"
Vida y obra del escritor Hugo Angel Jaramillo"

Carlos Ramiro Bravo Molina

 

En este ensayo se destaca el perfil de historiador y humanista de Hugo Angel Jaramillo. Gracias al tiempo concedido y a la amabilidad del escritor, así como al estudio de algunas de sus obras, se hizo posible la realización de éste documento. Se resalta y reconoce el aporte del autor a la historiografía de Pereira. En particular se hace una lectura crítica de su obra: Pereira Proceso Histórico de un grupo étnico colombiano. El comentario historiográfico es a la vez objeto de comparación alrededor de otros autores que han escrito con relación a Pereira.

1. Rasgos de su vida y formacion como escritor

La vida de Hugo Angel Jaramillo se ha caracterizado por cuatro grandes momentos articulados a lo largo de su existencia. Hugo como hombre cívico, comerciante, escritor y deportista. Nació en Pereira en 1933. Doctor Honoris Causa de la Universidad de Barranquilla. Es portador de un profundo sentido crítico de raigambre antioqueña, luchador y forjador de futuro en la naciente Pereira de los años treinta. Como intelectual se forja en la escuela de la vida y la entrega a la lectura de pensadores universales, latinoamericanos y colombianos. Él sintetiza la realización del gran ideal del hombre ascendiente campesino raizal paisa, que abriéndose paso codo a codo ejemplifica el valor y la pujanza en el campo de las letras a nivel de Risaralda y de Colombia. Se autodenomina como un hombre de izquierda democrática moderada, identificado con los ideales liberales. Nunca pensó ser escritor y comerciante, ni mucho menos deportista. En su vida quiso ser pintor. Hizo caricaturas y siluetas con tijeras, habilidad que abandonó con el tiempo. En sus primeros años de infancia recuerda que la pasó deambulando con su familia en las fincas cercanas a Pereira, en las estribaciones del filo del Alto del Nudo. Su padre Elías Angel, murió de cuarenta y dos años, de fiebre amarilla en La Dorada, cuando tomó la decisión de ir a trabajar al Magdalena Medio. Su madre le enseñó a leer y escribir, no cursó primero, ni segundo de escuela, entró a tercer año directamente, y cursó hasta quinto grado en la Escuela Santander. De muy joven se vió obligado a trabajar en los Almacenes Coltejer que quedaban localizados en la Plaza de Bolívar. No había otra opción: trabajar o estudiar.

Gran parte de lo que Hugo, es en su vida se lo debe a su madre, a su espíritu de lucha, a su empuje y al interés que le inculcó por la lectura de las grandes obras. Hugo guarda grata memoria de las matronas de la época que les prestaron solidaridad. Estas matronas fueron Margarita Marulanda, Genoveva Marulanda y Liz Mazuera.

A partir de 1944, irrumpe en la vida de Hugo, la influencia del Historiador Jaime Jaramillo Uribe, quien le inculcó el amor por la Historia. Jaime Jaramillo, tío de Hugo, ha regresado de París, de formarse en la Historia social y necesariamente su impacto trasciende en los círculos académicos del país y en particular de la Universidad Nacional.

Hugo Angel es admirador de Rafael Uribe Uribe y Jorge Eliécer Gaitán, a quien lo conoció a la edad de once años en la plaza de Bolívar. Recuerda a Ignacio Torres Giraldo, nacido en Tribunas, a diez minutos de Pereira y fundador del Partido Socialista Colombiano.

En su formación autodidacta, Hugo Angel, se vió influenciado por Antropólogos, filósofos, historiadores, literatos y sociólogos como: Manuel Zapata Olivella, Dercy Riveiro, Carlos Mariátegui, Oscar Lewis, José Consuegra, Juan Jacobo Rousseau, Bertrand Russell, Gonzalo Aguirre Beltrán, Germán Arciniegas, Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Alejo Carpentier, Eduardo Galeano, Leopoldo Zea, Claude Levi Strauss, Miguel Triana, Siqueiros y Pedro de Sarmiento de Gamboa.

Entre las obras escritas por Hugo se mencionan las siguientes:

- Los deportes, orígenes y evolución.

- Aspectos médicos y sicológicos del deporte. En esta obra trata temas de medicina deportiva, aún antes que el Dr. Ochoa, y los hace a partir de su experiencia como deportista, entrenador de pesas.

- El deporte indigena en america

- Historia de Pereira

- Los falsos apóstoles de américa, en ella relatan a los falsos escritores como Donike, que pretenden desvirtuar la producción y creatividad artística de las grandes culturas precolombinas afirmando que se trata de obras realizadas por extraterrestres.

- Atlas de risaralda.

- El encubrimiento de america, obra publicada en 1991 autocalificada como su principal esfuerzo investigativo y su criterio definido sobre el mestizaje. La dedica a los «pueblos marginales de ésta bella América Latina que aún suspiran por conocer el alfabeto». Al respecto en el prólogo, Jaime Mejía expresa»: Se trata aquí de reivindicar una vez mas por una parte, la auténtica riqueza de las culturas y tradiciones hispanoamericanas de nuestra América y por la otra, de cuestionar la leyenda «rosa» - si de algo quedara de ella todavía - del descubrimiento y la subsiguiente conquista protagonizada por la España imperial de los Siglos XV y XVI». (p.1) luego afirma: «Este libro fue concebido al modo de una especie de esquema encíclico de la totalidad de nuestro continente: lo etnográfico, lo histórico, lo geopolítico, etc.» (p.11). Jaime Mejía Duque termina su prólogo afirmando que su «metodología no es estricta», pero el mérito es inocultable de la obra por la enorme variedad de las tematizaciones.

En la obra El encubrimiento de América, Hugo Angel plasma con su pluma el profundo sentimiento de identidad que ha sentido entorno a las culturas indias y afroamericanas, así como su pasión de rebeldía por las causas sociales y admiración por los hombres de la tierra, como Emiliano Zapata, Quintín Lame, Domingo Bioho, Tupac Amarú, Juan Azurda, Padilla, Tupac Catori, José Antonio Galán, Caupolicán, Cuauthemo, Lutero y la Gaitana. La obra se presenta en tres apartes: uno, La arcilla desconocida; dos, Memorias de la Infamia y tres, la Simiente de América. Los temas descritos en esta parte son numerosos y tratados con brevedad a manera de enciclopedias precolombinas, y hace alusión a la arquitectura, los mitos, la astronomía, la medicina, el shamanismo, el arte, los deportes, las plantas, de los pueblos precolombinos, demostrando con estos avances el desarrollo alcanzado por nuestros antepasados. El Encubrimiento de América, es una relectura bibliográfica desde la visión de intelectual autodidacta y la pasión de Hugo Angel, como ser profundamente identificado con los valores de las nacionalidades latinoamericanas. Un gran número de investigadores fueron consultados en esta síntesis interpretativa de nuestros ancestros, como referentes bibliográficos se tomó obras de los siguientes autores: Germán Arciniegas, Wilhem Ziehr, Salvador de Mandariaga, Jean Amsler, Laurette Sejournee, Juan Friede, Benedetto Croce, José de Zama Lima, Melville Herskovits, Octavio Paz, Ernesto Sábato, Orlando Fals Borda, Leopoldo Zea, Konrad Lorenz, Francisco Miro Quesada, José Carlos Mariátegui, Eduardo Galeano, Alfredo Iriarte, Manuel Zapata Olivella, Muntu Jahn, Vicente Rossi, Pablo Neruda, Jorge Basadre, Luis Varcárcel, Henre Lehmann, Luis Baudin, etc. En ésta obra invirtió cinco años escribiéndola, es el libro de toda su vida.

Continuando con la lista de obras escritas por Hugo Angel Jaramillo, se tiene:

- El suicidio de la inteligencia. Esta obra sale de una «inquietud muy verraca», que no es parte de su crisis de la quimioterapia del cáncer que padecía, sino que pretende dar una respuesta al porqué se suicidan los intelectuales universales, opta por estudiar cien biografías.

- Pereira espiritu de libertad.

- Cuentos infantiles.

- Cuentos de fantasia sin violencia. (La arañita Julia y el Mosco blanco).

- Obras ineditas pendientes de su publicacion.

- Hombres, aconteceres y rarezas.

- El tango del prostibulo al vaticano. En esta obra recuerda que el tango fue excomulgado en los tiempos de Pío X. En la actualidad el tango es una música universal. Dice que Sábato y Borges, se descubrían ante Vicente Rossi, autor de milongas. El tango de origen africano, en Sudamérica surge primero en el Uruguay, que en la Argentina. Los grandes autores del tango han sido Uruguayos.

 
En la obra El encubrimiento de América, Hugo Angel plasma con su pluma el profundo sentimiento de identidad que ha sentido entorno a las culturas indias y afroamericanas, así como su pasión de rebeldía por las causas sociales y admiración por los hombres.


El tango arranca desde 1802, cuando lo bailaban los negros. El término tango es de origen africano y traduce «coto cerrado». Afirma que los negros se lo enseñaron a tocar a la oligarquía argentina. Dos de los grandes compositores de tango fueron negros: Higinio Cadans y Gavino Seisa. El tango se oía en Colombia desde principios de siglo, primero se oyó en Cartagena que en el interior. Para Hugo, el tango fue lo primero que lo matriculó en su vida, porque el tango le ha cantado las desdichas y tragedias de sus años jóvenes. De la edad de diez años, iba al parque de la Libertad, echaba la moneda en la pianola y salía, porque en ese tiempo los niños de pantalón corto no podían entrar a las cantinas y escuchaba desde afuera los tangos. La primera música que oí dice Hugo, fue el tango y la cogí como bandera porque reflejaba mi vida. Esta música no tiene otra música que la identifique con la parte sentimental; la montaña es el marco ecológico del tango. El tango identifica la cultura de la máquina de coser.

 

2. Hugo Angel Jaramillo y su aporte a la historiografía pereirana

Se hace referencia en particular a su obra: Pereira proceso histórico de un grupo étnico colombiano. La obra fue patrocinada por el Club Rotario de Pereira, en el período de 1982-1983.

La obra está dedicada a Ivonne, Viviana y Jorge Elías y en especial a Pereira como homenaje a sus cuatrocientos veinte años. La primera edición corresponde al año de 1983. Los dibujos de la obra son de autoría de Pino Rendón, fotografías de Manuel García Publiese y Genaro Mendieta. La obra en su primera parte hace una presentación esquemática de datos alrededor de Pereira, como capital del Departamento del Risaralda: año de fundación 1863, extensión 628.71 Km², temperatura media 21°C, altura sobre el nivel del mar 1411 mts., datos demográficos en 1870: seiscientos setenta y tres habitantes.; en 1964: ciento ochenta y ocho mil trescientos sesenta y cinco habitantes; en 1973: doscientos cuarenta y siete mil treinta y ocho habitantes; y en 1981: cuatrocientos mil habitantes. Se calcula una tasa de crecimiento de 20.55. Se precisan los límites del Departamento y distancia en kilómetros con respecto de otras ciudades del país. Los municipios limítrofes de Pereira: por el Norte Santa Rosa y Marsella, al Oeste Belalcázar, Balboa y Ansermanuevo, al Este Salento y el Nevado de Santa Isabel, al Sur Ulloa y Filandia. El primer tomo comprende los siguientes capítulos:

1. Aspectos de Cartago viejo, asentamiento, éxodo y el cacicazgo Quimbaya.

2. Génesis de Pereira, entre acto histórico Guillermo Pereira Gamba y relatos viajeros.

3. Los titanes de la montaña.

4. La virgen tutelar.

5. La infancia de Pereira. Organización social y corregidores.

6. Se inicia el despegue. Batalla de Laguneta. Escaramuzas de los mil días. Las ferias de Pereira. Las primeras escrituras y pasos primarios. Alcaldes de Pereira de 1871 a 1900.

7. Pereira y el pensamiento de Uribe.

8. Prohombres de Pereira: Valeriano Marulanda Arango, Juan María Marulanda, Alfonso Jaramillo Gutiérrez, Manuel Mejía Robledo y Valentín de Asa Zamora.

9. Las rutas del progreso. El primer automóvil.

10. La pujanza de una raza. La flor del trabajo. Bandera, himno y escudo.

11. Origen de los servicios públicos. El alumbrado público, los teléfonos automáticos, obras públicas y otros servicios públicos.

12. La vida eclesiástica.

13. Desarrollo histórico de la economía. El comercio. Cámara de Comercio, Fenalco, La Andi, Bancos y exposiciones.

14. La Educación un propósito, una realidad. Fundación de algunos colegios. Las universidades.

15. El civismo: virtud sincera de nuestro desarrollo. La sociedad de mejoras, el gran comité, el rol cívico de la mujer pereirana.

Como se puede observar la obra presenta una síntesis prospectiva desde los comienzos del Cartago viejo y va pasando a lo largo del tiempo por el surgimiento de la ciudad de Pereira hasta llegar a aspectos del desarrollo histórico de la economía. En medio de este recorrido se contemplan diversos aspectos que si bien no hacen parte de una estructuración histórico-metodológica de la obra tiene propósitos fundamentales de recopilar los acontecimientos centrales de la cotidianidad microhistórica de Pereira, referida a aspectos que resaltan la importancia de los colonizadores y es así como dedica el capitulo tercero a los llamados titanes de la montaña. Esta misma temática es retomada en el capítulo décimo, en donde dedica algunos subcapítulos que él los denomina «la pureza de una raza» y a la vez hace alusión a la «flor del trabajo» en Pereira incluye aspectos históricos sobre los símbolos patrios locales. Hugo Angel, en su obra no pasa por desapercibido el papel que jugó Rafael Uribe Uribe, como político liberal y en especial su quehacer como forjador del Municipio de Pereira, quién presentó ante el Congreso de la República el proyecto de Creación del Municipio el cual fue aprobado en 1905. Como consta en la obra no presenta una estructura metodológica acerca de los procesos de corta y mediana duración de la historia local, va contemplando una diversidad de aspectos, que si bien se aportan del rigor de las investigaciones históricas, le imprime un condimento agradable y ameno, adornado del timbre literario que caracteriza al escritor. La obra no se ajusta a un modelo teórico metodológico puntual, se mueve en la anécdota, los mitos y las epopeyas, sin degenerar en el culto de las personalidades. En la medida que rescata el papel de los llamados «titanes» resalta el espíritu cívico de los Pereiranos, los gremios y la grandeza de la mujer. La obra en su secuencialidad histórica arranca desde los tiempos del Cartago viejo pasando por la primera fundación de Pereira, hasta desembocar en el acontecer social contemporáneo. Como muchas microhistorias, la obra se convierte en una monografía de la historia local, que toca un sinnúmero de aspectos y acontecimientos, que permiten una visión de conjunto, sin tener que acudir a sofisticadas teorías y paradigmas académicos de la Ciencia Social.

La obra es la visión que un escritor autodidacta, de la talla de Hugo, tiene acerca de los acontecimientos histórico-culturales que han ido perfilando la Ciudad y sus gentes. Lo pertinente a la génesis del viejo Cartago, no introduce nada novedoso a lo expresado por cronistas como: Heliodoro Peña (1892); Echeverry Uribe (1921); Fernando Uribe Uribe (1936); Ricardo Sánchez (1936) e historiadores como Juan Friede y Jaime Jaramillo (1963). Con relación a la historiografía de Cartago y en particular al momento de la fundación, la obra de Juan Friede es la más documentada. Las investigaciones realizadas por Carlos Ramiro Bravo Molina, sobre la estructura agraria, haciendas y relaciones esclavistas sobre Cartago son un interesante aporte sobre estos aspectos. Así mismo, la obra de Francisco Zuluaga sobre los confines de Cartago, presentan una visión más profunda sobre las ferias del antiguo Cartago. Los cronistas citados y Hugo Angel Jaramillo, coinciden en sus apreciaciones y su preocupación por resaltar el papel de Francisco Pereira, su hijo Guillermo Pereira Gamba y el Cura Antonio Remigio Cañarte. Ellos antes que Friede, son pioneros en la historiografía Cartagüeña y Pereirana, completando el marco narrativo dejado por los viajeros de la colonia y el Siglo XIX. Con relación a Pereira, las obras de Carlos Echeverry Uribe y Ricardo Sánchez, contienen transcripciones documentadas valiosas casi inexistentes en sus originales. Los cronistas y Hugo, coinciden además con relación a Pereira en presentar la lista de los fundadores de Pereira en 1863, encabezados por el Padre Cañarte. Mientras Carlos Echeverry (1921) niega que Guillermo Pereira donó terrenos para la colonización, Hugo Angel lo confirma. Todos ellos coinciden en los primeros trazados de la zonificación por manzanas de la ciudad. Sin embargo, es Ricardo Sánchez, el autor que presenta una descripción original acerca de las primeras manzanas y aproyándose en escrituras notariales de Cartago demuestra, las donaciones de Guillermo Pereira. Ricardo y Hugo son coincidentes en reconocer que en el patriarcado de los Marulanda el factor y soporte más importante del surgimiento de Pereira, subvalorando el papel que jugaron los campesinos colonos pobres y medios que se establecieron en el naciente Municipio.

 
Es obvio que Hugo, para escribir su obra hace gala de sus dotes de literato, de ahí que los datos históricos son llevados dentro del discurso literario, con una gran elegancia.


Para Ricardo, Don Valeriano, fue el «experto piloto que indicaba el rumbo que debía seguir la Ciudad». Fernando Uribe Uribe, con relación al Siglo XIX no aporta nada nuevo a lo planteado por Heliodoro Peña y Ricardo Sánchez. Es importante hacer el siguiente comentario: en conversaciones directas con el Doctor Jaime Jaramillo manifestó que el tiempo que estuvo investigando sobre Pereira fue corto, tres meses, y en consecuencia su Historia no es de una cobertura total. Por su parte el Doctor Hugo, no ha trabajado los archivos de Cartago, labor que si la realizó Freide. La cobertura investigativa de los pioneros sobre la historiografía pereirana es mínima, quedando casi todo pendiente por investigar, prácticamente el acontecer histórico de la localidad. El gran mérito del Doctor Hugo es el haber compendiado en sus dos tomos sobre Pereira, apoyándose en su magnífica memoria y los documentos de La Sociedad de Mejoras, una versión variadísima del acontecer histórico social de Pereira. Por su originalidad se resalta los temas referidos a: Rafael Uribe Uribe, la flor del trabajo, la vida eclesiástica de Pereira, el civismo y los aspectos educativos. Jaime Jaramillo y Hugo coinciden en los siguientes puntos:

- El quehacer primario de los fundadores Cartagüeños.

- La importancia de Francisco y Guillermo Pereira.

- La inyección de la fuerza colonizadora antioqueña y posteriormente Libanesa que hicieron de Pereira una formación social diferente a Manizales y Armenia.

- El carácter de «zona de refugio» de la población migrante de campesinos suigéneris.

- El carácter más abierto, más fluido y democratizante de la Ciudad. Pereira ha sido más abierta al forastero. Como dice el slogan «en Pereira no hay forasteros, todos somos pereiranos».

- El carácter poco cerrado de las élites.

- El arranque tardío del desarrollo fabril e industrial con respecto al resto del país.

- La acumulación lenta de capital a través del monopolio cafetero.

- La presencia de grupos industriales muy recientes.

- Pereira se estancó industrialmente: «los viejos tenían personalidad y espíritu empresarial y los hijos no lo hicieron».

- Resaltan la actividad económica en base del cacao, el caucho, el oro, las artesanías, los cerdos y la panela en el Siglo XIX.

A comienzos del Siglo XX irrumpe el café como base y médula de la economía regional.

Es obvio que Hugo, para escribir su obra hace gala de sus dotes de literato, de ahí que los datos históricos son llevados dentro del discurso literario, con una gran elegancia.

El juego de palabras se combina en una forma mágica maravillosa para ir entrelazando la trama mítica del acontecer y el quehacer de los «titanes de la montaña» y de la cotidianidad de la que el autor es protagonista desde sus años de infancia, juventud y madurez, de parte de la década de los años treinta de Siglo XX. He aquí la importancia de su trabajo histórico, no sólo en el manejo de fuentes escritas y orales, sino por la memoria y vivencias costumbristas que a lo largo de su vida él logró ir decantando para elaborar el texto. Él transcribe la memoria colectiva de los habitantes de su época. No se puede perder de vista que su obra, en cierta forma, tiende a recargarse a la historia de los prohombres, indudablemente no se puede desconocer que el despegue de Pereira, tuvo que ver con la presencia de personajes que dieron rumbo a la economía de la Ciudad, activando los negocios, el comercio y la producción agraria. Entre ellos hay que destacar a Valeriano Marulanda, Juan María Marulanda, Alfonso Jaramillo Gutiérrez, Manuel Mejía Robledo, etc., quienes se transforman en la élite comercial agraria de la naciente Pereira que comienza a fortalecerse a finales del Siglo XIX y comienzos del XX. El ancestro antioqueño dió de esta manera sus resultados. A pesar de los estereo tipos y prejuicios que circulan en los migrantes colectivos de la época, en el sentido de que ven a Pereira como una formación social que adquiere cierta autonomía y su etnos personal, en la historia de Pereira se precisan unos momentos coyunturales, decisivos en el despegue y desenlace de los procesos, arrancando desde 1863, pasando por la guerra de los mil días (1900-1903) y el tramo que va de aquí hasta los años de violencia bipartidista, Pereira se ha convertido en frontera de colonización estable. El grupo antioqueño-caldense es el componente democultural que define en cierta forma el perfil de la nueva Ciudad.

Hugo Angel refirièndose al ancestro antioqueño manifiesta «nuestro ancestro antioqueño de arrieros y jornaleros con todas sus virtudes y vicios, no podemos menospreciarlos impúnemente, ni mucho menos tratar de solaparlos, ante orgullos apergaminados de falsos pobladores arribistas» (p.16). «somos el producto genético del campesino y del colonizador antioqueño» (p.16).

Indudablemente una página con el sentido de emoción literaria, solamente la escribe una persona como Hugo, que ha sentido, vivido, en carne propia su raigambre con la Ciudad.

Hugo manifiesta que Pereira, tiene como gesta a un hombre que se pasó soñando con ver nacer un pueblo en el antiguo lugar en donde se fundara el viejo Cartago. El Doctor Francisco Pereira Martínez, era natural de Cartago (1783), descendiente de portugués y español. Hugo, hace un seguimiento biográfico minucioso alrededor del papel político y militar del Doctor Francisco. Destaca su cercanía con el Libertador Simón Bolívar, Antonio José de Sucre y José María Obando. Resalta su aporte en la apertura de los caminos del Quindío y Tamaná, y la creación del Colegio acadèmico de Cartago el 5 de septiembre de 1839. El Doctor Francisco falleció en Tocaima el 20 de agosto de 1863. Hugo afirma que queda establecido el hecho de que fue Francisco y Guillermo, quienes hicieron las primeras exploraciones del terreno en donde surge Pereira. (p.39).

 
La obra histórica de Hugo Angel, constituye un valioso aporte historiográfico que sintetiza en gran parte las visiones de autores anteriores y contemporaniza una valiosa información sobre acontecimientos microhistoricos de la Ciudad de Pereira en el Siglo XX.



En el capítulo acerca de la génesis de Pereira el autor se propuso fundamentalmente demostrar que Guillermo Pereira si contribuyó con donaciones de tierra en Pereira. Los motivos de la querella de si se donó o no tierras no se aclaran en la obra, creo que el problema es de los cronistas que de los habitantes de la época con quienes Guillermo estableció relaciones comerciales en cuanto a venta y donaciones de lotes en 1863 y años siguientes.

Con relación a los titanes de la montaña el autor se preocupa por resaltar el aporte social, étnico, económico, cultural del pueblo antioqueño en la formación de la sociedad pereirana. Las obras de los escritores Alejandro Barrientos, Carlos Jimènez Gómez, Jaime Jaramillo Uribe, Manuel Zapata Olivella y Luis López de Mesa, son los referentes bibliográficos en el análisis de los rasgos culturales del pueblo antioqueño. Manifiesta que la hostilidad o adversidad como se miró al antioqueño en las fronteras de colonización contribuyó a forjar su caràcter. Se atreve a afirmar que de no haber sido por ésta adversidad no se habría fundado Pereira. La poca hospitalidad que brindaban los cartagüeños obligó a los colonos a crear su propio pueblo. (p. 68). El autor se empecina en afirmar el ancestro antioqueño de Pereira con relación al componente caucano que no tuvo la proyección y capacidad de asimilación de la cultura paisa. La obra inédita de Pedro Marín, Historia de Pereira, le sirve de argumentación acerca del choque cultural de los dos pueblos.

Al respecto se aclara que el autor no hace un seguimiento al proceso de colonización después de 1863. Vacíos historiogràficos recientemente vienen siendo objeto de investigación por estudiantes de Pregrado y Postgrado de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Tecnológica de Pereira. Como se constata el autor para afirmar la hipótesis de la antioqueñidad no acude a demostraciones factuales sino a una interpretación etnocéntrica que tiene como objetivo realizar el papel protagónico que juega el componente antioqueño en la fundación y desarrollo de Pereira. En la obra el autor evoca el entorno ecológico bucólico de la aldea, los guaduales y su gente de sombrero y ruana. La vida aldeana en poco se diferencia de la vida rural. Es importante observar que las interpretaciones acerca del choque y hostilidad cultural entre caucanos y antioqueños no sea resultado de un proceso de investigación documental, sino de información biliográficas de autores como Pedro Martín, que Hugo Angel realiza y refuerza el mito de la antioqueñidad. Haciendo alusión a titanes de la montaña, prohombres y raza. El enfoque étnico que Hugo imprime a su obra lo lleva a pasar por alto el análisis de las relaciones socioeconómicas de los sectores que se van consolidando en Pereira desde los primeros momentos de la colonización en la década de los años cincuenta del Siglo XIX, y esto hace pensar en una colonización armoniosa, homogénea, sin mayores contradicciones. Las indagaciones empíricas por el momento no confirman, ni niegan la posibilidad de la ausencia del conflicto social en el surgimiento de Pereira.

Se ha constatado que la base social mayoritaria que colonizó Pereira, eran gentes campesinas de recursos económicos modestos, pero que al lado de esta realidad se fue configurando la élite agrocomercial dominante.

La teoría de Hugo Angel, «sustenta el proceso accidental de la fundación de la Ciudad culminando en hecho positivo de gran fuerza teológica-supersticiosa por encima de cualquier otra interpretación que a ello se aduzca. La Historia de Pereira puede dividirse en dos etapas: la fundación a mano de caucanos y el desarrollo a mano de antioqueños. Los fundadores son un grupo de hombres buenos, de sanas costumbres y de moral a toda prueba, y ello no hay que desconocerlo». (p.111).

Con éstos juicios de valor el autor resalta lo positivo de los caucanos, para luego señalarles la falta de espíritu de progreso del cual sí eran portadores los colonos paisas.

Hugo, critica a Parsons, quien afirma que Pereira es resultado de un grupo bioétnico y no obra exclusiva de antioqueos. Hugo afirma que esto es solamente de la etapa fundacional, pero que el autor se detiene demasiado en esta argumentación, perdiendo de vista la dinàmica social multiétnica de la formación social pereirana. Se constata en cierta forma la visión heroizante que tiene el escritor alrededor de los fundadores de Pereira. La obra histórica de Hugo Angel, constituye un valioso aporte historiográfico que sintetiza en gran parte las visiones de autores anteriores y contemporaniza una valiosa información sobre acontecimientos microhistóricos de la Ciudad de Pereira en el Siglo XX.

La investigación histórica sobre la Ciudad está todavía por hacerse, en este sentido es un deber de la Universidad y de los investigadores sociales avanzar en este campo. La academia de la región se halla en deuda en reconocer los méritos del Doctor Hugo Angel Jaramillo como escritor pereirano.

 

BIBLIOGRAFIA

ANGEL, Jaramillo Hugo. Proceso histórico de un grupo étnico colombiano. Tomo 1. Club Rotatorio de Pereira. 1982 - 1983. Editorial Gráficas Olímpica. 1983.

ANGEL, Jaramillo Hugo. El encubrimiento de América. Fondo Editorial del Departamento de Risaralda. Pereira. 1991.

JARAMILLO, Uribe Jaime. Historia de Pereira. 1863
- 1963.
Edición del Club Rotatorio de Pereira. Editorial Librería Voluntad. Bogotá. 1963.

PEÑA, Eliodoro. Geografía e Historia de la Providencia del Quindío. Departamento del Cauca. Imprenta Aopto. Director. Darir . O.R. Popayán. 1982

SANCHEZ, Ricardo. Pereira 1875 - 1935. Casa Editorial y Talleres Gráficos Arturo Zapata. Manizales. 1936.


 


Derechos Reservados Revista de Ciencias Humanas - UTP
Copyright © Pereira - Colombia - 2002
Ultima Modificación, Enero de 2002
Webmaster :
Ingrid Galeano Ruiz
Diseño:
César Augusto González