Contexto internacional
de la educación ambiental
Morelia Pabón Patiño
Profesora titular del Departamento de Humanidades de la Universidad Tecnológica de Pereira. Magister en Esudios Ioblaciones de la Universidad Javeriana. Estudiante del doctorado en Educación, RUDECOLOMBIA.

Resumen
El artículo presenta los antecedentes del proyecto educativo ambiental en el contexto global, hace relación de las políticas, estrategias y programas acordados por la comunidad mundial sobre la educación ambiental. La constitución del campo educativo ambiental es considerado como un hecho típico del último tercio del Siglo XX, período histórico de grandes rupturas y transiciones, en el cual surgen nuevos paradigmas, uno de ellos el ambiental, el cual expresa el conocimiento y conciencia de la sociedad mundial sobre el deterioro del entorno natural. La Conferencia de Estocolmo propone una estrategia educativa para lograr una adecuada relación de la sociedad con el entorno natural, y posteriores acuerdos internacionales dan lugar a la instauración por parte de la UNESCO y del Programa de la Naciones para el Medio Ambiente (PNUMA), de un Programa Internacional de Educación Ambiental (PIEA). Asimismo la estrategia educativa ambiental es confirmada en la Cumbre de Río y proyectada a la educación latinoamericana en numerosos encuentros coordinados por la Red de Formación ambiental.

Palabras claves: Educación Ambiental, programa internacional de educación ambiental, estrategias de educación ambiental.

Abstract:
The present paper presents the background of the environmental educational project, within the global context; it makes reference to the policies, strategies and programs approved by the world community on environmental education. The constitution of the educational environmental field is considered a typical fact of the last third of the 20th Century, a historical period of great ruptures and transitions, in which new paradigms emerge; one of those paradigms is the environmental one, which expresses the knowledge and conscience of the world society about the deterioration of the natural environment. The Stockholm Conference proposes an educational strategy to get a suitable relationship between the society and the natural environment; later international agreements give rise to the constitution -by the UNESCO, and the United Nations Program for the Environment (PNUMA)- of and International Program of Environmental Education (PIEA). Likewise, the environmental educational strategy is confirmed by the Rio Summit, projected to Latin American education in numerous meetings coordinated by the Environmental Formation Net.

Key words: Enviromental eeducation, international program o envi-romental education, strategies of enviromental education.

El contexto histórico

Las últimas décadas del siglo XX constituyen el marco referencial del desarrollo de la conciencia social sobre los problemas ambientales y la implementación de una estrategia educativa para superarlos. La notable preocupación social sobre el deterioro de las condiciones ambientales y el agotamiento de los recursos naturales es un acontecimiento reciente en la historia de la humanidad, a pesar de ser una dimensión constante y ancestralmente incorporada a la cotidianidad del pensamiento humano. La irrupción de esta reflexión a partir de la segunda mitad del Siglo XX, está ligada al impacto ambiental engendrado por la actividad económica desplegada en la fase de alto crecimiento productivo, entre los años cincuenta a setenta, relacionada con los modelos económicos dominantes, fundamentados por una ideología desarrollista, en la que subyace la creencia de existencia inagotable de recursos naturales, ricos en medios de trabajo.

Concluida la segunda guerra mundial, se presenta un período de alto crecimiento económico y transformación social y cultural, caracterizado por Eric Hobsbawm(1) , como una “fugaz edad de oro”, durante la historia del Siglo XX, en esta etapa es evidente un enfrentamiento entre dos sistemas económicos, el modelo de economía capitalista y el socialismo real de los países del este europeo, generando una tensión proyectada a múltiples ámbitos espaciales y sociales. Asimismo, el período de la post-guerra se manifiesta un proceso de descolonización de territorios de Asia y África, dando origen a un número importante de nuevos Estados. En Sudáfrica persistía la política del apartheid pese a la censura mundial y la discriminación racista campeaba por algunos países, generando el surgimiento de un movimiento social en su contra.

No obstante, el destacado crecimiento económico de algunos países, las circunstancias relacionadas con el deterioro ambiental generado por el modelo productivo, suscitaban voces de censura. Ellas procedían tanto de los círculos de producción de conocimiento científico, como de organizaciones constituidas en defensa de la conservación, quienes examinaban y detectaban las consecuencias ambientales de la revolución científica y tecnológica y los modelos de consumo. Este naciente movimiento cuestionaba el impacto causado por la acción antrópica sobre la biosfera y la explotación incontrolada de los recursos naturales, continuando en parte la tradición conservacionista de algunas organizaciones creadas desde las primeras décadas del Siglo XX, como la Nacional Wildlife Federación, fundada en 1936 por J.N. Darling, al convocar el Presidente Franklin D. Roosevelt, la “Primera Conferencia de vida Silvestre”, para estimular el interés público por el manejo y gestión de los recursos naturales en Norte América.

En 1962, Rachel Carson publica “La Primavera Silenciosa”, denuncia la acción contaminante causada por la revolución verde, asociada al uso indiscriminado de pesticidas químicos, fungicidas y herbicidas. Esta publicación, es reconocida como un hito inicial del surgimiento de una corriente de pensamiento que evidenciaba los efectos de la revolución científico-técnica en el entorno natural, y su crítica frente al modelo de desarrollo prevaleciente. En la misma década, se crea el Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza, (World Wildwife Foundation, WWF).

El año 1973, da inicio a una etapa de crisis económicas y políticas y transformaciones sociales y culturales en la postrimería del Siglo XX, Hobswan(2) , señala cómo la década del setenta evidencia una crisis de los sistemas económicos y políticos, expresada en múltiples dimensiones, afirma:

Más evidente aún que las incertidumbres de la economía y la política mundial era la crisis de las creencias y principios, una época que sólo podía vanagloriarse de haber beneficiado a la humanidad por el enorme progreso material conseguido gracias a la ciencia y la tecnología, contempló en sus momentos postreros cómo esos elementos eran rechazados en Occidente por una parte importante de la opinión pública y por algunos que se decían pensadores.

En consecuencia confirma: la historia de los veinte años que siguieron a 1973 es la historia de un mundo que perdió su rumbo y se deslizó hacia la inestabilidad y la crisis; y su solución implica políticas realistas y radicales, e integrales que aborden no sólo medidas de carácter científico y tecnológico sino además incluyan dimensiones político y sociales.

Desde otra perspectiva de las ciencias sociales, los estudios de Castells Manuel(3) indican que la sociedad contemporánea transita por una transformación estructural, evidenciada a partir de algunos rasgos particulares, entre los que destaca el surgimiento de la conciencia ambiental, al respecto plantea:

Nos encontramos en un proceso de transformación estructural en las sociedades avanzadas. Este hecho es consecuencia del impacto combinado de una revolución tecnológica basada en tecnologías de información/comunicación, la formación de una economía global y un proceso de cambio cultural cuyas principales manifestaciones son la transformación del rol de las mujeres en la sociedad y el aumento del desarrollo de una conciencia ecológica.

En los años setenta, el concierto de voces que denunció el impacto negativo sobre el medio ambiente, integró una verdadera polifonía, y desplegó múltiples actividades, que comprendían desde acciones políticas frente a los efectos destructores sobre la naturaleza, hasta simples expresiones de inquietud, la acción colectiva logra incorporar la dimensión ambiental en la agenda de la sociedad y proyectar una estrategia educativa nivel global. La censura social asumió un carácter universal, convocando múltiples actores y pronunciamientos, entre ellos, La Declaración de Menton, firmada inicialmente por 2.200 científicos de 23 países, entregada al secretario general de las Naciones Unidas U Thant, en 1971; El Informe de Founex, sobre el Desarrollo y el Medio Ambiente, producido en Suiza, entre el 4 al 12 de Junio de 1971.

El deterioro ambiental era evidente, pero la comprensión y explicación del fenómeno se asumía desde diversas perspectivas, una corriente de pensamiento interpreta la degradación ambiental como efecto del modelo económico; de otro lado, se identificaba al crecimiento demográfico, como factor determinante del problema. Estas visiones analíticas sobre las causas de la crisis ambiental, inspiraban el surgimiento de un debate sobre el modelo de desarrollo y el efecto sobre el medio ambiente. En 1972, la publicación del Primer Informe del Club de Roma, también conocido como“los límites del crecimiento económico”, elaborado por un grupo de especialistas, analiza cinco variables: tecnología, población, nutrición, recursos naturales y medio ambiente, concluyendo el colapso del planeta hacia el año 2000, sino se emprendía un control al crecimiento demográfico y económico. Este informe fue objeto de un amplio debate, en la polémica existían diversas posiciones, algunos proclamaban un crecimiento cero para los países industrializados y prolongación del restringido y elemental proceso de industrialización de los países dependientes; otros se pronunciaron a favor de la reubicación espacial de las industrias contaminantes. No obstante, el modelo de intercambio desigual y la dependencia del sur frente al norte ampliaban la brecha entre el mundo desarrollado y los países dependientes. Y algunos países pobres hacían caso omiso al problema y la consideraban una preocupación exclusiva a los países de alto desarrollo.

Indudablemente, la crisis económica de 1973 a partir del alza del precio del petróleo por parte de la organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), constituyó un detonante del agotamiento de los recursos naturales y una advertencia sobre los efectos del incontrolable proceso de explotación de los recursos; este hecho orientó a algunos gobiernos a replantear el modelo económico e incorporar la protección del medio y sus recursos. En efecto la crisis ambiental, incluía desequilibrios tanto en el orden planetario como local, eran evidentes en nume-rosos asentamientos o localidades la contaminación atmosférica, hídrica, deterioro de los suelos, y la desertificación , la pérdida de la biodiversidad y el calentamiento del planeta, la situación concitaba la preocupación universal, dando lugar a la iniciación de acciones políticas y elaboración de estrategias por parte de la comunidad de naciones para afrontar los efectos de la crisis.

La estrategia internacional de educación ambiental:
De Estocolmo a Río (1972-1992)


La comunidad mundial comprendió que los problemas ambientales producen restricciones en la viabilidad del planeta y de la especie humana. En 1971 se celebra en París, la reunión Internacional del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAP), que tiene como objetivo contribuir a la investigación científica y la formación, con un enfoque interdisciplinario de las ciencias naturales y sociales para el uso racional y conservación de la biosfera y el mejoramiento de la relación global entre el hombre y el medio, y establece como una prioridad el “fomento de una educación mesológica”.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo del 5 al 16 de Junio de 1972, acordó acciones orientadas a aten-der los problemas ambientales, concertando una voluntad común en torno a la estrategia educativa. La Declaración de la Conferencia, tanto en la recomendación (No. 96), como en el principio (No. 19), propone la creación de un Programa Internacional de Educación Ambiental, con el propósito de generar conocimiento sobre las acciones que podrá ejecutar la sociedad para controlar y proteger el medio ambiente, determinando algunas características básicas del programa: interdisciplinario, escolar y extraescolar, cobertura en la totalidad del sistema educativo y orientado a todos los grupos generacionales.
El principio 19 de la Declaración, considera:

Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de la población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana. Es también esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos(4)

La exhortación de Estocolmo orientada a “defender y mejorar el medio ambiente”, mediante una programa educativo internacional, recibió el respaldo y compromiso de instaurar el programa de educación ambiental, por parte de 113 países. La recomendación 96 de la Conferencia, determino igualmente la necesidad de institucionalizar un programa educativo ambiental, enunciando:

Se recomienda que el Secretario General, los organismos del sistema de las Naciones Unidas, en particular la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la Cultura y las demás instituciones internacionales interesadas, tras consultarse y de común acuerdo, adopten las disposiciones necesarias a fin de establecer un programa internacional de educación sobre el medio, de enfoque interdisciplinario y con carácter escolar y extraescolar, que abarque todos los niveles de enseñanza y se dirija al público en general, especialmente al ciudadano corriente que vive en las zonas rurales y urbanas, al joven y al adulto indistintamente, con miras a enseñarle las medidas sencillas que, dentro de sus posibilidades, pueda tomar para ordenar y controlar su medio.(5)

El Plan de Acción para el Medio Humano, estableció programas y actividades para la acción educativa ambiental definida en la recomendación 96, y precisó como requisito para su ejecución, un Programa de Cooperación y Asistencia Financiera y Técnica, teniendo en cuenta las prioridades convenidas conforme a los recursos disponibles. El programa educativo consideró:

  1. Preparación de un inventario de los sistemas educativos existentes en los que figure la educación sobre el medio;
  2. Intercambio de información sobre tales sistemas y, especialmente, la difusión de los resultados de experimentos pedagógicos;
  3. Formación y el perfeccionamiento de profesionales en diversas disciplinas y en distintos niveles (incluida la formación del personal docentes);
  4. Establecimiento de grupos de expertos en las disciplinas relativas al medio, incluidas las que afectan a los sectores económico, sociológico, turístico, etc., con objeto de facilitar el intercambio de experiencias entre países que tengan condiciones ambientales similares y niveles de desarrollo análogos;
  5. Preparación y ensayo de materiales y métodos nuevos para todos los tipos y grados de enseñanza sobre el medio.

Desde la perspectiva de la formación profesional, técnica y la investigación es relevante, los propósitos señalados en el numeral 2 de la recomendación 96, allí se considera que la UNESCO, en el “Programa sobre el Hombre y la Biosfera, MAB”, la OMS, la FAO, la Organización Meteorológica Mundial y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial y todas las organizaciones interesadas, incluidas las uniones científicas coordinadas por el Consejo Internacional de Uniones científicas:

intensifiquen su labor en lo que se refiere al estudio de las innovaciones que deben introducirse en la formación de especialistas y técnicos y en cooperación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, estimulen el establecimiento, en el plano regional y en el internacional, de cursos y prácticas de formación relativa al medio.

La UNESCO, dentro del “Programa MAB”, orientó su acción a proveer las bases científicas y el personal calificado para la conservación de los recursos naturales y el manejo de ecosistemas y asentamientos humanos. El programa vinculó más de un centenar de países de los ecosistemas tropicales, templados, mediterráneos, áridos, semiáridos, insulares, costeros y de montaña.

En el año 1972 fue instituido el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), estableció entre sus objetivos, la conservación de las zonas naturales y la planificación económica. El Programa Internacional de Educación Ambiental (PIEA), fue puesto en marcha, conjuntamente por la UNESCO, y el PNUMA. El programa emprende un estudio mundial sobre las necesidades y prioridades de los Estados miembros, en materia de educación ambiental con el propósito de orientar mejor la acción en este campo.(6)

En el año 1975, entre 13 al 22 de Octubre se realiza el Seminario Internacional de Educación Ambiental en Belgrado, organizado por la UNESCO y PNUMA, iniciando una primera etapa del programa por tres años, (1975-1977). El seminario de Belgrado destacó la necesidad de “universalizar una ética que induzca a los individuos y a las sociedades a adoptar actitudes y comportamientos en consonancia con el lugar que ocupa la humanidad dentro de la biosfera, que reconozca y responda de manera sensible a las relaciones complejas y en constante evolución entre el hombre y la naturaleza y de los hombres entre sí”(7) . Este seminario precisa algunos principios de orientación del programa.

Asimismo, la UNESCO y el PNUMA realizan la Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental, en Tbilisi (URSS) en Octubre de 1977. Esta Conferencia constituye un hito significativo en la definición de la estrategia internacional de educación ambiental, considerando la dimensión ambiental desde una perspectiva integral, incorporando tanto del sistema natural como aquellos resultantes de la acción humana, concepción plasmada en el Informe final de la Conferencia, que estipuló:

Aunque sea obvio que los aspectos biológicos y físicos constituyen la base natural del medio humano, las dimensiones socioculturales y económicas, y los valores éticos, definen por su parte las orientaciones y los instrumentos con los que el hombre podrá comprender y utilizar mejor los recursos de la naturaleza con objeto de satisfacer sus necesidades.

Tbilisi aporta al proceso de educación ambiental, la definición de objetivos(8) , principios rectores, finalidades y estrategias, igualmente asume el concepto de educación ambiental, entendida como:

La reorientación y articulación de las diversas disciplinas y experiencias educativas que facilitan la percepción integrada del medio ambiente, haciendo posible una acción más racional y capaz de responder a las necesidades sociales. Tiene por objetivo transmitir conocimientos, formar valores, desarrollar competencias y comportamientos que puedan favorecer a la comprensión y solución de los problemas ambientales(9).

En Tbilisi se reflexiona sobre la enseñanza universitaria, dando origen a la incorporación de la educación ambiental en los procesos de formación profesional o disciplinar, el Informe Final, indica

Las universidades, en su calidad de centros de investigación de enseñanza y de formación de personal calificado del país, deben dar cada vez mayor cabida a la investigación sobre la educación ambiental y a la formación de expertos en educación formal y no formal. La educación ambiental es necesaria para los estudiantes cualquiera sea la disciplina que estudien y no sólo las ciencias exactas y naturales sino también las ciencias sociales y las artes, (puesto que) la relación que guardan entre sí la naturaleza, la técnica y la sociedad marca y determina el desarrollo de una sociedad.(10)

La acción del PIEA, durante los años setenta y ochenta se orienta al cumplimiento de tres funciones complementarias: en primer término, a generar conciencia sobre la necesidad de la educación ambiental; en segundo lugar, a la elaboración de conceptos y enfoques metodológicos, realizando seminarios, cursos, investigaciones y proyectos de experimentación, esta actividad fue dominante durante los años 1978-1980; y en tercer término, la contribución a la incorporación de la dimensión ambiental en los procesos educativos de los Estados Miembros.

En el desarrollo del PIEA, se realizan una serie de reuniones celebradas en África, Los Estados Árabes, Asia, Europa, Norteamérica e Ibero América, en las cuales se determinan necesidades y prioridades, consideradas en la Conferencia de Tbilisi, en 1977. El PIEA, estableció la publicación del boletín internacional Conexión - Contacto”, en cinco lenguas (inglés, francés, árabe, español y ruso), con cerca de trece mil suscriptores, instituciones o individuos, quienes desarrollan labores de promoción y desarrollo de la educación ambiental. El programa, implemento un sistema de información, integrado por seis bases de datos, actualizados periódicamente, el programa CDS-ISIS de la UNESCO, construyó una base de datos de individuos activos en la educación ambiental en 162 países; instituciones establecidas en 70 países; proyectos y programas; bibliografía de educación ambiental en inglés y francés; y bibliografía de publicaciones periódicas.

El PIEA efectuó una serie de investigaciones y elaboración de guías metodológicas, módulos temáticos y manuales para la educación general y formación de docentes, publicadas en inglés, árabe, español y francés en la colección “Educación Ambiental”, que incluye treinta títulos. Su contribución a los Estados para la incorporación de la dimensión ambiental en los procesos educativos, la realiza en dos perspectivas, una orientada al desarrollo de contenidos, métodos y materiales pedagógicos y la segunda en la formación de personal docente, para lo cual organiza desde 1979, seminarios regionales.

La educación ambiental fue incluida entre los objetivos del “Plan a Plazo Medio, 1977-1982”, aprobado en la 19° Conferencia General de la UNESCO, realizada en Nairobi, 1976. Igualmente, la UNESCO, la incorpora en el “Segundo Plan a Mediano Plazo, 1984-1989”, en el marco de las actividades del “Programa Medio ambiente humano y recursos terrestres y marinos”. De igual forma la UNESCO, en los programas y presupuestos aprobados en las Conferencias Generales, durante la década del ochenta, integra las actividades de educación Ambiental, esta orientación es cumplida en la 20° Conferencia General (Paris, 1978), 21° (Belgrado, 1980), 22° (Paris, 1983) y 23° (Sofía, 1985). Bajo esta disposición, todos los programas del PNUMA incluyen la educación ambiental como uno de sus componentes. La primera fase del PIEA, a partir de los años 70, desarrolla la conciencia ambiental(11) a nivel de los estados y la sociedad civil en general, evolucionando hacia una segunda fase que dio origen a la Institucionalización de la educación ambiental en numerosos países.

En 1987, la Comisión Mundial del Medio Ambiente, presenta texto titulado “Nuestro futuro común”, usualmente conocido como el “Informe Brundland”, donde es planteado inicialmente el concepto del desarrollo sostenible(12); a partir de esta formulación, el principio de desarrollo sostenible orientará la estrategia educativa ambiental, que algunos denominaran “educación para el desarrollo sustentable”. De otra parte, con base en el Informe Brundland, la Asamblea General de las Naciones Unidas, acuerda celebrar la Segunda Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente en 1992, celebrando los veinte años de la Conferencia de Estocolmo.

Al Congreso Internacional de Educación Ambiental, realizado en Moscú del 17 al 21 de Agosto de 1987, asisten más de trescientos especialistas procedentes de cien países, observadores de la UINC y otros organismos internacionales; este evento aporta la definición de una estrategia internacional de educación ambiental, para los años 1990-1999, atendiendo “las realidades económicas, sociales y ecológicas de cada sociedad y los objetivos que ésta se ha fijado para su desarrollo.” La acción en materia de educación y formación ambientales para el decenio de los noventa, acordada en el Congreso de Moscú, define en la primera sección, los problemas ambientales y metas de la educación ambiental; en la segunda sección considera, los principios y características esenciales de la educación y formación ambientales, y finalmente plantea nueve estrategias a desarrollar en el decenio del noventa con los correspondientes objetivos y acciones.

Con respecto de los problemas precisa: proceden de situaciones socioeconómicas y de comportamientos humanos inadaptados (pobreza, desarrollo inadecuado, despilfarro de recursos naturales, etc.), en consecuencia considera, la educación y la formación, son instrumentos fundamentales para la integración y el cambio sociocultural. En función de estos retos, fija como meta fortalecer las orientaciones de Tbilisi, adaptándolas a la nueva problemática. En particular se orienta a fomentar:

1. La investigación y la puesta en práctica de modelos eficaces de educación, formación e información en materia de medio ambiente;
2. una toma de conciencia generalizada de las causas y efectos de los problemas ambientales;
3. el reconocimiento generalizado de la necesidad de adoptar un enfoque integrado para resolver los problemas;
4. La formulación en distintos niveles de los recursos humanos necesarios para una gestión racional de los recursos del medio ambiente desde la perspectiva de un desarrollo sostenido en todos los niveles: comunitario, nacional, regional e internacional.

Las nueve estrategias de educación ambiental incorporadas al plan de acción del decenio de los noventa, comprenden:

1. Acceso a la información;
2. Investigación y experimentación;
3. Programas educacionales y materiales didácticos;
4. Formación del personal;
5. Enseñanza técnica y profesional;
6. Educación e información al público;
7. Enseñanza universitaria general;
8. Formación de especialistas;
9. Cooperación internacional y regional

A finales de 1989, La Asamblea General de las Naciones unidas, debate sobre la conveniencia y los términos de referencia de un encuentro de la comunidad de naciones para acordar principios, compromisos, y acciones en relación con la conservación del Medio Ambiente y el desarrollo. La Asamblea convoca a La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), a realizarse en Río de Janeiro, Brasil, del 3 al 14 de Junio 1992. En Río se desarrollan dos foros diferenciados, el primero denominado, La Cumbre de la Tierra, a la cual asisten los jefes de Estado o representantes gubernamentales de alrededor de 160 países; de otro lado El Foro Global, donde sesiona la sociedad civil y reflexiona sobre los problemas del desarrollo y el medio ambiente.

La Conferencia de Río de Janeiro, formula tres modalidades de documentos: 1- Acuerdos o compromisos políticos globales para la búsqueda del desarrollo sostenible, de carácter orientador y no vinculante, tales como “La Declaración de Río de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo” y “La Agenda 21 o Programa “21, y” La Declaración de Principios para la Ordenación Sostenible de los Bosques”. Un segundo tipo de acuerdos de carácter obligatorio para aquellos países que lo suscriban y ratifiquen, como “el Convenio para la Biodiversidad” y el “Convenio Marco sobre Cambio Climático”, finalmente se suscitaron una serie de Acuerdos o Compromisos particulares suscritos entre países o grupos de países. Cada uno de ellos, incorpora la reflexión sobre la educación ambiental y la adopción de los programas respectivos sobre esta naturaleza.

La Declaración de Río, incorporó veintisiete principios para encauzar la conducta de la sociedad y las naciones con relación al desarrollo sostenible. El principio número 10 considera:

El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. En el plano nacional toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y las actividades que ofrecen peligro en sus comunidades, así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones. Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación del público poniendo la información a disposición de todos. Deberá proporcionarse acceso efectivo a los procedimientos judiciales y administrativos, entre éstos el resarcimiento de daños y los recursos pertinentes.

En esta Declaración, el asunto educativo ambiental es enfocado desde la perspectiva restringida de la sensibilización al público, pero no estipula una acción o programa educativo, como la había sido señalado en la Conferencia de Estocolmo.

La Agenda 21, entendida como un Plan de Acción, determina programas, objetivos, actividades y medios de ejecución, La Agenda propone a los gobiernos y organizaciones en la Sección I, lo relativo a las Dimensiones sociales y económicas; en la Sección II se refiere a la Conservación y gestión de los Recursos; la Sección III, es alusiva al Fortalecimiento del papel de los grupos sociales y en la Sección IV, establece Los medios para la puesta en práctica, en el conjunto de medios considerados, integra:

1. Recursos y mecanismos de financiamiento;
2. Transferencia de Tecnología;
3. Ciencia para el desarrollo sostenible;
4. Educación, capacitación y tomas de conciencia (capítulo 36);
5. Mecanismos nacionales y cooperación internacional;
6. Arreglos institucionales internacionales;
7. Instrumentos y mecanismos jurídicos internacionales;
8. Información para la adopción de necesidades.

La implementación de la educación, capacitación y toma de conciencia, integra tres áreas de programas:
A. “La reorientación de la educación hacia el desarrollo sostenible; B. Aumento de la conciencia del público; y C. Fomento de la capacitación”(13). Fijando como guía de acción:

Reconocer que la educación -incluida la enseñanza académica- la toma de conciencia del público y la capacitación, configuran un proceso que permite que los seres humanos y las sociedades desarrollen plenamente su capacidad latente. La educación es de importancia crítica para promover el desarrollo sostenible y aumentar la capacidad de las poblaciones para abordar las cuestiones ambientales y de desarrollo. Si bien la educación básica sirve de fundamento para la educación en materia de medio ambiente y desarrollo, ésta debe incorporarse como parte fundamental del aprendizaje. Tanto la educación académica como la no-académica son indispensables para modificar las actitudes de las personas de manera que éstas tengan la capacidad de evaluar los problemas del desarrollo sostenible y abordarlos. La educación es igualmente fundamental para adquirir conciencia, valores y actitudes, técnicas y comportamientos ecológicos y éticos en consonancia con el desarrollo sostenible y que favorezcan la participación pública efectiva en el proceso de adopción de decisiones. Para ser eficaz, la educación en materia de medio ambiente y desarrollo debe ocuparse de la dinámica del medio físico-biológico y del medio socioeconómico y el desarrollo humano, integrarse en todas las disciplinas y utilizar métodos académicos y no académicos y medios efectivos de comunicación(14) .

La formación ambiental en la Universidad, es considerada en La Agenda 21, al plantear:

Los países podrían ayudar a las universidades y otras entidades y redes terciarias en sus actividades de educación sobre el medio ambiente y el desarrollo. Se deberían ofrecer a todos los estudiantes cursos interdisciplinarios. Las redes de actividades regionales existentes y las actividades de las universidades nacionales que promuevan la investigación y los criterios comunes de enseñanza respecto al desarrollo sostenible deberían fortalecerse, y se deberían establecer nuevas asociaciones y vínculos con los sectores empresariales y otros sectores independientes, así como en todos los países, con miras al intercambio de tecnología, experiencia práctica y conocimientos(15) .

El contexto latinoamericano

La sociedad latinoamericana, igualmente durante las últimas décadas del Siglo XX, con el propósito de impulsar acciones para atender la formación ambiental en el continente, realiza una serie de eventos: el Taller Subregional de Educación Ambiental para la Enseñanza Secundaria, en Chosica (Perú) en Marzo de 1976; en el mismo año se celebra en Bogotá, la Reunión Regional de Expertos en Educación Ambiental de América Latina y el Caribe; la UNESCO organiza el Seminario- taller de Educación Ambiental para América Latina en San José (Costa Rica) en Octubre de 1979. El Primer Seminario sobre Universidad y Medio Ambiente en América Latina y el Caribe es promovido por la UNESCO y el PNUMA y se celebra en Octubre de 1985; igualmente se efectúan el Seminario Andino Universidad y Medio Ambiente, en Caracas en Abril de 1990; y el congreso Iberoamericano de Educación Ambiental, en la ciudad de Guadalajara, en Noviembre de 1992.

La Universidad latinoamericana en el propósito de incorporar la dimensión ambiental a la actividad académica, ha contado desde 1981 con la asesoría de La Red de Formación Ambiental para América Latina y el Caribe, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la cual dispone para su funcionamiento con una oficina regional en México. La Red coordina y ofrece asistencia para la realización de cursos y desarrollo de programas de formación ambiental, actividades de capacitación a nivel comunitario y promoción de políticas y estrategias. En la red se han integrado los países de la región, estableciendo 21 nodos nacionales.

La Red realiza en 1985 en Bogotá el Primer seminario sobre Universidad y Medio Ambiente, con la participación de 59 universidades e instituciones ambientales, este evento reconoce la necesidad de impulsar el saber ambiental en la Universidad, y precisa:

La introducción de la dimensión ambiental en el nivel de la educación superior obliga a replantear el papel de la Universidad en la sociedad, y en el marco del orden mundial contemporáneo, en el cual se configura la realidad latinoamericana y del Caribe. Por eso es necesario insistir en la significación y la función de la Universidad como laboratorio de la realidad contemporánea dentro de las condiciones concretas de la región en el contexto mundia(16).

El seminario permitió conocer las experiencias de las funciones de docencia, investigación y proyección social realizadas por las universidades e instituciones ambientales de la región; formuló un plan de acción para la incorporación de la temática ambiental en las funciones académicas, particularmente la producción de conocimientos, privilegiando un enfoque interdisciplinario. En noviembre de 1999, se efectúa en Cali el Segundo Seminario sobre Universidad y Medio Ambiente, con el objetivo de establecer un análisis crítico de las bases epistemológicas de la interdisciplina, en la formación e investigación ambiental y analizar las dificultades prácticas, en el plano social y administrativo, para la construcción de procesos interdisciplinarios en el trabajo ambiental.

El análisis sobre la labor de la red durante 17 años, realizado por su director Enrique Leff(17) , reconoce el impulso al proceso de educación, capacitación y acompañamiento a la institucionalización de las administraciones ambientales en los países de la región. Asimismo, manifiesta:

se han creado centros interdisciplinarios de investigación y formación ambiental en diversas universidades de la región, así como consorcios y redes latinoamericanas y caribeñas de comunicación, investigación e intercambio académico en diversas temáticas ambientales tales como: conservación y manejo de recursos etnobotánicos, biotecnología, agroecología y ecología social”. Además sugiere: “la consolidación de estos esfuerzos reclama una mayor eficacia en la vinculación de la educación y capacitación como instrumentos básicos para generar las capacidades que requiere el desarrollo de las políticas ambientales, dentro de esquema participativos de los diferentes sectores y actores de la sociedad.”

Notas bibliográficas

1. El siglo XX, es considerado en el análisis realizado por Hobsbawn, cómo una época histórica transcurrida desde el estallido de la primera guerra mundial hasta el hundimiento de la URSS. Considera el Siglo XX estructurado como un tríptico: a- Una época de catástrofes, que se extiende desde 1914 hasta el fin de la segunda guerra mundial; b-de 1947-1973, un período de 25 ó 30 años de extraordinario crecimiento económica y transformación social y cultural, que concluye a comienzos de los años setenta; y c-El último cuarto de siglo o la última parte del siglo fue una nueva era de descomposición, incertidumbre y crisis. Planteada esta periodización, reitera: “el siglo XX conoció una fugaz edad de oro, en el camino de una a otra crisis. HOBSMAWN Eric. La historia del Siglo XX 1914-1991, Barcelona: Editorial Crítica, 1998. ps. 15-21.
2. HOBSMAWN, Op.Cit., p. 404.
3. CASTELLS, Manuel. “La era de la información economía, sociedad y cultura”, El poder de la identidad, Volumen II, Alianza Editorial, ps. 135-158.
4. Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio humano, http//www.conama.cl/gestion-ambiental/acuerdos-inter/Estocolmo-B.htm, p.4.
5. IBIDEM, p. 40.
6. UNESCO, Tendencias de la educación ambiental a partir de la Conferencia de Tbilisi, Serie de Educación Ambiental PIEA, Bilbao: Libros de la Catarata, 1994, p.9
7. Carta de Belgrado, Un marco general de la educación ambiental, en: MARINO de Botero Margarita, Tokatlian Juan (Compiladores), Ecodesarrollo el pensamiento del decenio, INDERENA, PNUMA, Bogota, 1993, p. 135.
8. La Conferencia de Tbilisi en 1977, fijó los siguientes objetivos de la educación ambiental, orientados a ayudar a los grupos sociales e individuos a adquirir: Toma de conciencia: sobre el medio ambiente en su conjunto y su problemática, ayudándoles a sensibilizarse sobre estas cuestiones; Conocimientos: adquirir experiencia en distintos campos junto con unos conocimientos básicos sobre el medio ambiente y su problemática; Actitudes: adquirir una ética de valores y sentimientos que favo-rezcan al medio ambiente y motivarlos para que deseen participar activamente en la mejora y protección del medio ambiente; Competencias: adquirir las competencias necesarias para identificar y resolver los problemas del medio ambiente; Participación: dar a los grupos sociales e individuos la posibilidad de contribuir activamente a todos los niveles en la resolución de los problemas del medio ambiente.
9. UNESCO. La Educación ambiental. Las grandes orientaciones de la Conferencia de Tbilisi. París. UNESCO, 1980.
10. PIEA, UNESCO, PNUMA, Tendencias de la educación Ambiental a partir de la Conferencia de Tbilisi, Op. Cit., p. 78.
11. La conciencia ambiental, es asumida por Gómez, Nova y Paniagua, “como el conjunto integrado de los diferentes tipos de respuestas de los individuos (o de los grupos) relacionados con los problemas de la calidad y conservación del medio ambiente o la naturaleza.” Igualmente plantean, la conciencia ambiental comprendería diversos niveles de respuestas o por lo menos seis dimensiones en relación a la cuestión ambiental, estas dimensiones serían: la sensibilidad ambiental, el conocimiento de los problemas ambientales; la disposición a actuar con criterios ecológicos, la acción individual o conducta ambiental cotidiana de carácter privado; la acción colectiva, y los valores básicos o paradigma fundamental con respecto al ambiente. Gómez Benito, Nova y Paniagua, La inconsistencia de las actitudes hacia el medio ambiente en España, en: PARDO Mercedes, Sociología y Medio Ambiente, estado de la cuestión, Fundación Fernando de los Ríos, Universidad Pública de Navarra, Madrid 1998, p. 228-229.
12. El desarrollo sostenible entendido, como aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras, por satisfacer sus propias necesidades.
13. ACIONES UNIDAS. Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. Naciones Unidas. Río de Janeiro, 1992.
14. Documentos de la Conferencia de la ONU sobre: Medio Ambiente y el Desarrollo. Río de Janeiro, Junio 3 al 14 de 1992, ED. FESCOL, Capítulo 36, Numeral 36.3.
15. Op. cit., Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Capítulo 36, numeral 36.5, literal i.
16. Red de Formación Ambiental para América Latina y el Caribe. ICFES: Carta de Bogotá. En: Universidad y Medio Ambiente en América Latina y el Caribe. Seminario de Bogotá. Bogotá, Octubre- Noviembre, 1985, p. 109.
17. Carta del editor, Formación ambiental, órgano informativo de la Red de Formación ambiental para América Latina y el Caribe, Vol. II, # 24, enero-junio 1999, p.1.

Bibliografía

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PIEA, UNESCO- PNUMA, Tendencias de la educación ambiental a partir de la Conferencia de Tbilisi, Serie de educación Ambiental No.1, Libros de la Catarata, Bilbao, 1994.
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