Etnia y etnicidad: dos categorías en construcción
Carlos Ramiro Bravo Molina
Este
artículo se refiere a los conceptos que alrededor de la
categoría de etnia y etnicidad, han expuesto algunos autores
que vienen trabajando las problemáticas indigenistas, raciales,
multiculturalistas e interculturalistas.
Alrededor
de ello se han expresado posiciones que argumentan que el
término ETNIA, “no es apropiado para describir a los grupos
humanos ya que refleja una esencialidad (la de “raza”) inexistente.
Su utilización lleva la confusión y, por tanto, debe ser abandonado
y sustituido por el de colectivo, grupo o población humana”(1).
Etnicidad, lo define Alfonso García Martínez y Juan Saéz Carrera,
como el “Conjunto de rasgos físicos y mentales que poseen
los miembros, de un grupo, producto de su herencia común y
tradiciones culturales que, a su vez, lo diferencian de los
individuos de otros grupos”(2).
La minoría étnica, cuantitativamente es el grupo humano que
comparte una misma descendencia cultural, comparativamente
menos en número con relación a una realidad cultural - poblacional
nacional. Los autores citados sustentan que la “raza” ha perdido
toda significación como concepto (3),
pero que es utilizado significativamente en tanto permite
legitimar políticas excluyentes y de dominación. Sugieren
aplicar el término especie humana a cambio de raza humana.
Recomiendan el desmonte del concepto biológico de raza, por
su limitado alcance para dar cuenta de la diversidad y diferencias
humanas, Al respecto afirman que: “El etnocentrismo, la
xenofobia, el racismo, etc. proporcionan un testimonio fehaciente
de esta singular situación”(4),
que enmascara las relaciones de dominación entre los grupos,
categorías como los de “etnia” o “relaciones interraciales”
contribuyen, dada su adscripción a características raciales
a la producción de la reificación de la raza(5).
Independientemente del origen racial, cualquier individuo
humano puede aprender la cultura de otros grupos humanos,
en tanto la raza remite a fenotipos de la especie, que han
servido para afirmar relaciones de superioridad e inferioridad
humana, La carga ideológica y la debilidad y limitación epistémica
del término ha llevado a que la UNESCO reconozca que el término
raza es una construcción social (6).
Stefano
Varese, parte de la afirmación de que la definición de la
comunidad étnica, es un problema de método, para refutar el
enfoque economicista con el que se ha procedido en algunos
estudios de “Comunidades étnicas indígenas(7).
Decir comunidad étnica indígena suena a pleonasmo, se podría
decir, comunidad indígena. La etnicidad, es la
“lealtad
individual y colectiva a formas y modos de pensamiento y
de imaginación (Conciencia) y conducta específicas de indeterminado
grupo, es un fenómeno de la “larga duración histórica” (F.
Braudel), del largo tiempo a través del cual distintos modos
productivos se han estructurado, desarrollando, y sido substituidos
sin que por eso un núcleo esencial de la cultura del pueblo
(de la etnia) haya dejado de cumplir una función de “matriz
referencial reproductiva” (8).
En
el concepto anterior se encuentran términos como grupo, pueblo
y etnia, que se presentan como sinónimos. En este caso comunidad
étnica está referido a indígena. La pregunta al respecto sería:
¿no bastaría con decir “caracterización de las comunidades
indígenas”, en vez de etnias indígenas?, para referirse al
título de su trabajo. Varese, se adentra en la discusión del
modelo mecanicista económico del estudio de pueblo o comunidades
indígenas, sugiriendo un modelo que contempla tanto las condiciones
internas y externas de la reproducción étnica. José Pérez
Tapias, refiriéndose a la dimensión étnica, en la configuración
de una identidad colectiva e identificándose con Geertz, comparte
que esta es de mayor peso en las comunidades tradicionales
con fuerte presencia de lealtades y sentimientos primordiales,
afirman que “es difícil obtener una definición clara y
unívoca de etnia, grupo étnico, conciencia étnica”, (9)
en tanto que las realidades son escurridizas y variables en
el espacio y en el tiempo, como lo sustenta Barrera, según
Pérez. (10) Un equivalente de etnia
sería la categoría “pueblo”, pero a decir verdad funciona
más como categoría retórica que de otro tipo; su validez como
categoría sociológica es escasa, y como categoría política
su pertinencia es, desde luego, nula.(11)
Para
Barth, R
“Ni
la comprensión ni la utilización del concepto de “etnia”
destierran el componente biológico de su significado ni
su carácter de confrontación social, en tanto que se crea
y establece un espacio cultural distinto y enfrentado a
otras culturas (Barth, 1976)” (12)
La
posición es compartida por García Martínez y Sáez Carrera,
quienes afirman:
“La conciencia de la “distinción” que sostiene la “etnia”
no elimina en modo alguno su sustrato biológico. Negar tal
clasificación racial como válida para la comprensión de
la diversidad humana resulta incompatible, teórica y prácticamente,
con la utilización cabal y consciente del concepto de “etnia”
debido a sus connotaciones claramente bioculturales”
(13)
Guillermo
Bonfil Batalla, pionero del término “etnoeducación”, que fue
acogido por el Ministerio de Educación en Colombia y que en
la actualidad este nombre lo llevan los programas de Licenciatura
en Etnoeduca-ción de la Universidad de la Guajira, Tecnológica
de Pereira y la Universidad del Cauca, se refiere a el grupo
étnico, a aquellos grupos sociales formados históricamente,
que desarrollan y mantienen una identidad social común, es
decir que forman un “nosotros” social que perdura por tiempos
históricos normalmente muy largos, a partir de una historia
común, de una convivencia que hace posible la reproducción
del grupo y su permanencia a lo largo del tiempo” (14).
El
grupo étnico es un nosotros, es formación social histórica,
tiene un patrimonio cultural tangible e intangible y una matriz
cultural que le da identidad colectiva.
José
Pérez Tapias se pregunta:
“¿Qué es una identidad colectiva? En términos genéricos,
puede definirse como un estado de consciencia, el sentimiento
más o menos explícito de pertenecer a un grupo o categoría
de personas, o formar parte de una communitas. Tal sentimiento
de pertenencia o comunión emerge de una cierta unidad de
intereses o condición; y se afianza en un movimiento reflexivo
del Yo al Otro, al contraponerse dialécticamente un Nosotros
frente a un Ellos. Un sentimiento de identidad colectiva
se construye, mediante manipulaciones ideológicas, simbólicas
y rituales; aunque no cabe duda que tales ideologías y simbología
gravitan sobre realidades sociológicas y culturales previas,
las cuales tenderán a ser realizadas, reafirmadas y recreadas.
La
pertenencia a un grupo o categoría social se define tanto
por inclusión como por exclusión: no soy mujer, luego soy
hombre; no es indígena, luego es ladino; es judío, así que
no es cristiano. Lo que se es o se aspira a ser es realizado
al contraponerlo a aquello que no se es ni se desea ser.
Por tanto, en la afirmación de una identidad individual
o colectiva se ponen en juego dos impulsos alternos que
resultan complementarios. Desde dentro del grupo se subraya
aquello que sus miembros comparten, lo que los identifica
o hace iguales, con un propósito de uniformización. Sin
embargo, hacia el exterior la cuestión se manifiesta como
impulso de diversificación, de singularización, al enfatizarse
aquello que hace diferentes a los Otros (Barrera, 1989,
216)“ (15)
La
identidad conjuga la dimensión genealó-gica parenteral, la
cultural y la histórica política. La dimensión territorial,
que vincula la comunidad al suelo o la patria, no necesariamente
esta presente, sobre todo en los eventos de desterritorialización,
producto por lo general de fenómenos expansionis-tas – colonialistas
de grupos extraños a las comunidades nativas. La identidad
esta íntimamente en relación con la autonomía, “este esfuerzo
descansa en otro juicio de valor y ese juicio es el de que
todas las culturas son legítimas, todos tienen el derecho
y deben tener la oportunidad de plantear y contra su propio
destino a partir del ejercicio libre de sus decisiones y del
empleo también libre de su patrimonio cultural que está siempre
en constante actualización” (16)
| El grupo étnico es un nosotros,
es formación social histórica, tiene un patrimonio cultural
tangible e intangible y una matriz cultural que le da
identidad colectiva. |
Alain
Touraine, coincide con relación al concepto de etnicidad al
afirmar:
“La
etnicidad, en efecto, es la afirmación de una cultura interiorizada
por individuos que viven en una sociedad moderna, es decir,
que reconocen la importancia de la organización económica
y administrativa. Estas dos orientaciones, la etnicidad
y el comunitarismo, parecen a menudo cercanas una a otra,
pero no hay que confundirlas. Algunas de las jóvenes que
exigen llevar el velo o el foulard islámico en el colegio
manifiestan, ya sea espontáneamente o por la presión de
su familia o una asociación, una resistencia a la cultura
llamada occidental en nombre de la leyes de su comunidad;
pero los estudios publicados sobre ellas, sea en Francia,
sea en Turquía, no dicen de ninguna manera que esta realidad
sea mayoritaria. Al contrario, a menudo esta afirmación
de identidad no es más que una reacción al rechazo de su
propia cultura. En Medio Oriente se observó que era en las
facultades científicas y no humanísticas donde estudiaban
las mujeres que proclamaban de ese modo su pertenencia al
Islam.” (17)
La
manifestación esencial de la etnicidad según Touraine es “la
afirmación de una cultura interiorizada” independientemente
de ser una sociedad premoderna o moderna. La conciencia de
etnicidad puede estar asociada a la integración social o a
la discriminación que genera violencia. La etnia no es vista
como una comunidad cerrada sobre si misma. La etnización puede
extrañar la subordinación producto de las hegemonías, pero
también es el primer paso a la resistencia de los pueblos.
(18)
“Cuanto más se ingresa en la economía internacionalizada,
más se construye la voluntad política de autonomía, de autodeterminación,
sobre una conciencia de origen, de identidad cultural y
étnica y no, como se creyó durante mucho tiempo, sobre unos
proyectos de modernidad racionalizadora. La etnicidad simbólica
o recompuesta apela a una identidad cultural de origen para
alimentar una voluntad política. Con Ugo Fabietti, podemos
preguntarnos entonces si no estamos pasando de la nación
a la etnia después de haber aceptado como una evidencia,
y hasta una fecha reciente, que la evolución histórica conducía
de la etnia a la nación.”(19)
El
grupo étnico se caracteriza por sus diversas formas de concebir,
organizar el mundo, expresado a través de diferentes manifestaciones
ideológicas, culturales y lingüísticas, esta expresiones se
definen como diversidad según el Ministerio de Educación Nacional
de Colombia. (20)
Según
Renato Ortiz:
“Existe una visión antagónica entre quienes sobrevaloran
los movimientos étnicos (ya sea para afirmarlos como elementos
de construcción de las identidades locales, ya sea para
rechazarlos como una amenaza a cualquier propuesta de unificación)”
(21)
El
problema de las categorías, puestas a andar en el movimiento
de la realidad socio cultural, se tornan en conflictos políticos,
por los alcances y tendencias que vayan teniendo las contradicciones
en que se hallan inscritos los grupos étnicos, “los llamados
pueblos primitivos tienen que defenderse contra la expansión
de las fronteras, ya sean nacionales o mundiales. Diversidad
significa aquí afirmación de una modalidad social radicalmente
distinta”.(22) El caso de los U’WAS
en Colombia en contra de las políticas del estado Colombiano
y la occidental Petroleum Company OXY, es una muestra política
de lo planteado por Ortiz.
“Afirmar el sentido histórico de la diversidad cultural
es sumergirla en la materialidad de los intereses y de los
conflictos sociales (Capitalismo, socialismo, colonialismo,
globalización). La diversidad se manifiesta, por ende, en
situaciones concretas”(23).
En una sociedad globalizada la nación y el estado pierde su
presencia para ordenar la casa, en consecuencia el problema
de lo étnico, la etnicidad, la diversidad cultural, no puede
perder de vista esta gran realidad compleja y contradictoria,
por los escollos que encierra a medida que avanza sobre las
realidades particulares el poder hegemónico de los aparatos
y simbologías multinacionales. En consecuencia con los efectos
de la globalización neocapitalista, las culturas nacionales
y étnicas se ven amenazadas interna y externamente.
Alain
Touraine propone la utopía de la sociedad multicultural y
de la democracia cultural.
“La
idea de sociedad multicultural es incompatible con las políticas
identitarias porque descansa sobre la búsqueda de la comunicación
entre las culturas, así como toda concepción de la democracia
implica el reconocimiento del pluralismo de los intereses,
las opiniones, los valores. Hablar de política identitaria
introduce, al contrario, un vínculo necesario entre cultura,
sociedad y política lo que define, como ya recordé, una
comunidad.” (24)
“El multiculturalismo no podría reducirse a un pluralismo
sin límites; debe ser definido, al contrario, como la búsqueda
de una comunicación y una integración parcial entre conjuntos
culturales separados durante mucho tiempo, como lo estuvieron
hombres y mujeres, adultos y niños, propietarios y trabajadores
dependientes. La vida de una sociedad multicultural se organiza
alrededor de un doble movimiento de emancipación y comunicación.
Sin el reconocimiento de la diversidad de las culturas,
la idea de recomposición del mundo correría el riesgo de
caer en la trampa de un nuevo universalismo y hundirse en
el sueño de la transparencia. Pero sin esta búsqueda de
recomposición, la diversidad cultural no puede llevar mas
que a la guerra de las culturas”. (25)
Touraine, hace un llamado al peligro que encierra el caer
en situaciones de subordinación comunitarista o la autosegregación
de los grupos y culturas que se aíslan a establecer comunicación
con otras culturas. Para Touraine, el multiculturalismo es
encuentro de culturas y comunidades construida en la experiencia
vivida y el proyecto de vida de los individuos, para ello
propone una política del sujeto.
Max
Weber, asume una posición radical en contra del concepto de
ETNICO, lo califica de completamente inoperante en una investigación
rigurosamente exacta, lo étnico se halla determinado por la
comunidad de costumbres (herencia – tradición) y la comunidad
de sangre, pero detrás de todo este fenómeno unitario se esconden
complicados problemas, que obstaculizan su investigación y
aplicación sociológica.
“En una palabra: en el actuar comunitario condicionado
“étnicamente” concurren diversos fenómenos que una consideración
sociológica realmente exacta – que aquí no se intenta –
tendría que separar cuidadosamente. Habría que estudiar
por separado: la acción subjetiva efectiva de las “costumbres”,
condicionadas por la herencia, de un parte, y por la tradición,
de otra; el alcance de las diversas “costumbres”, una por
una; la repercusión de la comunidad lingüística, religiosa
o política, antiguas o actuales; la formación de las costumbres;
la medida en que tales componentes despiertan atracciones
o repulsiones, y especialmente la creencia en la afinidad
o extrañeza de sangre; sus consecuencias diferentes para
que la acción, el comercio sexual, las probabilidades de
actividades comunitarias de diferentes tipos, se desarrollen
sobre la base de la comunidad de costumbres o de la creída
comunidad de sangre. Se acabaría así por arrojar seguramente
por la borda el concepto global “étnico”. Pues es un término
genérico completamente inoperante para toda investigación
rigurosamente exacta. Pero nosotros no nos ocupamos de la
sociología por ella misma y nos contentamos, por consiguiente,
con mostrar brevemente qué complicados problemas se esconden
detrás de un fenómeno que se supone unitario. Al concepto
de comunidad “étnica”, que se disipa ante una rigurosa formación
conceptual, se asemeja en cierto grado otro concepto, cargado
para la mayoría de nosotros de acentos patéticos, el de
nación, tan pronto como tratamos de aprehenderlo sociológicamente”
(26)
Uno
se pregunta será posible asumir posiciones de resistencia
cultural, inspiradas en categorías como etnia, etnicidad y
minorías étnicas, categorías que hacen de un discurso ilustrado
modernizante insuficiente e incompleto?, o por el contrario
la etnia y la etnicidad son categorías que se vitalizan desde
los límites de la periferia para contrarrestar las posturas
hegemónicas neocolonizadoras?. En el mundo globalizado, en
donde la cultura y la civilización del collage, define al
mundo, será posible vivir juntos en sociedades societales
que se resisten a aceptar y dimensionar la pluralidad como
nueva forma de vida? En el ámbito de la raza cósmica plural,
de la civilización de mente policéntrica que supere la mentalidad
xenofóbica etnocéntrica, es posible pensar en un lenguaje
de etnias o tribus urbanas en donde se ha fragmentado la comunidad
consanguínea y los sujetos se articulan entre si mediados
por el lenguaje cultural? Las naciones de cultura “dominante”
norteamericana, por ejemplo, se desvanece en Los Angeles en
donde el 90% de los inmigrantes proceden del tercer mundo
(27).
| El problema de las categorías,
puestas a andar en el movimiento de la realidad socio
cultural, se tornan en conflictos políticos, por los alcances
y tendencias que vayan teniendo las contradicciones en
que se hallan inscritos los grupos étnico(...) |
Para
Ryzsard, K., raza cósmica es equivalente a humanidad en su
pluralidad policéntrica, profetiza que la mente del hombre
del futuro será policéntrica, los centros de gravedad cultural
de cada cultura humana se hallan en un constante dinamismo,
se atreve a afirmar que “la diversidad cultural concentrada
en un sitio es la fuente del dinamismo norteamericano”(28).
Las distancias entre pueblos desarrollados y subdesarrollados
se acrecientan a medida que avanza el siglo veintiuno, nos
preguntamos: Será capaz el encerramiento étnico par contrarrestar
la avalancha del collage cultural?,
“El
mundo está creciendo y en el mundo contamos con más de todo:
más gente, más bienes, más comunicaciones. Este crecimiento
en todos los ámbitos exige un mayor espacio cultural, y
destruirá a todo aquello que no acepte esta realidad. Esto
hace que los sistemas que no acepten la pluralidad se vuelven
obsoletos” (29).
En
el mundo se vienen dando dos expresiones de nacionalismos:
el nacionalismo expresivo xenofóbico de las grandes potencias
y el nacionalismo de la periferias que por lo general ha estado
alimentado por el anticolonialismo. La vieja creencia inspirada
en Giannbattista Vico y Johan Gottfried Herder, acerca de
los estilos de vida propios “Volksgeist”, ha hecho crisis,
“Más sin embargo el Volksgeist de Herder se convirtió en
el tercer Reich, y hoy en día, el Volksgeist croata y el
modo de vida del musulmán bosnio. Los armenios y los azeris
han estado luchando hace mucho, y las naciones se han inflamado
entre georgianos y rusos, e incluso entre ucranianos y rusos,
Qué es lo que transforma la aspiración de la autodeterminación
cultural en agresión nacionalista?, le pregunta Nathan Gardels,
editor de NPQ a Sir Issaiah Berlin a fines del verano de
1991 en Portofino, Italia. Berlín responde a NPQ: “Tarde
o temprano se produce la reacción violenta en fuerza irrefrenable.
Los pueblos se cansan de ser despreciados, de recibir ordenes
de una nación superior, una clase superior o cualquiera
que sea superior. Tarde o temprano plantean preguntas de
índole nacionalista: “Por que tenemos que obedecerles?;
“Que derecho tienen?” “y nosotros ..... qué?” “Por qué nosotros
no podemos.? (30)
Afirma
Berlin que Vico y Herder, “ambos rechazaban la idea surgida
en el siglo de las Luces en el sentido de que el hombre, en
cualquier país y en cualquier época, tenía valores idénticos.
Para ellos, al igual que para mi, la pluralidad de las culturas
es irreductible”.(31) Berlin, comparte
con Kapuscinski la idea de que la diversidad sin fricciones
desata una enorme creatividad, por ejemplo la Viena de Mozart,
Hayden o Schubert, será posible esta realidad con el ascenso
del partido libertad al poder del Estado?. Para Pierre Trudeau,
la “teoría de la Nacionalidad”, “constituye un retroceso
en la historia. Para Berlin, la edad media a pesar de todas
sus persecuciones era más civilizada que el siglo diecinueve.
El siglo veinte dice;
“A mis ochenta y dos años, he vivido virtualmente durante
todo el siglo. No me cabe la menor duda de que es el peor
siglo que ha tenido Europa. Nada ha sido más horrible para
nuestra civilización. En mi vida, han ocurrido más cosas
terribles que en cualquier época de la historia. Peores
aún que en los días de los Hunos”.
Sin
embargo, no deseo abandonar la creencia de que un mundo que
constituya una gama razonablemente pacífica de muchos colores,
en el que cada porción desarrolla su propia identidad cual
final definida y es tolerante con los demás, no es un sueño
utópico”(32).
“Si
de algo tengo certeza, después de haber vivido durante tanto
tiempo, es de que tarde o temprano, la gente se tiene que
revelar contra la uniformidad y los intentos por establecer
soluciones globales de cualquier tipo” (33)
I. Berlin y E. Hobsbawn, en su obra, Historia del siglo XX,
coinciden en el horror de este siglo.
“El
mundo que entra en el tercer milenio no es un mundo de sociedades
o de estado estable“(34)... El
mundo del tercer milenio seguirá siendo muy probablemente
un mundo de violencia política y de cambios políticos violentos.
Lo único que resulta inseguro es hacia dónde llevarán “(35)
Estos, presagios apocalípticos nos lleva a preguntar: ¿Cuál
será el futuro de las etnias, las clases y los géneros que
nos espera vivir?. Creo que la categoría ETNIA, encarnada
en las prácticas y cosmovisiones de los grupos humanos tercermundistas,
como proyecto de reencuentro, reafirmación, autonomía, democracia
y resistencia en los límites de las periferias de la globalización
es válida su acepción y su accionar, a pesar de las limitaciones
que el concepto encierra más allá de las inconsistencias raciales.
Un proyecto de pluralidad étnico – cultural, en Colombia no
solamente podrá estar referido a “lo indio” y lo afrocolombiano,
debe contemplar las situaciones de sectores sociales que desprendiéndose
de lo étnico – campesino, se han transformado en muchos casos
sin desearlo en “tribus urbanas “portadoras de culturas híbridas
en la acepción de Nestor García Canclini, a pesar del biologismo
del término que pone en entre dicho la cultura. En Antropología
se ha empleado el termino ”Sincretismo Cultural. Híbrido es
sinónimo de cruces culturales, casi nunca indeterminados.
Para García Caclini, su interés se centra
“en
retomar todos estos aspectos, situando la emergencia de
la cultura híbrida, los sincretismos generalizados, la tecnología
de la reclusión doméstica, la simultaneidad de la información
y de los contactos culturales, en el marco de los nuevos
sistemas de control y de dominio en nuestras sociedades”.(36)
“En
los Estados Multinacionales o multiétnicos o unos y otros,
la autonomía cultural de cada nacionalidad o etnia debe
ejercerse en el marco del pacto constitucional que se supone
libremente asumido”.
Sin
embargo la realidad colombiana ha demostrado que el principio
de autonomía étnico – cultural, el principio de autenticidad
y el principio de sentido, entendido como la proyección de
los fines que dan sentido a la vida personal y colectiva,
no basta con que se hallen plasmados en la carta constitucional.
Estos principios cobran vigencia y eficacia en tanto el grupo
étnico se apropia del espíritu del derecho contenido en el
texto escrito de la norma. La Etnia como sujeto histórico
de resistencia y constructor de cultura, no debe perder de
vista el contexto estatal – nacional y el juego de la relaciones
internacionales, como mecanismos para apuntalar sus proyectos
culturales. La constitución de una sociedad multicultural
e intercultural es un reto de un proyecto democrático de visiones
de mundo. No se puede perder de vista la complejidad de la
diversidad cultural y de las etnias como anotaba Max Weber.
Las etnias y la categoría “etnia”, son productos históricos
culturales, situados en un espacio y un tiempo determinados
y en consecuencia están conectados a la problemática del poder
político. Las prácticas políticas culturales de etnias corren
el riesgo de la “etnización” positiva o negativa, positiva
en términos de identificación o mentalidad colectiva y negativa
en el sentido del etnocentrismo - xenofóbico. En la vida práctica
las especificidades de cada etnia son las que orientan el
proyecto de vida cultural, sin perder de vista la importancia
que tiene la reflexión teórica en la construcción del mismo.
NOTAS
(1)
GARCIA MARTINEZ y SAEZ CARRERAS, Juan. Del Racismo a la interculturalidad
Competencia de la educación. Madrid, Narce, S.A. de Ediciones,
1998, p 228
(2)
GARCIA M. Op. Cit. p. 228
(3) GARCIA M. Op. Cit. p. 42
(4)
GARCIA M. Op. Cit. p. 46
(5) GARCIA M. Op. Cit. p. 47
(6) GARCIA M. Op. Cit. p. 61
(7) VARESE, Stefano. Indígenas y Educación en México. México,
Gefe, 1983. P.11
(8) VARESE, Op. Cit. p. 11
(9) PEREZ TAPIAS,, José Antonio. Filosofía y crítica de la cultura.
Madrid Ed. Trotta, 1995. p.217
(10) PEREZ T., José. Op. Cit. p. 217
(11) PEREZ T., Op. Cit. p. 217
(12) BARTH, R. (Comp). Los grupos étnicos y sus fronteras. México
1977, F.C. E. Citado por García Martínez y Saéz Juán, P.38
(13) GARCIA M., y SAEZ C., Op. Cit. p. 38
(14) BONFIL BATALLA, Guillermo. Implicaciones étnicas del sistema
de Control cultural” en Olive, León. Etica y diversidad cultural.
México. F.C.E. 1993. p. 196
(15)
PEREZ T., José. Op. Cit. p. 216
(16)
BONFIL BATALLA, G. Op. Cit. p. 204
(17)
TOURAINE, Alain. ¿Podemos vivir juntos?. Buenos Aires. F.C.E.
976. p. 206
(18) TOURAINE, A. Op. Cit. p. 221
(19) TOURAINE, A. Op. Cit. p. 222
(20) MEN. La etnoeducacón realidad y esperanza de los pueblos
indígenas y afrocolom-bianos. Santafé de Bogotá. D.C. 1996.
P.18
(21) ORTIZ, Renato. “Diversidad cultural y cosmopolitismo” ORTIZ,
Renato. En cultura y globalización. Barbero. J.M. y otros. Santafé
de Bogotá. CES y Universidad Nacional 199. P33
(22) ORTIZ, R. Op. Cit. p. 41
(23) ORTIZ, R. Op. Cit. p. 41
(24) TOURAINE, A. Op. Cit. p. 195
(25) TOURAINE, A. Op. Cit. p. 187
(26) WEBER, Max. Economía y Sociedad. Santafé de Bogotá, 1996,
reimpresión. p. 334
(27) KAPUSCINSKI, Ryzsard. “La raza cósmica en Estados Unidos”
en Fin de Siglo. Mc.Graw Hill. México. 1996. p.160
(28) KAPUSCINSKI, R. Op. Cit.
(29)
KAPUSCINSKI, R. Op. Cit.
(30) BERLIN, Isaiah. “El regreso del Volkesgeist: Nacionalismo,
bueno y malo” en Fin de Siglo. Op. Cit. P.91
(31)
BERLIN. Op. Cit. p. 92
(32)
BERLIN. Op. Cit. p. 96
(33) BERLIN. Op. Cit. p. 99
(34) HOBSBAWN, Eric. Historia del siglo XX. Barcelona, Ed. Critica,
1995. P 457
(35) HOBSBAWN, Eric. Op. cit. p.458
(36) GARCIA CANCLINI, Néstor. Culturas híbri-das. Estrategias
para entrar y salir de la modernidad. México, Ed. Grijalbo,
1990. p. 368.
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