Aproximación
cultural a un álbum de
familiaAlberto Antonio Verón Ospina
En el
presente ensayo nos proponemos examinar el
reciente trabajo del profesor y escritor
Armando Silva: Álbum de familia. La imagen
de nosotros mismos. Valiéndose de un caudal
de aportes de diversas disciplinas: la
antropología, la semiótica, los estudios de
campo, las teorías de la narración
contemporánea, el libro presenta un
detallado estudio sobre el significado que
tienen las fotos y el álbum de fotografías
para las familias colombianas. Se trata de un
estudio difícil de encasillar en una
disciplina precisa del conocimiento, y que
por el contrario se libera de cualquier
reducción. Se trata eso sí de un magnifico
aporte a los estudios en comunicación y en
cultura y un agregado magnífico al acumulado
de pensamiento latinoamericano y colombiano.
Es, desde esta última óptica, la del aporte
de Silva a la investigación cultural, que se
ubica el ensayo.
"En sus
orígenes el álbum de fotografía ofrece la
alternativa de registrar los vestigios del
pasado bajo una apariencia de precisión, de
rigor con la realidad, adquiriendo así el
cariz de una forma por excelencia de la
modernidad"(1) .
La fotografía
aparece en sociedad unida al concepto de lo
moderno, ya que este concepto implica un
ejercicio mecánico, tecnológico, de carácter
reproductivo y masivo . Nos encontramos con un
hecho por completo distinto: la cámara reemplaza
a la producción manual, confrontándonos con un
icono dependiente más de las posibilidades de la
máquina que del cuerpo humano.
La fotografía
llega para registrar cada uno de los eventos
públicos de las sociedades signadas por la
velocidad, la maquinaria, las construcciones de
gran escala, las marchas políticas, pero
también la existencia privada, el movimiento de
los cuerpos humanos, sus invenciones estéticas,
sus modas, sus sueños.
Luego de los
grandes movimientos de masas impulsados por las
ideologías políticas del siglo XX, nos
encontramos con un fenómeno que Carlos Rincón(2) llama la orientación
actual a dotar de mayor valor a las imágenes con
las cuales se consigna la experiencia, por encima
de las búsquedas políticas, de las prácticas
institucionales o las teorías de las ciencias
sociales. Esta tendencia llamada hedonista, de
gusto por lo efímero e individualista, configura
buena parte del temperamento cultural en el cual
nos hallamos inscritos favoreciendo el desarrollo
de estudios como el presente donde se examina el
papel de la imagen. A nivel de temas y enfoques
este giro cultural, afecta buena parte de la
bibliografía que sobre el asunto se ha publicado
en los años ochenta y noventa en Colombia. En
resumen, se trata de un viraje en los marcos
teóricos y en las visiones de mundo en las
postrimerías del siglo. Dentro de los estudios
estéticos, las investigaciones realizadas por
Armando Silva pueden ser un claro indicio sobre
la Colombia de la década de los noventa ;
no la convulsionada por la guerra sino aquella
que posa ante la cámara con un gesto de
alegría.
Es a partir de
ese gesto : el cotidiano y familiar que se
consigna en las colecciones fotográficas de
familia que pensamos en la alternativa de
rastrear en comunicación otras sendas para la
sociedad colombiana. Nuestro objetivo general es
el de agregar algunas luces a la
contextualización de los aportes de Silva al
estudio de la cultura nacional . Partiendo de su
libro Álbum de familia en contramos a grupos que
en Bogotá, Medellín, Santamarta o Nueva York
ordenan una historia particular que estaba por
ser descifrada.
El
pensamiento cultural de nuestro tiempo
A la reflexión
cultural que se viene realizando en el país,
bien se le pueden hacer extensas algunas de las
consideraciones de Eduardo Subirat(3) sobre la sociedad
española, en lo referente a la superación
de un atraso secular, al aislamiento de los
valores intelectuales y artísticos, a la
debilidad de una tradición reformadora, un
estado ambiguo entre tradición y modernidad, y
la falta de un auténtico pensamiento liberal
durante al siglo XIX.
En el siglo XX
los materialismos dialécticos e históricos
tuvieron hasta los años setenta papel principal
en las universidades, de ellos se desprendió que
el estudio sobre los medios masivos de
comunicación y las culturas populares se leyeran
bajo las claves de la denuncia social o de
aquella otra tendencia desarrollista que apostaba
por la redención originada en la tecnología.
Luego fueron apareciendo otras alternativas como
el psicoanálisis y la semiótica, que si bien
han tenido seguidores acríticos y
descontextualizado de nuestra realidad social,
también han conseguido estimular el enfoque y
las metodologías de los estudios sociales en
Colombia.
El rápido
cuadro descrito por Subirats, acerca de la
España de los años ochenta apunta hacia la
necesidad de describir y criticar la manera en
que nuestros ensayistas y escritores en temas
culturales y sociales han recogido todo el
acumulado espiritual de este siglo
transformándolo desde el seno de una diversidad
social como la colombiana. ¿Desde dónde piensan
a Colombia nuestros pensadores?. ¿Cuáles son
algunas de las tendencias principales del
pensamiento colombiano a finales del siglo XX?.
Este orden de preguntas pueden parecer
insustanciales cuando se miran los efectos que la
racionalidad global impone al mundo. Desde el
siglo XIX nuestros escritores y pensadores han
interpretado al país con sus particulares
ópticas de formación académica. Esas ópticas
de formación se han convertido en aplicaciones a
la vida social, en temas de estudio en las
escuelas y colegios. Especular acerca de
conceptos como nación o pensamiento nacional
tiene mucho de resistencia, por lo menos en
América Latina, donde los conceptos de
identidades locales, de grupos étnicos, de
defensa de las tradiciones o negociación entre
formas de vida diversas, se encuentran sujetos a
los rápidos virajes en las interpretaciones de
los teóricos y la ferocidad de nuestros
conflictos sociales. En el álbum de familia
estos imaginarios culturales se instalan en el
campo de lo representado pues no existe un icono
que a su vez no evoque una trama completa de
significados.
En cuanto al
debate acerca de la modernidad en Colombia
podemos decir que este no se encuentra
clausurado. Lo hallamos abierto tanto en el
espacio de las Ciencias Humanas como en el de las
Ciencias Sociales y pretender clausurarlo tiene
mucho que ver con la terquedad teórica de
quienes consideran estas temáticas sin asidero
alguno en nuestro medio.
La década de
los años noventa se inició con la aceptación
de toda una serie de objetos y de temas de
estudio que han intentado mirar el caso
Colombiano y el caso de América del Sur con unas
metodologías que se preguntan por las maneras de
dialogar con el mundo, sin que esto pueda
significar un atentado o desconocimiento a las
realidades de la nación y del continente .
Algunos de los elementos dotados de un alto
significado en la década que concluye serían
entre otros en el plano político, la
constitución del noventa y uno ; en el
económico el creciente poder hegemónico del
modelo neoliberal y en el estético el éxito de
los estudios inter y transdisciplinarios, muy
especialmente en el campo de la comunicación. La
constitución reconoció en lo político a un
país dividido en regiones, país en el que
durante décadas se convivió de manera
conflictiva con formas extremas de injusticia
social y de poco acceso al bienestar material, a
la educación y la cultura. La andanada
neoliberal afectó las políticas de estado e
introdujo en el continente, especialmente en
Colombia, la opción por el individualismo. En el
plano estético sus formatos se vieron afectados
por el uso masivo de las tecnologías mass -
mediáticas. La llamada globalización, puso a
convivir y alimentarse en el territorio de la
simulación las producciones estéticas locales,
nacionales e internacionales. En toda este
barullo, dos libros de los años
noventa :Culturas híbridas(4) de Néstor García
Canclini y De los medios a las mediaciones(5) de Jesús Martín
Barbero, abrieron en ciertos grupos un territorio
acerca de la investigación para América Latina
sobre una línea en la que convivieran
problemáticas diversas articuladas desde el
enfoque de la percepción en la comunicación. A
su vez en Colombia, dos compilaciones Colombia el
despertar de la modernidad(6) y posteriormente "Pensar la
Ciudad(7) ofrecieron una visual en
torno de la recepción y discusión sobre este
tema en el país. En esta misma década de los
noventa Armando Silva(8) inauguró una serie de
investigaciones estéticas (semiótica,
sicoanálisis y sociología conviven en estos
análisis) sobre los graffitis, las ciudades de
Bogotá y Sao Paulo y el tema de la fotografía
en el Álbum de familia. El libro de Armando
Silva aparece en un entorno social signado por el
creciente dominio de la globalización como
fuerza hegemónica (9), mientras que en el plano
subjetivo nos enfrentamos a unos individuos que
alteran su relación frente a formas de
organización social como la iglesia, la escuela,
el estado, la empresa. A estas alteraciones se
les califica de pesimistas, conformistas,
insolidarias, pero vistas desde una sensibilidad
contemporánea resultan expresiones saludables en
su individualismo, en su afirmación de el
derecho a vivir cada uno su intimidad y de
proyectar nuevos imaginarios más allá de las
etnias, las clases sociales o la nacionalidad.
¿Pero hasta que
punto estas transformaciones se encuentran
presentes en la producción humanística y social
de la década de los noventa en Colombia?.
Las dos
compilaciones de Fernando Viviescas: Colombia el
despertar de la modernidad y Pensar la ciudad han
descrito y colocado en primer plano dos
instancias en la reflexión del tema: una primera
de encuentro entre los principales exponentes
durante la segunda mitad del siglo en Europa y
Estados Unidos de las llamadas visiones
fragmentarias o micro - relatos, que conviven con
una serie de escritores colombianos que desde los
ámbitos literarios, económicos, urbanísticos,
filosóficos han intentado pulsar los modos en
que el país puede ser interpretado o tematizado
por los relatos de la modernidad. Entre las
caracterizaciones que se adjudican a la sociedad
colombiana están : las contradicciones
entre modernidad y modernización sentidas como
un desacuerdo con la mentalidad popular,
arraigada en un formato de pensamiento de tipo
mítico que usa a la vez los componentes
tecnológicos en la vida cotidiana. El
narcotráfico y la violencia se han centrado no
solo en los ambientes rurales sino también
urbanos, los cuales caracterizan el paso de los
años ochenta a los noventa. En la historia de
las ideas y de las instituciones sociales, la
prolongada exposición a la mentalidad hispánica
y contrarreformada ha incidido históricamente en
la formación de un individuo dependiente del
estado, dogmático e intolerante en materia
religiosa y política. Nótese acá las
coincidencias entre las tesis de Subirat arriba
citadas y estas.
Al estado
burocrático y proteccionista, a la mentalidad
religiosa enemiga de la reforma y cada una de las
instituciones que surgen de la alianza iglesia y
estado, a las teorías racionalistas y
científicas imperantes en la modernidad de
occidente Castoriadis las llama significaciones
imaginarias sociales(10) Esas significaciones nos ofrecen
un diagnóstico acerca de la sociedad Colombiana;
diagnóstico donde según el análisis afloran
las contradicciones, la mentalidad de la astucia
y del pasar por encima de quien sea, a su vez que
se proclaman los valores de la tradición
católica y de la liberalidad.
En Pensar la
ciudad se habla de la dificultad que se tiene en
Colombia para que la carencia de una sensibilidad
estética socializada pueda entenderse como una
ausencia vital:
"En
nuestras sociedades la dificultad de
relacionar a la mayoría con la experiencia
estética hace muy difícil acercarla a la
arquitectura. En Colombia mucha gente vive
sin esa necesidad, lo que equivale a vivir
sin necesidad de la cara. La gente vive
cotidianamente inmersa en la arquitectura
pero pocos la ven , ella es como el aire
..." (11)
Otro de los
temas que resulta notable en la constitución de
esta línea de investigación en el continente es
el que atañe a la relación entre ciudad,
consumo y política. García Canclini en su libro
Consumidores y Ciudadanos(12) examina el desplazamiento de un
ciudadano político hacia un consumidor del
mercado. A su vez también analiza el fenómeno
de que las masas latinoamericanas hayan pasado
del mundo de lo popular campesino - premodernidad
- al mundo de un consumo precario- posmodernidad
en situación de periferia - sin haberse
experimentado un proceso de construcción de
ciudadanía.
La
segmentación de los estudios latinoamericanos
La reflexión
cultural vive una segmentación que puede
rastrearse en algunas de las lecturas de orden
cultural más importantes y afamadas en el
contexto continental. A partir de los años
sesenta, nos encontramos la presencia en los
estudios de comunicación con los aportes de la
lingüística y la semiótica que estudian a la
comunicación no en cuanto dato medible y
redundante sino bajo la calidad de un signo que
dice , que necesita ser interpretado, pero que
enuncia y dice también desde la ambigüedad
misma de sus predicados.
La estética a
su vez se ha incorporado en los debates de la
comunicación, pues el signo nos habla desde un
ámbito cualitativo, estilístico y formal. La
función poética del lenguaje circula por el
signo dotándolo de una resignificación que en
el caso de la comunicación en el icono visual
permite a los receptores ordenar su mundo, su
propio mundo, su pasado y presente en ese libro
que se le conoce con el nombre de Álbum de
Familia.
Cuando
mencionamos la presencia de lo público en
comunicación nos referimos a aquellos objetos y
sujetos de debate político y social. En lo
privado orientamos la mirada hacia aquellos
objetos de estudio y sujetos que parecieran no
trascender el orden de lo cotidiano y de los
gustos personales. Si la fotografía es un asunto
público, el álbum de fotografías familiares
nos habla desde la intimidad del hogar,
dirigiéndose a un grupo pequeño que se acerca a
sus recorridos y lecturas. En ese punto el
trabajo de Silva parece desvirtuar la
separación. La colección de fotos que alguien
escoge para incorporar y ordenar en el libro se
convierte en tema de análisis social ; nos
encontramos bajo las fascinantes evidencias que
se ocultan tras el papel trasparente. Somos
entonces guiados hacia la esfera de lo privado,
en un intento claro de encontrar distintos
narradores y desconocidas manera de comunicarnos.
La tesis sobre un desilusionado abandono por
parte de los grupos humanos de las grandes
esperanzas y los grandes relatos de occidente
podría mover a los investigadores a estudiar
otros tipos de mediación - la moda, el álbum de
fotografía - en los cuales la gente concentra
una nueva esperanza y esfuerzo.
Así frente a la
ausencia de análisis que elaboren una síntesis
sobre la producción intelectual de los años
ochenta y noventa pareciera que el libro de
Armando Silva invitara de inmediato a la
problematización concerniente a los estudios
culturales en el país. Su libro "El Albúm
de familia" queda inscrito en la corriente
de una Sensibilidad contemporánea(13) donde se privilegia una
mirada estético - semiótica por encima de otros
enfoques. Pero como lo hemos señalado con
anterioridad, no se trata por parte de los
investigadores de un desprecio hacia lo público;
se refiere mejor a un otear nuevas
interpretaciones al fenómeno de lo social, a la
relación entre lo privado y lo público, al
cambio en unos escenarios y unas discusiones
políticas por otras de carácter estético, así
como a la reorientación de la sensibilidad de
las mayorías hacia aspectos donde se describe
una actitud más dispuesta a vivir y disfrutar
del instante.
Si no se está
cancelando la discusión de lo público en favor
de lo privado, lo que hacemos es xxxxxxabrir unos
poros en donde se evidencie y circule el contacto
de lo estético con lo político. Los objetos de
estudio que Silva ha aglutinando pueden
indicarnos caminos o respuestas que nos hablan de
la interpelación(14) popular a esas maneras que el
poder tiene de hablar y crear su propia imagen No
se trata entonces de un pesimismo ante lo
político y social sino de establecer otras rutas
para llegar a esos modos de confrontar e
interpelar la hegemonía; es el caso de las
interpelaciones que frente a las vallas de los
publicistas impugnan desde el graffiti callejero
respuestas alternativas; que ante la ciudad como
espacio de circulación y rápido consumo urbano
nos abocan a seguir la manera que los peatones
tienen de imaginar las calles de su ciudad -
Bogotá y Saopaulo - y en el caso más reciente,
el cual motiva este texto, nos propone a maneras
de interpelación, las fotos de familia como
registro en que los grupos sociales se
representan a si mismos inmersos en sus ambientes
familiares. Cada uno de estos objetos abordados
en la investigación cultura con una particular
metodología por parte de Silva: la fotografía
del álbum familiar, el graffiti callejero y las
imágenes urbanas que inquietan la vida del
ciudadano, permiten que emerjan una serie de
actores sociales que nos desbordan , atropellan y
que ha bían estado ausentes: los jóvenes, las
culturas populares y los mass - media. Resulta
ser desde esos puntos móviles y con una actitud
estética, que se construyen las maneras de
interpelación por parte de los receptores.
El origen
del problema de la fotografía
¿De qué manera
la fotografía incide en la preservación de la
individualidad en ciudades densamente pobladas y
determinadas por el anonimato?. Esta pregunta
acerca del anonimato empieza a no tener sentido
si examinamos las distintas redes de
comunicación que de manera frágil y espontánea
surgen en los circuitos de la ciudad, pues la
popularización del uso de la fotografía incide
de modo contundente en las maneras de percibirse
que tienen los individuos. Walter Benjamin en sus
estudios sobre la cultura contemporánea nos ha
demostrado que la aparición de las tecnologías
de la comunicación han modificado la
sensibilidad de los hombres que nacieron
contemporáneos a las técnicas del cine y de la
fotografía. La sociedad colombiana se encuentra
signada también por esa modificación de su
sensibilidad a partir de la aparición de los
medios masivos..
Fenomenología
de la imagen fotográfica
La aparición de
la imagen fotográfica parte en dos la historia
de la cultura occidental. El instante visual se
eterniza y reproduce ; a su vez nos
encontramos con la ilusión o simulación de que
el mundo podrá ser fijado en el papel. Los
estudios acerca de la imagen fotográfica nos
hablan de la relación entre el sujeto que
selecciona el campo visual y el objeto que será
resaltado en ese campo.
Zunzunegui(15) escribe que la
fotografía se presenta como una cristalización
del instante visual. Gracias al papel
fotográfico fijamos la imagen ; las
apariencias son duplicadas y se produce una
liberación de la distorsión que facilita la
reproducción manual. En la fotografía no existe
información sonora, táctil, gustativa,
olfativa. Absolutamente el predominio es óptico.
La fotografía reduce lo tridimensional a
bidimensional, y a su vez se elimina el espacio
que se encuentra más allá del encuadre.
Zunzunegui plantea una tensión entre la
tendencia a la belleza y la estética como a la
búsqueda de la veracidad. El acto fotográfico
se nos presenta como una actitud de no
intervención por parte de quien toma la imagen.
Algunos
elementos sobre la historia de la fotografía
Armando Silva
apunta como la fotografía es la expresión
visual de una sociedad altamente secularizada e
individualista. Los vitrales tienen su gran
momento en la edad media ; posteriormente
llegan los retratos de los pintores del
renacimiento donde se eterniza a los reyes y los
nobles(16). En el siglo XVIII y XIX
las miniaturas dan testimonio de la aparición de
nuevos grupos sociales que presionan por aparecer
en las reproducciones, hasta llegar a la
fotografía, en especial en la década de los
ochenta donde la cámara fotográfica se
convierte en el instrumento masivo que favorece
la multiplicación de los motivos representados,
y en el cual la familia, sus momentos estelares,
sus hijos y los mayores ocupan el primer plano.
La secularización se entenderá entonces en el
sentido del pasaje de los motivos religiosos a
otros temas políticos e históricos para
desembocar en la fotografía donde se reivindica
lo cotidiano como en el caso de la familia
moderna, con sus ritos, con las aspiraciones que
quedan reseñadas en una pose o con el culto por
los hijos como promesa de futuro. Hoy se verifica
que a partir de la apertura en el campo de
visión que proporciona la fotografía nos
hallamos con la democratización en el acceso de
quienes observan, gustan, y participan de lo
narrado por la cámara. Como bien lo escribe
Armando Silva:
"Entre
más alta es la clase social, más posee
fotos antiguas anteriores a los años
cincuenta, en general hechas en blanco y
negro o en sepia. Sólo el abaratamiento de
las fotos y su popularización ha permitido
que en los últimos años, después de los
ochenta, los sectores populares se tornen
consumidores de fotografías"(17)
La
fotografía en Colombia
El Barón
Jean-Baptiste Louis Gros(18) fue diplomático de Francia en
Colombia entre los años 1839-1843. Este
introdujo la técnica del daguerrotipo en la
ciudad de Santafé de Bogotá. Hacia el año de
1860 las tarjetas de visita de Wills y Restrepo
se popularizan en la ciudad de Medellín. Como lo
plantea Beatriz González "La tarjeta de
visita modificó el ocio de la vida
provinciana"(19) . En los hogares de las familias
más tradicionales los tiempos de ocio y de
visita empezaron a ser llenados por medio de la
mirada compartida sobre los álbum de familia
donde las gentes de todo el mundo solían
depositar las fotografías de sus seres más
queridos. Esos antiguos libros aparecen como
ilustres predecesores del objeto que ha ido
recorriendo buena parte de los hogares del mundo.
Su uso, organización y mutaciones se convierten
en uno de los más interesantes temas para la
reflexión estética contemporánea.
Rupturas
en el álbum de familia
En la historia
de la fotografía aparecen una serie de
crecientes esperanzas en las posibilidades
discursivas de la fotografía ; es el
instante en que está pasa de la pose estática a
la captación y petrificación del movimiento,
cosa posible con los equipos de hoy. Si antes,
con Benjamin, hablábamos de copias y
reproducciones, ahora va a hablarse de
traducciones de un programa a otro, de
conversiones de las representaciones o hasta de
importaciones del scanner a la memoria hard drive
del computador. En el siglo XIX las posibilidades
que de archivo tuvo la fotografía se aplicaron
en la identificación y seguimiento de
criminales, "se propuso complementar el
retrato con una descripción hablada, que viene a
ser como una descripción analítica de las
unidades discretas, tipo de nariz, ojos, orejas,
altura del sospechoso, tipo racial,
etcétera" (20) Desde la sociología de la
cultura el álbum fotográfico vuelto producto de
fácil acceso y organización en los distintos
grupos sociales, habla del acrecentamiento del
capital simbólico y de la distinción y aumento
del sentido de diferencia de unos grupos con
respecto a otros. Así las manera de posar, los
escenarios que rodean a la foto -el contexto-
hablan, según Silva, de maneras particulares que
tienen las familias según su estrato social o
región, de narrar el álbum de familia.
El álbum
como ritual
Silva nos
propone que hagamos de las fotos del álbum una
lectura que ubique sus usos en el ambiente de los
ritos. Algunos de estos ritos como el nacimiento,
la circuncisión, el matrimonio, el sexo o la
muerte serán estados registrados en ceremonias
sociales. Se demuestra que el niño
"..cumple en el seno de la nueva familia
como héroe o rey de la casa al que se le da todo
el escenario visual y sobre quien la familia
apuesta su futuro" (21)
La fotografía
familiar permite que los grupos sociales puedan
instalar su propio universo familiar de
referentes estéticos. A cambio del auto retrato
de Alberto Durero o de Picasso en la sala de la
casa, el retrato ampliado del niño montando en
triciclo o del día del matrimonio de los padres
nos llevan a un orden simbólico en el cual las
familias elaboran un sistema simbólico que
tiende a estar desarticulado de los grandes
relatos de occidente - la política o la
religión - y orientado más hacia la vivencia
particular de las personas . De esta manera la
familia se expone a si misma. Si para apreciar
una obra de arte moderna se necesitaban tener
competencias en el campo de la producción de
estas, la foto de familia indica unas
competencias (22) que son exclusivas al
devenir de la familia, y que son registradas y
contadas por estas, como una manera de perpetuar
el valor de su propio pasado de grupo social.
¿Y donde
ubicamos el álbum ?
Pero entonces si
en el arte operan determinadas convenciones que
obligan al creador a quedar enmarcado dentro de
un género específico: la novela, el Jazz o las
orquestas sinfónicas que tienen su propio
sistema de orden y jerarquía ¿cuales serán
esas convenciones al interior del álbum
familiar? ¿Existe una manera de posar ante la
cámara, de entrar al campo visual o de organizar
un entorno que nos permite pensar en unas
convenciones para este tipo de fotografías?.
Hacia allá apunta la reflexión de Silva
Nos permitimos
seguir las teorías de Bordieu y aplicarlas en el
álbum familiar cuando el autor francés nos
define un campo cultural como un lugar donde los
hombres luchan por apoderarse del capital
simbólico inmerso en la cultura. El álbum viene
a ser un ejercicio de colección , acumulación y
transmisión de ese capital: en este caso se
coleccionan imágenes, fragmentos, resto de una
memoria. El álbum implica un ordenamiento de su
propio mundo en el caso de quien lo hace y un
nuevo orden de quien lo lee. Se llega o entra a
él desde distintas perspectivas. Cercano a la
biblioteca o las estampillas del filatelista, el
álbum constituye un orden estético y narrativo.
La familia por
su parte es la enunciación del objeto que se
colecciona y ordena. La familia pasa de ser
asunto de la antropología social y cultural a
convertirse en tema que linda con la estética.
Así, los antropólogos gustan de estudiar los
diversos ritos que simbolizan la estructura
familiar. Ceremonias como los bautizos, las
bodas, los grandes encuentros familiares, son
rituales que en el álbum de familia alcanzan un
nivel de escenificación que el coleccionista
elige para perpetuarse a los ojos de las futuras
generaciones. El Album de familia cuenta
historias en el sentido narrativo de la
expresión ; historias que son factor
constitutivo de una tradición o memoria cultural
que se hereda de generación en generación.
La
investigación de Silva propone la posibilidad de
asumir las fotografías de familia como
enunciados que nos dicen acerca de aspectos del
mundo. La foto se vuelve enunciado en el momento
que la sacamos de la caja de recuerdos o que
abrimos el álbum. En palabras de Silva :
"...ésta parece dispuesta a dos acciones: a
mirar a cualquier eventual observador y a su vez
a ser vista por el mismo"(23) . También en el álbum
se estructuran los puntos de vista de aquellos
que intervienen en ella: la familia, la edad, el
sexo, las regiones, la cultura. La foto de
familia considera Silva" es un acto teatral.
En la fotografía se evidencia que todos actuamos
para otros" (24)
En este
narración visual y en ocasiones oral, la memoria
del pasado sirve al coleccionista para lanzar
claves al futuro, a las generaciones y
descendientes que vendrán. De este modo el
álbum nos comunica la conciencia de que
envejecemos, de que ese que fuimos se aleja en el
tiempo, de que sólo el papel pareciera contener
la ruina que circunda lo humano. Es ahí
entonces, que el álbum adquiere connotaciones
complejas, esas que hablan de lo oculto, lo que
se encuentra tras lo fotografiado ; esos
otros con sus sueños y sus poses que se
desvanecieron en el tiempo, en la ruina, pero que
pueden subsistir -¡oh milagro poético !-
en la evocación.
Para terminar
nos volvemos a preguntar, por el lugar que
ocupa este libro de Armando Silva en el conjunto
de la producción en estudios acerca de la
comunicación . Nos referimos al horizonte
donde esta lectura se encuadra respecto a otras
que abordan líneas de investigación similares.
En este sentido pensar la comunicación lleva a
describir la manera en que los emisores
establecen un diálogo con los receptores. Walter
Benjamin (25) estudiaba la avidez del
coleccionista en sus estudios acerca de Edwar
Fuchs. Hacer un álbum constituye una manera de
colección. La ordenación del mundo se erige a
partir de los rituales domésticos y dentro de un
orden particular : el bautismo, la primera
comunión, la graduación, el aniversario de
bodas, el viaje. Los grupos sociales ordenan su
vida a partir de estas actividades. Otro aspecto
a destacar, es el aporte en la constitución de
una historia o teoría estética de la vida
cotidiana pues aparecen acá toda una serie de
formas de representación del mundo elaboradas
desde lo privado.
El álbum de
fotografía o el vídeo casero son las
narraciones de quienes durante siglos no tuvieron
la oportunidad de elaborar sus propias
narraciones, haciéndolas extensivas y
construyendo una sensibilidad a partir de esas
manera de contar y mostrar a los otros su mismo
mundo. En este aspecto podríamos pensar el
éxito que tienen los estudios acerca de vida
cotidiana unidos a la socialización entre los
sectores populares de las fotografías y de los
videos . Estos instrumentos proyectan una imagen
que nos permite el elemento de autoreferencia y
de imagen por el cual nos miramos, nos
fragmentamos o nos conocemos.
En su famoso
libro: La rebelión de las masas(26) Ortega expresa una gran
preocupación por la manera en que las masas
aparecen en escena en las ciudades. Se trata de
las masas que carecen de la urbanidad barroca,
incubada, supuestamente por la burguesía en la
existencia noble y frívola del renacimiento
Italiano.(27) En el libro de Silva nos
encontramos precisamente con esa masa que
abandona el título de masa para ocupar el primer
plano familiar en la fotografía. Son los gustos,
la manera de posar ante la cámara lo que intriga
en esta investigación. Desde lo sociológico
podremos preguntarnos ¿qué lecciones nos dejan
estas personas que rompen la quietud ceremonial
en que fueron fotografiados los antiguos, para
pasar a un mundo donde el humor y lo poco
convencional domina en las imágenes?. Lipovetsky
(28) propone una definición
de las sociedades actuales como aquellas donde la
risa y lo estético ocupan el lugar que
anteriormente tuvieron lo solemne y lo político.
En el álbum familiar aflora ese relato que habla
desde la cotidianidad: el paseo, el juego, la
charada cometida sobre alguien. La gente aspira a
quedar para la inmortalidad de la imagen con una
actitud no convencional. Esto hace parte de un
siglo donde los criterios éticos se han vuelto
elásticos. Pero esa aspiración no -
convencional es la que se registra en el álbum
fotográfico y que alcanza las páginas de
sociedad de los periódicos y las revistas.
Porque existen
imágenes destinadas a ocupar el lugar del
álbum, mientras otras se destinarán a otros
avatares, el álbum se convierte en el libro de
la existencia cotidiana en el que lo privado
domina sobre lo público.
NOTAS
(1) SILVA
Armando. Álbum de familia. La imagen de
nosotros mismos. P 55.Colección vitral.
Grupo editorial Norma, Bogotá 1999.
(2)
RINCÓN Carlos. La no simultaneidad de lo
simultáneo. Postmodernidad, globalización y
cultura en América Latina. Editorial
Universidad Nacional. Bogotá. 1995
(3)
SUBIRAT Eduardo, Postmoderna modernidad :
la España de los felices ochenta. Tomado de
la Revista Quimera, P 12, No 145, Marzo de
1996, Barcelona.
(4)
GARCÍA Canclini Néstor. Culturas híbridas.
Estrategias para entrar y salir de la modernidad.
Consejo nacional para la cultura y las artes.
Editorial Grijalbo. 1990. Méjico.
(5)
BARBERO Jesús Martín. De los medios a las
mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía.
Editorial Gustavo Gil, Méjico, 2da edición,
1991.
(6) Colombia
el despertar de la modernidad. Compilación
de Fernando Viviescas. Ediciones Foro Nacional
por Colombia. Santafé de Bogotá. Segunda
edición, 1994.
(7) Pensar
la ciudad. Compiladores : Giraldo Fabio
y Viviescas Fernando. Tercer Mundo Editores. 1ra
edición 1996. Santafé de Bogotá.
(8) Para
este artículo recomendamos leer los trabajos
anteriores. SILVA Armando. Punto de vista
ciudadano. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo,
1987.
Graffiti: una
ciudad imaginada. Tercer Mundo, 1988.
Álbum de
familia, La imagen de nosotros mismos. Colección
vitral. Editorial Norma. Santafé de Bogotá.
1998.
(9) Lo
hegemónico hace referencia al modelo de
economía y cultura que se impone en todo el
planeta, como fuerza característica de los
grupos de poder.
(10) Escribe
Castoriadis : "...,en tanto que
significaciones imaginarias sociales, eran uy
siguen siendo consustanciales a un grupo de
postulados ( teóricos y prácticos), los más
importantes de los cuales parecen se los
siguientes : la omnipotencia virtual de la
técnica, la ilusión asintótica relativa al
conocimiento científico ; a la racionalidad
de los mecanismos económicos, diversos lemas
sobre el hombre y la sociedad que han cambiado
con el tiempo pero todos los cuales implican ya
que el hombre y la sociedad están naturalmente
predestinados al progreso, al crecimiento,
etc", p 99 - 100, Colombia, el
despertar de la modernidad. Ediciones Foro
Nacional por Colombia. Noviembre. 1994.
(11) Pensar la
ciudad. Op. Cit. p. 9
(12) GARCÍA
Canclini, Néstor. Consumidores y ciudadanos.
Conflictos multiculturales de la globalización.
Méjico: Grijalbo, 1995.
(13) Con el
título de "Sensibilidad
contemporánea" fueron llamadas las
conferencias que orientó en la Universidad
Tecnológica de Pereira, a instancias de la
Maestría en Comunicación Educativa de la
facultad de educación, de dicha universidad.
Este nombre en el contexto nacional nos parece
bastante acertado, en la medida que las
expresiones moderno/postmoderno han sido bastante
examinadas y en ocasiones mal interpretadas. Por
el contrario "Sensibilidad
contemporánea" nos remite a toda una
serie de fenómenos estéticos, de tecnológicas
y el predominio de los Medios masivos de
comunicación.
(14) El concepto
de interpelación aparece muy bien explicado por
Jesús Martín Barbero en "De los medios
a las mediaciones". La palabra se usa
para mostrar como se apropian los sectores po
pulares de los mensajes de los medios masivos de
comunicación y los usan desde su actitud de
clase.
(15) SANTOS
Zunzunegui. Pensar la imagen. Editorial
Cátedra. Universidad del país vasco, colección
Signo e Imagen, España.
(16) Silva nos
presenta la evolución que en el mundo antiguo se
da entre el uso de la imagen y el valor de culto
que esta tuvo: "...en la Edad Media se
identificó con lo religioso : ver era una
manera de comprender el mensaje...aún en el
renacimiento el ícono no estaba hecho para ser
mirado sino contemplado...en el Renacimiento se
sigue actuando bajo la presunción de una voz
divina que guía la representación visual" El
álbum de Familia. La imagen de nosotros mismos.
p. 90 - 91
(17) SILVA
Tellez, Armando. Op. Cit. p. 71.
(18) MEJÍA
Arango, Juan Luis. Algunos antecedentes de la
fotografía en Colombia. p. 8 - 11. Tomado
de: ¡QUÉDESE QUIETO! Gaspard Félix
Tournachon "Nadar" 1820 1910. Museo
Nacional de Colombia, 1995.
(19) GONZALEZ
Beatriz, Nadar y Colombia. Op. Cit., p.16
(20) BENJAMIN
Walter, Poesía y capitalismo, Editorial
Taurus, Madrid, p 87.
(21) SILVA
Armando. Op. Cit., p. 66.
(22) El término
competencia lingüística fue usado por Noam
Chomsky con el propósito de referirse a las
capacidades desarrolladas por un individuo o
grupo dentro de un medio. Esas competencias le
proporcionan habilidades que lo distinguen de
otros y que le favorecen en su existencia social.
(23) Álbum de
familia. Op. Cit. p. 25.
(24) Álbum de
familia, Op. Cit. p. 35
(25) BENJAMIN
Walter, Poesía y capitalismo.
Iluminaciones 2. Editorial Taurus. Madrid.
(26) ORTEGA Y
GASSET José. La rebelión de las masas.
Bogotá. Club de lectores Andrés Bello.
(27) PARRA,
Lisímaco (1996) "La recepción kantina
del ethus cortesano: de la ciudad barroca a la
ciudad moderna" En: Pensar la ciudad.
Compilación de Fernando Viescas y Fabio Giraldo.
Tercer Mundo. p. 341-380
(28) LIPOVETSKY
Gilles. El imperio de lo efímero. La moda
y su destino en las sociedades modernas. Anagrama.
Colección argumentos. Barcelona. 1990.
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