El
mundo de la vida rescata el mundo subjetivo y funda los
conocimientos generados en el mundo objetivo, con otras
palabras, lo importante del mundo de la vida es que además
de ser previo a todo conocimiento científico, abarca un
mundo que las ciencias habían dejado en el olvido y que
siempre se había realizado anónimamente, y es el de la subjetividad.
Como el mundo de la vida es esencialmente intuitivo, presenta
la cosa tal como aparece, por tanto, la conciencia no maneja
ninguna determinación que provenga de alguna preconcepción
del mundo. Esta es la única manera que el sujeto puede abordar
el mundo desinteresadamente para lograr un conocimiento
autentico de él. Este es el único método viable y sólo lo
puede realizar la fenomenología.
1. El origen de las ciencias
En
Grecia nace una nueva actitud del hombre ante la vida, actitud
netamente teórica que los griegos llamaron filosofía o ciencia
universal. El desarrollo de esta nueva actitud teórica se
caracteriza principalmente por el cambio de orientación que
influenció la actividad cotidiana de las sociedades de la
época. Este cambio de actitud, forjada en ideas trasciende
la finitud del mundo natural constituyendo tareas infinitas
en su quehacer como finalidad. Este interés del hombre por
una concepción y un conocimiento universal del mundo se desenvuelve
en la «theoria» pura, «el hombre se convierte en un observador
desinteresado del mundo, se convierte en filósofo» (1)
. La theoria es una construcción de ideas sobre ideas o más
bien de conocimientos teóricos sobre otros conocimientos teóricos
hasta el infinito. La filosofía como “Teoría” universal llega
a ser de esta manera la perspectiva de todas las perspectivas
de mundo, horizonte de tareas infinitas por realizar.
Con
el nacimiento de las ciencias exactas como la matemática,
la física, las ciencias naturales despojan a la filosofía
de toda pretensión universal de conocimiento quedando relegada
a un segundo plano. La filosofía dejó de ser aquella perspectiva
de tareas infinitas; a su vez las nuevas ciencias apoyadas
en el método científico logran una interpretación objetiva
que explica la realidad del mundo. Las ciencias particulares
asumen la tarea que sólo le competía a la filosofía, la de
ser perspectiva de todas las perspectivas de mundo; con ello,
monopolizan la verdad para bien suyo. Y la filosofía -gracias
al éxito alcanzado por las ciencias particulares con la aplicación
del método científico- se ajusta al método científico, con
el fin de hallar una explicación apropiada del mundo.
Con
las ciencias particulares surge la razón objetiva e instrumental.
Esto tiene como consecuencia que la idea original de ciencia
como teoría universal se transforme en teorías fundadas
en los hechos, de ahí las ciencias particulares pierdan su
sentido vital de mundo y colonicen la naturaleza de una manera
interesada. La naturaleza se objetiva.
En
esto reside según Husserl la crisis de la humanidad: en la
pérdida de sentido de las ciencias que ya no se sustentan
en el mundo sensible como fuente de conocimiento, sino que
se apoyan en datos logrados con la aplicación de técnicas
y métodos. Ludwig Landgrebe «critica esa convicción de
que el verdadero mundo sea el mundo científicamente interpretado
en el sentido de las nuevas ciencias y lo denomina el objetivismo
de la edad moderna»(2) .
Veamos
a continuación como desarrolla Husserl este problema haciendo
valer el derecho originario del mundo de la vida, como fundamentación
de todo tipo de conocimiento incluyendo el científico, como
superación de la planteada crisis.
2.
El mundo sensible
Empíricamente
el sujeto no puede interpretar el mundo en su totalidad ya
que sus experiencias son particulares y relativas, alcanzando
un conocimiento aproximado de este mundo. Como este medio
es insuficiente para conocer en su totalidad el mundo, el
hombre se vio en la necesidad de encontrar otra actividad
diferente de la empírica que le permitiera concretar la fluidez
del mundo. Esta praxis teórica tiene sus inicios en la aplicación
de la geometría euclideana al mundo sensible. La geometría
euclideana parte de un método deductivo-constructivo y hace
un estudio formal de la espacio-temporalidad del mundo, o
sea, que hace uso de idealidades puras que describen el mundo
sensible. Es así, como se crea una manera de pensar objetiva
que nace de un obrar metódico y racional que a partir de formas
ideales del mundo descubre ciertas realidades de éste. Con
la geometría euclideana, la matemática hace las primeras previsiones
ideales de las formas puras del mundo. El hombre en su necesidad
de conocer el mundo desarrolla las matemáticas como modelo
ideal para penetrar las entrañas del mundo intuitivo.
A
través de la matemática pura y la mensuración práctica es
posible crear una inducción que tiene como referencia la extensión
de los cuerpos del mundo sensible.
Es
la capacidad de calcular rigurosamente a partir de datos y
acontecimientos formales, datos desconocidos que no son medibles
directamente. A esto Husserl lo denomina la «regulación
causal universal» del mundo:
«En
general, las cosas y sus acontecimientos no se presentan
y transcurren arbitrariamente, sino que vienen ligadas ‘apriori’
en virtud de ese estilo, en virtud de esa forma invariante
del mundo intuitivo. En otras palabras, vemos que en razón
de una regulación causal universal todo cuanto existe en
el mundo tiene una inherencia recíproca mediata o inmediata,
en la que el mundo no es meramente una totalidad, sino una
totalidad unitaria, un todo» (3)
Teniendo
en cuenta lo anterior es comprensible que las ciencias de
entonces se lanzaran a idealizar la forma espacio-temporal
del mundo con todas sus estructuras. Es así, como la geometría
pura con sus idealidades puras, consigue más tarde realizar
sus construcciones teóricas en las formas puras del mundo.
La geometría se convierte en geometría aplicada y sus construcciones
teóricas objetivan el mundo causal de los cuerpos.
Con
la causalidad universal del mundo las ciencias formulan inducciones
o previsiones con respecto a las cosas en su pasado, presente
y futuro, puesto que con la causalidad universal las ciencias
encuentran a partir de las estructuras espacio-temporales
del mundo, los nexos del mundo intuitivo. Pero el mundo intuitivo
además de componerlo unas estructuras espacio-temporales,
también se compone de “plétoras materiales” o cualidades
sensibles, que no se pueden tratar de la misma manera que
las formas espacio-temporales del mundo.
Esto significa que para poder formalizar totalmente el mundo
intuitivo, las ciencias tienen que buscar los medios que cuantifiquen
las cualidades sensibles de los cuerpos o plétoras materiales,
ya sea en sus alteraciones o gradaciones propias que se salen
de toda forma límite que las quiera idealizar; es decir tanto
las técnicas de medición como el método matemático, no logran
interpretar o explicar de una manera directa las cualidades
sensibles de los cuerpos, como sí lo hacen con las formas
puras del mundo, pues cualidades generadas en los sentidos
como el olor, el sabor, el tacto, no son cuantitativas o mensurables.
¿Cómo es posible medir o cuantificar las cualidades sensibles
de los cuerpos?
En
síntesis, no hay manera de explicitar que las plétoras o cualidades
de los cuerpos en sus variaciones se desarrollan según las
mismas leyes causales de los cuerpos particulares. En otras
palabras, no hay manera de hacer una inducción del mundo que
anticipe los cambios de las cualidades sensibles de los cuerpos
experimentados y que también dependa causalmente de la forma
mundo. ¿Cómo obvia el método matemático la naturaleza este
problema?
| En esto reside según Husserl
la crisis de la humanidad: en la pérdida de sentido de
las ciencias que ya no se sustentan en el mundo sensible
como fuente de conocimiento, sino que se apoyan en datos
logrados con la aplicación de técnicas y métodos. |
El
modo de ir obviando este problema se hace teniendo en cuenta
que las cualidades sensibles como parte del mundo intuitivo,
tienen sentido como revelaciones del mundo objetivo. Como
las plétoras quedan fuera de la forma espacio-temporal del
mundo idealizado por el matemático, no pueden ser matematizables
directamente, pero sí podrían serlo indirectamente, es decir:
«Que todo lo que se manifiesta como real en las cualidades
sensibles específicas debía tener su índice matemático en
eventos de la esfera formal, obviamente concebida como ya
idealizada, y que de esto debía resultar también la posibilidad
de una matemática indirecta en el pleno sentido, o lo que
es igual, que por medio de ello debía ser posible construir
ex datis todos los eventos del lado de las plétoras, determinándolas
así objetivamente. La naturaleza total infinita como universo
concreto de la causalidad se transformó en una matemática
aplicada de un modo especial” (4)
Si existe una causalidad universal concreta que anticipa previamente
el mundo intuitivo, necesariamente toda causalidad particular
debe venir anticipada ya sea en la forma o en la plétora,
y si existen cambios que afectan la forma o la plétora, estos
cambios poseen relaciones causales particulares; en tal sentido,
los cambios que se dan en la forma total del mundo de los
cuerpos con sus plenitudes, suceden según algunas causalidades
mediatas o inmediatas, que pueden ser explicitadas.
Con
lo anterior, no queda sentado que el cambio total de las cualidades
tenga lugar según leyes causales:
«No se ve apriori que todo cambio imaginable de las cualidades
específicas de los cuerpos intuitivos experimentables en
la experiencia real y posible venga causalmente remitido
a acontecimientos en la capa mundanal abstracta de las formas,
que tenga, por así decirlo, su contrafigura en el reino
de las formas de tal modo que al eventual cambio total de
la plétora total le correspondiera su contrafigura causal
en la esfera de las formas.» (5)
Con otras palabras: se buscaba ante todo una teoría que no
estudiara la inducción causal de ‘X’ cuerpo, sino más bien
una teoría que generalizara todas las causalidades particulares
de ‘X’ cuerpo en una sola. La solución no se demoró mucho
en aparecer, es Galileo quien encuentra un método que puede
construir hipotéticamente todas las relaciones causales de
las plétoras y de paso las determina objetivamente cuando
logra expresarlas matemáticamente en fórmulas.
“La matematización indirecta del mundo que adviene ahora
como objetivación metódica del mundo de la intuición produce
fórmulas numéricas generales, una vez encontradas, pueden
servir, siendo aplicadas, para realizar la objetivación
efectiva de los casos particulares que han de subsumirse
bajo ellas. Las fórmulas expresan manifiestamente conexiones
causales generales, ‘leyes de la naturaleza’, leyes de dependencia
reales en forma de dependencias ‘funcionales’ de números”
(6) .
3.
El método de Galileo
Un
método como el de Galileo debe abarcar necesariamente todas
las vinculaciones existentes entre las formas y las plétoras
en su infinitud idealizada.
Galileo
hace una “idealización hipotética del mundo” que anticipa
metódicamente las causalidades del mundo, es decir, construye
artificialmente las causalidades del mundo a partir de hipótesis.
La
hipótesis puede formular o prever hechos no acontecidos y
los puede justificar causalmente en la comprobación empírica
o artificial del hecho. Esto muestra que es posible anticipar
hipotéticamente los cambios o hechos del mundo porque podemos
construir y expresar en fórmulas las conexiones causales que
generan dichos cambios.
Otra
característica importante en el método de Galileo es que produce
fórmulas generales aplicables a casos particulares de la naturaleza.
4.
La matematizacion de la física y la naturaleza
Tengamos
en cuenta que un objeto matemático como una figura geométrica
se determina y construye dentro del mismo campo matemático,
además los objetos matemáticos son homogéneos puesto que son
construcciones ideales. Otra característica importante es
que el objeto matemático posee una exactitud ideal en sí.
La ciencia matemática tiende hacia una idealización perfecta
de las cosas, tiene implícita una teleología en su actividad.
Los
objetos del mundo físico son heterogéneos y no cumplen con
la exactitud y perfección de los objetos matemáticos. La matematización
de la naturaleza no es otra cosa que la conciliación de la
aplicabilidad matemática al mundo natural. Una ciencia como
la física-matemática idealiza el mundo real, es decir, los
objetos del mundo cumplen con una exactitud impuesta por el
método matemático. Idealización matemática de los objetos
de la naturaleza.
La
racionalización de la física-matemática conduce a que de la
naturaleza se abstraiga sólo lo idéntico como la magnitud,
la extensión, el movimiento, el volumen, entre otros. Aquello
que pueda ser matematizable, medible y exacto. La racionalización
del mundo natural por el método matemático, hace que la realidad
física tienda hacia el infinito de la mano de una racionalidad
matemática perfecta. La determinación en sí del mundo se vuelve
el telos ideal de la actividad científica.
Así,
los logros de la física se alcanzan en la «matematización
indirecta de la naturaleza». Las experiencias del físico
asumen como ciertas las condiciones lógicas de la investigación
matemática. Los físicos matemáticos construyen las posibilidades
hipotéticas que pretenden revelar las causalidades del mundo.
De
esta manera se logra transformar la naturaleza como «universo
concreto de causalidades» en un simple mundo de formas
reemplazado por un método aplicado que induce formalmente
las causalidades del mundo. El mundo intuitivo se cubre con
un ropaje de fórmulas idealizadas por un método que devela
la naturaleza objetivamente; es más, el método es la única
fuente verdadera que explica el mundo.
5.
La infinitud del método
Si
el método logra idealizar las estructuras espacio-temporales
del mundo y sus plenitudes, consigue su objetivo de inducir
la naturaleza infinitamente. Esto es un proceso particular
de la matemática aplicada, una objetivación de las causalidades
concretas del mundo.
La
hipótesis y la verificación son infinitas. Las ciencias naturales
obedecen a un juego de hipótesis y verificación; la confirmación
de la hipótesis es el nacimiento de una nueva hipótesis y
su verificación la elaboración de nuevas hipótesis y así sucesivamente
hasta el infinito.
| El mundo intuitivo se cubre
con un ropaje de fórmulas idealizadas por un método que
devela la naturaleza objetivamente; es más, el método
es la única fuente verdadera que explica el mundo. |
El
método matemático de la naturaleza es infinito, tiende a un
perfeccionamiento infinito del objeto, por tanto a una sucesión
infinita de teorías del mundo natural. Hay en las ciencias
naturales, o mejor en el método científico una ‘ratio’, una
teleología encaminada a desarrollar el proceso del conocimiento
del mundo. El método científico exige que las técnicas empleadas
se perfeccionen cada vez más para acercarse con más exactitud
al fenómeno estudiado. De modo que el método crea y perfecciona
el conocimiento objetivo infinitamente: las técnicas empleadas
hoy (aparatos de medida) tienen una ‘exactitud’ que se acerca
cada vez más al objeto de estudio; después se elaborarán nuevos
aparatos de medición más perfectos que los anteriores que
detallarán con una ‘exactitud’ mejor que la anterior el objeto
de estudio, y así sucesivamente el hombre irá perfeccionando
sus técnicas infinitamente usando aparatos de medición cada
vez más perfectos que tenderán a explicar el fenómeno cada
vez con más exactitud.
Con
la idealización metódica se supera la finitud de la naturaleza.
La matemática en la idealización de las magnitudes y perfeccionamiento
de en las medidas, descubre la infinitud. La teoría física
al aplicar el método matemático en el conocimiento de la naturaleza
idealiza infinitamente la espacio-temporalidad de ésta, de
modo que la extensión es ahora una finalidad infinita en sus
determinaciones (idealizaciones). Ahora la naturaleza y el
mundo intuídos se transforman en un mundo matemático, el mundo
de las ciencias matemáticas de la naturaleza.
| El desarrollo artificial
de las ciencias naturales a través de la formalización
algebraica del mundo es el viaje sin regreso que comienza
en las intuiciones puras del mundo y termina en un mundo
simbólico compuesto por fórmulas. |
6.
Aritmetización de la geometría
Para
el perfeccionamiento del arte de medir fue básico el desarrollo
de un pensamiento algebraico. El álgebra fue una técnica que
agilizó el progreso del pensamiento científico. De ahora en
adelante las matemáticas no necesitan expresarse en las primeras
formas, todas las formas espacio-temporales o formas puras
se expresan en formas algebraicas; es decir, las matemáticas
no se refieren ahora a objetos particulares, números definidos,
sino que se realizan en proposiciones generales que expresan
números simbólicamente.
Con
la aplicación del álgebra a la geometría, la matemática se
convierte en un pensamiento apriorístico sobre “números
en general, sobre relaciones y leyes numéricas” libres
de toda realidad intuitiva, es decir, ya no se representarán
las formas (intuiciones) puras como recta, círculo, geométricamente,
sino en números, en estructuras algebraicas.
Esta
“aritmetización de la geometría” aunque incide ostensiblemente
para el desarrollo de teorías que logran grandes inventos
y descubrimientos de la naturaleza, trae consigo un “vaciamiento
del sentido” originario, el de las intuiciones puras del mundo.
Si
la geometría era una idealización del mundo en el aspecto
en que sus idealidades espacio-temporales son intuiciones
puras, con la aritmetización de la geometría estas formas
puras se transforman en formas numéricas.
Otra
consecuencia de esta aritmetización es el proceso de transformación
del método que pasa de un sentido originado en las formas
puras del mundo a un sentido simbólico de dicho mundo; el
método se transforma en una generalidad formal y vacía que
habla de la generalidad de las cosas del mundo.
Por
último podríamos mencionar, que la aritmetización de la geometría
convierte la aplicación del método en una técnica, en una
mecanización y manipulación de instrumentos que encubren el
sentido originario del mundo intuitivo; sentido auténtico
que antecede a este operar técnico, como a sus resultados
y a su verdad.
Esta
desvirtualización del método olvida el sentido originario
impreso en las formas puras de la geometría. Así, toda actividad
de las ciencias naturales que pretende una formalización universal
de la naturaleza encubre también el sentido originario del
mundo, puesto que se perdió el auténtico sentido de ciencia.
De modo que:
“El
pensamiento originario, que confiere auténtico sentido a
este procedimiento técnico y verdad a los resultados obtenidos
de acuerdo con las reglas, aunque se trate sólo de la verdad
formal característica de la mathesis universalis formal,
está aquí excluido” (7) .
7. Mundo de la vida olvidado
El
desarrollo artificial de las ciencias naturales a través de
la formalización algebraica del mundo es el viaje sin regreso
que comienza en las intuiciones puras del mundo y termina
en un mundo simbólico compuesto por fórmulas.
La
pérdida de sentido de las ciencias surge cuando las mismas
inducciones geométricas que idealizan el mundo comienzan a
perder su referencia inmediata a él. Así, la geometría creó
una verdad absoluta a través de unas formas puras o intuir
propio evidente y apriorístico. Con la aritmetización de la
naturaleza o aplicación del álgebra al método matemático de
la naturaleza ya no existe una referencia a las formas puras
del mundo, su referencia es vacía, puesto que como se dijo
anteriormente, las fórmulas son sólo combinaciones de números
y proposiciones en general que no tienen una referencia a
un cuerpo físico en particular, sino a fenómenos que ocurren
en objetos en general.
Ya con el desarrollo de la física galileana se da por hecho
esta manera de proceder. Para los físicos de la época era
obvio que la naturaleza encerraba una correspondencia con
la racionalidad objetiva. Es así como comienza la sustitución
de la naturaleza pre-científica dada en la intuición por una
naturaleza idealizada. Para los investigadores de la época
eran incuestionables los descubrimientos hechos en la naturaleza
a través del método científico, de modo que este proceder
racional objetivó la naturaleza, reduciendo el mundo intuitivo
a un mundo objetivo; con esto toda actividad pre-científica
pierde todo valor puesto que no logra cuestionar el mundo.
A
los científicos de la época se les olvidó que es en el mundo
de la vida donde el investigador puede plantear todas
sus teorías y llevar a cabo sus prácticas. Para ellos no era
obvio que al mundo de la vida le pertenecen todas las formas
espacio-temporales del mundo, y que ellos como seres humanos
hacen parte también de este mundo. El mundo de la vida es
un mundo puramente intuitivo, es el mundo de las realidades
conocidas y desconocidas que incluye toda idealidad como el
espacio geométrico o el tiempo matemático con todas sus formas.
La
matematización de la naturaleza cubrió el mundo de la vida
con una vestidura de ideas, las de las verdades “objetivas
y científicas”. El método empleado por la física con sus estructuras
matemáticas cumple a cabalidad con su objetivo: construir
“determinadas inducciones numéricas para las plétoras
sensibles, reales y posibles, de las formas intuitivas concretas
del mundo de la vida» (8). La ciencia
hace una previsión de los acontecimientos del mundo que pueden
pasar o están pasando, previsión que supera los resultados
de la inducción empírica.
«El ropaje de ideas que conocemos como ‘matemática y
ciencia natural matemática’, o incluso el ropaje de símbolos
de las teorías matemático-simbólicas, cubre -tanto para
el científico como para los hombres cultos- todo cuanto
asumido como naturaleza ‘objetiva, real y verdadera’ ocupa
el lugar del mundo de vida, lo disfraza. El ropaje de ideas
hace que tomemos por ser verdadero lo que es un método,
un método destinado a corregir en un progressus in infinitum
las toscas predicciones mediante predicciones científicas.
El ropaje de ideas hizo que el auténtico sentido del método,
de las fórmulas, de las teorías, permaneciera inenteligible
y no fuera nunca comprendido en la ingenua génesis del propio
método» (9)
La
matematización de la naturaleza hace que tomemos por verdadero
lo que es un método; método que modifica su auténtico sentido
volviéndose incomprensible y operacional. Su obviedad nunca
permitió evaluar ese método, nunca lo cuestionó, ni lo autocriticó,
antes por el contrario lo aceptó como lo más «exacto» en su
interpretación de la naturaleza. Husserl considera a Galileo
como el genio descubridor, pero al mismo tiempo encubridor
de la naturaleza.
Primero,
descubre la manera de aplicar el método matemático a la naturaleza,
pero a la vez que logra racionalizar la naturaleza metódicamente,
también oculta el sentido originario de sus propios descubrimientos;
de modo que los grandes descubrimientos científicos son descubrimientos
que ocultan el sentido originario del mundo. El método científico,
que opera con fórmulas y técnicas descubre el mundo con un
sentido enajenado que nace en el desplazamiento del sentido
originario de mundo.
Este
método es una técnica que se transmite generacionalmente pero
no transmite su verdadero sentido. El método formal transmite
símbolos, fórmulas sin contenido intuicional; el método es
una simple forma vacía incapaz de interpretar la naturaleza.
Las
ciencias naturales pueden conservar el sentido originario
de mundo, si el investigador es capaz de aceptar un cuestionamiento
retrospectivo que indague por el sentido originario de éste.
Pero el investigador moderno no hizo tales reflexiones, para
él era obvio e incuestionable el método que logra predecir
los nexos causales que mueven el mundo infinitamente.
8.
El mundo de la vida como fundamento de las ciencias
El
mundo de la vida se caracteriza por su real experimentabilidad.
Es “un reino de evidencias originarias”(10)
y lo evidente es experimentado como “ello mismo”, de
acuerdo al modo de la vivencia; en el caso de una percepción
lo experimento perceptivamente como “lo mismo”, o si
es un recuerdo, lo experimenta en lo recordado como “ello
mismo”.
De otro lado tenemos el mundo objetivo-verdadero que es una
sustracción teórico-lógica no perceptible, por tanto, no experimentable
aunque natural en el sentido que Galileo interpreta la naturaleza
a partir de la matemática. Mundo objetivo es un mundo artificial
construido por las ciencias y que tiene su origen en las idealidades
del mundo descubiertas por estas mismas ciencias.
Contrastando
el mundo de la vida con el mundo objetivo y sabiendo la esencia
que componen dichos mundos, Husserl intenta legitimar el derecho
primordial de las evidencias originarias presentes en el mundo
de la vida frente a las evidencias teórico-lógicas del mundo
objetivo, es decir busca:
“La última evidencia, según la cual toda evidencia de
realizaciones objetivo-lógicas en las que se basa la teoría
objetiva, posee sus fuentes escondidas de fundamentación
en las operaciones últimas de la vida; es en esta vida donde
el darse evidente del mundo vivido tiene su sentido de ser
precientífico” (11) .
Conciliando
el mundo objetivo con el mundo de la vida Husserl agrega que
“la teoría objetiva sé enraiza y se funda en el mundo vivido”(12)
, de manera que la ciencia objetiva tiene una relación constante
con el mundo vital. Todas las formaciones lógicas o ideales
de la ciencia objetiva, así como las cosas mundanas son construcciones
humanas que se llevan a cabo en el mundo de la vida.
Es
de señalar que la actividad del científico no es una actividad
aislada del mundo; el científico es, antes que todo, un ser
humano es un hombre que posee una cotidianidad, un integrante
más del mundo de la vida, de modo que la actividad del científico
forma parte del mundo de la vida; por ejemplo, el agua para
el científico es H2O cuando está en el laboratorio, pero cuando
el investigador se encuentra en su casa, el agua deja de ser
H2O y cobra un sentido diferente como el de calmar la sed,
el científico conoció primero el agua como el líquido que
quita la sed y después la conoció como H2O. Lo que quiere
decir, que todo obrar subjetivo-relativo (el agua quita la
sed) antecede a todo obrar objetivo (el agua como H2O).
“El
mundo de la vida concreto es, pues, la base fundante del
mundo ‘científicamente verdadero’ y, al mismo tiempo, lo
engloba en su propia concreción universal” (13)
.
Aparentemente
lo expuesto por Husserl hasta aquí parece paradójico puesto
que entonces surge la pregunta: ¿Cómo es posible que un mundo
subjetivo-relativo sea la base fundamental para todo conocimiento?
De hecho tenemos que este mundo no goza de los valores, ni
verdades de las que se valen las ciencias objetivas, sino
que más bien sus propuestas son relativas y ocasionales. El
mundo subjetivo-relativo parte de verdades situacionales y
cotidianas, pero una cosa si se sabe: las teorías científicas
sólo se pueden comprobar en este mundo fáctico de lo subjetivo-relativo.
¿Veamos por qué?
| El método científico, que
opera con fórmulas y técnicas descubre el mundo con un
sentido enajenado que nace en el desplazamiento del sentido
originario de mundo. |
9.
Mundo de la vida como trasfondo subjetivo
El mundo siempre ha estado ahí, pre-dado a cualquier tipo
de actividad humana, de manera que es el campo universal de
toda praxis real y posible; de modo que el mundo de la vida
no es un objeto, es una unicidad en la que se realizan y toma
sentido todos los sujetos y objetos que lo componen. Si los
sujetos tienen conciencia de objetos, sólo pueden tener conciencia
de ellos teniendo el mundo como horizonte. Las cosas son algo
en el mundo y sólo podemos tener conciencia de mundo como
horizonte de los objetos que lo componen.
“Entre
los objetos del mundo de la vida encontramos también a los
hombres, con todo su quehacer, actuar y padecer, viviendo
en común en el horizonte mundano en sus respectivas uniones
sociales, y sabiéndose en todo ello” (14)
.
Si
los sujetos hacen parte de este mundo de lo subjetivo-relativo,
también su actividad cognoscitiva tendrá sus propias validaciones
en este mundo; esto significa toda una develación de la subjetividad
desde su propia perspectiva. Hacer un estudio de esta subjetividad
sería como crear una «nueva ciencia» diferente de las ciencias
objetivas y particulares que se realizan en el terreno del
mundo objetivo. Esta nueva ciencia estaría en el terreno universal
del pre-darse del mundo, es decir, “de aquello que constituye
el terreno-base y universal para cualquier objetividad” (15)
.
Para
llevar a cabo dicha tarea es necesario realizar otra epojé
puesto que en la primera epojé el sujeto se halla todavía
en el terreno del mundo que se ha reducido a mundo como pre-saber
científico. Esta segunda epojé evita que el sujeto use las
premisas científicas como fuente de valoración de acontecimientos
del mundo, el sujeto acepta dichas premisas como hechos históricos.
Esta
segunda epojé saca al sujeto del mundo pre-dado y lo ubica
en el universo de lo puramente subjetivo, es decir, el sujeto
queda en una relación propia consigo mismo. Con esta nueva
epojé o “reducción trascendental” el sujeto se libera
del pre-darse del mundo; por tanto, la actividad del sujeto
es una actividad referida a la conciencia misma, dejando al
descubierto una “correlación universal” absolutamente cerrada
y absolutamente autónoma entre el mundo mismo y la conciencia
de mundo.
En
esta correlación la conciencia constituye el sentido y la
validez de ser del mundo, ya que ahora el sujeto se encuentra
por encima de su “ser natural” y del “mundo natural”
sin que se pierda necesariamente todo saber o creencia nacidas
de la inquietud mundana o científica. Desde este momento el
sujeto no va a tener en cuenta estos conocimientos que se
dan en el terreno del mundo y más bien lo que rescata de esta
segunda epojé es el “puro correlato de la subjetividad
que le da sentido de ser y por cuyo valer ese mundo ‘es’”(16)
.
Hay que tener en cuenta que esta nueva mirada al mundo no
es una «concepción», ni tampoco una «interpretación» que se
le imponga al mundo, ya que la reducción trascendental pone
al sujeto por encima del mundo; esto significa que el sujeto
no se encuentra en una relación objetiva con el mundo, su
relación con el mundo es ahora intencional, el mundo se convierte
a partir de este momento en puro fenómeno.
La
reducción trascendental no es más que el análisis intencional
que va desde la reflexión subjetiva hasta la constitución
del mundo pre-dado en la conciencia constitutiva trascendental.
Si la reducción remite inmediatamente a la subjetividad hay
que comprender que esta subjetividad intencional comprende
varios niveles que son: el ego, el cogito, el cogitatum.
El
cogitatum o polo objetivo es lo mentado por toda intención,
es lo constituido en la conciencia. cogitatum es el fenómeno
puro inmediatamente correlativo de la constitución subjetiva.
Él
cogito, es el acto mismo de representación (intuición, reflexión),
es más concretamente el acto constitutivo y donador de sentido
originario, en otras palabras, el cogito garantiza el cumplimiento
o actualización de la intencionalidad misma.
El ego o yo, es el polo subjetivo, centro de donde fluyen
las intencionalidades constitutivas. El polo egológico se
caracteriza por la temporalización que lo hace un yo duradero
constitutivo en el tiempo. Con el yo, el sujeto tiene conciencia
de algo como lo mismo, a través de las diversas vivencias
pasadas o futuras.
Husserl
agrega que este sujeto trascendental es lo que es, un sujeto
constitutivo gracias a la intersubjetividad. Esto significa
que las actividades del yo implican necesariamente otro yo,
que llamaremos tú; en una relación más amplia el yo se relaciona
con otros egos o yoes, que denominaremos nosotros.
“De cierto modo esto es otra vez una temporalización
de la simultaneidad de los polos egológicos o, en otras
palabras, de la constitución del horizonte personal en el
que cada yo se da. Se trata de la sociedad universal, en
cuanto ‘especies’ de todos los sujetos egológicos” (17)
.
De
manera pues que la tarea de esta nueva ciencia -que Husserl
llama Fenomenología- es mostrar cómo la subjetividad en su
actividad trascendental devela los subfondos escondidos del
mundo de acuerdo a como la conciencia misma los determina
o constituye, es decir, les da su sentido y valor de ser.
La reducción fenomenológica en su pretensión de validez tiene
por correlato el mundo como “lo meramente subjetivo-relativo”
que conocemos como mundo de la vida, mundo exclusivo de toda
actividad subjetiva. El sujeto se mueve ahora por los senderos
de la intuición inmediata y originaria que precede a todo
punto de vista sobre el mundo -recordemos que estamos por
encima del mundo-, por eso la intuición como origen o principio
no es ningún punto de vista ya que no está supuesta en el
mundo, sino que al contrario es el mundo el que ha sido supuesto
en la reducción.
Es de anotar que esta fase fenomenológica es descriptiva o
de observación ya que no es nuestro interés investigar el
mundo, ni su ser, ni su ser así o de tal manera, “sino,
de observar todo cuanto vale para nosotros como ‘siendo’ o
‘siendo así’ y considerarlo desde el punto de vista de su
modo subjetivo de valer”(18), lo
que permite generar a partir de aquí nuevos sentidos para
las cosas. Sea un objeto cualquiera de la experiencia; el
objeto lo percibe el sujeto a través de los sentidos (visión,
olor, tacto, gusto y sabor), las experiencias diversas que
el sujeto pueda tener sobre el mismo objeto son muchas y sin
embargo sabe que es el mismo objeto. El objeto no cambia,
lo diferente es la naturaleza de la percepción.
El sujeto en la percepción del árbol lo ve moviendo sus ramas,
cayendo sus hojas, sin flores, con ellas. Con esto quiero
decir que las impresiones que el sujeto tiene del árbol son
inestables. Con la epojé el sujeto reduce todas las variaciones
que puedan existir del árbol en el sentido árbol, por tanto,
cuando el sujeto mienta el árbol no habla de ese árbol en
particular, pues la puesta entre paréntesis del mundo no permite
que el sujeto interprete el mundo de una manera real, sino
intencional o fenomenológica.
El mundo es fenómeno, el mundo está dirigido hacia el yo,
y éste le da sentido en la medida que lo constituye a través
de las vivencias. El fenómeno árbol lo constituye el sujeto
a través de sus vivencias pasadas, presentes y futuras.
La
percepción tiene actualmente un horizonte correspondiente
a su objeto -en nuestro caso, el árbol-, posee una perspectiva
diferente del objeto en cada experiencia que tenga de él,
de tal modo que un conjunto continuo de perspectivas de la
misma cosa -árbol- forma una síntesis idéntica a los múltiples
sentidos que se logran de la misma cosa; “así, todo es
recibido en la unidad de validez, o sea, en lo uno, en la
cosa” (19). Pero en la presentación
de la cosa percibida se halla implícito también “todo un
horizonte de maneras de aparecer y síntesis de validez no
actuales” (20) .
Si
perceptivamente el objeto se da presencialmente, la cosa la
tenemos originariamente como estando acá, ocupando un espacio
y sucediendo en un tiempo determinado ininterrumpido; la cosa
misma la envuelve un horizonte de maneras de aparecer y síntesis
de validez no actuales, puesto que mantiene toda una continuidad
de lo vivenciado a través de las «retensiones» -esto
sería todas las experiencias pasadas del árbol (frondoso,
sin flores)- y una continuidad de vivencias aun no realizadas
o “pretensiones” de la cosa, -las experiencias futuras
que se puedan tener del árbol (con frutos, con nuevas ramas)-.
| La reducción fenomenológica
en su pretensión de validez tiene por correlato el mundo
como “lo meramente subjetivo-relativo” que conocemos como
mundo de la vida, mundo exclusivo de toda actividad subjetiva.
. |
El
fenómeno «mundo» descubre no solamente su presente, sino que
devela todo su pasado y pronostica todo futuro. Esto muestra
que la fenomenología si puede hacer previsiones inductivas
sobre el mundo, que está en capacidad de teorizarlo sin que
el mundo pierda su sentido de ser y ser así. El sujeto trascendental
en su constitución del mundo genera un horizonte infinito
de posibles vivencias de este mundo ya sean vivencias actuales,
vivencias pasadas o futuras. El punto de vista del sujeto
trascendental nace de la misma intuición, de modo que este
comienzo no es ningún supuesto del mundo porque es el mundo
el que es supuesto en el modo de conocer del sujeto trascendental;
un punto de vista como el de las ciencias nace de un supuesto
del mundo y sólo genera una perspectiva positiva y unilateral
del mundo.
Esto
significa que las ciencias no parten de una experiencia originaria
en la que se dan los objetos naturales, existe una parte del
objeto que la ciencia físico-matemática no tiene en cuenta
y son las cualidades sensibles del objeto. Esto tiene como
consecuencia que la naturaleza idealizada sea ahora el fundamento
del cual parte toda experiencia científica; esto considera
Husserl es un supuesto ingenuo del conocimiento científico.
| Husserl encuentra evidente,
por sobre todas las cosas que: "existo, esta vida existe,
vivo: cogito". |