujo la técnica del daguerrotipo en la ciudad de Santafé de Bogotá. Hacia el año de 1860 las tarjetas de visita de Wills y Restrepo se popularizan en la ciudad de Medellín. Como lo plantea Beatriz González "La tarjeta de visita modificó el ocio de la vida provinciana"(19) . En los hogares de las familias más tradicionales los tiempos de ocio y de visita empezaron a ser llenados por medio de la mirada compartida sobre los álbum de familia donde las gentes de todo el mundo solían depositar las fotografías de sus seres más queridos. Esos antiguos libros aparecen como ilustres predecesores del objeto que ha ido recorriendo buena parte de los hogares del mundo. Su uso, organización y mutaciones se convierten en uno de los más interesantes temas para la reflexión estética contemporánea.

Rupturas en el álbum de familia

En la historia de la fotografía aparecen una serie de crecientes esperanzas en las posibilidades discursivas de la fotografía ; es el instante en que está pasa de la pose estática a la captación y petrificación del movimiento, cosa posible con los equipos de hoy. Si antes, con Benjamin, hablábamos de copias y reproducciones, ahora va a hablarse de traducciones de un programa a otro, de conversiones de las representaciones o hasta de importaciones del scanner a la memoria hard drive del computador. En el siglo XIX las posibilidades que de archivo tuvo la fotografía se aplicaron en la identificación y seguimiento de criminales, "se propuso complementar el retrato con una descripción hablada, que viene a ser como una descripción analítica de las unidades discretas, tipo de nariz, ojos, orejas, altura del sospechoso, tipo racial, etcétera" (20)  Desde la sociología de la cultura el álbum fotográfico vuelto producto de fácil acceso y organización en los distintos grupos sociales, habla del acrecentamiento del capital simbólico y de la distinción y aumento del sentido de diferencia de unos grupos con respecto a otros. Así las manera de posar, los escenarios que rodean a la foto -el contexto- hablan, según Silva, de maneras particulares que tienen las familias según su estrato social o región, de narrar el álbum de familia.

El álbum como ritual 

Silva nos propone que hagamos de las fotos del álbum una lectura que ubique sus usos en el ambiente de los ritos. Algunos de estos ritos como el nacimiento, la circuncisión, el matrimonio, el sexo o la muerte serán estados registrados en ceremonias sociales. Se demuestra que el niño "..cumple en el seno de la nueva familia como héroe o rey de la casa al que se le da todo el escenario visual y sobre quien la familia apuesta su futuro" (21) 

La fotografía familiar permite que los grupos sociales puedan instalar su propio universo familiar de referentes estéticos. A cambio del auto retrato de Alberto Durero o de Picasso en la sala de la casa, el retrato ampliado del niño montando en triciclo o del día del matrimonio de los padres nos llevan a un orden simbólico en el cual las familias elaboran un sistema simbólico que tiende a estar desarticulado de los grandes relatos de occidente - la política o la religión - y orientado más hacia la vivencia particular de las personas . De esta manera la familia se expone a si misma. Si para apreciar una obra de arte moderna se necesitaban tener competencias en el campo de la producción de estas, la foto de familia indica unas competencias (22)  que son exclusivas al devenir de la familia, y que son registradas y contadas por estas, como una manera de perpetuar el valor de su propio pasado de grupo social.

¿Y donde ubicamos el álbum ?

Pero entonces si en el arte operan determinadas convenciones que obligan al creador a quedar enmarcado dentro de un género específico: la novela, el Jazz o las orquestas sinfónicas que tienen su propio sistema de orden y jerarquía ¿cuales serán esas convenciones al interior del álbum familiar? ¿Existe una manera de posar ante la cámara, de entrar al campo visual o de organizar un entorno que nos permite pensar en unas convenciones para este tipo de fotografías?. Hacia allá apunta la reflexión de Silva

Nos permitimos seguir las teorías de Bordieu y aplicarlas en el álbum familiar cuando el autor francés nos define un campo cultural como un lugar donde los hombres luchan por apoderarse del capital simbólico inmerso en la cultura. El álbum viene a ser un ejercicio de colección , acumulación y transmisión de ese capital: en este caso se coleccionan imágenes, fragmentos, resto de una memoria. El álbum implica un ordenamiento de su propio mundo en el caso de quien lo hace y un nuevo orden de quien lo lee. Se llega o entra a él desde distintas perspectivas. Cercano a la biblioteca o las estampillas del filatelista, el álbum constituye un orden estético y narrativo.

La familia por su parte es la enunciación del objeto que se colecciona y ordena. La familia pasa de ser asunto de la antropología social y cultural a convertirse en tema que linda con la estética. Así, los antropólogos gustan de estudiar los diversos ritos que simbolizan la estructura familiar. Ceremonias como los bautizos, las bodas, los grandes encuentros familiares, son rituales que en el álbum de familia alcanzan un nivel de escenificación que el coleccionista elige para perpetuarse a los ojos de las futuras generaciones. El Album de familia cuenta historias en el sentido narrativo de la expresión ; historias que son factor constitutivo de una tradición o memoria cultural que se hereda de generación en generación.

La investigación de Silva propone la posibilidad de asumir las fotografías de familia como enunciados que nos dicen acerca de aspectos del mundo. La foto se vuelve enunciado en el momento que la sacamos de la caja de recuerdos o que abrimos el álbum. En palabras de Silva : "...ésta parece dispuesta a dos acciones: a mirar a cualquier eventual observador y a su vez a ser vista por el mismo"(23) . También en el álbum se estructuran los puntos de vista de aquellos que intervienen en ella: la familia, la edad, el sexo, las regiones, la cultura. La foto de familia considera Silva" es un acto teatral. En la fotografía se evidencia que todos actuamos para otros" (24)

En este narración visual y en ocasiones oral, la memoria del pasado sirve al coleccionista para lanzar claves al futuro, a las generaciones y descendientes que vendrán. De este modo el álbum nos comunica la conciencia de que envejecemos, de que ese que fuimos se aleja en el tiempo, de que sólo el papel pareciera contener la ruina que circunda lo humano. Es ahí entonces, que el álbum adquiere connotaciones complejas, esas que hablan de lo oculto, lo que se encuentra tras lo fotografiado ; esos otros con sus sueños y sus poses que se desvanecieron en el tiempo, en la ruina, pero que pueden subsistir -¡oh milagro poético !- en la evocación.

Para terminar nos volvemos a preguntar,  por el lugar que ocupa este libro de Armando Silva en el conjunto de la producción en estudios acerca de la comunicación . Nos referimos al horizonte donde esta lectura se encuadra respecto a otras que abordan líneas de investigación similares. En este sentido pensar la comunicación lleva a describir la manera en que los emisores establecen un diálogo con los receptores. Walter Benjamin (25)  estudiaba la avidez del coleccionista en sus estudios acerca de Edwar Fuchs. Hacer un álbum constituye una manera de colección. La ordenación del mundo se erige a partir de los rituales domésticos y dentro de un orden particular : el bautismo, la primera comunión, la graduación, el aniversario de bodas, el viaje. Los grupos sociales ordenan su vida a partir de estas actividades. Otro aspecto a destacar, es el aporte en la constitución de una historia o teoría estética de la vida cotidiana pues aparecen acá toda una serie de formas de representación del mundo elaboradas desde lo privado.

El álbum de fotografía o el vídeo casero son las narraciones de quienes durante siglos no tuvieron la oportunidad de elaborar sus propias narraciones, haciéndolas extensivas y construyendo una sensibilidad a partir de esas manera de contar y mostrar a los otros su mismo mundo. En este aspecto podríamos pensar el éxito que tienen los estudios acerca de vida cotidiana unidos a la socialización entre los sectores populares de las fotografías y de los videos . Estos instrumentos proyectan una imagen que nos permite el elemento de autoreferencia y de imagen por el cual nos miramos, nos fragmentamos o nos conocemos.

En su famoso libro: La rebelión de las masas(26)  Ortega expresa una gran preocupación por la manera en que las masas aparecen en escena en las ciudades. Se trata de las masas que carecen de la urbanidad barroca, incubada, supuestamente por la burguesía en la existencia noble y frívola del renacimiento Italiano.(27)  En el libro de Silva nos encontramos precisamente con esa masa que abandona el título de masa para ocupar el primer plano familiar en la fotografía. Son los gustos, la manera de posar ante la cámara lo que intriga en esta investigación. Desde lo sociológico podremos preguntarnos ¿qué lecciones nos dejan estas personas que rompen la quietud ceremonial en que fueron fotografiados los antiguos, para pasar a un mundo donde el humor y lo poco convencional domina en las imágenes?. Lipovetsky (28) propone una definición de las sociedades actuales como aquellas donde la risa y lo estético ocupan el lugar que anteriormente tuvieron lo solemne y lo político. En el álbum familiar aflora ese relato que habla desde la cotidianidad: el paseo, el juego, la charada cometida sobre alguien. La gente aspira a quedar para la inmortalidad de la imagen con una actitud no convencional. Esto hace parte de un siglo donde los criterios éticos se han vuelto elásticos. Pero esa aspiración no - convencional es la que se registra en el álbum fotográfico y que alcanza las páginas de sociedad de los periódicos y las revistas.

Porque existen imágenes destinadas a ocupar el lugar del álbum, mientras otras se destinarán a otros avatares, el álbum se convierte en el libro de la existencia cotidiana en el que lo privado domina sobre lo público.

NOTAS

  (1) SILVA Armando. Álbum de familia. La imagen de nosotros mismos. P 55.Colección vitral. Grupo editorial Norma, Bogotá 1999.

  (2) RINCÓN Carlos. La no simultaneidad de lo simultáneo. Postmodernidad, globalización y cultura en América Latina. Editorial Universidad Nacional. Bogotá. 1995

  (3) SUBIRAT Eduardo, Postmoderna modernidad : la España de los felices ochenta. Tomado de la Revista Quimera, P 12, No 145, Marzo de 1996, Barcelona.

  (4) GARCÍA Canclini Néstor. Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Consejo nacional para la cultura y las artes. Editorial Grijalbo. 1990. Méjico.

  (5) BARBERO Jesús Martín. De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía. Editorial Gustavo Gil, Méjico, 2da edición, 1991.

 (6) Colombia el despertar de la modernidad. Compilación de Fernando Viviescas. Ediciones Foro Nacional por Colombia. Santafé de Bogotá. Segunda edición, 1994.

  (7) Pensar la ciudad. Compiladores : Giraldo Fabio y Viviescas Fernando. Tercer Mundo Editores. 1ra edición 1996. Santafé de Bogotá.

  (8) Para este artículo recomendamos leer los trabajos anteriores. SILVA Armando. Punto de vista ciudadano. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1987.

Graffiti: una ciudad imaginada. Tercer Mundo, 1988.

Álbum de familia, La imagen de nosotros mismos. Colección vitral. Editorial Norma. Santafé de Bogotá. 1998.

(9) Lo hegemónico hace referencia al modelo de economía y cultura que se impone en todo el planeta, como fuerza característica de los grupos de poder.

(10) Escribe Castoriadis : "...,en tanto que significaciones imaginarias sociales, eran uy siguen siendo consustanciales a un grupo de postulados ( teóricos y prácticos), los más importantes de los cuales parecen se los siguientes : la omnipotencia virtual de la técnica, la ilusión asintótica relativa al conocimiento científico ; a la racionalidad de los mecanismos económicos, diversos lemas sobre el hombre y la sociedad que han cambiado con el tiempo pero todos los cuales implican ya que el hombre y la sociedad están naturalmente predestinados al progreso, al crecimiento, etc", p 99 - 100, Colombia, el despertar de la modernidad. Ediciones Foro Nacional por Colombia. Noviembre. 1994.

(11) Pensar la ciudad. Op. Cit. p. 9

(12) GARCÍA Canclini, Néstor. Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización. Méjico: Grijalbo, 1995.

(13) Con el título de "Sensibilidad contemporánea" fueron llamadas las conferencias que orientó en la Universidad Tecnológica de Pereira, a instancias de la Maestría en Comunicación Educativa de la facultad de educación, de dicha universidad. Este nombre en el contexto nacional nos parece bastante acertado, en la medida que las expresiones moderno/postmoderno han sido bastante examinadas y en ocasiones mal interpretadas. Por el contrario "Sensibilidad contemporánea" nos remite a toda una serie de fenómenos estéticos, de tecnológicas y el predominio de los Medios masivos de comunicación.

(14) El concepto de interpelación aparece muy bien explicado por Jesús Martín Barbero en "De los medios a las mediaciones". La palabra se usa para mostrar como se apropian los sectores po pulares de los mensajes de los medios masivos de comunicación y los usan desde su actitud de clase.

(15) SANTOS Zunzunegui. Pensar la imagen. Editorial Cátedra. Universidad del país vasco, colección Signo e Imagen, España.

(16) Silva nos presenta la evolución que en el mundo antiguo se da entre el uso de la imagen y el valor de culto que esta tuvo: "...en la Edad Media se identificó con lo religioso : ver era una manera de comprender el mensaje...aún en el renacimiento el ícono no estaba hecho para ser mirado sino contemplado...en el Renacimiento se sigue actuando bajo la presunción de una voz divina que guía la representación visual" El álbum de Familia. La imagen de nosotros mismos. p. 90 - 91

(17) SILVA Tellez, Armando. Op. Cit. p. 71.

(18) MEJÍA Arango, Juan Luis. Algunos antecedentes de la fotografía en Colombia. p. 8 - 11. Tomado de: ¡QUÉDESE QUIETO! Gaspard Félix Tournachon "Nadar" 1820 1910. Museo Nacional de Colombia, 1995.

(19) GONZALEZ Beatriz, Nadar y Colombia. Op. Cit., p.16

(20) BENJAMIN Walter, Poesía y capitalismo, Editorial Taurus, Madrid, p 87.

(21) SILVA Armando. Op. Cit., p. 66.

(22) El término competencia lingüística fue usado por Noam Chomsky con el propósito de referirse a las capacidades desarrolladas por un individuo o grupo dentro de un medio. Esas competencias le proporcionan habilidades que lo distinguen de otros y que le favorecen en su existencia social.

(23) Álbum de familia. Op. Cit. p. 25.

(24) Álbum de familia, Op. Cit. p. 35

(25) BENJAMIN Walter, Poesía y capitalismo. Iluminaciones 2. Editorial Taurus. Madrid.

(26) ORTEGA Y GASSET José. La rebelión de las masas. Bogotá. Club de lectores Andrés Bello.

(27) PARRA, Lisímaco (1996) "La recepción kantina del ethus cortesano: de la ciudad barroca a la ciudad moderna" En: Pensar la ciudad. Compilación de Fernando Viescas y Fabio Giraldo. Tercer Mundo. p. 341-380

(28) LIPOVETSKY Gilles. El imperio de lo efímero. La moda y su destino en las sociedades modernas. Anagrama. Colección argumentos. Barcelona. 1990.


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