"El Pop Wuj de Adrián Inés
Chávez: Autencidad, poesía y
simbolismo de la cosmogonía maya-quiché"
César
Valencia Solanilla
Aunque se refieran al mismo libro sagrado de la cultura
maya quiché, el Popol Vuh de Adrián
Recinos (1947) y el Pop Wuj de Adrián
Inés Chávez (1981) ofrecen traducciones muy
distintas, con valores literarios y cosmogónicos
disímiles, que es preciso destacar y estudiar. En
este artículo se hace un reconocimiento al extraordinario
trabajo de Chávez, que es prácticamente desconocido
por el gran público y la crítica especializada,
aunque representa, a nuestro juicio, la más lograda
y auténtica de las versiones al español de
la que es considerada la obra literaria más extensa
y compleja de las letras prehispánicas.
Breve
historia del libro sagrado
Al
confrontar varios de los estudios que se han publicado sobre
la génesis, traducciones y primeras publicaciones del
libro sagrado de los maya-quiché y el más importante
antecedente de las literaturas precolombinas, denominado Popol
Vuh, Popol Buj, Popol Wuj o Pop Wuj(1), se
puede colegir que el texto fue escrito hacia mediados del
siglo XVI por un autor o autores anónimos en lengua
maya-quiché, utilizando la escritura fonética
del español y que el original fue guardado celosamente
por la comunidad en el pueblo de Santo Tomás de Chuilá
-actual Chichicastenango- en Guatemala. A este poblado llegó
el sacerdote español fray Francisco Jiménez
a finales del siglo XVII y entre 1701 y 1703, gracias a la
confianza que
se ganó de sus habitantes, le fue entregado el manuscrito,
que Jiménez copió y castellanizó, haciendo
además algunas alteraciones. El texto fue ordenado
en dos columnas, una con la transcripción en maya-quiché
y la otra con su traducción en castellano.
Esta
primera traducción fue insertada en el primer volumen
de su Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa
y Guatemala, pero a la muerte de Jiménez los archivos
pasaron al convento de Santo Domingo en la antigua ciudad
de Guatemala. Después de los terremotos de 1773, que
destruyeron esta ciudad, los archivos fueron llevados a la
Nueva Guatemala de la Asunción, en las postrimerías
del siglo XVIII. Entre 1853 y 1954, estos archivos serían
encontrados en la Universidad de San Carlos, por el austríaco
Carl Scherzer, quien los ordenó copiar y editar en
Viena en 1857.
El
manuscrito de Jiménez finalmente fue recuperado y llevado
para Francia en 1855 por el abate Charles Etienne Brasseur
de Bourbourg, quien publicó una traducción en
París en 1861, con el título de Popol Vuh,
Le Livre Sacré et les mythes de l'antiquité
américaine, y de donde procede su actual división
en cuatro partes, cada una compuesta a su vez por varios capítulos.
Esta traducción, acomodada a las exigencias estructurales
y estilísticas de la época, es importante históricamente
porque llamó la atención del público
europeo sobre la cultura maya en general y del pueblo quiché
en particular, ya que el abate francés fue además
el descubridor y traductor de una de las obras de teatro más
auténticas del mundo precolombino, el Rabinal Achí
o El varón de Rabinal(2).
La
versión en francés de Brasseur de Bourbourg
fue traducida también al español en dos ocasiones:
por J. Antonio Villacorta y Flavio Rodas en 1927 con el título
de Manuscrito de Chichicastenango o Popol Buj. Estudio
sobre la antiguas tradiciones del pueblo quiché. Texto
indígena fonetizado y
traducido al castellano; y por Jorge Luis Arriola en 1972.
También existe otra traducción al francés
de Paul Raynaud en 1925 con el nombre de Les dieux, les
héros et les hommes de l'ancien Guatemala d'aprés
le Livre du Conseil, que fuera la base para la traducción
al español de Miguel Angel Asturias y J.M. González
de Mendoza, en 1927.
Sin
embargo, la traducción al español más
difundida es la Adrián Recinos, hecha para el Fondo
de Cultura Económica en 1947 y que adopta la división
en partes y capítulos propuesta por Brasseur de Bourbourg.
Recinos encontró por azar en la Biblioteca Newberry
de Chicago, un manuscrito denominado Arte de las tres lenguas,
Cacchiquel, Quiché y Tzutuhil, compuesto
a principios del siglo XVIII por fray Francisco Jiménez.
En este documento, en 112 folios escritos a dos columnas,
estaba el conocido por Popol Vuh bajo el título
de Empiezan las historias del origen de los Indios de esta
provincia de Guatemala, traduzido de la lengua quiché
a la castellana para más comodidad de los Ministros
del Sto. Evangelio, por el R.P. F. Franzisco Ximénez,
Cura doctrinero por el Real Patronato del Pueblo de Sto. Thomas
Chuilá. Esta es la copia única del libro,
que fuera llevada -parece que abusivamente- a Francia por
Brasseur de Bourbourg y que a la muerte de éste se
dispersara. La parte en que estaba el manuscrito fue adquirida
por Alphonse Pinart, quien la vendió a Eduard E. Aller,
de cuyas manos pasó a la Biblioteca de Newberry. Esta
es la copia que utilizó Recinos y la misma que le sirve
de base a Adrián Inés Chávez para su
original traducción al español.
El
Pop Wuj de Adrián Inés Chávez
Como
todo casi todo manuscrito precolombino el libro sagrado de
los maya-quiché ha tenido sus avatares y reformas,
sus "acondicionamientos" o interpolaciones, producto
del excesivo celo dogmático de quienes realizaron la
encomiable labor de su rescate en las lenguas originales pero
con escritura latina. Si a esto se agrega que existe una casi
imposibilidad
de que la fonética castellana pudiera expresar a plenitud
los diferentes matices, correspondencias semánticas
y singularidades morfológicas y sintácticas
de la lengua maya-quiché y que las traducciones fueron
más o menos acomodadas a unas visiones del mundo occidentales
-todas las traducciones que conocen son de extranjeros, a
excepción del guatemalteco Miguel Angel Asturias, quien
la hizo del francés- se puede concluir que era indispensable
una versión al español lo más auténtica
posible, de alguien que no sólo tuviera el maya-quiché
como su lengua materna, sino que su extracción cultural
de indígena le permitiera una visión del mundo
acorde con el sentido original del texto sagrado. Este es
el caso de la versión de Adrián I. Chávez,
que es preciso reivindicar, divulgar y estudiar.
El
libro del tiempo
Respecto
del contenido en sí, lo primero que se aprecia es la
diferencia en el título: Pop Wuj, Libro del tiempo
o Libro de acontecimientos, que es como si se dijera "Historia
del Universo"(3). Corresponde, según
el traductor, a una mejor correspondencia morfológica
del título original, ya que los vocablos Popo Vuh
o Popol Vuh no significan nada en quiché(4).
Aspectos
formales
El
libro publicado por Chávez tiene características
notables y muy interesantes en su aspecto formal para el investigador
literario y de las culturas precolombinas.
En
primer lugar, está distribuido en cuatro columnas:
la primera con la transcripción exacta que hiciera
Jiménez del manuscrito original _inclusive con los
tachones mismos del cura español-(5); la
segunda con lo que podemos llamar la auténtica transcripción
fonética al quiché que hace Chávez, utilizando
unos tipos especiales que dan cabida a las siete vocales y
las tildes propias de esta lengua(6); la tercera
con la traducción literal al español del original
quiché, que en muchos apartes parece ininteligible
porque
obedece al ritmo de la lengua quiché, que procede -como
el náhuatl o el quechua- con rasgos estilísticos
propios como el difrasismo y el paralelismo; y la cuarta,
la traducción de Chávez al español moderno,
que es una compleja adecuación de la segunda y tercera
columna a una visión del mundo no occidentalizada,
es decir, que corresponde efectivamente a la cosmogonía
quiché.
En
segundo lugar, ofrece la versión continua o sin divisiones
ni esquemas formales, como en la actual versión de
Recinos, que como se dijo, proviene de la primera versión
francesa de Brasseur de Bourbourg en 1861. Chávez se
permitió la libertad de iniciar algunos párrafos
con mayúscula continua, para enfatizar en ciertas historias,
que es una licencia legítima y facilita al lector moderno
ciertas pausas y mejor asimilación del texto.
En
tercer lugar, está acompañada de unas breves
y fundamentales notas de pie de página, que amplían
algunos enunciados hechos en su introducción, llamada
"Explicación necesaria" y que constituye
sobre la historia del libro y sobre aspectos también
esenciales de la fonética y morfología de la
lengua quiché o kiché, como él
la llama.
Análisis
comparativo
Este
esfuerzo de relacionar la traducción literal con la
naturaleza misma del idioma maya-quiché, que procede
mediante el recurso estilístico de los paralelismos
y difrasismos, hacen que la versión de Chávez
adquiera una belleza singular, pues la construcción
sintáctica se hace por concurrencia y acumulación
metafórica, de tal forma que el ritmo de la frase sea,
en muchos casos, radicalmente distinto a la versión
más difundida de Adrián Recinos.
| ...el
texto transforma la complejidad expresiva de la lengua
aborigen en posibilidad múltiple de nuevos ritmos,
musicalidades, capacidades expresivas, de tal forma que
la versión se torna poética, algunas veces
condensada, logrando expresar líricamente la cosmogonía
inicial en lengua quiché: |
Para
el lector no habituado a estos marcadores estilísticos
propios de la literatura precolombina de Mesoamérica,
la traducción de Chávez puede parece confusa,
en algunos casos ininteligible, pero no por eso sorprendente
en la belleza de sus metáforas y en su construcción
simbólica. Se puede identificar en ella una especie
de inconsistencia gramatical desde el punto de vista formal,
ya que los esfuerzos del traductor para adecuar el texto maya
quiché a la estructura sintáctica del español
moderno parecen no ser suficientes, en la medida en la que
acumulación metafórica debe incorporar conectores
de sentido para su mejor comprensión en el idioma al
que se traduce.
En
este sentido, el texto transforma la complejidad expresiva
de la lengua aborigen en posibilidad múltiple de nuevos
ritmos, musicalidades, capacidades expresivas, de tal forma
que la versión se torna poética, algunas veces
condensada, logrando expresar líricamente la cosmogonía
inicial en lengua quiché: esto puede apreciarse al
comparar ciertas analogías entre la traducción
literal y la versión de Chávez, en donde igualmente
se notan las radicales diferencias con la traducción
del padre Jiménez, que es del siglo XVII y la de Recinos,
de mediados del siglo XX.
La
traducción de Chávez tiene el mérito
de transmitir desde una sintaxis aparentemente enrevesada,
la manera de pensar, sentir y actuar de la tradición
maya quiché, es decir, construye una visión
del mundo -en español moderno- en la que se introducen,
a veces de manera imperceptible, ciertos cánones y
particularidades estilísticas de los creadores originales
del libro sagrado. Pareciera como si con este ejercicio erudito,
el traductor dejara planteado que ciertas frases, ciertas
categorías gramaticales no pudieran decirse de otra
forma.
Con
el objeto de ilustrar con ejemplos concretos las diferencias
en la construcción formales y en la naturaleza del
contenido, se tomarán citas de las dos versiones para
cotejarlas y destacar nuestros enunciados en el sentido de
la mayor belleza expresiva y la mejor aproximación
a la cosmogonía maya-quiché de la versión
de Chávez.
Dualidad
vs. Dualismo
Un
aspecto fundamental desde el comienzo del libro es la concurrencia
en un solo ser de los dos jóvenes dioses que en la
versión de Recinos constituyen Hunahpú e Ixbalanqué,
circunstancia ésta que altera de manera radical el
dualismo de una para presentar la dualidad en la otra. Veamos
un primer ejemplo:
Este
es el principio de la derrota y de la ruina de la gloria de
Vucub Caquix por los dos muchachos. El primero de los cuales
se llamaba Hunahpú y el segundo Ixbalanqué.
(Recinos, Cap. 5., p. 34)
...
este es el antecedente de la derrota, mejor dicho, cuando
le llegó su día al Nuestras Siete Vergüenzas
por un hijo llamado Un Cerbatanero, Shbalanqué era
Dios. (Chávez, Cap. 5. p. 11)
En
la nota de pie de página correspondiente, así
como en lo que él llama "Explicación necesaria"
que representa una muy ilustrativa introducción a
su traducción, Chávez aclara que, Jun Aj
Pu, Shbalanké son dos nombres de un mismo ser: el primero
alude a un oficio de ser cazador, y el segundo es nombre propio.
Es como si dijésemos: El Divino Maestro, Jesucristo;
El Manco de Lepanto, Miguel de Cervantes Saavedra; El Libertador,
Simón Bolívar
(7).
A
juicio de Chávez, es lamentable la equivocación
en que se ha incurrido desde un comienzo al separar estos
dos seres, al igual que Cada Cerbatenero, Siete Un Cerbatanero
y Jun Batz, Jun Chowén (HunHunahpú, VucubHunahpú
y Hunbatz, Hunchouén, en la versión conocida
de Recinos), para quienes debe aplicarse la misma regla anterior,
es decir, la de considerarlos como dos nombres de un mismo
ser: el primero, Cada Cerbatanero, Siete Un Cerbatanero, el
dios que fue vencido en el inframundo y cuya cabeza fue colgada
en un árbol y habría de fecundar a Izhkik -Ixquic-,
la madre de Jun Aj Pú, Shbalanké; el segundo,
que significa mono en kiché (Juan Batz) y mono en
maya (Jun Chowuén). Estas explicaciones eruditas de
un profundo conocedor de la lengua y la cosmogonía
maya-quiché alteran radicalmente la percepción
del texto sagrado, aunque no así su contenido o su
historia: por el contrario, reafirman el carácter complejo
de su religión y la noción de la dualidad como
núcleo estructurante de su visión del mundo,
aspecto éste que ya se había señalado
en otro estudio, cuando aún no tenía la fortuna
de conocer la traducción materia de estas reflexiones(8).
De
modo que existe una relación esencial entre la manera
como se percibe el mundo y la forma como se nombra: en este
caso, como en otros similares de las expresiones literarias
precolombinas, es indispensable una clara ubicación
en el contexto histórico y cultural para poder percibir
con una mayor amplitud y en un sentido bien objetivo lo que
la palabra poética dice y cómo la dice. El paralelismo
y el difrasismo, que como se anotó son marcadores estilísticos
propios de la lengua maya-quiché, hacen que la enunciación
se haga mediante repetición de términos -en
este caso sinonímicos-, para enfatizar en la expresión;
por eso la idea de la dualidad no sólo es concurrencia
de diversas entidades en una sola, sino la reiteración
de varias características que confluyen en un solo
ser, en este caso de una deidad.
La
versión de Chávez, al aproximarse de manera
más objetiva y contextualizada al manuscrito original,
tanto en sus aspectos morfológicos, sintácticos,
semánticos, gramaticales, ofrece entonces una riqueza
singular, desde la perspectiva cultural y específicamente
literaria: en muchos apartes es más breve, condensada,
rítmica, poética, de tal forma que se presenta
un despliegue metafórico variado en matices expresivos.
Como no obedece a los cánones de la escritura ni de
la enunciación occidental, da la impresión de
ser arbitraria, en especial por la ausencia de conectores
de sentido, de las preposiciones propias del español,
que el traductor ha sabido eliminar sutilmente, sin que por
esto cambie el sentido del relato.
Nominalismo
Respecto
de los nombres, no se explica en cada caso su significación,
sino en los que son más relevantes para el texto. El
sentido de lo nominal cambia en Chávez la percepción
de los dioses y del entorno, en la medida en que se produce
una identidad entre el nombre de la deidad y la naturaleza,
pues están profundamente arraigados con la tierra,
el cielo y en cierta medida de la cotidianidad de los quichés.
Los nombres de los dioses son traducidos de tal forma que
representen esa voluntad de preservar la memoria colectiva,
de nombrar el mundo en su elementalidad, confiriéndole
al mismo tiempo un sentido de sacralidad.
| La
versión de Chávez, al aproximarse de manera
más objetiva y contextualizada al manuscrito original,
tanto en sus aspectos
morfológicos, sintácticos, semánticos,
gramaticales, ofrece entonces una riqueza singular, desde
la perspectiva cultural y específicamente literaria:
|
Una
breve relación de estos nombres puede ilustrarnos de
una manera sorprendente:
Cuando
se nombra la deidad, cualquiera que ella sea, el enunciado
aparece cargado de respeto y admiración, pues nombrar
es llamar, hacer presente el dios invocado
En
el preámbulo, Chávez traduce:
De
manera que aquí tomaremos a enseñarlo, a revelarlo,
es decir a relatarlo, lo dejado e iluminado por el Arquitecto,
Formador
Esta
forma de nombrar los dioses, de manera sutil, cambia el significado
de su propia naturaleza, si se compara con la de Recinos:
Y
aquí traeremos la manifestación, la publicación
y la narración de lo que estaba oculto, la revelación
por Tzacol, Bitol..
De
manera sutil, pero con un cuidado especial por la expresividad
poética y la mayor aproximación a la cosmogonía
de su pueblo, la traducción de Chávez enfatiza
en el sentido pedagógico de texto sagrado (enseñarlo,
revelarlo, relatarlo), así como del carácter
maravillo de sus dioses, que iluminan en lugar de revelar
simplemente lo que estaba oculto; porque iluminar es dar
a luz, es una actividad sagrada fundacional, genésica,
como la vida, la aurora sagrada que da comienzo a todo lo
existente.
De
la metáfora y el símbolo
La
utilización de un lenguaje significativo y unos procedimientos
estilísticos propios, posibilitan imágenes espléndidas
mediante las cuales se construyen metáforas inéditas
para la sintaxis del español, con una extraordinaria
carga de simbolismo, que hacen del Pop Wuj una obra
literaria singular y única, es decir, un verdadero
mito poético, como reza el título. Esto que
pudiéramos llamar voluntad estilística primordial
de una lengua que procede mediante la acumulación metafórica,
puede constatarse en numerosos ejemplos, en los que se destaca
la versión de Chávez por su rutilante simpleza
y misterio:
El
primer subtítulo en mayúscula continua enuncia
que éste es el,
Relato
de lo que todavía era silencio, vibración, fermentación.
Vibraba, espasmaba, palpitaba, es decir, cuando el cielo estaba
vacío. (Chávez, p. 2)
El
valor primordial está en la concentración lingüística,
en la expresión sonora y significativa de los verbos
vibrar, fermentar, espasmar, palpitar, que remiten al movimiento
genésico de la vida, a la obra maravillosa que encaran
los dioses para beneficio del hombre, cuando el cielo estaba
vacío; que se diferencia substancialmente del comienzo
del libro en la versión de Recinos, sin que por ello
ésta carezca de valores estéticos:
Esta
es la relación de cómo todo estaba en calma,
en suspenso, todo en calma, en silencio, todo inmóvil,
callado, y vacía la extensión de cielo.
(Recinos, p. 5)
Para
poder realizar la obra extraordinaria de la creación,
los dioses se juntan, meditan, se quieren, se aman, en la
versión de Chávez; es decir, aunque proceden
como dioses se comportan como seres humanos para generar la
vida, de modo tal que no exista un distanciamiento tan radical
entre la deidad y el hombre, en la medida en que los dioses
pertenecen no sólo al mundo de lo sagrado, sino también
a lo profano:
se hablaron, pensaron y meditaron; se juntaron y se pusieron
de acuerdo en pensamientos y palabras; se quisieron y se amaron
bajo esta claridad.. (Chávez)
Recinos,
interpretando el mismo hecho sobrenatural, tal vez influido
por su concepción de mundo occidental (que es la misma
del padre Jiménez siglos antes), elimina la participación
consubstancial del amor humano en la acción divina:
y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz.
Hablaron,
pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de
acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento
(Recinos)
En
lo que puede llamarse la "condensación verbal"
que es tan notoria en la traducción de Chávez,
a veces parece incurrirse en el misterio o la confusión
por el tipo de lenguaje críptico que se utiliza. Es
el caso del relato de una parte del juego de la pelota en
el inframundo, llamado por Chávez "infierno"
y por Recinos" Xibalbá":
En
eso tiró infierno y derecho fue a dar al bastón
del cerbatanero, Shbalanqué. Se sorprendieron los del
infierno cuando vieron que salió dentro de la pelota
un cuarzo blanco y se fue brincando sobre el patio del juego.
(Chávez, p. 49)
Entonces
los de Xibalbá arrojaron la pelota, la lanzaron directamente
al anillo de Hunahpú. Enseguida, mientras los de Xibalbá
echaban mano del cuchillo de pedernal, la pelota rebotó
y se fue saltando por todo el suelo del juego de pelota
(Recinos, p. 98)
El
carácter misterioso puede aludir a la diferencia entre
las expresiones "cuarzo blanco" y "cuchillo
de pedernal", en la medida en que se relacionan con contextos
diferentes, y a la condensación expresiva respecto
del juego de la pelota en el texto de Chávez, que se
aleja del procedimiento descriptivo de Recinos. En Chávez,
el "cuarzo blanco" es consubstancial a la pelota,
como artefacto sagrado que tenía la función
simbólica de representar el sol, ya que sale de allí,
de la pelota, como si el arma del sacrificio fuera una emanación
del mismo sol, al que se brindaban los sacrificios humanos,
en una sugestiva circularidad de lo sagrado. En Recinos, los
dioses de Xibalbá no participan de ese simbolismo circular,
de tal forma que la posesión del instrumento para el
sacrificio es adjetivo, no consustancial al hecho mismo.
Este
carácter descriptivo del traductor occidental puede
explicarse por la necesidad explicativa o didáctica,
que casi siempre -y desafortunadamente- hace perder el encanto
y valor literario a las producciones originales, como puede
comprobarse en la monumental obra de fray Bernardino de Sahagún
con relación a la cultura náhuatl, si se comparan,
por ejemplo, las versiones que a su vez ofrece Angel María
Garibay o Miguel León Portilla, respecto de la poesía(9).
Algo
similar puede anotarse en el análisis comparativo entre
las dos versiones del libro sagrado de los maya-quiché
que se ha venido utilizando en este trabajo. En Chávez,
con la voluntad expresa de aproximar al lector a una noción
auténtica de la cosmogonía y la identidad cultural
de su pueblo, se aprecia un lenguaje condensado, poético,
un tanto misterioso, en ocasiones esotérico, para guardar
fidelidad al original, sin que por ello sea ininteligible.
Por eso se explican las supresiones, alteraciones y modificaciones
tan significativas en gran parte del texto y que se han ilustrado
apenas con unos breves ejemplos, pues cotejarlos detalladamente
será una labor paleográfica muy extensa y compleja.
Por
ahora, nos basta remarcar, con las citas que hemos utilizado
en estas reflexiones, ese carácter altamente expresivo,
concentrado, plurisignificativo, en muchos apartes poderosamente
sugestivo y misterioso, del lenguaje en la versión
de Chávez que, gracias a la mejor comprensión
de la cosmogonía de su pueblo, puede trasmitir de manera
más plena esa compleja amalgama de visiones de mundo
de sus antepasados. La traducción de Chávez
merecería, en ese sentido, una bien documentada edición
crítica en beneficio de la investigación literaria
prehispánica que ha estado tan supeditada siempre
a la tradición occidental que, en definitiva, no ha
bebido en la misma fuente materna en que lo hizo este extraordinario
hombre que dedicara su vida a una labor encomiable que es
preciso reconocer, estudiar y difundir.
| En
Chávez, con la voluntad expresa de aproximar al
lector a una noción auténtica de la cosmogonía
y la identidad cultural de su pueblo, se aprecia un lenguaje
condensado, poético... |