"Televisión Un dispositivo cultural y educativo"
Gonzaga Castro Arboleda
Debatida en todas las esferas
de la sociedad y confundida, clasificada y catalogada en
sus diferentes momentos desde el ámbito más estrecho del
fetiche hasta adjudicarle el papel más amplio en la consolidación
de democracias, la televisión y más aún la televisión educativa
se mueve cada vez más en el contexto del desdibujamiento
de la redefinición de sus categorías.
En este documento se intenta
articular las categorías de Comunicación, Educación y Televisión
en un contexto de reflexión que indaga sobre la importancia
de la televisión en la educación y algunas formas dinámicas
de su producción y uso.
Nota preliminar
En un momento en el que el desarrollo
tecnológico está reorganizando todos los niveles de nuestra
sociedad, los medios de comunicación se introducen en el espacio
social como importantes fuentes de transmisión y generación
de conocimientos estableciendo una serie de relaciones de
tipo sentimental y emocional con sus receptores.
Enmarcadas en este contexto las estrategias
comunicativas se han fortalecido con el aporte de muchas disciplinas
del saber y se han vuelto factores clave en el manejo del
poder y el desarrollo de la dinámica social; caso especial
es el fenómeno televisivo (convertido en un espacio carente
de una total reflexión) y sus implicaciones en los procesos
culturales de nuestras comunidades, en el cual es tan notoria
la ausencia de participación de la sociedad civíl en la definición
de los lineamientos orientadores de sus procesos, como nula
ha sido la lucha de la institución educativa por lograr capacidad
de decisión en el “uso” que debe darse a la televisión, en
la definición de su programación y su participación democrática
en este espacio.
Por lo anterior se ha considerado
importante realizar el presente trabajo en el marco de las
siguientes categorías:
La Comunicación, asumida como
una red (acción-interacción-interrelación)que atraviesa toda
la estructura social en la cual entran en juego una serie
de prácticas relacionadas con diferentes campos de la acción
social como la salud, la educación, los asentamientos humanos
, la industrialización, la modernización, etc.
De esta manera puede ser definida
entonces como aquella dinámica que pone en evidencia indicios
para hacer que otros entiendan y participen en procesos de
construcción de mensajes, significaciones y resignificaciones,
donde lo importante es la pertinencia de los signos que el
emisor retoma para producir el mensaje y el uso que el receptor
haga de ellos. En esta puesta en común se manifiestan los
modos de transformación social y se expresan las formas de
valoración de una sociedad.
Lamentablemente la aplicación dada
actualmente al término es equívoca pues se emplea para definir
diversas prácticas en política, publicidad, servicios de información,
relaciones públicas, telecomunicaciones, ingeniería de sistemas,
sin tener en cuenta que la comunicación , mucho más que referente
de meros fenómenos tecnológicos, es una dinámica de interacción
que entrecruza todos los procesos estructurales de una sociedad.
La Educación , que asume los
procesos de aprendizaje, formación y desarrollo humano de
un grupo social dentro de un concepto de calidad para lograr
su fin último: la formación para la vida. Así una sociedad
sabe a que se refiere cuando habla de educación y lo que se
espera de ella en su propósito social.
Variando su modelo según la época,
le corresponde a la educación la obligación de formar un individuo
con capacidad de apropiar los problemas que se le presenten,
analizarlos, gestionarlos y participar en su solución en un
momento histórico determinado.
La Televisión, como uno de
los medios tradicionales de comunicación y que ha sido considerada
como un medio alternativa que permite generar propuestas de
mejoramiento de la calidad de la educación, aunque en últimas
no haya cumplido eficientemente con este propósito. (1)
Si bien a la televisión se le ha asignado
una función autónoma, es decir que automáticamente puede desarrollar
procesos de educación y formación por el solo hecho de tener
la posibilidad de presentar en pantalla escenarios más atractivos
y vistosos que los que puede construír un maestro en el aula;
esta idea ha tenido que ser revaluada en el sentido de comprender
que la eficacia del uso de un medio de comunicación(como la
televisión) en la educación, tiene que ver más que con una
imagen con la generación de verdaderos procesos de comunicación
que fluídamente se enriquezcan al interior de las instituciones,
que posibiliten la participación del receptor en su construcción
y promuevan un “uso” didácticamente creativo del medio. En
este sentido el investigador Daniel Prieto en un estudio realizado
en México y relacionado con la aplicación de estas tecnologías
en la educación señala:
“La estrategia de uso de medios
no sirvió para generar procesos de comunicación en los centros
donde fue implementada; no sirvió para promover la participación
de los propios docentes en la elaboración de sus mensajes
y no sirvió, sobre todo, para que los estudiantes utilizarán
creativamente los medios” (2).
1. La Televisión: expectativa
educativa y cultural
Si por medio de la televisión es posible
reproducir los modos de vida y las formas de pensar , representar
e imaginar que tenemos como grupo, institución o sociedad,
es claro que aquí encontramos significaciones para compartir:
se puede legitimar cierta concepción de la realidad, ofrecer
modelos de vida que permitan identificación social; proponer
formas de percibir, construir y representar puntos comunes
de referencia mediante una función cultural que se activa
no por los contenidos sino por las formas de comunicar, por
las voces y los estilos que representa. En este contexto la
tecnología como tal adquiere valor pedagógico si se utiliza
sobre la base del aprovechamiento de sus recursos comunicativos.
Al proponer modos de pensar y sentir
orientados hacia la construcción de un modo de producción
del saber social, es necesario que estas prácticas se conviertan
en políticas institucionales de lo educativo, con capacidad
de definir la función, el lugar y las posibilidades que la
televisión debe atender en un proyecto pedagógico; bien diferente
este panorama al presentado por la Comisión Nacional de Televisión
en el cual se ha pretendido enmarcar una función cumplida
por el Estado con relación a la televisión educativa:
”Los intentos por vincular Televisión
y Educación han surgido más de las políticas gubernamentales
que de las prácticas cotidianas y pedagógicas. Sin embargo,
en dichas políticas ha primado, hasta ahora, la idea del
cubrimiento poblacional y de la cantidad de información
emitida, apoyado todo esto con metodologías cuantitativas
que distan de ser verdaderamente completas, por cuanto no
se orientan ni apoyan en estudios cualitativos que permitan
incidir en las necesidades de las audiencias en materia
educativa y cultural” (3) .
Para responder a lo anterior es necesario
abordar un trabajo de tipo teórico-práctico que permita centrarse
en procesos reales de intercambio entre productor, receptor
y el texto televisivo; asumir las relaciones establecidas
entre televisión, audiencia y conocimiento para definir de
manera específica formas y estrategias pedagógicas de los
programas de televisión (educativa).
La televisión debe ser, por lo tanto,
un recurso necesario en la educación, una “forma de vivir,socializar,
pensar, sentir e imaginar que tiene grandes posibilidades
comunicativas para hacer de la educación una acción formadora,
divertida e imaginativa” (4)
De igual manera es necesario el estudio
sobre las demandas de los distintos sectores de la sociedad(receptores)
incorporados al desarrollo de las estrategias: un trabajo
que posibilite repensar la actual televisión (educativa y
cultural) como un espacio de participación social para facilitar
el desarrollo de acciones educativas dentro y fuera de la
institución escolar en procesos de producción, emisión, programación,
incluso de recepción.
1.1. Posiciones frente a la
televisión
Ningún medio como la televisión ha
despertado tantas expectativas sociales frente a su potencial
educativo y cultural y desde esta perspectiva han surgido
dos planteamientos aparentemente antagónicos: De una parte
se cuestiona la posibilidad que la televisión como medio mismo
puede estar en consonancia con el modelo constructivista de
aprendizaje donde el receptor construye sus conocimientos
y su particular modo de concebir el mundo de manera activa,
basándose sobre todo en la interacción de sus capacidades,
sus preconceptos, la información que recibe de su contexto
y las experiencias que él mismo obtiene.
De otro lado surge una posición que
defiende que todo en la televisión educa o deseduca, con una
clara diferenciación entre lo que sería una buena y una mala
televisión: aquella que ofrece posibilidades de experimentación
estética y permite fomentar el gusto por lo bello, en contraste
con una que refuerza arquetipos estéticos de mal gusto. Una
buena televisión que motiva en el receptor el aprendizaje,
a cambio de una mala televisión que al reproducir peligrosos
estereotipos alejan a su receptor de cualquier intención por
aprender.
Estos planteamientos son defendidos
en una argumentación que intenta demostrar que:
“la televisión puede complementar
la labor de la escuela o por el contrario, convertirse en
fuerte opositor del logro de objetivos pedagógicos innovadores”
(5) .
Frente a los anteriores argumentos
hay que dejar en claro que ni en la escuela, ni en la televisión
está la capacidad de responder de manera absoluta a la problemática
de un contexto. La escuela no puede compensar las desigualdades
generadas por el mismo sistema social en el cual esta inserta,
como tampoco una televisión diseñada con objetivos educativos
específicos puede asumir por sí misma esta tarea.
1.2. Televisión en la educación
- educación en la televisión
Dentro de todo este panorama los modelos
de diseño, producción, programas y programación de televisión
son muy variados ya que atienden a necesidades específicas
del contexto de las lógicas de su producción y de las de su
recepción y uso.
Con relación a la televisión educativa
muchas instituciones, organismos y empresas relacionadas con
su desarrollo se han visto en la necesidad de experimentar
con formatos y fórmulas estéticamente innova-doras, como en
el caso de Brasil y Colombia (6) , incursionando
en el campo experimental del diseño y producción de formatos
eminentemente televisivos como la teleno-vela y la investigación
sobre las posibilidades de otros géneros de ficción al servicio
de la educación. Otros países como Inglaterra han experimentado
la modalidad de los clips como posibilidades de motivación
para el receptor en temas como la prevención de accidentes
o invitar a los ciudadanos de regreso al estudio (capacitación
de adultos).
| Al proponer modos de pensar
y sentir orientados hacia la construcción de un modo de
producción del saber social, es necesario que estas prácticas
se conviertan en políticas institucionales de lo educativo
(...). |
Lo cierto es que en la actualidad
la realidad demanda la generación de un espacio en el cual
los profesionales de la educación, del diseño y de los medios
se encuentren en un debate sobre las prácticas de las posibilidades
de la televisión educativa y la generación de proyectos que
plasmen –sus objetivos generales (filosofía) – en objetivos
reales la producción de programas tipo y la investigación
en los valores educativos de programas televisivos no tenidos
en cuenta - hasta ahora - por el mundo de la educación. Claro
esta que la consolidación de este espacio solo es posible
si se considera una formación paralela de los profesionales
de los medios, los profesionales de la educación y de los
receptores en general en el campo de la educación en materia
de televisión, su interrelación y su propia intencionali-dad;
proceso necesario en el desarrollo de estrategias de diseño,
planeación, producción y mantenimiento de proyectos audiovisuales
(televisión) educativos, pues de esta intencionalidad se derivarian
las diferentes alternativas de esquemas, propuestas o procesos
de enseñanza mediante la televisión y tendrian su forma manifiesta
en la relación producción-realización, haciendo posible una
televisión educativa con la intencionalidad de suceso, como
también una televisión para la educación, cuyo uso dependería
del desempeño y que hacer de quienes utilicen la televisión
convencional con fines educativos: apoyo en la enseñanza,
desarrollo de procesos de televisión con buena calidad, estrategias
de análisis lectura televisiva, estudio de las lógicas de
producción y recepción, etc.
”con la familia y la escuela, la
televisión conforma el triángulo de los escenarios donde
nos construimos como seres humanos y quiero reiterar que
se trata de un triángulo cuyas relaciones afectan a todas
sus partes” (7) .
Con relación a los géneros la tendencia
ha sido la de estructurar la programación educativa a partir
de formatos que deben aparecer como más serios, como espacios
facilitadores para representar una “ realidad objetiva” y
como programas más neutros; y desde la concepción que la televisión
debe cumplir con las funciones de informar, entretener y educar
se ha pretendido el diseño de géneros especiales para cada
una de éstas desconociéndose desde todo punto de vista que
cualquier género o formato puede ser utilizado para y por
una televisión educativa. No es necesario que ésta cuente
con formatos exclusivos para el entretenimiento y la información
y otros exclusivos para la educación y formación a través
de ella. Aunque la innovación y la creatividad son condiciones
indispensables para lograr una estrategia efectiva en este
sentido, deben ser pensadas en términos de la relación con
la audiencia y el propósito específicamente educativo, para
que una televisión para la educación pueda responder entonces
a:
- Una claridad y exigencia en la prestación
del servicio, es decir un espacio donde todos los grupos y
agentes incorporados a las distintas dinámicas vean reflejada
en alguna forma sus expectativas y necesidades (Proyectos
Audiovisuales Educativos-Televisión).
- Unas condiciones óptimas de infraestructura
técnica y humana para el apoyo de estrategias en educación
formal, no formal e informal: Formación para la Vida.
- Un proceso de evaluación y retroalimentación
constante no solamente relacionado con el estudio de las audiencias,
sino un trabajo permanente sobre la producción, el impacto,
las expectativas de los receptores incorporados a los diferentes
procesos, etc.
Por lo tanto, la televisión, incluyendo
la educativa, no debe seguir pensándose como un resultado
final y evaluándose precisamente como una serie de resultados
finales (los programas en pantalla/ los formatos) sino como
el proceso continuo que es, para que de esta manera los programas
tipo, los formatos, los contenidos, los éxitos, los fracasos,
las estrategias, los receptores, sean continuamente interpelados
para construir permanentemente un modelo de televisión que
responda permanentemente a las necesidades, a las demandas
de su recepción; es decir, que en un proceso continuo de retroalimentación
responda al momento histórico de desarrollo y comunicacional
de su contexto.
| (...) la consolidación
de este espacio solo es posible si se considera una formación
paralela de los profesionales de los medios, los profesionales
de la educación y de los receptores en general en el campo
de la educación en materia de televisión, (...) |
2. La clave de las claves.
Una propuesta
A lo que nos conduce todo lo anterior
es a aclarar que la televisión educativa no puede ser, ni
debe intentar ser un sustituto del proceso personal e instruccional
de educación y de aprendizaje. Es una estrategia que debe
encararse sola y así plantearse: como una herramienta al servicio
del acto creativo de aventurarse a saber y del acto apasionante
de enseñar. También es necesario diferenciarla de la concepción
sustitutiva (según la cual la televisión debe ponerse en el
lugar de la escuela y del maestro), y mas aún de aquella otra
que actuando como un modelo propio se vislumbra enmarcado
en una cierta autonomia con relación a la escuela y al sistema
de enseñanza formal.
Por lo tanto, el desarrollo de una
propuesta (en televisión educativa) tiene que ver con la participación
de todos los agentes e instancias inmersos en su desarrollo;
y el momento actual demanda asumir la televisión como
un verdadero espacio educativo y cultural que empleado estratégicamente
pueda contribuir al desarrollo social de nuestras comunidades
dinamizando los procesos de modernización; y asumir la
educación como ese proceso de consolidación de la convivencia
social para el desarrollo del individuo y del grupo socio-cultural
en el cual se inscribe. Debe ser por consiguiente una propuesta
que reconozca como las nuevas formas de producción, de circulación
y de apropiación de los saberes, dinamizadas por los medios
de comunicación (televisión), han desbordado el espacio escolar
exigiendo una reubicación de las funciones tradicionales de
la escuela, de donde concretamente se desprende como:
“ la emergencia de nuevos actores
educativos, el crecimiento de una demanda sostenida de educación
permanente y el desarrollo tecnológico - que camina claramente
hacia lo que se puede denominar la multimediatización de
la sociedad- permiten que la producción de programas educativos
se ejerza en un contexto de cooperación institucional muy
amplio y con el soporte de infinidad de otros medios educativos;
lo que se conoce como modelo de contexto” (8)
.
La
televisión, “para que sirva dentro del horizonte educativo,
debe ser comprendida como un actor fundamental y no como un
instrumento de ilustración visual” (9)
y para que cumpla este propósito se ha asumido en la presente
propuesta el término de clave, como un referente obligatorio
en toda estrategia que intente incursionar desde lo televisivo
en lo educativo. En este caso se hace referencia a tres claves
concretas:
2.1. La clave del diseño
La
clave del diseño y del formato de un programa de televisión
educativa se fundamenta en saber reconocer las ventajas del
medio y aprovecharlas eficientemente en una estrategia de
refuerzo a la institución educativa, para lo cual es importante
atender a las siguientes características:
-
La televisión educativa tiene la capacidad para ser convertida
en una interfase que relacione, o mejor que interrelacione
el curriculum de la institución con las verdaderas necesidades
de una realidad. La naturaleza del medio, su estructura, su
ajuste constante a los cambios politico-sociales le permiten
ser potenciada como medio audiovisual que maneja la capacidad
de conectar a la realidad los planes de estudio que siempre
“deben“ estar a la par del desarrollo científico-técnico y
a la respuesta de la demanda social.
-
La televisión educativa puede ser potenciada como un factor
de innovación y retroalimentación permanente de los contenidos
y propuestas curriculares asumiendo el rol de agente de
cambio y como se comentó en la nota anterior, comprendida
como un actor fundamental en propuestas innovadoras y de introducción
de nuevos contextos: nuevas tecnologias, multimediatización,
etc.
-
La televisión educativa tiene la facilidad para convertirse
en vehículo activo y eficaz en la creación de comunidades
educativas. Disponibilidad de potenciales e infraestructura
técnica para una información eficaz a todos sus receptores,
para construir la conciencia educativa de su comunidad y proporcionar
la integración de sus agentes a la realidad (padres, alumnos,
profesores, comunidad) y el desarrollo de su contexto.
-
La televisión educativa es una estrategia que permite brindar
información general y especializada de difícil adquisición
generando propuestas alternativas en la producción de contenidos
enriquecedores a partir de nuevos productos o de otros ya
elaborados (producción educativa y comercial), para que sean
aplicados en verdaderas dinámicas de fortalecimiento del proceso
educativo.
2.2. Una clave didáctica
| (...) Si hoy se reclama
una cualificación de la educación, ésta tiene que pasar
necesariamente por un replanteamiento tanto de las teorías
como de los medios y estrategias usadas en las prácticas
educativas. |
En
el desarrollo de estrategias de aplicación es necesario definir
los criterios que permitan una adecuada utilización del documento
audiovisual. Esto demanda considerar el nivel del receptor,
el tipo de aplicación (del documento) más adecuado a los propósitos
de la estrategia (objetivos, intereses, necesidades, ...)
y las funciones (10) que puede cumplir
el documento en la realización del proceso educativo, entre
las cuales es importante destacar:
Función
ilustrativa: El documento narra situaciones que hacen
evidentes los componentes visuales, verbales (linguísticos),
como también los socio-culturales y no verbales que las contienen.
De esta manera se facilitará comprensión de situaciones nuevas
para los alumnos (receptores). Esta función contribuye al
logro de diferentes propósitos:
-
Mostrar lo que no es posible evocar durante el desarrollo
proceso.
-
Evitar explicaciones excesivas sobre aspectos específicos
hechos explícitos a través del contenido del producto.
-
Orientar hacia un mayor grado de complejidad, a partir de
la selección de contenidos cada vez mas profundos.
Función
generadora: Cuando a partir de un documento se maneja
la capacidad de originar una curiosidad que induzca al análisis
con el propósito de lograr un mayor nivel de comprensión y
posibilitar el uso de toda la información que brinda su lectura.
Genera la discusión y la necesidad de profundizar en el tema
de conocimiento, y en el desarrollo del debate, el documento
se convierte en una gran fuente para información y análisis.
Esta dinámica puede surgir del mismo receptor y no necesariamente
del orientador del proceso y la selección de la estrategia
dependerá tanto de lo que puede ofrecer el contenido del documento
audiovisual como de lo que podrá desarrollar el receptor según
su capacidad y nivel, potenciado claro está, por el mismo
docente.
Función
motora: Esta estrategia conlleva a usar el material mas
allá del proceso realizado con el fin de proporcionar un nuevo
proceso. El documento se convierte en motor de la experiencia
y la función que cumple es mucho más profunda: entra en juego
el impacto y el efecto que el documento genera en el receptor;
es la confrontación de las distintas miradas incorporadas
en el proceso (la producción, la escuela, el educador, el
receptor) para producir un nuevo resultado.
2.3. La clave de las audiencias
Con
relación a las audiencias (11), además
del conocimiento que se requiere del contexto, es necesario
indagar sobre las propuestas que éstas le harían a una estrategia
de televisión educativa. Para el caso se han identificado
tres elementos:
-
Las necesidades educativas que percibe el receptor
Normalmente estas son necesidades más relacionadas con situaciones
de la vida real, de la cotidianidad, de las cuales se espera
que la televisión pueda contribuir a satisfacer.
-
Los géneros televisivos A través de los cuales se pueden
recuperar procesos educativos que incorporen los aspectos
lúdicos y afectivos. Recurrir a los formatos de alta audiencia
para ser implementados en estrategias educativas.
-
Las estrategias de comunicación y respuesta a la demanda
Al construirse un nuevo concepto de televisión educativa se
requiere de estrategias que permitan implementarlo tanto en
la producción como en la programación y recepción. Aquí se
retoma un importante argumento planteado anteriormente donde
se esboza que sólo con la vinculación horizontal de los profesionales
de la educación y los profesionales del diseño con los profesionales
de los medios y los grupos incorporados a los procesos, es
posible hablar de una televisión en la educación y una educación
en la televisión: televisión educativa, pues “ la televisión,
y más si es educativa debe promover en las audiencias la tarea
de construirse y de apropiarse del mundo y de si mismos, o
sea, que debe buscar la formación y el desarrollo humano de
los sujetos” (12) .
A manera de conclusión
Con
relación al panorama existente podemos concluir que si hoy
se reclama una cualificación de la educación, ésta tiene que
pasar necesariamente por un replanteamiento tanto de las teorías
como de los medios y estrategias usadas en las prácticas educativas.
En esta perspectiva, hablar de la relación televisión y educación
exige una revisión a fondo de lo que se ha venido pregonando
y tratando de hacer en este campo, es decir, superar de manera
muy eficiente el escaso apoyo dado a la escuela por parte
de estas acciones y sus agentes, producto de aquellas medidas
en las cuales priman más los intereses gubernamentales que
las expectativas y necesidades de las audiencias.
En
este sentido el investigador Omar Rincón es muy claro al afirmar
que:
“no
podemos olvidar que la televisión es “vida cotidiana” ya
que ocupa un espacio mucho más amplio y agresivo que la
instancia escolar; es parte de la rutina diaria de todos
los ciudadanos, y en sus narrativas, expresa la incertidumbre
dramática de la vida diaria. Por cotidiana, la televisión
es más educativa en la medida que presente referentes más
vitales, afectivos y locales para las audiencias. Más que
una opción, la televisión es una necesidad para tener puntos
de referencia en común. Y nadie se atreve a cuestionar su
papel como agente socializador. Obviamente, este medio no
actúa de manera autónoma ni produce efectos por sí solo,
sino que son las matrices culturales, las políticas sociales
y las experiencias creativas de los sujetos las que hacen
que éste tenga y proponga sentido cultural y educativo”.
(13)
NOTAS
(1) Así lo demuestra (entre otros casos)
, la iniciativa propuesta por la Comisión Nacional de Televisión
de estudiar estrategias de desarrollo que conjugaran el componente
televisión y educación, difundida en el primer Foro sobre políticas
educativas y televisión realizado en Santafé de Bogotá en marzo
de 1997. Infortunadamente sigue siendo una iniciativa.
(2) PRIETO C.,Daniel. Mediación pedagógica
y nuevas tecnologías. Santafé de Bogotá:ICFES, 1995, p.49.
(3) Comisión Nacional de Televisión y
otros. Televisión y Educación. Una Opción de Desarrollo. Santafé
de Bogotá, octubre 1997.
(4) RINCON RODRIGUEZ, Oscar. Radio y televisión
en la Universidad. Nuevas tecnologías aplicadas a la educación
superior. Santafé de Bogotá: ICFES, 1995. p.33.
(5) GARCIA MONTILLA, Agustín y MARTINEZ,
LUIS Miguel. Por una televisión sin desperdicio.En: Conferencia
Foro sobre Educación y Televisión. Medellín, 1995.
(6) En Colombia: Telenovela “Santa María
del Olvido” patrocinada por el Ministerio de Salud y difundida
nacional e internacionalmente (Red Iberoamericana de Televisión
Educativa)como una propuesta educativa en salud.
(7) ROBLEDO GOMEZ, Angela Maria. La Televisión:
imaginación y conflicto. En : La televisión Entre amigos y enemigos.
Comisón Nacional de Televisión, Santafé de Bogotá, 1998 p. 10
.
(8) PEREZ TORNERO, Jose Manuel. El diseño
de programas de educación formal para televisión. Conferencia.
Medellín, 1995.
(9) RINCON, Omar.. Formas de actuar y
hablar juntos. Políticas culturales de medios de comunicación.
Televisión regional, local y educativa. En: signo y pensamiento
No.32 p. 41-60. 1998.
(10) En su libro «La Video en classe
de lengue», su autora Carmen Compte hace un planteamiento
sobre las funciones didácticas que puede cumplir un documento
audiovisual (video), a partir de la aplicación del criterio
espontáneo y funcional a su análisis. (Trabajo presentado en
el Seminario Internacional Educación y Televisión, realizado
en Medellín en septiembre/95). Las funciones planteadas en esta
reflexión se reubican y contextualizan para atender a criterios
obligatorios de planeación previa a la aplicación del documento
audiovisual en prácticas educativas, experimentales o institucionales
espacíficas.
(11) El Centro de Experimentación e Investigación
en cultura y comunicación-CENECA-de chile, presentó la propuesta
sobre recepción activa de televisión apoyada en el argumento
que todo receptor o grupo social y cultural resemantiza los
mensajes televisivos que recibe, y a partir de esta resemantización
construye activamente su propio significado con base en sus
experiencias, valoraciones y percepciones que maneja de la realidad.
(12) RINCON, Omar, Op.cit p.54.
(13) Ibid.
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