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Contexto internacional
de la educación ambiental
Morelia Pabón Patiño
Profesora titular del Departamento de Humanidades
de la Universidad Tecnológica de Pereira. Magister en Esudios Ioblaciones de la
Universidad Javeriana. Estudiante del doctorado en Educación,
RUDECOLOMBIA.
Resumen
El artículo presenta los antecedentes del proyecto educativo
ambiental en el contexto global, hace relación de las políticas,
estrategias y programas acordados por la comunidad mundial sobre
la educación ambiental. La constitución del campo educativo
ambiental es considerado como un hecho típico del último
tercio del Siglo XX, período histórico de grandes rupturas
y transiciones, en el cual surgen nuevos paradigmas, uno de ellos
el ambiental, el cual expresa el conocimiento y conciencia de la
sociedad mundial sobre el deterioro del entorno natural. La Conferencia
de Estocolmo propone una estrategia educativa para lograr una adecuada
relación de la sociedad con el entorno natural, y posteriores
acuerdos internacionales dan lugar a la instauración por parte
de la UNESCO y del Programa de la Naciones para el Medio Ambiente
(PNUMA), de un Programa Internacional de Educación Ambiental
(PIEA). Asimismo la estrategia educativa ambiental es confirmada
en la Cumbre de Río y proyectada a la educación latinoamericana
en numerosos encuentros coordinados por la Red de Formación
ambiental.
Palabras claves: Educación Ambiental, programa internacional
de educación ambiental, estrategias de educación ambiental.
Abstract:
The present paper presents the background of the environmental educational
project, within the global context; it makes reference to the policies,
strategies and programs approved by the world community on environmental
education. The constitution of the educational environmental field
is considered a typical fact of the last third of the 20th Century,
a historical period of great ruptures and transitions, in which
new paradigms emerge; one of those paradigms is the environmental
one, which expresses the knowledge and conscience of the world
society about the deterioration of the natural environment. The
Stockholm Conference proposes an educational strategy to get a
suitable relationship between the society and the natural environment;
later international agreements give rise to the constitution -by
the UNESCO, and the United Nations Program for the Environment
(PNUMA)- of and International Program of Environmental Education
(PIEA). Likewise, the environmental educational strategy is confirmed
by the Rio Summit, projected to Latin American education in numerous
meetings coordinated by the Environmental Formation Net.
Key words: Enviromental eeducation, international program o envi-romental
education, strategies of enviromental education.
El contexto histórico
Las últimas décadas del siglo XX constituyen el marco
referencial del desarrollo de la conciencia social sobre los problemas
ambientales y la implementación de una estrategia educativa
para superarlos. La notable preocupación social sobre el deterioro
de las condiciones ambientales y el agotamiento de los recursos naturales
es un acontecimiento reciente en la historia de la humanidad, a pesar
de ser una dimensión constante y ancestralmente incorporada
a la cotidianidad del pensamiento humano. La irrupción de
esta reflexión a partir de la segunda mitad del Siglo XX,
está ligada al impacto ambiental engendrado por la actividad
económica desplegada en la fase de alto crecimiento productivo,
entre los años cincuenta a setenta, relacionada con los modelos
económicos dominantes, fundamentados por una ideología
desarrollista, en la que subyace la creencia de existencia inagotable
de recursos naturales, ricos en medios de trabajo.
Concluida la segunda guerra mundial, se presenta
un período
de alto crecimiento económico y transformación social
y cultural, caracterizado por Eric Hobsbawm(1) , como una “fugaz
edad de oro”, durante la historia del Siglo XX, en esta etapa
es evidente un enfrentamiento entre dos sistemas económicos,
el modelo de economía capitalista y el socialismo real de
los países del este europeo, generando una tensión
proyectada a múltiples ámbitos espaciales y sociales.
Asimismo, el período de la post-guerra se manifiesta un proceso
de descolonización de territorios de Asia y África,
dando origen a un número importante de nuevos Estados. En
Sudáfrica persistía la política del apartheid
pese a la censura mundial y la discriminación racista campeaba
por algunos países, generando el surgimiento de un movimiento
social en su contra.
No obstante, el destacado crecimiento económico de algunos
países, las circunstancias relacionadas con el deterioro ambiental
generado por el modelo productivo, suscitaban voces de censura. Ellas
procedían tanto de los círculos de producción
de conocimiento científico, como de organizaciones constituidas
en defensa de la conservación, quienes examinaban y detectaban
las consecuencias ambientales de la revolución científica
y tecnológica y los modelos de consumo. Este naciente movimiento
cuestionaba el impacto causado por la acción antrópica
sobre la biosfera y la explotación incontrolada de los recursos
naturales, continuando en parte la tradición conservacionista
de algunas organizaciones creadas desde las primeras décadas
del Siglo XX, como la Nacional Wildlife Federación, fundada
en 1936 por J.N. Darling, al convocar el Presidente Franklin D. Roosevelt,
la “Primera Conferencia de vida Silvestre”, para estimular
el interés público por el manejo y gestión de
los recursos naturales en Norte América.
En 1962, Rachel Carson publica “La Primavera Silenciosa”,
denuncia la acción contaminante causada por la revolución
verde, asociada al uso indiscriminado de pesticidas químicos,
fungicidas y herbicidas. Esta publicación, es reconocida
como un hito inicial del surgimiento de una corriente de pensamiento
que evidenciaba los efectos de la revolución científico-técnica
en el entorno natural, y su crítica frente al modelo de
desarrollo prevaleciente. En la misma década, se crea el
Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza, (World
Wildwife Foundation, WWF).
El año 1973, da inicio a una etapa de crisis económicas
y políticas y transformaciones sociales y culturales en la
postrimería del Siglo XX, Hobswan(2) , señala cómo
la década del setenta evidencia una crisis de los sistemas
económicos y políticos, expresada en múltiples
dimensiones, afirma:
Más evidente aún que las incertidumbres de la economía
y la política mundial era la crisis de las creencias y principios,
una época que sólo podía vanagloriarse de haber
beneficiado a la humanidad por el enorme progreso material conseguido
gracias a la ciencia y la tecnología, contempló en
sus momentos postreros cómo esos elementos eran rechazados
en Occidente por una parte importante de la opinión pública
y por algunos que se decían pensadores.
En consecuencia confirma: la historia de los
veinte años
que siguieron a 1973 es la historia de un mundo que perdió su
rumbo y se deslizó hacia la inestabilidad y la crisis; y su
solución implica políticas realistas y radicales, e
integrales que aborden no sólo medidas de carácter
científico y tecnológico sino además incluyan
dimensiones político y sociales.
Desde otra perspectiva de las ciencias sociales,
los estudios de Castells Manuel(3) indican que la sociedad contemporánea transita
por una transformación estructural, evidenciada a partir de
algunos rasgos particulares, entre los que destaca el surgimiento
de la conciencia ambiental, al respecto plantea:
Nos encontramos en un proceso
de transformación estructural
en las sociedades avanzadas. Este hecho es consecuencia del impacto
combinado de una revolución tecnológica basada en tecnologías
de información/comunicación, la formación de
una economía global y un proceso de cambio cultural cuyas
principales manifestaciones son la transformación del rol
de las mujeres en la sociedad y el aumento del desarrollo de una
conciencia ecológica.
En los años setenta, el concierto de voces que denunció el
impacto negativo sobre el medio ambiente, integró una verdadera
polifonía, y desplegó múltiples actividades,
que comprendían desde acciones políticas frente a los
efectos destructores sobre la naturaleza, hasta simples expresiones
de inquietud, la acción colectiva logra incorporar la dimensión
ambiental en la agenda de la sociedad y proyectar una estrategia
educativa nivel global. La censura social asumió un carácter
universal, convocando múltiples actores y pronunciamientos,
entre ellos, La Declaración de Menton, firmada inicialmente
por 2.200 científicos de 23 países, entregada al secretario
general de las Naciones Unidas U Thant, en 1971; El Informe de Founex,
sobre el Desarrollo y el Medio Ambiente, producido en Suiza, entre
el 4 al 12 de Junio de 1971.
El deterioro ambiental era evidente,
pero la comprensión
y explicación del fenómeno se asumía desde diversas
perspectivas, una corriente de pensamiento interpreta la degradación
ambiental como efecto del modelo económico; de otro lado,
se identificaba al crecimiento demográfico, como factor determinante
del problema. Estas visiones analíticas sobre las causas de
la crisis ambiental, inspiraban el surgimiento de un debate sobre
el modelo de desarrollo y el efecto sobre el medio ambiente. En 1972,
la publicación del Primer Informe del Club de Roma, también
conocido como“los límites del crecimiento económico”,
elaborado por un grupo de especialistas, analiza cinco variables:
tecnología, población, nutrición, recursos naturales
y medio ambiente, concluyendo el colapso del planeta hacia el año
2000, sino se emprendía un control al crecimiento demográfico
y económico. Este informe fue objeto de un amplio debate,
en la polémica existían diversas posiciones, algunos
proclamaban un crecimiento cero para los países industrializados
y prolongación del restringido y elemental proceso de industrialización
de los países dependientes; otros se pronunciaron a favor
de la reubicación espacial de las industrias contaminantes.
No obstante, el modelo de intercambio desigual y la dependencia del
sur frente al norte ampliaban la brecha entre el mundo desarrollado
y los países dependientes. Y algunos países pobres
hacían caso omiso al problema y la consideraban una preocupación
exclusiva a los países de alto desarrollo.
Indudablemente, la crisis económica de 1973 a partir del
alza del precio del petróleo por parte de la organización
de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), constituyó un
detonante del agotamiento de los recursos naturales y una advertencia
sobre los efectos del incontrolable proceso de explotación
de los recursos; este hecho orientó a algunos gobiernos
a replantear el modelo económico e incorporar la protección
del medio y sus recursos. En efecto la crisis ambiental, incluía
desequilibrios tanto en el orden planetario como local, eran evidentes
en nume-rosos asentamientos o localidades la contaminación
atmosférica, hídrica, deterioro de los suelos, y
la desertificación , la pérdida de la biodiversidad
y el calentamiento del planeta, la situación concitaba la
preocupación universal, dando lugar a la iniciación
de acciones políticas y elaboración de estrategias
por parte de la comunidad de naciones para afrontar los efectos
de la crisis.
La estrategia internacional
de educación
ambiental:
De Estocolmo a Río (1972-1992)
La comunidad mundial comprendió que los problemas ambientales
producen restricciones en la viabilidad del planeta y de la especie
humana. En 1971 se celebra en París, la reunión Internacional
del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAP), que tiene como
objetivo contribuir a la investigación científica y
la formación, con un enfoque interdisciplinario de las ciencias
naturales y sociales para el uso racional y conservación de
la biosfera y el mejoramiento de la relación global entre
el hombre y el medio, y establece como una prioridad el “fomento
de una educación mesológica”.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre
el Medio Humano, celebrada en Estocolmo del 5 al 16 de Junio de
1972, acordó acciones
orientadas a aten-der los problemas ambientales, concertando una
voluntad común en torno a la estrategia educativa. La Declaración
de la Conferencia, tanto en la recomendación (No. 96), como
en el principio (No. 19), propone la creación de un Programa
Internacional de Educación Ambiental, con el propósito
de generar conocimiento sobre las acciones que podrá ejecutar
la sociedad para controlar y proteger el medio ambiente, determinando
algunas características básicas del programa: interdisciplinario,
escolar y extraescolar, cobertura en la totalidad del sistema educativo
y orientado a todos los grupos generacionales.
El principio 19 de la Declaración, considera:
Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales,
dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos
y que preste la debida atención al sector de la población
menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión
pública bien informada y de una conducta de los individuos,
de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de
su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento
del medio en toda su dimensión humana. Es también esencial
que los medios de comunicación de masas eviten contribuir
al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información
de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y
mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos
los aspectos(4)
La exhortación de Estocolmo orientada a “defender y
mejorar el medio ambiente”, mediante una programa educativo
internacional, recibió el respaldo y compromiso de instaurar
el programa de educación ambiental, por parte de 113 países.
La recomendación 96 de la Conferencia, determino igualmente
la necesidad de institucionalizar un programa educativo ambiental,
enunciando:
Se recomienda que el Secretario
General, los organismos del sistema de las Naciones Unidas, en
particular la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la Cultura
y las demás instituciones internacionales interesadas, tras
consultarse y de común acuerdo, adopten las disposiciones
necesarias a fin de establecer un programa internacional de educación
sobre el medio, de enfoque interdisciplinario y con carácter
escolar y extraescolar, que abarque todos los niveles de enseñanza
y se dirija al público en general, especialmente al ciudadano
corriente que vive en las zonas rurales y urbanas, al joven y al
adulto indistintamente, con miras a enseñarle las medidas
sencillas que, dentro de sus posibilidades, pueda tomar para ordenar
y controlar su medio.(5)
El Plan de Acción para el Medio Humano, estableció programas
y actividades para la acción educativa ambiental definida
en la recomendación 96, y precisó como requisito para
su ejecución, un Programa de Cooperación y Asistencia
Financiera y Técnica, teniendo en cuenta las prioridades convenidas
conforme a los recursos disponibles. El programa educativo consideró:
- Preparación de un inventario de los sistemas
educativos existentes en los que figure la educación sobre
el medio;
- Intercambio de información sobre tales sistemas
y, especialmente, la difusión de los resultados de experimentos
pedagógicos;
- Formación y el perfeccionamiento de
profesionales en diversas disciplinas y en distintos niveles (incluida
la formación
del personal docentes);
- Establecimiento de grupos de expertos
en las disciplinas relativas al medio, incluidas las que afectan
a los sectores económico,
sociológico, turístico, etc., con objeto de facilitar
el intercambio de experiencias entre países que tengan condiciones
ambientales similares y niveles de desarrollo análogos;
- Preparación y ensayo de materiales y métodos nuevos
para todos los tipos y grados de enseñanza sobre el medio.
Desde la perspectiva de la formación profesional, técnica
y la investigación es relevante, los propósitos señalados
en el numeral 2 de la recomendación 96, allí se considera
que la UNESCO, en el “Programa sobre el Hombre y la Biosfera,
MAB”, la OMS, la FAO, la Organización Meteorológica
Mundial y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Industrial y todas las organizaciones interesadas, incluidas las
uniones científicas coordinadas por el Consejo Internacional
de Uniones científicas:
intensifiquen su labor en lo que
se refiere al estudio de las innovaciones que deben introducirse
en la formación de especialistas y
técnicos y en cooperación con el Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo, estimulen el establecimiento, en el plano
regional y en el internacional, de cursos y prácticas de formación
relativa al medio.
La UNESCO, dentro del “Programa MAB”, orientó su
acción a proveer las bases científicas y el personal
calificado para la conservación de los recursos naturales
y el manejo de ecosistemas y asentamientos humanos. El programa vinculó más
de un centenar de países de los ecosistemas tropicales, templados,
mediterráneos, áridos, semiáridos, insulares,
costeros y de montaña.
En el año 1972 fue instituido el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), estableció entre
sus objetivos, la conservación de las zonas naturales y
la planificación económica. El Programa Internacional
de Educación Ambiental (PIEA), fue puesto en marcha, conjuntamente
por la UNESCO, y el PNUMA. El programa emprende un estudio mundial
sobre las necesidades y prioridades de los Estados miembros, en
materia de educación ambiental con el propósito de
orientar mejor la acción en este campo.(6)
En el año 1975, entre 13 al 22 de Octubre se realiza el Seminario
Internacional de Educación Ambiental en Belgrado, organizado
por la UNESCO y PNUMA, iniciando una primera etapa del programa por
tres años, (1975-1977). El seminario de Belgrado destacó la
necesidad de “universalizar una ética que induzca a
los individuos y a las sociedades a adoptar actitudes y comportamientos
en consonancia con el lugar que ocupa la humanidad dentro de la biosfera,
que reconozca y responda de manera sensible a las relaciones complejas
y en constante evolución entre el hombre y la naturaleza y
de los hombres entre sí”(7) . Este seminario precisa
algunos principios de orientación del programa.
Asimismo, la UNESCO y el PNUMA realizan la
Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental, en Tbilisi (URSS) en Octubre de
1977. Esta Conferencia constituye un hito significativo en la definición
de la estrategia internacional de educación ambiental, considerando
la dimensión ambiental desde una perspectiva integral, incorporando
tanto del sistema natural como aquellos resultantes de la acción
humana, concepción plasmada en el Informe final de la Conferencia,
que estipuló:
Aunque sea obvio que los aspectos
biológicos y físicos
constituyen la base natural del medio humano, las dimensiones socioculturales
y económicas, y los valores éticos, definen por su
parte las orientaciones y los instrumentos con los que el hombre
podrá comprender y utilizar mejor los recursos de la naturaleza
con objeto de satisfacer sus necesidades.
Tbilisi aporta al proceso de educación ambiental, la definición
de objetivos(8) , principios rectores, finalidades y estrategias,
igualmente asume el concepto de educación ambiental, entendida
como:
La reorientación y articulación de las diversas disciplinas
y experiencias educativas que facilitan la percepción integrada
del medio ambiente, haciendo posible una acción más
racional y capaz de responder a las necesidades sociales. Tiene por
objetivo transmitir conocimientos, formar valores, desarrollar competencias
y comportamientos que puedan favorecer a la comprensión y
solución de los problemas ambientales(9).
En Tbilisi se reflexiona sobre la enseñanza universitaria,
dando origen a la incorporación de la educación ambiental
en los procesos de formación profesional o disciplinar, el
Informe Final, indica
Las universidades, en su calidad
de centros de investigación
de enseñanza y de formación de personal calificado
del país, deben dar cada vez mayor cabida a la investigación
sobre la educación ambiental y a la formación de expertos
en educación formal y no formal. La educación ambiental
es necesaria para los estudiantes cualquiera sea la disciplina que
estudien y no sólo las ciencias exactas y naturales sino también
las ciencias sociales y las artes, (puesto que) la relación
que guardan entre sí la naturaleza, la técnica
y la sociedad marca y determina el desarrollo de una sociedad.(10)
La acción del PIEA, durante los años setenta y ochenta
se orienta al cumplimiento de tres funciones complementarias: en
primer término, a generar conciencia sobre la necesidad de
la educación ambiental; en segundo lugar, a la elaboración
de conceptos y enfoques metodológicos, realizando seminarios,
cursos, investigaciones y proyectos de experimentación, esta
actividad fue dominante durante los años 1978-1980; y en tercer
término, la contribución a la incorporación
de la dimensión ambiental en los procesos educativos de los
Estados Miembros.
En el desarrollo del PIEA, se realizan una
serie de reuniones celebradas en África, Los Estados Árabes, Asia, Europa, Norteamérica
e Ibero América, en las cuales se determinan necesidades y
prioridades, consideradas en la Conferencia de Tbilisi, en 1977.
El PIEA, estableció la publicación del boletín
internacional Conexión - Contacto”, en cinco lenguas
(inglés, francés, árabe, español y ruso),
con cerca de trece mil suscriptores, instituciones o individuos,
quienes desarrollan labores de promoción y desarrollo de la
educación ambiental. El programa, implemento un sistema de
información, integrado por seis bases de datos, actualizados
periódicamente, el programa CDS-ISIS de la UNESCO, construyó una
base de datos de individuos activos en la educación ambiental
en 162 países; instituciones establecidas en 70 países;
proyectos y programas; bibliografía de educación ambiental
en inglés y francés; y bibliografía de publicaciones
periódicas.
El PIEA efectuó una serie de investigaciones y elaboración
de guías metodológicas, módulos temáticos
y manuales para la educación general y formación de
docentes, publicadas en inglés, árabe, español
y francés en la colección “Educación Ambiental”,
que incluye treinta títulos. Su contribución a los
Estados para la incorporación de la dimensión ambiental
en los procesos educativos, la realiza en dos perspectivas, una orientada
al desarrollo de contenidos, métodos y materiales pedagógicos
y la segunda en la formación de personal docente, para lo
cual organiza desde 1979, seminarios regionales.
La educación ambiental fue incluida entre los objetivos
del “Plan a Plazo Medio, 1977-1982”, aprobado en la
19° Conferencia General de la UNESCO, realizada en Nairobi,
1976. Igualmente, la UNESCO, la incorpora en el “Segundo
Plan a Mediano Plazo, 1984-1989”, en el marco de las actividades
del “Programa Medio ambiente humano y recursos terrestres
y marinos”. De igual forma la UNESCO, en los programas y
presupuestos aprobados en las Conferencias Generales, durante la
década del ochenta, integra las actividades de educación
Ambiental, esta orientación es cumplida en la 20° Conferencia
General (Paris, 1978), 21° (Belgrado, 1980), 22° (Paris,
1983) y 23° (Sofía, 1985). Bajo esta disposición,
todos los programas del PNUMA incluyen la educación ambiental
como uno de sus componentes. La primera fase del PIEA, a partir
de los años 70, desarrolla la conciencia ambiental(11) a
nivel de los estados y la sociedad civil en general, evolucionando
hacia una segunda fase que dio origen a la Institucionalización
de la educación ambiental en numerosos países.
En 1987, la Comisión Mundial del Medio Ambiente, presenta
texto titulado “Nuestro futuro común”, usualmente
conocido como el “Informe Brundland”, donde es planteado
inicialmente el concepto del desarrollo sostenible(12); a partir
de esta formulación, el principio de desarrollo sostenible
orientará la estrategia educativa ambiental, que algunos denominaran “educación
para el desarrollo sustentable”. De otra parte, con base en
el Informe Brundland, la Asamblea General de las Naciones Unidas,
acuerda celebrar la Segunda Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente
en 1992, celebrando los veinte años de la Conferencia de Estocolmo.
Al Congreso Internacional de Educación Ambiental, realizado
en Moscú del 17 al 21 de Agosto de 1987, asisten más
de trescientos especialistas procedentes de cien países, observadores
de la UINC y otros organismos internacionales; este evento aporta
la definición de una estrategia internacional de educación
ambiental, para los años 1990-1999, atendiendo “las
realidades económicas, sociales y ecológicas de cada
sociedad y los objetivos que ésta se ha fijado para su desarrollo.” La
acción en materia de educación y formación ambientales
para el decenio de los noventa, acordada en el Congreso de Moscú,
define en la primera sección, los problemas ambientales y
metas de la educación ambiental; en la segunda sección
considera, los principios y características esenciales de
la educación y formación ambientales, y finalmente
plantea nueve estrategias a desarrollar en el decenio del noventa
con los correspondientes objetivos y acciones.
Con respecto de los problemas precisa: proceden
de situaciones socioeconómicas
y de comportamientos humanos inadaptados (pobreza, desarrollo inadecuado,
despilfarro de recursos naturales, etc.), en consecuencia considera,
la educación y la formación, son instrumentos fundamentales
para la integración y el cambio sociocultural. En función
de estos retos, fija como meta fortalecer las orientaciones de Tbilisi,
adaptándolas a la nueva problemática. En particular
se orienta a fomentar:
1. La investigación y la puesta en práctica de modelos
eficaces de educación, formación e información
en materia de medio ambiente;
2. una toma de conciencia generalizada de las causas y efectos de
los problemas ambientales;
3. el reconocimiento generalizado de la necesidad de adoptar un enfoque
integrado para resolver los problemas;
4. La formulación en distintos niveles de los recursos humanos
necesarios para una gestión racional de los recursos del medio
ambiente desde la perspectiva de un desarrollo sostenido en todos
los niveles: comunitario, nacional, regional e internacional.
Las nueve estrategias de educación ambiental incorporadas
al plan de acción del decenio de los noventa, comprenden:
1. Acceso a la información;
2. Investigación y experimentación;
3. Programas educacionales y materiales didácticos;
4. Formación del personal;
5. Enseñanza técnica y profesional;
6. Educación e información al público;
7. Enseñanza universitaria general;
8. Formación de especialistas;
9. Cooperación internacional y regional
A finales de 1989, La Asamblea General de
las Naciones unidas, debate sobre la conveniencia y los términos de referencia de un encuentro
de la comunidad de naciones para acordar principios, compromisos,
y acciones en relación con la conservación del Medio
Ambiente y el desarrollo. La Asamblea convoca a La Conferencia de
las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD),
a realizarse en Río de Janeiro, Brasil, del 3 al 14 de Junio
1992. En Río se desarrollan dos foros diferenciados, el primero
denominado, La Cumbre de la Tierra, a la cual asisten los jefes de
Estado o representantes gubernamentales de alrededor de 160 países;
de otro lado El Foro Global, donde sesiona la sociedad civil y reflexiona
sobre los problemas del desarrollo y el medio ambiente.
La Conferencia de Río de Janeiro, formula tres modalidades
de documentos: 1- Acuerdos o compromisos políticos globales
para la búsqueda del desarrollo sostenible, de carácter
orientador y no vinculante, tales como “La Declaración
de Río de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo” y “La
Agenda 21 o Programa “21, y” La Declaración de
Principios para la Ordenación Sostenible de los Bosques”.
Un segundo tipo de acuerdos de carácter obligatorio para aquellos
países que lo suscriban y ratifiquen, como “el Convenio
para la Biodiversidad” y el “Convenio Marco sobre Cambio
Climático”, finalmente se suscitaron una serie de Acuerdos
o Compromisos particulares suscritos entre países o grupos
de países. Cada uno de ellos, incorpora la reflexión
sobre la educación ambiental y la adopción de los programas
respectivos sobre esta naturaleza.
La Declaración de Río, incorporó veintisiete
principios para encauzar la conducta de la sociedad y las naciones
con relación al desarrollo sostenible. El principio número
10 considera:
El mejor modo de tratar las cuestiones
ambientales es con la participación
de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda.
En el plano nacional toda persona deberá tener acceso adecuado
a la información sobre el medio ambiente de que dispongan
las autoridades públicas, incluida la información sobre
los materiales y las actividades que ofrecen peligro en sus comunidades,
así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción
de decisiones. Los Estados deberán facilitar y fomentar la
sensibilización y la participación del público
poniendo la información a disposición de todos. Deberá proporcionarse
acceso efectivo a los procedimientos judiciales y administrativos,
entre éstos el resarcimiento de daños y los recursos
pertinentes.
En esta Declaración, el asunto educativo ambiental es enfocado
desde la perspectiva restringida de la sensibilización al
público, pero no estipula una acción o programa educativo,
como la había sido señalado en la Conferencia de Estocolmo.
La Agenda 21, entendida como un Plan de Acción, determina
programas, objetivos, actividades y medios de ejecución, La
Agenda propone a los gobiernos y organizaciones en la Sección
I, lo relativo a las Dimensiones sociales y económicas; en
la Sección II se refiere a la Conservación y gestión
de los Recursos; la Sección III, es alusiva al Fortalecimiento
del papel de los grupos sociales y en la Sección IV, establece
Los medios para la puesta en práctica, en el conjunto de medios
considerados, integra:
1. Recursos y mecanismos de financiamiento;
2. Transferencia de Tecnología;
3. Ciencia para el desarrollo sostenible;
4. Educación, capacitación y tomas de conciencia (capítulo
36);
5. Mecanismos nacionales y cooperación internacional;
6. Arreglos institucionales internacionales;
7. Instrumentos y mecanismos jurídicos internacionales;
8. Información para la adopción de necesidades.
La implementación de la educación, capacitación
y toma de conciencia, integra tres áreas de programas:
A. “La reorientación de la educación hacia el
desarrollo sostenible; B. Aumento de la conciencia del público;
y C. Fomento de la capacitación”(13). Fijando como guía
de acción:
Reconocer que la educación -incluida la enseñanza
académica- la toma de conciencia del público y la capacitación,
configuran un proceso que permite que los seres humanos y las sociedades
desarrollen plenamente su capacidad latente. La educación
es de importancia crítica para promover el desarrollo sostenible
y aumentar la capacidad de las poblaciones para abordar las cuestiones
ambientales y de desarrollo. Si bien la educación básica
sirve de fundamento para la educación en materia de medio
ambiente y desarrollo, ésta debe incorporarse como parte fundamental
del aprendizaje. Tanto la educación académica como
la no-académica son indispensables para modificar las actitudes
de las personas de manera que éstas tengan la capacidad de
evaluar los problemas del desarrollo sostenible y abordarlos. La
educación es igualmente fundamental para adquirir conciencia,
valores y actitudes, técnicas y comportamientos ecológicos
y éticos en consonancia con el desarrollo sostenible y que
favorezcan la participación pública efectiva en el
proceso de adopción de decisiones. Para ser eficaz, la educación
en materia de medio ambiente y desarrollo debe ocuparse de la dinámica
del medio físico-biológico y del medio socioeconómico
y el desarrollo humano, integrarse en todas las disciplinas y utilizar
métodos académicos y no académicos y medios
efectivos de comunicación(14) .
La formación ambiental en la Universidad,
es considerada en La Agenda 21, al plantear:
Los países podrían ayudar a las universidades y otras
entidades y redes terciarias en sus actividades de educación
sobre el medio ambiente y el desarrollo. Se deberían ofrecer
a todos los estudiantes cursos interdisciplinarios. Las redes de
actividades regionales existentes y las actividades de las universidades
nacionales que promuevan la investigación y los criterios
comunes de enseñanza respecto al desarrollo sostenible deberían
fortalecerse, y se deberían establecer nuevas asociaciones
y vínculos con los sectores empresariales y otros sectores
independientes, así como en todos los países, con miras
al intercambio de tecnología, experiencia práctica
y conocimientos(15) .
El contexto latinoamericano
La sociedad latinoamericana, igualmente durante las últimas
décadas del Siglo XX, con el propósito de impulsar
acciones para atender la formación ambiental en el continente,
realiza una serie de eventos: el Taller Subregional de Educación
Ambiental para la Enseñanza Secundaria, en Chosica (Perú)
en Marzo de 1976; en el mismo año se celebra en Bogotá,
la Reunión Regional de Expertos en Educación Ambiental
de América Latina y el Caribe; la UNESCO organiza el Seminario-
taller de Educación Ambiental para América Latina en
San José (Costa Rica) en Octubre de 1979. El Primer Seminario
sobre Universidad y Medio Ambiente en América Latina y el
Caribe es promovido por la UNESCO y el PNUMA y se celebra en Octubre
de 1985; igualmente se efectúan el Seminario Andino Universidad
y Medio Ambiente, en Caracas en Abril de 1990; y el congreso Iberoamericano
de Educación Ambiental, en la ciudad de Guadalajara, en Noviembre
de 1992.
La Universidad latinoamericana en el propósito de incorporar
la dimensión ambiental a la actividad académica, ha
contado desde 1981 con la asesoría de La Red de Formación
Ambiental para América Latina y el Caribe, del Programa de
las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la cual dispone
para su funcionamiento con una oficina regional en México.
La Red coordina y ofrece asistencia para la realización de
cursos y desarrollo de programas de formación ambiental, actividades
de capacitación a nivel comunitario y promoción de
políticas y estrategias. En la red se han integrado los países
de la región, estableciendo 21 nodos nacionales.
La Red realiza en 1985 en Bogotá el Primer seminario sobre
Universidad y Medio Ambiente, con la participación de 59 universidades
e instituciones ambientales, este evento reconoce la necesidad de
impulsar el saber ambiental en la Universidad, y precisa:
La introducción de la dimensión ambiental en el nivel
de la educación superior obliga a replantear el papel de la
Universidad en la sociedad, y en el marco del orden mundial contemporáneo,
en el cual se configura la realidad latinoamericana y del Caribe.
Por eso es necesario insistir en la significación y la función
de la Universidad como laboratorio de la realidad contemporánea
dentro de las condiciones concretas de la región en el
contexto mundia(16).
El seminario permitió conocer las experiencias de las funciones
de docencia, investigación y proyección social realizadas
por las universidades e instituciones ambientales de la región;
formuló un plan de acción para la incorporación
de la temática ambiental en las funciones académicas,
particularmente la producción de conocimientos, privilegiando
un enfoque interdisciplinario. En noviembre de 1999, se efectúa
en Cali el Segundo Seminario sobre Universidad y Medio Ambiente,
con el objetivo de establecer un análisis crítico de
las bases epistemológicas de la interdisciplina, en la formación
e investigación ambiental y analizar las dificultades prácticas,
en el plano social y administrativo, para la construcción
de procesos interdisciplinarios en el trabajo ambiental.
El análisis sobre la labor de la red durante 17 años,
realizado por su director Enrique Leff(17) , reconoce el impulso
al proceso de educación, capacitación y acompañamiento
a la institucionalización de las administraciones ambientales
en los países de la región. Asimismo, manifiesta:
se han creado centros interdisciplinarios
de investigación
y formación ambiental en diversas universidades de la región,
así como consorcios y redes latinoamericanas y caribeñas
de comunicación, investigación e intercambio académico
en diversas temáticas ambientales tales como: conservación
y manejo de recursos etnobotánicos, biotecnología,
agroecología y ecología social”. Además
sugiere: “la consolidación de estos esfuerzos reclama
una mayor eficacia en la vinculación de la educación
y capacitación como instrumentos básicos para generar
las capacidades que requiere el desarrollo de las políticas
ambientales, dentro de esquema participativos de los diferentes
sectores y actores de la sociedad.”
Notas bibliográficas
1. El siglo XX, es considerado en el análisis realizado por
Hobsbawn, cómo una época histórica transcurrida
desde el estallido de la primera guerra mundial hasta el hundimiento
de la URSS. Considera el Siglo XX estructurado como un tríptico:
a- Una época de catástrofes, que se extiende desde
1914 hasta el fin de la segunda guerra mundial; b-de 1947-1973, un
período de 25 ó 30 años de extraordinario crecimiento
económica y transformación social y cultural, que concluye
a comienzos de los años setenta; y c-El último cuarto
de siglo o la última parte del siglo fue una nueva era de
descomposición, incertidumbre y crisis. Planteada esta periodización,
reitera: “el siglo XX conoció una fugaz edad de oro,
en el camino de una a otra crisis. HOBSMAWN Eric. La historia del
Siglo XX 1914-1991, Barcelona: Editorial Crítica, 1998. ps.
15-21.
2. HOBSMAWN, Op.Cit., p. 404.
3. CASTELLS, Manuel. “La era de la información economía,
sociedad y cultura”, El poder de la identidad, Volumen II,
Alianza Editorial, ps. 135-158.
4. Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
el medio humano, http//www.conama.cl/gestion-ambiental/acuerdos-inter/Estocolmo-B.htm,
p.4.
5. IBIDEM, p. 40.
6. UNESCO, Tendencias de la educación ambiental a partir de
la Conferencia de Tbilisi, Serie de Educación Ambiental PIEA,
Bilbao: Libros de la Catarata, 1994, p.9
7. Carta de Belgrado, Un marco general de la educación ambiental,
en: MARINO de Botero Margarita, Tokatlian Juan (Compiladores), Ecodesarrollo
el pensamiento del decenio, INDERENA, PNUMA, Bogota, 1993, p. 135.
8. La Conferencia de Tbilisi en 1977, fijó los siguientes
objetivos de la educación ambiental, orientados a ayudar a
los grupos sociales e individuos a adquirir: Toma de conciencia:
sobre el medio ambiente en su conjunto y su problemática,
ayudándoles a sensibilizarse sobre estas cuestiones; Conocimientos:
adquirir experiencia en distintos campos junto con unos conocimientos
básicos sobre el medio ambiente y su problemática;
Actitudes: adquirir una ética de valores y sentimientos que
favo-rezcan al medio ambiente y motivarlos para que deseen participar
activamente en la mejora y protección del medio ambiente;
Competencias: adquirir las competencias necesarias para identificar
y resolver los problemas del medio ambiente; Participación:
dar a los grupos sociales e individuos la posibilidad de contribuir
activamente a todos los niveles en la resolución de los problemas
del medio ambiente.
9. UNESCO. La Educación ambiental. Las grandes orientaciones
de la Conferencia de Tbilisi. París. UNESCO, 1980.
10. PIEA, UNESCO, PNUMA, Tendencias de la educación Ambiental
a partir de la Conferencia de Tbilisi, Op. Cit., p. 78.
11. La conciencia ambiental, es asumida por Gómez, Nova y
Paniagua, “como el conjunto integrado de los diferentes tipos
de respuestas de los individuos (o de los grupos) relacionados con
los problemas de la calidad y conservación del medio ambiente
o la naturaleza.” Igualmente plantean, la conciencia ambiental
comprendería diversos niveles de respuestas o por lo menos
seis dimensiones en relación a la cuestión ambiental,
estas dimensiones serían: la sensibilidad ambiental, el conocimiento
de los problemas ambientales; la disposición a actuar con
criterios ecológicos, la acción individual o conducta
ambiental cotidiana de carácter privado; la acción
colectiva, y los valores básicos o paradigma fundamental con
respecto al ambiente. Gómez Benito, Nova y Paniagua, La inconsistencia
de las actitudes hacia el medio ambiente en España, en: PARDO
Mercedes, Sociología y Medio Ambiente, estado de la cuestión,
Fundación Fernando de los Ríos, Universidad Pública
de Navarra, Madrid 1998, p. 228-229.
12. El desarrollo sostenible entendido, como aquel que satisface
las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la
capacidad de las generaciones futuras, por satisfacer sus propias
necesidades.
13. ACIONES UNIDAS. Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo. Naciones Unidas. Río de Janeiro,
1992.
14. Documentos de la Conferencia de la ONU sobre: Medio Ambiente
y el Desarrollo. Río de Janeiro, Junio 3 al 14 de 1992, ED.
FESCOL, Capítulo 36, Numeral 36.3.
15. Op. cit., Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Capítulo
36, numeral 36.5, literal i.
16. Red de Formación Ambiental para América Latina
y el Caribe. ICFES: Carta de Bogotá. En: Universidad y Medio
Ambiente en América Latina y el Caribe. Seminario de Bogotá.
Bogotá, Octubre- Noviembre, 1985, p. 109.
17. Carta del editor, Formación ambiental, órgano informativo
de la Red de Formación ambiental para América Latina
y el Caribe, Vol. II, # 24, enero-junio 1999, p.1.
Bibliografía
CASTELLS, Manuel. La era de la información economía,
sociedad y cultura, El poder de la identidad, Vol. II, Alianza Editorial
Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
el medio humano, http//www.conama.cl/gestion-ambiental/acuerdos-inter/Estocolmo-B.htm,
Documentos de la Conferencia de la ONU sobre: Medio Ambiente y el
Desarrollo. Río de Janeiro, Junio 3 al 14 de 1992, ED. FESCOL,
HOBSMAWN Eric, La historia del Siglo XX 1914-1991, Barcelona: Ed.
Crítica, reimpresión, Mayo 1998.
MARINO de Botero Margarita, Tokatlian, Juan (Compiladores). Ecodesarrollo
el pensamiento del decenio, INDERENA, PNUMA, Bogota, 1993
NACIONES UNIDAS. Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo. Naciones Unidas. Río de Janeiro,
1992.
PARDO Mercedes, Sociología y Medio Ambiente, estado de la
cuestión, Fundación Fernando de los Ríos, Universidad
Pública de Navarra, Madrid 1998.
RED DE FORMACIÓN AMBIENTAL PARA AMÉRICA LATINA Y EL
CARIBE, Formación Ambiental, Volumen 11, Número 24,
enero-junio de 1999.
RED DE FORMACIÓN AMBIENTAL PARA AMÉRICA LATINA Y EL
CARIBE, ICFES, Universidad y Medio ambiente en América Latina
y el Caribe, Seminario de Bogotá, Bogotá, Octubre,
1985
PIEA, UNESCO- PNUMA, Tendencias de la educación ambiental
a partir de la Conferencia de Tbilisi, Serie de educación
Ambiental No.1, Libros de la Catarata, Bilbao, 1994.
UNESCO. La Educación ambiental. Las grandes orientaciones
de la Conferencia de Tbilisi. París, 1980.
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