"El concepto de formación
pedagógica: tradición
y modernidad"
Carlos
Ramiro Bravo Molina
El problema a tratar se halla articulado por dos variantes
fundamentales: La formación pedagógica y la
formación en Ciencia Social. Ellas constituyen una
unidad en el sentido de las prácticas teórico-metodológicos
del quehacer del Licenciado en Ciencias Sociales. Tanto
en el proceso formativo profesional como en el ejercicio
profesional, el tipo, el carácter, la estructura
y la consistencia de la formación de que es objeto
quien se forma en las Ciencias Sociales como educador, se
verá reflejado o transformado en su acontecer cotidiano,
incidiendo en su desempeño docente.
La
formación pedagógica-social que adquiere, desarrolla
y vivencia cotidianamente el educador en general, el profesional
de las Ciencias Sociales en particular, es producto de la
confluencia de múltiples acciones y factores curriculares
intra y extracurriculares y que se vehiculiza en los modelos
y prácticas pedagógicas que circulan, observan,
interiorizan o imitan en los espacios del acontecer académico
de la escuela. El modelo pedagógico se concibe como
"Un constructor teórico y de interacción
en un contexto específico que alienta una perspectiva
futura de formación y que se construye para concretar
propósitos e intencionalidad referidas a un proyecto
de sociedad, de cultura y de educación".(1)
"Se entiende por modelo pedagógico la relación
flexible, dinámica, dialéctica entre contenidos,
fines, maestros, alumnos y métodos. El modelo pedagógico
está fundamentado epistemológicamente, cuando
se pregunte por la concepción de conocimientos, los
criterios de verdad, los de conocimiento, como conocer el
maestro y el alumno. También en los modelos hay fundamento:
ético, pedagógico, político".(2)
El
problema en torno a la formación de maestros, viene
siendo objeto de estudio en pre- congresos y congresos en
Colombia, desde el año de 1995. La temática
tratada en los pre-congresos se refiere a: relación
entre los aspectos pedagógicos y plan de estudios entre
los niveles de formación de educadores. Visión
de futuro, la didáctica y el curriculum, una propuesta
de articulación. La formación de formadores
de educadores docentes universitarios, estado actual y proyecciones
de los modelos pedagógicos y construcción de
un modelo pedagógico para la formación de educadores
en Colombia.(3) Sobre el gran tema de la formación
se ha referido Elba Martínez de Dueri, Luis Angel Parra
Garcés, Jesús Alberto Echeverri, Hernán
Escobar.(4)
En
los pre-congresos como ideas orientadoras de la formación
de un educador se recomiendan los siguientes aspectos: El
educador debe saber lo que enseña, el educador debe
saber a quién enseña, el educador debe saber
para qué enseña, el educador debe saber por
qué enseña (vocación), el educador debe
saber producir conocimiento pedagógico, el educador
debe estar siempre actualizado en lo que sucede en pedagogía
y debe ser competente en el manejo de los diversos medios
modernos de comunicación e información.(5)
Se
sugirieron cuatro categorías básicas para considerar
la formación de educadores: competencias desde lo pedagógico,
características desde lo personal, exigencias desde
los saberes y competencias especificas.(6)
Desde
la fundamentación y formación pedagógica
se reclama una sólida fundamentación epistemológica
de la pedagogía como ciencia, una pedagogía
semiotizada y mediadora cultural, ser investigador de la práctica
pedagógica, ser generador de prácticas emancipatorias
y complejizador de situaciones.(7)
En
el ámbito de ser persona, el maestro requiere sensibilidad,
ética, trascendentalidad e identidad.(8)
Desde
los saberes, el maestro requiere: El saber pedagógico,
cultural e interdisciplinario, el saber investigar y reflexionar,
saber de su contexto histórico, socio-histórico,
político, saber integrar y proyectarse.(9)
La
UNESCO en la Conferencia Mundial sobre la Educación
Superior en el siglo XXI: Visión y Acción, subrayan
"Que
los sistemas de educación superior deberían
aumentar su capacidad para vivir en medio de la incertidumbre,
para transformarse y provocar el cambio... y colocar a los
estudiantes en el primer plano de sus preocupaciones en
la perspectiva de una educación a lo largo de toda
la vida a fin de que se puedan integrar plenamente en la
sociedad mundial del conocimiento del siglo que viene".(10)
El
concepto de formación, se presenta como principio
unificador y se asume como proceso de humanización,
misión y eje teórico de la pedagogía.
Rafael Flórez, expresa:
"El
concepto de formación, desarrollado inicialmente
en la ilustración, no es hoy día operacionalizable
ni sustituible por habilidades y destrezas particulares
ni por objetivos específicos de instrucción.
Mas bien los conocimientos, aprendizajes y habilidades son
apenas medios para formarse como ser espiritual. La formación
es lo que queda, es el fin perdurable; a diferencia de los
demás seres de la naturaleza, "el hombre no
es lo que debe ser", como dedica Hegel, y por eso
la condición de la existencia humana temporal
es formarse, integrarse, convertirse en un ser espiritual
capaz de romper con lo inmediato y lo particular, y ascender
a la universalidad a través del trabajo y de la reflexión
filosófica, partiendo de las propias raíces".(11)
La
formación humana como misión y eje teórico
de la pedagogía, trasciende al docente, en tanto hace
referencia a su misión de educador y formador de la
condición humana de los sujetos con quienes irradia
su accionar
cotidiano. Sobre el quehacer formativo del docente han reflexionado
los filósofos de la ilustración como Juan Jacobo
Rousseau, los pedagogos clásicos del siglo XIX y los
pensadores de la educación contemporánea como
Fernando Lavater(12).
El
concepto de formación como principio general de unificación
de la pedagogía, satisface según Rafael Flórez,
tres condiciones:
Ese
principio general de unificación lo constituye para
la pedagogía el concepto de formación, como
lo acabamos de mostrar, porque satisface al menos tres condiciones:
1.
La condición antropológica, en cuanto describe
la enseñanza como proceso de humanización en
sus dimensiones principales, a la luz de las ciencias humanas
contemporáneas, como intelección directriz para
toda posible acción educadora. Para tener éxito
en la dimensión transformadora del hombre hay que partir
del reconocimiento de sus verdaderas posibilidades.
2.
La condición teleológica, que confiere sentido
a toda reflexión sobre el hombre y sobre todo es esencial
para la pedagogía puesto que su misión, su razón
de ser es precisamente la razón como finalidad, como
proyecto siempre presente y tensión esencial de cada
acción educativa. La pedagogía no se propone
solo entender un grupo particular de fenómenos, como
cualquier otra ciencia, sino que su propósito es mas
totalizante, es el despliegue general de la razón misma
de cada persona en todas sus posibilidades. En esto consiste
la esencia de la existencia humana, en el despliegue del comprender,
como diría Heidegger. Esta es la tarea y la meta para
la pedagogía, facilitar que los jóvenes accedan
a niveles superiores de sí mismos.
3.
La condición metodológica, derivable directamente
del principio fundador de la formación, no para generar
more geométrico desde su generalidad todo el conocimiento
pedagógicos particulares habidos y por haber, sino
más bien como matriz cuya fecundidad radica en esa
virtud cuestionadora, que mantiene erguida la pregunta hermenéutica
de sí y cómo los enunciados y acciones pedagógicos
particulares están abiertos, orientados y definidos
por esa perspectiva del desarrollo de la racionalidad, ya
sea iluminando esta finalidad a nivel investigativo conceptual
en cada proyecto, o facilitando estrategias efectivas de racionalidad
para los procesos reales de enseñanza".(13)
Humberto
Quiceno hace alusión al concepto de formación
según Juan Jacobo Rousseau, en los siguientes términos:
"Solo
el que llegue a comprender la totalidad del ciclo de la
educación, incluyendo sus fases, las críticas
y los estadios específicos pueden tener una idea
de formación. La formación no es aquí
concebida como el simple acto de ir a la escuela, estudiar,
tener una profesión. Esto solo es estar instruido.
La formación es tener conciencia, haber comprendido
en el pensamiento y en la imaginación, la educación
del hombre, antes que ella se realice. Es por eso que el
Emilio Surge del pensar y experimentar lo que es la educación
del hombre y se dirige a la humanidad para que sirva de
guía para toda educación ilustrada".(14)
Las
concepciones de formación expuestas por pedagogos han
sido trabajadas por Germán Mariño, quien se
refiere a la concepción de formación en la
obra de Paulo Freise.
Andrés
Klaus Runge, analiza "Las concepciones de la comprensión
pedagógica, en la obra de Rafael Flórez:
"La
propuesta teórica de Flórez, se propone también
fijar su propio método; es decir, definir el camino
que toma la pedagogía no solo para pensarse a sí
misma, sino para proceder - en su sentido más original
como arte de educar - en la misma praxis educativa y para
ello se plantea el concepto de comprensión pedagógica,
derivado de lo que sería la comprensión hermanéutica
gadameriana, con el cual
se intenta dar cuenta de la educación y la enseñanza
como formas de interacción humana por excelencia,
que se realiza a través del diálogo".(15)
El
concepto de formación desde la visión Gadameriana,
en Colombia ha sido objeto de estudio por Rafael Flórez,
en su obra Hacia una pedagogía del conocimiento.
En forma de ensayo, Clara Inés Ríos Acevedo,
profesora de la Universidad de Antioquia, trabaja el pensamiento
de Gadamer, en su artículo: "Un acercamiento
al concepto de formación en Gadamer"(16)
a partir de la obra Verdad y Método I y Verdad y Método
II.(17)
"A
partir del reconocimiento de que el método de investigación
de las ciencias empíricas es ineficaz para explicar
la naturaleza humana, por cuanto no permite comprender los
fenómenos morales y sociales en su concreción
histórica. Gadamer analiza el origen y evaluación
del concepto de formación del hombre. La concepción
hegeliana de que el hombre no es por naturaleza lo que debe
ser y que el hombre no es, sino que su devenir va siendo,
es una progresión constante e interminable hacia
su conversión en un ser espiritual general, hace
necesario el concepto de formación.".(18)
Para
Gadamer, "Desde Protágoras hasta Sócrates
la ambición de los maestros fue hablar no solo para
enseñar, sino también para formar la recta conciencia
ciudadana que luego se traduciría en éxito político".(19)
Para
Gadamer comenta Clara Inés, "el concepto formación
es el pensamiento más grande del siglo XVIII".
En la construcción del concepto han contribuido: Aristóteles,
Herder, Hegel, W.Von Humbolt, J.B.Vico., Sha Ftesbury y Bersong.
Para Herder el concepto de formación se identifica
al concepto de cultura que da forma a las disposiciones y
capacidades naturales del hombre. Hegel concibe la formación
como una relación de complementariedad entre la formación
práctica y la formación teórica, en ascenso
a la generalidad y el ser espiritual general. J.B.Vico, ve
en la formación el Sensus Communis y el ideal de la
elocuencia o argumentación verdadera. Bersong, la formación
se identifica como Bon Sens, el cual se adquiere del estudio
de los clásicos.
Comenta
Clara Inés Ríos:
"El
problema de la formación en el sentido de una directriz
que ilustre sobre como formar al hombre, indudablemente
no es la pregunta de la que se ocupa Gadamer, por ello en
su contexto no es pertinente preguntar cuál seria
el método para formar una conciencia histórica
y una conciencia estética, sino más bien preguntar
que debe entenderse por conciencia estética y por
conciencia histórica y como se relacionan estos conceptos
con el ascenso a la generalidad, concepto hegeliano que
ilumina el trabajo de Gadamer: ¿cómo puede pensarse
desde Gadamer un ideal de formación, teniendo en
cuenta que en su concepto el ideal de una concienciación
total carece de sentido?(20)
Para
Gadamer, desde su enfoque hermenéutico, comprensión,
es un problema de conciencia estética e histórica,
a la vez que es un asunto de autoridad que descansa en el
conocimiento, autoridad entendida como comprensión
del otro, no es la autoridad omnipotente que doblega que "reclama
obediencia ciega, prohibe pensar".
La
formación como elevación en la conciencia estética
e histórica debe contribuir a desarrollar una educación
para la tolerancia y el ideal democrático.
| La
formación humana como misión y eje teórico
de la pedagogía, trasciende al docente, en tanto
hace referencia a su misión de educador y formador
de la condición humana de los sujetos con quienes
irradia su accionar cotidiano. |
Desde
las concepciones de educación en Juan Amos Comenio
y Jhon Dewey, Araceli de Tezanos, reinterpreta el concepto
de equidad y calidad de la educación y reconoce el
papel de la pedagogía como el saber que le da identidad
cultural e intelectual en la formación de los maestros.
La investigadora afirma que "es la enseñanza
la que delimita y determina el oficio docente", en
consecuencia los procesos de formación docente, es
objeto de cuestionamiento, tarea que lleva más de veinte
años en América Latina.(21) Para
Araceli de Tezanos, el proceso formativo articula cuatro
elementos constitutivos: saber, disciplina, investigación
y producción de conocimientos. La comprensión
y la calidad de estos conceptos y la forma
"De
cómo se produzcan los énfasis en uno u otro
elemento serán las tendencias que marquen las decisiones
sobre los contenidos de la formación y las estructuras
curriculares que los expresan".(22)
Tezanos
a partir de Foucault, sustenta la construcción del
saber o formaciones discursivas, discurso, enunciado y prácticas
discursivas. Para Foucault el saber significa:
"espacio
en el que el sujeto puede tomar posición para hablar
de los objetos de que trata el discurso",(23)
"campo de coordinación en que los conceptos
se definen, se aplican y transforman",(24)
"es aquello de lo que se puede hablar en una práctica
discursiva"(25) Disciplina y saber se
halla remitidos al "estatuto epistemológico
del saber que da sentido y significado a la profesión
entendida como práctica discursiva"(26)
El
saber de los maestros, implica la relación entre lo
pedagógico y lo disciplinario, esta relación
es para Tezanos lo esencial en la Formación de los
maestros,(27) siguiendo los lineamientos expuestos
por Shulman
"es
el maestro quien articula la relación entre lo pedagógico
y lo disciplinario. Allí en la lección que
es el espacio privilegiado de la expresión del saber
pedagógico. Es decir, es saber que produce el maestro
y cuya producción lo transforma en miembro de un
gremio especifico: el de los que saben enseñar. Por
lo tanto, este es el eje esencial de la formación
de un maestro, cuando la pregunta por sus contenidos y estructuras
se formula desde los horizontes y fronteras del saber"(28)
Antanas
Mockus Sivickas, afirma que
"la
pedagogía constituye un campo de trabajo relativamente
amorfo, un campo de trabajo académico, en el cual
no se dan las mismas características de acumulación
presentes en la disciplina mas especializados",(29)
y propone que la pedagogía sea vista como una disciplina
reconstructiva(30)
"Se
trata de explicitar un conocimiento que posee en el sentido
del dominio de una práctica y volverlo un conocimiento
discursivo, un sistema de enunciados que puedan ser contrastados,
criticados, elaborados"(31).
Mockus
propone un modelo pedagógico en el cual enseñar
es ante todo "entenderse con", enmarcada el ámbito
de la acción comunicativa, que considera las estrategias
posibles del otro, involucrando la comunicación interpersonal
y la argumentación,(32) para transformar
"un saber_cómo en un saber_qué"(33),
para ello recomienda cualificar los docentes en las mejores
universidades del mundo y de la nación, con el fin
de "atacar los problemas pedagógicos más
álgidos mediante su adecuada explicación y mediante
el aprovechamiento de las expresiones de quienes mejor logran
hacerle frente"(34)
Elio
Fabio Gutiérrez R., desde una visión hermenéutica
gadameriana y de la acción comunicativa Habermasiana,
sustenta que la función formativa de las Universidades
considera tres componentes interactuantes entre
sí: la conformación de un proyecto académico,
el afianzamiento de comunidad académica científica
y la formación de personas integrales en sus dimensiones
intelectuales, socioafectiva, práctica y espiritual.
"En
tanto que la formación es búsqueda incesante
e interminable, la Universidad se convierte en proyecto
en permanente construcción; es utopía que
se concibe, que se intenta y se rehace en interacción
con su momento histórico, con el contexto cultural,
económico, político y social"(35)
"La formación sola deviene del ejercicio
de la imaginación creadora, de la capacidad problematizadora,
del trabajo reflexivo y sistematizador, de la aventura que
la búsqueda implica, del esfuerzo riguroso y sostenido,
de la comunicación inter subjetiva y de la multiplicidad
de diálogos que conlleva la noción de praxis"(36).
Elio
Fabio Gutiérrez sugiere explorar alternativas didácticas,
basadas en el dialogo y acompañamiento, pensados desde
la epistemología y
"relativos
a la naturaleza y problemática del conocimiento,
sobre la construcción y el cambio conceptual sobre
la articulación de la teoría y la practica"(37)
y
propone pasar de perfiles profesionales y ocupacionales al
concepto de perfil de formación como educación
permanente y multiplicidad de experiencias.(38)
Francisco
Imbernon, docente investigador de la Universidad de Salamanca
comenta que en los últimos años ha cobrado interés
el tema de la profesión y la formación docente,
lo cual no presupone que, con anterioridad, no existía
preocupación por estos asuntos, analiza como se ha
ido superando las concepciones racionaltécnicas y
reduccionistas de la educación y de la formación
docente para dar paso a una formación para la innovación
educativa, entendida como
"la
actitud y el proceso de indagación de nuevas ideas,
propuestas y aportaciones colectivas para la solución
de situaciones problemáticas de la práctica,
lo que comportará un cambio en los contextos y en
la práctica institucional de la educación",(39)
en
este enfoque,
"el
profesor o la profesora ya no es un técnico que desarrolla
o implementa innovaciones prescritas, sino que es un profesional
que debe participar activa y críticamente, desde
y en su propio contexto, en un proceso dinámico,
flexible, en el verdadero proceso de innovación"(40).
La
formación de centros implica cambios en.
"El
tipo de formación colectiva del profesor, la organización
de grupos de trabajo entre los profesores y profesoras,
el origen de una cultura colaborativa en el centro, una
mayor profesionalización docente y un proceso de
comunicación entre iguales... Esta formación
lleva parejo el concepto de autonomía como modalidad
de trabajo y participación",(41)
mediada
por una constante indagación colaborativa y el consenso
para el desarrollo de las propuestas y proyectos innovadores.
El quehacer educativo como profesión específica
"supone
tomar decisiones autónomas y creativas para adaptar
el trabajo a una realidad humana y social cambiante, pero
que requiere una sólida formación en distintos
campos: disciplinas, ciencias de la educación, cultural
y organizativo".(42)
| La
formación como elevación en la conciencia
estética e histórica debe contribuir a desarrollar
una educación para la tolerancia y el ideal democrático.
|
El
modelo de formación ideado por Imbernón y centrado
en las innovaciones reclama del profesorado el trabajo en
equipos pedagógicos, con el fin de superar el trabajo
aislado y romper las viejas inercias y tradiciones, propone
analizar en la formación de los profesores los elementos
descalificadores y
"llevar
a cabo una reconceptualización colectiva de la profesión,
de sus funciones y de su formación".(43)
Abraham
Magendzo K,(44) apoyándose en la teoría
Habermasiana, en especial el criterio emancipador de las ciencias
y la educación, construye un modelo curricular en educación
para la democracia, que implica introducir cambios sustantivos
en las concepciones y prácticas educativas de las instituciones
escolares. La formación en las prácticas democráticas
cotidianas en la vida escolar, se constituye en un componente
de la actuación tanto de los directivos, profesores,
estudiantes de la institución escolar en general independientemente
del nivel educativo. Como campo cognoscitivo la formación
ciudadana democrática es objeto de problematización
curricular transdisciplinar y transversal con participación
de colectivos académicos, con el fin de promover la
formación del sujeto democrático, comprometido
con la transformación de la sociedad.
El
modelo formativo orientado por una concepción crítica
de las Ciencias Sociales y fundamentado en la epistemología
de la acción comunicativa, conlleva exigencias desde
el punto de vista formativo del docente en los siguientes
aspectos:
-
"La formación ha de responderse ciertamente
atravesando el campo de las Ciencias, pero ya no desde la
dimensión de la ciencia misma" (45)
- La formación, pues, ya no puede ciertamente limitarse
a la dimensión ética de la actitud personal, en
la dimensión política, de la que se trata ahora,
la guía teórica para la acción debe seguirse
más bien de una comprensión del mundo científicamente
configurado"(46)
-
El enfoque es una invitación a abandonar los modelos
positivos, tecnoinstruccionistas, la idea de la formación
a través únicamente de la ciencia, para entrar
en el campo de la consolidación del carácter
e ideal ciudadano democrático.
-
El nuevo enfoque en la formación del profesor es el
reto de formarse y contribuir a formar como sujetos histórico-críticos
las situaciones y aptitudes prácticas para la vida,
En este reto compete a las Ciencias Sociales críticas
jalonar los procesos educativos, como dice Habermas: "las
Ciencias empíricas en sentido estricto pueden favorecer
las habilidades técnicas, pero no formar aptitudes
prácticas".(47)
"La
formación técnica se transforma así en
política",(48) en tanto se convierte
en autodeterminación política de una sociedad
emancipada"(49)
La
postura crítica no solo afirma la cientificidad práctica
de la ciencia, sino que reclama de ellas la reflexión
y acción histórico-político emancipadora,
como lo sustenta Habermas en la siguiente conjetura:
"Solo
si las Ciencias aprenden a reflexionar sobre la permanente
ampliación del poder de disposición técnico
situándolo al mismo tiempo en el horizonte las consecuencias
prácticas en vista de las cuales no toca a nosotros
actuar, o, en otras palabras, solo si aprenden a reflexionar
desde presupuestos históricos, podrán recupera
la energía necesaria para la formación académica
en un sentido acorde con la transformación social"(50)