"Modelo tradicional y pedagogía contemporánea (II)"


Miguel Angél Gómez Mendoza


Este trabajo se concibe como un complemento del artículo "El modelo tradicional de la pedagogía escolar: orígenes y precursores(I)" (Ver: Revista de Ciencias Humanas, No. 28, 2001), y muestra como el modelo tradicional de la pedagogía escolar tiene un conjunto de elementos (nociones) que mantienen una viva presencia en la pedagogía contemporánea, a saber: estudio, aprendizaje, humanismo y cultura pedagógica, disciplinas y saberes, el "modo"clase, comunicación e interacción en clase, método y racionalidad, lenguaje y funciones pedagógicas, cursos magistrales y disciplina.

1. La pedagogía en lo tradicional

El origen "tradicional" de la escuela es el de la introducción de los procesos con los cuales el profesor transmite sus conocimientos y sus valores, según un modo preestablecido, tal como lo configura el algoritmo formal de Herbart.

El modelo tradicional, constituido alrededor de estos elementos transmisores, concierne al habitus (Bourdieu,1980) pedagógico mismo, reproducción por los estudiantes de los modos pedagógicos mediante los cuales ellos fueron enseñados y formados. El modelo funciona como teoría implícita de la actividad pedagógica. El modelo tradicional se encuentra así en el origen de un conjunto de prácticas regulares que enuncian la función de un profesor frente a sus alumnos: pero, lo paradójico, es que él mismo es el fruto de una serie de innovaciones. Ciertas prácticas, como se verá, son relativamente recientes, y no son tradicionales más que por su funcionamiento.

En el debate pedagógico la identificación de la actividad pedagógica, o si se quiere, la manera de plantear el problema del método y de su realización, es a menudo deudora de una referencia tradicional cuando se desea romper con él. Pero, ¿cuando se crítica a la pedagogía tradicional, qué se le crítica?

Por ejemplo, ¿la pedagogía tradicional implica ella misma la pasividad del alumno? Considerar la capacidad del alumno para "recibir" puede encubrir dos concepciones contradictorias, según se ponga el acento sobre su pasividad (la mente del alumno sería el pedazo de cera, modelable culturalmente y cognitivamente al infinito), con todo lo que esto supone en el plano social y escolar; y sobre su aptitud, es decir su dignidad y su derecho a saber. Hacer del alumno un receptor pasivo muestra la interpretación y el uso social de una autoridad. Autoridad de argumento, poder de competencia, porque el maestro es depositario de un saber (y no propietario, tradición significante de paso y repartición), la pedagogía tradicional se convierte en poder ordenador en la gestión de esta enseñanza. Pero el proceso original se acompaña de hecho del intercambio, de una acción en situación: de alguna manera la interpretación difiere del modelo. Este intercambio es instrumento de transmisión pero también motor de realización de una cultura, con todos sus desafíos, políticos, sociales, filosóficos. Está inscrito en este modelo que el alumno se convierte activo en un segundo tiempo, en el de la integración del objeto transmitido, por ejemplo bajo la forma de ejercicios, de comentarios, etc. La pedagogía tradicional es una pedagogía diferida. Aquí tampoco los métodos no son indiferentes a los fines, no forzosamente conservadores, pero asociados a una concepción del papel del saber y a un proyecto para el alumno.

 

2. Elementos de método

Observemos los elementos tradicionales (o concebidos como tales) de la pedagogía actual realizados en el orden habitual de las instituciones escolares.

El aprendizaje

Se le evita o se le difiere? Volvamos al análisis que hacia Cousinet (1959: 123) de la pedagogía tradicional:

"Par l´enseignement que j´ai construit á cet effet, j´evité á l´élève l´apprentissage qui lui serait nécessaire si mon enseignement n´existait pas. J´enseigne précisément pour lui éviter la peine de l´apprentissage, et plus, par conséquent, il participera, par sa docilité et son attention, á mon enseignement, moins il aura à apprendre (…) Et je ne veux pas dire là que l´écolier soit passif. Il ne l´est certainement pas, il es actif, mais il n´est qu´au sein de ce monde artificiel où toutes ses démarches (auxquelles on l´oblige) sont dictées par le maître, et où il apprend de plus en plus, de mieux en mieux, à être enseigné, mais où il n´apprend guère à travailler, et encore moins à apprendre(1)"

La enseñanza así concebida reduce a la pedagogía a un modo de control de la realización del trabajo del alumno y substituye a su acción propia. El aprendizaje le es evitado, al alumno, pero, para Cousinet, en detrimento de la realización de una verdadero trabajo personal. Sujeto cultural y sujeto del aprendizaje no coinciden.

 

En el debate pedagógico la identificación de la actividad pedagógica, o si se quiere, la manera de plantear el problema del método y de su realización, es a menudo deudora de una referencia tradicional cuando se desea romper con él. Pero, ¿cuando se crítica a la pedagogía tradicional, qué se le crítica?


Humanismo y cultura pedagógica participan en el mismo proyecto. Si la institución escolar está articulada alrededor de lo "tradicional", uno de sus origines está en el paso a lo universal a través de la cultura. Como declara Alain (1995:234):

"toutes nos conceptions, sans en excepter aucune, doivent porter la double marque de l´ordre humain et de l´abstraction préliminaire (…) Les psychologues se trompent sur tout et sur euxmêmes par cette manie de vouloir connaître au lieu de changer et élever. Connaître ma pensée, c´est la faire; connaître mon sentiment c´est l´élever et l´humaniser. Mon vrai portrait est dans Homère, Virgile, Montaigne.(2)"

Este ideal de transformación humanista, del papel formador y universal de la cultura se convierte en el de la instrucción escolar, el modo de formación de cada uno de los alumnos. La escuela se confunde para Alain con tal actividad: la cultura no es la condición requerida para ir a la escuela, pero es la escuela la que se requiere para permitir a todos de "crecer" por la cultura. La educación se plantea bajo la forma de una relación entre saber y conocimientos, individuo y sociedad. La pedagogía aparece con el proyecto de realización de una individualidad por la cultura, de una universalidad por los saberes. Este eje humanista y cultural, tradicional en tanto que proceso, se convierte en uno de los principios de la pedagogía escolar.

 

De la cultura a las disciplinas

La organización y la evolución de la pedagogía están asociadas a sus objetos. En el seno del mismo modelo se opera un paso reciente entre una pedagogía que tiene por objeto esencial las letras, las humanidades y una pedagogía de los contenidos disciplinarios, que introducen las matemáticas y luego las ciencias en el centro de la actividad escolar. La constitución y la generalización de las disciplinas escolares inducen un cambio de naturaleza del enciclopedismo escolar. La identidad del profesor enseñando una sola disciplina (historia y geografía, ciencias biológicas y físicas, gramática y literatura, etc.) es en sí misma problemática. Las referencias de las competencias de los profesores, desde la escuela materna hasta los exámenes de estado, ponen en lo sucesivo el acento sobre las acciones de facilitación de los aprendizajes en el dominio de la disciplina. Se pasa quizás de esta manera de una pedagogía del conocimiento y de la cultura a una pedagogía de los saberes, de una identificación cultural a una identificación cognitiva. Los otros elementos de la pedagogía escolar se unen a esta evolución.

Se puede ilustrar la relación entre pedagogía y saber por la figura del enciclopedismo escolar, organización en circulo de los conocimientos, que define un movimiento común a los conocimientos a enseñar y a aprender. De una parte, los contenidos, las disciplinas no se suman; se combinan en los tiempos de estudio. De otra parte, la organización por disciplinas se encontraría igualmente asociada a las escogencia de los hechos por la escuela. La lógica de los saberes que se pone en juego en el campo escolar es esencialmente pedagógica y supera su lógica interna(3).

 

El "modo" clase

En pedagogía, el término "modo" designa la manera como está organizada la enseñanza en una escuela.

La "clase" se ha convertido tanto en una realidad como en una representación dominante, que identifica la pedagogía en los alumnos como en los profesores que no se imaginan la enseñanza sin hacer o "dictar" clase. Esta figura impone de otra parte recurrir al método expositivo, o a sus variantes magistrales e interrogativas, concebir la actividad como marchando por sí misma. De esta forma el profesor "hace" la "clase" y el curso. El modo clase (clásico) es aquel de la enseñanza tradicional que reposa sobre la figura de una unidad de lugar, de tiempo y de saber programados por los alumnos y los profesores. Pero el modo "clásico" constituye una invención reciente. Este no fue generalizado sino hasta finales del siglo XIX. La imagen común producida es reductora, ella cristaliza el movimiento y la función. Porque la clase es un artefacto, es decir, una manera construida, entre otras posibles, y constituye una elección.

El modo pedagógico original y dominante culturalmente es el modo individual (maestro-discípulo). La lección, históricamente primera etapa de del preceptorado hacia lo colectivo, es en primer lugar recibida en la oficina del maestro por cada alumno, cada uno con su turno. Los otros "asisten" a la lección donde "estudian".

Aparece luego el modo simultáneo, apoyado por Comenio, y presentado por Jean-Baptiste de la Salle en 1720, por los hermanos de las Escuelas cristianas: repartición del grupo por niveles, y por cursos. El maestro hace frente a los alumnos. La "conducta", regla general de un orden llega a ser colectiva, es impersonal. Esta concepción puede ser relacionada con un orden religioso teocrático.

Otro modo, el modo mutual, inicialmente concebido en Inglaterra (sistema de monitorias de Lancaster), fue introducido en Francia hacia 1814, se le denomina así porque se fundamenta sobre el principio de una instrucción compartida, los "monitores-alumnos" conducen la instrucción de los otros alumnos del curso inferior, bajo la forma de tutoría escalonada. Los cursos de nivel (tipo materias, curso) se constituyen: los alumnos pueden según las materias pertenecer a los grupos de nivel diferente. No hay clase sino una sola escuela, las "divisiones" y una asistencia mutual. La clase única no es un arreglo de este modelo porque la enseñanza está aquí organizada bajo la forma de cursos separados. Sistema pedagógico total, clase-escuela marcada por los rituales de los desplazamientos, de las marcas de distintivas, para su funcionamiento el modo está acompañado de la disciplina más estricta.

En la historia de la escuela francesa, los programas del 27 de julio de 1882, firmados por Jules Ferry, retoman la opción simultánea. La escuela primaria es oficialmente dividida en tres cursos de dos años: curso elemental, intermediario, superior. Se puede, sin embargo, suponer que en

"l´idéal de la pédagogie traditionnelle est resté la relation platonicienne entre le maître et le disciple; (...) l´enseignement simultané a gardé un caractère purement technique, et n´a pas en traîne de révision pédagogique de la structure relationnelle de la classe: bien que parlant à tous, le maître a continué à s´adresser à chacun(4)" (Charlot, 1980: 12)

La actividad pedagógica de cada alumno quedaría como pedagogicamenete esencial. Los otros alumnos no intervenían sino como estimulantes (teoría de la emulación, las actividades de grupo estaban concebidas como competitivas).

 

Comunicación e interacción en clase

La comunicación, las interacciones en el seno de la clase destacan otra dimensión.

 

Pero el modo "clásico" constituye una invención reciente. Este no fue generalizado sino hasta finales del siglo XIX. La imagen común producida es reductora, ella cristaliza el movimiento y la función.


La pasividad de los alumnos inducida o no por el funcionamiento de una clase no es más que aparente. Ella está relacionada con el régimen de comunicación instaurado, como lo afirma Paul Watzlawick (1979:65): "on ne peut pas ne avoir de comportement; (...) dans une interaction, tout comportement a une valeur de message. Il suit qu´on ne peut pas communiquer(5)". La organización "clásica" es una forma de comunicación: ni preceptorado, ni trabajo personal, ni estudio solo sino trabajo en clase. La clase es mensaje: ella es portadora de su propia herramienta, ella es medium del saber. Se podría examinar las incidencias sobre la actividad pedagógica. Hay otras formas de aprender fuera del sistema presencial espacio-tiempo de la clase (enseñanza a distancia, trabajo personal, etc.). Los elementos constitutivos del trabajo pedagógico (la clase es entre otros términos una herramienta de trabajo), sus múltiples variantes, sus componentes multireferenciales (culturales, sociales, institucionales y psicológicos) y su variabilidad pedagógica corresponden a una cierta lógica de comunicación.

Pero, ¿se puede enseñar sin clase? Es qué "dar clase" es ¿hacer el curso? El término "enseñante" está asociado "tradicionalmente a la declaración del saber"(6). Esta no es más que una de las dimensiones del funcionamiento de la clase, cuya realidad es la de los intercambios entre un ir y venir, donde los estilos de vida de los alumnos y de los maestros se compenetran. La clase funciona como sistema de comunicación, entre uno o varios adultos y los alumnos, entre estos y la transmisión de saberes, situación por comunicar, relación cultural unificante. La introducción del poder del docente (enseñante) a la institución de la posibilidad cultural y social de construcción de una personalidad, todas las miradas que se dirigen identifican el principio de un lugar que es a la vez modelo y método. Se encuentran mezcladas vida social, método de trabajo y formación de la conciencia. La clase es una "manera" de vivir y de trabajar como profesor pero también como alumno.

Se sitúa a la interacción pedagógica como dimensión operante, motor de la comunicación escolar sobre el plano de la actividad pedagógica. Se presenta la lógica de una "clase" a través de los aspectos organizados de los intercambios, ilustración de la relación modeladora entre las influencias, las prácticas y los modos de pensamiento. Este concepto de interacción pedagógica, abarca la acción y los intercambios recíprocos entre profesores y alumnos, acción mutual, estrategias de reciprocidad que se desarrollan en clase. Para Marguerite Altet (1994: 29-30)

"-Il ne s´agit pas d´une simple émission de messages mais d´un échange finalisé par un apprentissage dans un processus interactif enseigner apprendre, cherchant à modifier l´état du récepteur. C´est une action dialectique organisée et orientée;

- il s´agit d´une situation communicative dans un milieu social spécifique, la classe, où les partenaires de l´interaction ont des statuts et des rôles différents d´enseignants et d´élevés;

- les interactions se déroulent dans une situation affective entre les acteurs qui n´est pas neutre; elle dégage le réseau de communication, c´està-dire le système des relations entre les membres du groupe;

-l´interaction pédagogique n´est donc pas seulement verbale; (elle) est liée aux processus sous-jacents que sont les perceptions, les attentes, les cognitions de l´enseignant, celles-ci déclenchant les actions et interactions des élèves, et,, en retour, ce sont les perceptions, interprétations et attentes des élèves qui déterminent les actions des enseignants. L´interaction est pédagogique car partie intégrante de l´intervention pédagogique de l´enseignant.(7)

La clase funciona -y ella está inscrita en sus orígenes y sus principios-, no como simple lugar de palabra del docente, sino como campo mutual de transformación de las informaciones en maneras de pensamiento y en saberes.


El método y lo racional en pedagogía

En la tradición pedagógica francesa, el primer método "normal" fue el de los fundadores de la escuela republicana (Comité de instrucción pública, escuela normal del año II de la Revolución francesa, 1794), normal no siendo la norma, sino la regla común racional como legitimo arte de enseñar. En el espíritu de Condorcet y de los miembros de este comité, este método es el análisis del entendimiento que debe permitir en cualquier campo el acceso a las "luces", garantizar la misma sencillez del lenguaje, la misma claridad en todos los tipos de ideas. Es el principio de la escuela elemental, es decir procediendo metódicamente por elementos, frutos del análisis racional garante del orden y de la claridad. Es también el de la racionalización del oficio docente, bajo la perspectiva teórica del saber de esta manera propuesto:

"À l´idée de méthode appliquée à l´enseignement, il y a une autre racine que celle de la pédagogie, racine tout d´abord bien indépendante de l´école mais qui va la rejoindre au cours du XVIIIe siècle: c´est celle qui vient de la réflexion sur les sciences.(8)" (Cornu, 1992 :20).

De Descartes a d´Alambert y Condorcet, la escuela elemental ha sido concebida bajo un doble principio, fundador de lo racional en pedagogía, del método cartesiano y el de las "luces".

 

El lenguaje, simbólica y funciones "pedagógicas"

En el escenario tradicional del ejercicio de la enseñanza, el lenguaje por sus funciones simbólicas y "pedagógicas", es un soporte determinante. Para la pedagogía escolar tradicional, exponer e imponer van a menudo a la par. Admitir (en el doble sentido de imposición y de acceso) parece conjugarse con comprender. El proceso pedagógico puede convertirse en transmisivo y normativo. Lo que "instituye", es la parte del lenguaje en la función simbólica de la función docente. Una de las realizaciones del modelo tradicional es hacer del discurso el elemento central y organizador del trabajo pedagógico, profesor -sobre todo- y alumnos confundidos: él es su objeto, su estructura, su emisor, su ley.

"Sans doute enseigner, parler simplement, hors de toute sanction institutionnelle, c´est n´est pas là une activité qui soit, de droit, pure de tout pouvoir: le pouvoir (la libido dominandi) est là, tapi dans tout discours que l´on tient, fût _ce à partir d´un lieu hors pouvoir (…) parler et à plus forte raison discourir, ce n´est pas communiquer, comme on le répète trop souvent, c´est assujettir: toute la langue est une réaction généralisée (…) Ce qui est oppressif dans un enseignement ce n´est pas finalement le savoir ou la culture qu´il véhicule, ce sont les formes discursives à travers lesquelles on les propose.(9)" (Barthes, 1981 : 56)

Autoridad pedagógica y autoridad del lenguaje no serían más que un solo asunto. Como forma de "imposición simbólica" (Bourdieu), el lenguaje magistral (del magíster) se inserta en la disposición espacial, el universo de la sala de clase que llega a ser espacio de autoridad, organizando la subordinación en el seno de la comunicación escolar. Para Bourdieu (1970:29), "le seul fait de transmettre un message dans un rapport de communication pédagogique implique et impose une définition sociale de ce qui mérite d´être transmis et de ceux qui ont le droit de transmettre, ou mieux, d´en imposer la réception.(10)" La tarima, la cátedra y su situación en el foco de la convergencia de las miradas son las condiciones materiales y simbólicas que permiten mantener al estudiante a distancia y "que lo constriñe aún si las rechaza." Lo que Bourdieu describe aquí, es una organización donde los roles están preestablecidos según su uso: el espacio, la arquitectura material, social y cultural están regladas por la institución escolar, garantizando, siempre que el docente domine la práctica del lenguaje profesoral, su infalibilidad. Se construyen escuelas y clases según una pedagogía. El profesor entra en un rol, se la representa o la imita en función de un proyecto implícito global: hace clase. Acaso ¿las clases en las cuales entran profesores y alumnos no revelan el principio del anfiteatro escolar? Es por lo tanto en la imagen como en la realidad que este esquema se perpetúa según la tradición pedagógica propiamente dicha. Este sistema "logocentrico", cualquiera que sea la parte simbólica, imaginaria o real en la pedagogía escolar, es objeto tanto de críticas como de prácticas.

 

Estudio y cursos magistrales

Entre las formas principales del trabajo pedagógico figuran el estudio y el curso magistral. Refiriéndose a la "antigua tradición" de la enseñanza secundaria francesa, Antoine Prost (1982:124) recuerda el siguiente hecho:

"Quand on parle de méthodes "traditionnelles", on pense en general aux cours magistraux Or, c´est une tradition récente, qui date d´un siècle environ. Si l´on remonte au milieu du XIXe siècle, que voiton dans les lycées? Des professeurs qui transmettent des connaissances par des cours magistraux? Bien plutôt des élèves en étude.(11)"

El autor considera que existe en Francia una enseñanza secundaria donde los docentes casi no enseñan en el sentido moderno del término, y que en consecuencia se mostraba plenamente eficaz, porque el trabajo de los alumnos estaba minuciosamente organizado y éstos ocupaban allí el lugar central. Estamos frente más a una pedagogía del deber, del estudio, que de la lección. Los maestros de estudios participaban en la actividad pedagógica. La práctica pedagógica está en el liceo históricamente organizada alrededor del trabajo pedagógico del alumno y no alrededor de la actividad de un profesor: pocas horas de curso, poco de profesores "en cátedra" de liceo. El uso del curso magistral, el profesor que quiere que se le escuche en clase y que se le trabaje en casa, deriva de la práctica disciplinara y universitaria, y no aparece entonces en la conducta de los liceos y la organización de los "cursos" sino recientemente. La pedagogía tradicional no es la pedagogía antigua. Las representaciones que nosotros tenemos de ella, por ejemplo, bajo la forma de una enseñanza magistral, están ligadas a los aspectos recientes de la actividad escolar.

 

La disciplina

La disciplina es un término que toma un sentido particular en el contexto escolar. La "disciplina escolar" aparece a comienzos del siglo XX. El término junto al de "curso", al de "materia", marca un esfuerzo de sistematización de los saberes enseñados. Hasta finales del siglo XIX, la disciplina escolar era en primer lugar la policía de los establecimientos, la represión de las conductas que rompian con el buen orden. La expresión describirá progresivamente una manera de disciplinar el espíritu, un trabajo ordenado según las reglas y los métodos seguros. Por extensión, la disciplina se convierte en un dominio de saber abordado en la escuela: es el sentido con el que lo conocemos hoy en día en el marco de las enseñanzas disciplinares. La disciplina es entonces, tanto la manera como el contenido de un saber particular. Como sanción juega un papel particular en esta perspectiva, un error de saber y de comportamiento debe ser corregido. Esta concepción reposa sobre la idea de la represión de una libertad instintual destructiva, como camino para construir una libertad racional. El error no es tanto racional como instintual. La educación represiva (contra el "no me importa", la pereza, la simulación, la torpeza) no es más que un medio (Kant (1966); es también una lucha contra la "mala naturaleza del alumno", aspecto que luego será particularmente combatido por los partidarios de la pedagogía nueva.

 

El uso del curso magistral, el profesor que quiere que se le escuche en clase y que se le trabaje en casa, deriva de la práctica disciplinara y universitaria, y no aparece entonces en la conducta de los liceos y la organización de los "cursos" sino recientemente.


3. La presencia del modelo tradicional

Bajo la forma de transmisión, en sus orígenes y prácticas diversificadas (históricamente, culturalmente y educativamente), el modelo tradicional como referencia o como distinción, es arbitrariamente el principio de identificación de todo modelo en pedagogía. Se tiene necesidad de lo tradicional como lugar de origen y orientación. Este modelo no se define a priori, sino en un movimiento de tradiciones verdaderas (por ejemplo las humanidades y la cultura) y de disposiciones muy recientes (la parte del curso magistral). Para la pedagogía escolar, la "pedagogía tradicional" es de hecho pedagogía convencional, lugar de identificación de convenciones sociales y culturales por las cuales se constituye la visión compartida del sistema pedagógico. Se conviene un hilo conductor y un modo de pensamiento comunes a realizaciones múltiples antes que a una realidad predefinida. El modelo puede ser también considerado como una lectura de la pedagogía organizada y pensada alrededor del maestro. Solo está modelada explícitamente la parte del maestro; el alumno es el punto ciego de la imagen que nos dan los principios pedagógicos. Como si el papel de la pedagogía fuera organizar la ejecución (y la comodidad) de la actividad previamente establecida del profesor sabio. Si la pedagogía tradicional está "centrada sobre el docente" el papel del alumno está aquí también definido. Ayudar al alumno en su trabajo según el esquema tradicional (sobre las notas de curso por ejemplo), porque cambiar de mirada no es cambiar de pedagogía.

El recurso a la tradición se plantea en nombre de la imagen que se hace del ejercicio de la profesión: imagen idealizada del profesor, del alumno. Luego, ¿un "buen alumno" no es un alumno según el modelo, es decir adaptado al buen funcionamiento de la "enseñanza" que valoriza el funcionamiento tradicional del "profesor", que lo puede modelar a su manera? La unidad "formal" entre el proyecto cultural y su puesta en práctica pedagógica es la dinámica y la coherencia del modelo tradicional.

La presencia del modelo tradicional ha sido destacada por la historia, por la emergencia de la problemática pedagógica, por las "convenciones" reproducidas; pero también por el fondo nocional y la sistematización de la actividad pedagógica. La Educación nueva buscará otras soluciones, otros fundamentos para concebir y conducir la actividad pedagógica, pero este asunto supera los límites de esta exposición, y deberá ser objeto de un trabajo independiente que tentativamente llamaremos "la educación nueva y las pedagogías activas".

 


BIBLIOGRAFIA

ALAIN (1995) Propos sur l´éducation, Puf, Paris. Primera edición: 1932.

ALTET, Marguerite (1994) "Comment interagissent enseignants et élèves en clase: note de synthèse", Revue française de pédagogie, No 107, Paris. p. 25-38.

BARTHES, Roland (1981) La Leçon, Seuil. Paris.

BOURDIEU, Pierre (1975) La Reproduction, Editons de Minuit, Paris.

BOURDIEU, Pierre (1980) La Distinction, Éditions de Minuit, Paris.

CHARLOT, Bernard (1980) La Mystification pédagogique, Payot, Paris.

CORNU, Laurence; Vergnioux, Alain (1992) La Didactique en question, Hachette, Paris.

COUSINET, Roger (1959) Pédagogie de l´apprentissage, Puf, Paris.

KANT, Emmnanuel (1966) Réflexions sur l´éducation, Vrin. Paris. Texto de 1787.

PROST, Antoine (1982) Éloge des pédagogues, Seuil, Paris.

VERRET, Michel (1975) Le Temps des études, Honorè Champion, Paris.

WATZLAWICK, Paul (1979) Une logique de la communication, Seuil, Paris.

 

NOTAS
(1) "Por la enseñanza que yo he construido a este efecto, yo evito al alumno el aprendizaje que le sería necesario si mi enseñanza no existiera. Yo enseño precisamente para evitarle el esfuerzo de aprender, y además, en consecuencia, él participara por su docilidad y su atención, en mi enseñanza, menos él tendrá a aprender. (...) Y yo no quiero decir por esto que el escolar sea pasivo. El no lo es ciertamente, él es activo, pero no lo es en el seno de este mundo artificial en donde todas sus actividades (a las cuales se le obliga) están dictadas por el maestro, y donde él aprende cada vez más a ser enseñado, pero en donde él no aprende casi a trabajar y todavía menos a aprender."

(2) "todas nuestras concepciones sin excepción alguna, deben portar la doble marca del orden humano y de la abstracción preliminar. (...) Los psicólogos se equivocan sobre todo y sobre ellos mismos por esta manía de querer conocer en lugar de cambiar y crecer. Conocer mi pensamiento, es hacerlo; conocer mi sentimiento es elevarlo y humanizarlo. Mi verdadero ser está en Homero, Virgilio, Montaigne."

(3) Michel Verre (1975) considera que los saberes, su selección y su "forma" escolar son objetos y apuestas sociales. El autor analiza la relación entre los saberes y la escuela, relación diferente de la de los "saberes sabios" a la de los saberes enseñados. Todos los saberes no son escolarizables y su escolarización pertenece a una sociología. Una "transmisión escolar burocrática" llega a las siguientes "conversiones": (1) la "desincretización del saber": las prácticas de aprendizaje, corresponden a los campos de saberes delimitados, se convierten también, cada vez más especializados; (2) la "despersonalización del saber": en el seno de estas prácticas se separa cada vez más el saber de la persona; (3) la "programación de la adquisición del saber": aprendizajes y controles son el objeto de una programación sistemática. Así: entre más la forma escolar es distante del contenido al cual apunta la enseñanza, es más probable la conversión de este objeto."

(4) "el ideal de la pedagogía tradicional permanece la relación platónica entre el maestro y el discípulo; (...) la enseñanza simultanea conservo un carácter puramente técnico, y no implico una revisión pedagógica de la estructura relacional de la clase; si bien hablando a todos el maestro continua dirigiéndose a cada uno".

(5) "no se puede no tener comportamiento; (...) en una interacción, todo comportamiento tiene un valor de mensaje. Se concluye que no se puede no comunicar".

(6) In-signare: "indicar, poner un signo" Enseñar no es instruir (de struere, "construir, crecer"); los dos términos se confunden posteriormente en su acepción.

(7) "-No se trata de una simple emisión de mensajes sino de un intercambio que culmina por un aprendizaje en un proceso interactivo enseñar aprender, buscando modificar el estado del receptor.
- Es una acción dialéctica organizada y orientada;
- se trata de una situación comunicativa en un medio social específico, la clase, donde los compañeros de la interacción tienen estatus y papeles diferentes de docentes y de alumnos;
- las interacciones se desarrollan en una situación afectiva entre los actores que no es neutra; ella despeja la red de comunicación, es decir, el sistema de las relaciones entre los miembros del grupo;
- la interacción pedagógica no es entonces solamente verbal; (ella) está asociada a los procesos subyacentes que son las percepciones, interpretaciones, las expectativas, las cogniciones del docente que estas desencadenan y, a cambio, son las percepciones, interpretaciones y expectativas de los alumnos que determinan las acciones de los docentes. La interacción es pedagógica como parte integrante de la intervención pedagógica del docente."

(8) "la idea de método aplicado a la enseñanza, tiene otra raíz no sólo la de la pedagogía, raíz en principio muy independiente de la escuela, pero que la alcanzara en el curso del siglo XVIII: aquella que proviene de la reflexión sobre las ciencias."

(9) "Sin duda enseñar, hablar simplemente, al margen de toda sanción institucional, no es aquí una actividad de derecho común, puro de todo poder: el poder (la libido dominandi) está agazapado en todo discurso que lo contenga, fue a partir de un lugar fuera del poder (...) Hablar y con mayor razón discurrir, no es comunicar, como se repite a menudo, es someter: toda la lengua es una reacción generalizada (...) Lo que es opresivo en la enseñanza no es finalmente el saber o la cultura que él vehícula, son las formas discursivas a través las cuales nos los proponen."

(10) "el solo hecho de transmitir un mensaje en una relación de comunicación pedagógica implica e impone una definición social de lo que merece ser transmitido y de aquellos que tienen el derecho de transmitir, o mejor, de imponer la recepción."

(11) "Cuando se habla de métodos "tradicionales", se piensa en general en los cursos magistrales. Ahora bien, eso es una tradición reciente, de hace un siglo aproximadamente. Si la remontamos a mediados del siglo XIX, ¿qué se veía en los liceos? Los profesores que transmitían sus conocimientos en cursos magistrales? Ante todo alumnos en estudio."


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