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Formación de estancias, relaciones sociales de producción siglo XVI. Historia regional de Cartago
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Carlos Ramiro Bravo Molina


El presente artículo hace parte de una investigación más amplia sobre la Historia Regional de Cartago en los tiempos coloniales. La información fuente de la investigación reposa en los Archivos Notariales y Parroquiales de San Jorge. Los archivos del Concejo Municipal son inexistentes a causa del incendio de los mismos en los años ochenta.

El artículo se centra en las relaciones encomendiles en la estructura de las estancias y haciendas, haciendo énfasis en los efectos de extinción de la mano de obra útil tributaria. También sirve de fuente de información los censos de 1627 y 1771. Por su enfoque metodológico el estudio se inscribe en la Historia Social Colonial Regional.

 

Con la fundación de Cartago en 1540, que conllevó al reparto de tierra de indígenas entre los españoles de la hueste de Robledo, se inicia el proceso histórico de la formación de estancias de trapiche, ganaderos y pan coger.

Desde su iniciación las estancias ganaderas cobraron importancia destinados a la producción de ganado vacuno fundamentalmente, y yeguas en grado menor, así como la crianza libre de cerdos.

La producción ganadera es complementada con la producción de caña de azúcar, plátano y maíz. En la primera fase de su formación la estancia combina esta doble producción.

La Estancia agroganadera tiene como finalidad abastecer la demanda local y circunvecina. El Cabildo, tiene entre sus funciones principales la programación de los abastos de carnicería para el mercado local.

En la documentación de Archivo se habla de "estancias de ganado mayor y menor."

El término hacienda y hacenderos, es usual a comienzos del siglo XXVIII.

La Estancia, es una forma específica o unidad económica de producción agraria definida por su tamaño, el régimen de producción y las relaciones de trabajo.

En este aspecto se observa que la mano de obra indígena encomendada representó la fuerza de trabajo dominante hasta 1627, momento en el que la encomienda ha quedado prácticamente extinguida. De 1627, hasta 1640, las estancias van a ser trabajadas por mitayos, año en el que se desintegró el Resguardo de Nuestra Señora de las Nieves, establecido en la loma de Peón en 1627. A partir de la disolución del resguardo, el trabajo esclavizado, por jornal y de agregados representó la relación central de trabajo de las estancias a lo largo de su evolución hasta el siglo XIX.

La estancia constituye una formación de producción Precapitalista de orden colonial hispanoamericana, resultante en su fase inicial del proceso de expropiación y reparto de la tierra de propiedad de comunidades indígenas, entre los fundadores y descendientes de pobladores españoles, jurídicamente reconocidos por la Corona.

La Estancia se inscribe en una red de relaciones económicas sociales de orden local y regional orientadas a la producción agroganaderas principalmente de ganado vacuno y caballar, el cultivo de cañaduzales, platanales y productos de pan coger. En el nivel ideológico las estancias reproducen en conjunto de valores socioreligiosas propio de las condiciones de obediencia servidumbre y fidelidad en los que se inscriben las contradicciones entre estancieros y trabajadores. En este campo juega papel decisivo la labor doctrínela de los religiosos, ya como evangelizadores de indígenas, o de los campesinos que habitan la región.

La Estructura hacendataria colonial coadyuvó a la configuración de oligarquías - terratenientes - ganadero - encomenderos - esclavistas; y un conjunto de relaciones clientelistas propias de una formación colonial, que se reproduce en el transcurrir de la historia de los pueblos Latinoamericanos.

" Fue probablemente en el siglo XVI, cuando el gran hacendado surgió en América como la figura dominante, tanto de la sociedad como de la economía colonial. Los hacendados, (y los mineros) aparecían como cuasi señores con sus propios capellanes, sus propios cárceles, sus propios cepos y látigo para los renuentes y su control, su propia fuerza de policía." (1)

Las Estancias de Cartago de los siglos XVI - XVII - XVIII, por su función productiva, y su ubicación geográfica, son propias de una economía agroganadera subsidiaria fronteriza, con una producción orientada al consumo local y las demandas de los centros mineros de Anserma y del Chocó, fundamentalmente, en el abastecimiento de aguardiente, carne salada o "carne de sal,"(2) mulas y caballos para estancia, son los centros de difusión de los valores ideo - religiosos coloniales en el campo, y a nivel del centro urbano, es la Iglesia Parroquial el centro religioso que concentra la feligresía.

 

...el localismo de los grupos dominantes a nivel regional incidió en el desarrollo o retroceso de movimientos políticos a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.


En el transcurrir de la vida colonial estanciera es fundamental la participación de los doctrineros, y de la Iglesia como institución económica - religiosa, educativa. Desde el punto de vista de las normas y costumbres de las gentes; la iglesia reproduce, modela las pautas de comportamiento de los fieles. En este sentido existe una relación estrecha y dinámica entre Iglesia - sacerdote y Familia. La Iglesia representa un Polo dinamizador o conservatizador de las comunidades coloniales.

La estructura localista - regional de la economía colonial en la forma de estancias y haciendas tradicionales, no permite configurar una unidad del mercado colonial, ni un control político centralizado, incidiendo profundamente en el desarrollo económico y los comportamientos políticos de los diversos sectores sociales de la Colonia.

El localismo de los grupos dominantes a nivel regional incidió en el desarrollo o retroceso de movimientos políticos a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, por ejemplo en los desenlaces independientistas, conflictos de manumisión, conflictos religiosos, expropiación de bienes eclesiásticos y tierras de resguardos.

El vacío de la documentación no permitió reconstruir aspectos centrales de la formación de las estancias en los años de 1540 - 1660, en cuanto a producción y ganadería. Sin embargo parcialmente ha sido factible historizar uno de los elementos de la estancia como es la fuerza de trabajo encomendil. Esta parte se ha reconstruido tomando como puntos de referencia los censos de 1559, 1568, 1585 y el más completo el de 1627, los
cuales dan cuenta del proceso de la crisis ascendente la encomienda entre las parcialidades quimbayas.

La encomienda en la provincia de Cartago presenta los siguientes rasgos:

Primero: Representa una fuente de tributación en favor de estancieros encomenderos.

Segundo: De ella se extrae la fuerza de trabajo requerida en las labores de las estancias.

Tercero: Fue una de las causas principales de la crisis demográfica de los pueblos de indios y de las guerras constantes de sus miembros.

Cuarto: El grado de explotación de sus componentes está dado por las necesidades del encomendero y el grado de resistencia por parte de los encomendados.

Quinto: La participación de los indios útiles tributarios en el transporte del oro a las casas de moneda y puntos de exportación, y provisiones al interior del centro minero. En las labores es múltiple, participando en rosas de maíz, construcción de viviendas de los encomenderos, construcción de cercos para ganado, capillas, caminos, limpieza de potreros, servicio de arrieros, adiestramiento de caballos, transporte de carga y oficios domésticos, etc.

En la provincia de Cartago las estancias ganaderas tienden a especializarse en ganado vacuno, sin embargo en la segunda mitad del siglo XVII, las estancias de Francisco Calisto de Mendoza, Pablo Loaiza, Juan Bueno del Castillo, Marcos Quintero, Luis Molina, Pedro de Ayala, Juan de Peña; en ganado Yeguno y Caballar, aunque en número menor no superando a las 100 yeguas. La investigación del Historiador Germán Colmenares sobre las haciendas Caleñas, demuestra como en esta región existieron haciendas especializadas en la Cría de ganado caballar como fueron Malibú, Loreto, Trejo 2, si comparamos las haciendas Caleñas con las haciendas Coloniales Cartagüeñas, encontramos grandes diferencias en la extensión territorial, el número de cabezas de ganado, y esclavos utilizados. Por ejemplo en Cartago no existen grandes haciendas como las de Trejo, Amaime, Alizal, Yeguerizo, Abrojal, y Malibú, que tienen entre 500 y 1.000 reses, 200 y 726 yeguas, y esclavos entre 10 y 70. También se observa que en Cali existen pequeñas haciendas con números semejantes de reses, yeguas y esclavos, con las Estancias de Cartago; por ejemplo, la hacienda de Guabinos tiene 20 reses y 21 yeguas en 1755. Cerrito con 90 reses y 100 yeguas. Trejo 2 1759 tiene 12 reses y 100 yeguas; Herradura 40 reses y 150 yeguas.(3)

Sexto: Es una institución que desde su origen hasta su extinción está en constante crisis demográfica; no existiendo un ciclo de iniciación, apogeo y crisis. Cronológicamente se prolonga por noventa años; se impone en 1540 - 41 y desaparece en 1628. Se impone a partir de la segunda mitad del siglo XVI, con el sometimiento de más de ochenta cacicazgos, después de las grandes guerras de 1542 y 1557.

El año de 1585, marca el momento de sistematización y racionalización de las encomiendas ya en crisis, con la creación de pueblos de indios, que tienen como función reducir la población a un territorio facilitando el control y el cobro de la tributación, y en el segundo lugar permitir la tarea de
endoculturación (Colonización cultural) a cargo de los doctrineros. En Cartago esta obligación estuvo a cargo de los siguientes religiosos:

Juan de Frias 1543.

Rodrigo de Trejos, cura doctrinero de la parcialidad de Vía, Có, Quindío, Carrapa, y Tarira en 1585.

Bartolomé de Torrenteros, 1568 - 1575.

Fray Gerónimo de Escobar, 1559 - 1564.

Fray Lorenzo de Mora, doctrinero de las encomiendas de Pion, Utapa, y Gorrones en 1585 - 1610.

Lázaro Martín del Pozo, 1604 - 1606.

Pedro López Mellado, 1604 - 1620.

Lic. Fray Alonso Zapata, 1610 - 1615

Pablo de Salcedo, 1610 - 1615.

Fray Alonso Sánchez Ellin, doctrinero del Resguardo de Nuestra Señora de las Nieves y Herrera, doctrinero de las encomiendas y de las Sabanas.

Fray Juan López de la Bandera, 1633.

Fray Francisco Casas. 1646, franciscanos ambos, doctrineros del Resguardo de Nuestra Señora de las Nieves.

Después de 1646, tanto las encomiendas, como el Resguardo de Nuestra Señora de las Nieves están extinguidos.

 

Relación de encomiendas

En 1559, se han encomendado 37 pueblos con un total de 4573 indios útiles tributarios repartidos entre 18 encomenderos.

En 1568, se contabilizaron 34 comunidades con 2876 IVT, repartidos entre 16 encomenderos.

En 1585, las 38 comunidades indígenas existentes se han concentrado cinco pueblos de indios a saber: La loma de Salinas, Llano de Vía, Có, Ucapa y Tarira. Jurídicamente los pueblos de Indios habían sido creados por la Real Cédula de 1551,

"señalando a los Virreyes, Presidentes y Gobernadores la tarea de que los indios fuesen reducidos a pueblos, y no viviesen divididos y separados por la tierra... la legislación para estos pueblos se va produciendo durante la segunda mitad del siglo XVI, a medida que se implementa la sustitución de la encomienda de servicios por la encomienda del tributo, pues mientras la primera tiende a la disgregación de las comunidades indígenas, la segunda busca su concentración... se entiende por pueblos de indios a una concentración de indígenas, provenientes de una o varias tribus en un área determinada para que organizados a la manera de las villas españolas, sean asequibles al adoctrinamiento y el recaudo de tributos."(4)

 

En síntesis la segunda mitad del siglo XVI y en la primera mitad del siglo XVII, marcan los momentos de disolución de las encomiendas en la provincia de Cartago en lo que respecta a los pueblos quimbaya y se inicia el auge esclavista en las regiones mineras del Chocó y estancias Cartagüeñas.

 

En 1586, catorce comunidades conservan el nombre de los caciques que en 1542, se resistieron a ser sometidos por Robledo, ellos son: Tarira, Có, Tagambi, Pormaca, Yagua, Vía, Pagua, Mato, Permasy, Pion, Conche, Consota, Pampama, Bao, Orovi, y Tataqui.

Comparando las listas de pueblos de 1542, con los pueblos de 1585 que agrupan 38 comunidades, me pregunto que sucedió con los 35 pueblos restantes? A caso fueron exterminados por los huestes de Robledo? o resistieron a ser encomendados? Por la naturaleza inhumana de Robledo, lo más lógico es que fueron arrasados. Por algo se lamentaba Belalcazar de la desaparición de los indígenas en la provincia de Cartago.

El siglo XVI, señala la etapa de crisis demográfica de la población indígena a tal punto que en 1585, la población no supera los mil cien indios útiles tributarios, bajo el control de 15 encomenderos. Es normal pensar que en el momento de la fundación de Cartago por Robledo a nombre de Francisco Pizarro (10 de Agosto de 1540), una vez se instaló el cabildo debieron hacerse los primeros repartos de indígenas.

Así mismo en enero de 1541, cuando Robledo asume la posesión de Cartago a nombre de Pascual de Andagoya; producido el cambio del Cabildo, se efectuó repartos de solares, estancias y encomiendas, en compensación a los méritos " de conquista.

En igual forma en febrero de 1541, ante el sometimiento de Robledo a Sebastián de Belalcázar, como Gobernador legítimo, el Cabildo de Cartago solicita: la confirmación de los repartimientos de los indios, solares y estancias, orden para levantar fortalezas en Arma, suspensión de deudas de los conquistadores y pobladores y la delimitación de la ciudad.

Es decir que en el tramo de la fecha de fundación y la posesión por Belalcázar, se hicieron repartimientos que los documentos no detallan.

"Fue pues, el año de 1585, cuando se hizo un intento racional de poblamiento metódico y cuando se trató de aglutinar los restos supérstites de la primitiva población indígena de aquellas regiones, distribuyéndolas en forma más racional de acuerdo con sus afinidades lingüísticas y culturales... poco se conoce hasta ahora acerca de la suerte que pudieron correr las disposiciones antes mencionadas sobre el poblamiento en la parte central y son del actual territorio Caldense y acerca del destino de las poblaciones que fueron ordenadas en el mandato de 1585. Constituye este un capítulo todavía oscuro en la historia de esta región de Colombia." (5)

Francisco Guillén Chaparro, en 1585, dice

"el primer pueblo de la Gobernación yéndose desde Reino es Cartago, poblado de españoles, tiene vecinos de indios quince pueblos, tendrán entre todos mil quinientos indios."( 6)

Según la información del auto de pueblos y numeración de indios de la provincia de Cartago, presentada por Dn. Antonio Hernández de Piedrahita, Teniente General y Capitán de Guerra de las cuatro ciudades del Distrito de la Real Audiencia de Santafé se constata que entre 1646 y 1651, se empadronaron nueve pueblos, encomendados a 9 encomenderos a saber:

 
Pueblos
Encomendero
Cacique
Nuestra Señora de las Nieves Juan de Herrera
Santiago Bueno Guabio
Pedro Holguín de
Herrera
Juan de Ores
Luis Guabio
Carrapa Antonio de la Yuste Miguel
Bao Juan de Salazar Lorenzo
Bia Juan de Porras Lorenzo
Pagua Pedro Carrillo Pedro Carrillo
Pijaos Santiago Bueno  
Chocoes Santiago Bueno  

 

Estableciendo la comparación con los repartimientos de 1585, encontramos que de las 38 comunidades encomendadas, solo persisten, Pindaná, encomendada a Juan de Herrera y que en 1585, lo fue de Pedro Sánchez Castillo; Có que comprendía las tribus Có, Tagambi, Parmaca, Cacaragua, Cataura y Cuitama, pertenecientes a 3 encomenderos, Fco. Vélez, Arcos Cortés, y Baltazar Holguín. En 1646, figura solamente Pedro Holguín de Herrera como encomendero de los Có. El pueblo de Bao, fue encomienda de Juan Martín en 1585; la Vía de Juan de Porras y la de Paagua de Pedro Carrillo, lo fueron en 1585, de Pedro Holguín. En conclusión se observa reducción de las tribus y cambios de encomenderos. Figuran las encomiendas de los Chocó y Tamaná y los Pijaos, que son reducidos bien avanzado el siglo XVII.

Los antagonismos con los Chocoes

"continuaron hasta finales del siglo XVII. Una rebelión particularmente dañina en 1640 parece haber concluido a otro abandono temporal de las minas del Tamaná e incluso de las poblaciones del Cauca, Anserma, Arma y Cartago, fueron saqueados e incendiados por Chocoes y Tamanaes." (7)

En el curso de noventa años de existencia de la encomienda se fue creando una jerarquía de encomenderos que concentraban los rezagos exiguos de comunidades que anteriormente a la conquista se mostraban florecientes.

La jerarquía de encomenderos se da en los siguientes términos:

En 1559: Juan de Céspedes, Pedro Muñoz, Francisco Vélez, Juan Martín, Jorge Salido, Nicolás Martín, Alonso García y Alvaro Bedoya, controlan encomiendas de 340 a 449, indios útiles tributarios.

En 1568: Nicolás Martín, Francisco Vélez, Bernardino Ramos, Luisa Velásquez, Andrés Gallo, gozan de encomiendas entre 219 y 274 indios tributarios.

Para este año se observa que al grupo de antiguos encomenderos se ha integrado Luisa Velásquez, Andrés Gallo, Francisco Ruiz, Pedro Castro y Melchor Castro. Así mismo es notorio la reducción del número de Indios tributarios comparado con 1559.

En 1585: En la cúspide lo los encomenderos figuran, Francisco Vélez, Francisco Ruiz, Baltasar Holguín y el capitán Arcos Cortes.

Así mismo figuran 11 nuevos encomenderos: Baltasar Holguín, Arcor Cortés, Pedro Sánchez, Sebastián Megara, Melchor de Salazar y Diego Alameda. Los principales encomenderos concentran entre 96 a 130 IUT.

Para 1627: La encomienda es exigua, las más numerosas tienen 22, 23 y 30 indígenas, igualmente han desaparecido las de Luisa Velásquez y Alvaro de Bedoya, Pedro Holguín, Juan de Rada Prieto y Francisco Ruiz, tienen las primeras encomiendas.

En 1628: Se tienen dos encomenderos de un indígena, una encomienda de 2 lT 2 de cuatro UT, una de cinco lT, y la más numerosa tiene 14 l T, que es la de Pedro Sánchez del Castillo. Se han extinguido las de Bernardino de Castro, Melchor de Salazar y Juan de Rada. Se cuentan 11 encomenderos, y 69 lT.

Es decir que en menos de 90 años más de 15.000 indígenas han quedado reducidos a unos 600, de los cuales 7 son caciques, 362 ancianos, niños, enfermos comúnmente llamados Chusma, 129 indios ausentes y 119l.IT. (8)

Hacia 1651, la encomienda es prácticamente inexistente, figuran solamente las de Có, Pindaná, Vía Paagua y Bao.

El censo levantado en 1771 época en la que la provincia de Cartago ha logrado configurar los espacios económicos, la estructura social y el poder político, es muy llamativo observar como en este censo no se hace referencia a encomiendas, ni pueblos de indios. Encontramos una población de 2572 habitantes de las cuales 243, son agregados de estancias, 467 esclavos y 85 esclavistas. En ningún momento este censo nos debe llevar a pensar en la extinción absoluta de la población indígena, pero si en una dispersión social que se refugia en las haciendas y estancias como agregados y peones, es decir como campesinos.

En síntesis la segunda mitad del siglo XVI y en la primera mitad del siglo XVII, marcan los momentos de disolución de las encomiendas en la provincia de Cartago en lo que respecta a los pueblos quimbaya y se inicia el auge esclavista en las regiones mineras del Chocó y estancias Cartagüeñas.

En la región quimbaya, así como en otras regiones del interior de la Nueva Granada la encomienda ha entrado en crisis en la primera mitad del siglo XVIII, intentando establecer la correlación histórica de la encomienda entre los Paeces del Cauca y los Quimbayas, se observan procesos diferentes en cuanto

"el origen y desarrollo de la encomienda entre los paeces presentó rasgos muy particulares. En su origen se estableció con un siglo de retraso respecto del resto de los pueblos indígenas de la Nueva Granada.

Además se instauró en comunidades que hemos denominado por su desarrollo de Preestado, que presentaron un fuerte y prolongado rechazo a la penetración española. En su desarrollo, la encomienda en menos de un siglo ha entrado en crisis, hasta el punto que entre 1750 y 1760, la Real Corona controla catorce de diez y seis poblados encomendados: Vitoncó, Lame, Suin, Chamas, Huila, Tálaga, Avirama, la sal, Calderas, Cañada, San Andrés, Inza, Yaquivá. Al exterminarse la encomienda hacia 1750 - 1760, los indígenas continúan vinculados a los intereses económicos de sus antiguos señores, en calidad de mitayos, completándose de esa manera el proceso de alteración de las relaciones comunitarias existentes anteriormente a la encomienda." (9)

En síntesis, el proceso de extinción masiva de los pueblos quimbayas esta en relación de múltiples factores: En Primer lugar los efectos de la represión y etnocidio producto de la conquista, las guerras de resistencia antiespañola que se prolongan desde 1538 a 1785, momento en el que procede a la creación de pueblos de indios ya comentados; en Segundo lugar la sobreexplotación de la fuerza de trabajo indígena en las labores encomendiles. También complementan este cuadro factores de orden natural, entre ellos las frecuentes epidemias, las pestes y los estragos ecológicos de la erupción del volcán del Ruiz el 12 de Marzo de 1595.

 


NOTAS


(1) STANLEY J, Stern Bárbara. La Herencia Colonial de América Latina. México. Siglo XXI. P. 65.

(2) En el año de 1734, la arroba de carne salada cuenta 2 patacones, mientras que la de carne fresca es de 3 reales, es decir 13 reales menos que la carne salada.

(3) COLMENARES, Germán. Cali. Terratenientes, mineros y Comerciantes. P.84, Cuadro No. 4 y 6 p. 99.

(4) ZULUAGA, Francisco. Los pueblos de indios en la colonia. Universidad del Valle. P.10.

(5) DUQUE GÓMEZ, Luis. Prehistoria. Historia extensa de Colombia. Vol 1. P. 151 - 153.

(6) GUILLEN CHAPARRO, Francisco. Memoria de los pueblos de la gobernación de Popayán y Costelaciones que hay en ellos, Cartago 17 de Febrero de 1583.

(7) WESt, Robert. La minera del Aluvión en Colombia durante el periodo colonial. Bogotá. Imprenta Nacional. 1972. P.28.

(8) La obra de Juán Friede, Los Quimbayas bajo la dominación española, presenta una historización sistemática del proceso de la encominda, basada en documentos de archivo.

(9) BRAVO, Carlos Ramiro. Los Paeces, etnohistoria de una comunicada Precolombina Temprana. P. 80-81.

 

 


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