"La universidad saludable"
Jorge Enrique Machado Alba
La Universidad no debe conformarse
con el hecho de ser forjadora de los individuos y del desarrollo
social, debe involucrar en su accionar la promoción de entornos
saludables a través del desarrollo de políticas públicas
saludables; debe fomentar el cuidado de la salud entre todos
sus miembros y debe ser un polo de desarrollo de lineamientos
que promuevan hábitos de vida saludables, prevengan la aparición
de enfermedad y se generen cambios en la actitud de las
personas hacia el ambiente.
Las Universidades deben reunir
esfuerzos con las Direcciones Locales de Salud como entes
trazadores de las políticas en salud para lograr estos cambios
y con ellos participar en la construcción de entornos sanos
y comunidades sanas.
En este manuscrito se plantean
algunos tópicos importantes para facilitar el desarrollo
al interior del establecimiento educativo de un programa
de Universidades Saludables que trabaje de manera continua
en esta estrategia como puente para mejorar la calidad de
vida de sus actores y de estos a la comunidad. Además se
hace una reflexión acerca de la importancia de que la universidad
sea el motor de desarrollo de este tipo de esfuerzos en
búsqueda de mejores condiciones de vida.
Cuando se pretende involucrar a la
universidad o a cualquier otro establecimiento de la sociedad
dentro de políticas saludables se debe reconocer la importancia
de conceptos básicos que permitan entender cual es el objetivo
y propósito de estas. Las políticas saludables son trazadas
desde los gobiernos centrales, pero son los entes territoriales
los que deciden aplicarlas e implementarlas. También son ellos
los que hacen modificaciones y adecuaciones para aterrizarlas
a la realidad de las regiones y conseguir su adaptación.
Tradicionalmente se han elaborado
las políticas en salud y educación en nuestro país desde los
respectivos Ministerios, en muchas ocasiones desconociendo
la realidad regional y la adaptabilidad de los lineamien-tos
en estas. Desde hace unos años se viene dialogando sobre la
estrategia de “Escuelas Saludables por la Paz”, como política
saludable para las Américas. En muchos municipios de Colombia
ya se está implementando dicha estrategia a través de diferentes
metodologías, pero no se ha planteado la posibilidad de extender
el alcance de esta propuesta a los demás establecimientos
educativos que juegan un importante papel en el desarrollo
integral de las personas. Por esto se propone la necesidad
de buscar otros espacios, otros actores y otros medios que
permitan lograr mayores cambios en la concepción de salud
y en el logro del objetivo máximo cual es conseguir gente
sana en ambientes sanos.
El concepto de salud es muy complejo
y ha sido definido por múltiples autores que brindan diferentes
interpretaciones dependiendo del contexto histórico y social.
Lejos de considerar la salud como el simple hecho de no tener
enfermedad, debe ser considerarla como un proceso dinámico
en el que participan diferentes factores, entre ellos el entorno,
la biología, el individuo y sus estilos de vida, que confluyen
todos para determinar en los diferentes momentos de la vida
de una persona como se desarrolla ésta, en que condiciones
y con qué calidad. El concepto de salud involucra el bienestar
físico, emocional, económico y social (1)
pero también implica el obtener un nivel de condiciones materiales
y espirituales que permitan al individuo y al colectivo permanecer
socialmente activos y sentirse bien con lo que hacen.
Como estar saludable implica una serie
de procesos, es fundamental conocer que desde la visión de
la salud pública se puede alcanzar este propósito con acciones
encaminadas a promocionar la salud, prevenir la enfermedad
y controlar los factores de riesgo que pueden afectarla.
La promoción y la prevención
La promoción de la salud es el conjunto
de procesos que favorecen que la persona y su grupo social
incrementen el control de, y mejoren, su propia salud. Representa
una estrategia de mediación entre las personas y su entorno,
sintetizando la elección personal y la responsabilidad social
en salud para crear un futuro más saludable. La promoción
de la salud se consigue a través de tres mecanismos intrínsecos:
(2)
- Autocuidado, o decisiones y acciones
que el individuo toma en beneficio de su propia salud;
- Ayuda mutua, o acciones que las
personas realizan para ayudarse unas a otras, y
- Entornos sanos, o creación de las
condiciones y entornos que favorecen la salud.
Cuando se habla de autocuidado, se
entiende éste como el conjunto de decisiones tomadas y a las
prácticas adoptadas por un individuo con la intención específica
de conservar su salud. La ayuda mutua se refiere a los esfuerzos
que hacen las personas para corregir sus problemas de salud
colaborando unas con otras, supone que las personas se prestan
apoyo emocional, comparten ideas, información, experiencias,
y recursos materiales conocido a menudo como respaldo social.
El tercer mecanismo comprende la creación de entornos sanos,
ello implica modificar o adaptar los entornos sociales, económicos
o físicos de forma que ayuden a conservar y también a aumentar
la salud. Implica también que se deben asegurar políticas
y prácticas que proporcionen a las personas un medio ambiente
saludable en el hogar, en la escuela, en la universidad, en
el trabajo y en la comunidad. (3)
La prevención de la enfermedad es
el conjunto de acciones realizadas para evitar que el daño
o la enfermedad aparezcan, se prolonguen, ocasionen daños
mayores o generen secuelas evitables. Existen tres niveles
de prevención en los cuales deben participar los sistemas
se salud donde quiera que operen. Estos niveles están inmersos
en la definición e involucran para el nivel primario el evitar
que la enfermedad haga aparición; en el segundo nivel se procura
evitar que la enfermedad se prolongue u ocasione daños mayores,
incluso secuelas; para el tercer nivel se pretende evitar
que las secuelas agraven la situación de salud de las personas.
(4)
De esta manera toda intención saludable
dentro de cualquier marco de la sociedad debe hacer parte
de las políticas de salud pública y debe estar acorde con
las necesidades de esa comunidad. Es así como las políticas
saludables pueden ser llevadas ante cualquier escenario siempre
y cuando se tenga conocimiento del contexto sociocultural,
claridad en los objetivos y en la metodología para alcanzarlo.
Características de una universidad
saludable
Una Universidad saludable es aquella
que reúne las siguientes condiciones:
1- Provee un ambiente saludable que
favorezca el aprendizaje a través de sus áreas y edificaciones,
zonas de recreación, bienestar universitario y medidas de
seguridad.
2- Promueve la responsabilidad individual,
familiar y comunitaria.
3- Apoya el desarrollo de estilos
de vida saludables
4- Ayuda a los jóvenes a alcanzar
su potencial físico, psicológico y social y promueve la autoestima.
5- Define objetivos claros para la
promoción de la salud y la seguridad de toda la comunidad.
6- Explora la disponibilidad de los
recursos universitarios para apoyar acciones de promoción
de la salud
7- Implementa un diseño curricular,
sin importar de que carrera se trate, sobre promoción de la
salud y facilita la participación activa de todos los estudiantes.
8- Fortalece en los alumnos el conocimiento
y las habilidades necesarias para tomar decisiones saludables
acerca de su salud con el fin de conservarla y mejorarla.
(5)
La universidad saludable al buscar
el “DESARROLLO DEL SER HUMANO” ofrece oportunidades para aprender
a disfrutar de una vida productiva, gratificante y saludable.
Al buscar un ambiente saludable debe
hacerse referencia al concepto de salud integral, la cual
es el producto de las relaciones armónicas internas y externas
que cada persona logra mantener consigo mismo, con los demás
y con el medio ambiente. Tomando este concepto como referencia,
la integralidad en el abordaje al trabajo por la salud de
los universitarios significa:
- Fortalecer al joven para que desarrolle
todas sus potencialidades en las dimensiones psicológica,
biológica, social y espiritual para que logre una integración
armónica en si mismo.
- Apoyar el desarrollo de habilidades
para la convivencia en grupo, reforzando los espacios y oportunidades
para dialogar, concertar y decidir entre los universitarios
y los adultos con los cuales interactúa en su cotidianidad.
- Desarrollar la conciencia de que
se es parte de un entorno vital con el cual es necesario interactuar
en una forma constructiva y respetuosa.
Teniendo en cuenta este marco conceptual,
la educación para la salud en el ámbito del sector educativo
cobra gran importancia tal como lo define la OPS:
(6)
- La educación para la salud permite
una visión holística, multidisciplinaria del ser humano y
su salud; considera al individuo en su contexto familiar,
comunitario, social, económico y político, enfoque que reconoce
la salud individual y colectiva en el contexto de las condiciones
de vida, del entorno humano y ambiente físico.
- Incorpora conocimientos y desarrolla
habilidades de promoción de la salud en todas las oportunidades
educativas, formal e informal, en el currículo, las actividades
deportivas, etc.
- Fomenta un análisis crítico y reflexivo
sobre los valores, las condiciones y estilos de vida, y busca
desarrollar principios y valores de promoción de la salud
en la juventud en todas las etapas de su formación.
- Facilita la participación de la
niñez y la juventud en el diseño de sus propias experiencias
educativas y propicia mediante la reflexión, la concientización
y la toma de decisiones, la construcción de la ciudadanía.
- Promueva la formación de principios
y valores que conduzcan a estilos de vida saludables, fomenta
una conciencia solidaria y espíritu de comunidad, en pro de
la vida y de los derechos humanos.
La OPS plantea que cuando estos componentes
se organizan y se unen abordando una amplia variedad de temas
de la salud, constituyen un enfoque integral de la salud.
Los componentes de un programa de salud integral para una
Universidad Saludable deben tener efectos complementarios
y sinergísticos cuando se coordinan, para en primer lugar
promover conductas saludables y en segundo lugar prevenir
y tratar las conductas y factores de riesgo para la salud.
La estrategia de Universidad Saludable deberá entonces propiciar
la formación de hombres y mujeres generadores de la paz y
la convivencia que el país necesita.
Herramientas de trabajo
La estrategia de Universidades Saludables
debe tener algunas líneas básicas de acción que sirvan como
marco para su desarrollo. Estas líneas de acción pueden ser:
1- Educación en salud: donde se haga
la fundamentación teórica de los temas de salud, se diseñen
proyectos de educación en salud como estrategias de servicio
social universitario y proponga metodologías efectivas de
trabajo con la población universitaria que sirvan para lograr
un mayor impacto. Se debe incluso planear y diseñar un currículo
acorde con los nuevos lineamientos con la participación de
todos los actores y coordinar como acción prioritaria la extensión.
2- Sistema general de seguridad social
en salud: enmarcado en unas metas de salud pública, acordes
con la situación local de salud y relacionadas con la promoción
de la salud, prevención de la enfermedad, vigilancia en salud
pública y control de factores de riesgo. La comunidad universitaria
debe estar informada de los deberes y derechos que tiene dentro
del actual sistema que regula la salud en el país.
3- Ambientes y entornos saludables:
donde se promuevan conocimientos, actitudes, hábitos y costumbres
que permitan un desarrollo sostenible, lo cual incluye el
ambiente familiar, institucional, social y comunitario. Se
deben crear entornos saludables de manera que los centros
universitarios cuenten con un ambiente físico seguro, limpio
y adecuado en cuanto a ubicación física, área que la rodea,
la edificación, las condiciones sanitarias, iluminación, contaminación
por ruido, áreas para el deporte y la recreación, un ambiente
psicosocial armónico y estimulante sin agresiones ni violencia,
de manera que estimule el bienestar y la productividad de
la comunidad universitaria.
4- Investigación: se debe promover
la investigación y el estudio permanente de los problemas
de educación y de salud de los universitarios; realizar investigaciones
desde distintos enfoques epistemológicos y metodológicos que
permitan avanzar en el desarrollo de estrategias pedagógicas
y de promoción de la salud y cuyos resultados contribuyan
a transformar la realidad o a reorientar acciones.
5- Intersectorialidad: es muy importante
contar con el apoyo de las demás instituciones de la región
y de otras que lideren los procesos de salud, además de los
sectores que pueden participar en la conformación de entornos
saludables y productivos que garanticen el éxito de la estrategia.
6- Promoción de la convivencia pacífica:
fortaleciendo en la comunidad educativa la capacidad para
desarrollar comportamientos individuales y colectivos que
procuren una sana convivencia en todos los espacios de la
vida cotidiana.(7)
A manera de conclusiones
Dentro de este marco se puede garantizar
que se aborden los temas más importantes y las estrategias
más apropiadas para alcanzar cambios en los hábitos y estilos
de vida en búsqueda de una vida saludable.
Además es importante tener en cuenta
que una Universidad saludable es aquella que realiza acciones
integrales de promoción de la salud en torno al centro educativo
como una oportunidad para la vida, el trabajo y el aprendizaje.
Además es un establecimiento que propicia el desarrollo humano
sostenible de los jóvenes; permite el desarrollo de habilidades
y destrezas para cuidar su salud y colaborar en el cuidado
de la de su familia y comunidad y apropiarse críticamente
de los saberes, competencias, actitudes y destrezas necesarias
para comprender y transformar la realidad.
La Universidad Saludable debe formar
personas creativas, seguras de si mismas, críticas e innovativas,
debe crear valores de autoestima, autovaloración, asertividad,
expresión de sentimientos, que les permitan enfrentar con
seguridad las presiones del medio social, aumentar la capacidad
productiva y el crecimiento espiritual, la capacidad de amar,
jugar, gozar, relacionarse con otros, integrarse, crecer colectivamente
y construir ciudadanía. Debe formar jóvenes independientes
y respetuosos de los derechos humanos.
Además debe forjar un nuevo docente
capaz de producir conocimientos e innovaciones en la campo
educativo y pedagógico, crear condiciones agradables para
el autoestudio y el autoaprendizaje, lograr que la apropiación
de conocimientos ocurra en un ambiente democrático, de autoestima
y solidaridad. (8)
Una Universidad capaz de reunir todas
las características que se han mencionado, es una institución
liberadora y formadora de individuos saludables y gestores
de la salud para toda su comunidad.
Las Direcciones Locales de Salud y
las Universidades deben buscar y crear espacios de encuentro
que favorezcan la creación de ambientes saludables en los
escenarios que son responsabilidad de cada una de ellas. Las
primeras tienen experiencia en el diseño, creación de propuestas
y desarrollo de políticas públicas saludables y las segundas
cuentan con un rico ambiente académico y el escenario propicio
para generar el abordaje de estas políticas.
Se pueden crear grupos de trabajo
que fortalezcan la interdisciplinariedad para facilitar en
los espacios de encuentro la generación de ideas innovadoras
que promuevan el desarrollo de Universidades saludables en
todo el país, para a través de estos espacios fortalecer el
desarrollo del autocuidado, el surgimiento de nuevos hábitos
en la comunidad que garanticen estilos de vida más saludables
y mejorar así la calidad de vida de todos los miembros de
la sociedad.
La Universidad debe incorporar en
su misión y visión el transformar el entorno, pero consiguiendo
individuos sanos, felices, satisfechos de su rol con la vida
y comprometidos con los demás seres que los rodean y convertidos
en agentes generadores del cambio, en la salud de sus docentes,
estudiantes, trabajadores, familias y de la comunidad que
la rodea y para la cual ella trabaja.