"El modelo tradicional de la pedagogia
escolar: Orígenes
y precursores"
Miguel
Angel Gómez Mendoza
Asumiendo
que el modelo "tradicional" de pedagogía escolar
se configura como una dimensión originaria y posible
de acción pedagógica, se plantea como este
ha sido y es objeto de intensos debates de orden histórico,
cultural y filosófico. Además se esbozan las
contribuciones de sus precursores (Platón, Comenius,
Herbart) y se sugieren los elementos constitutivos y sus
modos de actuar y configurar el "imaginario" pedagógico
moderno y contemporáneo, condición necesaria
para abordar la historicidad de la pedagogía y la
comprensión del alcance de las "disputas" pedagógicas
actuales.
En
el sentido etimológico, la tradición,
es el acto de pasar de uno a otro(1). La
pedagogía tradicional puede ser considerada como un
sistema de tratamiento de la información, de transmisión
y de comunicación escolares. Según la lógica
de este modelo, la acción pedagógica se establece,
o más exactamente se identifica principalmente alrededor
de la actividad del único actor reconocido que es el
profesor. Se considera la enseñanza como el principal
elemento realizador. Lo tradicional, como transmisión,
describe igualmente la transitividad supuesta de los saberes
y de los valores, reproducción de un orden establecido
conforme a un modelo, inclusive si éste se supone liberador.
La
pedagogía escolar se halla en el cruce de modelos del
pasado y del presente. La escuela es una institución
que está constituida históricamente. De esta
manera, los elementos de modelización culturales y
tradicionales no se revelan solamente pasados, o en relación
con el pasado: ellos están siempre presentes bajo la
forma de fundamentos, de referencias, aún si la práctica
los ha adaptado (en parte) a las exigencias psicosociales
de hoy en día. Las instancias pedagógicas, la
clase, el curso, los modos de actuar de los profesores y de
los alumnos, sus expectativas y sus representaciones tienen
un origen que se puede cuestionar como histórico o
como función primaria. Esta permanencia en el seno
de la pedagogía escolar permite comprender la escuela.
Entre presente y memoria, la pedagogía es evolución.
El
modelo tradicional es, cualquiera que sea su época,
una configuración identificadora, una dimensión
posible de toda acción pedagógica. Ha sido
y es siempre, el centro de una reflexión crítica
sobre los principios y los modos de actuar que se ubican en
relación con lo "tradicional".
El
marco escolar de la pedagogía y la dimen-sión
"tradicional" aparece bajo la forma de la imagen de
un maestro, de una clase, a menudo presentadas bajo una forma
de pedagogía imposible, paradójica, es decir
auto-ritaria, pedagogía del maestro que se convier-te
en pedagogía magistral. El modelo tradicional es objeto
de aproximaciones contradictorias: de una parte, él
constituye el principal modo de realización y de representación
de la actividad pedagógica, imagen en donde el profesor
oficia en una clase bajo el modo de transmisión de
lo tradicional _esta cara aparente del trabajo pedagógico
encuentra aquí una historia y sus razones-; de otra
parte, el modelo tradicional, a menudo es criticado y puesto
en tela de juicio.
Con
el término tradicional se trata de identificar una
época, que se distingue por la presencia de tres polos
característicos:
-
el conjunto de modos de actuar en pedagogía producto
de una tradición: la tradición y la cultura
pedagógica, en el doble sentido de
cultura profesional y de origen cultural de la pedagogía,
de la cual se toman prestados los principios y la manera de
llevar a cabo una actividad pedagógica (por ejemplo
una clase o dictar una clase);
-
la referencia cultural y humanista al pasado: se enseña
la tradición, los textos antiguos, los clásicos,
es decir los autores explicados y comentados en clase, las
lecciones del pasado. Esta continuidad está centrada
sobre el acceso formador a los conocimientos y a los valores
indispensables, a la vez por su contenido y por la manera
de acceder a ellos;
-
el proceso formal de transmisión y de tradición,
constituye junto a los elementos de autoridad de los conocimientos
y de aquellos que los transmiten. Más allá de
los objetos a transmitir, se trate de obras del pasado o del
presente, este proceso se convierte en el fundamento activo
y razonado del modelo tradicional.
Estos
elementos constitutivos del modelo tradicional pueden ser
observados desde dos aspectos:
-
del pasado al presente, los modelos culturales en el origen
de la pedagogía llamada "tradicional";
-
en nuestros días los funcionamientos (implícitos
o explícitos) de la actividad pedagógica ligadas
al modelo tradicional.
1.
Modelos culturales: orígenes y precursores
La
pedagogía se construye como problemática alrededor
de concepciones culturales filosóficas, políticas
y morales: ella saca de ahí sus primeros significados.
1.1.
La mayéutica, fundamento de la relación pedagógica?
Los
diálogos de Platón ponen en escena el arte de
Sócrates que se presenta como análogo a la mayéutica
(recordemos que la madre de Sócrates, Penarete era
una sabia-mujer), partera de las mentes, de los pensamientos
que éstos contienen sin saberlo. Sócrates precisando
el sentido de la mayéutica decía en el Theeteto:
"
- Sueña en lo que caracteriza las sabias-mujeres, a
todas sin excepción; y tu serás más agudamente
instruida de lo que yo deseo instruirte: en mi casa, no hay
punto de alumbramiento del saber, y le reprocho que precisamente
me hayan ya hecho bien de gente, de plantear preguntas a los
otros y de nada producir yo mismo sin ningún sujeto
falto de poseer ningún saber, es un reproche bien fundado.
De esta manera entonces, yo no soy precisamente un sabio en
nada" (Platón,1950a: 149b y 150c.).
La
pedagogía no nace del saber sino que le da nacimiento.
Esta figura pedagógica se funda igualmente2
sobre el principio teórico del recuerdo (recordarse):
el conocimiento no es más que un recuerdo; conocer
es re-acordarse. Escribir en el orden del saber, es permitir
a aquel que sabe sin saberlo de re-nacer en el saber.
El
origen de la pedagogía es oral. La mayéu-tica
pertenece al arte del discurso que ocupa un lugar central
en la cultura griega. En esta cultura se discute y se opone,
examinando el planteamiento de diferentes hipótesis,
bajo la forma de aporías, es decir, poniendo en evidencia
dos razonamientos contrarios para la misma pregunta, por un
método que se le llamará dialéctica.
La dialéctica es a la vez pensamiento y discurso. Los
sofistas, que practican el arte del discurso, eran no los
sabios sino principalmente los pedagogos. Ellos se inscribían
en una corriente humanista, que Protagoras proclama afirmando
"El hombre es la medida de todas las cosas". La crítica
de Sócrates contra los sofistas (que da origen a la
connotación negativa del término) no debe ocultar
que estos fueron los primeros en hacer de la educación
su oficio, bajo la forma del preceptorado colectivo. En Georgias,
Sócrates pregunta a su método:
"Con
cual cualidad se relaciona el conocimiento de este arte (oratoria)?
Cualquiera que enseñe una materia, posee lo que él
enseña?" (Platón, 1950b: 447c-453c).
En
la época de Sócrates, la educación, paideia,
estaba concebida en un contexto muy alejado de lo que hoy
entendemos por escuela, y se entendía como la relación
de una joven mente con una mayor (y no forzosamente la de
un adulto) a la vez modelo, guía e iniciador, y no
como un programa de enseñanza. La educación
concernía la ética y la educación privada,
en oposición a la escuela, que se ocupa de la educación
del ciudadano. En la sociedad ateniense del siglo V antes
de Cristo, la educación política, y también
artística y científica, compensa la ausencia
de una verdadera educación familiar. De otra parte,
ningún conocimiento psicológico del niño
en ese entonces se evocaba.
La
problemática pedagógica es sin embargo, se identifica
y organiza en este contexto alrededor de algunas referencias
fundadoras como son:
-
la del maestro y el discípulo(3),
límite cultural de la enseñanza tradicional.
Se habla aquí de la supervivencia de una original relación
de apego del discípulo al maestro. (El alumno debe
amar su profesor para aprender -relación interpersonal-
o bien reconocer su autoridad- relación socialmente
establecida?).
| El
modelo tradicional es, cualquiera que sea su época,
una configuración identificadora, una dimensión
posible de toda acción pedagógica. Ha sido
y es siempre, el centro de una reflexión crítica
sobre los principios y los modos de actuar que se ubican
en relación con lo "tradicional".
|
-
la de la relación pedagógica, como fundamento
de la actividad. El rodeo por lo otro es necesario para acceder
a su propio saber. La lógica dual de la interacción
maestro/discípulo, ilustrada por el orden dialéctico,
no es, y lo subrayamos, la del orden del saber sino la de
su constru-cción. El maestro opera "como si"
su propio saber no estuviera afectado por la ló-gica
pedagógica, y que en consecuencia, por sí solo
estaría en capacidad de ponerse en busca del saber,
y así llamar la ignorancia. Se encuentra de esta forma
una figura esencial de la pedagogía como es la de interrogar,
de poner en cuestión, porque se trata de "como buscar
lo que se ignora, sin saber que se le ignora" (Platón,
1950c: 82c).
-
la del lenguaje, discurso oral o escrito, entendido
como lengua y como pensamiento discursivo: "La palabra
conveniente es el signo más seguro del pensamiento
exacto", afirma Isócrates, que aparece en Fe-dro
como discípulo de Sócrates, y al lado de Platón,
es el verdadero fundador de la educación clásica.
Educación que se basa sobre el ideal del orador, del
"bien decir" y de la elocuencia, como transformación
del arte de la política (la elocuencia era en primer
lugar arte político en Atenas) en arte literario.
-
el de la persona: para Sócrates, el hombre
no instruido no es hombre. Se instruye esencialmente dialogando
y refiriéndose a una verdad interior (ligada al idealismo
filosófico), representada originalmente por la teoría
del recuerdo que funda el saber sobre su acceso personal.
El saber es un elemento de emancipación. La formación
de un hombre cultivado en-cuentra aquí su fuente en
el movimiento de la paideia al humanitas. Los romanos
llamaran humanidades (humanitas) el estudio de las
letras y de las artes liberales (perspectiva que también
incluye a la escolástica), mediante las cuales el hombre
se distingue y se eleva a la verdadera dignidad de su naturaleza.
El humanismo del Renacimiento es el movimiento intelectual
que renueva apelando a los autores antiguos. En la enseñanza
clásica las humanidades designan esencialmente los
estudios literarios. Una oposición reciente se reanuda
entre educación clásica y literaria, educación
científica y técnica. Este ideal humanista clásico,
ex-traño a todo dogmatismo (pero no a todo elitismo)
se opone al adoctrinamiento. Es un ideal perso-nalista y no
socializante, la vida privada (y no la vida pública)
es el objeto esencial de su educación(4).
-
la del método, acceso a la verdad, en
tanto teoría del saber (la reminiscencia) co-mo proceso
pedagógico. El método está en el Menon,
y es objeto de una constante interrogación:
"Sócrates:
-no hay enseñanza sino un recordar (...); _yo no le
enseño nada, pero todo lo que yo hago es preguntar
(...); en el que no sabe nada, existen, concerniendo tales
cosas que él encuentra no saber, los pensamientos verdaderos
que atañen a estas cosas que él no sabe (...);
no es sin haber recibido de nadie al-guna enseñanza,
sino ante todo siendo cuestionado, que él poseerá
los conocimientos tomados de su propio fondo, el conocimiento
que él se da a sí mismo." (Platón,
1950c:82a-85c) El saber es una obra, llevada a cabo con un
método.
Muchas
previsiones implícitas encuentran aquí su contexto
de origen y su sentido. Pero la escuela (scholè,
lugar de reposo, de distensión) no es el lugar fundador
de la relación cultural entre el maestro y el alumno.
El maestro de escuela (oficio humilde y de hecho muy odiado
en los tiempos de Sócra-tes) si bien es instructor
no es educador. Es entonces (y todavía) del mismo maestro
del que se habla hoy. El problema central de la educación
no es aquí la escuela, escuela de los escribas, escuela
tecnicista concebida como lugar del aprendizaje mecánico
(didác-ticos, luego ante todo repetidor) y no
de la educación. Entonces la semejanza es con el método,
mayéutica, dialéctica, principio de la heurística
del diálogo en pedagogía.
Estos
elementos constitutivos de la actividad pedagógica
son las construcciones, pe-ro también los desafíos
que nos aparecen a menudo como evidentes. De esta forma, la
relación pedagógica, tal como la entendemos
en la dualidad maestro-alumno, no es ni un dato, ni un a priori:
es una terminación, que toma su lugar en la pedagogía
escolar (paradójicamente, porque la escuela pone en
escena un maestro y los alumnos), de esta manera
la escuela no es su lugar de origen. La relación pedagógica
puede existir a la escuela? Si sí, acaso no se debe
subrayar, por esta génesis, que esta relación
no puede ser una cuestión previa y que se debe siempre
reconstruir?
Toda
relación pedagógica destaca una parte de la
mayéutica (alumbramiento). El nacimiento del conocimiento,
que toma el giro de la ironía socrática y de
su "ignorancia fingida". La ironía (eironein,
interrogar) so-crática es un "método"
en el sentido que él conduce cuestionando, de manera
que lleva a su interlocutor a enunciar una proposi-ción
que él deberá rectificar. Hace dinámica
la distancia del saber, da acceso, construye un camino a seguir.
Enseñar es interrogar y no saber en sí mismo,
pensar lo que no se sabe para delegar el despertar del saber
a a-quel que se levanta; tal es la ruta sugerida por Sócrates.
Porque no se aprende solo, sino en la interferencia de
una doble lógica, la del maestro (sí bien
Sócrates rehusaba ser llamado maestro), y la del
alumno. De este diálogo (dia-logos: discurso
interactivo) nace la pedagogía, forma de pensamiento
que los une. El origen de la pedagogía, es así
oral.
1.2.
La evolución pedagógica
Del
presente al pasado, se podría tener la impresión
de un progreso lineal que conduce a la definición actual
de la escuela. Pero no es el caso. Han existido las escuelas.
A través de las construcciones, las rupturas y las
reconstrucciones, por ejemplo del Renacimiento o del fin del
siglo XIX, se encuentra un sentido a los diferentes aspectos
de la pedagogía.
>Las
escuelas latinas, donde aparece desde el siglo III una enseñanza
secundaria, son un comienzo de la pedagogía escolar.
Esencialmente ligada a las letras y a la cultura, esta enseñanza
fue el motor de la creación de una literatura latina.
La escuela se convierte en el lugar de una iniciación
instrumental al "saber" y a la cultura, su lugar legitimador.
Existían por ejemplo en esta época los manuales
bilingües, griego y latino, que sirvieron hasta la Edad
Media. La enseñanza clásica es la enseñanza
que se dispensa en las clases. Los autores clásicos
son aquellos que se enseñan tradicionalmente. Sus disposiciones
sobreviven hoy en día.
No
obstante, no se puede reproducir la evolución pedagógica,
por ahora basta decir que ya Durkheim (1960) en L´Évolution
pédagogi-que, nos planteaba sus grandes líneas
evolutivas, cuando considera que el desarrollo del sistema
educativo francés puede ser ordenado según cuatro
períodos: la edad de la gramática del siglo
IX al siglo XI; la edad escolástica(5)del
siglo XII; a continuación la edad del humanismo, en
el siglo XVI, y finalmente, la edad de una cultura histórica
y científica a partir del siglo XVIII.
La
entrada de una cultura científica y disciplinaria es
tardía con relación a una enseñanza clásica.
Para cada período, la cuestión "pedagógica"se
plantea sistemáti-camente, los métodos forman
un cuerpo con las ideas, que testimonian la puesta en escena
y las evoluciones del debate pedagógico mismo, debate
siempre diverso.
A
título ilustrativo, cabría afirmar que la pedagogía
está atada dos "pedagogos" que han elaborado
modelos y métodos: Comenius y Herbart.
| Este
ideal humanista clásico, extraño a toda
dogmatrismo (pero no a todo elitismo) se opone al adoctrinamiento).
Es un ideal personalista y no socializante, la vida privada
(y no la vida pública) es el objeto esencial de
su educación. |
1.3.
Comenius o «el arte universal de enseñar todo
a todos»
Comenius
nació en Moravia-Bohemia en 1592. Calificado de "Galileo
de la educación". Publicó una guía
de la escuela maternal, donde insiste sobre la importancia
de la educación de los primeros años. Plantea
el principio de una escuela "vernácula", escuela
en lengua usual o corriente en oposición a la escuela
latina.
Método
y pedagogía
En
su obra principal, Didáctica Magna, desarrolla la idea
de método:
"Yo
tomo el riesgo de prometer una Gran Didáctica, es decir
un arte universal de enseñar todo a todos, seguro,
rápido, sólido, es decir, cierto en cuanto al
resultado, en cuanto a la adquisición de las verdaderas
letras, de las buenas costumbres y de la piedad sincera. Todo
lo contrario de un saber artificial." (Comenius, 1992)
La
nueva afirmación de un método a priori para
enseñar puede aproximarse al Discours sur la méthode
de Descartes. Existe, nos dice Comenius, "un fundamento
tan sólido que nos conduce con certidumbre y sin error
posible en el progreso intelectual", lo que supone el
deber de abandonar las "observaciones empíricas"
en pedagogía. La pedagogía es un arte universal
para fundar las escuelas universales, el método es
organización y enseñar no requiere de otra cosa
que una buena repartición del tiempo y de las materias
"tan precisa como un reloj (...) y que ningún obstáculo
nos puede extraviar". Comenius preconiza el análisis:
una sola cosa a la vez. "La confusión que reina en
las escuelas proviene de que se quiere hincar en las cabezas
muchas cosas a la vez; (...) es como si el zapatero se metiera
en la cabeza hacer al mismo tiempo seis o siete zapatos. "
Es el maestro quien distingue (distinción siendo razón)
cada punto que desea enseñar, lo aísla, lo reduce
a la simplicidad, que es forzosamente claridad. El método
es un algoritmo de acción, y a su vez, define igualmente
su objeto:
"Demarcándome
de los hallazgos, de las opiniones, de las observaciones de
los otros y partiendo sobre nuevas bases, yo me someto a examinar
el problema y a buscar las causas, las razones, los límites
y los fines de lo que nos permitimos llamar: Aprendizaje."
(Come-nius, 1992)
En
el centro está el profesor, su oficio, su método:
el profesor debe "ser feliz en su oficio, aún en
aquellos a quienes la naturaleza no les dio con mucha generosidad
el talento pedagógico, porque la misión de cada
maestro no es tanto extraer de su propio cerebro lo que debe
enseñar y la manera como debe enseñar, como
la de transmitir a las jóvenes inteligencias una cultura
ya elaborada con la ayuda de medios preparados y puestos a
su disposición."
La
pedagogía no es el talento; es el método, elemento
de dominio de una actividad específica. La enseñanza,
constituida como método, se apoya sobre la referencia
central al libro (el manual) que le sirve de partitura. Lo
que se afirma en Comenius, es que la escuela se convierte
en el lugar de la realización de la educación,
que le da sentido:
"si
ésta puede aportar algún remedio a la corrupción
del genero humano, esto no será sino por una sabia
y previsora educación de la juventud."
La
pedagogía se convierte en un dominio de acción
distintivo y un objeto de estudio que se desprende de la corriente
filosófica.
La
pedagogía es testimonio del rol del escolar en la educación,
por el cuidado que se pone en la instrucción sistemáticamente
conducida.
Aparece
con Comenius una función didáctica general,
como pensamiento sistemático del orden de las enseñanzas
y de la escuela. Un solo método, que no se confunde
con los contenidos, una sola disposición de la enseñanza
basta para todas las materias. La pedagogía reemplaza
al ars (que se traduce aproximadamente por un "arte"),
es decir, es una obra. Se trata más de una técnica,
conjunto de reglas de acción que de un saber hacer.
El ars, esbozo de profesionaliza-ción, reemplaza muy
bien al método.
La
organización escolar
El
proyecto de dar forma a un tratado de la escuela y de la enseñanza
bajo la forma de Gran Didáctica(6) consiste
en relacionar los principios pedagógicos, la organización
espacial y temporal, los programa o las herramientas, articulación
fundadora de la pedagogía escolar.
Comenius
codifica una escuela que se convertirá en tradicional:
la escuela maternal, la escuela elemental pública en
lengua vulgar, la escuela latina o gimnasio (el término
designa todavía en Alemania y en Suiza la escuela secundaria).
Esta delimitación ordenada se prosigue al interior
de la escuela bajo la forma de una pedagogía que "inventa"
la clase, que podemos denominar "radial" (según
la imagen de radios que propone, Comenius concibe que "la
acción de un solo maestro bastará a la educación
de numerosos alumnos": "Es por ello que el maestro no deberá
situarse al lado. Este se ubicará sobre su silla (para
ser visto y entendido por todos) y, como el sol, expandirá
sus rayos sobre todos". Entre los numerosos elementos
o principios del método, Comenius nos propone ocho,
que permiten al maestro mantener la atención:
1.
"La enseñanza debe presentarse de manera agradable
y se debe subrayar su utilidad.
2.
"La lección comenzará por poner en valor
la materia a tratar, para relacionarla de manera hábil
al curso precedente. El maestro hará que los alumnos
constaten su ignorancia.
3.
"El maestro se mantendrá a una mayor altura con
relación a la clase, frente a esta última, mirará
a todos los alumnos y exigirá que todos tengan los
ojos fijos sobre él.
4.
"El maestro mantendrá la atención despierta.
5.
"Se interrumpirá de tiempo en tiempo para hacer
repetir lo que se acaba de decir.
6.
"Si el maestro no obtiene respuesta de parte de un alumno,
él interrogará otro y así a continuación
hasta el trigésimo.
7.
"Una vez terminada la lección, los alumnos podrán
preguntar libremente al maestro. No se debe aceptar las demandas
de explicación individuales" (Comenius, 1992)
La
lección colectiva, así constituida, responde
a las necesidades específicas, según una orientación
perfectamente opuesta a los principios de dominio y de diferenciación.
Para Comenius, cada escuela debe ser dividida en clases diferentes,
según las diversas enseñanzas ofrecidas.
Un
manual único por clase, cuya escritura responda a las
reglas estrictas, que también debe ser familiar y simple,
contendrá todo lo que debe ser enseñado en esta
clase.
| La
pedagogía no es el talento; es el método,
elemento de dominio de una actividad específica.
La enseñanza, constituida como método, se
apoya sobre la referencia central al libro (el manual)
que le sirve de partitura. |
1.
4. Herbart(7): cultura formadora y método
formal de enseñanza
Para
Herbart, la adquisición sistemática de conocimientos
tiene un valor en sí mismo:
"Yo
no puedo hacerme una idea de la educación sin instrucción.(...)
No hay punto de instrucción que no sea educativo";
y
la pedagogía debe conducir la realización como
"ciencia de la cual el educador tiene necesidad para sí
mismo" (Herbart, 1908). El saber es inteligencia, es en
este sentido que toda experiencia nueva no arriba a una mente
libre sino para juntarse a una previamente adquirida. Recibir
un elemento nuevo, asimilarlo, adaptarlo, nos dice Herbart,
supone un "subconsciente", una cultura previa, que
son la parte inmersa y necesaria para recibir un saber. La
cultura como actividad formadora tiene elementos objetivos
(aspectos de la cultura y el saber) y subjetivos (aquellos
del ser a "formar") que se articulan y se corresponden.
La "mente" se construye por los conocimientos que se
le dan, condición esencial si el alumno quiere ver
su interés despierto. Herbart elabora una metodología
que permanece todavía como referencia (implícita
o explícita) en sus aspectos formales y asocianistas
cuando relaciona los elementos externos e internos del progreso
intelectual. La escuela encuentra de esta manera su lugar,
como espacio de formación y de despertar del alumno,
y como espacio de encuentro organizado y metódico.
La
instrucción no es entonces una simple transmisión
de informaciones, sino una creación de formas dirigidas
por el proceso de enseñanza. Este se confunde necesariamente
con el proceso de aprender: enseñar es hacer aprender.
El pedagogo alemán nos deja un algoritmo metodológico:
el de los "grados formales" de la enseñanza
como desenlace sistemático (Herbart habla de "marchas
de la enseñanza"). El "curso" se convierte
en un ejercicio intelectual. Este se organiza de acuerdo a
las siguientes etapas:
1
Mostrar (estado de claridad): cada aporte nuevo es objeto
de un examen suficientemente prolongado para ser "netamente
concebido".
2
Asociar (estado de la asociación): por medio de la
libre entrevista, se destacan el aporte bajo formas constantemente
renovadas a las nociones ya aprendidas.
3
Enseñar (estado del sistema): una exposición
metódica pondrá de manifiesto como consecuencia
el pensamiento esencial.
4
Filosofar (estado del método): los trabajos personales
demandados a los estudiantes mostrarán si éstos
son capaces de reconocer la regla en un caso particular y
aplicarla.
Un
plan sistemático de desarrollo de un curso fue codificado
por los discípulos de Herbart, a saber: preparación,
presentación, asociación, generalización,
aplicación. Este plan, transformado en rígido
y sinónimo de lección, sería garantía
de una lógica y de una gestión rigurosa, evitando
las acciones propias de los alumnos.
Herbart
propone conjuntamente con estos grados para la acción
del profesor una "atención simpática"
frente al niño y al adolescente, de acuerdo también
a cuatro grados: ser intuitivo (grado de la atención);
ser continuo (grado de espera); ser estimulante (grado de
la investigación); ser en la realidad (grado de la
simpatía).
La
pedagogía, tal como la concibe Herbart, supondría
de hecho tres elementos:
-
La cultura formadora: por una especie de transversalidad,
la cultura permite leer la cultura. En otros términos,
el carácter formador de la cultura se extiende a la
inteligencia. Ella permite a todo individuo cultivado adaptarse,
asimilar, comprender e integrar toda forma de cultura. Se
puede hablar de autonomización de la cultura: entre
más se sabe, mejor se aprende. Se habla de esta forma
de disciplinas formadoras, de cultura general;
-
El papel de la enseñanza como simulación y estimulación
intelectuales: la originalidad de Herbart está en explicitar
y en elucidar el proceso de enseñanza y su gestión
o manejo. La enseñanza es una incitación cultural.
No se entra en la cultura más que por los sesgos de
una especie de ejercicio intelectual (según la figura
del gimnasio que designa todavía, como se ha señalado,
la enseñanza secundaria en ciertos países europeos).
Saber y cultura es el objeto de la enseñanza, y hacen
parte del proceso formador en un doble sentido: de forma dada
y de actividad para asimilar y adquirir los modos de pensamiento.
Este proceso es el de una heteroestructura-ción, es
decir, dar forma, si bien el alumno es en primer lugar pasivo.
La cultura no se aprende, se enseña: ella es "unidad
de pensamiento" (Herbart). Y gracias a la enseñanza
recibida, se crece en la cultura. Pero esto significa también,
que el alumno es el verdadero sujeto de la cultura, que le
permite acceder progresivamente a una autonomía. La
enseñanza está así en coherencia con
su objeto: la cultura formadora;
-
La justificación metódica del agente enseñante:
definición herbatiana de la pedagogía, disposición
de la lección alrededor de la actividad del enseñante.
El principio formal hace parte de la organización de
la enseñanza: el método. El modelo queda previamente
concebido al desarrollo de la actividad. La aptitud del alumno
está idealizada y no puede aparecer más que
bajo la forma de la correspondencia al molde o a la carencia.
La "psicología" requiere del alumno un interés
puro, supuesto, inmediato, independiente de su objeto. El
método describe las condiciones de posibilidad del
interés del estudiante por la lección y no por
el saber. Este logaritmo pedagógico pertenece a la
historia como a la representación posible de la actividad.
Para
terminar, podemos considerar que los "origines" que hemos
encontrado y expuesto, sugieren que si el enseñar nos
aparece como actividad familiar o "natural", esta depende
de hecho de hipótesis fundadoras que ponen en acción
operaciones culturales y formales. En la historia de los movimientos
y corrientes pedagógicas y educativas, por ejemplo
Dewey (1968) y los partidarios de la Educación Nueva
(Médici,1995) cuestionaran sistemáticamente
estas hipótesis y sostendrán que la pedagogía
de Herbart es una pedagogía a priori, esquema que marca
la inscripción de la enseñanza en un principio
cultural(8).