Las huellas
del sentido y sus efectos en los estudios
culturales acerca de lo urbanoEl caso de la Avenida
Circunvalar. Transformaciones en sus usos.
Alberto
Antonio Verón Ospina
En la
presente descripción de los usos y
transformaciones sobre el escenario de la
Avenida Circunvalarnos proponemos aportar
elementos a la constitución y especulación
acerca de la noción de huella de sentido la
cual consideramos puede ayudar y estimular a
los estudios locales acerca del tema. El
trabajo inicial del cual se desprende este es
una tesis de maestría presentada por el
autor del artículo a la Maestría en
Comunicación educativa de la Universidad
Tecnológica de Pereira.
La huella
de sentido
La huella es la
señal que deja una extremidad humana o animal en
el lugar por donde pasa, también, aquello capaz
de permanecer de un cuerpo, en otro ser o en un
objeto. El sentido por su parte es el órgano que
recibe y trasmite las expresiones exteriores, la
facultad que favorece una comprensión,
valoración disfrute, experimentación y
preocupación por las cosas. Como transeúntes y
habitantes de la ciudad dejamos huellas en los
otros y en la urbe misma lo cual se logra gracias
a nuestros desplazamientos, a lo que expresamos y
experimentamos. Por los sentidos la ciudad y
quienes la habitan trasmiten a los sujetos que la
viven y transitan una variedad de sensaciones que
se traducen en juicios, expresiones afectivas,
acercamientos culturales al entorno que nos
rodea. En este orden de ideas la ciudad nos
importa como huella de sentido en cuanto
tiene unos significados comunes que nos acercan y
nos llevan a experimentar la sensación de que se
vive un espacio común y no solo unas reglas,
miedos, obligaciones o incertidumbres; se trata
de una aventura vital en la que cada uno es
protagonista y en la que todos necesitamos un
tanto de todos. Para alguien que sólo llega a
tener con la ciudad una relación de paso, lo que
llamamos lugar o sitio está desposeído de una
huella de sentido profundo en la medida que no ha
constituido con este unos lazos o una memoria
de intereses.
La huella de
sentido puede operar en cualquier espacio
urbano sobre el que sus habitantes tejen una red
de relaciones desvinculadas de lo estrictamente
funcional. En los estudios culturales de fin de
siglo el consumo, la exhibición y, el paseo,
producidos en un lugar determinado favorecen que
la huella de sentido crezca. Tanto en
literatura como en estudios de ciudad se ha
develado la manera en que el uso frecuente de un
lugar lo va llenando con una semántica que lo
conduce a convertirse en una enunciación de
amplio valor significativo. Miremos dos
ejemplos de un par de sectores urbanos de
Cali y Nuevayork donde se manifiesta la huella
de sentido por medio de la evocación:
"para
las mujeres, su barrio es el macro universo
que ellas rara vez dejan. Hacedoras y
testigos privilegiados - como ningún otro en
el barrio - de la construcción y adelanto
del lugar, las mujeres saben todo de él:
como surgió la primera casa echa de
material, quien la construyó. Conocen la
historia de cada una de las calles, aun de
aquellas que quedan al otro extremo de la
vivienda". (1)
Pero si este es
el caso de una calle popular de Cali en el Barrio
El Diamante, el espacio de la ciudad americana
nos plantea los colores de la calle, el nutrido y
abigarrado concierto de actividades humanas que
se encuentran tocadas por el hálito de una
cotidianidad intensa:
"El
trozo de la calle Hudson donde vivo es cada
día el escenario de un intrincado ballet en
la acera... Observo los otros rituales
mañaneros: el selor Halpert que abre el dado
del carrito de la lavandería atado a la
puerta del sótano. El yerno de Joe
Cornacchia que apila las cajas vacías de las
delicatessen, el barbero que saca su silla
plegable a la acera, el señor Goldstein que
dispone los rollos de alambre que indican que
la ferretería está abierta"(2)
Lo
histórico como huella de sentido
Pensar en la
identidad de una ciudad como Pereira resulta de
sumo complejo cuando el concepto mismo de
identidad(3) ha sido impugnado desde
distintos campos del saber. La ciudad a finales
del siglo XX se encuentra fragmentada, dividida
en sectores que experimentan cada uno sus propias
dinámicas. En cada uno de estos territorios las
influencias que se viven no son apenas las de lo
local sino que se aviva también la presencia de
lo internacional. En un mismo anden y
provenientes de locales comerciales,
apartamentos, discotecas, interiores de
automóviles nos enfrentamos con música
proveniente de distintas partes del mundo,
maneras de vestirse e información múltiples
pero que comparten el mismo escenario urbano.
La ciudad de
Pereira hasta los años cincuenta se encontraba
reducida a lo que hoy es el centro, mientras el
resto eran zonas semi- rurales. La Avenida de la
Circunvalar compartía la característica de ser
una zona campestre, cuyo eje de referencia eran
los parques ubicados sobre vías centrales de las
carreras séptima y octava. Sobre este eje se
levantaron las actividades comerciales de aquella
aldea de principios de siglo; fruto de ese
tráfico económico surgieron los apellidos y las
familias que hasta finales del siglo XX han
tenido incidencia en la hegemonía social de la
ciudad. Esta naciente burguesía de origen
agrario tuvo una serie de intereses que de lo
campesino pasaron lentamente a lo urbano. Como lo
presenta Hernan Vasquez Rocha,(4) Pereira fue una de las diez
ciudades que más crecieron en el país entre
1938 y 1951, justo en el tiempo en que aparece el
sector de la Avenida de la Circunvalar. Fue esta
la representación de aquel proceso de
urbanización creciente a que se veía abocado el
país y que Vasquez Rocha lo analiza así:
"...se
crea una fuente migratoria rural urbana
debido a la descomposición de la estructura
social rural. La lucha partidista política
por el poder fomentada por el bipartidismo
vertical de la composición capitalista
heterogénea, la presión económica de
la desocupación rural hacia las propiedades
y la consiguiente lucha entre propietarios y
campesinos, y el impacto del advenimiento de
la economía capitalista moderna quebrantan
el equilibrio social de la sociedad rural
llevándola a su descomposición.(5)
Entre las obras
emprendidas para la conquista de la
modernización a una escala local se contó con
la Avenida Circunvalar. Sus límites pasaban
cerca de la quebrada de Egoyá y debido en parte
a su canalización se logró un paso en la
conquista para la urbe de las fincas heredadas
desde los años de la fundación; tierras sobre
las que se proyectaría la zona de barrios
aledaños al eje de la avenida Circunvalar.
Las primeras
construcciones se destinaron a las viviendas y la
educación, y estuvieron caracterizadas por la
preocupación en el diseño de interiores, los
antejardines y los andenes que operaban como
amplios espacios de transición entre la Avenida
y las construcciones.
"Cuando
yo estaba muy pequeña existían muy pocas
casas: las casas de la familia Jaramillo que
eran de dos cuadras, la casa de Bernardo
Mesa, la casa de Jaime Villegas y la casa que
hoy en día es de uno de los señores giraldo
en la esquina donde está Conavi. De resto no
había casas, se trataba de lotes. Inclusive
no estaba pavimentada la Avenida de la
Circunvalar.(P) En esa época la Avenida de
la circunvalar era en las afueras de la
ciudad, mientras hoy vivimos en uno de los
centros de la ciudad."(6)
Entre los
aspectos que posibilitaron el carácter atractivo
de las viviendas se contó con la independencia
de unas casas respecto a otras, lo fresco del
clima y su localización topográfica en la parte
más alta de la ciudad donde se tenían fuentes
de agua y de energía inmediatas, así como las
vías que se prestaban para generar una buena
ambientación urbana debido a la provisión de
árboles y de senderos peatonales.
En su orden, los
sectores de mayor antigüedad fueron: la zona
vecina a la Iglesia de SanJosé (1938), el barrio
Popular Modelo (1945), Los Alpes en 1946, El
barrio Los Rosales en 1953. El primer edificio
horizontal inaugurado fue el del edificio Invico
en 1973, posteriormente los apartamentos de
"La Riviera" en 1978, mientras que
cuando se llega a los años ochenta la tendencia
a la construcción de torres de apartamentos
crece de manera progresiva influyendo para que
esta zona de viviendas pase por un nuevo proceso
de usos comerciales.
Sobre la Avenida
de la Circunvalar actual se encuentra lo que
Gilma Mosquera(7) clasifica con el nombre de
"El
sector terciario, que abarca las redes de
distribución, de la producción a los
consumidores. Incluye la totalidad del
comercio, la distribución y gestión de
servicios de interés colectivo, como son los
servicios públicos, el sector de las
finanzas, el transporte y otras ramas. Se
concentra el terciario en la ciudad y genera
numerosas clases, segmentos y fracciones de
clase, generalmente las llamadas clases
medias"
En esta
transformación importa señalar el papel que
tuvo la industria de la construcción e
igualmente la aparición de nuevos capitales,
algunos provenientes del tráfico de
estupefacientes y que afectaron no sólo a gran
escala la economía del país sino a distintos
sectores de la sociedad colombiana.
La Avenida de la
Circunvalar y los barrios cercanos a esta se
vieron bajo la mira de la nueva situación. Las
amplias casas de estilo californiano serían
reemplazadas por edificios de varios pisos ;
las extensiones de tierras baldías entre el
barrio de los Alamos y los Alpes se hicieron
unidades residenciales cerradas para estratos
altos. La ciudad de Pereira estuvo dispuesta a la
recepción de los grupos humanos y los modelos de
vida que llegaban. El sector de la construcción
vivió en los años ochenta y la primera mitad de
los años noventa una intensa activación. Los
tradicionales habitantes de la Avenida de la
Circunvalar percibieron como la calma y cierto
aislamiento que por años lograron preservar
terminaron alterados por una ola de comercio y de
construcción de la que ellos mismos se vieron
afectados. El ideario de la nueva cultura era el
de la ostentación, el rápido enriquecimiento y
el culto al poder. En torno a la presencia
visible del narcotráfico en la ciudad
contemporánea colombiana, Rogelio Salmona(8) plantea:
"Se
ha insistido en que la preeminencia
durante años de una economía del
narcotráfico influyó en la degradación
de la arquitectura como arte. Lo que ha
hecho el narcotráfico es acentuar un
viejo fenómeno. El capital no ha creado
espacios públicos, escuelas, lugares de
esparcimiento.El estado por su parte lo
ha echo en muy malas condiciones, muy
lentamente. El narcotráfico en un acto
desesperado por blanquear su dinero,
empezó a financiar grandes
construcciones, sin tener en cuenta la
ciudad y abocándola más que a un
enrriquecimiento de su naturaleza vital,
a la fatalidad de un vacío."
Los
efectos culturales de la existencia urbana se
introducen y transforman a la ciudad de
Pereira en cuanto nuevas huellas de sentido;
esta, a pesar de su cercanía con el orden de
lo rural, reproduce las experiencias de la
vida urbana moderna.
Entre los más
jóvenes este modelo de vida tuvo rápido éxito
y marcó en general a toda la sociedad pereirana
y colombiana. A ojos de José Antonio Malaver los
tipos de personas que aparecen del seno de esta
cultura del consumo y el tráfico de drogas
resultan
"igualmente
desadaptadas y desarraigadas, sin lugar
definido y que se toman el espacio urbano con
la exclusión activa del otro diferente. Para
este tipo de personas no hay lugar para el
otro diferente y por esta razón procede a
eliminarlo. En este producto humano se da de
manera nítida lo que hemos señalado como el
odio y el rechazo al otro diferente como una
proyección del odio a si mismo."(9)
El fragmento de
un testimonio puede introducirnos al cambio
radical que experimento la otrora apacible y
burguesa Avenida de la Circunvalar :
"Una
vez estábamos tomando cerveza con varios
amigos y amigas. Llegaron tres sicarios y
mataron a uno de los que estaban hablando con
nosotros y a una persona que estaba
enseguida. Un amigo nuestro tenía allí el
carro, llevamos a Ronald y lo montamos junto
a otro herido, pero Ronald murió mientras lo
llevábamos. (P) Al que verdaderamente iban a
matar era a un traqueto con muchos problemas.
Pero fuera de él mataron a gente que nada
tenía que ver con estos problemas.
A muchos
conocidos míos los han matado por ahí por
problemas con el narcotráfico, por ejemplo
haber salido con la novia de un traqueto.
Recuerdo la historia de un amigo que le pasó
una peor: el tenía una novia y esta empezó
a salir con un traqueto, pero ella quería
mucho al amigo mío y el traqueto para que
él la dejara lo mandó a matar a todo el
frente de el buho. La
ironía es que la misma novia del otro está
viviendo con el que lo mandó a matar en los
Estados Unidos."(10)
El otro aspecto
que transformó la vida de la Avenida Circunvalar
fue el proceso de renovación urbana que socavó
gran parte de la vida que por décadas se hizo
alrededor del edificio del mercado municipal.
Inseguridad, prostitución, drogadicción,
marginación social florecieron en esas calles de
la ciudad sirviendo de frontera imaginaria en la
que decenas de marginados hallaron un circuito
dentro del cual establecerse. Con la destrucción
de este hábitat en los sectores aledaños
empezaron las avanzadas del ejercito de mendigos,
drogadictos y delincuentes. Hacia la Avenida de
la Circunvalar, vecina de este sector, se
dirigió la peregrinación de las ya habituales a
nuestros ojos figuras de la miseria y la
marginación del tercer mundo. La que fuera por
años una zona no sometida a la visión de la
miseria terminó conviviendo con ella. En uno de
los apartes de testimonios recogidos para la
presente investigación se anota al respecto:
"...es
bastante aburrida la transformación que ha
tenido la Avenida de la Circunvalar. Como
queda tan cerca a la galería aparecen muchos
indigentes. Resulta super molesto que donde
para uno caen dos o tres a pedir limosna.
Ellos creen que uno tiene la obligación de
darles plata para comer o para el vicio. Es
más que todo por vicio esa gente que anda
por ahí...el bazuco es un problema social
muy duro en la Avenida de la circunvalar a
nivel de los indigentes puesto que a nivel de
la gente adulta se dan más que todo otros
vicios como el alcohol y la marihuana"
(11)
Consumo y
exhibición en la avenida Circunvalar
Los efectos
culturales de la existencia urbana se introducen
y transforman a la ciudad de Pereira en cuanto
nuevas huellas de sentido; esta, a pesar de su
cercanía con el orden de lo rural, reproduce las
experiencias de la vida urbana moderna. La
llamada Industria Cultural se encarga de
divulgar, imponer, sugerir, estimular estos
modelos de vida, los cuales son asumidos y usados
por los diversos grupos humanos que habitan una
urbe. Nos encontramos con una situación
característica de la comunicación que se
produce en la ciudad, por la cual los habitantes
de esta recepcionan(12) un repertorio de mensajes y los
involucran en el espacio urbano que viven. Esta
recepción cambia la imagen física de la ciudad,
pero también la visión cultural de quienes la
habitan. Los jóvenes tanto como aquellos que
buscan demorar al máximo una imagen de juventud(13) despliegan una serie de
signos que la industrial cultural les
proporciona, dándoles la ilusión de que allí
la modernidad es posible; que la pobreza, y todos
los traumas del llamado "tercer
mundo" se disuelven bajo los efectos de
la diversión, la armonía urbanística del
entorno, la publicidad o la moda. Los jóvenes
son un grupo que desde sus tiempos para el ocio
le otorgan a esta zona de la ciudad un uso
lúdico que deja nuevas huellas. Como bien lo
señala uno de nuestros registros
"La
Circunvalar siempre ha jugado el papel de
punto de encuentro debido a que se trata de
una calle más amplia, con andenes también
más amplios y que posee una mayor
arborización. La circunvalar invita a montar
en patines, a salir en Bicicleta." (14)
Pero también
las personas de mayor edad ofrecen a este trabajo
la noción de una memoria que nos permite
construir una Avenida Circunvalar residencial,
desde la cual es posible registrar y pensar las
profundas transformaciones que viven nuestras
ciudades Latinoamericanas.
"Cuando
yo estaba muy pequeña existían muy pocas
casas: las casas de la familia Jaramillo que
eran de dos cuadras; la casa de Bernardo
Mesa, la casa de Jaime Villegas y la casa que
hoy en día es de uno de los señores
Giraldo... En esa época la Avenida de la
Circunvalar eran las afueras de la
ciudad..."(15)
En una sociedad
que experimenta una gran precariedad en su
espacio público la Avenida de la Circunvalar
aparece como uno de los pocos lugares de la
ciudad que cuenta con un ambiente de equilibrio
urbano que invita a pasear, a caminar, a
detenerse y mirar los alrededores, a encontrarse
con la gente y hacer vida social. Frente a la
pobreza del espacio público en las ciudades
Colombianas es bueno recordar la crítica que
hacen quienes piensan esta espacialidad:
"La
incongruencia morfológica de la mayoría de
las ciudades colombianas, su eclecticismo
tipológico, la desolación de su patrimonio
edificado y sobre todo la pobreza de su
espacio público, así como la insuficiencia
y precariedad espaciales que caracterizan el
interior de la vivienda y el entorno de la
gran mayoría de los barrios, sectores y
comunes de los habitantes más pobres de esas
urbes, constituyen el resultado más
evidente, y genuino, de la preeminencia de la
visión meramente economicista sobre el
desarrollo urbano que las creó"(16)
La Avenida fue
en sus inicios un agradable corredor residencial
y hoy comercial que conserva todavía unas
cualidades difíciles de hallar en buena parte de
la ciudad. Al respecto, lo que podría
considerarse un "deber ser" o un
modelo urbanístico a tener en cuenta se
encuentra todavía en esta zona:
"La
ciudad debe ser construida morfológicamente
para garantizar en los recorridos la
contemplación de sus paisajes y de su
edificación; para permitir la
identificación de su patrimonio
arquitectónico y de sus monumentos; para
prohijar y potenciar el encuentro y el
discernimiento colectivo, para que el
transporte, más allá de cumplir su
itinerario funcional, le entregue al
ciudadano una posibilidad de contemplación
de la estética y del medio ambiente de su
ciudad para que lo introyecte como parte de
su cotidianidad y le permita hacer una
inspección diaria de su calidad"(17)
El papel de la
Avenida Circunvalar como espacio para la
exhibición de las transformaciones en lo
cultural se encuentra influído por el
prestigio social que en un tiempo tuvo la zona y
posteriormente por el cambio en usos
experimentado por esta, lo cual ha marcado a los
habitantes del sector, a sus usuarios y los
habitantes de la ciudad en general quienes entran
a participar de los efectos que la globalización
produce en el orden mundial.
Ciudad y
representaciones imaginarias
¿Pero que qué
representa la Avenida de la Circunvalar en cuanto
huella de sentido en el Imaginario de
quienes la frecuentan?; ¿existen una serie de
ritos o prácticas simbólicas gracias a los
cuales podamos identificar como discurre la vida
en la Avenida de la Circunvalar?; ¿como se
experimenta el paso de un uso residencial de la
zona a otro comercial?; ¿existe un cambió de
los usos que en el día se le dan a esta zona de
aquello que acaecen en la noche?. Para las
gentes, en especial los jóvenes, la Avenida de
la circunvalar es un escenario de "roce",
entendida esta palabra bajo las figuras de la
"comunicación" y el encuentro. Un
espacio agradable en que las personas pueden
exhibirse a ellas mismas, a sus conquistas, sus
autos, su moda, o simplemente dejarse ver para
ser reconocidos y acercarse a otros. A la segunda
pregunta podemos conquistar que el rito dominante
en la Avenida de la Circunvalar es "El
paseo". En su sentido elemental los
jóvenes hablan de "la vuelta de la
circunvalar"; en este ritual de la
vuelta se generan toda usa serie de prácticas
como la repetición del paseo con cierta
frecuencia, la necesidad de ver y ser visto por
otros. Los paseantes más asiduos de la Avenida
Circunvalar exhiben su presencia, tienen ciertos
lugares obligados para aminorar la marcha y
detenerse; acción esta que los diferencia de
quienes no tienen la práctica de la vuelta y el
roce. La tercera pregunta se responde señalando
que el paso del uso residencial al comercial nace
con el desmantelamiento de la mayoría de las
residencias familiares de la Avenida. Las casas
se convirtieron en locales de comercio y de
finanzas en cuyas fachadas o en los andenes se
exhiben huellas de su nuevo uso: avisos en neón,
vallas publicitarias o avisos pegados en las
paredes. Desde el hotel Meliá hasta el parque de
la Rebeca las otras residencias de la Avenida de
la Circunvalar exhiben los rasgos de una
existencia comercial agitada, que se matiza con
el ruido, el movimiento de transporte público,
de empleados, de ejecutivos, de sitios de comida
rápida. La cuarta pregunta trata acerca de el
cambio en los usos de la Avenida durante las
horas del día y en las horas de la noche. En el
día bulle en el sector un movimiento de labores
comerciales: bancos y oficinas financieras
abiertas, ejecutivos que se mueven de un lado a
otro, pero a medida que cae la tarde y se acerca
la noche, especialmente los fines de semana un
nuevo ritmo se apropia del sector: la música en
las tabernas y los lugares de comida, la gente
que se mueve a un paso más sosegado, los
automóviles repletos de gente y que detienen la
marcha en lugares como el Parque del Prometeo o
"Monos".
Los
jóvenes son un grupo que desde sus tiempos
para el ocio le otorgan a esta zona de la
ciudad un uso lúdico que deja nuevas
huellas.
El ritual
Existe cierto
ritual de quien visita la Avenida. En la voz de
los que fueron adolescentes a mediados de la
década de los setenta el ritual se manifestaba
así :
"El
viernes y el sábado uno se comprometía con
la Avenida de la Circunvalar. Las
características de la zona facilitaban el
cumplimiento del ritual. La amistad se
concebía como si fuéramos accionistas de la
ciudad, copropietarios de ella, una amistad y
una copropiedad que partían de las maneras
de habitar la ciudad"(18)
El ritual es
una formula que se repite en el tiempo, gracias a
su realización se refuerzan los lazos de un
grupo. Para Auge(19)"este es reiterado,
regular, sin sorpresa". Aunque la
reiteración y la regularidad se da en las
vueltas sobre la Avenida, la detención en sus
nodos, la noción de que el "Lock",
"la pinta", la manera de entrar en
escena juega un papel sustancial. Allí el
consumo, el paseo, la exhibición son
rituales que ofrecen una cohesión una huella
de sentido a sus usuarios más frecuentes.
Así estas tres instancias pueden encontrarse
unidas o separadas y son huellas de sentido
que transforman la experiencia del simple paso en
prácticas de experimentación, de sentimiento,
de vivencia que pueden quedar grabadas de manera
contundente en la memoria de una generación
fortaleciendo los recuerdos de algunos individuos
así como esa identidad precaria pero necesaria a
un espacio urbano.
NOTAS
(1) MUÑOZ
Sonia, Barrio e identidad, comunicación
cotidiana entre las mujeres de un barrio popular,
Editorial Trillas, p.69, Méjico, 1984.
(2) BERMAN
Marshall, Todo lo sólido se desvanece en el
aire, p.332.
(3) Al respecto
están los trabajos de Renato Ortiz y de Néstor
García Canclini.
(4) VASQUEZ
Rocha Hernan, Op. cit. p.99
(5) VASQUEZ
Rocha Hernan, Op. cit. p.86
(6) Testimonio
de la Señora Ana María Mejía quien desde hace
45 años vive en la zona de la Avenida de la
Circunvalar.
(7) MOSQUERA
Gilma, La ciudad colombiana de hoy, viejos y
nuevos problemas, p. 23. Tomado de la Revista
Universidad del Valle, No. 14, agosto de
1996.
(8) SALMONA
Rogelio, La memoria del agua, P. 6, En: Magazín
dominical, No.708, 8.de diciembre de 1996.
(9) MALAVER
José Antonio, La ciudad son los hombres, los
hombres son la ciudad, p. 259, artículo
tomado del libro "Pensar la
ciudad", compilado por
Fernando Viviescas y Fabio Giraldo, Tercer mundo
editores, segunda reimpresión 1998, Santafé de
Bogotá.
(10) Testimonio
ofrecido por Felipe Ormaza Giraldo. Edad 28
años, habitante de la zona de la Avenida
Circunvalar desde hace 14 años.
(11) Testimonio
de Felipe Ormaza Giraldo. Edad 28 años y
habita desde los catorce en la Avenida de la
Circunvalar.
(12) Según la
teoría de la recepción en comunicación, los
mensajes que reciben los habitantes de una ciudad
no son asumidos de una manera ingenua o
acrítica, sino que pasan por una mediación en
la cual los ciudadanos adaptan los mensajes a su
propio universo de intereses. La teoría de la
recepción ha tenido varios espacios de
discusión académica, tanto en antropología
como en teoría de la comunicación. Mientras en
las teorías de Shanon y Weaber se planteaba que
la fuente informacioón producía unos mensajes
que el receptor codificaba y reproducía no
obstante los ruidos tecnológicos o semánticos,
la teoría de la recepción criticaba al modelo
anterior el supuesto de cierta pasividad en el
receptor que recibía los mensajes. La teoría de
la recepción por el contrario otorga a quien
decodifica el mensaje un papel de transformación
mayor.
(13) PIERRE,
Bordieu en su texto de "Sociología y
Cultura" plantea que el término
juventud es una concepción que se manipula
ideológicamente a lo largo de la historia de la
cultura. Mientras hasta el siglo XIX las personas
intentaban parecerse tempranamente a los mayores
para acceder a las posiciones de estos en el
siglo XX ha sucedido un fenómeno inédito: la
explosión de los símbolos y las actitudes
juveniles. En esto ha tenido mucho que ver la
Industria Cultural que despliega una variedad de
películas, música, estilos de vida que imponen
a la juventud como un modelo de vida a seguir.
(14) ANDRES. Testimonio
del Conversatorio realizado con personajes
protagonistas de la Avenida de la Circunvalar.
(15) Ana
María Mejía, quien hace 45 años vive en la
Avenida de la Circunvalar.
(16) VIVIESCAS,
Fernando, "La ciudad: la calidad del
espacio para la vivencia", tomado de: Pensar
la ciudad, p. 143, Tercer mundo editores,
segunda reimpresión, agosto de 1998.
(17) VIVIESCAS,
Fernando, "La ciudad: la calidad del
espacio para la vivencia", Tomado de Pensar
la ciudad, p. 167, Editado por Tercer mundo
Editores, Santafé de Bogotá, Segunda
reimpresión, agosto de 1998.
(18) Testimonio
del arquitecto Jorge Enrrique Osorio.
AUGÉ Marc, el
viajero subterráneo, un etnólogo en el metro,
colección el mamífero parlante, p. 51,
Editorial Gedisa, Bacelona, febrero de 1998,
segunda edición.
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